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lunes, 2 de junio de 2025

Hablando de Cuba en el Oslo Freedom Forum


Versión en español del discurso que di el pasado martes 27 de mayo en el Oslo Freedom Forum:

Hace treinta años, tomé un vuelo de La Habana a Frankfurt, Alemania. Era mi primer viaje fuera de Cuba. Tenía entonces casi 28 años y había vivido toda mi vida bajo el mismo régimen, el mismo líder supremo. Nunca llegué a Alemania. En la escala del vuelo, en Madrid, salí del aeropuerto y solicité asilo político.
En mis entrevistas de asilo, hablé de la persecución y la censura que sufrí, pero no mencioné la causa de sufrimiento más persistente en Cuba: el hambre. No creía que aquella época pudiera explicar la conexión entre el hambre y la falta de derechos.
Porque en Cuba, además de comida, nos faltaban palabras. Por ejemplo, decíamos "crisis", sino "período especial", ni "hambre", ni "apagones", sino "dificultades conocidas por todos". Y en lugar de "democracia" decíamos “capitalismo”. Y se suponía que no debíamos llamar al régimen por otro nombre que no fuera Revolución.
En Cuba, para evitar meterse en problemas bastaba con seguir una regla simple: no contradecir al líder supremo. La trampa estaba en que era demasiado fácil contradecirlo. Tenía opiniones fuertes y locas sobre cualquier cosa: política, medicina, deportes, vacas. Y, por supuesto, no se le podía llamar por su definición más precisa: dictador.
Reinaldo Arenas, escritor cubano, decía que la diferencia entre el capitalismo y el socialismo radicaba en que en el capitalismo te pateaban el culo, pero podías gritar, mientras que bajo el socialismo, cuando te pateaban el culo, tenías que aplaudir.
En los 90, los cubanos aguantamos muchas patadas en el culo en forma de hambre, apagones, y todo tipo de privaciones. Pero, como decía Arenas, en lugar de protestar, teníamos que aplaudir o, al menos, callar.
Hay algo que debemos entender sobre los regímenes totalitarios: funcionan no porque sean eficientes, sino por lo contrario. Su genialidad reside en saber cómo usar toda la pobreza que crean para dominar a la gente. Porque el hambre y la indigencia generan conformidad, resentimiento y envidia, sentimientos perfectos para manipular la mente de la gente. El régimen solo tiene que enmascarar estos sentimientos con nombres mágicos: resiliencia, justicia social, igualdad.
Ahora sé lo que ignoraba en mi entrevista de asilo: el hambre y la indigencia son herramientas de opresión.
Pero a pesar del hambre, tuve suerte. Primero, si no podía gritar, al menos podía escribir sobre nuestra realidad y burlarme del régimen y luego difundir mis escritos por todas las vías a mi alcance.
Segundo, estaba enamorado, y no hay nada mejor para sobrevivir que el amor. Pero escribir o amar no eran suficientes. Teníamos que escapar.
Cuando finalmente escapamos, me di cuenta de que no era completamente libre. En parte porque había tenido que dejar atrás a mi familia y a mis amigos, como rehenes. [De mi comportamiento dependía que pudiera volver a mi país a verlos]. También descubrí, la gente del mundo libre insistía en llamar a mi dictadura “la revolución”. Seguía siendo prisionero de esa palabra, de ese vocabulario.
Por eso me convertí en activista. Porque mientras luchaba por los demás, luchaba por mi propia libertad.
Desde entonces, he encontrado mucha resistencia. Y no solo de los partidarios del régimen. Por un lado, muchos cubanos en el exilio no creían que valiera la pena defender a quienes no luchaban por ellos mismos. Los no cubanos, en cambio, tienden a reducir la situación cubana a sus relaciones con Estados Unidos. Cuando hablan de Cuba, empiezan por el embargo estadounidense.
Finalmente, el 11 de julio de 2021, la pregunta de por qué los cubanos no lucharon quedó obsoleta. Ese día, decenas de miles de cubanos inundaron las calles de todo el país en la mayor manifestación de la historia cubana contra cualquier gobierno.
Pero ¿cuál fue la reacción mundial? Atribuir la desesperación del pueblo cubano al embargo estadounidense.
Mientras tanto, el régimen arrestaba a los disidentes más conocidos: el activista José Daniel Ferrer, el artista Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Osorbo, rapero que ha ganado dos premios Grammy estando en prisión. Junto con ellos, más de mil cubanos fueron arrestados en sus domicilios, y muchos de ellos fueron condenados a entre diez y veinte años de prisión, incluyendo adolescentes y madres con niños pequeños. Tal es el caso de Lizandra Góngora, madre de cinco hijos, quien fue condenada a pasar 14 años en una prisión lejos de su familia.
Y la represión continúa. En 2024, Mayelín Rodríguez Prado fue condenada a quince años de prisión por filmar una protesta. José Daniel Ferrer y Félix Navarro, liberados en enero tras negociaciones con el Vaticano, fueron devueltos a prisión tras la muerte del Papa.
El próximo julio, alrededor de mil cubanos habrán pasado cuatro años en prisión cada uno. Eso significa cuarenta siglos de injusticia en tan solo cuatro años.
Mientras tanto, el mundo permanece en silencio. Como si, después de 66 años, la situación de Cuba se hubiera convertido en parte de la naturaleza, del paisaje. Y hay algo de cierto en ello. Ahora Cuba es menos un país y más un paisaje desolado. Meses después de las protestas de 2021, el régimen cubano, en alianza con la dictadura nicaragüense, abrió una vía de escape que ha provocado el mayor éxodo de la historia cubana. Ese éxodo también fue un gran negocio para ambos regímenes. Cada persona tuvo que pagar tres mil quinientos dólares solo por el pasaje de la Habana a Managua y luego emprender un tortuoso viaje a través de Centroamérica y México hasta la frontera estadounidense.
Se puede decir que el país está abandonando la isla. Cuando salí de Cuba, hace treinta años, el país tenía más de once millones de habitantes; hoy tiene menos de nueve millones.
Antes de que todo esto pasara, había decidido escribir un libro titulado «Nuestra Hambre en La Habana» para evitar que la crisis de los años 90 cayera en el olvido. Sin embargo, cuando se publicó el libro, los cubanos vivían una realidad mucho peor. Pero a pesar de esa realidad, el gobierno se siente victorioso porque, una vez más, ha derrotado al imperialismo. Y cuando dicen imperialismo, en realidad se refieren al deseo de los cubanos de ser libres y prósperos en su país.
Ahora, los cubanos más creativos y emprendedores se encuentran en la diáspora. Y los más valientes y rebeldes se encuentran en prisión, como rehenes, por el régimen, que espera el momento oportuno para negociar con ellos alguna ventaja política.
Hoy, las imágenes más reveladoras de Cuba apenas contienen seres humanos. Por un lado, están las montañas de basura que invaden las calles. Por otro, los flamantes hoteles construidos por la oligarquía militar. Cuba agoniza, pero su régimen comunista se mantiene fuerte, con el apoyo de numerosas empresas capitalistas y de tiranías de todo el mundo. El turismo se ha desplomado, pero eso no ha impedido que el régimen construya más hoteles de lujo con la ayuda de empresas como la española Meliá o la canadiense Blue Diamond.
No podemos esperar que el régimen cubano ceda voluntariamente su poder, ni siquiera una pequeña parte de él, en forma de respeto por derechos humanos básicos. Pero sí podemos ejercer presión sobre ese régimen y sobre las empresas extranjeras que se lucran con la pobreza de los cubanos.
También podemos ayudar a las personas que cumplen años de prisión por defender derechos que aquí damos por sentados, presionando por su liberación incondicional y, al mismo tiempo, enviándoles todo tipo de ayuda a ellos y a sus familias que los ayude a sobrevivir la situación terrible en la que se encuentran.
También podemos cambiar la percepción del régimen cubano. Ahora, cuando tomo un Uber y les digo a los conductores de dónde vengo, ya no responden automáticamente "Cuba, Revolución", "Cuba, Fidel".
Sin embargo, necesitamos que la gente de todo el mundo vea al régimen como lo que es y reconozca a sus verdaderos héroes. Esperamos escuchar: "Cuba, dictadura", "Cuba, Luis Manuel".
Y tal vez algún día "Cuba Libre" sea más que solo el nombre de un trago.
Trabajemos para eso.

domingo, 17 de febrero de 2019

De la censura como artesanía (con postdatas)

La censura cinematográfica en Cuba ha sido una práctica sistemática y puntillosa. Amorosa casi. No solo contra películas que denunciaban la violación sistemática de los derechos humanos en Cuba como “Conducta impropia" o "Nadie escuchaba”. O que ofrecían una visión del país que consideraban inapropiada, desde PM a "Santa y Andres" pasando por "Alicia en el pueblo de Maravillas". O películas que parodiaban la Revolución Cubana como “Bananas” de Woody Allen. O contra películas que reflejaban la repetición de esos mismos crímenes por gobiernos afines como “El cazador de ciervos” de Michael Cimino. O películas que se consideraban moralmente reprensibles como “El último tango en París”, estrenada con retraso de décadas y mutilada. O películas comerciales en las cuales los villanos eran soviéticos o gobiernos afines como la saga de James Bond o de Rambo. O de películas de las hermanas repúblicas socialistas que presentaban una imagen incómoda de dichos regímenes.
Pienso también en la censura sistemática de películas sin la menor intencionalidad que cometían algún que otro desliz ideológico sin pretenderlo. Como el caso de la comedia “Naked Gun” que comienza con una escena en Beirut, en una reunión que incluye a el ayatollah Khomeini, Gaddafi, Gorbachov y, muy de refilón, al invicto Comandante en Jefe. 


                     
U otra comedia más elemental aún que es "Major League" que presentaba a uno de los jugadores como un desertor cubano.                  

                              

Pienso en películas exhibidas en Cuba pero que, por arte de la edición o la traducción, conseguían eliminar la escena incómoda en que el teniente Debrin machacaba a nuestro comandante logrando que la película empezara, sin mucho sentido, en la escena siguiente. O cuando se esforzaba por ahorrarnos el detalle que el personaje de Pedro Cerrano, el jugador que tenía un altar santero en su taquilla, era un compatriota escapado. Una paciente orfebrería del silencio que dejaba aquellas películas irresponsables aptas para el consumo nacional. ¿Recuerdan otros casos?


P.D: Me comenta Yoandy Cabrera en Facebook "'Hable con ella' de Almodóvar se puso en los cines cubanos con la referencia a Cuba cortada. En esa referencia se habla de una habanera con todos los sueños perdidos que se asoma al balcón mirando al horizonte como esperando un milagro que la salve. La referencia a la habanera llega a través de una guía turística que escribe uno de los personajes y el enfermero, que lee la guía sobre La Habana, se siente identificado con la habanera descrita en la guía".

PD 2: Me comenta otro lector: "
Otros 2 ejemplos que me vienen a la mente:
Being There (Desde el Jardín). Omitida toda la escena del embajador ruso en una recepción con el protagonista. Mutilada la escena de uno de los asistentes supuestamente gay a la misma recepción en su interacción con el protagonista, que le espeta: "I like to watch"
Y bueno, aunque es supresión total y no mutilación, la segunda parte de la muy exitosa "7 hombres de oro" por desarrollarse esta vez el robo en una isla caribeña con un dictador barbudo. Y Dr. Strangelove, por supuesto.
Ah, y cómo olvidar aquella presentadora del programa Arte 7 pidiendo disculpas por el hecho de que en el filme aparecieran muchas banderas norteamericanas en una escena que se desarrollaba ¡en un festival naútico en los Estados Unidos!
Y finalmente, y esta es de muy atrás, el doctor Mario Rodríguez Alemán pagando el precio de admisión por presentar uno de los clásicos de Hichtcock diciendo repetidas veces y terminando su comentario con un "y recuerden , amigos televidentes, Alfred Hitchcock es un agente de la CIA". (La causa fue el filme Topaz, si mal no recuerdo)



P.D.3: Dice Laura Reduello:
Tambien la pelicula Tratamiento diabólico con Alain Delon- el actor preferido de Guevara- incluía una escena donde los protagonistas se bañaban desnudos y la cortaron. Pero en el negativo original quedó y por descuido lo enviaron a un cine. Entonces la aglomeración en ese cine fue histórica (esto me lo contaron, yo no habia nacido:) . Entonces las autoridades del cine se preguntaban ¿ porqué todo el mundo quiere ver la película ahí cuando está en más cines ? hasta que se dieron cuenta y mandaron a alguien a que cortara el plano. Dicen que el enviado fue Daniel Díaz Torres... lo mismo ocurrió con Divina criatura donde habia un desnudo frontal de Laura Antonelli. Tambien se mutilaban escenas con personajes homosexuales como Woman in Red, el mejor amigo del protagonista era homosexual, eso no se pudo ver hasta bien entrado los 90. Hay un par de trabajos escritos sobre todo esto.
[...] En el filme Música del corazón, Gloria Estefan tenía un breve papel y las dos o tres escenas donde salía las suprimieron para pasar el filme por televisión. Tormenta blanca, una película de aventuras donde aparecía un cocinero cubano que cuando el buque en que viaja se pierde y va a parar a aguas cubanas y es detenido el navio por la guardacosta cubana, profiere una sarta de maldiciones contra el poder cubano, esa escena fue suprimida para exhibir el filme en cine y televisión. Tambien Los reyes del mambo estaba preparada para exhibirse cuando vieron que aparecía Celia Cruz cantando al principio del filme prohibieron la película. Incluso para la venta en tiendas para divisas. 

P.D 4: Comentarios añadidos a este post:
"Al final de la película Locked Up de Stallone, cuando el protagonista es puesto en libertad, un preso le entrega unos habanos y le dice: "...from Cuba, from Fidel Castro". Esa pedacito lo volaron.
Mad Max I con Gibson, empieza con un policía espiando a dos lesbianas (en pleno acto) con la mira de su fusil. A bolina el fragmento!
Scarface tuve que verla escondido en casa de un socio.
Cuando veías las originales en video, te dabas cuenta de la macheteada".

"El crédito de fotografia para Néstor Almendros en "La laguna azul" no apareció en la TV cubana".

martes, 29 de enero de 2019

Imágenes y sonidos de La Habana en 1928- 1929

Ofrecemos una interesantísima recopilación de imágenes cinematográficas de La Habana de las que debieron ser algunas de las primeras películas con sonido filmadas en la ciudad. En este caso con el sistema pionero Movietone. 


Indice:

0:08 – En el Hipódromo (Dec 4 1929) 6:59 – En el Sloppy Joe's Bar (Dec 16 1929) 11:12 – Trabajadores en una fábrica de tabaco (Dec 22 1928) 18:14 – Peregrinación al santuario de San Lázaro en El Rincón (Mar 1929) 19:10 – Juego de bolos al aire libre (Jan 1 1929) 23:55 - Banquete y sexteto tocando (Dec 24 1928) 27:59 – Estudiantina Invencible cantando “Pica mi caballo” (Oct 31 1929) 30:07 - Jose Bohr tocando piano y cantando en una terraza (Dec 29 1928) 31:25 – Bailarines danzando “Siboney” en un nightclub (1928) 32:30 – Bailarina con castañuelas en el patio de un hotel (Jan 1928) 35:07 – Delegados en la Conferencia Panamericana (Jan 1928) 38:12 – Llegada a La Habana del presidente norteamericano Calvin Coolige para la Conferencia Panamericana y discurso (Jan 1928) 40:44 Catedral, murallas, castillo del Morro, convento de Santa Clara y Templete (1929) 43:25 – La ciudad y Machado dan la bienvenida a Charles Lindbergh (Feb 1928)

*Agradecemos al cineasta y dramaturgo Iván acosta habernos enviado este material.

domingo, 6 de enero de 2019

LAS CHANCLETICAS DE ROSA

Cuba seguirá siendo martiana mientras siga produciendo parodias de los "Zapaticos de rosa" como esta (que de paso nos da un resumen del panorama nacional y de como se ha ido empeorando desde aquellas parodias pioneras como "Los zapaticos de goma" y "Los blumersitos de rosa"):

LAS CHANCLETICAS DE ROSA.

¡ Ay qué hambre ! Esto me abruma.
Tiene un empingue PILAR.
Y sale a luchar un pan
con su jaba de EXPOCUBA.

Vaya mi negrita fina .
Dice el padre y le da un peso .
Ay papi , que hago con eso .
Como se ha puesto la harina .

¡ Yo voy con mi jaba ! (Grita)
La madre ya en bicicleta .
A ver si por la cuevita
lucho masa de croqueta .

Fueron las dos bajo el sol
pedaleando cuesta arriba .
Un perro flaco ladró
y murió de la fatiga ...

Ella va en su vieja licra ,
de bajichupa y chancleta .
La madre en su batecasa
con un huequito en la teta .

El P4 a reventar ,
nadie se ha podido ir .
Un almendrón ven pasar
y un inspector sonreir .

Salta la pasa inclemente ,
rebelde , dura , estira'.
Y pilar que dice ...¡ má !
Que mierda el peine caliente.

Y sin frenos evitando
baches que cruzas a nado,
llega esa licra sudando
a la playa de Guanabo.

Hoy la playa está pelá .
Ya no hay ni pizza en la playa .
María bailó bajanda
y casi se nos desmaya .

Y está Alberto el del sector
metiendo tremenda muela .
Pero ya no engaña a nadie ,
es pa' ver que se le pega .

Y la vieja magdalena
tomando agüita e' milordo .
Pa' bajar un huevo en polvo
más malo que una condena .

Conversan allá en la orilla
con dos gordos de Palermo ,
par de mulatas pepillas
que hoy van a cobrar en euro.

Dos mariconcitos finos ,
tan serios mirando el mar.
Uno dice en un suspiro ...
Yo que me quería casar .

Yomil y el Dani sonando
muy lejos en un ranchón.
Mientras Pilar en la arena
tropieza con un condón.

Pilar le dice ...mamá ,
déjame sola en la cola.
Pa' ver si meto cañona ,
Tú quédate por allá.

Esta niña repartera ,
se pone como se pone .
Pero si veo empujone'
voy y despingo a cualquiera .

Llega , chancletea , tropieza
y se agacha con soltura .
Mete el clavito en la suiza
y le sonríe a la pura .

Y se tira en la caliente ,
Donde está el grajo más pleno .
Donde carterea la gente .
Donde te linchan los viejos.

Llega Pilar encendía
de licra , sol y correr .
Que una tilapia podría"
Al lado de ella es Chanel.

Y comienza el forcejeo ,
la empujadera , el despliegue .
Y la repella un negrón ...
El del pulover Supreme .

Pilar siente que se cae.
Siente que su fuerza mengua .
Probó la carne hace un año ...
Cuando se mordió la lengua.

Desmaya'....se nos desmaya.
No se sostiene Pilar .
Que dios gana tus batallas
si puedes desayunar.

Sale la pura manda'
a rescatar a Pilar
¿ y las chancletas Pilar ?
Que tú no tienes más na'.

Ah loca ! Yo te lo dije
que no te metieras sola .
Por un maní en Alamar
Violaron una señora .

Regresa Pilar descalza .
Derrotada en la parrilla .
Y la grasa e' la cadena ,
Le tizna la pantorrilla.

Pilar con sus tres hermanos
se duermen muy apretao's ,
tanto que sueñan lo mismo...
Con yuca y lechón "asao".

Solo le queda el 3G,
empieza a sentir calambre .
Logra entretener el hambre
texteando por internet.

Se ven sacar los pañuelos
a una rusa y una inglesa .
Pilar aprovecha el llanto
y lucha un chicle de fresa.

Mira el mar del malecón
pero se corta las ganas .
Apaga la antigua opción
(Piensa en la madre de Obama)

La sigue un perro ...¡ Canelo !
Grita un viejo de un balcón.
Pilar le mete un trancazo .Descarga su frustración.

No queda mucho que hacer
caminando, gime ,llora.
Pa' colmo la licra ahora ,
se le empezó a descoser.

Vuelve callada de noche .
Ponchada la bicicleta .
Dispuesta a que le recarguen ,
aunque le cueste una teta .

Y se encuentra un (NO) en la acera .
Por instinto lo recoge.
Y lo guarda en su cartera .
Y un rayo de luz la acoge .

Y nos dijo un chivatón
que al otro dia al mirar ...
Vió a PILAR pintando un pan ,
Sobre la constitución.

miércoles, 11 de abril de 2018

The Cuba Reader

"The Cuba Reader", por el que estudian los estudiantes de mi universidad, una suerte de antología de textos con los que supuestamente entenderán Cuba. Véanse los títulos ñicolopiztas de las secciones del libro: 
"Neocolonialismo", 
"Construyendo una nueva sociedad", 
"Cultura y Revolución", 
"La Revolución Cubana y el mundo" y
 -para que sepan los que piensan que la revolución se acabó- 
"El Período Especial y el futuro de la Revolución". 

Y se incluye, por ejemplo "Guantanamera" de José Martí. Fernando Ortiz, Reinaldo Arenas y Cabrera Infante aparecen una vez cada uno y Carlos Puebla, 2. Silvio Rodríguez 3, Jorge Mañach, Lezama Lima y Virgilio Piñera 0. Miguel Barnet 3, Ramiro Guerra 0.










domingo, 8 de abril de 2018

Aboliciones


Hechos elementales de la historia cubana se van convirtiendo, gracias a una mezcla de adoctrinamiento y desidia, en cosa de especialistas. Tómese como ejemplo el proceso de erradicación de la esclavitud en Cuba. En Ecured, la Wikipedia cubana (con todo lo que ese adjetivo puede conllevar de limitaciones y provincianismo) en la entrada “Abolición completa de la esclavitud (1870)” se refieren al
“Decreto emitido en 1870 por Carlos Manuel de Céspedes, Presidente de la República de Cuba en Armas, declarando la abolición completa de la esclavitud”
El resto de las entradas de Ecured referidas a la abolición son: Abolición condicionada de la esclavitud en Cuba (1868); Abolición de la esclavitud en Camagüey (1869); Abolición de la esclavitud en la Revolución de 1868. Ecured parece ignorar que los decretos emitidos por el bando independentista solo tuvieron efecto en los menguados territorios ocupados por este y que dicha institución perduraría en la isla, con sucesivas modificaciones,  hasta 1886.
No es extraño entonces que en una breve reseña sobre la novela de Francisco Calcagno En busca del eslabón. Historia de monos (1888) se diga:     
Aunque el texto no está exento de atisbos racistas, en tanto presenta al negro como situado en un punto entre el mono y el hombre (blanco) en la escala evolutiva, constituye asimismo un intenso cuestionamiento a la esclavitud, desde una posición científica. Debe tenerse en cuenta que para la época las posiciones abolicionistas eran minoritarias y censuradas dentro de sistema de sujeción colonial.
Si la enciclopedia digital oficial se da el lujo de ignorar hitos tan importantes de la evolución de una de las más infames y decisivas instituciones del pasado cubano cualquier reseñista se puede sentir autorizado a afirmar que en 1888 “las posiciones abolicionistas eran minoritarias y censuradas dentro de sistema de sujeción colonial”. Teniéndose la idea que se tenga de lo que significa “colonialismo” poco importarían entonces los acontecimientos y las fechas. Si en aquellos tiempos Cuba todavía era una colonia, ergo, “las posiciones abolicionistas eran minoritarias” y por tanto el racismo brutal del autor queda justificado.
En el universo de entelequias en que se va convirtiendo la Historia cubana (de un lado imperialismo, colonialismo, explotación, capitalismo; revolución, independencia, socialismo del otro) los detalles históricos no harían más que perturbar el relato que con mano firme traza el poder.

martes, 5 de diciembre de 2017

Cuba and the Cameraman*


El documental “Cuba and the Cameraman” es un fascinante ejercicio de honradez narrativa y al mismo tiempo de indecencia intelectual. Su argumento no puede ser más elemental: cuenta la historia de los viajes del documentalista norteamericano Jon Alpert a Cuba durante más de cuarenta años y sus encuentros reiterados con Fidel Castro, con un trío de hermanos campesinos de Caimito ya ancianos al inicio del documental, y con varios jóvenes negros de la Habana Vieja y Centro Habana. Ver desfilar ante la pantalla los sueños y aspiraciones de todos ellos y en lo que estos resultaron a lo largo de los años sin otros comentarios que los que el implacable ojo de la cámara aporta –o los que hace in situ el director- es asistir a un impensable resumen de la historia cubana de los últimos cuarenta años. Poco importa que al final del documental (que concluye con el monstruoso ceremonial que se desplegó a la muerte de Fidel Castro en 2016) la admiración de Alpert por su Comandante se mantenga tan encendida como al principio. Es difícil imaginar una denuncia más descarnada venida de un observador tan favorable al castrismo. O precisamente por ello.
Con la insistencia como la única virtud –y quizás un mínimo de sensibilidad humana, esa de la que carece en absoluto su admirado comandante- Alpert, tras décadas de insistentes visitas a la isla, no puede ofrecer nada mejor que la devastadora debacle en la que se hunde un país frente la despiadada indiferencia de su gobernante. (Incluso en el caso de que quisiera presentarse el documental como una muestra de los estragos del embargo norteamericano en la economía cubana tendrá como mayor obstáculo de dicha lectura al propio Comandante: en medio de la peor crisis que haya azotado al país en su historia al ser interrogado por el documentalista su única preocupación parece ser el estado de la economía… de los Estados Unidos). La incapacidad del documentalista para llegar a las conclusiones elementales que cualquiera arribaría a partir de sus propias imágenes no limita el documental sino, a su manera indirecta ilumina otra realidad tan persistente como la del poder castrista sobre la isla: la del entusiasmo de buena parte de la izquierda occidental por eso que llama Revolución Cubana sin importar las evidencias que puedan presentársele, su fe incapaz de conmoverse ante los insistentes llamados de la realidad.   
       

*“Cuba and the Cameraman” puede verse en Netflix.

lunes, 13 de noviembre de 2017

La Lenin, Valls y yo

Hace unos días me enviaron un cuestionario acerca de los rumores sobre el inminente cierre de la alicaída escuela Lenin. Mis respuestas fueron extensamente citadas en un reportaje posterior de la periodista Sarah Moreno. Aquí les transcribo todas mis respuestas:
  
Se rumora que va a cerrar la Lenin. ¿Te alegra, te toma por sorpresa? ¿Lo ves como un sintoma más de la decadencia de la educación en Cuba?
Sí, me sorprende. Sabía de la debacle del sistema educativo cubano pero no pensaba que llegara tan lejos como para arrastrar consigo su “joya” más preciada. Al menos si se habla de las escuelas creadas después de 1959 en los niveles primario y medio. No sabía siquiera que desde hace tiempo de la escuela funcionaba apenas un tercio de lo que había sido antes. Pero más que síntoma de la decadencia de la educación en Cuba es una muestra del desinterés de las clases dominantes cubanas por siquiera disimular lo poco que les importa dicha decadencia: resuelto el problema educativo de sus hijos y nietos con las escuelas privadas extranjeras que se han ido abriendo en Cuba todo el discurso igualitario al que todavía echan mano se hace cada vez más vacío. Y no me alegra, por supuesto. ¿Cómo me va a alegrar que los muchachos cubanos que no pertenezcan a las élites tengan menos oportunidades de acceder a una educación de calidad que antes.

Cómo definirías la escuela, y ya en lo particular, cómo recuerdas el tiempo que pasaste ahí (por cierto, de que año a qué año).
Debí de entrar en séptimo grado en 1979 pero no me gustó la idea de estar internado y pasé mi secundaria en la calle. Pero en el momento de entrar en el preuniversitario en 1982 ya se rumoraba que todas las escuelas serían mudadas para el campo. Así que al aparecer una nueva oportunidad de entrar en la escuela accedí. La escuela acababa de ser remozada para usarla como Villa Olímpica para los Centroamericanos de 1982 así que estaba en bastante buen estado. Aun así ya se escuchaban recuentos nostálgicos de glorias pasadas cuando estudiaban allí los hijos de Fidel Castro y él mismo visitaba la escuela a cada rato. Una época en que las piscinas estaban llenas y la comida era mucho mejor. Parece ser también la época de oro del bullying: tiempos en que los hijos de dirigentes campeaban por sus respetos aterrorizando a los muchachos más débiles. La escuela que recuerdo es la más exigente del país (a excepción quizás de la Humbolt 7) y la mejor equipada. Aunque ese equipamiento era engañoso. Era una escuela-vitrina en la que muchas de sus instalaciones solo se usaban en caso de visitas de delegaciones nacionales o preferiblemente extranjeras. Piscinas que apenas fueron llenadas tres o cuatro semanas en el curso de tres años; tabloncillos que se pasaban la mayor parte del tiempo cerrados y de pronto te halaban, te daban un short y te metían a correr detrás de una pelota para que un grupo de extranjeros se asombraran de la buena vida que nos dábamos; laboratorios de idiomas que nunca vi por dentro. Y no es que soportáramos callados esas falsedades porque mucho que las criticamos en cuanta reunión había. El poeta Jorge Valls luego de pasar en la prisión política “Veinte añosy cuarenta días” como reza el título de sus memorias carcelarias al sacarlo lo llevaron directamente a ver la Lenin. Querían que comprobara todo lo que había hecho la revolución a la que tanto se había resistido*. Eso fue en 1984, cuando yo todavía andaba en aquella escuela ornamental protestando por ese engaño gigantesco o convirtiéndome en el peor jugador de fútbol que haya jugado nunca en esa escuela. Por lo demás éramos adolescentes haciendo vida de adolescentes, para bien y para mal. De allí me gradué en 1985.


Alguna vez hemos comentado que la gente de la Lenin se creían mejores, es verdad esto? ¿De dónde crees que surge esa percepción?
Puede que sí se creyeran mejores sobre todo si debían compararse con muchachos de otras escuelas pero la Lenin resultó para muchos una cura de humildad. De ser los primeros expedientes con las notas más altas en sus respectivas escuelas la mayoría pasábamos a ser estudiantes promedio donde solo unos pocos sobresalían. Si no mejores seguramente se sentirían distintos al resto de los muchachos. Eran seis años de una vida bastante enclaustrada, siguiendo las mismas rutinas, conociendo a las mismas personas, compartiendo vida con ellos: era inevitable que tuvieran modos de convivir y hasta hablar muy específicos. Una de las primeras cosas que tuve que hacer al entrar fue aprender ese dialecto de la Lenin con palabras, giros y chistes muy específicos. Y los apodos espectaculares que les ponían a los profesores. Incluso la manera de usar el uniforme con el monograma rojo, las corbatas (que solo se usaban al salir de la escuela) o las medias blancas de las muchachas contribuía a marcar una diferencia. Yo y en general los que entramos en décimo siempre nos sentimos un poco intrusos, siempre nos sentimos “los nuevos” en comparación con los que estaban allí desde séptimo grado. En fin, existía una dinámica más o menos común de todo grupo que tiene ciertos privilegios en un ambiente más bien miserable.

A diferencia de personas de otros países que se sienten orgullosos de las escuelas a las que asistieron, ¿crees que no es motivo de orgullo, o más bien algo que uno esconde, el hecho de que fue a la Lenin?
En lo personal por todo lo que te dije anteriormente  no me avergüenza pero tampoco me enorgullece demasiado. Al fin y al cabo fueron tres años de mi vida y no seis como ocurrió con la mayoría de mis compañeros de graduación. Pero en general lo que me encuentro es orgullo de haber pertenecido a una escuela de élite. A casi todo el mundo le encanta sentirse especial, por una razón o por otra. En mi caso más importante fue la Universidad de La Habana donde estudié cinco años y viví experiencias mucho más decisivas. Pero es innegable que la Lenin es una de las escuelas más grandes y con mayor tradición en los últimos cincuenta años de historia cubana (gracias sobre todo a que las anteriores fueron eliminadas). Donde quiera se encuentra uno con antiguos estudiantes de la Lenin con los que, al margen de las diferencias de todo tipo, puede establecer un tipo de complicidad muy especial. Los pobres que se encuentran en medio de ese intercambio no saben qué hacer porque no entienden nada de lo que decimos. Y los compadezco.


*El poeta y ex prisionero político Jorge Valls dice en sus memorias: “En el Instituto Lenin el director me facilitó una serie de estadísticas para demostrarme lo bien que funcionaba todo. Era un colegio de lujo, con muchos jardines, museos y patios de recreo. Me acordaba de la hija de Osvaldo Figueroa, a la que habían expulsado de aquel colegio porque su padre era un preso político que no había aceptado el plan de reeducación. Pensaba en cómo aquello la había puesto en contra de su padre”

martes, 17 de octubre de 2017

El realismo, socialista y en cuadritos

Por Enrique Del Risco

Las experiencias de una chica germano-americana en una década de vida en Cuba es la materia con la que estaba fabricada la novela gráfica Adiós mi Habana de Anna Velfort. Ya eso bastaría para resultarles interesante a los cazadores de curiosidades etnológicas. Pero lo es mucho más si se precisa que la década en cuestión es la que va desde el año 1962 al 72. O que la chica acompaña a su padrastro norteamericano y a su madre alemana, comunistas convencidos que viajan a Cuba para incorporarse a la última encarnación de la Revolución Mundial. O que la protagonista fue testigo única de aquella pequeña, privilegiada (pero no menos vigilada) sociedad de compañeros de viaje venidos del extranjero en acto de solidaridad revolucionaria. Pero el descubrimiento de la protagonista de su propia homosexualidad convierte Adiós mi Habana en documento excepcional. En historia de cómo funcionó en aquellos años fundadores de todo lo que vendría después el mecanismo de vigilancia y represión a los homosexuales cubanos a lo largo del sistema educativo y laboral cubano: desde menos de un año de la proclamación del carácter socialista del régimen hasta entrado ya en el llamado Quinquenio Gris.
Sin muchas más pretensiones aparentes que las de contar su experiencia vital durante lo que suelen calificar como uno de los acontecimientos más importantes del pasado siglo Veltfort consigue un relato fascinante. Sobre todo si se lo compara con la mayoría de los novelistas que han entrado en dicho período a la caza de esa ballena blanca que es la novela de la Revolución Cubana. Con el más sencillo y directo de los estilos que se limita a seguir las peripecias de la protagonista Veltfort rescata una historia reveladora en su propia elementalidad. La protagonista verá el descubrimiento de su sexualidad convertido en pesadilla y sus romances cubanos en razón de Estado. A todo esto se añade tanto detallismo gráfico documental y narrativo (vale recordar que su autora es también la del blog El Archivo de Connie) que lo convierte en un documento de primera mano de aquellos años tan convulsos como edulcorados por sus cronistas. Allí la ya mitológica noche de las tres Pes con su apresamiento multitudinario de “prostitutas, pájaros y proxenetas” tiene fecha precisa: el 11 de octubre de 1962, apenas tres días antes del inicio de la llamada Crisis de los Misiles. Allí aprendemos que la famosa Operación Hippie con el que recogieron buena parte de los jóvenes habaneros aficionados al rock ocurrió el 25 de septiembre de 1968, días antes de que Fidel Castro proclamara en el octavo aniversario de los CDR que “en nuestra capital […] dio por presentarse un cierto ‘fenomenito’ entre grupos de jovenzuelos[…] influidos entre otras cosas por la propaganda imperialista, que les dio por comenzar a hacer pública ostentación de sus desvergüenzas”.

Llama la atención la frescura con que está contado el relato. La ingenuidad que le evita contaminar al personaje de aquellos días con la experiencia adquirida posteriormente. Más bien ocurre lo contrario. La ingenuidad juvenil parece contagiar el epílogo donde la autora se pregunta por qué fue objeto de una persecución tan enconada por parte de las autoridades “¿Por qué tanta atención sobre una estudiante extranjera sin importancia […]?” para terminar achacando tal encono a las maquinaciones de una conocida. Como si después de diseccionarlo con tal detalle se le escapara una enseñanza elemental de un sistema como el cubano: la de que allí, al igual que con la Cosa Nostra, no hay nada personal. Que la esencia misma de un sistema como aquel consiste en no subestimar nada. En dedicarle la máxima atención a seres mucho más insignificantes que una estudiante extranjera. En cambio y aunque no lo diga directamente queda claro que si bien el castrismo no inventó la homofobia sí puede atribuirse el copyright de su instrumentalización política en la historia cubana. La vieja homofobia que estimulada e ideologizada sirvió no solo para controlar a los homosexuales cubanos sino mantener a toda la población en el trance totalitario de exigir y dar cuentas de lo más íntima de sí. Y de dicha estatalización de lo íntimo emanó buena parte de su control sobre toda la sociedad. Adiós mi Habana es, en fin, un libro muy recomendable. Sobre todo si se trata de hacerle un regalo de cumpleaños a Mariela Castro, tan desinformada, la pobre. 

martes, 3 de octubre de 2017

El Village Gate: donde la salsa se citaba con el jazz*


Por Enrique Del Risco

“Empezamos a oír en la radio el programa de Symphony Sid con las últimas novedades bop, y ya estábamos llegando a la más grande y definitiva ciudad de América” cuenta Jack Kerouac de uno de sus varios regresos a Nueva York en su venerada novela “On the road”. Symphony Sid, con su voz profunda y su entusiasmo contagioso por todo lo que iba apareciendo en aquellos días en términos musicales era una referencia esencial para los melómanos más atrevidos de la post guerra, su guía más clara en la selva del bebop. Hasta que descubrió hacia 1960 la música latina y fue paulatinamente sumergiéndose en ella. Le había tomado tiempo. Desde hacía una década la fiebre del mambo y del cha cha cha asolaba los salones de baile de medio mundo. El propio Jack Kerouac en la novela que marcó a más de una generación narraba sus primeros contactos con el mambo en sus viajes a México a finales de los 40.
“Tras la barra estaba el propietario que salió corriendo en cuanto le dijimos que queríamos oír mambos y volvió con un montón de discos, la mayoría de Pérez Prado, y los puso en la máquina de discos. Un instante después toda la ciudad de Gregoria oía lo bien que lo estábamos pasando en la Sala de Baile. En el mismo salón el estrépito de la música —así es cómo debe ponerse una máquina de discos y para eso se inventó— era tan tremendo que durante un momento Dean y Stan y yo nos quedamos boquiabiertos al darnos cuenta de que nunca nos habíamos atrevido a poner música tan alta como hubiéramos querido y como ahora sonaba. Pocos minutos después la mitad de la población de Gregoria se asomaba por las ventanas para ver a los americanos bailar con las chicas. Estaban allí delante, al lado de los policías, en la sucia acera, con aspecto de indiferencia y despreocupación. «Más Mambo Jambo», «Chattanooga Mambo», «Mambo número ocho»: todas estas tremendas canciones resonaban estrepitosamente en la dorada y misteriosa tarde como el sonido que uno espera que va a oír el día del juicio final. Las trompetas sonaban tan fuerte que podían oírse desde el desierto donde, en cualquier caso, tenían su origen. Los tambores parecían enloquecidos. El ritmo del mambo es el ritmo de la conga del Congo, el río de África y del mundo; sin duda era el ritmo del mundo”
Así trataba de explicar Kerouac algo que no se parecía a nada que hubiera conocido antes y que pronto arrebataría a medio mundo desde California hasta Sudán. Desde Estocolmo a Buenos Aires. Lento pero irremisible en el contagio Symphony Sid se tomó las cosas con calma. Primero incluyó en su famoso programa de jazz de seis horas una hora de música latina. Y así, poco a poco su programa dedicado terminó transmitiendo cinco horas de música latina y solo una de jazz.

Fue así que a inicios de los 60 Symphony Sid le encargaron de programar conciertos de música latina cada lunes en el Village Gate. El Village Gate era muy diferente en proyección del Palladium Ballroom. Estaba enclavado en la esquina de Thompson y Bleecker el corazón del Greenwicht Village que al mismo tiempo había sido el centro de los más importantes movimientos contraculturales de la ciudad y del país durante los sesenta años anteriores. El Village Gate había sido fundadono mucho antes, en 1958. Su dueño, Art D’Lugoff, era un empresario con “gustos eclécticos y aventureros” según propia confesión y no estaba especialmente obsesionado con un tipo de música o incluso con alguna disciplina artística en concreto. Por el Gate pasaba cualquier cosa que pudiese interesar a la tropa variopinta que en esa ‘epoca rondaba el Village. Por el Village Gate  pasarían jazzistas como John Coltrane, Coleman Hawkins, Duke Ellington, Dizzy Gillespie, Bill Evans, Dave Brubeck, Charles Mingus, Sonny Rollins, Dexter Gordon, Art Blakey, Woody Shaw y Miles Davis o músicos de otros géneros como Jimi Hendrix, Nina Simone, Patti Smith, Velvet Underground o Edgard Varèse. Muchos de ellos grabaron discos en vivo allí. El Nobel Bob Dylan menciona al Gate en sus Chronicles: Volume One. Allí también se estrenaron obras de teatro que se hicieron famosas y actuaban comediantes de la talla de Woody Allen. D’Lugoff , sin aspirar al éxito masivo del Palladium al dedicar los lunes a la música latina intentaba rellenar la programación de los lunes, un día universalmente “flojo” en la asistencia a los lugares de entretenimiento.

Con el impulso que le daba el mentado Symphony Sid a través de la radio los lunes en el Village Gate se convirtieron en una institución musical neoyorquina. Allí se tocaba y disfrutaba una música menos comercial pero igualmente atractiva que la que se tocaba en el Palladium. Allí el cubano Mongo Santamaría grabó su disco titulado precisamente At the Village Gate (Riverside 1963) y una selección de músicos de la disquera Tico Records bajo el nombre de Tico All Stars grabaron en 1966 sus Decargas: Live at The Village Gate. En dichas descargas participaron los afamados músicos boricuas Tito Puente, Eddie y Charlie Palmieri, Cheo Feliciano, Ray Barretto, Jimmy Sabater, Santos Colón, el dominicano Johnny Pacheco y los cubanos Cachao López, Chino Pozo, Cándido Camero y Chocolate Armenteros.

El retiro de Symphony Sid y su mudanza a la Florida trajo el fin de los famosos Monday Night at Village Gate. El regreso de la música latina al Gate se debió a Jack Hooke, un productor y manager musical que ya había trabajado con Symphony Sid en los Monday Nights at the Gate en los sesenta. Hooke,mayo de 1980 inauguró lo que sería conocido como la serie “Salsa Meets Jazz” que empezaría empleando como maestro de ceremonias a Roger Dawson. (Wikipedia ha convertido a Dawson, veterano de la radio también desdoblado como  percusionista en el creador de la serie “Salsa Meets Jazz” en 1977 pero sin ofrecer ninguna documentación que lo atestigue). La idea era mezclar en escena agrupaciones que más o menos se identificaran bajo la ecuménica etiqueta de “salsa” con solistas reconocidos del jazz. Tito Puente grabó allí un disco en vivo con Phil Woods y por el Gate pasaron Rubén Blades, Machito, la Fania All Stars, Eddie Palmieri, Dizzy Gillespie, Paquito D’Rivera, Dexter Gordon, James Moody, Wynton Marsalis, Bobby Hutcherson, David "Fathead" Newman, Slide Hampton, Pharoah Sanders, Billy Taylor, Nestor Torres, Steve Turre con Oscar D'León, Freddie Hubbard, Stan Getz, Slide Hampton, Stanley Turrentine y Frank Wess entre otros. [Si quiere tener una muestra de lo que allí se tocaba le recomendamos enfáticamente pinchar los enlaces]


Al “Salsa Meets Jazz” se iba al encuentro de músicos conocidos a escuchar música irrepetible. El periodista de The New York Times Robert Palmer describía así la actuación de una noche de noviembre de 1987:
El lunes, "Salsa Meets Jazz", serie de larga duración en The Gate, presentó la banda de salsa de Hector Lavoe con el flautista Nestor Torres como solista invitado. Torres no tocó tanto en los cambios de acordes como por encima, alrededor y dentro de los ritmos y en la sección rítmica. La sección rítmica de Lavoe, en la que Milton Cardona interpretaba en las congas con un estilo  crujiente e incisivo un clásico tumbao cubano, le daba a Torres algo con lo que trabajar a favor y en contra. Y el flautista respondió brillantemente. Bailando a tiempo con los polirritmos cambiantes, se mantuvo encarando a Cardona, y enfrentando sus acentos enfáticos los ataques de las congas. Fue una actuación fascinante. Una pequeña banda sacada de la Fania All Stars era la atracción principal de la noche. La música era pulida y vaporizante, en el estilo neo-cubano patentado por la Fania Records. Entre los solistas se encontraban el pianista Papo Lucca, un violinista rapsódico y, por supuesto, el flautista y cofundador de Fania Records, Johnny Pacheco. Andy González se mostró poderoso y flexible como suplente del bajista regular del grupo; su estilo profundamente afro-latino y su sabiduría jazzística encajó bien con el de la Fania All Stars.
Por su parte Paquito D’Rivera me ha comentado:
“Conocí muy bien y simpaticé  con su dueño, el inefable Art D'Lugoff y muchas veces trabajé allí, en el saloncito de arriba (donde por casualidad grabé en vivo con Clark Terry), en el grande del sótano y hasta  haciendo sit in con Hilton Ruiz, Cedar Walton, Walter Bishop y otros pianistas que tocaban con sus tríos en el bar. Lo que más hice fue la histórica serie "Salsa Meets Jazz" donde se presentaban cada lunes dos orquestas de baile y un solista de Jazz que tocaba un número con cada una de las orquestas, que a su vez tocaban dos tandas cada una. […] Yo me presenté con El Gran Combo, Héctor Lavoe, Wilfrido Vargas, Fajardo y sus estrellas,Tito Puente, Eddie & Charlie Palmieri, Machito, Mario Bauzá, Jorge Dalto, Johnny Pacheco, la orquesta Broadway y muchas otras agrupaciónes latinas que ahora no recuerdo”
Finalmente el Village Gate tras más de 36 años, cerró su local de Bleecker Street en febrero de 1994. (Hubo un intento más tarde de resucitarlo en el centro de la ciudad pero fue de corta duración). Hoy su lugar lo ocupa una farmacia de la cadena CVS. De su pasado como centro cultural solo queda un pequeño cartel justo en la esquina con el nombre de Village Gate. Y en el sótano que antes estaba dedicado al jazz y que era donde tuvo lugar tanto los Monday Nights como la serie “Salsa Meets Jazz”  hoy funciona Le Poisson Rouge, un club que también ofrece una escogida programación musical.
Aspecto del Village Gate en los años setenta
Aspecto del edificio en la actualidad

*Artículo aparecido originalmente en el blog de la Academia de Historia de Cuba en el Exilio