viernes, 17 de mayo de 2019

Los turcos en "El Nuevo Herald"


El escritor Carlos García Pandiello escribe en El Nuevo Herald una una reseña de Turcos en la niebla donde dice entre otras cosas: 

De esa pluralidad de perspectivas, donde las voces diferenciadas de los personajes van tejiendo una amplia red de significados en torno a la experiencia cubana del totalitarismo y el destierro, se deriva la excepcionalidad de esta novela: la primera apuesta por escribir –y si no es la primera seguramente es la más lograda– una historia sobre el destierro cubano que se adscriba al concepto de “novela total”.

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jueves, 16 de mayo de 2019

Homosexuales por cuenta propia


En Cuba está autorizado ejercer unas doscientas actividades por cuenta propia pero el activismo social no es una de ellas. El activismo por cuenta propia es considerado una actividad enemiga y como tal es perseguido y sancionado por las autoridades pertinentes. Pero los activistas LGTBI en cambio no tenían que preocuparse. Mariela Castro directora del CENESEX se encargaba de protegerlos. ¿Qué su padre como ministro de las fuerzas armadas fue el principal responsable de las UMAP? ¿Y qué? Después de tantos palos que te ha dado la vida no hay que ponerse exquisitos.
Y así cada año los homosexuales cubanos tenían su conga con la que pasearse en grupos coloridos por medio de la ciudad a la luz del día, a ser divinamente escandaloso sin miedo. Como esclavos el día de Reyes. ¿Qué siempre le enganchaban algún tipo de publicidad política? Pero ¿acaso los futbolistas no juegan anunciando marcas de zapatos?  Pues en Cuba no hay mayor producto comercial que la (obediencia) política. Un trato como otro cualquiera. Tú me proteges y te cedemos los derechos de representación para viajar por el mundo anunciando que en Cuba, si alguna vez se persiguió a los homosexuales, es cosa del pasado. Y que gracias al CENESEX y la Revolución los homosexuales cubanos tienen privilegios que no se conocen en ningún otro lugar del planeta, etc, etc. Y la eterna zanahoria del matrimonio igualitario al que nunca se llega pero del que siempre se habla.
Y el CENESEX funcionaba como una corporación, como parque nacional protegido en un mundo ferozmente antiecológico. Faro luz y guía para muchos. Hasta la semana pasada. Porque de repente el Ministerio de Salud Pública decidió suspender el día de Reyes gay, la conga anual de Mariela. El comunicado vino a recordar algo que muchos querían olvidar. Que el CENESEX se debía al MINSAP, al Estado, al Partido y a la Revolución. Y que las prioridades de la Santísima Trinidad no eran esos coloridos desfiles. El imperialismo acecha y puede aprovechar la menor oportunidad para sacar sus zarpas. En fin, una magnífica oportunidad para que Mariela exhibiera sus prioridades. Y las exhibió. ¡Y de qué manera!
Mariela no solo apoyó la suspensión de la conga sino que tildó a la marcha alternativa a la que convocaron quienes no querían renunciar a su día bajo el sol habanero de “show convocado desde Miami y Matanzas" [sic]. Y a los que marcharon "enemigos de la libertad" y "masa de ignorantes”. El hada madrina de los homosexuales desdoblándose en represora. Dejando ver que su protección tenía poco que ver con la de Bartolomé de las Casas y mucho con la de Don Vito Corleone.
Pero tenía razón Mariela. En la marcha del sábado confluyeron libertad y conocimiento. Al parecer los convocantes a la marcha temían que lo que estaba en juego era mucho más que el espacio simbólico de la conga anual. Que la desaparición del artículo 68 del proyecto constitucional que dejaba la puerta abierta al matrimonio entre personas del mismo sexo y otras señales no menos preocupantes eran parte de una tendencia. Que podía presagiar la pérdida irrecuperable del espacio ganado. Así que decidieron desobedecer a su madrina mafiosa y no permanecer en sus casas en nombre de la Revolución que tanto les ha dado. Si la Revolución ha sido la prioridad del país en las últimas seis décadas, si todos los intereses de los cubanos debían cederle el paso en cada uno de los momentos de sus vidas esta vez los activistas LBGTI decidieron ser su propia prioridad.
Algunos declararon que no marchaban contra nada, que seguían fieles a la Revolución, Fidel, el Socialismo etc etc. Pero eso no bastó para disimular la profunda rebeldía que significa actuar y vivir por cuenta propia en un país donde el Poder ve a sus ciudadanos como mera extensión de sus designios y sus derechos como reglas que cambia a conveniencia. Esa rebeldía casi casual entre tantas rebeldías conscientes que protagonizan a diario grupos disidentes, artistas contestatarios, activistas por-derechos humanos o periodistas independientes parecía tener un aire distinto. Aunque fuera por el mero hecho de marchar durante unas cuantas cuadras a lo largo en medio de cierta calma, (tensa eso sí), disfrutando por unos minutos de algo que no sabremos llamar de otro modo que libertad. Una libertad que, como se vio pronto, terminaba justo al final del Paseo del Prado pero ocho cuadras de libertad más o menos apacible y múltiple en un país preso sabe a maratón.
Debemos advertir que dentro de la marcha avanzaba otra rebelión. La de un grupo de activistas de derechos humanos y periodistas independientes que se saltaron la línea imaginaria pero generalmente infranqueable que separa a la disidencia consciente de sí misma del resto de la sociedad. Y por si ese milagro fuera poco al tropezar con los límites fijados por la policía sobrevino otro. El milagro de la solidaridad. Porque cuando policías de civil cargaron contra los que consideraban elementos “externos” a la marcha -porque si la libertad le resultaba extraña a los marchantes ¿cómo le resultaría a sus represores? hubo quien salió a defenderlos, dispuesto a correr su misma suerte. Quien entendió que si la vida debe vivirse por cuenta propia la libertad es asunto de todos los humanos.

miércoles, 15 de mayo de 2019

El muro que nunca cayó


Alguien me preguntaba hoy si había visto en Cuba imágenes de la caída del muro de Berlín en la televisión. Le tuve que decir que no. Que todo lo que uno podía saber en esos días era por Radio Martí y en ese mundo neblinoso de la Cuba de 1989 no me vine a dar cuenta de la magnitud del asunto hasta que dos semanas después un compañero de estudios dominicano me enseñó un periódico de su país que anunciaba la caída del muro. Por el pie de foto me enteré que se había iniciado el mismo día de mi cumpleaños. Pero eso ya lo he contado. Tuve que seguirle diciendo a quien me preguntaba esta mañana que en los medios oficiales no se habló a las claras de la caída del muro hasta mucho después de que ocurriera. Que ni siquiera antes se insistía mucho en la existencia del muro, como asunto vergonzoso que era.

Y, para asegurarme de que mi memoria no me engañaba me puse a buscar en los discursos del innombrable la primera mención de la caída del muro y ni a finales del 89 ni a lo largo del año siguiente menciona siquiera la palabra “muro”. Solo lo alude muy indirectamente el 20 de diciembre 1990 al decir:

“Ahora Europa occidental está asustada; después que trataron de desestabilizar todos esos países, después que tanto aplaudieron los derrumbes, ahora están asustados de la catástrofe y tienen el temor de que decenas de millones crucen hacia Occidente para aumentar el número de los desempleados.  ¡Ahora están asustados!   Ahora quisieran construir una gran cortina de hierro, ahora quisieran construir un gran muro desde el Báltico hasta el Mediterráneo, despavoridos como están acerca de la terrible crisis económica que tienen los países del este de Europa y de la propia crisis económica que tiene la URSS. Eran felices. No les duró mucho la felicidad, ahora empiezan a perder el sueño y en el mundo no tienen razones ni señales para sentirse felices. La catástrofe económica, agravada con la deuda y ahora con un petróleo que subió al doble, y con el riesgo, evidentemente difícil de evitar —por lo que se ve—, del estallido de una guerra catastrófica, no solo por las consecuencias humanas, sino por las riquezas que puede destruir y las consecuencias económicas que tendría para el mundo”

La primera mención directa al acontecimiento más importante de la segunda mitad del siglo XX fue durante su discursos en la Primera Cumbre Iberoamericana que tuvo lugar en Guadalajara el 18 de julio de 1991. Y es esta:

“Estados Unidos debe cambiar su política migratoria respecto a América Latina y el Caribe, y promulgar una ley que automáticamente legalice la situación de los ciudadanos de esos países que ingresen a Estados Unidos, como hace con los ciudadanos cubanos. Cuando ya no existe el muro de Berlín, debería destruirse el muro que se levanta en la frontera mexicano~norteamericana”

Luego se hizo obligatorio hacer mención a la caída del muro y desaparición del bloque soviético transmutados en el vocablo “desmerengamiento”. Pero hasta entonces la prensa cubana consiguió la hazaña de actuar como si el evento más importante en la vida de nuestra generación nunca hubiera pasado. 
Incluso cuando Joaquín Sabina dio su primer concierto en La Habana (en 1995 creo) evitó cantar su canción más conocida del momento precisamente dedicada al famoso muro pese a que el público se lo pidió a gritos todo el tiempo que duró el concierto. Eso es lo que recuerdo. ¿Y ustedes?  

domingo, 12 de mayo de 2019

Una vieja polémica


Fue el pasado noviembre durante la Feria del Libro de Miami. Presentábamos la colección Mariel de la Editorial Hypermedia cuando al llegar la ronda de preguntas del público pidió la palabra un español de lacito amarillo. Un reflejo largamente condicionado te dice que los españoles de lacito amarillo se ofenderían incluso ante la insinuación de dicho gentilicio. Y que de alinearse se trata lo harían con los perseguidores de ese episodio vergonzoso que fue el éxodo del Mariel, no con los perseguidos. Prejuicios puros que por esa vez, afortunadamente no funcionaron.
El del lacito amarillo no se había parado a preguntar nada sino a hacer una intervención que por una vez estuvo llena de sentido. Nos contó cómo se había vivido el Mariel dentro de la izquierda española. La más radical. El furioso debate que provocó el hecho que las autoridades cubanas persiguieran a los homosexuales por toda la isla con la intención declarada de expulsar a la mayor cantidad de ellos a través del puerto del Mariel hacia la corrupta sociedad norteamericana -decían ellos- donde único podrían tener cabida. Nos habló el del lacito amarillo de como la izquierda radical española, los comunistas y ese difuso anarquismo tan abundantes en la tradición peninsular, se dividieron entre quienes seguirían apoyando el régimen cubano afincados en la lealtad ideológica y el machismo y los que deseaban una nueva izquierda sin esos lastres, convencida de que la opresión en razón de la preferencia sexual era tan detestable como el resto de las opresiones que solían denunciar.
Espero que la represión descarada de la primera marcha en libertad por el Orgullo Gay en Cuba sea la una oportunidad de reabrir el viejo debate: el que enfrenta a quienes optan por defender las alianzas políticas con los que defienden cierto ideal de justicia.