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jueves, 1 de junio de 2017

Ilusiones perdidas

A Carmelo Mesa-Lago, posiblemente el estudioso más serio y objetivo de la economía cubana, alguna vez lo ilusionaron las reformas raulistas. Llegó a afirmar en 2012 que "estas reformas son las más extensas y profundas bajo la Revolución, a más de estar bien orientadas" y que se atrevía "a decir, aunque pueda ser criticado por los extremos del espectro ideológico interno y externo, que hay el inicio de un glasnost a la cubana". Pero ahora parece que se le agotó la paciencia:

P. ¿Pero por qué la actividad privada crece tan lentamente?

R. Por todas las trabas que hay. Es como si la mano derecha hiciera una cosa y la mano izquierda hiciera otra. Hay muchas actividades que el Gobierno ha cerrado o rescindido: venta de ropa, salas de cine 3D... ahora han empezado a regular precios en los taxis y la venta de casas, y a dificultar el mercado libre agropecuario. La fiscalidad es brutal. Hay como siete impuestos. El Gobierno castiga al que tiene éxito y puede ayudar al Estado a resolver sus problemas. No es lógico.[...]

P. ¿El equipo en el poder será capaz de hacer alguna vez la transición?

R. Si Raúl Castro, en diez años, no ha impulsado las reformas, dudo que su sucesor pueda tener más éxito. Predomina la lógica política sobre la económica. Y temen perder el control.

lunes, 18 de abril de 2016

Dentro de la economía, todo

Hace años, seis para ser exactos (16 de abril de 2010), compartía acá las notas de una amiga sobre una conferencia de dos economistas oficialistas cubanos en el centro para estudios graduados de CUNY en la ciudad de Nueva York. Los economistas, sobre todo uno de ellos, sorprendían por su franqueza. Tal parecía que la buena nueva de que empezaban a respirarse aires en los cuales tales diagnósticos eran no solo posibles sino hasta bienvenidos por un Estado necesitado de cambios.

Finalmente la realidad ha dado lo mejor de sí y la lógica de las circunstancias (o cabría decir, el absurdo) se ha impuesto. El más atrevido de los economistas que expuso aquel día acaba de ser expulsado del puesto que ocupaba en la Universidad de La Habana por "hablar con la prensa extranjera, dar algunas conferencias o participar en encuentros con personas y haber aceptado remuneración, lo cual es totalmente falso". Y eso a pesar de que según él mismo declara todo lo que ha dicho lo "reconoce todo el mundo" y lo que afirmaba fue siempre "dentro del proceso", "dentro de los parámetros permitidos" y que según sus propias declaraciones no ha tenido "una posición contraria" y lo que ha dicho "es para mejorar la economía cubana". 

"Nunca me he salido de una crítica en el área de la economía cubana, que ha sido mi objeto de análisis, nunca he hablado de otro tipo de indicadores políticos. He dicho lo que pienso de la economía, que hay que avanzar más rápido, que la inversión es lenta, ese tipo de cosas".

"He dicho lo que pienso", dice. Y le parece poco.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Yo, que nada sé de economía concluyo...

La manera peor intencionada de interpretar la actual unificación de las monedas es decir que los dueños de Cuba, una vez privatizado el país y metérselo en el bolsillo ahora quieren que encima valga algo en moneda libremente convertible. El problema es que no se me ocurre una explicación mejor.

martes, 28 de diciembre de 2010

Respondiendo

El crítico de arte Juan Antonio Molina intenta razonar en su blog un artículo de otro crítico, Rufo Caballero sobre la situación social generada por los despidos masivos en Cuba. Al final Molina concluye:

La ausencia de valores se generó en esa aquiescencia con que mucha gente asumió la complicidad con la mediocridad del estado, a cambio de ver disimulada su propia mediocridad. En ese sentido, termino coincidiendo con Rufo: probablemente esos despidos traigan algunos beneficios para la sociedad, no solamente porque la gente se verá obligada a responder por su trabajo (o a “inventar”, como dice mi colega), sino porque paulatinamente irá aprendiendo a apreciar esa combinación insustituible entre un sentimiento de responsabilidad y un sentimiento de libertad. Ahora falta ver si a los que gobiernan les gusta la idea.

domingo, 26 de diciembre de 2010

La frase

De Rufo Caballero, cuentapropista de Estado:

Hay que ponerse pilas, hay que echar a andar los motores, hay que movilizar la imaginación, que el Estado no estará más para amparar a quien, enternecido, olvida que mientras entona o desentona Luis Miguel, afuera aguarda una cola de cuarenta personas. Preciso es romper la dependencia edípica al Estado.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Cambios en Cuba


Ya Cuba cambió. Al menos desde hace un par de años a esta parte. Privatizaron el país a la rusa y la gente no se quiere dar por enterada. Los truenes como los de Lage y su clan, los procesos anticorrupción, todo forma parte de la guerra del grupo que se ha adueñado del poder contra los otros, la competencia. La expulsión en masa de buena parte de los trabajadores del sector estatal pretende menos hacer rentable el funcionamiento del estado que crear un ejército de desempleados del que se nutrirán a bajo precio los nuevos capitalistas. Andan fabricando el capitalismo con manuales de marxismo: si estos antes servían para demostrar lo feroz que podía ser aquel sistema ahora lo emplean para justificar su propia ferocidad como empleadores. “¿Qué le vamos a hacer? ¡el capitalismo es así!”

Cuando escuchen a algún mayimbe llamando a liberalizar un sector sobre el que tiene influencia (como ahora ha ocurrido con Antonio Castro y el béisbol) no es que le dio un súbito sarampión democrático. Comprende que la única forma de entrar a manos llenas en la repartición es incluyendo el sector que hasta ahora ha controlado como funcionario estatal en la fiebre privatizadora. La única –y leve- resistencia puede venir de aquellos que componen la mayoría a la que la participación que se les permite en la acumulación originaria del capital no pasa de desmochar cabezas o palmas. Son esos los que intentarán exigir un cambio en las reglas del nuevo juego de monopolio, algo que les permita competir en condiciones mínimamente aceptables. Pero por supuesto a esos se les aplastará ya sea en nombre de la patria, la revolución y hasta del socialismo.

jueves, 14 de octubre de 2010

Neoliberalismo a la Mussolini

Muy bien expone Yoani Sánchez en su último post  una de las consecuencias de las nuevas medidas económicas anunciadas por el gobierno cubano: evitarle a un futuro gobierno democrático la fea labor de reducir el desmesurado aparato estatal cubano mediante el método de pedirles a los trabajadores que salgan a la calle y cierren la puerta por fuera.

Con el comienzo de los despidos masivos, nuestras autoridades han anticipado la peor pesadilla que el propio aparato de propaganda oficial había anunciado para el día en que se produjera un derrumbe del sistema. La drástica medida ha sido justificada como parte del perfeccionamiento o la actualización del modelo económico cubano, eufemismos con los que se trata de enmascarar el aumento de las reglas del mercado en el funcionamiento de la economía.

Que lo hagan los actuales gobernantes es un alivio para los políticos del futuro, a quienes corresponderá anunciar la parte hermosa de la transición, donde estarán en primer plano las libertades ciudadanas y los derechos económicos. Al revés de lo que habían anunciado los propagandistas del régimen, las rocas donde se estrellaría la nave de la revolución con todas sus conquistas a bordo no estaban en la dirección donde cantaban las sirenas del capitalismo, sino en el espejismo de la utopía.
Una imprecisión tiene esta nota y es al hablar del “aumento de las reglas del mercado en el funcionamiento de la economía”. No hay que ser demasiado puntilloso para no ver "reglas del mercado" donde el estado intenta reducir la iniciativa privada a dos centenares de tipos de empleo, donde la inversión y el crédito deberán funcionar bajo limitaciones asfixiantes, donde el estado exige impuestos mensuales abusivos sin correspondencia con el nivel de ingresos de los contribuyentes y no hay un sistema legal que garantice la propiedad privada, la libertad de contratación de mano de obra o la creación de sindicatos que defiendan los intereses de los nuevos sectores laborales. De lo único que se puede hablar hasta el momento es de un desmantelamiento de parte del sector estatal y de una mínima privatización del sector de los servicios. Y de la conversión del antiguo estado socialista en un estado corporativo al estilo del fascismo mussoliniano (o el chavista). Pero por feo que suene ese engendro a la gente en Cuba le debe parecer una mejoría.

No es sólo una manera de reconocer con actos que el modelo socialista no les funciona ni a ellos. Algo nos dice de sus más arraigadas convicciones que entre todas las variantes socioeconomicas prefieran no el neoliberalismo salvaje o el Estado del Binestar sino el fascismo corporativista puro y duro. La diferencia con el modelo italiano -y no de Armani precisamente- es que el cambio en lugar de adoptarse desde el liberalismo burgués se hace desde el socialismo castrista con el curioso resultado de que lejos de parecer un recorte en las libertades económicas o políticas tiene -no sin cierta razón, esa que da la actual asfixia cubana- un halo reformista y esperanzador.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Ciclos

Regresa el viejo ciclo de la descompresión luego de que la olla parecía reventar. Como tras el Mariel, o tras el maleconazo: entreabrir las puertas de la iniciativa privada, vender esperanza y comprar tiempo. La diferencia es la magnitud del gesto. El permiso a contratar trabajadores más allá de la familia, a alquilar la casa incluso si se vive en el exterior; el millón y pico de despidos previstos que se supone que quepan en 178 tipos de empleos por cuenta propia que ahora autoriza el gobierno. Ni los neoliberales más salvajes –variante Tarzán- se hubieran atrevido a tanto. Como si el Estado cubano le estuviese preparándole terreno a los capitalistas del futuro que no serán otra cosa que los comunistas del presente, en una operación que ya tiene copyright ruso.

Y la gente que no querrá que le hablen de otra cosa que de cómo abrir un negocito nuevo, alquilar la casa, conseguir un crédito en el banco, iniciarse en la novedades económicas de la Alta Edad Media. Si antes costaba trabajo que firmaran carta pidiendo la libertad de los presos, el respeto a los derechos humanos, ahora, con la posibilidad de unas rentas que proteger no habrá manera que tomen el asunto en serio. Biscet y el resto que exige que salir de la cárcel no signifique una expulsión del país se encontrarán con los parientes diciéndoles que muy bonito todo pero ahora la cosa está en escoger entre cartomántico o desmochador de palmas porque la de opositor sigue siendo una actividad laboral no autorizada.

Esa no es una predicción, por supuesto, como no tiene gracia predecir los efectos de la ley de gravedad. O decir que en la pelea del capitalismo de Estado contra el mono amarrado, el mono, esperanzado al principio, lleva todas las de perder. Ua sugerencia: si a pesar de todo a alguno le funciona su bisnecito debería recordar a quiénes les debe esos cambios en última instancia. Sí, esos que forzaron al gobierno a usar la carnada económica para que los derechos humanos siguieran siendo una falacia del imperialismo. Que no se corten si se les ocurre ponerle al taller de reparación de muebles el nombre de Orlando Zapata Tamayo. O al negocio de alquiler de trajes de boda llamarle, sin forzar mucho el sentido comercial “Las Damas de Blanco”.

viernes, 17 de septiembre de 2010

La cita

Después de divagar sobre la “actualización de la economía cubana” (traduzco, mandar para la calle a más de un millón de gente en un año) el articulista de Juventud Rebelde, Luis Sexto marca la línea que marcaría la diferencia entre el éxito y el fracaso en esta nueva estrategia económica:

Solo fracasaríamos si los marinos norteamericanos volvieran a orinar sobre el mármol sacro de Martí en el Parque Central

lunes, 13 de septiembre de 2010

Cuba se abre

“Cuba se abrirá a la iniciativa privada para hacer frente a la crisis”: así de generoso puede ser Mauricio Vicent cuando titula un reportaje en que se anuncia el despido de medio millón de personas. Bueno en realidad son cubanos, ¿gente? que no responde a las leyes de la física para no hablar de la economía. Que Mauricio le dé prioridad a la noticia –sin entrar en detalles- que de ahora en adelante es oficio legal en Cuba (y sujeto a impuestos) desmochar palmas cuando quinientas mil personas van a ir a la calle es como anunciar el fin del mundo con este titular: “Pronto quedarán solucionados el calentamiento global y el hambre en África”. A diferencia de las noticias que genera el resto del mundo Cuba es un país que siempre invita al optimismo.

Pero no nos concentremos en Mauricio, lógicamente preocupado en conservar su empleo de cardenal Ortega de la prensa extranjera. Más curioso aún es que la noticia la anuncie, con su entusiasmo habitual la Central de Trabajadores de Cuba, o sea, la encargada de defender los derechos de esos que ahora van a la calle. Difícil imaginar cómo se van a generar empleos en el sector privado si no se dan facilidades que estimulen y protejan las inversiones en ese sector, si el grueso de la producción sigue en manos de un Estado que lo único que hace con eficacia es desmochar almas. Han sido estas dos últimas semanas decisivas en conformar en país en un futuro inmediato que no es ni más ni menos que la Cuba de 1968, justo antes de la Ofensiva Revolucionaria con la diferencia de que la tierra ha pasado finalmente a manos no del que la trabaja sino de quienes la vigilan. ¡GAESA o muerte! parece ser la nueva consigna.

viernes, 27 de agosto de 2010

El hoyo 19

La Gaceta Oficial anuncia la ampliación de 50 a 99 años de “los derechos de uso de las tierras estatales que son utilizadas para actividades turísticas por parte de inversores extranjeros, un intento por atraer nuevos capitales al sector” lo que revela cuál es la máxima aspiración de la Revolución Cubana en el próximo quinquenio: preparar condiciones para un partido de golf entre Raúl Castro y Obama en terrenos de la empresa mixta Moratinos- Su Eminencia S.A.. 99 años, lo mismo que decían que le correspondía a la base naval de Guantánamo. Quizás es una manera de sugerirle a Obama que si convierte la base en un campo de golf se la cederán por 99 años más.

Pero el problema principal no está en que llenen a Cuba de bases golfísticas por 99 años sino que “El decreto publicado el jueves permite también a empresas cubanas adquirir el ‘derecho perpetuo de superficie’ de terrenos estatales para construir viviendas para turistas”. O sea, que no se trata de preparar el terreno para llenarlo de hoyos (de golf) sino para transferir a perpetuidad tierras estatales (Castro Brothers Ltd.) a empresas cubanas (Castro Brothers & Co. Forever S.A.). Más claro todavía: se trata de oficializar la privatización del territorio nacional a manos del ejército (GAESA, Gaviota, etc) y después que se acabe el mundo (incluso si se desata un invierno nuclear en Cuba se estará más calentico). Nunca suenan más proféticas las palabras del piloto del avión de Barbados: "¡pégate al agua Felo (porque lo que es tierra esta gente no piensa dejar nada pa’ nadie)!" Por ese hoyo 19 amenaza con escurrirse todo un país.

martes, 27 de abril de 2010

Notas tomadas de conferencia sobre la economía cubana

María L. Pérez me envía las siguientes notas de una conferencia sobre economía cubana que los profesores de la Universidad de la Habana Omar Everleny Pérez Villanueva y Armando Novo, en el centro para estudios graduados de CUNY en la ciudad de Nueva York el 16 de abril de 2010. Lo más interesante -más que lo que se dice- es quiénes y dónde lo dicen:

Hay una aclaración al principio, la conferencia se trata de economía y no de política. Reconocen que ambas están muy relacionadas.

La presentación comienza con el Profesor Pérez-Villanueva:


Hay una crisis interna por aumento de las importaciones y la ineficiencia interna.

-Falta de dólares para cubrir las importaciones

-Crisis de liquidez monetaria, en Cuba se siguen emitiendo CUC sin tener dólares que lo avalen

-Los CUC no son convertibles en ningún Banco

-La economía nacional ha estado siempre en más o menos medida subvencionada. España-Estados Unidos-URSS-Venezuela.

-Estados Unidos es el principal socio comercial en industria alimenticia. (100 % pollo, 90% granos trigo, soya y maíz) ventajosa oferta de precios con la desventaja de falta de crédito,

-quinto socio comercial.

Otras entradas de divisas:

1. remesas

2. turismo (300mil cubano-americanos en 2009, segundo después de los canadienses)

Problemas principales:
-La ayuda desde Venezuela es complicada. La falta de instituciones genera inseguridad. Hay problemas internos en Venezuela. Se hacen los negocios directamente con Chávez quien viaja a Cuba varias veces al año para firmar acuerdos y cerrar negocios personalmente. La mayoría de estas decisiones no se ejecutan. Por ejemplo el proyecto del cable de fibra óptica no ha comenzado aún.

-Venezuela no paga en efectivo por el negocio de intercambio de profesionales por petróleo barato. Las cuentas están atrasadas y los pagos son impredecibles. El petróleo se importa, se refina en Cuba para consumo nacional y se exporta un 22% para otros países del Caribe. Hay un superávit con Venezuela y muchos negocios sólo en papel.

-Caída sistemática del PIB, el último año de 6 mil millones

-No hay industrias, 75% de la economía es de servicio. No hay desarrollo sin industria

-Pérdida del PIB debido entre otras cosas a la caída de la industria azucarera. De los 76 ingenios restantes solo están moliendo 44. Se espera menos de un millón de toneladas de azúcar en la zafra de este año, el precio del azúcar subió de $0.06 a $0.22. Precio del azúcar subió precisamente cuando la producción bajó. El ministerio del azúcar va a desaparecer.

-El mito de la educación y sanidad gratuita es insostenible.

-Tasa de cambio dólar /CUC, no responde a ningún criterio.

-Baja motivación entre los trabajadores. Disminución de la productividad.

-Producción de níquel es estable pero se necesita capital extranjero para aumentarla. Cuba posee 40% de la reserva mundial de este mineral. El negocio con la empresa minera de Canadá no se logro.



Intervención del profesor Novo.


Producción agrícola.

-Gran déficit comercial en 2008. Desbalance importación/exportación.

-Aumento el precio de la carne. El proceso de ceba de ganado está en manos del estado. Es ineficiente. Promedio de peso por animal alcanzó solo 385kg cuando debe ser un mínimo de 420kg

-La medida de redistribución de las tierras ociosas debe estar acompañada de un plan para que los campesinos puedan comprar materiales y equipos necesarios para cultivarla. Entregar la tierra no es suficiente, productores necesitan comprar insumos.

-Aproximadamente 1,800 000 hectáreas de tierra ociosa. Representa 27% de la tierra agrícola del país.

-2.5 mil millones al año se gastan en importación de alimentos básicos

-El país es incapaz de implementar resultados de investigaciones científicas. Importante capital humano, ineficiente infraestructura

- En Cuba sobran un millón de trabajadores.

Hay que tomar medidas drásticas:

1. despido de trabajadores

2. mejorar la productividad (el que no trabaja no come)

3. Equilibrar las finanzas públicas

-Es importante corregir deficiencias en el sector agropecuario que es muy inestable desde el 2001. Aumento del precio de los alimentos, por ejemplo la leche

-la economía adolece de un sistema que toma decisiones unilaterales. Es necesario que el productor decida, que se le permita contratar, disponer de financiamiento y asistencia técnica. Inversión extranjera

-Cooperativas de segundo grado o integrales con derecho a vender en el mercado y a Acopio.

-Descentralización

-municipios autónomos

1. Urbano

2. Suburbano

3. Tradicional

-Consolidar en un solo ministerio de la alimentación. Simplificar el gobierno.

-No se puede ser juez y parte en todo lugar.

-El problema es que los que dirigen son los mismos. En los últimos 3 años se ha movido se ha movido un poquito la varilla, más que en los anteriores 50.

- Conviene un desmantelamiento de la batalla de ideas

En suma: En Cuba, de no haber cambios capitalistas, eficiencia, despido de trabajadores sobrantes y equilibrio de las finanzas públicas los logros de la Cuba socialista no podrán mantenerse.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Negocios

La invención del emigrado económico es un fenómeno relativamente reciente y se ha convertido de paso en uno de los grandes éxitos de la política exterior de los caciques caribes. Y digo invención porque en realidad las circunstancias políticas y el trato a los que emigran no ha cambiado como para hablar de emigración económica con alguna propiedad. Por una parte es la situación política la que sigue empujando fuera del país a miles de cubanos que no pueden prosperar o vivir decentemente allí. Por otra los que salen del país pierden los pocos “privilegios” que les otorga la condición de ciudadano cubano sin importar cómo se vean a sí mismos. La pérdida automática de las propiedades, del derecho a residir nuevamente, la necesidad de pedir permiso para ir de visita en la forma de pasaporte habilitado y la amenaza de perder la posibilidad de regresar si nos atrevemos a hacer públicas nuestras críticas nos convierte a todos en desterrados, independientemente de nuestra conciencia. No obstante ha bastado con que el régimen de la isla eliminara una mínima parte de las restricciones que se le imponen al emigrante que insiste en mantener contacto con su país para que a muchos de ellos considerarse exiliados les parezca –no sin alguna razón- un mal negocio.

Es por eso que un número creciente de cubanos al fijar residencia fuera del país insistan en acogerse a la coartada de la (pésima) economía cubana. No quiero entrar a discutir por qué un gobierno que tan mal maneja los asuntos económicos debiera ser reemplazado. O si es ético o no aceptar como normal una situación que cuando vivíamos allá nos parecía lo suficientemente intolerable como para irnos. O una vez fuera aprovecharnos de ella, explotar la miseria de nuestros propios compatriotas para al final indignarnos cuando nos jinetean.

Digo que la normalización de las relaciones que en estos días propone el gobierno cubano a esos “emigrantes económicos” es –a la larga- de los peores negocios que se puedan concebir. Porque dicha normalización implica aceptar como natural la falta de derechos –y de deberes- respecto a nuestro país, asumir como normales condiciones que en cualquier otra sociedad más o menos democrática nos convertiría en subhumanos. Incluso en caso de que nos devolvieran los mismos “derechos” que conforman la vida de los cubanos de intramuros –reconozcámoslo- no sería gran cosa. La aspiración de muchos niños cubanos a ser extranjeros encierra una sabiduría profunda. La normalidad cubana, tal y como se concibe hoy desde el poder es la del barracón: toque de tambor el Día de Reyes y látigo el resto del año con ración extra de cepo para el que se cuestione por qué las cosas tienen que ser así.

Podrán aparecer ideólogos que prometen una reconciliación que en realidad ocurrió hace mucho tiempo. O que intenten convencernos de las ventajas del barracón con enfermería gratis (y si se portan bien habrá pases para salir y entrar). O señalar la obviedad de que todos somos cubanos (para de inmediato excluir a los que disienten que como todos saben son agentes del imperio). Pero eso es una transacción ruinosa donde lo único que se reciben a cambio son palabras y si acaso un poco de musiquita. El negocio de verdad no está tampoco en la política que siempre será asunto de unos cuantos vivos sino en los derechos. Sólo si uno se saca el barracón de arriba, si asume que no es obligatorio que nos den la mala los intercambios valen la pena. La única manera en que nos podremos sentir, al fin, normales.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Adios a las guatacas

Parece haber llegado el fin de las escuelas en el campo. No serán muchos los que las extrañen sin certificar su masoquismo. El resto recibirá la medida con alivio y tienen buenas razones. Más de cuatro décadas no alcanzaron para mostrar las bondades del sistema. Creí en los rumores que anunciaban su fin por la sencilla razón de que los motivos que habían determinado su surgimiento desde hace un tiempo están en vías de extinción. No me refiero al pretexto de educar a las nuevas generaciones en las ventajas que proporcionaban combinar los estudios con ver el amanecer con el fango por los tobillos (en caso de que hubiese buen tiempo). La razón profunda era la crónica escasez de mano de obra en Cuba luego de que el Estado expropiara más de dos tercios de las tierras productivas del país. Como siempre ocurre en esos casos hubo que recurrir a la mano de obra esclava, en este caso adolescentes encadenados a un expediente escolar. De no cumplir con el trámite del fango y el desyerbe no podrían continuar sus estudios. Eso a menos que el estudiante se refugiara en el cimarronaje tibio de un documento que fingiera alguna enfermedad crónica incompatible con su presencia en los surcos. Esa es la verdadera razón de que en Cuba haya más adolescentes oficialmente asmáticos que en cualquier otro lugar del globo.

Ahora que las fuerzas armadas administran cada vez más territorio y el gobierno ha decidido prestar el resto a los que quieran sacarle algo a tanta tierra consagrada a la gloria del marabú parecen desaparecer las ventajas pedagógicas de viajar en carretas, bañarse en las turbinas y robar caballos. No diré que lamento que se prive a las nuevas hornadas de adolescentes de dominar el complejo mecanismo de una guataca. Para mí es un alivio que los hijos de mis amigos no ostenten el orgullo de pertenecer a la fuerza de trabajo más improductiva del planeta. Pero a las generaciones de padres que atravesaron la angustia de tener a sus hijos fuera de su alcance durante buena parte de la adolescencia no les hará mucha gracia descubrir que tras tanta verborrea educativa no había más que cálculo económico. Un cálculo que como quiera que se le mirase siempre tendió a cero.

jueves, 30 de julio de 2009

Otro detalle

Olvidaba mencionar un detalle cuando hablaba del plan de Raúl Castro de repliegue táctico hacia los sectores de la economía más rentables. Se trata de una noticia de hace pocos días a la que no se ha dado la atención referida. Según el periodista Gerardo Arreola “El presidente cubano Raúl Castro avanzó un paso más en el alivio del control centralizado sobre el gasto en divisas, al entregar su manejo a los ministerios a partir de julio”. Aunque de inmediato añadía que a causa de la medida
surgió al mismo tiempo un agujero negro de cientos de millones de dólares de cuentas sin pagar acumuladas en los últimos siete meses, que mantiene en estado de crispación a la mayoría de las empresas extranjeras que negocian con Cuba, de acuerdo con fuentes del circuito de negocios en La Habana.

Todo lo que en estos días suena a descentralización corre a nutrir la teoría del Raúl Castro reformista cuando más bien encaja con la tesis del repliegue táctico. Una manera de que los sectores más productivos –y en los que están centrados los esfuerzos empresariales del ejército- no se vean obligados a cubrir las deudas de los más improductivos con sus ganancias. Así si algún día terminan replegándose a la Sierra de Cristal de la Economía, al Segundo Frente de la Moneda Dura, podrán desembarazarse de cualquier responsabilidad financiera con el resto del país en bancarrota, salvar sus ahorrillos y hasta actuar como prestamistas. Como dije antes, no estoy prediciendo el futuro sino delineando el plan de Don Segundo. Si alguien sabe algo de economía (no es mi caso) que introduzca la cuchareta.

miércoles, 29 de julio de 2009

Lo que viene



Lo tienen bastante claro Bassets y Botín. Al menos en lo que respecta a la apropiación de la economía cubana por parte del ejército y así prepararse para pasar de lo que hay ahora a un capitalismo de estado dirigido casi exclusivamente por militares. No intento ser alarmista. Hablo menos de una militarización de la economía que de una empresarialización del ejército. Tampoco me las doy de profeta porque es tramposo profetizar lo que ya está pasando. Las tiendas en divisas, las cadenas hoteleras entre tantas fuentes de ingresos administradas por y para el ejército. Y los militares y sus mujeres gordas y fieles –o bonitas e infieles- veraneando en Varadero. (Lo curioso que fue el fusilado Arnaldo Ochoa el precursor de esta práctica en las candongas angolanas.)
Poner a los militares a administrar el país es una manera de asegurarse la fidelidad (y el agradecimiento) de subordinados que le deben cada ascenso, sobre todo este último que los convierte en prósperos hombres de negocios.
Es ahí que la trituración de los herederos civiles del hermano se revela como un paso necesario para que el ministro de defensa, Don Segundo Sombra, extienda su poder económico todo lo que pueda. Nada de usar a los tronados de hoy como opositores autorizados de mañana como supone mi admirado César Reynel Aguilera. Si se produce algún cambio indeseable que los encuentre atrincherados en sus empresas. Está claro que Don Segundo no cuenta con el Estado con toda su ineficiencia ni con el Partido (que podría reservarle una sorpresa desagradable) más que como mascarones a los que culpar -y en eso coincido con César- cuando las cosas no funcionen (porque, sin dudas, la mayor parte de las cosas no van a funcionar). Sólo el ejército ofrece la consistencia necesaria para los planes de Don Segundo que cada vez se acercarán más a los que tenía Batista en los 30 y los 50 sólo que sin su ansia de legitimidad burguesa. Tampoco aspirará a controlarlo todo. Aquello que resulte inmanejable (las cafeterías, parte de la agricultura y hasta del transporte) lo dejará en manos privadas a las que cercenará no bien prosperen bajo el previsible cargo de corrupción. (La cultura seguirá en manos de Abel Prieto quien parece haber convencido a Don Segundo de su infinita utilidad para organizar peñas y festivales y combatir el reguetón o convertirlo en arma de la Revolución). Y así alargarán el juego hasta un punto que a los simples mortales se nos confunda con la eternidad.