Para el que crea (todavía) que las escuelas en el campo se crearon con fines educativos y no para que el Estado los usara como mano de obra (porque se había apropiado de mucha más tierra de la que podía atender):
"En nuestra sociedad, hoy, mañana y siempre, los bienes materiales tienen que producirlos todo el pueblo. Y esto además se combina felizmente con la forma de educación perfecta, la forma de educación que encaja con los conceptos marxistas y con los conceptos martianos. [...] Nosotros un día visitamos la escuela y los alumnos estaban en esos días de exámenes —era por trimestre, creo que es la prueba trimestral—, estaban de pruebas. Entonces en esos días de pruebas no iban al trabajo productivo. Y yo dije: bueno, aquí ha prevalecido un criterio docentista, aquí no ha prevalecido un criterio revolucionario. No quiero decir ni mucho menos que en el ánimo de los compañeros de esa escuela prevalezcan criterios docentistas. No. Son compañeros muy revolucionarios, muy conscientes, y están dirigiendo magníficamente bien la escuela. Pero es indiscutible que una cosa tradicional, conservadora, se había impuesto. Yo dije: bueno, ¿qué ganamos nosotros con esto? A la hora de la prueba le damos más tiempo para estudiar, y liberamos al estudiante de sus obligaciones cotidianas. Creamos un vicio. ¿Qué vicio? El vicio del finalista, el vicio de no atender en clases. […]Fidel Castro, 25 de abril de 1971
Pero si nosotros empezamos porque cuando llega la prueba no hay trabajo, el resultado es que empezamos a crear la antítesis trabajo-estudio: el vicio del finalismo, el estudiante neurasténico además —porque es ese estudiante arrancándose los pelos, comiéndose las uñas; se está todos esos días de exámenes en una tensión terrible. ¡Y hasta le creamos el reflejo de la tensión y del superintelectualismo en los días de prueba!
El estudiante debe estar siempre listo para responder una pregunta. El estudiante debe estar al día. El estudiante debe atender las clases. El estudiante debe estudiar todos los días.
Y yo dije: y lo que más me duele es que ustedes hicieron una suspensión total. Si hubieran dicho: vamos a rebajar una hora o dos, bueno: ya es una hora. Pero, ¿el absoluto? ¿Supresión total del trabajo productivo en los días de pruebas? Ellos comprendieron, y realmente después suspendieron el método de no realizar trabajos... Porque además, me parecía que entrañaba la violación de un principio, el que decíamos: no menospreciar la actividad productiva. Daba la impresión que en ese momento la actividad productiva se menospreciaba y que prevalecía todo lo docente, creándose todos esos vicios secundarios que nosotros señalábamos"



