Caspa, inconsecuencia y resabios imperiales. Un resumen de la política española hacia Cuba:
"Esta joya del Caribe [nótese el lenguaje corsario] que España perdió con dolor en 1898 [se le cayó de la cartera?] dando lugar a un cataclismo nacional cargado de pesimismo [habla del fin del Imperio español, por si no se dieron cuenta] ha sido en las últimas décadas un elemento de confrontación política interna que no ha hecho ningún bien a ninguna de las dos partes ["unámonos en el banquete en vez de pelearnos por los cubiertos!"]. Desde que Felipe González visitó la isla en 1986, Madrid inició una estrategia de alejamiento [what?] que culminó con la política de mano dura de José María Aznar [qué belleza de oración: es como decir "el declive del imperio romano que empezó con la invasión de las galias por Julio César y culminó con la entrada de los vándalos en Roma"]. Este logró que en 1996 la Unión Europea adoptara una posición común de reducir al mínimo las relaciones diplomáticas. España, con 250 empresas radicadas en la isla, es el tercer socio comercial de Cuba y el primero europeo. Así que si había un país perjudicado por ese distanciamiento en nombre de los derechos humanos (un asunto que no parecía preocupar con otras naciones) [pero sí al PP cuando estaba en la oposición] ese era España. Dura posición que tampoco logró la apertura democrática del régimen ["ya que no vamos a conseguir ningún cambio, forrémonos"]"
Pero ese es el problema: para piratas los dueños de esa (maltratadísima) joya del Caribe.



