martes, 6 de noviembre de 2018

El otro exterminio

En el 2007 mencionaba en estas mismas páginas los resultados de una investigación sobre la composición genética de Cuba. En dicho estudio se afirmaba que había “en el código genético nacional un 73,8 por ciento de herencia caucásica, es decir europea; un 16,8 por ciento de africanos y un 9,4 por ciento de indocubanos y asiáticos”. Llamaba la atención sobre todo la cifra referida a los indocubanos -en aquel entonces indistinguibles genéticamente de los asiáticos: luego de los libros de historia hubieran decretado su extinción a manos de los conquistadores una investigación venía a demostrar su persistencia genética. El relato tremebundo del exterminio indígena debía dar paso a uno más cercano a la realidad. Uno en el que los indígenas amén de ser masacrados por la espada pero sobre todo por las enfermedades más que desaparecer del todo terminaron fusionándose con los conquistadores. Sobre todo teniendo en cuenta que estos últimos eran abrumadoramente del sexo masculino y con escasa vocación por la castidad.

Ahora veo que sendos estudios, uno de 2014 y otro de este año vienen a confirmar y clarificar los hallazgos del 2007. En el del 2014 realizado entre un grupo de 1019 personas procedentes de todas las provincias cubanas dejó establecido que el origen genético de estas era un 72% europeo, un 20% africano y un 8% indocubano y asiático. El estudio del 2018, aparecido en la revista Nature, fue realizado entre 860 individuos y da resultados más específicos. Esta vez consigue separar la presencia genética asiática de la indocubana cifrando la primera en un bajísimo 2.5%. También se concluye que las provincias orientales tienen como promedio más presencia genética africana (26%) e indígena (10%) que el resto de las provincias que tienen una proporción genética del 17% para la africana y 5% para la indígena.

Estas investigaciones niegan de hecho el relato del exterminio absoluto de la población indígena y la composición étnica cubana exclusivamente de europeos, africanos y chinos. Estos resultados me parecen consistentes con la historia cubana, con sus flujos migratorios y explican montones de fenómenos que el relato oficial dejaba sin respuesta: desde la persistencia de ciertos rasgos fisonómicos y prácticas gastronómicas acentuados en las provincias orientales hasta el uso de vocablos y toponimia de origen claramente indígena por todo el país. No se trata de volver al siboneyismo del siglo XIX pero sí de reescribir ese cuento que explica el pasado cubano como un borrón y cuenta nueva donde el borrón son precisamente los aborígenes. Se trata de evitar que el exterminio parcial que sufrieron aquellos taínos y guanahatabeyes en el siglo XVI no sea completado por el exterminio que sufrieron a manos de nuestros intelectuales en el siglo XX y que todavía repetimos impulsados por una conveniente inercia.
 

lunes, 5 de noviembre de 2018

Inmigrante vs inmigrante: una taxonomía básica


Cada persona es un mundo, cierto, pero mundos no tan distintos unos de otros que no puedan ser catalogados en grupos afines. Tenemos el caso de la especie de los inmigrantes que entre tantos criterios con que se puede clasificar está el de su comportamiento hacia otros inmigrantes. Adelanto aquí una propuesta mínima de clasificación.


-Los nativistas: es una de las subespecies más consistentes. Piensan que el ecosistema local debe ser protegido de toda especie foránea, so pena de convertirse en plaga, como los conejos en Australia. Nacer en otro sitio te convierte en criminal en potencia. Si el pasaporte de un nativista declara que es nativo de Bogotá o Camajuaní seguramente se trata de un error que subsanará en cuanto encuentre tiempo.


-Los excepcionales: admiten que son inmigrantes pero al mismo tiempo consideran que son los únicos dignos de ser admitidos en su país de adopción. El resto son un atajo de impresentables que si el gobierno hubiera mantenido a distancia no estaríamos como estamos. 


-Los puntuales: Más flexible que la especie anterior son los que piensan que el proceso de admisión debió cerrarse justo a partir del momento en que lo admitieron a él. Ni un minuto más tarde. Después de que su madre lo trajo al mundo todo lo que ha producido esta humanidad en materia de inmigrantes es pura decadencia.


-Los puntuales generosos: no piensan que la admisión de inmigrantes debió cerrarse con él aunque sí con el último de sus familiares inmediatos. Algunos poseen la generosidad suficiente como para admitir hasta su suegra.


-Los patriotas: versiones contemporáneas de Moisés consideran que su pueblo es el elegido por Dios para emigrar a otras tierras. El resto de los pueblos debe quedarse estoicamente en el pedazo de tierra que Dios le asignó por el resto de sus vidas.


-Los generosos abstractos: piensan que toda la humidad tiene derecho a entrar en el país siempre que se la mantenga a saludable distancia del barrio residencial en el que viven junto a un 98% de blancos y 2% de albinos.


-Los generosos concretos: su idea del paraíso es un ghetto donde los nativos solo entren a arreglar el carro que se les acaba de romper en la esquina y hablando en un idioma que no se entiende.


-Los puristas migratorios: piensan que el país a donde han llegado debe ocuparse de la seguridad social del resto de la humanidad y a los nativos se les debe expulsar en masa por intolerantes. El único problema con esta especie es que no se ha podido encontrar ni un solo ejemplar vivo. Se sospecha que en realidad que se trata de una especie de nativos altamente mimética dedicada a controlar completamente el hábitat en que se encuentra.

viernes, 2 de noviembre de 2018

El marxismo y las matemáticas

Todos los jueves uno de mis estudiantes viene a hablar una hora conmigo. Para practicar su español dice. Mentira. Descubiertas un montón de preferencias en común lo que hablamos es de música y de cuanto se ponga en el camino. En español, claro, pero lo de menos es el idioma. Y así ha pasado de pensar que toda la música latina anterior al reguetón era “salsa” a descubrir géneros, a distinguirlos entre ellos y aprender uno que otro tema en su piano. 
Ayer hablábamos de la rumba. Intentaba explicarle lo que significaba la rumba para los cubanos. Lo cotidiano y extraño que puede ser al mismo tiempo. Que yo no vine a chocar con ella de verdad hasta las escuelas al campo. Y claro, tuve que explicarle qué era una escuela al campo. Y qué era una maleta de escuela al campo como principal instrumento en aquellas rumbas. Que no, que no había piano ni guitarras. Que todo era a golpe de maletas, jarros y cucharas. Y si acaso algún machete o guataca. 
Lo de la música lo entendió. Lo de la escuela al campo, creo que no. Su alma limpia y buena no alcanzaba a descifrar qué hacían niños de 12, 13 o 14 años con cuchillos, machetes y guatacas en medio de un surco. Ni qué pretendía hacer un Estado con tanta tierra si no podía hacerla producir y tenía que inventarse ese simulacro de las escuelas al campo. Debo decir que mi estudiante es, además de músico, estudiante de economía. Lo único que atinó a decir al final fue: “Lo que no entiendo es por qué los profesores de ciencias sociales son marxistas y socialistas y nos miran a los economistas como monstruos”. Pero yo creo que en el fondo lo entendió. Que lo que no pueden soportar sus profes marxistas es que dos más dos siga dando cuatro.

miércoles, 31 de octubre de 2018

Colección Mariel

Nota de prensa de la editorial Hypermedia anunciando su nueva colección Mariel:

La editorial Hypermedia presenta su Colección Mariel, una colección dirigida por Juan Abreu.
Mariel reúne los 11 libros imprescindibles para entender y evaluar una de los momentos literarios y socioculturales más silenciados durante las últimas décadas en la literatura cubana.
Mariel es el resultado de la llegada a los Estados Unidos de jóvenes escritores cubanos expulsados de la isla por las medidas represivas y de control social establecidas por el gobierno de Fidel Castro. Muchos de ellos arribaron al exilio tras el éxodo masivo que tuvo lugar desde el puerto de Mariel a las costas de Florida.
Mariel, los nombra como generación y es al mismo tiempo, el nombre de la revista que fundaron al llegar a Miami.
Sirva esta colección entonces como un homenaje a aquellos que ya no están, a la perseverancia y la tenacidad de los que aún, y por fortuna, nos acompañan.
Muchas gracias.
Las obras que comprenden la Colección Mariel son:
1. Dile adiós a la Virgen (novela), de José Abreu Felipe
2. Al norte del infierno (novela), de Miguel Correa
3. La travesía secreta (novela), de Carlos Victoria
4. Este viento de Cuaresma (novela) de Roberto Valero
5. Miami en brumas (novela), de Nicolás Abreu Felippe
6. Curso para estafar y otras historias (cuento), de Leandro Eduardo (Eddy) Campa
7. Del lado de la memoria (cuento), de Luis de la Paz
8. Impresiones en el viento (cuento), de Rolando Morelli
9. La loma del Ángel (novela), de Reinaldo Arenas
10.Boarding Home (novela), de Guillermo Rosales
11.El gen de Dios, de Juan Abreu



lunes, 29 de octubre de 2018

Históricos filmes sobre Cuba del siglo XIX


La Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos inauguró la semana pasada la National Screening Room, una colección gratis digitalizada de filmes históricos, comerciales, noticiosos, etc. La mayoría de las películas de esta colección pertenecen al dominio público y pueden ser descargadas mientras que otras solo pueden verse en el sitio web de la biblioteca.
Entre los filmes que forman parte de esta colección hay varios realizados en 1898 por la compañía Edison en torno a la guerra que se estaba desarrollando en Cuba. Algunas son reconstrucciones de escenas de falsos combates o ejecuciones o la reconstrucción falsa a más no poder del momento en que se hiza la bandera norteamericana en el Morro. Otras muestran hechos reales como este embarque combatientes cubanos que marchan a incorporarse a la manigua:



O estas imágenes de reconcentrados escapados que esperan recibir raciones de comida de las tropas noerteamericanas.


miércoles, 24 de octubre de 2018

Jorge Valls en Mariel

Jorge Valls y Aniceto Cuesta. Foto de Geandy Pavón 

 A Jorge Valls -de cuya muerte ayer se cumplieron tres años- se le aludió en la revista Mariel en varias ocasiones. Ya fuera para exigir su libertad (cuando todav ía cumplía su sentencia de 20 años de prisión) o para celebrarla. Les incluimos dos muestras más directas de su presencia en la revista: su poema "Donde estoy no hay luz..." que da título a uno de sus poemarios y un breve texto que Esteban Luis Cárdenas le dedicara:  


 

domingo, 21 de octubre de 2018

Israel Abreu: el tamaño de la esperanza

Israel Abreu (Remedios, 1932- Noth Bergen 2018), era un hombre bueno. Imprescinble, si hemos de creerle a Bertolt Brecht, de los que luchan toda la vida. Se enfrentó a la dictadura de Batista desde las filas del Movimiento 26 de Julio y luego a la dictadura en que degeneró la revolución que había ayudado a triunfar. Estuvo entre los que el 13 de marzo de 1960 Abreu fundaron el Movimiento Revolucionario 30 de Noviembre “Frank País” siendo Abreu elegido Coordinador Estudiantil en la provincia de Las Villas. Apresado en febrero del año siguiente cumplió ¡catorce años! de una condena inicial a 12 de prisión. Una estancia en prisión que incluyó que le infligieran sesenta bayonetazos en una ocasión, una huelga de hambre de 50 días, otra de 35 e innumerables golpizas por defender su derecho a ser tratado como un preso político. Desde su salida al exilio en 1980 su actividad se multiplicó fundando organizaciones de lucha de la democracia en Cuba y en otros países, de defensa de los derechos humanos y de ex prisioneros políticos y encabezando todo tipo de protestas.

Esa información se puede encontrar en su ficha biográfica redactada por Abreu con el pudor propio de los verdaderamente grandes. Lo que su ficha fracasa en recoger es la esencia de su grandeza: esa mezcla perfecta de humildad y entrega a una buena causa que no era otra que la libertad humana. Porque por muchos méritos que hubiera acumulado a lo largo de su vida nunca los utilizó para ganar nada, ni siquiera una discusión. Sus palabras valían lo mismo que las de cualquiera, no importaba cuánto hubiera arriesgado por ella a lo largo de su vida para darles peso. Ni que tras las palabras de su interlocutor no hubiera más que otras palabras. Pero ni siquiera su humildad le servía para ceder un milímetro en sus convicciones esenciales.
Israel Abreu en la Unión de Expresos Políticos Cubanos. Foto cortesía de Geandy Pavón
En ese mundo tan especial de los expresos políticos cubanos donde la desmesura es el sistema de medida cotidiano no conocí a nadie más tolerante y flexible al tiempo que firme y empeñoso que Israel Abreu. Ni más esperanzado. En la última conversación que tuvimos hablaba, como de costumbre, de “la libertad de Cuba”. Y señaló, sin demasiado énfasis, que quizás no la alcanzaría a ver. Ante una evidencia que yo, treinta y tantos años más joven, doy por descontada -la que no me va a alcanzar la vida para ver la instauración de un estado de derecho- él todavía se daba el lujo de titubear. Como si en el tiempo que le quedaba en este mundo hubiera espacio para que se cumpliera el sueño al que había dedicado toda su vida adulta. De ese tamaño era su esperanza. A mí, aunque comparto los sueños Abreu, me falta su fe. Si alguna señal busco no es en las desalentadoras noticias que llegan de la isla sino en la convicción que alienta a seres como Abreu. Entiendo que mi escasa fe no se vea recompensada pero esperanzas como las que acompañaron a Abreu toda su vida bastan para anunciar un destino mejor que el que hasta ahora nos ha tocado como Nación.
Foto cortesía de Geandy Pavón