viernes, 5 de febrero de 2010

Caminando por La Habana

Una explicación tangencial del post anterior. (H/T: Diario de Cuba)


Caminar from Adam Abada on Vimeo.

Frank Delgado y el body language

En los ochenta Frank Delgado tenía fama de atrevido y seguramente todavía la conserve. Haciendo honor a esa fama da una entrevista en la que habla sobre el uso y las limitaciones del internet en Cuba. El resultado es doloroso a la vista: cada vez que se mete en el terreno escabroso de las libertades en Cuba empieza a tocarse la cabeza, la cara y las orejas como si quisiera comprobar que todavía están allí. Cualquiera con conocimientos básicos de lenguaje corporal puede decir que el entrevistado está siendo sometido a una presión increíble, que el miedo corroe sus palabras. Si a esto se superpone la comunicación verbal es fácil comprobar cómo el toqueteo de la cara arrecia cuando el trovador se acerca a temas como la libertad o la falta de ella por mucho que evite llamarlas por su nombre. O cómo se relaja cuando -gracias a Dios- le toca hablar de los problemas en el extranjero. Un material único para ilustrar en los futuros libros de texto de body language lo que significa hablar bajo el peso del terror. Y la verdad es que nadie merece vivir así.



H/T: Penúltimos Días

El juego más bello del mundo


Al menos para mí es el cuatro esquinas. No es que el que le puso nombre fuera dado a las metáforas (aludían literalmente a las cuatro esquinas de una intersección que servían de bases) pero el que inventó las reglas consiguió una rara perfección. Generalmente los equipos se componen de cuatro jugadores que a la defensa se disponen uno en primera y el resto entre segunda y tercera aunque cuando hay suficientes jugadores (seis por equipo) se puede jugar a dos bandas. La pelota –de preferencia un casquito de tennis- se batea a mano limpia y en su trayectoria óptima debe volar pegada al asfalto. Si pica de aire más allá de la línea entre las bases es automáticamente out y si se captura de aire los outs son tres con lo que la entrada queda liquidada. Una pelota que rebote muy alto y por tanto demore demasiado en llegar para poder ser capturada y sacar al bateador es declarada foul. Pero el genio del juego está en que los corredores en realidad no lo son. Están obligados a caminar so pena de ser out por regla a menos que se trate de regresar a una base previamente alcanzada.

En parte por las reglas del juego -y en no menor medida por la destreza que van alcanzando los jugadores tras ejercitarse en tardes interminables- esa combinación entre la velocidad enloquecida que alcanza la pelota y la parsimonia de los corredores le confiere una coreografía brusca y precisa que sólo se observa en ciertas artes marciales. Si se exceptúan las discusiones frecuentes en torno a dónde picó la bola o si algún jugador camina más rápido de la cuenta el juego transcurre con una elegancia y fluidez que no conocen otras variantes callejeras del béisbol. A eso ayuda también que por las mismas reglas del juego sea menor la posibilidad de que la pelota se pierda.

A pesar de eso no ha tenido –hasta donde sé- un alcance nacional. Es un juego eminentemente urbano y de hecho nunca vi practicarlo fuera de La Habana. Y ni siquiera todos los barrios habaneros se prestan para el cuatro esquinas. Ni las calles del Vedado por ser demasiado anchas y transitadas ni las de la Habana Vieja por estrechas o las de la Víbora o Lawton por empinadas. Su reino es el lado oeste del río Almendares aunque ha conseguido hacerse espacio en toda la ciudad. Ahora compruebo que ya es parte de la literatura nacional en esa épica mataperra que es R.U.Y. de César Reynel Aguilera. Un gran libro. De la novela pienso hablar pronto. Ahí va el fragmento dedicado al cuatro esquinas:

“la bola flotando sobre la mano del primer bateador, el brazo como un resorte que se suelta desde bien atrás, el puño cerrado si busca fuerza, la mano abierta si quiere colocación. La bola recibe el impacto y sale como un cohete, rebota contra el asfalto y se desliza, negro sobre negro, como una piedra plana sobre un mar en calma chicha. Es un juego de super reflejos, bien jugado es una cosa digna de verse, interceptar esa bola que va saltando sobre la calle es algo que no se puede enseñar, atraparla es un acto de magia. Los buenos jugadores se mueven con un sincronismo increíble, un defensor captura la bola y sabe que en la primera base ya tiene que estar uno de los suyos esperando por el lanzamiento, el bateador sale caminando a ver si llega a la primera base antes que la bola que están lanzando”

miércoles, 3 de febrero de 2010

Exposición

Zu Galeria Fine Arts (2248 SW 8th Street, Miami, Fl 33135) invita este sábado 6 de febrero de 8 pm a 11 pm a la inauguración de "Personajes Pendientes", una exposición del pintor cubano Armando Tejuca.

Ciro, el Profeta en tierra ajena

A sólo unos días de que Ciro Díaz estrenara en youtube su canción Apagones importados el gobierno venezolano está llevando la canción del reino de la metáfora al de la dura realidad. Ahora ha invitado a una delegación cubana encabezada por Ramiro Valdés para que lo asesoren en asuntos de energía.
"Está con nosotros al frente de esa comisión uno de los héroes de la revolución cubana, el comandante Ramiro Valdés", dijo Chávez, tras apelar a la experiencia que han acumulado los cubanos en materia de crisis de energía y racionamiento: "Ellos [los cubanos] lo han tenido [el problema eléctrico] muy grave en otras épocas (...)", dijo.
Como si no fuera ya un chiste que el ministro de comunicaciones cubano sea quien ostente el récord nacional de gente incomunicada (en Villa Marista) ahora viene a dar consejos de energía desde el país de los apagones. No se me ocurre qué otra cosa puede hacer Ramiro Valdés como no sea recomendar medios para acallar las protestas cuando se vaya la luz. Y si hay que usar picanas al menos que no sean eléctricas. Pero creo que en el fondo que todo no es otra cosa que una conspiración para arruinarle el chiste a Ciro. Y en el próximo convenio bilateral entre Cuba y Venezuela, la primera además de enviar médicos, entrenadores y policías incluirá en el intercambio los famosos apagones caribeños de 8x16. (Petróleo a cambio de apagones: ni el más ambicioso de los capitalistas soñaría con un negocio tan conveniente.) Así fastidian al cantante- gusano y de paso demuestran que la miseria socialista conlleva un saber y hasta una tecnología. Por algo le llamaban en sus mejores días socialismo científico.

Chismecito

Los organizadores de la Feria del Libro de La Habana no saben qué hacer con la novela de Leonardo Padura “El hombre que amaba los perros”. Resulta que su trama se centra en Ramón Mercader el asesino de Trotsky por órdenes de Stalin y los anfitriones de la feria no quieren ofender a los rusos que esta vez son los invitados de honor. De la “amistad fraternal y la cooperación de la Unión Soviética” que se mencionaba en el prefacio de la constitución de 1976 se ha pasado a una alianza estratégica con los rusos pero el temor a ofender a Moscú sigue intacto. Aunque sea con un simple libro firmado por uno de los escritores más conocidos y confiables del patio.

Un video de la presidente de la feria anunciando el evento en el que por supuesto no menciona el conflicto que la desvela:

Negocios

La invención del emigrado económico es un fenómeno relativamente reciente y se ha convertido de paso en uno de los grandes éxitos de la política exterior de los caciques caribes. Y digo invención porque en realidad las circunstancias políticas y el trato a los que emigran no ha cambiado como para hablar de emigración económica con alguna propiedad. Por una parte es la situación política la que sigue empujando fuera del país a miles de cubanos que no pueden prosperar o vivir decentemente allí. Por otra los que salen del país pierden los pocos “privilegios” que les otorga la condición de ciudadano cubano sin importar cómo se vean a sí mismos. La pérdida automática de las propiedades, del derecho a residir nuevamente, la necesidad de pedir permiso para ir de visita en la forma de pasaporte habilitado y la amenaza de perder la posibilidad de regresar si nos atrevemos a hacer públicas nuestras críticas nos convierte a todos en desterrados, independientemente de nuestra conciencia. No obstante ha bastado con que el régimen de la isla eliminara una mínima parte de las restricciones que se le imponen al emigrante que insiste en mantener contacto con su país para que a muchos de ellos considerarse exiliados les parezca –no sin alguna razón- un mal negocio.

Es por eso que un número creciente de cubanos al fijar residencia fuera del país insistan en acogerse a la coartada de la (pésima) economía cubana. No quiero entrar a discutir por qué un gobierno que tan mal maneja los asuntos económicos debiera ser reemplazado. O si es ético o no aceptar como normal una situación que cuando vivíamos allá nos parecía lo suficientemente intolerable como para irnos. O una vez fuera aprovecharnos de ella, explotar la miseria de nuestros propios compatriotas para al final indignarnos cuando nos jinetean.

Digo que la normalización de las relaciones que en estos días propone el gobierno cubano a esos “emigrantes económicos” es –a la larga- de los peores negocios que se puedan concebir. Porque dicha normalización implica aceptar como natural la falta de derechos –y de deberes- respecto a nuestro país, asumir como normales condiciones que en cualquier otra sociedad más o menos democrática nos convertiría en subhumanos. Incluso en caso de que nos devolvieran los mismos “derechos” que conforman la vida de los cubanos de intramuros –reconozcámoslo- no sería gran cosa. La aspiración de muchos niños cubanos a ser extranjeros encierra una sabiduría profunda. La normalidad cubana, tal y como se concibe hoy desde el poder es la del barracón: toque de tambor el Día de Reyes y látigo el resto del año con ración extra de cepo para el que se cuestione por qué las cosas tienen que ser así.

Podrán aparecer ideólogos que prometen una reconciliación que en realidad ocurrió hace mucho tiempo. O que intenten convencernos de las ventajas del barracón con enfermería gratis (y si se portan bien habrá pases para salir y entrar). O señalar la obviedad de que todos somos cubanos (para de inmediato excluir a los que disienten que como todos saben son agentes del imperio). Pero eso es una transacción ruinosa donde lo único que se reciben a cambio son palabras y si acaso un poco de musiquita. El negocio de verdad no está tampoco en la política que siempre será asunto de unos cuantos vivos sino en los derechos. Sólo si uno se saca el barracón de arriba, si asume que no es obligatorio que nos den la mala los intercambios valen la pena. La única manera en que nos podremos sentir, al fin, normales.

lunes, 1 de febrero de 2010

Símbolos

“La actuación de los Van Van, símbolo de la revolución cubana, se recibió en la ciudad estadounidense con calor en el teatro y protestas en la calle” dice El Paísen el subtítulo de un reportaje con nombre que avergonzaría a un bolero: Corazones partidos en Miami. “Símbolo de la Revolución Cubana”. ¿No habíamos quedado en que eran sólo músicos?

P.D.: Y aquí algo que no sin cierto esfuerzo se le puede llamar debate:

Conclusiones del evento



El fin de semana concluyó en La Habana el encuentro “Encuentro de Cubanos Residentes en el Exterior contra el bloqueo, en Defensa de la Soberanía nacional y otra serie de actividades que preferimos mantener en secreto por cuestiones de seguridad”. A continuación les presentamos los títulos de algunas de las ponencias que se presentaron en este importante evento:

“La emigración: un logro de la Revolución en permanente expansión”, Ricardón Alarcón

“Identidad de la nación cubana: enséñeme su carné (o su pasaporte habilitado)” Agente Rodney

“Viajar por Marazul: el placer y el deber”, Francisco Aruca

“De la Gran Escena a la Calle Ocho sin perder los contactos”, Teniente Edmundo García

“Los riesgos de la democracia: qué hacer cuando todos cantan mejor que tú”, Cucú Diamantes

“¿Cómo distinguirse de la mafia anticubana?: la importancia de seguir las instrucciones”, Comandante Max Lesnik

“La Nación y la Emigración: crónica de un encuentro en la aduana”, colectivo de autores

“Intercambio cultural: nosotros ponemos los artistas, ustedes compran los tickets”, Ramiro Valdés, Ministro de Comunicaciones

“En defensa de los Cinco Héroes: un modo de evitar la cola en los consulados”, canciller Bruno Rodríguez Parrilla

“Nunca es tarde: recomendaciones para artistas descarriados”, Abel Prieto



P.D.: A continuación tres respuestas a la pregunta ¿Es Cuba diferente? publicadas en el el blog del activo combatiente Yohandry Fontana. Juro que las he copiado textualmente. Los subrayados son míos:

Cuba es diferente porque a pesar de toda situación adversa y contratiempos, su pueblo, con la alegría que lo caracteriza, ha sabido sobreponerse paródicamente de cada situación negativa a la que se ha visto envuelta, tanto a través de su música, su baile, su extremadamente hegemónico sentido del humor, su altruismo, lealtad y amor. Quien va a Cuba se enamora de los cubanos y no los culpo. (Sergio Pedroso)

La Nación es de todos menos de aquellos que la agraden utilizando el terrorismo. Todavía recuerdo las explosiones en los hoteles de La Habana. Y qué decir del terrorista Luis Posada Carriles. Esta Isla, de todos, tiene, necesariamente, que excluir a los que la agraden. Y últimamente también la Web forma parte de esa agresión contra el país. Entonces digo que Cuba sí es diferente, y tiene que tratar de forma diferente y dura a los que tratan de masacrarla. (Rolando)

Cuba es diferente porque es primer ejemplo y punta de lanza de otros pueblo de la America Latina que buscan un cambio y mayor justicia. (Lord Voldemort)




P.D.2: Dos frases del discurso de clausura a cargo de Ricardo "El Señor de los Cielos" Alarcón (el análisis del discurso completo en Evidencias):
“Uno de los crímenes más aborrecibles cometidos por el Imperio ha sido el de convertir a los emigrados en rehenes y usar a algunos como instrumentos de una guerra concebida para liquidar a su propia nación.”


Pero mi favorita, por su alto contenido de estupefacientes, es esta:

“A la Isla asediada regresan para volver a salir y regresar, los hijos y los nietos de los que fuimos capaces de afrontar el acoso desde el primer día.”


P.D. 3: Sosa comenta en su Finca.

Tabú narra

El muy recomendable blog Parió Katana del poeta Emilio García Montiel ha publicado un post sobre la influencia cubana en la música japonesa. Habla entre otras cosas de Tabú, canción de Margarita Lecuona que popularizó Miguelito Valdés y de la que ya he hablado en este mismo blog. A continuación los dejo con parte del post:



Aunque para Cuba la sorpresa de japoneses interpretando música bailable cubana vino con la Orquesta de La Luz a inicios de los noventa, la ejecución de los ritmos de la isla por parte de intérpretes japoneses ya había tenido su mayor referente en los años cincuenta con el chachachá y el mambo (bailado sobre todo en los salones de Ginza) y con el jazz band de los Tokyo Cuban Boys (fundada en 1940) a semejanza de los ya famosos Lecuona Cuban Boys. En muchos casos eran versiones de los ritmos cubanos tal como se estaban conociendo internacionalmente y, tal vez, asimilados de versiones norteamericanas; esto, por supuesto, tomando en cuenta las disímiles influencias culturales que trajo consigo la ocupación de Japón por parte de Estados Unidos una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial. Aunque, precisamente por ello, tampoco es de descartar la presencia en Japón de placas originales de orquestas e intérpretes cubanos producidas y difundidas por sellos norteamericanos. De la época, he encontrado estas dos grabaciones que me han resultado curiosas por motivos diferentes. Izumi Yukimura, cantando en 1954, Tabú, de Margarita Lecuona -que hiciera conocida la voz del gran Miguelito Valdés hacia finales de los cuarenta - y Watanabe Hamako, interpretando, en 1952, una canción japonesa titulada Festival de fuegos artificiales de Cuba.

Conociendo la interpretación de Miguelito -y soslayando otras marcadas diferencias en los arreglos- la primera llama la atención por su tempo acelerado, por la impresión general de orquestación clásica con motivos impresionistas, así como por las percusiones -remitidas única, o básicamente, a sordos parches mayores o a bombos- que en la introducción parecen llegar a semejar golpes de taiko (tambores japoneses) y que en la entrada de la cantante repiten cierto estándar de “representación” rítmica de la selva africana (algo que de inmediato me trajo a la mente la musicalización de aquellos dibujos animados norteamericanos). Muy diferente todo ello de la cadencia casi melancólica que anima la interpretación de Miguelito (la cual, para su comparación, incluyo aquí, en audio). Tanto los arreglos, como la interpretación en inglés de la mayor parte de la canción de Izumi Yukimura hacen suponer que el referente de esta versión pudo haber sido otra versión (aún en partitura) y no la pieza original cantada por Miguelito. Pero también, existe, obviamente, la posibilidad de arreglos directos al original tratando de suplir instrumentos y modos de ejecutar con los cuales no se tenía experiencia directa o, lo que me parece menos probable, el propósito de versionarla de ese modo, aún conociendo todo lo demás.



[Sigue]

viernes, 29 de enero de 2010

Los Van Van y la bailarina española

Quien acuse al actual exilio cubano de intransigente llevará razón siempre que tenga en cuenta que llamar intransigente a un exilio es una redundancia. Porque ser exiliado es eso, poner por delante ciertas convicciones que van contra el sentido común del resto de los inmigrantes o a los nativos del país en cuestión. El exilio de ahora si acaso es moderado en comparación con aquél que preparó y condujo al país a su última guerra de independencia. A Gonzalo Castañón –el editor español cuya supuesta profanación de la tumba condujo al fusilamiento de los estudiantes de medicina- le cayeron a tiros no bien puso un pie en Cayo Hueso. O piénsese en los famosos versos sencillos de Martí:

El alma trémula y sola
Padece al anochecer:
Hay baile; vamos a ver
La bailarina española.

Han hecho bien en quitar
El banderón de la acera;
Porque si está la bandera,
No sé, yo no puedo entrar.

Porque el dilema ante el que estaba Martí era entrar o no entrar. Y trazó la línea en un punto: la presencia o no de una bandera española. Cierto es que uno no se imagina a Martí haciendo un piquete contra los Van Van. O montado en una aplanadora aplastando discos. Pero es que Martí además de exiliado era inteligente. Su ego infinito le impedía entretenerse en detalles de tan poca monta. Lo suyo era inflamar multitudes a golpe de labia, preparar guerras. Su orgullo patrio no le impedía babearse con la bailarina, seguir uno a uno sus contoneos (después de todo era un pichón de valenciano y canaria). Aunque claro, siempre que no estuviera acompañada por el grupo “Santiago y Cierra España”. O que no hubiera dicho en una presentación anterior: “Aunque le duela al bigotú de la frente ancha el concierto ya se hizo. Está bueno ya de abuso”. Porque si fuera así no podría entrar. Pero hasta ahí, no entretendría más su cráneo inmenso en el asunto. Porque siempre habría algo más importante que hacer. Pero ya lo dije, Martí era un tipo inteligente.

P.D.: Juan Formell reinterpreta en su curioso estilo verbal el tema de Porno para Ricardo “A mí no me gusta la política”.

jueves, 28 de enero de 2010

J. D. Salinger (1919- 2010)

Jerome David Salinger el escritor que ha acompañado la adolescencia de mucha gente en el último medio siglo –la mía incluida- murió ayer en Cornish, New Hampshire a los 91 años. Fue el autor de El guardián en el trigal, Nueve cuentos, Levantad carpinteros las vigas del techo (cito los títulos según las traducciones cubanas) Franny y Zooey y Seymour; una introducción. Ahora parece que lo único que hizo fue esconderse para no dar entrevistas. Prefiero recordarlo por los libros que escribió, sobre todo los primeros y hasta agradecerle el silencio: él habrá tenido sus razones. En agradecimiento a aquella compañía y la complicidad que nos íbamos creando sus lectores (con todo lo farandulera que solía ser, pero ya eso es harina de otro costal) los dejo con una de las historias que componen Nueve cuentos:

JUSTO ANTES DE LA GUERRA CON LOS ESQUIMALES


DURANTE CINCO SÁBADOS seguidos, por las mañanas, Ginnie Maddox había jugado al tenis en las pistas del East Side con Selena Graff, compañera suya en la clase de la señorita Basehaar. Ginnie pensaba francamente que Selena era la más boba de toda la clase—en la que abundaban ostensiblemente las bobas de marca mayor—, pero al mismo tiempo no había nadie como Selena para traer continuamente nuevas cajas de pelotas de tenis. Su padre las fabricaba, o algo por el estilo. (Una noche durante la cena, para ilustración de toda la familia Maddox, Ginnie había evocado la visión de una comida en casa de los Graff; la escena suponía un criado perfecto que servía a todos por la izquierda, aunque en lugar de un vaso de jugo de tomate dejaba una lata de pelotas de tenis.) Pero esta historia de dejar a Selena en su casa con un taxi después del tenis y luego cargar—en cada ocasión—con el pago de todo el importe del viaje, era algo que a Ginnie le estaba alterando los nervios. Después de todo, la idea de coger un taxi en lugar del autobús había sido de la propia Selena. Y ese quinto sábado, mientras el taxi arrancaba dirigiéndose hacia el norte por la avenida York, Ginnie dijo de pronto:
—Oye, Selena...
—¿Qué?—dijo Selena, ocupada en tantear con una mano el suelo del taxi—. ¡No encuentro la funda de mi raqueta!—se lamentó.
Pese a la templada temperatura de ese mes de mayo, las dos chicas llevaban abrigos sobre sus shorts.
—La guardaste en el bolsillo—dijo Ginnie—. Escúchame ahora...
—¡Oh, menos mal! ¡Me has salvado la vida!
—Oye—dijo Ginnie, a quien no le interesaba la gratitud de Selena.
—¿Qué?
Ginnie decidió ir al grano. El taxi se estaba acercando a la casa de Selena.
—No tengo ganas de cargar otra vez con el pago de todo el viaje—dijo—. No soy millonaria, ¿sabes?
Selena puso primero expresión de asombrada, después de ofendida:
—¿Acaso no pago siempre la mitad?—preguntó con ingenuidad.
—No—replicó Ginnie rotundamente—. Pagaste la mitad el primer sábado, a comienzos del mes pasado. Y desde entonces, nunca más. No quiero ser mezquina, pero estoy viviendo con cuatro dólares y medio por semana. Y de ahí tengo que...
—Yo siempre traigo las pelotas de tenis, ¿no es cierto? —preguntó Selena con tono desagradable.
A veces Ginnie sentía ganas de matar a Selena.
—Tu padre las fabrica o algo así—dijo—. No te cuestan nada. Yo no tengo que pagar hasta la más mínima cosa que. . .
—Está bien, está bien—dijo Selena levantando la voz y con un aire de suficiencia como para asegurarse la última palabra.
En forma displicente, se revisó los bolsillos del abrigo.
—Sólo tengo treinta y cinco centavos—dijo, fríamente—. ¿Es bastante?
—No. Lo siento, pero me debes un dólar sesenta y cinco. He llevado la cuenta de cada...
—Tendré que subir y pedírselo a mamá. ¿No puedes esperar hasta el lunes? Podría llevarte el dinero a la clase de gimnasia, si eso te hace más feliz.
La actitud de Selena no invitaba a la clemencia.

[Sigue]

Apagones martianos

Ya lo dijo el Apóstol: “Subir lomas hermana hombres”. Y sufrir apagones. La revolución martiana y la bolivariana han puesto a cubanos y venezolanos a hablar de los mismos cortes de electricidad. Ciro Díaz desde su Auditorio Imbécil le canta a los apagones venezolanos. Y los venezolanos están que trinan como se ve en el video de abajo. Pero noten cómo se repiten también las justificaciones: “Chávez no tiene la culpa”, “Son los de la empresa”, “Aquí lo que hay un saboteo”. Martí también dijo “No me pongan en lo oscuro”. Pues para eso mismo se inventó el Desfile de las Antorchas.

miércoles, 27 de enero de 2010

Pret- a- porter: El Apóstol asmático.

Hay un blog que se elabora en Cuba con materiales de producción nacional que se ha ganado por esfuerzo propio un lugar cimero entre los blogs humorísticos del país. Sólo que lo consigue sin esfuerzo alguno y posiblemente hasta sin desearlo. El post que les pongo a continuación ha sido copiado tal cual, incluyendo la imagen que nos viene a sugerir que nuestro Apóstol, además de poeta, era asmático (y hasta un poquito singaito).

Vigilia martiana de trovadores y poetas



Este 27 de enero, trovadores y poetas, iremos al encuentro de José Martí. Como cada año a las 9.30 de la noche, amigos de la Asociación Hermanos Saíz, la revista El Caimán Barbudo, La Jiribilla, el Centro Pablo de la Torriente, la FEU y la Casa Editora Abril, nos daremos cita en el patio de la Casita de Paula para hurgar en obra del Maestro y reconocernos en su espíritu poético.
Se ha convertido en tradición esta vigilia trovadoresca para esperar su cumpleaños que comenzó en el año 2003, en su 150 aniversario. Gracias al apoyo del Museo Casa Natal estas descargas han ido sumando amigos que en esa noche comparten la profundidad humana de esa insondable obra que nos dejó un hombre que siempre lleva un verso para abrirnos un camino. En la descarga de este miércoles 27 estarán los trovadores Ariel Díaz y Liliana Balance, Diego Cano, Ihosvany Bernal, Inti Santana, Mauricio Figueiral, Aire y madera, y el Cuatro de Trovas de Argentina, entre otros. Guitarras, poemas, textos que escogen quienes acuden para leer esa noche, conforman la magia de estas vigilias martianas a la que quedan todos invitados.
Casa natal José Martí, 9.30 pm.

“Ese es el riesgo de vivir en un país demócrata”

Esa es la cita del día: “ese el riesgo de vivir en un país demócrata”. Eso dice Cucú Diamantes –quien se hizo famosa en el concierto de Juanes en la Plaza de la Desafinación a puro gallo- sobre el peligro de que la gente exprese lo que piensa. Intentó decir “democrático” pero no hay que pedirle mucho. Tan sabias palabras las pronunció en una entrevista en La Habana a donde fue para participar en el evento “Reunión Cubanos Residentes en el Exterior Contra el Bloqueo”, aquél engendro que antes se hacía llamar con ese título de secuela de “La Guerra de las Galaxias”: La Nación y la Emigración.

Traten de verlo en ayunas, sitúese fuera del alcance de los niños que la Cucú en este video hace derroche de la única neurona que cree poseer que al final sólo le sirve para pestañear y reír cuando cree que dice algo serio pero nunca para enunciar una oración que contenga al mismo tiempo sujeto y predicado. No obstante se atreve a decir cosas realmente rompedoras y audaces como aquello de “Yo soy una artista”. De cualquier manera es más divertido y menos doloroso que oírla cantar.

Yo vine pa' echar candela

Un excelente post el Emilio García Montiel en Penúltimos Días dedicado al cantante Ricardito Rivera me hizo recordar el viejo debate de la música cubana y la salsa. El video con que ilustraba García Montiel su comentario explica cierto momento de la relación entre ambos géneros. Finales de los setenta, la década más pobre de la música cubana que fue al mismo tiempo el clímax de ese género que surgió y se alimentó a partir de esta. Los boricuas y niuyorricans que se habían servido por años del repertorio sonero cubano eran entonces el modelo a imitar. Una manera de volver a los orígenes por la vía más corta, la imitar a sus más fieles renovadores.

Es muy instructivo comparar ambos videos en los que interpretan la misma canción de Ray Barreto (muy en la línea de Arsenio, por cierto) para entender el estado de ambas músicas en la misma época. Aunque la orquesta de Barreto a diferencia de cualquier conjunto de salsa no usa trombones se atreve a incluir una flauta, instrumento usualmente recluido en la tradición cubana al formato de charanga. Y no es que la música que se hacía en Cuba hubiese renunciado a introducir nuevos instrumentos pero como el video de Rumbavana muestra la aparición del bajo eléctrico (o como en otros casos, la de la guitarra eléctrica en sustitución del tres) no fue de las innovaciones más felices. Prueba de ello es que ni el bajo eléctrico ni la guitarra han sobrevivido en las orquestas cubanas actuales.

Luego está la tangible diferencia en la energía que cada orquesta le pone a la misma interpretación, el superpoblado coro cubano que poco puede hacer frente al dúo de Blades y el boricua Tito Gómez y la distancia aplastante entre las puestas en escena. De un lado está la presentación compacta del grupo boricua frente a los bailadores que disfrutan e interpretan a su manera lo que escuchan mientras Rumbavana se pierde en la estepa del estudio del ICRT. De la versión cubana sólo salvo a Ricardito intentando levantar ese muerto pesadísimo de la música bailable cubana en aquellos días. Luego todo fue cambiando pero para ese entonces, mientras los cubanos se empeñaban en recuperar su autoría intelectual sobre la salsa, el gusto de la época ya andaba por otros lares.

Pueden evitarse los párrafos anteriores con sólo comparar estos videos. Vista (y oído) hacen fe.



lunes, 25 de enero de 2010

El Holocausto Revolucionario

En estos días hubo cierto revuelo entre los compatriotas de la zona. El comentarista de Fox, Glenn Beck anunciaba un programa dedicado a los crímenes de los comunistas en todo el mundo durante el siglo pasado. “Ahora sí” decían con el fervor de quien cree que basta pronunciar una Verdad para que todos queden redimidos por su luz. Y confieso que lo que vi no me entusiasmó. Demasiado efectista, información bastante elemental y ejemplos a veces traídos por los pelos cuando otros más convincentes están en cualquier biblioteca o a golpe de wikipedia. También me incomodó el enfoque tendencioso, la vieja batallita de izquierdas y derechas, el intento poco sutil de trazar un trillo entre el PCUS y el Partido Demócrata, entre Stalin y Obama, el intento de convertir el coqueteo insultante de los progres con valores o iconos comunistas en pura conspiración. La vieja paranoia que solo convence a los ya convencidos. Y es que no creo en la condena del comunismo como un tema de izquierdas o de derechas sino que debería verse como un sistema tan criminal y antihumano como el nazismo y cualquier relativización de sus crímenes o condescendencia con su ideología como algo que disminuye a la humanidad en su conjunto. El segmento dedicado al Che Guevara fue de los mejores aunque sólo fuera por las citas que hizo Humberto Fontova de los propios escritos y discursos de Nuestra Señora de las Camisetas.

viernes, 22 de enero de 2010

Coreografía

Declaración del grupo de Antúnez y represión subsiguiente. Admira la coordinación coreográfica de la policía en su interpretación de la combativa pieza La Avansábana. Si fueran igual de eficaces en lo demás en Cuba no habría baches, salideros ni marabú.

miércoles, 20 de enero de 2010

El salvoconducto

Sergio ahora es un feliz padre de tres hijos con los que vive en un pequeño pueblo del norte del estado de Nueva York la existencia apacible y ajustada de un operador de montagacargas. Pero no siempre fue así. En Cuba desde siempre había soñado con escaparse a un país donde no fuera un crimen llevar el pelo largo y escuchar a su grupo favorito. Vio su oportunidad en abril de 1980 cuando decidió entrar en la embajada del Perú junto a otros diez mil que para escapar tendrían otras tantas razones. (Nunca se ha contado con suficiente detalle la locura de que diez mil personas apiñadas durante semanas en dos mil metros cuadrados pero basta pensar en la proporción de cinco personas por metro cuadrado para hacerse idea de aquél purgatorio). Días más tarde hubo pacto con las autoridades: se les otorgaría un salvoconducto a los que salieran de la sede diplomática para esperar en casa su salida posterior hacia Estados Unidos o por terceros países. Pero el futuro padre de familia todavía debía esperar hasta agosto para cumplir la mayoría de edad y el padre no se atrevió a firmar la autorización para que se marchara. La policía no esperó más y lo envió tres años a prisión por los delitos que podría cometer si dejaban en la calle a alguien tan frustrado con su suerte.

Hoy apenas le interesa hablar de política y mucho menos de la cubana pero hay una pregunta que se hace a cada rato con un candor que ha sabido conservar pese a todo: ¿Cómo es que los policías cubanos no respetaron la magia universal de los salvoconductos si hasta los nazis de Casablanca le rendían obediencia sin importar las manos en las que estuvieran? Uno podría explicarle que es ingenuo pedirle a la realidad cubana que siga las leyes de aquella Casablanca de atrezzo pero Sergio es tan candoroso como tozudo en la lección aprendida (la misma que se han resistido a entender generaciones de políticos en todo el mundo durante generaciones): en aquello no se puede confiar.