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jueves, 7 de abril de 2016

Reencuentro con Pilatos (en comic)

Con el más puro orgullo comparto la ilustración que le ha hecho Alen Lauzán a un texto ya aparecido en este blog (sin que yo se lo pidiera). Con ustedes:

"Reencuentro con Pilatos (si Jesús hubiera sido como algunos cristianos)"



sábado, 26 de marzo de 2016

La ventajas de la amnesia

Empeñado en contrarrestar la impresión dejada por el discurso de Obama el cardenal Ortega habla sobre memoria y reconciliación :
El cardenal Jaime Ortega afirmó este viernes que la reconciliación nacional, así como entre el Gobierno cubano y Washington, debe hacerse sobre el "perdón" y no olvidando la historia como pidió el presidente Barack Obama en su reciente visita a la Isla, informa AFP.
"Entre los países, entre nosotros hace falta el perdón, ¿por qué? Porque la historia no se olvida fácilmente, hay agravios que no se olvidan, no se pasa una página fácilmente, porque hay que perdonar agravios", dijo Ortega en su homilía del Viernes Santo, en la catedral de La Habana, televisada a todo el país" [...] "en esto hay una gran dificultad, no se pasa la página y no se deja atrás la historia porque la historia es necesaria y la historia es maestra de la vida como dijo el pensador griego y hace falta tenerla siempre presente y sin embargo tenemos que vivir reconciliados". Indicó que la reconciliación entre cubanos emigrados y los que viven en la Isla, es una "palabra que no se ha entendido ni en esta orilla ni en la otra orilla por muchos de nuestros hermanos, (aunque) por otros sí". "No se tiene que olvidar la historia, tenemos que sobreponernos a la historia por el perdón", concluyó el cardenal
Pero no es cierto que sea difícil olvidar la Historia: basta con que sea conveniente. Con lo fácil que ha sido olvidar los fusilados, los muertos en el estrecho de la Florida, los presos que incluso ahora siguen en las cárceles. Pregúntenle por las UMAP y verán si al Richelieu de Jaguey Grande no le da un ataque de amnesia. Pregúntenle por la parte de la Historia que no le conviene recordar y verán como todo lo quema, todo lo deja, esa es su lema, su religión.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Afinidades

No sé por qué los cubanos criticamos tanto al Papa si se parece tanto a nosotros. Le basta con salir de Cuba para ponerse a hablar de política... sobre todo si se trata de explicarle a los Estados Unidos cómo deben resolver sus problemas.

martes, 22 de septiembre de 2015

Reencuentro con Pilatos

-¿Poncio? ¿Te acuerdas de mí?
-¡¿Tú?!
-Sí, yo. El camino, la verdad, la vida…
-¡Qué susto me has dado! ¿No estabas muerto?
-No hay que ponerse dramáticos. Deberías saber que esos asuntos terrenales no me afectan tanto como a otros.
-Entonces… ¿borrón y cuenta nueva?
-Paz y reconciliación.
-Es lo que yo digo, no hay que estar pensando todo el tiempo en el pasado. Hay que mirar hacia adelante y llegar a acuerdos sólidos que nos permita avanzar sin enfrentamientos.
-Sí, al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.
-Eso lo he oído antes…
-Fui yo mismo. La otra vez. Y ahora te lo confirmo.
-Disculpa. Es que tengo tantos asuntos que atender a diario …
-Tantas ejecuciones que firmar…
-Es que, me tienes que disculpar, pero tu pueblo, los judíos, siempre está dando dolores de cabeza. Y a veces a uno no le queda otro remedio.
-No, a esos cabrones que los jodan. ¿Quién los mandó a preferir a indultar a un asesino antes que a mí? ¿A burlarse de mí cuando estaba a las puertas de la muerte?
-No hay que ponerse dramáticos. Si al final resucitaste y hasta se te ve de lo más bien.
-Sí, pero lo que importa es la intención. Pensaban que mi muerte sería definitiva y así y todo confirmaron mi condena y celebraron mi humillación.
-Pero ¿Tú no fuiste quien dijiste “perdónalos Padre, que no saben lo que hacen”?
-Era la emoción del momento pero visto ahora, desde la distancia, está claro que sabían muy bien lo que hacían. No, en esa gentuza no se puede confiar.
-Yo en cambio…
-…te limitaste a cumplir con tu deber.
-Pues si estamos de acuerdo en lo básico no veo por qué vayamos a tener problemas.
-Sí. Esto puede ser el principio de una bella amistad.
-¿Eso no lo he oído antes?
-No, lo dirán dentro de mucho tiempo. Pero no tienes que preocuparte por ser original. No hay nada nuevo bajo el sol.
-Eso también me suena.
-Tienes razón. No debería repetirme tanto.

lunes, 21 de septiembre de 2015

El regalo

Si aquel crucifijo en forma de hoz y martillo que le regaló Evo Morales era el colmo del mal gusto el gesto de Raúl Castro de regalar al Papa una crucifixion sobre remos es sencillamente abominable habida cuenta la responsabilidad del castrismo en la muerte de tantos balseros a los que aluden esos remos en cruz. Por una vez mi repertorio de ironías se queda seco ante tanto cinismo, tanta desfachatez, tanta profanación del sufrimiento ajeno por parte de los mismos que lo han causado.



domingo, 20 de septiembre de 2015

Costumbrismo papal

Con la llegada del Papa a Cuba:

-Se elevan plegarias a la espera de milagros.

-Se inicia una nueva temporada de captura del disidente.

-Se inicia una campaña de lectura e interpretación sobre lo que dijo y lo que no dijo.

-Se anuncia la acostumbrada visita del Papa a especies en peligro de extinción.

-En cambio se advierte que el Papa no visitará a los disidentes, lo cual es perfectamente comprensible. Dadas las condiciones favorables para su reproducción se espera que no se extingan nunca.

-Muchos cubanos sacarán a pasear el fervor católico que tenían guardado desde la visita del Papa anterior.

-El gobierno se apresta a celebrar otra victoria en el área de las relaciones celestiales.

-Algún despistado se dirá: “La verdad que con cada visita del Papa le va mejorando el español”.

-Al despedirse el Papa entre discusiones en todos los sentidos  se elevará la voz de aquel que dirá: “Ustedes verán que con el próximo Papa sí que sí”.

Post Data:

El fervor católico del pueblo cubano sigue intacto. Y no es para menos: solo lo han usado tres veces en diecisiete años!

Seguir la misa desde la Plaza de la Revolución en vivo tiene su gracia -con perdón- con los comentaristas de la misa hablando como si narraran un deporte exótico, nunca antes visto en la isla.
("Los cirios están encendidos" dice intrigada la narradora. Y no se refiere al conflicto en el Medio Oriente, ni a la consecuente estampida migratoria)

jueves, 17 de septiembre de 2015

Control y fe

Interesante el artículo Iglesia y estado: paradojas de la Cuba actual de Austen lvereigh, corresponsal de la publicación católica de Nueva York "Nuestra Voz" sobre la situación de la iglesia en Cuba. Comienza así:
"Entre las tantas paradojas de la Cuba actual en transición está la actitud oficial hacia la Iglesia. El gobierno no logra decidir si la Iglesia es una entidad ideológica no estatal que hace falta restringir, o un colega con un papel importante en la construcción del futuro del país.
La Iglesia sigue estando muy controlada, al igual que la sociedad cubana en general. No tiene acceso a los medios, tiene que solicitar permisos para casi todo, y los sacerdotes y las órdenes religiosas están estrechamente vigiladas. Gente de la Iglesia aquí cuenta historias de seminaristas que en vísperas de su ordenación han confesado ser militares y, en un caso, de una informante a quien sus jefes ordenaron entrar en una orden religiosa femenina y que al final decidió hacerse monja y ahora vive en un convento en España"
Interesante que sea un escritor de una publicación católica y biógrafo oficioso del Papa quien reconozca que (luego de tantos años de colaboracionismo intenso del cardenal Jaime Ortega con la dictadura) la Iglesia ha obtenido tan poco hasta ahora y que encima dicha dictadura siga desconfiando de ella. Y que todavía espere que la iglesia le sirva para reconducir el rebaño y se convierta en "agente moralizador del estado". Llamativo lo mucho que ha ascendido el cardenal dentro de la jerarquía católica en contraste con lo poco que ha podido avanzar la iglesia en Cuba.

P.S.:
En un segundo artículo, La revolución que Cuba necesita, a Ivereigh le bastan unos días en La Habana para darse cuenta de cosas que otros corresponsales no consiguen tras años en la isla. Luego de describir las enormes dificultades y carestía para acceder a internet en Cuba llega a las siguientes conclusiones:
"La enorme pena de esto es que en Cuba hay tanta gente capaz y bien formada —fruto de la gran inversión que ha hecho la Revolución en educación gratuita— que si hubiera acceso masivo al internet, el país rápidamente despegaría, aun sin el levantamiento del bloqueo.No es cuestión de falta de recursos. En países latinoamericanos más pobres que Cuba, el internet es mucho más barato y accesible. Y no hablemos de lo que invierte Cuba en deportes tan criollos como bádminton o hockey sobre césped, con el fin de aumentar su prestigio internacional.La razón es obvia. Por la propia naturaleza pesimista del marxismo hay un terror a la pérdida de control. Y no hay nada más incontrolable que el acceso generalizado y masivo a la red"
Pero incluso a un biógrafo del Papa lo persiguen ciertas limitaciones terrenales como la de creer que al régimen de La Habana le interesa realmente que el país “siga adelante”. O que las limitaciones que le impone a la vida de los cubanos son por puro nerviosismo, ataquitos de inseguridad que la presencia del Santo Padre va a poder aliviar:
"Pero para seguir adelante hace falta otra revolución: invertir lo que el estado se gasta en vigilancia para crear una estructura viable de acceso masivo y barato al internet. Para llegar a eso Cuba necesita sentirse segura. En eso la visita del papa Francisco, amigo tanto de Cuba como de los Estados Unidos, puede ayudar"

Está claro que es demasiado pedirle a un recién llegado que entienda lo que a otros les ha costado una vida entender. Como que el diferendo con Estados Unidos es pura cortina de humo frente a la tarea mucho más real de controlar a un pueblo. O que el poder absoluto es por naturaleza paranoico y no hay enviado de Dios que atenúe su locura. O que ese poder absoluto después de medio siglo no es un estado de ánimo sino segunda naturaleza, puro vicio al que nunca podrán renunciar los que lo han practicado por tanto tiempo. 

martes, 12 de mayo de 2015

Cuestión de fe

Raúl Castro dice (y aclara que habla en serio) que si el Papa sigue como va él volverá a la Iglesia católica y lo entiendo. Si van a complacerme en todo prometo volver a creer en los Reyes Magos.

P.D: Difícil encontrar comentario más respetuoso y ejemplar sobre las responsabilidades de la Iglesia ante eso que se suele describir como la humanidad sufriente que este de Albert Camus.
"Digámoslo claramente: hubiéramos deseado que el Papa tomara partido en el transcurso de estos años vergonzosos, y denunciara lo que había que denunciar. Es duro pensar que la Iglesia ha dejado esa tarea a otros más oscuros que no tenían su autoridad y de los cuales algunos carecían de la esperanza invencible en que ella vive. Pues la Iglesia no tenía entonces por qué ocuparse en perdurar y de preservarse. Incluso entre cadenas no hubiera dejado de ser. Por el contrario, hubiera encontrado en ellas una fuerza que hoy estamos tentados de no reconocerle"

miércoles, 11 de junio de 2014

Opciones laicales

Dicen los ahora ex-editores de la revista Espacio Laical:

"Creímos oportuno ­­­­–y así lo seguimos pensando– que no era moralmente adecuado seguir conduciendo una publicación que provocaba divisiones dentro de la propia comunidad eclesial, donde se encuentran las posiciones de quienes piensan que la Iglesia no debe inmiscuirse “en política” y los que creen que no debe abrir sus espacios a todos los actores de la sociedad civil cubana"
Al principio me recordó aquella frase de Borges que afirmaba que "Quienes dicen que el arte no debe propagar doctrinas suelen referirse a doctrinas contrarias a las suyas". Pero de atender con cuidado a ese fragmento (y darlo por válido) se llega a la conclusión de que la Iglesia cubana se divide entre quienes están con el gobierno -que como el viejo Franco, no se mete en política- y quienes no quieren nada con la oposición.

domingo, 31 de marzo de 2013

Semana Santa

Hace 18 años celebré mi primera Semana santa con un viaje a Cádiz, recuerdo que recogí en mi libro Siempre nos quedará Madrid:


Como la primavera, la Semana Santa era para nosotros una referencia cultural. Pero por razones distintas. Siglos atrás la celebración religiosa se había adaptado bastante bien a los trópicos, pero desapareció una vez que fue adoptado el ateísmo como religión estatal. Mi abuela, quien había renunciado a su catolicismo sin conflictos de conciencia, conservaba todavía cierta nostalgia ritual: mencionaba a Dios en situaciones estrictamente mundanas; atribuía la aparición y desaparición de las moscas de la mesa del comedor a las diferentes fases de la cuaresma; y el Viernes Santo trataba de cocinar pescado, algo no siempre posible en una isla rodeada de escasez por todas partes. La única celebración más o menos pública de la Semana Santa de la que tenía recuerdo era el goteo de personas que se escurrían de la iglesia de mi barrio el Domingo de Ramos con hojas verdeamarillas de palma en las manos y cara de preocupación profunda. Era difícil determinar si su agobio se debía a la certeza de que su Dios iba a sufrir una vez más la traición y el martirio o a que ellos mismos quedarían marcados como católicos reincidentes. Los niños nos burlábamos de aquella gente taciturna recogiendo hojas de cocotero e imitándolos en esa forma de caminar de quien lleva encima una cruz invisible, pero pesadísima. Lo hacíamos ―supongo― animados por la intuición de que el precepto de que debíamos respetar a las personas mayores no aplicaba en el caso de los asistentes a la iglesia. Yo al menos me equivoqué porque mi madre ―en aquellos días practicante de la religión de estado― rechazaba cualquier muestra de escarnio público por ser una manifestación de lo que clasificaba como “fascismo”. Ya había pasado mucho tiempo de eso. La fe religiosa me seguía siendo ajena, pero no menos que mi antiguo desdén ateo desde que en algún momento de mi juventud creí descubrir que se trataban de manifestaciones opuestas de la misma arrogancia.   
Aquel miércoles santo Cleo y yo no íbamos al encuentro de Dios y su pasión en un viaje de ocho horas de autocar. Era nuestra primera salida de Madrid en casi medio año. Íbamos al encuentro de Cádiz, la gemela de La Habana de que nos habían hablado, y al reencuentro con el mar. En el viaje ya habíamos asistido a una breve epifanía, a una parábola de la libertad. Ver de pronto detenerse el autocar y el chofer decir serio, pero sin rabia: “Por favor: el que está fumando un porro que lo apague. En este autocar está autorizado fumar tabaco, pero no porros”. Y con la misma poner en marcha el vehículo y seguir. Nada de amenazas en nombre de la policía sino la apelación a una simple norma de urbanidad. Veníamos de un país en el que atraparte con un simple cigarrillo de marihuana e ir a la cárcel eran uno y lo mismo. Así que presenciar la ausencia de drama con que se había resuelto el asunto lindaba en lo religioso. También lo fue nuestra llegada a Cádiz a través de un puente sazonado con el olor húmedo del salitre y el yodo. No es que fuera ―como suelen ser los isleños― un devoto del mar. Mi casa en Cuba se hallaba a un breve kilómetro de la costa y apenas me asomaba a ella. Y en cuanto al placer de bañarme en el mar, prefería alinearme en la misma categoría que los gatos. Pero en esos meses viviendo en Madrid, rodeado de tierra hasta donde alcanzara la vista, había descubierto el desasosiego que me producía la falta de mar. Como en el caso de la libertad me interesaba menos su uso que su existencia. Saber que estaba allí, al alcance de la mano, bastaba para apaciguarme.
Cádiz en efecto se parecía a la Habana Vieja. En términos arquitectónicos la única diferencia apreciable eran sus balcones encristalados para protegerlos de las tormentas que acarreaban arena desde el Sahara. Eso y el desmantelamiento de La Habana. Cádiz era la posibilidad de ser de La Habana en otra vida, una bastante mejor en la que el cemento y la pintura no eran sustancias ilícitas.
Las gemelas separadas por la Historia.
Recorrer Cádiz esa mañana fue como encontrarse treinta años después con la tía que se marchó a Miami y descubrir de golpe los efectos de las cremas y el aire acondicionado. Y romper a llorar por las arrugas de tu madre.
El parentesco no era sólo arquitectónico. Al llegar a Madrid me había tropezado con códigos tan distintos a los de Cuba que sólo me quedaba la opción de observar a los madrileños como si se tratara de una especie distinta e impredecible. De eso no fui consciente hasta mi llegada a Cádiz, justo cuando recuperé el poder de adivinar la clase de persona que me pasaba por al lado con sólo fijarme en su ropa, sus gestos, su modo de andar. Como si los abrigos de los madrileños tuvieran la función no sólo de protegerlos del frío sino de la comprensión ajena. Como si los gaditanos al exponer más el cuerpo también se destaparan el alma. Aquellas viejas teorías del efecto del clima sobre las diferentes sociedades que solía desechar como bobería meteorológica parecían cobrar algún sentido. 
Al encontrarnos con Mané fuimos a desayunar café con leche y churros en la plaza de las Flores, un sitio que ―como luego descubriría― era tan bueno para recibir el día como para despedirlo. Allí nos dimos cuenta de que no éramos los únicos convidados por Mané para pasar la Semana Santa. En el café se nos unió Alberto Lauro, un poeta cubano a quien Mané también había invitado a pasar aquellos días en Cádiz. Imagino que nuestro anfitrión supuso que bastaba que fuéramos cubanos y escritores para hacernos compatibles. En principio no me hizo mucha gracia la idea de compartir la hospitalidad de Mané con un desconocido. Pero mi embarazo duró el mismo tiempo que Alberto se mantuvo callado ―o sea, muy poco― porque desde que tomó el mando de la conversación resistirse a disfrutar su verborrea sólo tenía sentido si uno estaba muy resuelto a pasarla mal. Alberto era un poeta en la acepción más amable de la palabra. Alguien que podía empezar una historia diciendo: “Yo me fui de Cuba gracias a un estornudo” y luego contárnosla hasta convencernos de que sin aquél ataque de coriza no lo tendríamos frente a nosotros. Con sus historias como música de fondo visitamos Vejer de la Frontera y Sevilla. Vejer era (es) un pueblo de casas blancas elevado sobre la costa que hace pensar de inmediato en la jubilación como algo deseable, una zona de la vida amueblada con paseos tranquilos y puestas de sol. Desde allí vimos África o más bien una sombra en el borde del horizonte que nos dijeron que era África. Mané disfrutaba nuestro asombro ante esa versión local de la belleza tranquila y vieja que lo sorprende a uno en ciertos rincones del mundo. Se resistía en cambio a llevarnos a Sevilla porque la última vez que estuvo le habían vandalizado el coche por llevar matrícula de Cádiz. (Del localismo que detectaba en cada pueblo español entendí que sus lemas eran múltiples ―desde “Burgos libre” hasta “Andalucía independiente”― pero su pragmática era la misma: una inquina incansable contra la comarca más cercana cuando no la otra mitad de la ciudad. Me temo que quien no comprenda esa furia nunca entenderá a España). Finalmente convencimos a Mané para que nos llevara a Sevilla. Por suerte, esta vez su coche salió ileso mientras visitábamos la Plaza de España, el barrio de la Cruz y la catedral. Entre todos los asombros no hubo ninguno como el de ver los naranjos con sus frutos intactos con la única misión de embellecer las calles que desembocan en la catedral. Nuestra arrobo por aquellas naranjas era inversamente proporcional a la cantidad de segundos que habrían durado en las calles de La Habana. No es fácil dejar atrás el reflejo condicionado de la miseria.
Pero el centro de nuestro viaje eran las procesiones del Viernes Santo en Cádiz. Mané nos apostó a la salida de una iglesia junto a vecinos que sacaban las sillas a la acera como si ésta se hubiera convertido en parte de la casa. En el 2008 asistí a otra procesión en esas mismas calles para descubrir que aquella atmósfera familiar había dado paso a multitudes desesperadas por grabar un trozo del desfile en sus celulares. Aquella noche todo fue distinto. Era el contraste entre la gravedad del desfile y el relajo cariñoso con que los gaditanos trataban a Cristo y la Virgen María mientras marchaban al suplicio. Ese día me di cuenta que sin ser creyente mi idea de la liturgia católica estaba empapada de solemnidad. Aunque Su Palabra me fuera ajena, asumía que la presencia de Dios obligaba al silencio y al recogimiento. Esa noche, una mujer al cantarle a la Virgen que pasaba frente a su balcón la llamó “la madre del greñú”. El peludo de su canto era Cristo con todo y sus llagas y su muerte inminente. Desde las aceras le gritaban a los porteadores del paso sobre el que iba la imagen “que la meneen, que la meneen” como si se tratara de las nalgas de una bailarina encaramada en una carroza de carnaval. Esa noche mi idea del respeto religioso cambió para siempre entre fieles que preferían la confianza del amor a la reverencia. El greñú en aquella compañía debía sentirse como en casa. Entre tanta familiaridad valía la pena tomarse el trabajo de la resurrección. 

lunes, 25 de marzo de 2013

Materialismo dialéctico



¿Recuerdan la época en que no podías coger ciertas carreras universitarias si no tenías “una concepción científica del mundo”? Pues esos tiempos quedaron atrás para siempre ahora que La Habana es sede de congresos espiritistas en los que se da la gloriosa asociación del vaso con la hoz y el martillo en una mesa que levita, como los indios. Esta nueva variante ideológica, el marxismo- leninismo- espiritismo lo mismo sirve para celebrar el arribo de Chávez a una nueva dimensión, para exigir el cese del embargo o el regreso de los Cinco Espías. No me extraña que muy pronto veamos al canciller cubano presidiendo el encuentro La Nación y la Transmigración (de las almas).
Abajo algunos párrafos de la noticia en Cubadebate:  
La víspera, el congreso rindió sentido homenaje al fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, a quienes los participantes dedicaron un prolongado aplauso y declararon que “su espíritu nos acompaña”. “Gloria al espíritu de Chávez”, clamaron. También en el foro fue exigida la liberación de cinco antiterroristas cubanos que cumplen largas e injustas condenas en Estados Unidos.Olga Salanueva, esposa de René González, solicitó la solidaridad del movimiento espiritista internacional para presionar a las autoridades estadounidenses a fin de que permitan el regreso a la patria, y a su familia, de René, Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González.
César Perri, recién electo presidente de la Federación Espírita Brasileña, la mayor del mundo, dijo en declaraciones, que la liberación de los antiterroristas cubanos es una causa que acompañan con sus plegarias.“También nos preocupa el bloqueo a Cuba, un país que conocemos y queremos, y en donde el pleno ejercicio de la libertad religiosa es una de las razones por las cuales estamos celebrando este congreso en La Habana”, dijo.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Aniversario

Hoy, me recuerda mi amigo Ernesto Fumero se cumple medio siglo de un discurso de Fidel Castro que marcaría la política de represión social de la llamada (científicamente) Revolución Cubana. Cada 13 de marzo, el discurso de la conmemoración del fallido asalto al Palacio Presidencial por el Directorio Revolucionario (aunque la mayoría de los asaltantes provenían del “autenticismo” algo que se borró de la historia oficial) era destinado a abordar los "problemas internos" del país. El año anterior había sido aprovechado para lanzar un ataque contra las ORI y el de 1968 para impulsar la Ofensiva Revolucionaria con la que destruyeron los residuos de economía privada que quedaba en el país. El discurso de 1963 fue respecto a las llamadas “indisciplinas sociales” (desde la delincuencia común y la “vagancia”, hasta los grupos religiosos fuera de su estricto control, los jóvenes que escuchaban música occidental y los homosexuales) lo que las “Palabras a los intelectuales” de 1961 al campo de la cultura: nunca antes ni después Fidel Castro habló tan claro de esos temas y las ideas que sustentaba se convirtieron en la norma con la que los “verdaderos revolucionarios” han enfrentado estos temas por décadas. Entre los procesos que pueden atribuir su inspiración a este discurso están las UMAP, la ley contra la vagancia, la ley de peligrosidad social, la demolición total del sistema jurídico republicano y la aplicación entusiasta de la pena de muerte a delitos comunes.


Sobre los homosexuales y rockeros (por el modo en que se refiere a ellos evidentemente para él se trata de la misma cosa):

Entonces, mucha de esa gente están en esos sitios:  en los billares, en las esquinas, en los bares; quedan muchas cosas.  Pero hay que estudiarlas, hay que estudiarlas.  Lo importante es el principio, el principio de que no podemos permitirles aspirar a vagos.(DEL PUBLICO LE DICEN:  “¡Los flojos de pierna, Fidel!”, “¡los homosexuales!”) ¡Un momento!  Es que ustedes no me han dejado completar la idea (RISAS Y APLAUSOS).  Muchos de esos pepillos vagos, hijos de burgueses, andan por ahí con unos pantaloncitos demasiado estrechos (RISAS); algunos de ellos con una guitarrita en actitudes “elvispreslianas”, y que han llevado su libertinaje a extremos de querer ir a algunos sitios de concurrencia pública a organizar sus shows feminoides por la libre.
Que no confundan la serenidad de la Revolución y la ecuanimidad de la Revolución con debilidades de la Revolución.  Porque nuestra sociedad no puede darles cabida a esas degeneraciones (APLAUSOS).  La sociedad socialista no puede permitir ese tipo de degeneraciones. ¿Jovencitos aspirantes a eso?  ¡No!  “Arbol que creció torcido...”, ya el remedio no es tan fácil.  No voy a decir que vayamos a aplicar medidas drásticas contra esos árboles torcidos, pero jovencitos aspirantes, ¡no! 


Fundamento “teórico” de las UMAP como método para "enderezar" las "desviaciones" sociales y sexuales: 

Hay unas cuantas teorías, yo no soy científico, no soy un técnico en esa materia (RISAS), pero sí observé siempre una cosa:  que el campo no daba ese subproducto.  Siempre observé eso, y siempre lo tengo muy presente.
Estoy seguro de que independientemente de cualquier teoría y de las investigaciones de la medicina, entiendo que hay mucho de ambiente, mucho de ambiente y de reblandecimiento en ese problema.  Pero todos son parientes:  el lumpencito, el vago, el elvispresliano, el “pitusa” (RISAS). ¿Y qué opinan ustedes, compañeros y compañeras?  ¿Qué opina nuestra juventud fuerte, entusiasta, enérgica, optimista, que lucha por un porvenir, dispuesta a trabajar por ese porvenir y a morir por ese porvenir?  ¿Qué opina de todas esas lacras?  (EXCLAMACIONES.) Entonces, consideramos que nuestra agricultura necesita brazos (EXCLAMACIONES DE:  “¡Sí!”); y que esa gusanera lumpeniana, y la otra gusanera, no confundan La Habana con Miami.  Parece que no han adquirido conciencia clara del país que están viviendo, y parece que pretenden ignorar que el proletariado tiene la mano dura, porque trabaja duro, con hierros.  Y el proletariado tiene la mano dura cuando hay que tenerla.  Serenamente sabe tener su mano dura cuando hay que tenerla, sin extremismos.  Somos enemigos de los extremismos, somos enemigos de los métodos incorrectos, somos enemigos de la chapucería; pero eso no quiere decir que la Revolución no tenga la mano dura y que nuestros trabajadores no tengan la mano dura, porque nuestros trabajadores saben que el enemigo imperialista la tenía dura, y muy dura. 

Sobre los delitos comunes, el sistema penal y la aplicación de la pena de muerte:

Mientras puedan salir a la calle con una fiancita de 100 pesos, esos negocios organizados, porque ellos tienen su red de distribución y de comercialización de los productos que obtienen con el robo, no les cuesta ningún trabajo obtener los 100 o los 200 pesos a los ladrones.  A veces emplean niños, lo cual es peor, emplean menores de edad para penetrar en las casas y abrirlas.  Resultado:  la necesidad de tomar medidas severas.  En primer lugar exclusión de fianza (APLAUSOS); pero eso no es suficiente, quien roba en un domicilio donde se encuentra una familia, es decir que robe con el peligro para la familia de ser víctima de la agresión física, es decir robo con violencia en el domicilio y en las personas, pena capital (APLAUSOS PROLONGADOS).  Quien robe haciéndose pasar por un agente de la autoridad, pena capital (APLAUSOS); y quien robe empleando menores de edad, con tanta más razón pena capital (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Fidel, paredón para el ladrón!”). 

El delincuente como plaga:

Nosotros sabemos, nosotros sabemos que el delincuente es un producto de la sociedad, que el delincuente es un producto de esa sociedad abolida; pero no por eso podemos dejar de tomar medidas para proteger a las familias, para proteger a la sociedad de ellos, para proteger al pueblo de sus actividades.  No podemos dejar de tomar medidas drásticas, porque de otra manera quedaría la sociedad expuesta al libre albedrío de estos elementos antisociales.  Y hay que combatirlo como se combate una enfermedad, como se combate una plaga, como se combate una epidemia. 

Sobre “vagos” y “parásitos”:

Que la Revolución no tiene ninguna obligación de tolerar vagos, no tiene ninguna obligación de tolerar parásitos; la Revolución sostiene al joven, al enfermo, al inválido, al viejo, todo para ellos; son los únicos que tienen derecho a vivir del trabajo de los demás:  los niños, los enfermos, los inválidos y los ancianos.  ¿Pero vagos, vagos viviendo de los demás?  (EXCLAMACIONES DE:  “¡No!”)  ¿Por qué?  ¿Creen acaso que nuestro proletariado va a estar dispuesto a romperse la vida trabajando en nuestras fábricas y en nuestros campos produciendo para ellos?  ¿Qué derecho tienen?  ¡Ningún derecho!  Y que se despabilen, y que anden derecho, y que sepan que aquí tienen que trabajar para vivir (APLAUSOS) Claro, por ahí anda un espécimen, otro subproducto que nosotros debemos de combatir.  Es ese joven que tiene 16, 17, 15 años, y ni estudia, ni trabaja; entonces, andan de lumpen, en esquinas, en bares, van a algunos teatros, y se toman algunas libertades y realizan algunos libertinajes.  Un joven que ni trabaje, ni estudie, ¿qué piensa de la vida?  ¿Piensa vivir de parásito?  ¿Piensa vivir de vago?  ¿Piensa vivir de los demás?  Si los imperialistas no los reciben allá en su “mundo libre”, que se preparen también a trabajar (APLAUSOS). 

Sobre la condición política, “contrarrevolucionaria” de la “indisciplina social”:

Porque, señores, no se olviden de esto, sobre todo ustedes, jóvenes; no se olviden de esto, ténganlo siempre presente:  que al igual que la Revolución une lo mejor, lo más firme, lo más entusiasta, lo más valioso; la contrarrevolución aglutina a lo peor, desde el burgués hasta el mariguanero, desde el esbirro hasta el ratero, desde el dueño de central hasta el vago profesional, el vicioso; y todo ese elemento se junta para dar batalla a la ley, y a la Revolución, a la sociedad, para vivir de vagos, para estorbar.  Todo, lo peor, se junta.  No lo olviden nunca, no lo olviden nunca. 

Sobre los grupos religiosos:     

Predican que la bandera no debe jurarse, y les dicen a los padres:  “no mandes a los niños a las escuelas el viernes para que no juren la bandera”.  ¿Y es que nuestra patria —patria que ha tenido que luchar tanto por su independencia y por su bandera, patria que ha dejado tantos héroes en el camino, patria que por su destino ha dado la vida de tantos jóvenes, de tantos trabajadores, de tantos campesinos, de tantos hombres y mujeres dignos— puede tolerar que nadie predique esa irreverencia contra la patria, esa irreverencia contra la bandera? (EXCLAMACIONES DE:  “¡Paredón, paredón!”)
¡Y a esos enemigos hay que desenmascararlos ante las masas, hay que ponerlos en evidencia ante las masas!  Y las masas proletarias, y las masas campesinas, y los estudiantes, y los trabajadores intelectuales, que han tenido la oportunidad de adquirir una mayor cultura, una actitud más científica, deben combatir la mentira, la superstición, la superchería y, por encima de todo, la farsa contrarrevolucionaria que pretende ocultarse bajo el velo del sentimiento religioso.  Porque son enemigos de la Revolución, son enemigos del proletariado, son enemigos de los campesinos, son enemigos de la patria y son instrumentos de los imperialistas. Y nuestro pueblo los conoce bien, sobre todo en los campos, a esos pseudo-religiosos.  Y, como dice un compañero, son conocidos uno de esos grupos con el nombre de los batiblancos por nuestros campesinos y nuestros milicianos —batiblancos con “B”—, porque han aparecido en muchos de esos sitios. Y son tres, principalmente, esas sectas, los principales instrumentos hoy del imperialismo, y son:  los testigos de Jehová (ABUCHEOS), el bando evangélico de Gedeón (ABUCHEOS)  y la Iglesia Pentecostal (ABUCHEOS). 

sábado, 4 de agosto de 2012

La justicia tarda... pero tarda

Treinta y seis años después se investiga la extraña muerte de un obispo argentino durante la dictadura de Videla. No hay que perder la fe en el esclarecimiento de la verdad pero es natural que se pierda la paciencia:

El 4 de agosto de 1976, hace 36 años, Enrique Angelelli perdió la vida en un accidente de coche en su diócesis, La Rioja. La dictadura informó de que un neumático había reventado, pero un tribunal de apelaciones de Córdoba ha ratificado hace dos semanas que la cubierta no explotó y que el accidente fue provocado, y ha confirmado el procesamiento por homicidio del entonces dictador Jorge Videla y de otros cuatro jefes militares. Angelelli es el símbolo de la otra Iglesia, la que sufrió persecuciones y crímenes por oponerse a la dictadura.

viernes, 4 de mayo de 2012

La idea inclusiva del presidente Raúl

El único video que he encontrado hasta ahora de la presentación del editor de Espacio Laical en el Bildner Center la semana pasada. Comparado con el cardenal debo reconocer que Veiga fue bastante discreto.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Más pronto se coge a un cardenal…


¿Recuerdan la semana pasada cuando el cardenal decía en Harvard que durante su primera visita a Miami luego de haber sido ordenado cardenal Monseñor Román, obispo de Miami, le había pedido que no mencionara la palabra “reconciliación” en Miami? Pues Tersites se puso a rastrear en los documentos de aquella visita y se encontró la homilíapronunciada en Miami en esas fechas donde habla en dos ocasiones de la idea de reconciliación entre cubanos:

La nuestra en Cuba es una Iglesia de reconciliados, de conversos, de catecúmenos que hacen el aprendizaje del amor cristiano.

 [...] Por esto me propuse visitarlos desde el momento mismo de mi investidura cardenalicia, pues estoy convencido en el Señor, que esa misma acción convocadora, congregante, generadora de unidad y ciertamente reconciliadora, debe alcanzar a todos los cubanos creyentes en Cristo en cualquier sitio que se encuentren.

Como Tersites señala no sólo el flamante cardenal mencionó el concepto que supuestamente le había sido prohibido ante la supuesta hostilidad ambiental sino que la acogida que tuvo después de la homilía lejos de ser hostil fue muy cálida. Mala idea la de mentir en tiempos de google. Los invito a leer el post deTersites, muy documentado e incisivo sobre el tema.

martes, 1 de mayo de 2012

La cita

“Antecedentes penales tiene el cardenal. El estuvo preso como nosotros”

Ronnier Valentín Aguillón (uno de los disidentes que ocuparon una iglesia en La Habana semanas atrás)

domingo, 29 de abril de 2012

Católicos


Para M. y J.

Primero vinieron por los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí, pero para entonces ya no quedaba nadie que dijera nada.


Estas palabras del pastor luterano Martin Niemöller –erróneamente atribuidas a Bertold Brecht con cierta frecuencia- relatan una secuencia demasiado conocida a costa de repetirse. El orden –o la categoría- de los perseguidos no altera el resultado: la pérdida de derechos de un grupo abre el camino para que los pierdan todos. Los católicos en Cuba, quienes estuvieron a la cabeza de la secuencia local de inquisiciones, quienes vieron cómo muchos de los indiferentes y soberbios ante su sufrimiento caían en oleadas sucesivas, saben muy bien de esto. Por eso se les atraganta a muchos el llamado de su cardenal a perdonar a sus perseguidores de ayer. No será por falta de generosidad o exceso de rencor. Es que se trata de perdonar a quienes no sólo no se arrepienten de haber reprimido por sistema durante medio siglo sino que lo vuelven a hacer con renovada aplicación. a muchos católicos les basta la sospecha de que en nombre del perdón cristiano los quieran hacer cómplices de nuevas persecuciones para no querer mirar a otro lado cuando hacen sufrir a otros el mismo escarnio que no hace tanto soportaban ellos mismos.

“Se abren nuevos caminos para nuestra Iglesia” les dicen y no les basta porque saben que mientras haya perseguidos nadie puede escapar a la amenaza o la complicidad. Se les hace extraña tanta insistencia en el perdón a los verdugos sobre todo cuando su Iglesia se refiere a las víctimas de hoy con tanto desprecio. El perdón, ese deber que como católicos a nadie deben negarle, solo alcanza su sentido último en el amor de Dios a toda la humanidad y a través de este amor, en la reconciliación de la humanidad consigo misma. El perdón, se dicen, no puede convertirse en aval para que los que reprimen nieguen el sentido mismo del sacrificio amoroso de su Dios. Podrán perdonar pero no ponerse de parte de quienes se dedican a perseguir inocentes como ahora les pide su cardenal. Por algo están convencidos de que ser católico no debe consistir en ser incondicional de Torquemada sino discípulo de Cristo.   

sábado, 28 de abril de 2012

El amor y la espera

No está de más recordar precisamente en estos días que hace ya 19 años los obispos cubanos firmaban su Carta Pastoral “El amor todo lo espera” como lo hace ahora el ObservatorioCubano de Derechos Humanos radicado en Madrid. Fue este un bello y valiente documento que incluía un profundo análisis de un país en plena debacle. La pretensión y alcance de este documento le evitaba detenerse en los detalles para enfocarse en el modo en que el Estado entendía que debía controlar la vida de sus ciudadanos como lo reflejan estos puntos que según la carta “deberían erradicarse algunas políticas irritantes, lo cual produciría un alivio indiscutible y una fuente de esperanza en el alma nacional”:

l. El carácter excluyente y omnipresente de la ideología oficial, que conlleva la identificación de términos que no pueden ser unívocos, tales como: Patria y socialismo, Estado y Gobierno, autoridad y poder, legalidad y moralidad, cubano y revolucionario. Este papel, centralista y abarcador de la ideología produce una sensación de cansancio ante las repetidas orientaciones y consignas.
2. Las limitaciones impuestas, no sólo al ejercicio de ciertas libertades, lo cual podría ser admisible coyunturalmente, sino a la libertad misma. Un cambio sustancial de esta actitud garantizaría, entre otras cosas, la administración de una justicia independiente lo cual nos encaminaría, sobre bases estables, hacia la consolidación de un estado de pleno derecho.
3. El excesivo control de los Organos de Seguridad del Estado que llega a veces, incluso, hasta la vida estrictamente privada de las personas. Así se explica ese miedo que no se sabe bien a qué cosa es, pero se siente, como inducido bajo un velo de inasibilidad.
4. El alto número de prisioneros por acciones que podrían despenalizarse unas y reconsiderarse otras, de modo que se pusiera en libertad a muchos que cumplen condenas por motivos económicos, políticos u otros similares.
5. La discriminación por razón de ideas filosóficas, políticas o de credo religioso, cuya efectiva eliminación favorecería la participación de todos los cubanos sin distinción en la vida del país.


¿Qué ha cambiado desde entonces para que los representantes de la Iglesia cubana se manifiesten de modo tan distinto? Lo cierto es que a casi dos décadas de la publicación la debacle que se describía en este texto no ha hecho más que hacerse endémica. Y sin embargo en el nuevo discurso de la jerarquía de la Iglesia en Cuba dichas “políticas irritantes” han dejado de serlo para convertirse en medidas no sólo aceptables sino hasta defendibles por la misma Iglesia que antes las condenaba. Ahora son los altos representantes de la Iglesia quienes participan del carácter excluyente de la ideología oficial. En unos casos acusan a los disidentes de ser delincuentes, antisociales o caracer del apropiado nivel cultural. En otros afirman que el pueblo cubano no está preparado para vivir en libertad: o sea, el mismo argumento con el que en el siglo XIX se defendía la sobrevivencia de la esclavitud.


Si algo ha cambiado en las últimas décadas son los ridículos privilegios alcanzados por la Iglesia junto a algunos otros sectores sociales. Del nuevo discurso de la Iglesia cubana se pueden derivar un par de conclusiones que no destacan por su originalidad. Una es que el castrismo es en su más profunda esencia perfectamente irremediable. La otra es que el precio de la jerarquía católica cubana era mucho más barato que el que casi todos creíamos. Tampoco es que tengan mucho trabajo. Basta con que casi veinte años después le pidan paciencia al mismo pueblo que como en los tiempos de aquella pastoral "sufre por un mañana que se aleja cada vez más". Apuestan, más que a la convicción de que el amor todo lo espera, la de que el pueblo todo lo aguanta. Como si el negocio de la Iglesia -ya me dirán que no es noticia- no fuera el del amor sino el de la paciencia.

jueves, 26 de abril de 2012

"Me ha dicho el gobierno que medie con ustedes"


Video de la conferencia del teniente coronel de la iglesia cubana en la universidad de Harvard. Donde se refiere a los disidentes como delincuentes es a la altura de la hora y quince.

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La frase más curiosa me parece que es "Me ha dicho el gobierno que medie con ustedes" que según el cardenal pronunció en presencia de las Damas de Blanco durante las conversaciones del 2010. Lo curioso es que hasta ahora se había dicho que la mediación había sido iniciativa de la iglesia, que había sido parte de su afán reconciliador. De lo que el cardenal habla es de una iniciativa del gobierno (suponemos que para sacarse la presión de arriba) que la iglesia cumplió a cabalidad. Esa frase, de ser cierta, lo cambia todo.

Guamá apostólico

Dos del Cacique:

Presidente de la República en Almas

Golpe de Estado