viernes, 14 de septiembre de 2007

El aburrimiento y las guerrillas

El aburrimiento europeo (y también a veces el norteamericano) toma a veces la forma del izquierdismo militante tercermundista. Cuando comer deja de ser un problema se empieza a pensar en dietas o a tener complejos de culpa y para sacudírselos está el Tercer Mundo y sus profetas más escandalosos. Aquí van las declaraciones del actual canciller colombiano que pasó seis años secuestrado por las FARC y dos notas sobre un diario de una muchacha holandesa que se incorporó a sus filas. (Diario 1, Diario 2)

2 comentarios:

Güicho dijo...

Esto realmente me ha llamado mucho la atención, porque si bien hay suficientes coprófagos de izquierda en Europa con simpatías por FARC, Ché, Castro, Chávez, Zapatistas o Shitting Bull, los holandeses son, por su mentalidad, de los menos apropiados para sentirse tentados por el clandestinaje o la guerrilla.

Mi primer contacto con los Países Bajos fue como ahora en otoño, 12 años atrás. Me pasé tres meses en las provincias de Noord-Brabant y Zuid-Holland en un proyecto de trabajo de la Technische Universiteit Eindhoven y la Erasmus Universiteit Rotterdam. Me impactó mucho el nivel de tolerancia de los nativos. En Eindhoven yo vivía en una casa con dos estudiantes holandesas, Antje y Maartje. El dueño de la casa había alquilado el segundo piso como flat share. En el primer piso tenía un negocio de lámparas y accesorios. Para subir al segundo piso había que entrar por el negocio. Así que los tres habitantes del FS poseíamos llaves del negocio. Sí, realmente me impresionó la confianza y el respeto que había por las otras personas. Si Antje tocaba a mi puerta y Maartje ya estaba adentro, Antje se retiraba discretamente, y viceversa. Y si el novio de Maartje llegaba y ella se encontraba en mi cuarto, pues el tipo simplemente se iba a la habitación de Antje. Y de más está decir, que si había traído algunas cervezas, luego me ofrecía una. Una vez yo iba en bicicleta con Antje cerca de la terminal de trenes, y había un tipo meando en la calle. Estaba parado en la acera y orinaba apuntando concienzudamente para la alcantarilla. Le pregunté a Antje que por qué nadie se inmutaba, ni le decían nada. Me respondió extrañada:

- "Decirle qué? Si se está meando ahí, es porque no se ha podido aguantar."

Otra cosa que me llamaba la atención eran las ventanas descubiertas. No habían ventanas con cortinas. Si pasabas por el barrio, veías lo que estaban haciendo en cada casa. Según el calvinismo, quien es honesto y no tiene nada que ocultar, no necesita cortinas. Pero resulta que sólo el 20% de los nerlandeses son calvinistas. Por cierto, ser llamados holandeses resulta irritante para la mayoría de los habitantes de los Países Bajos. Es como llamar yankees a los americanos de los estados sureños. Sólo en dos de las doce provincias (Noord-Holland y Zuid-Holland) son holandeses. Pero volvamos a las cortinas. Si 45% son ateos y 30% son católicos, como es que nadie usa cortinas, indagué. Entonces me explicaron que la élite económica eran calvinistas -para el calvinista es un deber enriquecerse- y hace como trescientos años le pusieron un impuesto a las cortinas. Aun vige el impuesto, pero prohibidas nunca estuvieron las cortinas.

enrisco dijo...

Muy buen comentario Guicho. Yo tambien tengo amigos holandeses y puedo dar fe de su tolerancia pero nunca he estado mas alla del aeropuerto de Amsterdam. En la foto pequenita parecia que lo que tenias atras era la raspadura pero luego descubri que era el Big Ben. Vives en Londres?