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viernes, 30 de noviembre de 2012

Los cruzados (continuación)


La nueva cruzada oficial contra el reguetón cubano plantea (al menos para mí) un caso típico de libertad de conciencia y de expresión: defender el derecho a otros a expresarse aunque no te guste lo que digan. O más exactamente cómo suenen. Porque lo doloroso del reguetón no son las letras sino el ritmito ese de tortura china apenas atenuado por la graciosa grosería de las letras. Esta cruzada de los talibanes caribeños se hace en nombre de una cultura que -si se mira bien- siempre fue agresiva y grosera para los oídos más exquisitos (es un decir) pero por ello mismo tremendamente viva. El paradigma de estos talibanes de cultura cubana legítima vienen a ser los neotrovadores que en su momento fueron perseguidos por estos mismos censores o sus antecesores inmediatos (o los timberos, que también fueron regañados públicamente por la madre de Mariela Castro) y la verdad que nada desentona más con la realidad cubana actual que Silvio o las cancioncitas de ese dúo angélico con nombre de escuela misionera o toro semental, los muchachones de Buena Fe a los que por supuesto defendería la libertad de expresarse aunque en “mi privacidad” me reservo el derecho de admisión. Ese es el problema de esta gente, que tratan el país como si fuera la sala de su casa.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Aldeanos v.s. Orientales

Uno de los logros de la Revolución Cubana que sospecho persistirá por mucho tiempo es el odio interprovincial. Sobre todo entre orientales y habaneros. Al uso de los orientales como carne de cañón en La Habana el habanero responde con esta nueva versión del racismo lo que confirma una vieja teoría: el racismo arraiga sobre todo entre los de abajo. Esos que no tienen otra seña de distinción que el color de la piel o (como en este caso) el lugar de nacimiento y centran su odio no contra los causantes de sus males sino contra aquellos a quienes pueden darse el lujo de despreciar. Y entonces descubren una variante modesta de la libertad. Ya que no pueden hablar mal del gobierno atacan a los orientales. Y como muestra vean esta canción de Los Aldeanos. Y lo jodido es que hasta tiene su gracia con su bajo de "Fever".