Mostrando entradas con la etiqueta Paquito D'Rivera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Paquito D'Rivera. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de mayo de 2016

Con mucho coco

Ya todo el mundo lo debe de haber visto pero siendo este blog también mi propia libreta de apuntes no debo dejar de consignarlo: la presentación de Paquito D'Rivera en la Casa Blanca luego de un penoso episodio en el que Paquito había sido excluido del programa presentado por la Fundación Thelonious Monk y al que regresó luego de hacer pública la carta de protesta que dirigiera al presidente del país. Para los cazadores de símbolos había presa abundante. Se trataba de la pieza "Con poco coco" del legendario pianista Bebo Valdés en cuyo rescate del olvido el propio Paquito había jugado un papel decisivo. Mucho más importante que el de su propio hijo, Chucho Valdés, director de Irakere, agrupación que el propio Paquito ayudó a brillar. Chucho, ese pianista inmenso que en la Casa Blanca daría inicio a la ejecución de la pieza de su padre. Y luego, claro, está el solo de Paquito en el que repasa, entre juguetón y solemne, las primeras notas del himno de Bayamo. En fin, mucho más de lo que puede notar un observador poco informado (como eran casi todos los que estaban esa noche en el patio de la Casa Blanca, dicho sea de paso).



miércoles, 20 de abril de 2016

Fábula con final feliz y moraleja

A un famoso músico -digamos que se llama Paquito D'Rivera- lo seleccionan para tocar en un concierto en la Casa Blanca. Días después recibe la noticia de que ha sido excluido del proyecto inicial. Así, sin más explicaciones. El músico por más que piensa la única razón que se le ocurre para que lo pudieran excluir es política. De modo que se le ocurre escribirle al cabeza de familia de la Casa Blanca que casualmente es el presidente del país. Esta es la carta:
Presidente Barack ObamaThe White House,Washington, DC 
Estimado señor Presidente:
Hace un tiempo atrás, desde las oficinas del prestigioso Thelonious Monk Institute me comunicaron que me habían propuesto para participar en la celebración del “Internacional Jazz Day”, en un concierto organizado por la UNESCO el 30 de abril en la Casa Blanca y que contará con usted Sr. presidente y con la primera dama Michelle Obama como anfitriones. En dicho concierto, participarán grandes artistas del género, como Chick Corea, Aretha Franklin, Jimmy Heath, Dave Holland, Al Jarreau, Diana Krall, Christian McBride, John McLaughlin, Pat Metheny, Danilo Pérez, Wayne Shorter, Esperanza Spalding, Sting y el mismísimo Chucho Valdés, entre otros.
Yo tomé la noticia como un reconocimiento a mi contribución a la cultura americana, contribución que me ha merecido un nombramiento como NEA Jazz Master, doctorados honorarios de Berklee School of Music y la Universidad de Pennsylvania y la Presidential Medal of the Arts, entre tantos otros. Sin embargo, cuál sería mi sorpresa cuando hace unos pocos días recibí una llamada del Monk Institute informándome sin más detalles que mi propuesta había sido “vetada” por quienes organizan el espectáculo.
Si lo que estuviera en discusión fuera mi aporte artístico a la cultura americana y al jazz no me tomaría el trabajo de escribirle esta carta, Sr. Presidente. Sin embargo, mucho me temo que este “veto” obedezca a mi posición mantenida durante años en contra de la dictadura que oprime a Cuba, mi país de origen, y a favor del respeto a los derechos humanos y de los valores democráticos que tan bien usted defendió hace unos días en La Habana. No sería la primera vez que soy víctima de discriminación por mis convicciones democráticas a instancias de la dictadura cubana, incluso en este país. Y sin embargo este caso se me hace particularmente preocupante por tratarse de un evento del cual usted será su anfitrión. Usted, que apenas hace unos días defendiera en mi país de origen el principio de que “citizens should be free to speak their mind without fear. To organize and to criticize their government and to protest peacefully” y exaltara los logros de un exilio del que orgullosamente formo parte.
Sr. Presidente, le escribo porque me preocupa que sus gestos de buena voluntad hacia el pueblo cubano sean entendidos como un llamado a ser complacientes con las exigencias de la dictadura que lo oprime. Que sean tomados como pretexto para marginar en los propios Estados Unidos a tantos que en el exilio hemos defendido el derecho del pueblo cubano a expresarse libremente y decidir su destino en democracia. Me preocupa que este acto de discriminación política se produzca en un evento en su casa que es la casa de todos los americanos por lo que tiene de simbólico y también de ejemplar. Y me preocupa porque me es más fácil soportar –por dolorosa y humillante que sea– la discriminación individual a mi persona que la idea de que en nombre de la convivencia con otros gobiernos, independientemente de su carácter opresivo, se desprecien principios de convivencia básicos por los que tantas generaciones de americanos han luchado durante siglos y que son modelo y esperanza de convivencia para buena parte de la humanidad.
Supongo que la decisión de vetar mi presencia fue tomada a sus espaldas, pero mi exclusión del evento se hará a plena luz pública. Apenas cumplo con mi deber ciudadano de advertirle que incluso un evento que celebra un género musical que encarna la aspiración de libertad de tantos seres humanos puede ser usado en sentido contrario a la propia idea de libertad. Por el respeto que le tengo –acrecentado por su reciente actuación en mi país de origen– creo que es mi deber informarle de que su condición de anfitrión está siendo manipulada por aquellos que niegan los mismos principios que le permitieron a usted acceder a la presidencia de este país y a mí a dirigirme al hombre más poderoso del planeta con entera libertad y sin miedo a represalias.
Sinceramente:
Paquito D’Rivera
Pasa una semana. El músico no recibe respuesta. Se impacienta. Finalmente decide enviarle la carta a El Nuevo Herald. Apenas dos horas después de aparecida la carta en la edición digital del periódico Paquito recibe la re-confirmación para participar en el concierto del que inicialmente había sido excluido.
Moraleja: digámosla a la manera de Paquito. "Niño que no llora, cuchillo de palo"

lunes, 22 de febrero de 2016

Paquito le escribe a Yeyito

Texto leído el pasado jueves 18 de febrero en el Instituto Cervantes de Nueva York durante la presentación del libro de Paquito D'Rivera Letters to Yeyito:
En una vieja pieza del grupo humorístico argentino Les Luthiers se hablaba de una tribu africana en la que había un personaje de piel tan oscura que en la tribu le decían “El Negro”. Recuerdo esto pensando en otra tribu, la de los músicos, gente ingeniosa, divertida, bromista y talentosa en la que sobresale un tipo como Paquito D’Rivera. Alguien al que en la tribu de los músicos lo llamarían el músico: o sea, el ingenioso, divertido, bromista y talentoso. Pero si pensamos en una tribu más específica, la de los músicos cubanos, su figura su presencia se hace todavía más especial. Porque si en cualquier cultura los músicos gozan de un estatus especial, en la cubana los músicos gozan de una condición más privilegiada aún. Piénsese que en Cuba –país sacudido en los últimos dos siglos por cataclismos sociales y políticos de toda especie– la profesión de músico ha conocido una continuidad ignorada por cualquier otra profesión. Continuidad y prestigio. Un prestigio mal pagado pero prestigio al fin, que se perpetúa incluso a través de famosas dinastías musicales. Piénsese que tal continuidad, tal espíritu de gremio, le ha permitido a los músicos cubanos conservar, difundir y desarrollar junto a una vasta tradición musical una menos reconocida pero igualmente importante tradición oral. Una tradición de raíz hondamente popular y que ha mantenido a ese pueblo, más allá de cualquier cataclismo, conectado con su gracia, una gracia que hoy identificamos con nombres como el de ese gran humorista que fue Guillermo Álvarez Guedes. Porque debo recordarles que Álvarez Guedes, mucho antes de convertirse en el gran cuentero cubano, fue músico, y que después de establecerse como reconocido actor cómico creó una de las más importantes empresas de grabación de música cubana. Alguna vez un amigo, músico de la provincia de Matanzas, me decía que buena parte de los chistes con los que Álvarez Guedes llenaba sus grabaciones ya los había escuchado a otros colegas de su provincia. O sea, que los famosos chistes de Álvarez Guedes eran ni más ni menos los chistes e historias que los músicos de Matanzas se habían estado contando de una generación a otra. Esos mismos chistes –me decía mi amigo– fueron los que debió haber escuchado Álvarez Guedes cuando en los comienzos de su carrera artística intentaba abrirse camino como cantante de una orquesta de música bailable. Esa revelación, lejos de disminuir mi admiración por Guillermo Álvarez Guedes, la acrecentó, al descubrir que, además de contador inimitable de historias, se había encargado de rescatar una riquísima tradición oral, para difundirla más allá de los confines de la tribu de los músicos matanceros.Pues con Paquito D’Rivera ocurre algo parecido, potenciado por un talento que ha sido al mismo tiempo precoz y persistente. Su precocidad ha conseguido que su trato y sus recuerdos con las figuras más importantes de la música cubana abarque más décadas que las de otros músicos con una carrera artística menos monstruosa. La persistencia le permitió que su intimidad con lo mejor de la tribu musical de todo el planeta fuera igualmente apabullante. Si a eso se le añade su espíritu amistoso, su don de gentes y su memoria, tan privilegiada como su oído musical, uno entiende que haya podido acumular experiencias que alcanzarían para varias y animadísimas vidas y unos cuantos libros. Así no solo se ha convertido en referente inevitable de la música cubana y universal sino también en uno de sus más persistentes mitólogos.Nótese que no digo “mitómano”, que es el modo elegante de llamar a un mentiroso. Ni que intente separar lo real de lo ficticio en las historias que le cuenta Paquito a Yeyito. Solo anoto que las historias que cuentan las cartas a Yeyito pertenecen a la cultura oral de una tribu mitológica en sí misma. Mitológica por la tendencia de los músicos a vivir hiperbólicamente, ajenos a ese sentido del límite presente en el común de los mortales. Una tribu que convierte sus anécdotas en algo más que historias personales más o menos llamativas. Gente a las que les interesa menos el dónde y el cuándo –esas exquisiteces de los historiadores– que el qué y el quién. Gente cuyas historias no pertenecen al tiempo y al espacio sino a cierta idea de la eternidad. ¿Qué importa la exactitud de sus detalles, su realidad, si las anécdotas que se cuentan de ellos confirman su condición de seres especiales? Como aquella anécdota del funeral de Dizzy Gillespie que rememora Paquito en su libro. Los amigos del difunto, reunidos en torno al ataúd comienzan a comparar las diferentes versiones que el trompetista les había dado sobre el origen de la piedra que le colgaba del cuello para darse cuenta de que a cada uno les había dado una versión distinta y a cada cual más fantástica. Solo entre gente con ese sentido mitológico tan aguzado como el de los músicos, con ese profundo desprecio por lo que el resto de los mortales llamamos “la normalidad” pueden producir sin descanso anécdotas como las que se amontonan en este libro. Gente como Astor Piazzola, como el gran cellista YoYo Ma, como el violinista Fernando Suárez Paz, como el trombonista Pucho Escalante o como el saxofonista Virgilio Vixama, “El Jamaiquino”, o como el propio Paquito. Gente a los que la vida les queda definitivamente chiquita.
A diferencia de lo que ocurre con su anterior libro de memorias Mi vida saxual, las cartas a Yeyito no se ajustan a su cronología vital. Toma como pretexto la carta que le enviara un cuasi anónimo admirador y aspirante a músico –pues no hay nada más cerca del anonimato que firmar una carta en Cuba como Yeyito– para respondérsela casi medio siglo después con todo un libro. Letters to Yeyito no es un recuento autobiográfico del músico que es Paquito D’Rivera sino que avanza en diferentes direcciones agrupando sus historias y las de colegas y amigos por orden temático. Allí caben desde su relación con algunos de los grandes maestros con los que le ha tocado trabajar, hasta su opinión sobre diferentes instrumentos musicales y algunos de sus virtuosos. O sobre sus rincones favoritos de este planeta como La Habana previa al desastre, Nueva York, Veracruz. O su intento de resumir sus relaciones con la tradición musical brasileña. O con la literatura. Estas cartas a Yeyito son, para decirlo rápido, una extensión duradera y accesible del placer de hablar con Paquito D’Rivera: un ser al que basta la mención de un nombre, un sitio, una pieza musical para provocar su desenfreno narrativo, sus juicios agudos, su generosa valoración del talento ajeno.En la contraportada de Letters to Yeyito se compara este libro con la “guía amable y el celo misionero” de Wynton Marsalis en sus cartas To a Young Jazz Musician. La comparación es halagadora pero no necesariamente exacta. Aunque -al igual que el libro del famoso trompetista- Letters to Yeyito se propone ser una guía para un joven músico la naturaleza de Paquito lo empuja en otra dirección. Más que Maestro con mayúsculas, en lo que intenta convertirse es en amigo de su destinatario, que es, en este caso, cualquier lector. Y no es que al libro le falte la sabiduría del que ha conocido mucho, se ha esforzado mucho, ha conseguido mucho. Solo que ese conocimiento, ese esfuerzo o esos logros no los explica como intenta hacerlo Marsalis, sino que se disimulan con pudor y eficacia en los relatos que conforman este libro. Porque este libro también intenta, como cualquier libro que se respete reflexionar sobre el sentido de la vida o sobre la resistencia de la vida a adquirir sentido. Y sobre el papel no siempre alegre que le toca representar a la tantas veces maltratada tribu de los músicos. Reveladora es la anécdota en que Paquito, acabado de llegar a Nueva York, es contratado para tocar con una orquesta en un restaurante. Cinco dólares y una hamburguesa es el pago fijado. Al pedirle a la camarera que le añada queso a su hamburguesa esta le advierte que su contrato no incluía el queso de la hamburguesa así que tendría que descontarle un dólar a su paga. Paquito no se extiende sobre su significado pero la anécdota, incluida en un capítulo dedicado al dinero y a la tarea de buscar un “equivalente económico al trabajo”, constituye de por sí una enseñanza sobre la relatividad del valor de la cultura y de la vida misma. Pero sobre todo esta anécdota constituye una lección de humildad y de libertad transmitida en el sosiego con que Paquito describe una situación que era parte del destino que él había escogido. Pero Paquito, a diferencia de Marsalis, no nos explica la importancia de la humildad o de la libertad, ni las propone como condiciones fundamentales para el aprendizaje de todo lo que es importante en la vida. Más que explicar la humildad, la practica, y esa humildad le sirve lo mismo para reconocer el talento ajeno que para relativizar el propio no tomándose demasiado en serio. Y es esa humildad, esa gracia, esa memoria y esa imaginación libérrima los instrumentos con los que Paquito escribe estas falsas cartas y se confirma como aquel al que en la tribu de los músicos le decían el músico. Un tipo ingenioso, divertido, talentoso, humilde y sobre todo libre. Tremendamente libre.   

  

martes, 12 de marzo de 2013

El Enemigo de Mi Enemigo


El Enemigo de Mi Enemigo
Por Paquito D’Rivera

Como no tengo mucho tiempo, pues aún trabajo duro pa’ buscarme la vida soplando este bendito caño alrededor del mundo, iré al grano y básteme decir que –sin ánimos de ofender–, considero una burrada de marca mayor que un grupo de cubanos exiliados, por asuntos de opinión, se haga el flaco favor de meterle un mitin de repudio, en el mas típico y característico estilo de Carraguao, Las Yaguas o Llega y Pon, a la única persona que en 54 años le ha quitado protagonismo a los Castro, atrayendo la atención mundial hacia las arbitrariedades de la dictadura. Sin hacer comparaciones ni quitarle su mérito a nadie (¡que lo tienen de sobra!), pero ni Nazario, ni Montaner, ni Pérez Roura, ni Menoyo, ni Valladares, ni Celia, ni Huber Matos, ni Willy Chirino, ni Mas Canosa, ni yo ni Massantini el torero han conseguido que se preste mayor atención a nuestros problemas a nivel mundial como lo ha logrado Yoani Sánchez. ¡Absolutamente nadie!

Yo me pasé años en desacuerdo con muchas cosas que mi adorada madre decía, pero siempre pesaron más sus ideas positivas que las que a mi criterio me parecían absurdas. Con ella, –republicana y feroz anticomunista–,  aprendí también a aceptar con resignación las posturas ajenas, sobretodo cuando existieran vínculos o intereses comunes con esas personas. De modo que por favor seamos sensatos y no dejemos pasar esta oportunidad única.  Piensen que hasta cuando nos unimos en matrimonio, tenemos que aguantarnos mutuamente un montón de paquetes y pesadeces, y en ocasiones divorciarnos si la cosa no salió como alguno, o ambos esperábamos. La realidad es que nadie exige una pareja perfecta para unirse a ella, así que ¿por que le vamos a exigir a esa chica que piense y actúe como nosotros? Yo tampoco estoy de acuerdo con el levantamiento del embargo, la ley de “desajuste cubano” y mucho menos con esos viajecitos turísticos de los exiliados cubanos a Cuba, pero si me fuera a pelear con todo el que se monta en un avión con rumbo a (lo que queda de) La Habana, no le hablaría a casi nadie en La Florida; aunque ya alguno que otro amigo se me ha tirado en el suelo cuando le he dicho mi opinión sobre esos viajes, para mí absolutamente incomprensibles, y en su gran mayoría carentes de cualquier lógica. Pero a lo que íbamos muchachos, seamos serios, que los tiempos cambian. Se dice que el general Gómez afirmaba que la guerra de independencia no se había ganado antes por la tremenda desunión de los cubanos, y yo no me resigno a creer que seamos tan ineptos de tropezar con esa misma piedra otra vez.

Yo no escondo mi admiración por Yoani, aunque prefiero el estilo combativo y vertical del Dr. Óscar Elías Biscet o el gesto irreverente y agresivo de mi colega Gorki Águila. Al igual que muchos de ustedes, difiero de muchos de los criterios de la afamada bloguera, formados tras 5 décadas de chícharos sin aceite, picadillo de cáscara de toronja, guaguas repletas, consignas y lavado de cerebro; pero al final, creo que todos queremos mas o menos lo mismo, y si alguien con esa capacidad de convocatoria puede ayudarnos a conseguir un poco de atención y solidaridad con nuestra justa causa, no le hagamos el servicio a los comunistas saboteando a quien mas daño les ha hecho en todos estos años y hoy sigue dándoles donde más les duele.
Por último, me pregunto si alguien se acuerda de aquel dicho tan sabio que dice que "El enemigo de mi enemigo, es mi amigo". Yo propongo que nos agarrémonos de ahí, que lo demás lo resolvemos después, cuando ya no haya embargos que levantar ni “repudios” que temer.


Paquito D’Rivera.
Nueva York, Marzo 12-13

domingo, 9 de diciembre de 2012

Descarga

Descarga en casa de Paquito D'Rivera el sábado con motivo de un evento de racaudación de fondos para el Free Society Project que dirige María Werlau:




jueves, 3 de junio de 2010

Doctor Paquito

La City University of New York (CUNY) le confirió ayer al músico cubano Paquito D’Rivera un Doctorado Honoris Causa en Artes Musicales. La ceremonia tuvo lugar en el Avery Fisher Hall del Lincoln Center en Nueva York. A Paquito ya le habían sido concedidos doctorados honoríficos por la Berklee School of Music (2003) y la University of Pennsylvania (2008).


Abajo: “I remember Dizz” con el pianista Chano Domínguez y el percusionista Miguel Angá, entre otros, en el Teatro Real de Madrid, 2006.

domingo, 9 de mayo de 2010

Ladies in White

Tomado de Belascoaín y Neptuno (sirva de coda tardia al Dia de las Madres)


El pasado 3 de mayo de 2010, en su concierto en el Ellebash Recital, Paquito D’Rivera debutó su obra “Ladies in White” —en homenaje a las Damas de Blanco, el grupo de mujeres cubanas que demanda la excarcelación de sus parientes injustamente encarcelados—. La pieza fue encargada por la Foundation for Iberian Music. A petición de Paquito, la publico hoy, Día de las Madres, dedicándola a estas valientes mujeres que son, a decir de Rosa Díez, el alma de Cuba.

“Ladies in White”, para clarinete, cello y piano

Compuesta por Paquito D’Rivera

Paquito D’Rivera: clarinete

Alex Brown: piano

Dana Leong: violoncello

Filmada —con las mejores intenciones y una cámara flip— por Alexis Romay:

sábado, 13 de marzo de 2010

Premio con dedicatoria

Tomado del blog Orlando Zapata Tamayo: yo acuso al gobierno cubano.

Paquito D’Rivera recibió esta noche en el campus de la Rutgers University el African American Classical Music Award otorgado por las Women of Spelman College una de las más antiguas y prestigiosas universidades afroamericanas en Estados Unidos. Paquito dedicó el premio a los prisioneros de conciencia en Cuba y en especial a Orlando Zapata, a Guillermo Fariñas y a Oscar Elías Biscet. Bajo los efectos de una fuerte tormenta que dejó sin energía a la mitad del condado de Middlesex la ceremonia planeada originalmente en el teatro de la universidad debió celebrarse en un salón adyacente con luces de emergencia. A continuación la versión en español del discurso acompañado por las imágenes (algo oscuras por las circunstancias apuntadas).



Distinguidas damas y caballeros:

No estoy seguro de que cuando las Women of Spelman College decidieron otorgarme este premio tuvieran una idea exacta de lo especial que es para mí este African American Classical Music Award, un honor que -en mi caso- algunas personas pueden encontrar difícil de justificar. Mi acento de inmigrante ilegal, por ejemplo, puede hacer cuestionable mi condición de norteamericano ¿no es así? Por otra parte para aquellos que no saben que llamamos al jazz “la música clásica afroamericana” y con mi notorio currículum como jazzista no todos tomarían en serio mis logros como músico clásico tampoco. Si me atrevo a aceptar este premio es por las características de esta maravillosa institución: una escuela de personas libres.

La libertad siempre encuentra formas de reunir a sus hijos. Y en mi caso el jazz, es una suerte de lingua franca de la libertad entre músicos. Spelman College desde su fundación se dedicó a abrir caminos a la libertad, a reparar o corregir las terribles carencias en materia de derechos humanos y civiles que sufría la comunidad afroamericana en este país. Esa ausencia de derechos que tuvo que enfrentar esta valiente institución desde su nacimiento lamentablemente me recuerdan la situación actual de la tierra donde nací. Porque Cuba, damas y caballeros, –pese a los mitos que muchos, todavía demasiados, prefieren creer- es un lugar donde a los jóvenes se les niega la entrada a las universidades si no cumplen los requisitos de la ideología imperante. Cuba es un país donde lo primero que aprenden los estudiantes es a callar si sus ideas contradicen los dogmas oficiales.

[Sigue]

martes, 9 de febrero de 2010

Los recuerdos de Paquito

Paquito me responde enviándome un trozo de Mi vida saxual, su libro de memorias. Sólo que la narración se interrumpe justo al inicio del concierto para saltar al viaje a Nueva York. Voy a recordárselo. De todas maneras les pongo el fragmento:

Corría ese mismo año '77 cuando apareció inexplicablemente en la bahía de La Habana aquel barco "Daphne" con Dizzy Gillespie, Stan Getz, Earl Hynes y David Amram... Y haciendo una historia larga-corta, de pronto se forma por la tarde un Jam session en el cabaret Caribe del hotel Habana Libre entre los músicos americanos y los cubanos; y por la noche aquel concierto feliz y sorpresivo en el teatro Mella.
En aquellos días tenía lugar en ese mismo hotel, una especie de celebración con unos viejitos que cumplían 50 años de servicio en la industria azucarera, y sabrá Dios a qué cerebro enfermo se le ocurrió "castigar" a estos cientos de viejitos, enviándolos a "dispararse" aquel concierto de Jazz que duraría muchas horas en el Mella, mientras que tantos músicos y fanáticos del género se quedaron fuera. Debe haber sido (y esto es verídico), al mismo que se le ocurriera comprar varias máquinas paleadoras de nieve en Checoslovaquia, porque valían muy baratas.
La seguridad bloqueó el acceso al teatro donde se presentarían los americanos como 2 cuadras antes, y no dejaron pasar a nadie que no estuviera autorizado de arriba, o mostrara su carnet de cañero cincuentenario.
Pero para los afortunados que logramos participar, fue una experiencia hermosa. Ahí alternamos con músicos que conocíamos y admirábamos a través de discos, como Rudy Rutherford, Ron McClure, Billy Hart, Ray Mantilla, John Ore, Mickey Rocker, Ben Brown, Joan Brakene y Rodney Jones. Con muchos de ellos, como por ejemplo el periodista Arnold Jay Smith, establecí muy buenas relaciones que se han prolongado a través de todos estos años, y otros, como Amram y Dizzy se convirtieron en amigos entrañables de mi familia.
Por la parte cubana fueron Los Papines y el Irakere, y al final del show, ya bien de madrugada tocamos todos juntos una composición de David Amram titulada "En memoria de Chano Pozo".
De alguna forma, Dave logró conseguir copia de esa grabación y sacó un disco que llamó Havana-New York , y de ahí saqué yo el nombre para mi propio grupo.
En el set de Stan Getz, yo subí al balcony, y me senté al lado de un guajiro viejo que exclamaba en voz baja: -"¡ Ay coño, cuando se acabará todo esto!".... y a su lado, otro roncaba como acompañando el Solo de contrabajo Ron McClure, con el sombrero de guano sobre la cara. Era una escena Kafkiana, pa'una película de Buñuel o de Felini... "¡Esto es Cuba, Chaguito!".
A su regreso a USA., fueron Stan Getz , Dizzy y Arnold J. quienes primero le hablaron a Bruce Lundval, presidente de CBS. Records sobre "Un grupo cubano fenomenal llamado Irakere". Esto resultó en un contrato discográfico para el grupo, que grabó dos discos con ellos, una propuesta de Lundval para grabarme como solista, y que no fue acogida con demasiado entusiasmo por los dirigentes "culturosos", y el gigantesco proyecto "Havana-Jam" que tuvo lugar los días 3,4 y 5 de Marzo de 1979 en el teatro "Karl Marx" de Miramar, donde los gringos trajeron una verdadera constelación de estrellas de Jazz y Pop, como: Hubert Laws, Dexter Gordon, Hector Lavoe, Weather Report, Jaco Pastorious, Tony Williams, Ruben Blades, Jimmy y Percy Heath, Willy Bobo, Kris Kristofferson, Roberto Roena, Woody Shaw, Rita Coolidge, Bobby Hutcherson, Stephen Stills y Fania all stars.
Y por los cubiches, Tata Güines, Guillermo Barreto, la orquesta Aragón, Changuito, Irakere y la cantante política Sara González–que nadie sabía qué coño pintaba en todo aquello– cantándole a Ho Chi Minh.
-"Si nos mandan bombas, con bombas responderemos; si nos mandan música, pues música les daremos"..... - abrió el espectáculo–ya desafinando desde un principio–, el anacrónico y "curdonáutico" ministro de la Kultura Armando Hart.
Pocos minutos después, se abría lentamente el enorme telón de boca del teatro, y de una nube de humo blanco salía el sonido inconfundible del Fenderbass del gran Jaco Pastorious, como credencial de presentación del grupo Weather Report. Detrás, la descomunal pantalla de proyecciones que simulaba el azul infinito con sus millones de estrellas brillando, sería el marco perfecto para aquella música que, a muchos de los espectadores, les sonaba como de otro planeta.

Con CBS. vinimos a New York, lo que me dió la oportunidad de reunirme mas libremente con mi familia, a los que había visto a escondidas el año anterior en Montreal. Ahora nos presentábamos medio clandestinamente, sin ninguna publicidad, al final de un concierto de McCoy Tyner y Bill Evans en Carnegie Hall. y allí me encontré con Mario Bauza, al que no veía desde 1960 y con Bebo Valdés, el padre de Chucho, que vino al concierto con mis padres.
Al final de nuestra presentación hubo, con mucha oposición del esbirro que nos pusieron pa' vigilarnos, una descarga con Dizzy, Maynard Ferguson, Stan Getz y David Amran, que se aparecieron por allí a darnos la bienvenida. Volver a la ciudad de mis sueños era para mi algo sublime, y como estábamos en medio del festival de Jazz de Newport, que ese año se celebraba por vez primera en New York, conseguimos boletos gratis para algunos conciertos, como aquel de Chick Corea y la orquesta de Stan Kenton, en Carnegie Hall.
De New York nos fuimos a Suiza, con Stan Getz, Billy Cobham, John McLaughlin y otros artistas de CBS. a participar en el festival de Jazz de Montreux, donde habíamos soñado con asistir desde hacía muchos años y unos pocos días después regresamos pa'la grande otra vez, donde entre otras cosas nos llevaron a cenar por primera vez al Victor’s Café, cuando estaba en la calle setenta y pico en Manhattan.

Lo mas duro fue cuando llegó la hora de partir; despedirme de mis padres, de mi hermana y de este sitio mágico en el que siempre anhelé echar anclas. Pero en Cuba había dejado esposa y mi hijito Franco, y hacia ellos debía y deseaba regresar.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Otra vez Paquito

Por tercera vez año consecutiva Paquito D’Rivera ha sido elegido el mejor clarinetista del año por la prestigiosa revista especializada de jazz Downbeat. En el próximo número de diciembre aparece Paquito en portada y en el interior una entrevista realizada por Ted Panken. Una conversación deliciosa en la cual el músico relata su larga relación con el clarinete y sus consideraciones sobre el papel de este en el desarrollo del jazz. El tema político aparece en una pregunta a la cual Paquito responde con la elegancia, sabiduría y claridad con suele llevar su música.

Ted Panken: ¿Cómo es tu relación con los músicos más jóvenes que crecieron bajo Fidel Castro. Por ejemplo, a principios de los noventa hubo una disputa entre el pianista Gonzalo Rubalcaba y tú, sé que eso ya es parte del pasado…

Paquito: Ellos están cansados y aburridos de oír hablar de política y todo eso. Quieren dejar eso atrás. Es una manera totalmente distinta de pensar. Crecieron con eso y tienen lazos allá. En mi opinión ven a Cuba como un desastre total pero para ellos ese es su hogar. Vienen y esto es diferente. No tienen –y esto es una suposición mía- la intención de cambiar aquello por una vida mejor. Quieren ayudar a su familia, mandar algún dinero, enviar alguna medicina. No tienen la intención de protestar, de denunciar las atrocidades y eso yo lo entiendo. Esos muchachos de ahora ignoran el gobierno. ¡Yo no puedo hacerlo!


Abajo: el segundo movimiento de su "Homenaje a Cachao".



P.D.: Este Homenaje a Cachao es un concierto para contrabajo y orquesta original de Paquito D’Rivera comisionado por el Caramoor Center for Music and the Arts y en el video interpretado por Paquito y la Sinfónica de Tenerife. Ahí van la primera y tercera partes del concierto:

Primera parte

Tercera parte

martes, 12 de mayo de 2009

En familia

Este video de CNN sobre las medidas de Obama respecto a los viajes a Cuba entra en el marco casi de lo familiar: en él aparecen entrevistas a dos buenos amigos, el músico Paquito D’Rivera y el pintor Geandy Pavón. Y por si fuera poco Geandy aparece pintando un retrato de mi hijo. [H/T: cubaencuentro.com]



Abajo la transcripción del video:

SUSAN CANDIOTTI, CNN NATIONAL CORRESPONDENT (voice-over): Grammy Award-winning musician Paquito D'Rivera defected from Cuba 28 years ago. Painter Geandy Pavon left a more than a decade ago after his father, a political prisoner, was released from jail and granted a visa. Yet, both artists hold different views about a recently lifted travel ban for Cuban-Americans to visit family on the island.

D'Rivera says despite the joy unlimited visits can bring, it is wrong, unless the Castro government changes.

PAQUITO D'RIVERA, MUSICIAN: Lifting sanctions, you know, to such a horrible and cruel and long-lasting regime, it's like, you know, taking the kids that fail everything in the school and then you take them to Disneyland.

CANDIOTTI: Despite that exile view, President Obama's decision to wipe out three-year restrictions imposed by the Bush administration has charter flights soaring. One Miami company, CNT Charters, reports more than three times the passengers heading to Cuba last month, compared to April a year ago.

A recent CNN/Opinion Research Corporation poll shows overwhelming support, 64 to 34 percent, for lifting a travel ban to Cuba so every American can go there. Painter Pavon applauds taking a step in that direction.

GEANDY PAVON, ARTIST: Obama is calling the bluff on the Castro's regime.

CANDIOTTI: Easing the travel ban for family visits he hopes will chip away at Castro government policies. As a painter, he says he has had his work confiscated.

PAVON: Morally, it's good for the United States to show like what Obama is doing, that he is willing to have a conversation.

CANDIOTTI: But Paquito D'Rivera argues, so far, it's a one-way conversation.

D'RIVERA: What type of business? I give you everything and you give me nothing. Watch out, President Obama.

CANDIOTTI: For Pavon, it's one step at a time.

PAVON: For me, it's very hard to think that there is no hope. I prefer to think there is hope.

CANDIOTTI: Two portraits of Cuban exiles, who share a hope for change -- but disagree on how to get there.

(on camera): What a treat.

(voice-over): Susan Candiotti, CNN, Union City, New Jersey.

viernes, 13 de marzo de 2009

Herbie Mann

Uno de los grandes flautistas del jazz, Herbie Mann, fue también pionero del jazz latino. Sus colaboraciones con Machito, por ejemplo, son una maravilla. Aquí los dejo con un video en el que ya mayor toca “Jungle Fantasy” con Dave Valentin, Tito Puente y Paquito D’Rivera entre otros. En el de abajo toca con su quinteto en Italia en los sesentas “Memphis Underground” y “Upa, nenguinho”



domingo, 30 de noviembre de 2008

Entrevista a Paquito D'Rivera (Ahora completa. No se pierdan la respuesta final)

Big Paquito
Cualquier pretexto es bueno para entrevistar a Paquito D’Rivera, uno de los músicos cubanos más exitosos y respetados en todo el mundo, el mismo que aparece en cualquier enciclopedia del jazz como figura clave en el desarrollo del saxo en el jazz en las últimas cuatro décadas, una leyenda que tiene la cortesía de no creérselo demasiado. El pretexto en este caso lo ha sido la coincidencia de encontrar viejas grabaciones y filmaciones de la Orquesta Cubana de Música Moderna con la noticia de que el propio Paquito D’Rivera dirigirá un concierto el 5 y 6 de diciembre en el Jazz at Lincoln Center (frente a Columbus Circle en la 59 y la 8va avenida en Nueva York) con piezas de los más importantes compositores para big bands cubanas como Ernesto Duarte pasando por Ernesto Grenet, “Chico” O’Farrill, Pucho Escalante, Mario Bauzá y Armando Romeu (este último fundador y director de la mencionada Orquesta Cubana de Música Moderna). Una oportunidad única de asomarnos a una zona tan brillante como poco frecuentada de la historia musical cubana.

1- En tu libro Mi vida saxual declarabas que no tenías idea de por qué, después de la férrea censura que había sufrido el jazz en Cuba a mediados de la década de los sesenta, de repente las autoridades culturales cubanas habían aprobado la creación de la Orquesta Cubana de Música Moderna dedicada expresamente a cultivar ese género. Han pasado varios años de la publicación de ese libro. ¿Tienes ahora una idea más clara de qué fue lo que motivó la aprobación de ese proyecto, de quién y cómo convenció a las autoridades de la necesidad de crear esa orquesta?

––No tener “la más mínima idea” de por qué el cambio de opinión de las autoridades cubanas en cuanto a la música poco antes llamada “extranjerizante” fue una forma más bien sarcástica de expresarme en aquella ocasión. En aquel momento nos visitaban constantemente miembros de los Black Panthers y otras (des) organizaciones afroamericanas, que no entendían los ataques contra el Jazz. La clarísima razón del gobierno no era otra que desmentir ante la opinión mundial la conocida represión que existía (y existe) en contra de cualquier manifestación artística y particularmente musical proveniente del extranjero, y especialmente del “Norte Revuelto y Brutal”. La prueba de esto es que un par de años mas tarde, el Consejo Nacional de Cultura le retiró todo el apoyo inicial a la orquesta, que empezó entonces a acompañar cantantes de poca monta y a grabar discos comerciales en la EGREM. De ese descontento y con un deseo específico de montarse en un avión de ruta internacional surge el grupo Irakere. Lo demás es historia.
2- En el mismo libro reconoces que para ti tu inclusión en el personal de la orquesta tuvo un impacto inmediato por demás favorable: te permitió que te dieran la baja del Servicio Militar Obligatorio y poderte dedicar de lleno a hacer música. A largo plazo, visto desde la perspectiva actual ¿Qué significó para ti y para los músicos de tu generación haber participado en ese proyecto?

La verdad es que la OCMM fue un viejo sueño hecho realidad, tanto para los mas jóvenes (yo tenía 17 años entonces) como para los veteranos como Leonardo Timor, Barreto, Pucho y Luis Escalante. Aunque los “termino medio con papitas fritas”, como Chucho y el Gordo Carlos Emilio fueron los más inspiradores para todos los demás. Estábamos como niños con juguetes nuevos. El único que no estaba muy entusiasmado era Chucho, a quien nunca le gustó el formato del Big Band, y hablaba siempre de regresar al Teatro Musical, de donde habíamos salido.
3- ¿Puedes referirme alguna anécdota que de alguna manera resuma el impacto de la Orquesta Cubana de Música Moderna en aquellos días?

“Pastilla de Menta” (One a Mint Julep)––que fue escrita muchos años antes por Rudy Toombs––, llegó a Cuba en una grabación de Ray Charles del año 1961. Armando Romeu la transcribió del disco (en eso era un bravo…¡tenía un oído privilegiado!), y desde la primera vez que la tocamos en el estreno de la orquesta en Guane, se convirtió en un palo comercial inmediato, hasta hoy recordado por los de aquellas generaciones. Algo sin precedentes tratándose de música puramente instrumental.
4- Armando Romeu fue una figura importantísima en el panorama musical cubano de los cincuenta y los sesenta: fue director nada menos que de la orquesta de Tropicana y luego de la Orquesta Cubana de Música Moderna. Sin embargo la información que se puede encontrar sobre él es escasa y sus descargas -de las que fue uno de sus pioneros- hasta donde sé nunca fueron recogidas en grabaciones. Hay excepciones, por supuesto, y sin ir más lejos tu disco Tropicana Nights es un homenaje a Armando Romeu. ¿Qué me puedes decir de ese músico y su importancia para la música cubana en general y para ti en particular?

Todos aprendimos muchísimo de Armando Romeo, que fue un hombre muy tímido y más bien pesimista. Él mismo nunca se dio el valor que tenía; tanto así, que hoy mucha gente quiere creer que fue Bebo Valdés el director de la orquesta de Tropicana; cosa que el mismísimo Bebo -lógicamente– niega.
El término “descarga” se puede prestar a confusiones en el caso de Armando Romeu, pues él verdaderamente no era parte de aquel movimiento “Descarguil”, más asociado a nombres como Generoso, Peruchín, Cachao o el propio Bebo. Yo diría que Armando, aunque también escribiera aquel famoso “Mambo a la Kenton” para la orquesta de Pérez Prado, siempre se mantuvo más cercano a la orilla más Jazzística (americana) de la música.


5- Es que tengo testimonios de Armando Romeu descargando con un grupo de pequeño formato en el fondo de un bar de los que rodeaban el parque Trillo en el barrio habanero de Cayo Hueso...

––Eso puede ser cierto y me gustaría saber mas sobre esta parte obscura de la historia musical cubana, pero por lo visto no trascendió, y estoy seguro que deben haber sido descargas de Jazz, de musica americana. Nada que ver con las clásicas “Descargas Cubanas” que conocemos, y que fueron grabadas en aquel famoso disco (que para mí no es gran cosa) titulado “Cuban Jam Session”, donde si te fijas, Armando no aparece por ninguna parte. No era su “agua”. Por otra parte, no sé en qué año exactamente, pero el dejó de tocar pronto el saxofón tenor y la flauta, y se dedicó a dirigir y escribir para [el cabaret] Tropicana. Yo, por ejemplo, que fui su alumno muy allegado, jamás lo vi con un saxofón en la mano, ni he escuchado una sola grabación de Armando Romeu como ejecutante.
[Al llamar a Armando Romeu (hijo) me confirma lo dicho por Paquito: ya para los años cincuentas Armando Romeu (padre) no tocaba el saxo ni participaba en descargas. También me aclaró que él si participó en descargas por la zona a la que hago referencia pero eso ocurrió a partir de 1960.]

6- En el mano a mano entre Enrique Pla y Guillermo Barreto que aparece en youtube este último en medio de su improvisación cita la conga de "Los Dandys" pero fuera de detalles de ese tipo parece existir una voluntad expresa de sonar lo más "americano" posible algo que contrasta con la fusión entre la música cubana y el jazz en décadas anteriores y posteriores. ¿Cómo se veía en esos días entre ustedes los músicos la idea de desarrollar un jazz cubano? ¿Cómo se reflejó en el repertorio y el quehacer de la orquesta? ¿Lo cubano se veía como un "atraso" en esa ansiedad reprimida de modernidad a la americana que marca esa década en Cuba?

- En cuanto a lo del Jazz Cubano, el más visionario de todos nosotros en aquella época fue sin duda alguna Chucho Valdés. El si vió claramente, desde siempre, la fusión entre el Jazz y la música religiosa Afro-Cubana en un contexto contemporáneo. Su monumental “Misa Negra”, que estrenamos en el festival Jazz-Jamboree de Varsovia en 1970, fue la obra seminal que marcó este cambio hacia la modernidad en esto que hoy llaman “Latin Jazz”. La mayoría de los demás jóvenes tratábamos, ––como tú bien dices–– de sonar lo más americano posible; y algunos, como Enrique Plá y Emiliano Salvador lo lográbamos muy bien. Quizás era, conciente o inconcientemente, una forma de irle a la contra a la dirigencia. “Yo descubrí a Cuba a orillas del Sena”, dijo Lydia Cabrera cuando le dio el gorrión en la Ciudad Luz; yo la descubrí a orillas del Hudson, y Chucho no salió jamás de ella, residencial y musicalmente.
7- Tu disco Tropicana Nights es un homenaje expreso a músicos como Romeu o Ernesto Duarte pero creo que también lo es al formato de la jazz band cubana y su época de oro en los años cincuentas. ¿Se puede ver el concierto que preparas en estos días en Jazz at Lincoln Center con música de estos y otros compositores como parte de ese mismo gesto? ¿Qué fue lo que te movió a organizar este concierto?

––El “Yasban”, (léase Jazz Band)–– que es como se la llama en Cuba al Big Band––, es nuestra respuesta musical al Béisbol, ambos con americanísimas actas de nacimiento, pero que se adaptaron perfectamente a la cultura Nacional, como lo hizo el Danzón en Mexico; tanto que muchos mexicanos han llegado a (o querido) creer que nuestro baile Nacional nació allí. Y efectivamente, este concierto es un canto al “Yasban” cubano y a los ilustres musicos que han contribuido a su desarrollo, desde Moisés Simons, Ernesto Lecuona y Ernesto Duarte pasando por Ernesto Grenet, “Chico” O’Farrill, Pucho Escalante, Mario Bauzá, Armando Romeu y hasta Leo Brouwer.
8- En todas las reconstrucciones de la historia cubana (y no sólo la musical) lo común es encontrar a los testigos cediendo a la tentación de atribuirse un papel mucho más importante que el que le correspondió. Tú no sólo lo evitas sino que te esfuerzas en darle todo el crédito incluso a aquellos con quienes no tienes relaciones especialmente buenas. La pregunta es ésta: ¿cómo lo consigues?

–El ego bien controlado y dosificado es lo que mantiene el espíritu de avance y progreso en los seres humanos, pero cuando ese ego se descontrola, los resultados son fatales y contraproducentes.
Uno de los hombres más útiles y sabios de todos los tiempos ha sido sin duda el profesor Shinichi Suzuki; violinista, educador y creador del revolucionario y sorprendente método que lleva su nombre y que desarrolla exitosamente las aptitudes musicales e intelectuales de cualquier niño, casi desde la cuna. Uno mismo tiene que educarse y comprender los beneficios que emanan de la grandeza de otros - enseña el profesor Suzuki-, pues solamente si podemos digerir este concepto, seremos capaces de disfrutar y aprovechar plenamente el estar cerca de personas valiosas. Nunca pierda su humildad, pues la vanidad empaña el poder de percibir la verdad y la grandeza, que poco tienen que ver con dinero, fama o riquezas materiales.
Yo por mi parte creo realmente que el ego es, (como los taxistas, los políticos y los directores de orquesta), un mal necesario, que es preciso aprender a controlarlo con dosis periódicas de humildad, respeto mutuo y discreción. De otra forma se pierde objetividad y se corre además el riesgo de convertirse uno en un pesao' absoluto (no relativo). Como aquel sapingo que pidió nada menos que tratamiento estelar y “cerrar el Show” ¡en el funeral de Mario Bauzá!...
Casos análogos abundan en nuestra profesión, pero bueno, con estos bueyes hay que arar.

jueves, 28 de agosto de 2008

Sangre, Sudor y Lágrimas

Paquito D’Rivera le envía este texto a propósito de un concierto que ha organizado Danny Rivera para reclamar la libertad de los “Los Cinco Héroes Prisioneros del Imperio Contrataca y El Retorno del Jedi” para el próximo 13 de septiembre en el Hostos Center for Arts and Culture.

Sangre, Sudor y Lágrimas

“Yo soy un trabajador-Y mi trabajo es cantar-Cantando me gano el pan-Con mas o menos sudor”. A mi siempre me gustó esa canción y (casi) cualquier cosa que cantaba Danny Rivera, quien probablemente jamás se enteró de que a los comunistas nunca les hizo mucha gracia esa letra, pues para ellos, el arte NO es considerado trabajo. Tanto así, que la única vez que hablé brevemente con el Che Guevara y le dije que era músico, enseguida me preguntó que además de la musiquita, en qué trabajaba. Para mi el Che fue también una inspiración, pues desde aquel día comencé a elucubrar la forma de huir de aquella isla a como diera lugar.
Hoy, siempre que escucho la voz de Danny, me viene a la mente aquella primera vez que nos encontramos en (lo que iba quedando de) La Habana de fines de los años 60. En aquella época, los cubanos teníamos muy poca oportunidad de relacionarnos con gente del exterior. La escena nacional estaba compuesta mas o menos por el circo soviético, algún catautor “protesta" del Paraguay, el ballet de Uzbekistán, y un par de grupitos de música andina con vicuña y todo. De modo que entre balalaikas siberianas y zampoñas de Machu Pichu, nuestro horizonte sonoro era más aburrido que un discurso de Mao Tse Tung. Por esa razón, el trabajo con los extraordinarios artistas portorriqueños que vinieron con Danny Rivera, Lucesita Benítez, Alberto Carrión y el director musical Pedrito Rivera Toledo, fue para nosotros como una especie de idilio politico-religioso con matices nutricionales: ellos cantándole su amor a la Revolución del Comediante en Jefe, y nosotros rogándole a Changó que no se fueran los boricuas pa’ seguir comiendo bueno en los hoteles turísticos de la Isla, vedados para los nativos no autorizados. Cuando aquello, salir de Cuba era aun mas difícil que hoy, y la comida la teníamos siempre en el pico del aura, ya que lo que nos daban en casa por la exigua libreta de racionamiento, hubiera matado de hambre a un gorrión. ¿Es eso a lo que aspiran ustedes para Puerto Rico?. No me hagas reír Danny. Y si no sabes (o no quieres saber) lo que es la libreta de racionamiento, espera no mas, cuando triunfe el comunismo en tu tierra, como demonios te vas a llenar esa pancita marxisto-burguesa que has echao’ últimamente, con tres huevos a la semana, 2 alcapurrias de picadillo de soya y un cuarto de libra de habichuelas al mes.
Aún me acuerdo cuando a principio de los ochentas, Brenda y yo te recibimos con júbilo en nuestro apartamento de la 43 y novena avenida en Manhattan. Hay hasta una foto muy linda de ese encuentro en mi libro “Mi Vida Saxual” ––Ay Paquito, aquello no es lo que yo creía–– me dijiste con amargura en aquella ocasión. Yo preferí evadir el tema, pero nunca entendí por qué no le dijiste eso mismo al periodista Agustín Tamargo, cuando en 1994 los exiliados cubanos, acordándose de tus pasados elogios al barbudo te sabotearon aquella presentación en Miami. En aquel momento hasta te defendí, pero ahora entiendo cuanta razón tenían los exiliados. “La Cabra Tira al Monte”, decía mi abuela, y hoy de nuevo estás ligado a una causa cayuca y perdida de antemano: salir en defensa de 5 espías que trabajaban para la dictadura mas antigua (y ridícula) del planeta. La misma dictadura que mantuvo secuestrados a mi hijo y su madre por casi una década y tu no dijiste ni pío.
Ya veo que en el concierto de solidaridad con “The Cuban 5”––que es como llaman a esta banda de facinerosos––has involucrado a Victor Victor, a Danny Glover y a dos hijos de Chucho Valdés. El dominicano y tu tocayo gringo ya sabemos de la pata que cojean (¡la zurda!), pero me costaba creer que los Valdés hubieran heredado la musicalidad del abuelo junto con los errores del padre, pero afortunadamente, según ellos mismos, ya han cancelado su participación en la bufonada del día 13 de Septiembre en Hostos Community College. Lo mismo con Dave Valentín, quien me extrañaba fuera a poner en peligro su vieja relación con tantos cubanos exiliados por ponerse del lado de delincuentes que no dan mas que pérdidas.
La verdad es que desde que Guillermo Alvarez Guedes, produjera tu primer disco, has estado siempre ligado a los cubanos, así que si de veras deseas unirte a la causa de los prisioneros políticos, porqué mejor no te solidarizas con los 75 periodistas independientes condenados en Cuba a larguísimas e injustificadas penas, por “propaganda enemiga”, las golpizas a Marta Beatriz Roque por su militancia en la organización de Derechos Humanos, la desproporcionada condena del medico negro Oscar Elias Biscet, por el solo hecho de disentir públicamente, o el reciente encarcelamiento del rockero Gorki Águila, acusado de “peligrosidad pre-delictiva” ¡que clase de disparate!. Solo por protestar, Danny. Lo mismo que haz hecho tu, Victor Victor y demás “turistas de revoluciones ajenas” toda su vida: protestar. Pero desde una diminuta celda, oscura y apestosa, en lugar del mullido asiento de una limusina o desde el escenario del Carnegie Hall o Bellas Artes.
Yo entiendo que es duro renunciar a tus vacaciones gratis en Varadero y darle la espalda a la horda de marxistas de cafetín que han engrosado tu cuenta bancaria (no exactamente en pesos cubanos) durante tantos años, pero aunque sea te queda la opción de callarte la boca y no meterte en lo que no te importa. Calla, si lo que tienes que decir no es mejor que el silencio, decían los antiguos árabes. Calla y canta Danny, que tu trabajo es cantar, y ganarte el pan , con mas o menos sudor… pero al menos respeta el sudor, las lágrimas y la sangre de los que sufren bajo la bota de quienes inconciente e inexplicablemente, tu aún insistes en defender desde lejos.

Paquito D’Rivera
Agosto 26-2008

domingo, 27 de abril de 2008

Carta de Paquito D'Rivera a la presidenta de Chile

Abril 25-2008
Sra. Michelle Bachelet
Presidenta de Chile

Señora Presidenta:

A continuación, reproduzco la carta que le entregué personalmente en Nueva York, el dia 20 de Septiembre del 2006, en ocasión del almuerzo en su honor, al que fui invitado por el señor embajador de Chile ante las Naciones Unidas. Recuerdo hoy, aún con cierto estupor, como aquella misma noche, –––en un lapsus mental seguramente–– afirmó usted ante la TV Nacional, que actualmente, TODOS los gobiernos de América habían sido elegidos por voto popular. Pero regresando a lo que nos ocupa, en todo este tiempo, ni yo ni el ciudadano chileno por quien pedíamos intercediera usted ante la arbitrariedad de las autoridades cubanas, hemos recibido respuesta alguna. Por ello me veo forzado a hacer esta carta pública, esperando mejores y mas rápidos resultados.

En los años ochentas, mi amigo el gran trompetista Dizzy Gillespie asistió a un festival de música en La Habana. Allí solicitó una visita privada a Fidel Castro que le fue concedida. En aquellos días, y durante 9 largos años, mi ex esposa y nuestro pequeño hijo permanecían retenidos en Cuba en contra de nuestra voluntad y de los mas elementales derechos humanos. Como tenían todos sus documentos y visas de entrada en regla, unas pocas palabras del ilustre trompetista a los oídos del dictador, hubieran bastado para poner a Eneida y Franco en el aeropuerto Kennedy en cuestión de días; pero las palabras mágicas nunca fueron pronunciadas, de modo que yo perdí mi matrimonio y la niñez de mi hijo.

Algo similar sucede ahora con Raúl Gutiérrez Villanueva, colega mío y súbdito suyo, cuya compañera cubana, el gobierno de Castro desautoriza arbitrariamente su salida del país. Yo no tengo el valor para ignorar su tristeza, sin hacer al menos el intento por ayudarlo. Si no está en sus manos la solución del problema, lo entenderé, y al menos por mí no quedará; pero si puede usted hacer algo por su coterráneo, yo dormiré más tranquilo y usted habrá hecho mas feliz a un músico chileno,;ademas de haber cumplido con su deber como defensora de los derechos de TODOS los chilenos.
Afectuosamente:

Paquito D’Rivera

martes, 4 de marzo de 2008

Otro premio



"El saxofonista y clarinetista cubano Paquito D'Rivera recibirá el Premio de Música de Fráncfort 2008, anunció hoy el jurado del galardón que otorgan conjuntamente la Confederación Alemana de Fabricantes de Instrumentos y la Feria de Fráncfort.
El jurado describió a D'Rivera como un artista que ha sabido conjugar la "música latinoamericana y el jazz" y que en su país se le consideró en su momento un "niño prodigio".
El músico de 59 años, que ha sido galardonado con numerosos premios internacionales, entre ellos el Grammy, debutó en el teatro Nacional de La Habana para luego continuar sus estudios de clarinete y saxofón en el conservatorio de la capital cubana.
En 1980 emigró a Estados Unidos, donde entre otros muchos artistas, trabajó con Dizzy Gillespie, además de actuar en solitario como intérprete de una amplia gama musical.
El Premio de Música de Fráncfort, dotado con 15.000 euros, se entrega todos los años en el Ayuntamiento de esa ciudad, en víspera de la Feria de Música.
En esta ocasión la ceremonia, presidida por la alcaldesa de la ciudad, Petra Roth, se celebrará el 11 de marzo."

[Abajo: tocando con Michel Camilo "Nueva Manteca"]