martes, 25 de enero de 2022

Del salario del diablo y del diablo mismo*


Por Francisco García González

Enrique del Risco ─quien, si presume de humorista, firma como Enrisco y le da por escribir hilarantes resúmenes del año o crónicas sobre los mundiales de fútbol para entusiastas y no─, puede ser grave hasta donde uno no pueda imaginarse. Entonces firma como el primero. Si en plan de empaque le da por la novela o el relato, es una fiesta. De lectura, digo. Pero, si en lugar de la narrativa, toma el atajo del ensayo es diferente historia. Atrapado en la gravedad y profundidad con la que se debe sobrevivir en la academia y sus rituales durante veinte años o más, ha ido EDR de un exabrupto a otro. Es decir, de la escritura de un ensayo al siguiente. La cofradía docente lo exige a quienes viven a su amparo. Bajo esa sombrilla a nadie le interesa ni Leve historia de Cuba ni Qué pensaran de nosotros en Japón ni mucho menos Turcos en la niebla, aunque estén signadas por EDR y no por el “ingenioso” Enrisco.

Bajo esta premisa unida a mi desdén y escepticismo hacia la academia y sus producciones, normativas y políticas, me introduje a regañadientes en la lectura de Los que van a escribir te saludan. Ensayos sobre literatura y poder. Ay, EDR, los que van a morir (de aburrimiento) te reseñan. A gritos de ¿dónde está Enrisco, coño?

Cierto que la promesa anunciada como spoiler total del libro intentaba restar esa oscuridad de marabusales que rodea a la…, ya saben… Esto va de las políticas literarias de los autores que no es lo mismo que política para con los literatos, dictada desde el poder. Aunque no lo parezca, eso es algo. Una promesa encubierta: lectores, ténganme cierta fe y no se arrepentirán.

En la primera parte del libro titulada “Los orígenes”, EDR vuelve sobre el viejo tema fundacional de la nación que resume literatura y política. El autor desciende de su “Espejo impaciente” de Leve historia… a “El escribano paciente o cómo se funda una literatura”.

Y fue precisamente desde el comienzo de Los que van a escribir te saludan que comprendí que este se podía leer de manera diferente, y no como árido compendio de paja y metatranca para cumplir con los altos estándares de la… , ya saben, en esa interminable pasarela de eventos y congresos a través de los cuales la institución alcanza su encomiable plenitud.

El caso Balboa es visto desde la perspectiva de EDR no como texto fundacional. No existía manera humana de que el tal escribano supiera que escribía nuestra Odisea o Eneida, destaca aquí para EDR como estrategia de resistencia al poder. El comercio de rescate, obra subversiva a la que alegremente se entregaban los bayameses desde los indios, pardos y morenos hasta el obispo, provoca cierto arrepentimiento ante el gobierno absolutista, y allá va el escribano a sacarle las castañas del fuego a sus vecinos y miembros del gobierno local. ¿Resultado? Espejo de paciencia que tú conoces. Todo eso en caso de que no sea una obra apócrifa como aseguran algunos, nacida de la necesidad de nuestro poema épico inaugural.

Reconozco que el plot del ensayo de EDR es tan ingenioso como el de Silvestre de Balboa.

Y si seguimos la secuencia, llegamos hasta el caso Padilla (se me acaba de ocurrir). Entonces este ensayo posee, al igual que un relato, mensajes cifrados relacionados con experiencias distintas a las que ocupan al ensayista. El poeta, Padilla, dice, escribe y murmura en contra del poder, sorprendido en este comercio de rescate o contrabando de tentadoras mercancías foráneas que oxigenaban el ambiente que rodeaba al escritor y a la nación toda, es reprendido, la forma es alto conocida, y el resultado es: informe que tú conoces. Claro, primero debemos sortear una pequeña y nada sutil diferencia: no es lo mismo el absolutismo que el totalitarismo, pero dado los casos Balboa y Padilla, saltan a la vista ambas estrategias de escritura. De supervivencia a la culpa y al miedo. Suerte de marcas de una nación que evade por momentos mirarse al espejo.

Seguimos en esto de los plots. En el segmento de ensayos dedicados a Virgilio Piñera, destaco dos aspectos fundamentales. Primero, los coqueteos del autor con la literatura antitotalitaria, expresados en su pieza teatral Los siervos (1955). Si deseáramos ser rigurosos, pensaríamos que por el año en que se escribe hay mucho de frívolo en dicha obra. El tema del totalitarismo (aquí me señalan que la academia ha pasado la página con el término, es más apropiado decir socialismo que totalitarismo, persona esclavizada que esclavo, visionar que ver, etc. Así es la academia de paranoica: siempre debe decir lo apropiado) a los ojos de Piñera está más en sintonía con el absurdo que con sus prácticas y experiencia ciudadana, ajenas por completo al dramaturgo, por mucho que su compinche Gombrowicz le hubiese contado. O que hubiese acertado en su comprensión de los resortes sobre, y desde, los cuales se movía ese sistema bajo el cual vivía media Europa y gran parte de Asia.

La cosa sigue de la siguiente manera: Triunfa la revolución. Piñera vive una intensa y corta luna de miel con el nuevo régimen y sus autoridades. Los siervos no cuentan. El resto es como dice EDR: “todo es absurdo hasta un día”. En algún momento se agota su “breve rapto de fe” y todo se viene abajo, el pecado de ser poeta y tomarse la libertad de escribir a pie y juntillas, algo de lo que también abomina el socialismo real, lo hace culpable. El pobre Virgilio no lo vio venir. El totalitarismo, en su versión real, era aún más perverso que su pieza teatral. Tan perverso que sólo le quedaba el miedo. Tan aciago el día de su muerte, aparte del affaire del entierro, la prensa le dio una excelente cobertura a la presencia de Moncho, el gitano del bolero, que al escritor paria, fiambre cívica desde hacía tiempo.

Lo que sigue acerca de Piñera en Los que va a escribir…es una especie de pelea cubana contra los demonios. Hablamos de la polémica del poeta con sus pares de Orígenes a propósito del poema “La Isla en peso”. Vale la pena detenerse en el motivo. En el poema Virgilio le baja los humos al “ombliguismo” insular que consume a los origenistas. Los patricios del parnaso habanero se aprestan al ataque y este se perfila desde “Lo cubano en la poesía”, de Cintio Vitier, y a través de varias cartas de Lezama Lima y Gastón Baquero. La ofensiva se centra en que el poeta ha puesto en entredicho, mejor, ha echado por tierra, la condición de excepcionalidad que ellos, los varones letrados, atribuyen a la mayor de las Antillas. Comunistas, origenistas y hasta Eliseo Grenet y Jorge Negrete viven a su manera esta ilusión de excepción, expresada en una “hermosa tradición de cultura en más de un aspecto hacen a Cuba señal y signo de los pueblos de América”.

Sin embargo, para EDR la estrategia de Virgilio es otra. Es su diálogo con Aimé Césaire. Con la visión optimista que el miembro del Partido Comunista de Francia tiene de las Antillas, de las cuales Cuba es otra lenteja más en ese mar convulso y poseído.

¿Quién venció en el debate? A pesar del zarandeo que recibió Virgilio, EDR acude a otro de sus pasatiempos para explicarlo: escribir acerca del fútbol, a la vez que habla de la carrera por el Nobel de literatura en esta sesión de la CONCACAF: resto de las Antillas 2, Isla Excepcional 0.

Gracias a la política cultural de la revolución, el lugar que ocupa la generación del Mariel en la literatura y la historia de las artes plásticas cubanas es completamente invisible. Ese conocimiento más que cautivo es inexistente. Fuera de Reinaldo Arenas muy poco se sabe en la Isla Excepcional de aquellos escritores y artistas. Tuve que salir definitivamente para conocer la obra de los hermanos Abreu, Luis de la Paz, Eddy Campa, Carlos Victoria, entre otros.

A este tema EDR le dedica varios ensayos en Los que van a escribir… La tesis de estos trabajos podríamos resumirla en el leitmotiv que aparece una y otra vez en cada uno: El Mariel, respuesta literaria al totalitarismo. Una revuelta dentro de la granja en “revolución”. Rebelión literaria en este caso.

EDR sabe de esa orfandad de conocimientos y de estudios en la Isla Excepcional. Quizás sea esta la razón para hacer una radiografía casi tridimensional de la generación del Mariel. Generación que se forjó de manera casi clandestina en La Habana de los setenta mucho antes de los sucesos de la embajada del Perú. Desde mucho antes del éxodo del Mariel y de la aparición de la revista homónima, en Cuba estos autores se habían formado en una suerte de palenque literario que más que círculo de lectura o taller literario fungía como fragua de una obra que cada uno continuaría en el exilio.

Decir que el plot de estos ensayos sería generación del Mariel versus Hombre Nuevo, Guevariano de apellido, sería incorrecto. Simplemente los escritores del Mariel son el Hombre Nuevo, nacidos no como metáfora de resistencia al totalitarismo (que hoy día no se llama así, recuerden), sino una suerte de mártires de la literatura aún sin haber escrito la mayoría de los libros que soñaban o deseaban.

EDR se ocupa de varios escritores contemporáneos (suyos) con bastante generosidad. A Néstor Díaz de Villegas lo compara, en tono de broma y no, con Martí, un “Martí gusano”, desde luego. La comparación se basa más bien en las diferencias no exentas de algunos paralelos que van de la escritura comprometida a la cárcel y luego al exilio. Ni los regresos tan disímiles de ambos bajo el signo de una gesta independentista uno y de una empresa burdamente utilitaria el otro, escapan a los paralelos. Ambos generaron hermosos y conmovedores diarios.



Debo aclarar que del diario de José Martí, y sus páginas perdidas, nos habíamos ocupado EDR y quien escribe en Leve historia de Cuba, y cuando leí De donde son los gusanos (un libro despingante, disculpen el culterano adjetivo), tuve la idea de escribir un texto en el que Martí, luego de sobrevivir a la escaramuza de Dos Ríos, era apresado y deportado otra vez. Recién liberado regresa a la Isla Excepcional y desencantado con lo que ve (ni por asomo es lo que soñó) se retira de la política y se dedica a reparar su casa natal, Avenida de Paula 314, con la finalidad de alquilarla a turistas norteamericanos que cada vez son más frecuentes en La Habana. De repente, en algún momento, aparecía Néstor… Jamás pasé de la idea y del título (que traía de vuelta a otro exiliado): “Excursión a (un país) vuelta abajo”.

La Isla Excepcional ha sido y es una factoría de emisión de exiliados. Y entre estos los poetas constituyen un curioso y nutrido apartado. Dentro de este el de Gleyvis Coro Montanet, exhibido en su libro Lejos de casa, es, según EDR, un exilio “muy suyo”, y su yo poético o sujeto lírico vive en constante expansión como una perpetua implosión que sacude a su Cuba íntima. Por otra parte, no hay aseveración más abrumadora que “dentro de la revolución todo”. Desde su propia aurora, el evento politizó la sexualidad en función de la nueva moral que debía consumir a su Hombre Nuevo. Resultado: persecuciones, encierros, ostracismo… De eso se ha escrito bastante porque demasiados lo han padecido en toda su crudeza y, además, moviliza y define las razones del exilio de Gleyvis Coro, en una fecha en que existía el flamante CENESEX y su regenta aplaudía el cambio de sexo entre revolucionarios.

Sobre Gleyvis Coro (de nuevo me aparto del guion y de las reglas de la reseña) siempre quise escribir un texto acerca de cómo perdí, sin llegar a leerlo, su poemario Escribir en la piedra. Ediciones Loynaz. Trabajaba en el Centro Provincial del Libro y la Literatura de la desaparecida provincia La Habana y durante la Feria Internacional de Libro de La Habana de 2001, el estand de la provincia estaba situado justo al lado de su homólogo pinareño. Allí conocí a Gleyvis Coro y me regaló el poemario dedicado. Un verdadero lujo. Después de varias semanas, pasaba frente a una casa en construcción y uno de los obreros, alguien conocido, me llamó. El tipo fue al grano, estaba “saliendo con una jevita” y quería impresionarla con algún poema y como yo era escritor tal vez podría ayudarlo. Le dije que no era poeta, pero algo tendría en casa. Busqué en el librero y allí encontré el libro que ya se imaginan. Se lo pasé al obrero tan urgido de poesía sabiendo el riesgo de no retorno que corría. Porque, qué no se hace por una jevita, ¿verdad, Gleyvis? Y así, criminalmente, jamás me lo devolvió. Creo que esa es la mejor reseña de aquel cuaderno. La poesía en auxilio de las necesidades amorosas del prójimo. ¿Cierto, EDR?

Hurgando en el ciberespacio he encontrado un conmovedor poema de esta pinareña excelsa que se da un lujo que no le está permitido a muchos compañeros de armas: el optimismo, y encima nada velado. El directo que siempre duele. Cito el final:

Porque otra Cuba nace,

la Cuba de su patio y de su casa,

con una nueva juventud que hace

de la peste vivida su coraza.

Una Cuba valiente y redentora,

una Cuba que postea

con teléfono en mano vengadora,

y que no será otra Cuba que no sea

la Cuba de la rabia y de la idea.

Del ensayo dedicado a La lengua suelta, de Fermín Gabor, publiqué en esta revista una extensa reseña titulada “¿Qué mató a Fermín Gabor?” De esta para seguir atropellando el género (el de la reseña) y seguir con el primerpersonismo que consume al gremio cito el final:

Por último, como esto no es de Chacón y Calvo y sí de Simon & Garfunkel, me he preguntado muchas veces qué provocó la desaparición de Fermín Gabor. Aquí no hay guardia pioneril que venga en mi auxilio. Por mucho que trato, no encuentro mejor respuesta o hipótesis que esta: Fermín Gabor despareció a causa de leer tanto bodrio: ensayos, poemarios, novelas, entrevistas de cuanto escritor de infame de obra o proceder, o viceversa, que pasea en los predios de la literatura cubana. Imposible hacer lista. Imposibles de nombrar. ¿Quién sobrevive a experiencia tan sádica? En eso Gabor y AJP nos llevan ventaja. El primero desapareció, al menos, eso dice el segundo. Pero mientras, y eso es bastante, ahí está el trabuco, suelto, sin vacunar.


El prólogo del libro El compañero que me atiende, recogido en Los que van a escribir…, demuestra tanto la vigencia y salud del género “totalitario policíaco” como de las instituciones que le dan sustento: la Seguridad del Estado y su indetenible desfile de víctimas. Más allá del prólogo es el libro en sí lo que valida la gestión de EDR y, sobre este, el escritor fantasma Ramón Elías ha dicho:

El compañero que me atiende quizás no sea un libro definitivo, esperemos que no, pero es sin duda un hallazgo, un acto fundacional, en todo el sentido de la palabra. Hallazgo que queda definido a raíz de la conciencia de la existencia de un género: el totalitario policíaco. En este sentido, con este volumen nos atrevemos a asegurar que estamos ante la presencia de un libro imprescindible, que impulsará la escritura de otros, puesto que los materiales primordiales aún perviven (terror, vigilancia, represión, delación, agentes). Y si el devenir de la historia los arrastra o sepulta, lo merecemos todos, aun así valdría la pena volver sobre ellos; nunca estaría de más ejercitar la memoria.

A mi modo de ver, el ensayo más original de Los que van a escribir… es “Nitrógeno y mangostas: Cortázar y la Revolución Cubana”. La originalidad viene por su escritura, pues el texto trata de las peripecias del crítico Julio Mestre, exégeta de la revolución, que no sabe qué hacer con el relato de Cortázar “Con legítimo orgullo”. El ensayo discurre como un relato en el cual la voz ensayística, para no decir narrativa, de EDR nos va develando la historia de las angustias del crítico cuando descubre que el cuento de marras no habla de mitos, sino de algo más peligroso, vulgar y cercano, tan cercano como para ubicarlo en su país natal: la Isla Excepcional una vez más. Para colmo el cuento está lleno de puntos de intersección con un discurso de Fidel Castro de 1967. Claro, lo que en Cortázar es ficción, en el segundo es crudo experimento y vivencia. Ambas cosas harán que el crítico Mestre nos recuerde radiantes momentos de la narrativa de EDR. Mestre como personaje está a la altura, por sus obsesiones y empeños, de los que desfilan por las páginas de Turcos en la niebla. Y el hecho de valerse de leyes y presupuestos narrativos para operar en otro género es embarcarse en una aventura en que EDR sale airoso. Con elegancia podríamos decir.

El ensayo que EDR dedica a Roberto Bolaño expone el desencanto del escritor con los desmanes de la izquierda y de la derecha. La “distancia” exacta entre ambas fuerzas antagónicas, que suelen tocarse en los extremos, es sugerida de manera sutil en la novela Estrella distante, en la que el siniestro Carlos Wieder, poeta y serial killer, toma el cielo por asalto poético igual que había hecho Raúl Zurita en los cielos de New York. Por si no queda claro de lo que habla EDR remítase al discurso de Bolaño leído con motivo de la entrega del premio Rómulo Gallegos en 1999. Sus opiniones sobre los escritores de izquierda son demoledoras ni siquiera son “buenos padres”, “amigos” o “amantes”. Y como escritores, una vergüenza, no porque escriban mal sino por la calidad de las apuestas. Una de ellas la admiración a Fidel Castro, a quien Bolaño tilda sin filtros de tirano bananero, y su legado.

Hurtando el cuerpo al género hablo de nuevo en primera persona. Cursaba estudios de maestría en Estudios Hispánicos en la Universidad de Concordia, en Montreal, y me pidieron que organizara una presentación del poeta Raúl Zurita que, por aquellos días, se encontraba en Ottawa. Corría el año de 2015. Tras mucho email que va y viene, los anfitriones decidieron cancelar la lectura porque en calidad de estudiantes no disponíamos de ningún fondo para pagarle una lectura al autor de Poemas militantes. Curiosidad: en esa misma universidad EDR ha presentado muchos de sus libros de manera gratuita, aunque eso no sea nada extraordinario. Aun así, los destinos de la literatura y la literatura misma son asuntos del diablo. Lo digo por Bolaño, Zurita, EDR y la infinita procesión.

De mi experiencia en cuanto lector Los que van a escribir… puedo asegurar que ha venido a cubrir vacíos y lagunas, corroborar sospechas, lidiar con la mala memoria. Además de lograr domar a la academia, pues con este libro EDR articula la dramaturgia de la institución con su agenda política. Aclaro que en la tal agenda de EDR la robustez del número de páginas contrasta con la anemia temática. A EDR lo absorbe una sola idea: la Isla Excepcional.

De los ensayos que aún no he hablado, que son los menos, vaya por el libro para que se entere. No se pierda el triste carnaval que se gasta la perdedora en la carrera por el Nobel de literatura en la sección correspondiente de la CONCACAF.

Gracias, EDR. En esta ocasión por no haber hablado Enrisco. O quizás, fue el segundo quien lo hizo todo el tiempo.

Montreal, 20 de enero de 2022



Enrique Del Risco, Los que van a escribir te saludan, Editorial Casa Vacía, USA, 2021, 356p. De venta en Amazon.

*Publicado en La Santa Crítica

jueves, 20 de enero de 2022

Cuando no teníamos palabras


La de arriba es, si no me equivoco, una imagen de la presentación de la película “Plaff” por su director Juan Carlos Tabío en el teatro Enrique José Varona de la Universidad de La Habana. Lo sé porque estuve allí. Fue en diciembre de 1988, durante el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana. “Plaff” era un producto típico de su época. Época en que los cineastas cubanos, empujados por los vientos de cambio que traía la perestroika soviética, comenzaron a atreverse algo más allá de las críticas al machismo más elemental o a la burocracia, eso que en la terminología de la época llamaban "rezagos del pasado" o "errores y tendencias negativas". Pero el hecho mismo del estreno de la película se encogió ante el debate que estalló en la sala apenas terminada la proyección. Soliviantados por las lecturas de "Novedades de Moscú", aquella revista que venía a enseñarnos que pese a las diferencias culturales o históricas los horrores del socialismo real eran idénticos en todas partes, nos movía el mismo impulso libertario que sacudía a la juventud soviética de entonces. Luego de tantos años de imitar la obediencia rusa ahora se nos hacía mucho más natural emular su rebeldía aunque todavía nos costara trabajo decidir contra qué dirigirla. 
¿Tenía sentido atacar la burocracia como si no fuera la esencia misma de un regimen que todavía llamábamos “revolución”?

El director, Tabío,  tuvo mucho cuidado de no hablar de más, de no ser acusado de azuzar a la ya enardecida audiencia. “Una película no es más que una provocación -dijo Tabío con palabras que transcribo de un documental descubierto al azar- para que termine en el espectador y ustedes son los que van a hacer la realidad. La película no hace la realidad”. Ni falta que hacía que lo advirtiera. Nótese en la foto que, en medio del debate, toda la audiencia estaba de pie. Esa era la realidad de la que el director intentaba tomar distancia.

Así, como el de aquella noche, es como yo imagino los debates de la convención francesa a inicios de la revolución hacia 1790 o 91, cuando los debates todavía eran posibles. A la izquierda del estrado -¿la casualidad es así de ordenada o fue que los convocaron expresamente como tropa de choque?- estaban los estudiantes más conservadores, los de la facultad de derecho, defendiendo a su querida Revolución de los supuestos ataques de la película. Y del grueso de la audiencia formada por las facultades más liberales de entonces -Matemáticas, Artes y Letras, Filosofía e Historia, Psicología, Periodismo- que exigía del director una declaración de intenciones más allá de su película. De ahí la insistencia de Tabío, atrapado por las pinzas del público polarizado, en defenderse distinguiendo entre película y realidad.

El debate fue feroz. A gritos y de pie. A un espectador ajeno pero experimentado y atento no se le escaparía que aquella era una discusión expresamente política. Que lo que nos obsedía no era aquella película en particular ni las relaciones entre cine y sociedad en general sino la insoportable asfixia que imponía un régimen que aquella comedia ligera apenas aludía lateralmente. No teníamos siquiera palabras para nombrarlo -ni “régimen”, ni “dictadura”, ni “totalitarismo”- pero el ahogo era tangible. Cuando el Tabío hablaba del cine como provocación en realidad intentaba apagar el fuego que su propia película había encendido, desembarazarse de la responsabilidad que luego se le quisiera achacar. Como su maestro Gutiérrez Alea, era firme seguidor del principio de que un director no debe exponer otra opinión que la que la que se insinúa en sus películas.

No obstante, no éramos espectadores ajenos ni experimentados ni teníamos palabras suficientes para enfrentar aquello. Hablábamos todavía de “revolución” de la que nos veíamos como legítimos herederos aunque me pregunto si ya no empezaba a costarnos trabajo creerlo. Si no nos hastiaba de que, ante la duda, era la libertad -palabra incluida en nuestro vocabulario- la que siempre sufría, la que se posponía eternamente. Todavía nos faltaba, -ahora lo veo- la tremenda educación sentimental que supuso para mi generación el juicio y fusilamiento del general Ochoa y el resto de los oficiales procesados junto a él. Ese que, bajo el pretexto del encausamiento por narcotráfico, nos advirtió que, si no había contemplaciones con un Héroe de la República de Cuba, menos la habría con ninguno de nosotros.

Recuerdo terminar aquella noche con uno de los protagonistas de la película condescendiendo a hablar con un grupo de nosotros en los bajos de la biblioteca central de la universidad. A oscuras -el alumbrado público siempre fue deficiente en aquella ciudad- intentaba aplacarnos, insistiendo en que la revolución podía cometer errores pero debíamos tenerle paciencia, confiar en ella.

Han pasado 34 años desde entonces. Han perdido todo sentido palabras que entonces 
usábamos profusamente como “confianza”, “paciencia”, pero sobre todo “revolución”. Si es que alguna vez lo tuvieron.

miércoles, 19 de enero de 2022

Estudios graduados

Hace tiempo que los estudios graduados se han convertido en algo tan normal como antes lo eran las licenciaturas. No siempre fue así. O no en todas partes. No en mi infancia, cuando un doctorado equivalía a que tu padre viajara a otro país a estudiar algo cuyo mero título ameritaba una visita larga al diccionario. Y al regreso, junto con lo más importante que salía de sus maletas —me refiero a los juguetes—, tu padre, demacrado por la dieta a la que se había sometido para poderte comprar esos juguetes y zapatos al resto de la familia, sacaba un diploma de un papel tan elegante que parecía casi de plástico escrito con letras góticas en idioma desconocido. Ese diploma lo acreditaba como especialista en algo incomprensible, aunque lo tradujeras a tu lengua materna. (Y hablando de madres, esas ni soñaban con hacer un doctorado. La mera posibilidad de que fuera el padre quien se quedara cuidando de los hijos mientras la madre se iba a estudiar a otro país por meses y años era tan inconcebible como que cualquier hijo de vecino llevara una computadora portátil en el bolsillo sin que le hiciera mucho bulto. Hoy las computadoras portátiles son esa realidad cotidiana a la que llamamos “teléfono inteligente”. En cambio, las madres, por muy inteligentes que sean les cuesta que los padres se encarguen de los hijos mientras hacen un doctorado).

¿Para qué servía ser un doctor que ni siquiera curaba? me preguntaba en mi infancia sin encontrar respuesta. Poco importaba que doctores como mi padre fueran tan escasos en mi país como los Ferraris. Porque ni para darme importancia ante mis amiguitos servía que mi padre fuera algo que yo mismo no sabía explicar bien. Menos si encima mi padre, con ese humor que se buscó en algún rincón de la Edad Media, me decía que no era cien-tífico sino veinticinco-tífico, grado que no me parecía especialmente prometedor.

Ahora, en un lugar y un tiempo muy diferente al de mi niñez la pregunta sigue siendo pertinente: ¿para qué un doctorado? Se me ocurren dos respuestas, las más obvias: para aprender y para hacer carrera. O sea, para formar parte del viejo proceso de adquisición, enriquecimiento y traspaso de conocimiento al nivel más elevado posible en determinada especialidad. O para participar en el proceso más antiguo aún de acumular méritos y ascensos en el escalafón de determinada especialidad al igual que se hace en la administración pública, la política o el ejército. O sea, dos procesos no necesariamente excluyentes pero que muchas veces la práctica los hace incompatibles.

Dependiendo de cual respuesta escojas así transcurrirán tus estudios graduados. O bien elegirás tus cursos guiado por la curiosidad, el ansia de saber y de rellenar los vacíos más urgentes en tu comprensión del mundo y por el deseo de avanzar en el tema que más te apasiona y sobre el que has decidido escribir tu disertación de diploma o, en caso contrario, te inclinarás por el método de los estudios estratégicos. Es decir, los estudios que harán avanzar tu carrera académica desde el mismo comienzo. Porque si tu interés principal, más que el saber, es hacer carrera académica, deberás analizar el campo de que se trate para determinar cuáles serán aquellos temas y áreas de conocimiento que estarán en su apogeo justo en el momento en que te gradúes y salgas a buscar trabajo.

Teniendo eso en mente seleccionarás los cursos entre aquellos temas que estén más a la moda o sean impartidos por los profesores que te puedan ayudar a impulsar tu carrera. (Un método infalible para elegir cursos en los estudios graduados: opta siempre por los de títulos más largos. Los títulos largos son los que mejor reflejan la capacidad del profesor por estar a la moda e impresionar a sus estudiantes y colegas. Los títulos cortos no solo denotan falta de imaginación sino también de audacia para adaptarse a la sensibilidad del momento. Puesto a escoger, ¿cuál curso preferirías? ¿Uno titulado simplemente “La historia de los vikingos” o “Trans-Thor: ecología de las sexualidades líquidas en la cultura escandinava de los siglos IX al XI”?). Una vez que tomes el curso pondrás cuidado en averiguar las opiniones de tus profesores a fin de no contradecirlas e incluso llegar a sus propias conclusiones antes que ellos mismos: por mucho que en la universidad se alabe la independencia de criterio nada hace avanzar más una carrera que la apariencia de capacidad intelectual envolviendo el más firme anhelo de no contradecir a tus profesores. En la academia, como en la física, a menor fricción, mayor velocidad. Luego, mucho cultivo de relaciones con los profesores mejor ubicados en el escalafón del poder universitario, mucha conversación obsequiosa y, si se tercia, ofrécete a cuidarles los hijos si tienen que ir al teatro. Y si te invitan a cenar en casa elógialos desvergonzadamente, como si se tratara del mismísimo Karlos Arguiñano aunque la paella esté medio cruda.

Pero no me hagas mucho caso. Soy de los que evitaba los cursos con títulos largos tanto como alabar paellas crudas. Así me va en la vida.

viernes, 31 de diciembre de 2021

Literatura y circunstancia

 


Hace unas semanas fui invitado a una charla en el Instituto Cervantes de Milán. Ellos allá y yo acá, frente a la pantalla de la computadora, claro. Se trataba de un taller sobre el cuento latinoamericano, cada semana un invitado de un país distinto. Lo típico, supongo, yo que nunca he representado a mi país ni al parchís.


La profesora, inteligente y amable iba conduciendo la charla con elegancia entre un público también disperso por medio mundo. La conversación comenzó por las técnicas narrativas del cuento, de cómo encontrar la materia que los nutre donde quiera que aparezcan, cómo darles forma luego.

También hablé del momento en que comprendí que debía resignarme a ser escritor, más allá de que no supiera hacer ninguna otra cosa. Les conté que tuve esa epifanía a comienzos del Período Especial, desaparecidas todas las publicaciones en las que habitualmente aparecían mis textos humorísticos. Fue entonces -cortada de momento toda conexión con los lectores- que comprendí que no me sería fácil dejar de escribir. A partir de entonces escribiría, como quien dice, a la nada. Fue a esa altura de la charla que usé la abusada metáfora del náufrago que echa la botella al mar (en aquella conversación usé metáforas tan o más manoseadas que el mensaje en la botella). En algún momento alguien mencionó el peso del humor en mis cuentos (habían leído tres de ellos) y les agradecí que los hicieran notar pues el humor no suele trasladarse bien de un tiempo a otro, de una cultura a otra, de una complicidad a otra. Viaja mal el humor dentro de una botella.

En algún momento una señora sacó, como era de esperar, el asunto de Cuba y la política. No me sorprendió que lo hiciera. Algo me sorprendió la forma en que lo hizo. O más bien la palabra que usó. “Cuña”. Dijo notar que en mis cuentos me ocupaba de meter “cuñas políticas”. Traduje para mis adentros “cuña” por “puyas”, “indirectas”. Como en cuestiones políticas nadie me ha acusado de ser indirecto me dispuse a responder.

No soy como Padura quien a su vez quiere ser como Paul Auster. Según el de Mantilla a Paul Auster en las entrevistas solo le preguntan de literatura. Yo, en cambio, entro al trapo político apenas lo agitan ante mis ojos. Por eso me desconcertó que me acusaran de hacer insinuaciones políticas. Cierto que la literatura que escriben muchos cubanos se puede ver como una larga y sofisticada insinuación de que en Cuba existe una tiranía pero ese no es mi caso. Desde mis cuentos más viejos (hablábamos entre otros, de “Letras en las paredes”, cuento que escribí en el verano de 1993) empiezo por establecer el hecho de que en Cuba hay una dictadura – si es que Cuba es el contexto del cuento- para de ahí pasar a otra cosa.

Era esa mi manera de acceder a lo literario en aquellos tiempos: empezar por lo que otros evitaban -o ponían como verdad última de sus textos- para ir más allá. Porque lo literario -así lo entiendo- es rebasar lo obvio pero en aquel entonces no era capaz de escribir como si lo obvio no existiera. Ignorar la obviedad de la tiranía me parecía cobarde y deshonesto. Y, sin embargo, limitarme a denunciar unas circunstancias que, por opresivas que fueran, tenían una fecha de caducidad más cercana que la que uno deseaba para sus escritos, me resultaba de una torpeza imperdonable. Cómo asomarse a las novelas de Dostoievski solo para averiguar las condiciones de vida en la Rusia zarista de la segunda mitad del siglo XIX.

Así que en los noventa cubanos cuando escribía un cuento a menudo empezaba aplacando la ansiedad de mis lectores más inmediatos por escuchar ciertas cosas y la mía por decirlas para entonces pasar a otros asuntos. Asuntos que me permitiría establecer comunicación incluso con lectores totalmente ajenos a mis circunstancias. No sé si fue entonces o algo después que otro de los asistentes a la charla me preguntó por qué no había explicado mejor las circunstancias de la época en el propio cuento. Le contesté con una media verdad: que no era periodista, que son los que se encargan de explicar tales circunstancias. O los historiadores. No le dije, en aras de economizar el tiempo de la charla, que también hago las veces de periodista o de historiador y me dedico a explicar ciertos detalles temporales, pero esa no es la tarea de un cuentista. Si dije que compartía la idea de la literatura como diálogo entre desconocidos. En ese diálogo a los escritores les toca la tarea de crear un lenguaje para que pueda ser entendido por cualquiera que se asome a sus libros. Sin embargo, no puede crear ese lenguaje sin verter en él la parte de la existencia que le ha tocado, ya sea de manera más o menos fidedigna, o más o menos simulada.

Aproveché entonces que la charla tenía su origen en Italia para comentar que cuando de niño leía a Boccaccio no lo hacía porque me interesara su parecer sobre la iglesia católica, su corrupción o sus hipocresías. No. Aunque tales opiniones políticas son obvias en un libro como el Decamerón este no me hubiera atraído como lector si se hubiera limitado a ellas, más de seis siglos después, aunque también es cierto que la rebeldía esencial de su mirada se alimentaba tuvo mucho que ver con la manera en que Boccaccio percibió sus circunstancias.

No obstante, hubo algo que quedó sin decir. Y no me refiero a la continua obligación que tienen los cubanos de explicar circunstancias que ya llevan demasiado tiempo en este planeta. “Porque como todos saben, en Cuba hace más de sesenta años hay una tiranía” dije, jugando a que decía obviedades. Y es que en algo puedo concordar con mi compatriota Padura. Yo también preferiría no usar la oportunidad de comunicarme con lectores tan ajenos a mi realidad para explicársela. ¡Para eso deberían estar los periódicos! No deberíamos ser él o yo, gente que se espera que busque una relación más íntima y duradera con los lectores, quienes nos ocupáramos de la vulgaridad de decir que lo que existe en Cuba es una tiranía.

Sucede -y eso sí recuerdo que lo dije-, que las circunstancias políticas son uno de los componentes más superficiales que conforman la vida de un ser humano, a quien lo definen de modo más profundo e intransferible contingencias más particulares y ambiguas. Incluso en el totalitarismo, por mucho que este persista en modelar la vida de cada individuo a su imagen y semejanza. Pero al menos en mi caso evitar esa circunstancia, por superficial que sea, lo consideraría no solo una falla ética sino también estética. Porque si otros se pueden permitir olvidar nuestra humanidad -esto es, que somos seres sensibles y conscientes al igual que el resto que los humanos y tan poco dados a disfrutar la opresión como ellos si estuvieran en nuestro caso- para nosotros esa no es una opción. Ni como personas ni como escritores. O si no pregúntense por qué Boccaccio o Dante, Homero, Shakespeare o Cervantes siguen siendo nuestros contemporáneos. Si ni siquiera podemos imaginar a Dios creando a los hombres de la nada, ¿en qué cabeza cabe que podemos crear algo obviando nuestra existencia?       

miércoles, 29 de diciembre de 2021

2021: un año sin igual (excepto por el anterior y el que sigue)

Si alguien se había quedado dormido en el 2020 ahí tiene el 2021, que es una copia del año anterior, pero con el orden cambiado: si el 2020 empezó como comedia de equivocaciones para culminar en película de horror el 2021 empezó con el horror y cuando ya la gente empezaba a relajarse la pandemia ha vuelto a coger impulso, como Glenn Close saliendo de la bañadera en Atracción fatal. Cuba, como suele suceder, quiso ser distinta: si en el 2020 el planeta probó al unísono la cubanísima carencia de libertad y de papel sanitario, en el 2021 los cubanos experimentaron, a falta de papel sanitario, con la libertad. (Téngase en cuenta que para escribir este resumen he tenido que pasar por la dura prueba de ver dos videos de Sandro Castro y hasta escuchar una canción completa de Buena Fe. No espero que la Patria me contemple orgullosa, pero que al menos tal esfuerzo me sirva de atenuante en su juicio de estas páginas). 

Espero que todos tengan un feliz 2022, pero antes repasemos el 2021. Va y les sirve de consuelo para el año que viene. O de entrenamiento. (Agradezco a Lauzán y Omar Santana que no me demanden por usar sus dibujos para ilustrar este resumen).

Enero



—El año empieza en Washington DC, caliente, con cientos de americanos reeditando la toma del Palacio de Invierno de la vieja Revolución de Octubre. Pero estos yumas no lo hacen para instaurar la dictadura del proletariado sino para salvar la democracia, dicen, algo que recuerda el método azteca de tratamiento de cardiopatías. En esta versión, el papel del Palacio de Invierno lo desempeña el Capitolio de Washington y el del crucero Aurora, Donald Trump, en el caso de que el Aurora hubiera tirado un cañonazo para luego arrepentirse y decir que lo habían malentendido. Ese 6 de enero va a ser el día más feliz de la prensa oficialista en Cuba en todo el año con declaraciones como “¡Aquí no ocurren esas cosas!”, “Miren lo que pasa en la mal llamada democracia” o “Gracias a la Revolución, nuestro Capitolio es más grande que el de ellos”.  

—Comienza la llamada “Tarea Ordenamiento”, dirigida a sanear la economía cubana con la erradicación del CUC, ese rezago del pasado, y la actuación en solitario del CUP que, como la vida en la canción de Pablo Milanés, no vale nada. La ventaja de que ahora una cerveza cueste lo que antes era el sueldo promedio estará por verse. Pero no nos adelantemos.  

—Marino Murillo, el llamado “zar de las reformas económicas”, al referirse al encarecimiento de la vida de los ancianos, declara que “no todo puede ser responsabilidad del Estado cubano […] tiene que haber también una responsabilidad de la familia” y señala significativamente en dirección norte. Añade que, para atender a ciertos ancianos con necesidades especiales, existe una institución que desde hace tiempo los acoge en su seno: el Buró Político del PCC.

—Es detenido un activista en Camagüey por repartir frases de José Martí. La detención se considera parte de la Tarea Ordenamiento: busca eliminar la circulación de frases que escribió Martí en moneda libremente convertible y promover las pensadas en moneda nacional como “nuestro vino es agrio, pero hay que espantárselo”.

—La televisión cubana anuncia su proyecto de crear una serie de dibujos animados que recree las travesuras del niño Fidel Castro. Los televidentes se preguntan si entre las travesuras se incluirán esconderles los mandados a los vecinos o el fusilamiento de mascotas.

—Un grupo de artistas se reúne a protestar frente al Ministerio de Cultura y Alpidio Alonso, ministro en funciones, en un alarde de campechanía y disposición al diálogo, le tumba el teléfono de un manotazo a una artista. Fuentes al servicio del imperialismo acusan de inmediato al ministro de usurpar funciones al MININT y a ETECSA al reprimir y al mismo tiempo cortar las comunicaciones.

—Silvio Rodríguez, antiguo cantautor y actual portavoz del Ministerio de la Muela Bizca (MINMUEBIZ) declara que no ha podido ver el video del manotazo del ministro de cultura porque en los sitios donde está le “piden que admita los cookies”. Y que él no puede admitir cookies porque desde la vez que le robaron las africanas tiene trauma con las golosinas.

Febrero

—Se anuncia la construcción del Centro Fidel Castro, destinado a conmemorar la vida del niño travieso que les escondía la comida a los vecinos. El centro se ubica en una casona que, ya adulto, el travieso Fidel les confiscó a sus anteriores propietarios para luego dejar que se descompusiera por varias décadas. Ahora, en cuya reparación se emplea todo el cemento que le queda al país tras la construcción de nuevos hoteles.

—El imperialismo echa mano al arma más cruel y despiadada que pueda concebirse en su viejo empeño de derrocar la Revolución: el reguetón. Los laboratorios de la CIA han sintetizado un compuesto que convierte la heroica frase “Patria o Muerte” en la diabólica “Patria y vida”. El video que ilustra la canción está protagonizado por los pectorales de Yotuel, los cantantes de Gente de Zona sin gafas, el abdomen de Yotuel, el rapeo de Maykel Osorbo y el Funky, una lágrima corriendo por el rostro de Yotuel y la traducción de la letra al lenguaje de signos que hace Descemer Bueno. De más está decir que el éxito de la canción es instantáneo, incluido el público sordomudo.

—En la esperada contraofensiva de la Revolución contra el engendro de la CIA conocido como “Patria y vida” los periodistas con carnet de la UPEC insisten en resaltar las ventajas de la muerte, algo que inexplicablemente no encuentra mucho eco en la población, encandilada por el atractivo superficial de la palabra “vida”.

—Los periodistas de la UPEC denuncian las exploraciones científicas del vehículo espacial Perseverance buscando señales de vida en Marte como un burdo intento de la NASA por exaltar una canción que a nadie le importa.

—Ante las críticas de la artista contestataria Tania Bruguera al ministro de cultura Alpidio Alonso el viceministro Fernando Rojas la acusa de querer ser ministra de cultura. Luego se aclara que se trata de una terapia motivacional que utiliza el viceministro y eterno aspirante al cargo de ministro para sus próximos encuentros pugilísticos con los artistas.

Marzo

—Sandro Castro, nieto del fundador de la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, aparece en un video manejando un Mercedes Benz y diciendo con acento de reguetonero boricua “Papi […] tú sabes que nosotros somos sencillos, pero de vez en cuando hay que sacar estos jugueticos que tenemos en casa […] esto es cosa gorda, mi gente”. La indignación que estalla en las redes es unánime. Incluso miembros de su propia familia le critican en público que salga en Mercedes y le recuerdan que, aunque su abuelo siempre salía de paseo en cuatro Mercedes blindados a la vez, nunca trascendió ningún video a las redes.

—Luego del video del Mercedes, Sandro Castro aparece en las redes, disculpándose “con todo el que me malinterpretó” y explicando que era una broma, que el Mercedes era prestado y que es “una persona sencilla y así me considero”. Aclara que entiende que su video se vea como una falta de respeto a la población de la isla que no es propiedad de él solo, sino de toda su familia.

—Se desata una epidemia de canciones que, sin mencionarla directamente, están destinadas a destruir la influencia dañina de “Patria y vida”. La primera de todas, “Patria o muerte por la vida”, marca la pauta, con la guayabera arrugada de Raúl Torres en sustitución de los pectorales de Yotuel y los chillidos de Annie Garcés en lugar de la mímica de Descemer. La desafinación de Raúl Torres, en cambio, no tiene equivalente. Sin embargo, el punto culminante de la canción ocurre cuando la Garcés declama, con chirrido de tiza arrastrándose por la pizarra, que a la Revolución le quedan “62 mil milenios”, algo que le quita el aliento incluso a los partidarios de la Revolución que pensaban que esta era ecológica y biodegradable. 


—Y hablando de epidemias, las autoridades de Salud Pública en Cuba encuentran una forma infalible de reducir el número de fallecidos por Covid: inscribirlos en los certificados de defunción como muertos por neumonía partiendo del principio de que en estos tiempos si no mueres de Covid es como si no hubieras muerto.

—Tabacaleros de San Antonio de los Baños protestan porque llevan cuatro meses sin cobrar sus salarios en moneda libremente convertible que sumados todos equivalen más o menos al Mercedes de Sandro. El gobierno no se muestra especialmente preocupado porque, después de todo, San Antonio es un pueblito de mierda.

—El periodista Humberto López, más conocido como “El Goebbels del NTV”, recibe el Premio de la Dignidad.

—La Academia Cubana de la Lengua sustituye la definición de “dignidad” por el conocido emoji del mojoncito.

Abril

—El payaso “Desparpajo” es detenido en el barrio de San Isidro cuando asistía a una fiesta infantil organizada por el artista contestatario Luis Manuel Otero Alcántara. Al payaso, además de ponerle una multa, la policía le cambia el nombre por el de “Desacato”.

—El periódico Granma  —publicación líder del género de ciencia ficción— anuncia que Cuba es el segundo país con más bajo índice de pobreza multidimensional lo que hace concluir a la población que no es que su pobreza sea poca, sino que es más bien plana.

—Luego de seis décadas de prohibición se despenaliza la carne de res. No obstante, las disposiciones legales para que los campesinos la vendan son tantas que las posibilidades de que un bistec aterrice en el plato de un cubano común son tan escasas como las de que un meteorito lo haga en su patio.

—Intentan detener al cantante Maykel Osorbo en San Isidro pero, con la ayuda de los vecinos, este consigue escapar con las esposas de la policía colgando de una muñeca. Durante la celebración subsiguiente en plena calle se hace popular el simpático sobrenombre del presidente de la república: Díazcanelsingao. 

—Es designado como nuevo secretario del Partido Comunista de Cuba, el presidente del consejo de Estado Miguel Díazcanelsingao.

—La Academia Cubana de la Lengua aprueba el vocablo “singao” como cubanismo, pero antes que puedan redactar la definición sus miembros son detenidos.

—Luego de que la policía allane su casa y destruya sus obras, el artista contestatario Luis Manuel Otero Alcántara entra en huelga de hambre y sed.

Mayo

—Tras ocho días de huelga de hambre y sed, fuerzas conjuntas del MININT y el MINSAP penetran en casa de Luis Manuel Otero Alcántara y se lo llevan con rumbo desconocido.

—El artista reaparece en el hospital Calixto García. En los siguientes días el gobierno se empeña en demostrar: a) que la huelga de hambre y sed de Luis Manuel Otero Alcántara es falsa; b) que es necesario mantenerlo ingresado para velar por su estado de salud que por otra parte es impecable.  

—Luego de días de especulación sobre el destino y la salud del artista comienza a circular un video suyo en el hospital. Allí aparece junto al médico que lo atiende quien declara que “estamos luchando por la recuperación del paciente”. El artista, por su parte, dice estar bien atendido y se despide con sus habituales “estamos conectados” y “Patria y vida”. Las Brigadas de Análisis Instantáneo (BAI) colapsan las redes cuestionando si el gesto del artista arreglando el cuello de la bata del médico indica que se ha pasado al Lado Oscuro o si simplemente se trata de un robot fanático de los pectorales de Yotuel.

—Una disidente sorprende a Humberto López, recientemente premiado con el Premio de la Dignidad, saliendo del apartamento de su amante. Humbertico, cuando comprende que no se trata de una admiradora, le aplica la técnica “Alpidio Alonso” de derribo de teléfonos.

—El gobierno descubre que los árboles en La Habana fueron plantados por los cantantes de “Patria y vida” y en la ofensiva contra estos no deja ninguno en pie.

—Designan a La Habana como “La Capital del Sol”, porque, según explican sus habitantes, lo que es sombra, no hay.

—Humberto López amenaza en el noticiero con la extradición a los que protesten contra el régimen desde el extranjero. “Pero no para mandarlos a prisión. Vamos a dejarlos en la calle sin dólares para que vean lo que es bueno. Y sin arbolito donde coger sombra”.

—“Cuba aspira al título mundial de carrera en marcha atrás” anuncia On Cuba, el Granma con vistas a la calle, al referirse a las nuevas marcas del atleta Wilfredo Díaz. Expertos sugieren que la isla lance su candidatura al campeonato mundial en marcha atrás por naciones. Allí podrá ganar fácilmente ahora que ha alcanzado los niveles productivos de 1791.

—Ante la insistencia del MINSAP de ofrecerle cama y atención gratis al artista Otero Alcántara en el hospital Calixto García un grupo de artistas pide retirar sus obras del Museo Nacional de Bellas Artes. Las autoridades del museo responden a la petición de los artistas invocando el artículo 77 inciso C del código civil que reza “mariquita, mariquita, lo que se da no se quita”.  

—En un partido del preolímpico de béisbol entre Cuba y Venezuela celebrado en Miami, los televidentes en la isla tienen la oportunidad de presenciar el lamentable espectáculo de que detrás del home se exhiban carteles diciendo exactamente lo que ellos piensan del presidente del país, el popular Díazcanelsingao.

Junio

—A Luis Manuel Otero Alcántara, supuesto huelguista de hambre, unos supuestos doctores le dan supuesta alta de supuesto hospital.

—El país está produciendo cuatro prototipos de vacunas diferentes contra el Covid, todo un triunfo de la ciencia tercermundista, pero ni una sola pastilla de aspirina. O de jabón.

—Para que Estados Unidos lo saque de la lista de los que promueven el terrorismo, el gobierno cubano secuestra al dólar y lo toma de rehén, suspendiendo el depósito, canje o pago en dólares en efectivo. “Si no me dejan hacer lo que me dé la gana le prendo candela al bosque” dice Marino Murillo, el califa de la economía cubana.

—Presionada para que se pronuncie sobre la situación de los derechos humanos en Cuba la Latin American Studies Association (LASA) hace pública su más firme condena contra el embargo norteamericano.

—El Parlamento Europeo condena las violaciones de los derechos humanos en Cuba para así de paso servirle de tutorial a LASA.

—Estrenando nueva oferta turística, las autoridades cubanas conducen directamente al artista Hamlet Lavastida desde el aeropuerto, a donde acababa de llegar desde Polonia, hasta uno de los más exclusivos centros vacacionales del país, la famosa Villa Marista.

Julio

—Una mañana de domingo, los vecinos de la villa de San Antonio de los Baños salen a manifestarse contra el gobierno. En cuestión de horas cubanos en todo el país se manifiestan con un fervor como no se había visto desde la revuelta de los vegueros en 1723, más o menos. O como cualquier país latinoamericano cuando le suben el pasaje cinco centavos. En este caso, los manifestantes gritan “Libertad”, “Patria y vida”, “Abajo la dictadura” pero, contradictoriamente, también corean el nombre de su presidente “Díazcanelsingao”. Este, haciendo honor a su nombre, declara: “La orden de combate está dada”. La jornada termina con al menos un muerto y más de mil detenidos.

El 11 de julio y los siguientes días:

—Se hacen virales decenas de videos en los que miles de manifestantes protestan por todo el país, vuelcan un par de patrullas y son atacados por la policía a bastonazos y disparos.

—ETECSA corta la conexión a internet dizque por reparaciones, aunque en realidad lo hace para que la policía pueda hacer su trabajo sin el miedo escénico que le producen las cámaras de los teléfonos.

—Abel Prieto hace llamados a evitar la confusión. Dice que el problema no es el gobierno sino el embargo, la CIA y el calor que dan las mascarillas. Que lo que los cubanos tienen no es hambre sino sed. Que los que protestaron son “revolucionarios confundidos” o mercenarios. Porque, eso sí, los mercenarios siempre tienen las cosas claras, nunca se confunden.

—Nadie parece hacerle caso a Prieto, excepto la prensa extranjera que achaca las protestas al embargo y al Covid.

—Corren rumores insistentes de que Camagüey ha sido tomado por los manifestantes.

—Mientras artistas de la talla de Adalberto Álvarez, Chucho Valdés, Leo Brower, Los Van Van, Cimafunk y Pablo Milanés condenan la violencia desatada contra el pueblo, el portavoz del MINMUEBIZ, Silvio Rodríguez declara, textualmente, que no le “ha tocado ver un solo video que muestre el momento en que una manifestación pacífica es agredida por la policía”.


—El presidente de la Asociación Nacional de Ciegos y Débiles Visuales (ANCI) le concede a Silvio Rodríguez la condición de ciego honorario por su solidaridad con los miembros de la asociación. “La actitud de Silvio puede ayudar a entender a las personas videntes lo duro que es para los invidentes solo poder escuchar el audio de los videos en que le caen a palos al pueblo”.

—Black Lives Matter, organización que combate la violencia policial contra los afroamericanos en Estados Unidos, reacciona frente a la violencia policial contra los cubanos en la isla emitiendo una firme condena contra el embargo y enviando a la policía cubana un contenedor de tonfas.

—Se difunde un fluido diálogo entre Ramiro Valdés y los vecinos de Palma Soriano en que estos le gritan “¡Asesino!”, “¡Libertad!”, “¡Nos están matando de hambre!”. El fundador de la Seguridad del Estado, emocionado, no encuentra palabras con qué responderles.

—ETECSA, a cambio de la conexión que quitó el 11 de julio, regala un giga y pico de datos a sus clientes para que los puedan rellenar con gaticos y fotos de la playa.

—Abel Prieto afirma que en Cuba que no hay presos, mientras Silvio pide amnistía para presos que no existen.

—Una extraña epidemia se ensaña con oficiales “de alto rango” del ejército: en tres semanas mueren nueve generales y en los dos meses siguientes morirán ocho más. Se insiste en que murieron por causas naturales, pero ni la batalla de Stalingrado fue tan mortífera para los generales alemanes como el verano del 2021 para los generales cubanos.

Agosto

—Díazcanelsingao recorre La Güinera semanas después que este barrio fuera uno de los epicentros de las protestas del 11 de julio. En su visita se hace acompañar de una santera a la que consultó para ver cuándo iba a poder despojarse de su tercer apellido pero los orishas prefieren ponerse a hablar de los juegos olímpicos que acaban de empezar.

—Para traer un poco de alegría a los hogares cubanos luego de las tensiones de julio, el Estado se encarga de repartir carne rusa enlatada con fecha de vencimiento del 2017. Mientras mercenarios pagados por la CIA se quejan por considerar que se trata de un producto no apto para el consumo humano, otros hacen notar que se trata de un homenaje al centenario de la Revolución de Octubre.

—Gracias a que el luchador Mijaín López alcanza su cuarta medalla en los Juegos Olímpicos de Tokio muchos rompen el voto de silencio que mantenían en las redes desde el 11 de julio para aclamar al campeón y, a continuación, acusar a otros compatriotas de politizar el deporte. Así, hasta que en conversación con Díazcanelsingao, el luchador es forzado a decir “Patria o muerte, venceremos” y los puristas del deporte retoman su voto de silencio. Se espera que vuelvan a hablar en el 2024, con motivo de los juegos olímpicos de París.

—El shogún de la economía cubana, Marino Murillo, envía a sus compatriotas por twitter este amoroso mensaje: “El amor vencerá al odio. La verdad y la obra de la Revolución vencerán a la mentira mercenaria y anexionista”.

—De regreso triunfal a su provincia un boxeador es premiado con malanga, huevo, aceite y calabaza, para resaltar la espiritualidad amateur sobre el materialismo del deporte profesional. El boxeador da las gracias y declara que se siente como si fuera Elegguá. Que nada más le faltaron la miel y la manteca de corojo.

—En un pequeño pase a nuestra redacción internacional los talibanes toman control completo sobre Afganistán. Varios afganos prefieren morir volando colgados de un avión que quedarse a esperar a los talibanes. Eso para no hablar de las afganas. No obstante, los talibanes “prometen respetar los derechos de las mujeres, pero ‘dentro de la ley islámica’” que es como respetar la libertad de expresión en Cuba, pero dentro de los decretos 349 y 370.

—Hablando de decretos: en Cuba se aprueba el decreto 35 que consiste en prohibir la realidad. O compartirla por teléfono si esta de alguna manera afecta “la seguridad colectiva”, “el bienestar general”, “la moralidad pública”, “el respeto al orden público” o “la credibilidad del Granma”.

—Censurada una escena de la telenovela brasileña “Mujeres ambiciosas” que se transmite por la TV nacional donde dos personajes hablan de democracia. En lugar de la escena mutilada aparece otra en la que Murillo y Díaz Canel se declaran su amor y Alpidio les tumba el teléfono.

—El boxeador profesional cubano Yordenis Ugás le gana al campeón Manny Pacquiao con el lema “Patria y vida” impreso en el short. Los puristas del deporte abandonan su voto de silencio para manifestar su rechazo de que se mezcle el deporte con la vida.

—Desaparece el Instituto Cubano de Radio y Televisión para dar paso al Instituto de Información y Comunicación Social que es la manera en que el Estado reconoce que ya nadie ve televisión y que de algún modo tendrá que controlar las redes sociales.

—Cuba proclama el bolero patrimonio nacional junto con la guayabera, la tonfa y los actos de repudio.

Septiembre

—No es chiste: Según la fiscalía “Díaz Canel Singao” no es “una consigna política, pero sí ofensiva a la dignidad de las personas”. Es la manera que encuentra la fiscalía de dejar caer que Díazcanelsingao es una persona.

—Pese al reguero de vacunas producidas en Cuba, pese a la prestidigitación con las estadísticas, el aumento de las muertes por Covid es monstruoso. La pandemia ha pasado de ser asunto de hospitales y médicos a manejarse con fosas comunes y bulldozers. De ser responsabilidad del MINSAP a serlo del MICONS.

—Tras año y medio de interrupción de las actividades escolares, al regresar a clases, los estudiantes deben completar una planilla donde se les pregunta sobre su “integración revolucionaria”, “prácticas religiosas y “la participación en las actividades de las organizaciones de masas”. También se les interroga sobre si tienen acceso a internet, si ven la mesa redonda y si participaron en las protestas del 11 de julio. Y, de paso, si responden con honestidad, la encuesta sirve para medirles el coeficiente de inteligencia.

—El artista Luis Manuel Otero Alcántara, en prisión desde el 11 de julio, ha sido elegido entre las personalidades más influyentes del año según la revista Time. A Díazcanelsingao le sube la presión.

—En la cumbre de la CELAC el presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, le recita una estrofa de “Patria y vida” a Díazcanelsingao y este responde diciendo que el uruguayo tiene “muy mal gusto musical”. Que, para cantante de verdad, Raúl “Guayaberaestrujá” Torres.

—Finalmente, el artista Hamlet Lavastida concluye sus vacaciones en el resort Villa Marista y es conducido directamente al aeropuerto donde lo espera su novia, la poeta y activista Katherine Bisquet, de donde parten con rumbo a Polonia, despedidos con el conocido lema “Cuba te espera”.

Octubre

—En vísperas del Campeonato Mundial sub-23 de béisbol en México el mánager cubano, Eriel Sánchez, explica la no inclusión de ciertos jugadores diciendo que lo importante no es solo “cuánto bateó, para cuánto lanzó, o para cuánto fildeó, hay otros aspectos como la disciplina, el patriotismo” y la poca disposición a quedarse en el extranjero.

—Tras su llegada a México el pitcher Luis Danys Morales abandona el equipo. Al ser entrevistado, lamenta perderse las ofrendas de malanga y aceite que lo esperaban al regreso.

—En un nuevo aporte a la economía socialista, cifras oficiales revelan que el Estado cubano ha gastado en lo que va de año 0.8% del presupuesto en salud y 45% en hoteles y turismo. “Socialismo hotelero” lo llaman.

—Dando una nueva muestra de disciplina y patriotismo se quedan otros cinco peloteros en México. “Pensábamos regresar a Cuba, pero nos sentimos comprometidos a romper el récord anterior de deserciones que era de cinco” declaró uno de ellos.

—El grupo Archipiélago notifica a las autoridades cubanas que el día 20 de noviembre se realizará en La Habana una manifestación pacífica contra la violencia, a favor del respeto de los derechos humanos y por la liberación de los presos políticos. “Y por la apertura de nuevos horizontes” añade crípticamente su líder, el dramaturgo Yunior García Aguilera.

—El récord mundial de deserciones implantado por el equipo de béisbol sub-23 en territorio mexicano se fija en doce jugadores de 24 posibles para un altísimo promedio de 500. El equipo debe discutir la medalla de bronce contra Colombia con el mánager Eriel Sánchez como cátcher, uno de los masajistas en primera y, como pitcher abridor, el cargabates. Como era de temer, Cuba pierde: “Nunca antes se había hecho tanto con tan poco” declara triunfal la prensa oficialista.   

—La comisión nacional de béisbol anuncia que el Estadio Latinoamericano, el más importante del país, será administrado por “formas de gestión no estatal” que es su manera de decir que pasará a ser propiedad de alguien de apellido Castro. De la gestión de los peloteros se encargará directamente el MININT.

—Ante las dificultades económicas y sanitarias por las que atraviesa el país se decide que el tradicional acto de conmemoración de la desaparición de Camilo Cienfuegos arrojando flores al mar se sustituirá por la colocación de flores dentro de una palangana. Los historiadores consultados explican que quizás este homenaje sea más realista. “No descartamos que en vez de caer al mar en un avión a Camilo lo hayan ahogado en una palangana”, comentan.

Noviembre

—El NTV destapa al Dr. Carlos Leonardo Vázquez como el agente “Fernando” de la Seguridad del Estado. Este intenta demostrar que el dramaturgo Yunior García, líder de Archipiélago, es en realidad un robot creado por la CIA para destruir el socialismo hotelero cubano y comerse a los pioneritos que depositan flores en la palangana donde murió Camilo.

—Gobierno declara “Día Nacional de la Defensa” el 20 de noviembre, fecha en la que Archipiélago había convocado su protesta lo que obliga a este último a adelantar su convocatoria para el 15 y así no interponerse en el camino de los tanques.

—Marino Murillo, faraón de la economía cubana, es nombrado presidente de la empresa tabacalera cubana Tabacuba.

—La artista cubana Tania Bruguera recibe el Premio Velázquez de Artes Plásticas de España (el equivalente al Cervantes en Literatura) demostrando el pésimo gusto del MINCULT español que se dedica a premiar artistas en vez de tumbarles el teléfono.

—Muere el poeta Raúl Rivero.

—En la Bolsa de valores de La Habana la cebolla alcanza los 125 pesos por libra, moneda nacional.

—El eurodiputado Manu Pineda por el partido español Izquierda Unida, de visita a Cuba, llama “lamebotas” a los organizadores del 15N mientras alaba el excelente sabor de la suela de los botines de Díazcanelsingao.

—A medida que se acerca el 15 de noviembre aumenta la tensión en las calles cubanas y el acoso y persecución a los miembros de Archipiélago, pero Yunior García insiste en que la marcha va.

—Yunior insiste en que la marcha va, pero que él va a pasear con una flor el día antes, el 14.

—No dejan salir a Yunior de su casa.

—El 15 de noviembre amanece con el país tomado militarmente y los pocos que se atreven a salir a la calle vestidos de blanco son detenidos. De Yunior no se sabe nada.

—Por fin la Seguridad deja salir a Yunior de su casa y este no para hasta la aduana del aeropuerto de Barajas, Madrid.

—La Academia Cubana de la Lengua define “embarque” como “sinónimo de Yunior”. Ejemplo: “Trump le hizo un Yunior a los asaltantes del Capitolio”.

—En una maniobra de distracción de la “Operación Yunior”, la CIA le entrega el Grammy latino de Mejor Canción Urbana y el de Mejor Canción del Año a “Patria y vida” compartido con los pectorales de Yotuel. Mientras a Díazcanelsingao le vuelve a subir la presión, las Brigadas de Análisis Instantáneo (BAI) se dedican a destripar el discurso de aceptación del Grammy de Beatriz Luengo, una de las compositoras del tema. Esto obliga a su esposo, Yotuel, a volver a sacar sus pectorales con lo que las BAI se retractan. Mientras tanto, Maykel Osorbo, otro de los autores de la canción, sigue preso con cientos de cubanos.

—Se cumple el quinto aniversario de la fecha en que el Comandante en Jefe les proporcionó la alegría más grande y definitiva a sus compatriotas.

Diciembre

—Israel Rojas, del dúo Buena Fe, llama “anormales” a los que no van a sus conciertos, a los que dicen que hubo poco público, a los que van y no lo atienden y a los que lo atienden y no lo entienden. O entienden algo distinto a lo que quiso decir. Al parecer, los únicos que no caen en la categoría de “anormales” son el propio Israel, los pocos que lo entienden y los que nos importa un carajo lo que cante o deje de cantar.

—Se revela que uno de los efectos colaterales del 11J fue estimular la producción de petróleo en Venezuela que desde entonces ha duplicado sus envíos a Cuba.

—En uno de los mayores actos de prestidigitación de los últimos tiempos desaparece la carne de puerco en todo el territorio nacional.

—La afamada revista Rolling Stones ubica a la canción “Patria y vida” entre las 50 mejores canciones del año en todo el mundo, demostrando tener el mismo pésimo gusto musical que el presidente de Uruguay y los Grammys.


—El trovador Fernando Bécquer es acusado por cinco mujeres de abusar de ellas usando como pretexto las prácticas religiosas afrocubanas. Salen a defenderlo colegas como Ray “Luchatuyuca” Fernández, Raúl “Guayaberaestrujá” Torres y otros todavía más inaudibles. En cambio, la oficialista Federación de Mujeres Cubanas declara “Claro que sí, nosotros apoyamos a las… no faltaba más, por supuesto… nada nos es ajeno… revolucionariamente…”.

—Deniegan el permiso de residencia en Estados Unidos al exjugador de béisbol Víctor Mesa. La causa de la denegación fue que este confirmó en la televisión de Miami que era “comunista y chivatón”, un cupo que al parecer el departamento de inmigración norteamericano ya ha cumplido con creces.

—Justicia poética: ante la falta de papel para publicar nuevas “libretas” racionan las cartillas de racionamiento.

—Como una muestra más de la inflación que azota al país, el dúo Buena Fe anuncia cena-concierto de Navidad por 2000 pesos por pareja, en moneda nacional. O sea, el equivalente a 16 libras de cebollas. Se le advierte al público que esté especialmente atento a las canciones porque, de no entenderlas serán tachados de… bueno, ya ustedes saben.

—El cura brasileño Frei Betto, autor del libro Fidel y la nutrición, es designado asesor del Gobierno cubano del programa de “Soberanía Alimentaria y Educación Nutricional” por ser el depositario de las recetas del Comandante en Jefe para preparar langostas. Como tal escribe en el Granma: “En Cuba no hay hambre. ¡Pero los cubanos tienen mucho apetito! El Gobierno gasta más de 2000 millones de dólares al año para importar alimentos”. Esto equivale a 15 dólares con 15 centavos por habitante al mes. Y si tenemos en cuenta las necesidades siempre crecientes de los turistas y de la familia Castro se concluye que, en cuestiones nutricionales, los cubanos son fieles seguidores de Mahatma Gandhi.

En la clausura del Octavo Periodo de Sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República Miguel Díazcanelsingao declara: “Ya soplan aires de fiesta y es justo y necesario que celebremos haber vencido un año tremendo”. 

—La Academia Cubana de la Lengua anuncia que para definir los términos “victoria” y “Frei Betto” ha decidido usar el emoji del mojoncito doble.