A Carmelo Mesa-Lago, posiblemente el estudioso más serio y objetivo de la economía cubana, alguna vez lo ilusionaron las reformas raulistas. Llegó a afirmar en 2012 que "estas reformas son las
más extensas y profundas bajo la Revolución, a más de estar bien
orientadas" y que se atrevía "a decir, aunque pueda ser criticado por los extremos del espectro
ideológico interno y externo, que hay el inicio de un glasnost a la cubana". Pero ahora parece que se le agotó la paciencia:
P. ¿Pero por qué la actividad privada crece tan lentamente?
R. Por todas las trabas que hay. Es como si la mano derecha hiciera una cosa y la mano izquierda hiciera otra. Hay muchas actividades que el Gobierno ha cerrado o rescindido: venta de ropa, salas de cine 3D... ahora han empezado a regular precios en los taxis y la venta de casas, y a dificultar el mercado libre agropecuario. La fiscalidad es brutal. Hay como siete impuestos. El Gobierno castiga al que tiene éxito y puede ayudar al Estado a resolver sus problemas. No es lógico.[...]
P. ¿El equipo en el poder será capaz de hacer alguna vez la transición?
R. Si Raúl Castro, en diez años, no ha impulsado las reformas, dudo que su sucesor pueda tener más éxito. Predomina la lógica política sobre la económica. Y temen perder el control.



