viernes, 12 de junio de 2026

Canadá y Bosnia Herzegovina: pudo ser peor

 


Este mundial de tres cabezas inauguró la segunda de ellas, la canadiense, en Toronto con un choque entre el equipo local y Bosnia Herzegovina. Los canadienses habían participado en dos copas mundiales (1986 y 2022) sin haber siquiera empatado un dichoso juego. Mientras, Bosnia venía de eliminar a la tetracampeona Italia. Eso vendría a ser un indicador de la potencia balcánica o de que Italia anda con la capa más caída que el imperio romano en tiempos de Atila. Por lo visto en el juego más bien pareció lo segundo.

Porque si Canadá le ganaba en diversidad a Bosnia, cuyos jugadores llevan todos apellidos terminados en “ic”, los bosnios les ganaban en altura lo cual hacía presumir que tratarían de ganar a puro cabezazo. Y así lo pareció al principio porque Bosnia necesitó dos cabezazos a un saque de corner y aprovechar que la defensa canadiense era tan generosa como la política migratoria del país para que un “ic” (Lukic) anotara su gol en el minuto 21.  Un gol que bastaría para silenciar al público anfitrión por más de una hora. No es que Canadá no se empeñara en jugar pero sus pases eran más imprecisos que un reloj de sol en una tormenta y las oportunidades que tenía las desperdiciaba como África la ayuda humanitaria.

Bosnia parecía tener bastante con el 1 a 0 mientras Canadá insistía en no quedar mal ante su público y ganar aunque fuera un punto, ahora que ponían estadio y hotel. Así fue hasta que el entrenador canadiense recordó que tenía más jugadores en el banquillo. Unos minutos después de entrar, Cyle Larin a aprovechó la primera pelota que le dejaron tocar para meterla en la portería contraria recordando que es en lo que, en definitiva, consiste el fútbol. Los canadienses no se conformaron con eso y trataron de convertir el empate en victoria, pero los bosnios le hicieron suficiente resistencia para que el juego terminara así, como empezó: empatado, aunque a uno y bastante más sudados. Todos debieron regresar al vestuario razonablemente contentos. Los bosnios por evitar la derrota luego de ir ganando buena parte del partido y los canadienses porque luego de tanto esfuerzo por organizar el mundial a seis piernas y tres cabezas al menos conseguía su primer puntico. “Pudo ser peor” deben haberse dicho.

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