jueves, 17 de noviembre de 2011

Nadie olvidaba

Nuevo adelanto del documental sobre la proyección del rostro de Laura Pollán en la fachada de la embajada cubana en Ottawa, Canada:

Abajo el fragmento de un programa televisivo donde el periodista uruguayo Pedro Sevcec entrevista al autor del performance, Geandy Pavón:



Y aquí Amaury Gutiérrez dedicándole su Grammy entre otros a las Damas de Blanco:

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Maurizio Cattelan, el Híbrido

Como en los preuniversitarios de todo el mundo, en el mío teníamos rigurosamente clasificados a los profesores con esa inigualable sensibilidad por los defectos físicos que suelen tener los adolescentes. A cada cuál le asignábamos un nombrete que reducía su persona al largo de las orejas, la forma del bigote, el ancho de la frente, la prominencia de los ojos o el mentón. Un día sin embargo, para rellenar algún punto de la compleja estructura de mando de la beca, se apareció un personaje que representaba un reto especialmente difícil. No es que careciera de marcas físicas sino que reunía todas las deformidades más notables del resto de los profesores. Estuvimos sin decidirnos qué imperfección escoger para dedicarle su correspondiente apodo hasta que algún genio –inspirado sin dudas en las nociones de la genética mendeliana eschadas en la clase de biología- dio con la solución. Dado que aquella víctima enconada de la Madre Naturaleza reunía tantos defectos ajenos le llamaríamos el Híbrido.

Pues algo de eso tiene el artista italiano Maurizio Cattelan quien ahora se enfrenta a uno de los momentos consagratorios del mundo de las artes en estos días: tener una retrospectiva de su obra en el Guggenheim. Sus esculturas en látex se acercan a las de Ron Mueck, sus animales disecados recuerdan a los de James Croak, su insistente ingenio el de René Magritte sin que en ninguna de sus versiones consiga acercarse a sus referencias. Cattelan es el Híbrido del arte contemporáneo como aquél borroso subdirector lo fue de mi beca. La gracia que contamina a cada una de sus piezas de factura tan variada, sin embargo bastaría para salvarlo en el sobresaturado –de obras y pretensiones huecas- panorama actual del arte.

No obstante, a juzgar por “All”, título de su actual retrospectiva en el museo diseñado por Frank Lloyd Wright, Cattelan no parece demasiado satisfecho de su fama de gracioso irreverente. Delata su incomodidad el modo en que dispuso esta exhibición: si el chino Cai Guo-Qiang colgó siete chevrolets blancos del techo del museo el italiano intenta subirle la parada tendiendo toda su retrospectiva cúpula abajo. Solo que lo que planeó como su más arriesgada rebeldía, su burla definitiva al establishment del arte queda por gracia del hacinamiento en pataleta de adolescente. Como si no comprendiera que el mundo del arte ya no es lo que era cuando Duchamp llevó su urinario a exponer en la Society of Independent Artists de Nueva York.

Hace mucho que las instituciones aprendieron que el escándalo estético las beneficia. Incluso ha envejecido aquella progresiva adaptación de los inversionistas que hizo decir a un novelista que el arte moderno era una conspiración entre los artistas y los ricos para hacerle creer al resto de la gente que eran unos imbéciles. Hasta el resto de la gente –al menos la que visita museos y galerías- ha aprendido a no escandalizarse y así aparentar ser parte de la conjura de los ricos y artistas, lucir inteligentes. En tiempos que los curadores emulan con los artistas en sus amagos de rebeldía Cattelan ha tratado de subir la parada, sorprendernos a todos haciendo de curador de sí mismo. Pero quien único ha sufrido es la gracia de las piezas que hoy cuelgan de la bóveda del Guggenheim. Tanto deseo de incomodar -o más bien de contagiarnos con su incomodidad de ser consagrado por el mundo del que se ha burlado durante toda su carrera- solo confirma el recelo que genera enfrentar sus piezas una a una: la de que Maurizio Cautelan, una vez despojado de su gracia, no es más que un híbrido con ínfulas.

martes, 15 de noviembre de 2011

Precursor


El 5 de abril de 1988 publicaba este cuentecillo en DDT:


DESCUBRIMIENTO

El científico tiembla de emoción ¡Eureka! Ha dado con la forma de imprimir libros enteros en una simple hoja de papel. Para leerlos solo se requieren espejuelos especiales. Ebrio de entusiasmo decide revelar el descubrimiento a la humanidad. En ese momento no piensa dónde irán a parar los libreros. Sencillamente se siente feliz al pensar que mañana cualquiera podrá pasear con las obras completas de Charles Dickens en el bolsillo de la camisa. ¡Un tomo completo en una sola página! ¿Se imaginan? Abre la puerta de su casa. Son seis los disparos. Ha sido asesinado por un fabricante de marcadores.
Ya lo sé, malo donde los haya. Pero fíjense en los detalles: un libro de una sola página que no necesita marcador y amenaza con la existencia de los libreros y los marcadores. Primitivismo aparte puede adivinarse allí el devenir de los libros electrónicos lo que me convierte en una suerte de Jules Verne del kindle. Que se preparen los de amazon.com. La demanda que les voy a meter por haberme robado la idea.

Avance

Avance del video de Némesis en Ottawa:

Muertecita de miedo

Guamá como siempre, en la última, saca este video que amenaza en convertirse en viral.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Némesis en Ottawa

El artista Geandy Pavón proyectó anoche en la embajada cubana en Ottawa imágenes en memoria de la Dama de Blanco recién fallecida Laura Pollán. Las fotos las he tomado del blog Chez Isabella. Más tarde aparecerá un avance de un video más extenso:



Jazz for Astor

El viernes fui al Jazz at Lincoln Center invitado por mi carnal Alexis Romay (que para algo sirven los cumpleaños además de para ponerse viejo siempre que se tenga el cuidado de tener amigos buenos y que le conozcan bien los gustos). Una noche dedicada a la música de Piazzolla de la mano de Paquito D’Rivera -recién ganados sus Grammys 10 y 11 si no me equivoco- y del bajista Pablo Aslán, quien alguna vez lo fuera del gran compositor argentino. Como en época de recesión uno debe ahorrar, empezando por los adjetivos, me limito a decir que entre lo mejor de un concierto donde todo fue bueno -menos el audio de los músicos cuando hablaban porque el de los instrumentos fue impecable- estaba: uno de los tangos de Piazzolla arreglado por Oriente López en clave de danzón; el famoso “Libertango” (tocado por dos bandoneones, dos saxos (barítono y alto), trompeta, vibráfono, guitarra eléctrica, contrabajo, violín, batería, percusión y piano); y como cierre el “Blues for Astor” del trompetista Diego Urcola del que les dejo una versión bastante más antigua (1994) a falta de otra:




viernes, 11 de noviembre de 2011

Miedo o sangre

Sería 1991 cuando en una de esas polvorientas y a ratos sorpresivas bibliotecas municipales cubanas di con un ensayo del escritor alemán Hans Magnus Enzensberger sobre el régimen de Trujillo. Más allá de sus muertos abundantes el alemán se centraba en las rutinas de una tiranía bastante desvergonzada. En cómo en lugar de destruir la economía de mercado Trujillo le imponía su insaciable voluntad. Cómo obligaba al estado a contratar sus propias empresas para servicios públicos –de la misma manera en que Somoza hizo pavimentar las ciudades de Nicaragua con adoquines producidos en sus fábricas particulares- cómo se iba sacando el dinero del bolsillo derecho, el del Estado, para metérselo en el de sus negocios privados. Los trucos que empleaba para ello eran a la vez risibles y eficaces como obligar a los miembros ejército a lavar su ropa en lavanderías de su propiedad o a todos sus ciudadanos a comprar medallones con su efigie que producía otra de sus empresas. Risible si lo comparaba con el castrismo y su desmesurado Estado que no necesitaba de tales artimañas para controlar el país o rellenar sus arcas. En Cuba, en cambio, el Estado era el país y suyo –del Estado, o los Castros, valga la redundancia- era la mayor parte del dinero que se generaba y que graciosamente repartía a su inmodesto entender.

Sin embargo la ratería trujillista ridícula como era me parecía algo menos irracional que el las pretensiones castristas de absoluto y tras el colapso parcial del Estado durante la crisis de los noventas era previsible que ese fuera su próximo estadío evolutivo. Desde entonces le decía a todo el que tuviera paciencia para escucharme que Cuba estaba evolucionando desde el castrismo al trujillismo. La sanción reciente a los cambios que en Cuba durante las dos últimas décadas –junto a la ingerencia cada vez mayor del ejército en los negocios nacionales- legalizan el tránsito cubano del castrismo al trujillismo, fase que en términos económicos hacen la vida diaria del cubano algo menos asfixiante aunque igual de atormentada. Sobra hablar del modelo chino cuando el de Trujillo es uno mucho más cercano y previsible. Una dictadura de derechas con retórica de izquierda más o menos paleolítica, un trujillismo de izquierdas aunque no hay que olvidar que Trujillo tuvo su momento –breve y finalizado abruptamente, es cierto- de coqueteo con los comunistas.

Solo que esta “evolución” cubana al modelo Trujillo supone un corolario sangriento. No se controla un país con este sistema –algo mediatizado para el gusto totalitario- sin la aplicación de dosis crecientes de violencia. No es casual que el período en que convivieron en Cuba el castrismo y cierta economía de mercado entre 1959 y 1968 se corresponda con el de su mayor violencia política con un –calculo- 85% de las más de nueve mil muertes que se atribuyen al medio siglo de reinado de los Castros. Fue en ese período de aprendizaje del totalitarismo en el que se hizo necesario el ejercicio de la violencia más cruda –y también de la más entusiasta- para llevar a la Cuba republicana a aceptar las ventajas de una vida controlada casi totalmente por el Estado.

Aunque hoy la situación es otra el remedio me temo que sea el mismo. Ante el repliegue parcial del Estado en el ámbito económico la violencia más descarnada es el único recurso factible de ese Estado disminuido para evitar que la invasión de territorios que antes dominaba sin rivales se traduzca en búsqueda de poder político. Un Estado más débil y por tanto con menos capacidad para intimidar pero que sigue sin renunciar a su exclusividad política debe ser inevitablemente más violento. No creo que el régimen cubano sea sádico por naturaleza sino represivo por necesidad. Tomando en cuenta que su existencia siempre ha dependido de un control político absoluto debemos reconocer que luego de ese primer momento “pedagógico” ha recurrido a la violencia con bastante discreción, como acto de legítima defensa cada vez que se siente amenazado (aunque la paranoia de sus dirigentes a veces advierta amenazas hasta en los gestos más inocentes).

Pero esos eran ¡ay!, otros tiempos en los que el ademán bastaba para recordar la posibilidad del golpe. Ahora los golpes vuelven a ser literales. Como el de Trujillo en sus mejores tiempos, o como los Corleone en sus horas más bajas, el régimen cubano no tiene otra opción ahora que -como parte de sus necesidades comerciales- ser descarnadamente brutal. Quiero decir que a las recientes oleadas represivas, las muertes en condiciones claras u oscuras de disidentes no debe vérseles como incidentes aislados o pasajeros sino un reacomodo del Estado a su pérdida de influencia social, a sus deseos de seguir haciéndose sentir justo cuando parece más obsoleto y débil. De Raúl Castro apenas depende el tono –sordo, astuto y antipático- de la represión no su existencia o su aumento. Inevitable le resulta recordar la lección que impartió Trujillo durante tres larguísimas décadas. La de que el miedo con sangre entra.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Los Grammys Latinos 2011

En una premiación de los Gramys Latinos en la que arrasó el grupo Calle 13 -a los que solo les faltó ganar en la categoría de mejor álbum de música infantil- los cubanos obtuvieron cinco trofeos. Uno el difunto Cachao con su “The Last Mambo” en música tropical tradicional, otro Amaury Gutiérrez en el apartado de mejor álbum de cantautor, otro Lena Burke Lena Burke al Mejor Álbum Pop por el disco "Alex, Jorge y Lena" y Paquito D’Rivera que ganó dos en las categorías de jazz latino y de mejor composición clásica contemporánea con el disco “Panamericana Suite”.

Abajo la pieza que da nombre al disco de Paquito en la versión que aparece en la magnifica película de Fernando Trueba “Calle 54” (todavía recuerdo verla en un cine cualquiera de Nueva York con la gente aplaudiendo al final de cada canción como si se tratara de un concierto en vivo):

La buena fe no salva

Un párrafo de Claudio Magris sobre la buena fe:


Si a veces - en determinadas circunstancias en las que, a pesar de todo esfuerzo, no es de veras posible darse cuenta de la situación y de los valores que están realmente en juego - la así llamada buena fe puede ser un atenuante, más a menudo es en cambio un agravante, puesto que es el resultado de una prolongada labor de corrupción de la propia conciencia, aturdida, embriagada o empañada por la costumbre de la mentira y el mal, hasta el extremo de llegar a ser incapaz de distinguir el bien del mal, a convencerse de estar en lo cierto incluso cuando se mancha de culpas porque se niega a mirar cara a cara a la realidad, a la dificultad y la responsabilidad en la elección, a la necesidad de juzgar y de ser juzgada. Si se comete una violencia o una injusticia a sabiendas de que se hace daño, existe al menos la posibilidad de enmendarse y de reparar los agravios; posibilidad que no cabe cuando se es tan obtuso como para no darse cuenta de lo que se hace o tan arrogante y ciego como para considerarlo justo. Casi todos los peores culpables actúan con una horrorosa buena fe y cometen sus delitos con ignorancia

miércoles, 9 de noviembre de 2011

El muro

Cuando el Muro de Berlín cayó hace exactamente 22 años los cubanos teníamos muy poco que celebrar. Entre otras cosas porque no sabíamos que existía. Mucho menos teníamos una idea precisa de cómo funcionaba. En este documental podemos hacernos una idea más o menos clara de todos los peligros que los alemanes orientales debían afrontar para cruzar al otro lado del muro. Y aquí un documental de su caída:

Patinaje

Qué importa que Cuba en pelota ya no le gane ni al equipo de cuatro esquinas de Aruba si se cobra renovado empuje en otras disciplinas. Por ejemplo, para los próximos juegos olímpicos ya los contrincantes se deben olvidar del oro en patinaje sobre mierda. Primero fue el tío de Mariela diciendo que no había dicho que no pensaba exportar el modelo socialista porque no le servía ni a Cuba sino que lo que había querido decir –y las agencias de prensa enemigas habían tergiversado- era que no pensaba exportar el modelo socialista porque no le servía ni a Cuba. Luego es la Sobrinísima quien da una gira de acuerdo a su nivel por los Países Bajos, da entrevistas en las que dice desde que en todo el mundo los medios de comunicación están en manos del Estado o que las cubanas resuelven los problemas de albañilería en sus casas a golpe de pelvis. Una semana después nos informa que lo que vimos y oímos es una ilusión de los sentidos y anuncia por twitter que su entrevista ha sufrido manipulaciones malintencionadas. Quizás lo que quiso decir es que la energía es igual a la masa multiplicada por la velocidad de la luz al cuadrado pero ya se sabe lo que pueden hacer los microfonos al servicio del imperialismo con voces valientes y revolucionarias como la suya. Por eso ante este mundo engañoso y traidor lo único que se puede dar por seguro es –como dije- que la medalla de oro en las próximas competencias de patinaje sobre mierda le corresponde a Cuba, tanto en individual masculino y femenino como por parejas.   

"Watercolors and Drawings" de Luis Cruz Azaceta

Hoy jueves 10 de noviembre se inaugura la expo "Watercolors and Drawings" del conocido artista cubano- americano Luis Cruz Azaceta en la George Adams Gallery (525 W 26th St. -entre la 10 y la 11 ave-, 1 Fl., New York, NY 10011). La recepción será entre 6 y 8 p.m.
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AfroMantra

"Azul infinito" una composición del percusionista chileno- cubano Alex García interpretada por su cuarteto AfroMantra, afincado por acá por los niuyores:

lunes, 7 de noviembre de 2011

Mambo horizontal

Un nuevo video de Boris Larramendi, muy simpático, de la canción "Mambo horizontal" de su disco "Libre". Coopere con el artista cubano:

domingo, 6 de noviembre de 2011

Censura primigenia



Acabo de recuperar un viejo mensaje en que un amigo me enviaba un viejo recorte de periódico sobre una de las primeras muestras de censura institucional después del triunfo de la revolución. Se trata de la filmación en Cuba de la adaptación al cine de la novela de Graham Greene “Our Man in Havana”a principios de 1959. Se habla de más de cuarenta modificaciones que le hizo Alfredo Guevara, presidente del ICAIC al guión para que la película pudiera ser filmada y se perciben cuestiones de competencia entre dicha institución y el Ministerio de Gobernación. La razón principal por la que la película preocupaba a los censores era -además del retrato supuestamente amable que se hace de Ventura- que
“daría una impresión en el extranjero totalmente falsa de nuestra realidad de pueblo; y creemos sinceramente que ya es hora de evitar que Cuba se conozca en el extranjero a través de esas películas como un pueblo inculto, de billeteros, de hombres con navajas, de rumberas por las calles, de marihuana y de libertinaje, que no concuerda con el espíritu de sacrificio y de progreso de esta nación.
Llama la atención por un lado que son los mismos argumentos que se repetirían dos años después con el documental P.M.: una película así afectaría la imagen del país. Por otro lado es curioso ver tanto celo desplegado en defender la imagen de una época que luego tratarían de encasillar con esas mismas imágenes de billeteros y limpiabotas que en 1959 les parecerían denigrantes. Y que medio siglo después cualquier video clip cubano haría parecer “Nuestro hombre en La Habana” la manera más refinada y exquisita que pueda concebirse Cuba.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Un malentendido literario

Como todo escritor que se respete Roberto Bolaño puso extremo cuidado en el cultivo de malentendidos. Uno de ellos –quizás el más notorio- es que era un escritor de izquierdas. Para confirmarlo estaban, entre otros detalles biográficos, su detención en tiempos del golpe de estado de Pinochet o su exilio. Pero lo cierto es que lo único que le quedaba a Bolaño de izquierdas en su última década de vida, sin duda la más creativa, era la desilusión. Y eso es algo que prefiere ignorar la mayor parte de la crítica, ejercida por miembros de la izquierda hereditaria y nostálgica a quien les resultaría incómodo relacionar su admiración por la obra del chileno con el desencanto que da sentido a toda su narrativa madura.

Esto no significa -siguiendo el precepto borgeano de que no ser ser católico no te convierte automáticamente en mormón- que Bolaño fuese un escritor de derechas. Según su propia confesión el discurso vacío de la derecha ya lo daba por sentado pero lo que lo incomodaba especialmente –aburrir es el verbo que usa- era el discurso vacío de la izquierda. No sólo por sus múltiples inconsecuencias como la de sus compañeros de exilio que, por ejemplo, preconizaban la liberación absoluta de la humanidad mientras intensamente practicaban la homofobia porque esa “gente de izquierda” “pensaba, al menos de cintura para abajo, exactamente igual que la gente de derecha que en aquel tiempo se enseñoreaba de Chile”. Aunque Bolaño conservaba intacta su repugnancia hacia las injusticias sociales contra las que se erige el ideario de la izquierda exhibía un rechazo no menor hacia un discurso que, a falta de otra cosa, se ha rellenado con la sangre de generaciones de jóvenes latinoamericanos. No en balde llamó a aquella fiebre generacional por formar guerrillas en Latinoamérica “guerras floridas” en memoria de las guerras rituales destinadas a procurar prisioneros para ser sacrificados en tiempos de hambruna; ni gratuita su insistencia en hablar de la extensa trampa en la que cayó aquella promoción de “luchadores latinoamericanos errantes, entelequia compuesta de huérfanos que, como su nombre indica, erraban por el ancho mundo ofreciendo sus servicios al mejor postor, que casi siempre, por lo demás, era el peor”.

“Estrella distante”, posiblemente su novela más compacta es a la vez su denuncia más aguda y oscura de ese discurso vacío de la izquierda. La figura de Carlos Wieder, poeta- asesino al servicio del régimen de Pinochet, es una condensación de los rasgos que comparten los radicalismos de izquierda y de derecha, sus instintos comunes: el ansia de absoluto -social o espiritual- y el desprecio por la vida humana justificadas a través de una intensa estetización de la violencia. No es casual que Bolaño haya escogido al poeta Raúl Zurita, poeta de clara filiación izquierdista para modelar a su pinochetista Carlos Wieder. El performance “La vida nueva” de Zurita en el que cinco aviones trazan en los cielos de Nueva York versos en español como “MI DIOS ES HAMBRE”, “MI DIOS ES CANCER” se traduce a un Carlos Weider volando sobre el cielo de Concepción en un avión con el que traza en latín los primeros versículos en Génesis bíblico. (O antes, en “La literatura nazi en América" Bolaño hace a Carlos Ramírez Hoffman, previa encarnación literaria de Zurita- Weider, escribir en el mismo cielo y por lo mismos medios frases como “LA MUERTE ES AMISTAD”, “LA MUERTE ES RESPONSABILIDAD”). Reducir la elección del modelo a las usuales rencillas literarias o a la tensión entre exilio y la resistencia artística de izquierdas dentro del régimen de Pinochet es negarle profundidad a la novela. El Carlos Weider de “Estrella distante” es la encarnación del principio en que se fundan las vanguardias políticas y estéticas más radicales: eliminar junto a todo lastre del pasado cualquier diferencia entre vida y poesía. Hacer de ambas una y la misma cosa. Pero la novela de Bolaño, sospecho, está encaminada menos a ajustar cuentas con los colegas y compañeros de ruta que con el Bolaño que veinte años antes de la publicación de “Estrella distante” escribía en su Manifiesto infrarrealista: “Nuestra ética es la Revolución, nuestra estética la Vida: una-sola-cosa”. Escribir “Estrella distante” fue su propia cura de desintoxicación contra ese nuevo opio de los pueblos que permitía asesinar en nombre del pueblo al poeta Roque Dalton o al propio Bolaño lo impelía a masacrar el lenguaje en nombre de un futuro mejor:

Cortinas de agua, cemento o lata, separan una maquinaria cultural, a la que lo mismo le da servir de conciencia o culo de la clase dominante, de un acontecer cultural vivo, fregado, en constante muerte y nacimiento, ignorante de gran parte de la historia y las bellas artes (creador cotidiano de su loquísima istoria y de su alucinante vellas hartes), cuerpo que por lo pronto experimenta en sí mismo sensaciones nuevas, producto de una época en que nos acercamos a 200 kph. al cagadero o a la revolución
Sólo así se pueden entender a cabalidad libros como “La literatura nazi en América”, descubrirle su simetria invertida. O comprender el esfuerzo del protagonista de “2666”, el ex soldado del ejército nazi Hans Reiter, por buscar reposo en la literatura bajo el seudónimo impermeable de Benno von Archimboldi. O los desencuentros poco literarios de Bolaño con la intelectualidad chilena, corroída por ese aburguesamiento culpable tan propio de la más reciente izquierda. Más allá de lo insondable que pueda ser una literatura intensa y desmedida como la suya el más básico de sus mensajes cifrados está dirigido hacia sus antiguos compañeros de generación e ideales todavía atragantados de estupidez redentora. Ese mensaje viene a ser el mismo con el que Carlos Wieder concluye su primer performance aéreo en el cielo de Concepción: “Aprendan”. Pero a Bolaño –el mejor, por paradójico, de los discípulos que ha tenido Borges- poco le importaría que alguien como yo venga a develarle sus códigos. Ya de antemano estaba seguro de que nadie me va a hacer caso.

Fotografía del performance de Raúl Zurita “La vida nueva”.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Reformismo

Entiendo a los reformistas. Funcionan de acuerdo al siguiente razonamiento: ¿Para qué comprar una mesa nueva si esta que tenemos se puede arreglar? Un razonamiento que cuando menos es ecologista, amable con el medio ambiente. Yo mismo soy un reformista vocacional, de los que el sentimentalismo lo abruma si se trata de tirar algo a la basura. El problema que tienen los reformistas es que persisten en serlo incluso cuando la mesa está cundida de comején y la madera, de tan carcomida, es apenas el camuflaje perfecto de una inmensa colonia de termitas. Incluso en ese momento los reformistas a ultranza insisten en verle méritos a la mesa, en alabar sus viejos logros, en salvar su espíritu y lo que le queda de materia. "Porque dime: ¿dónde te vas a encontrar ahora una mesa así?" Ya para entonces da igual si el avance de los comejenes se debe a la negligencia de los dueños de la mesa o que desde un principio la mesa estaba destinada a criadero. Lo único cierto es que ya es incapaz de sostener siquiera los platos que  le acomodan cada tarde en el lomo. Pero los reformistas insisten y no le queda claro si es porque son tontos de remate o porque ahora que se acaban de servir un plato lleno hasta los bordes no están interesados en ponerse a buscar una mesa nueva. Lo que deben tener claro es que ni la ignorancia ni la codicia van a evitar que la mesa se desplome. 

Porque el problema, insisto, es la mesa aunque los reformistas piensen que todo se resuelve poniendo un mantel nuevo y lleno de bordados.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Manuel Piña en Nueva York

El artista cubano Manuel Piña con larga fama y trayectoria como artista visual (fotografía y video fundamentalmente) presenta mañana jueves 3 de noviembre su expo personal de esculturas "Like a Dirty Joke or an Angel" en la galería Marvelli (526 West 26th Street, 2nd Floor) en Chelsea. La inauguración será de 6:00 a 8:00 pm.



martes, 1 de noviembre de 2011

Coincidencias

Por mucho que asumamos que los tiranos modernos se parecen entre sí siempre sorprende su cercanía en lo que más les importa que es el crudo ejercicio del poder. Miren si no estos párrafos en los que el periodista John Lee Anderson describe cómo estaba organizada Libia de acuerdo con los deseos del autor del Libro Verde:

En un capítulo [del Libro Verde] sobre la organización política, proclamó que "el Parlamento es una falsa representación de la gente", y que el sistema de partidos es una "forma contemporánea de dictadura". Abolió ambos en Libia, y los reemplazó con una serie de comités populares locales, en los que, hipotéticamente, todo el mundo participaba. Estos cuerpos más pequeños se pondrían de acuerdo con el pueblo transmitir su voluntad a un Congreso General del Pueblo. Para afirmar que el pueblo tenía el poder, Gadafi se redujo su larga lista de títulos oficiales a sólo dos: el Hermano Líder y Guía de la Revolución. Gadafi le dijo a [Oriana] Fallaci que había creado un estado en el que "no hay gobierno, ni parlamento, ni representación, ni huelgas, y todo es Jamahiriya." Cuando ella se burló, dijo, "Oh, qué tradicionalistas son ustedes, los occidentales. Sólo entienden de democracia, república, todas esas cosas viejas. . . . Ahora la humanidad ha pasado a otra etapa y creó la Jamahiriya, que es la solución final. "

El Libro Verde rechazaba el comunismo y el capitalismo, afirmando que ninguno de estos sistemas daba a los ciudadanos suficiente oportunidad para compartir la riqueza del país. Como parte de una reforma económica radical, Gadafi abolió la propiedad personal, y, en 1978, anunció que todas las fábricas serían entregadas a los trabajadores. Regeb Misellati, el ex jefe del banco central, me dijo: "Se cambió la dirección, se expulsó a todos los gerentes y se sustituyeron por los comités revolucionarios, y también lo hicieron en las escuelas y hospitales. Esto significaba que, en algunos casos, sus asistentes eran nombrados administradores". Gadafi utilizaba igualmente tácticas disruptivas en política, dividía a Libia en diez distritos administrativos, luego cincuenta y cinco, cuarenta y ocho, veintiocho, y en cada ocasión purgaba completamente al personal, para que nadie excepto él pudiera mantener la autoridad por mucho tiempo.

La declaración más sucinta el Libro Verde sobre el gobierno de Libia proviene de una advertencia sobre los peligros del poder de las masas: "En teoría, esto es una verdadera democracia, pero, siendo realistas, el fuerte siempre manda". Husni Bey, uno de los empresarios más importantes de Libia, me dijo que Gadafi había elaborado un sistema para ejercer el poder y reducir al mínimo la responsabilidad directa. "Gadafi nunca escribía nada", dijo. "El le dictaba órdenes a los secretarios, por encima de sus ministros. Los secretarios le pasaban sus órdenes a un grupo llamado El Qalam, en la que había un representante para todo, había uno para el petróleo, otro para las tribus, para la seguridad, y así sucesivamente [¿no les recuerda al Grupo de Apoyo del Comandante?]. Estas personas, a su vez, no daban sus órdenes por escrito sino llamaban al ministro en cuestión, y él obedecía, a sabiendas de que la orden había venido de Muammar Gaddafi. De esta manera, el sistema funcionaba, un sistema sin responsabilidad última para nada "
Pero no todo era negativo. El periodista da cuenta de un hombre de negocios occidental cercano a Gadafi -y ahora al Consejo de Transición Nacional- que le dice que después de todo el dictador recién linchado no era tan malo. Que lo peor que hizo fue lo de Abu Salim (se refiere al asesinato de 1270 presos políticos en un solo día) pero que además de eso y del ahorcamiento de estudiantes en los setentas no hubo mucho más. “La policía estaba  por donde quiera pero no era demasiado intrusiva. Y si caías preso le permitían a tu familia  traerte cuscus”.