Blog personal y casi tan íntimo como una enfermedad venérea pensado también para liberar al pueblo cubano, aunque sea del aburrimiento. Contribuyentes: Enrisco (autor de “Obras encogidas” y “El Comandante ya tiene quien le escriba”), su alter ego, la joven promesa de más de cincuenta años, Enrique Del Risco. Espacio para compartir cosas, mías y ajenas, aunque prefiero que sean ajenas. Quedan invitados a hacer sus contribuciones, y si son en efectivo, pues mejor.
domingo, 12 de mayo de 2019
miércoles, 8 de mayo de 2019
lunes, 6 de mayo de 2019
Un mundo de memoria (visitando a Arsenio Rodríguez)
![]() |
| Con Ralph Mendez junto a la tumba de Arsenio Rodríguez |
El viernes di un viaje
memorable. De esos que cuando lo vives no tienes otro remedio que echar mano a
pobre y abusada metáfora del sueño. Me había invitado a visitar la tumba de
Arsenio Rodríguez, (el músico que más contribuyó al desarrollo de una de las
tradiciones musicales más importantes del siglo XX) su más esforzado y documentado biógrafo,
el colombiano Jairo Grijalba Ruiz. Un cementerio situado a unos cuarenta
minutos de Nueva York, algo que en mis 22 años de vivir en esta zona me había
resultado a mí, extraño ser sin licencia de conducir, inalcanzable. Nos llevaba
Ralph Méndez, historiador autodidacta y uno de quienes más ha hecho por
conservar viva la memoria de Arsenio, más allá de su música. Boricua tenía que
ser. Y allá íbamos tres devotos a la búsqueda de su dios mayor. Tres
enamorados.
![]() |
| El biógrafo de Arsenio, Jairo Grijalba, y Ralph Méndez |
Por el camino
hablábamos, por supuesto, del músico. Tuve la buena idea de preguntar si
existían películas de Arsenio tocando con sonido (las pocas que circulan son
pequeños fragmentos mudos) y el biógrafo me extendió su teléfono: allí aparecía
Arsenio tocando el tres con sonido metálico que estuvo presente en sus últimas
grabaciones. Magia, pensé. Como si aquellas fotos estáticas que había repasado montones
de veces hubiesen condescendido a animarse. El viaje de la mano de Ralph fue
como sobre una alfombra voladora donde lo más extraño parecía tan natural como
inevitable. Así llegamos a la tumba del Ciego Maravilloso que alguna vez fue
anónima y que fue el propio Ralph quien se encargó de coordinar los esfuerzos
para colocar la tarja. “Desde el primer momento todas las puertas se me fueron
abriendo” dijo, humilde, “como si ya estuviera decidido que debía hacerlo”.
Luego de regreso al
Bronx, escuchar al colombiano y al boricua desgranar datos minuciosos frente a
la imbatible consistencia del mito. Y Ralph conduciéndonos por un barrio feo
que gracias a sus observaciones se iba convirtiendo en el mundo que animóArsenio con su tres en sus últimas dos décadas de vida. Así una iglesia “Pare
de sufrir” era de nuevo el Teatro Puerto Rico, una clínica el antiguo Club
Tropicana, y un edificio en reparaciones, camino a convertirse en no se sabe
qué, volvía a ser el Club Cubano Interamericano.
![]() |
| Arsenio Rodríguez en el Club Cubano Interamericano |
Terminamos el recorrido en el
único sitio que seguía siendo lo que siempre había sido. La Casa Amadeo, la
tienda de música del compositor Mike Amadeo fundada en 1941 como Casa Hernández
por el también compositor Rafael Hernández y su hermana Victoria. Amadeo que a
sus ochenta y cinco años es un monumento vivísimo a lo mejor de la música
latina en el Bronx. Y en esos minutos que serán infinitos lo mismo nos habló de
las rutinas de Arsenio que agarró una de las guitarras que tenía en venta para
cantarnos una canción que acaba de componer.
Todo muy raro. Tan
raro como aquel cuadro de Dalí en que el mismo cuando niño le levanta la piel
al mar para ver qué guarda debajo. Los tres peregrinos de esa tarde teníamos un
poco de niños que van despertando en la realidad vulgar una más antigua y
esencial. De todo eso tuve la certeza un rato antes de llegar a la Casa Amadeo,
mientras fotografiábamos la clínica que se levanta en el lugar que fue el Club
Tropicana. El guardia de seguridad del lugar salió a preguntarnos, receloso, lo
que hacíamos ahí. Difícil explicarle que no fotografiábamos el lugar que
custodiaba sino otro que había existido allí hace mucho tiempo. Solo consiguió
aplacarse un poco al escuchar la palabra “Tropicana” en la que reconoció un
pasado que escapaba a sus obligaciones laborales. “No estamos retratando este
edificio” le dije “sino su fantasma”. “Me gusta” me respondió, sonriendo al
fin, “un fantasma”. Era la palabra que necesitaba para tranquilizarse del todo,
para asegurarse que nuestras fotos correspondían a otra dimensión, la misma a
la que pertenecen los sueños, la magia y los juegos infantiles. A casi nada.
viernes, 19 de abril de 2019
Una correspondencia olvidada
Era 1988 y yo publicaba artículos humorísticos en cuanto espacio me
abría sus puertas. Uno de ellos fue la sección que había empezado a
dirigir el gran Héctor Zumbado en la revista Bohemia. "Zumbado",
"Bohemia". Así sonaba la gloria a los 20 años. Un día quise animar a mi
madre a escribir algo, ella que siempre pudo hacerlo todo y nunca se
atrevía a nada. De puro orgullo. Le propuse que escribiéramos un texto a
dos manos. Un intercambio epistolar entre dos de los incinerados históricos
más famosos que se me ocurrieron. Yo sería el taíno Hatuey y ella la
francesa Juana de Arco. Y -por única vez en la vida- mi madre aceptó la
propuesta. Cada uno escribió su parte y se la llevé a Zumbado quien
quedó encantado con la idea: madre e hijo publicando un texto juntos.
Solo que mi madre ni muerta quiso aparecer con su nombre así que el
texto apareció firmado por los personajes correspondientes. Hoy Carlos Aguilera,
al publicar un enlace con la colección completa de Bohemia, me devuelve
a ese texto que les dejo con el nombre de sus autores reales: Magda
Arrocha y un servidor.
![]() |
| Fuente: Bohemia 19 de agosto, 1988, página 96 |
miércoles, 17 de abril de 2019
El fin del mundo en las redes sociales
Un meteorito está a punto de colisionar con el planeta Tierra y de arrasar con toda forma de vida por los próximos 10 000 años. Esta es la respuesta de las redes sociales.
-unos comentarán lo terrible que resultará para la humanidad la pérdida de la humanidad
-otros cambiarán la imagen de su perfil por una foto del planeta y la inscripción "Todos somos la Tierra"
-otros muchos publicarán los últimos selfies que se tomaron con el planeta de fondo
-de inmediato empezarán a aparecer los que se quejan de tanto aspaviento por el fin de la humanidad cuando hay tantos niños en África pasando hambre
-otros pondrán en duda la propia existencia de la catástrofe y la atribuirán a una conjura de los medios
-otros se quejarán de la perspectiva terricolocentrista despreciando la existencia de vida en otras galaxias
-otros se quejarán de se desvíe la atención del hecho comprobado de que el meteorito es obra del terrorismo musulmán
-otros advierten que lo del meteorito es un invento para desviar la atención sobre los verdaderos problemas de la humanidad como el calentamiento global, la corrupción y el sexismo
-otros difundirán un meme con la imagen de la Tierran estallando y un letrero que dice "¿Y ahora? ¿Por fin van a creer en el Big Bang? jajajaja"
-otros se pelearán con todos los anteriores. sobre todo con los que no se toman en serio un momento tan solemne
-otros criticaran una iniciativa privada para detener al meteorito con tanto oso panda por salvar
Así que cuando el meteorito por fin impacte la tierra será verdaderamente refrescante
domingo, 14 de abril de 2019
Anexionista
Anexionista. Esa es
la acusación lanzada contra el artista cubano Luis Manuel Otero Alcántara por superformance “Se USA”. “Se USA” consistió en repartir banderas norteamericanas
entre muchachos del humilde barrio de San Isidro en La Habana para que
corrieran con ellas en una suerte de competencia festiva. El performance
evocaba la protesta que el opositor Daniel Llorente ejecutó el primero de mayode 2017 corriendo frente a la tribuna de la Plaza de la Revolución con una
bandera norteamericana en los momentos en que se iniciaba el desfile oficial. Si Llorente fue derribado, golpeado y detenido apenas unos cuantos
metros después de iniciar su carrera por las fuerzas de seguridad (aunque vestidas
de civil) el performance “Se USA” llegó a extenderse unos cinco minutos
antes de que aparecieran carros de la Policía Nacional Revolucionaria a detener
a sus participantes. Todo un récord: dejo decidir al lector si de eficacia policial
o paciencia represiva. Y, en cuanto a los residentes en la isla, es lícito
concluir que en caso de robo o asalto a mano armada es mucho más eficaz hacer
ondear una bandera norteamericana que llamar a la policía directamente.
Anexionista. Una acusación que alcanzó su vigencia máxima en la Cuba de mediados del siglo
XIX. Días en que los estados sureños y norteños de los Estados Unidos pugnaban
en torno a la cuestión de la esclavitud y los primeros buscaban nuevos
territorios con los que reforzar su causa. Fue entonces que un
grupo de cubanos y norteamericanos quiso aprovechar el interés de los
sureños por adquirir territorios en los que la esclavitud fuera legal para, con
el apoyo de estos, separarse de España y unirse a los Estados Unidos. Eso
explica cada detalle del diseño de la bandera cubana, creada por el general
venezolano Narciso López en Nueva York: tanto los tres colores con que está
compuesta (los mismos de la enseña norteamericana), las tres franjas azules
simbolizando los tres departamentos en los que se dividía por entonces la isla (remedando
las trece franjas rojas de la norteamericana que simbolizaban las trece colonias
originales) y la estrella solitaria, destinada a unirse en un futuro a la
constelación de la enseña norteamericana como antes había ocurrido con efímera
la República de Texas. Tras el fracaso de las expediciones del general López
primero y, luego, de la guerra civil norteamericana que pusiera fin a la
esclavitud el anexionismo dejó de ser asunto serio. Fue, si acaso, el amor no
correspondido de ciertos cubanos en el siglo XIX hacia un vecino interesado en
relaciones cercanas, pero sin exagerar. Un equivalente al “te quiero, pero como
amigo” de las relaciones adolescentes. Ni siquiera durante las dos
intervenciones militares (la de 1898 a 1902 y la de 1906 al 1909) a los que los
Estados Unidos sometieron a la isla estos cedieron a la tentación de hacerla parte integral de su territorio.
Que la acusación de anexionista aparezca obsesivamente en boca del régimen
cubano para calumniar a todo el que se le oponga no demuestra
más que su persistente anacronismo. Igual le valdría hacerles un juicio
inquisitorial por brujería y entendimientos con el maligno. El supuesto anexionismo
se correspondería así con el núcleo de la propaganda oficial: aquellos que se le
oponen no pretenden democratizar el país sino entregarlo al apetito insaciable
del vecino. No se explica entonces por qué hace apenas tres años el entonces presidente cubano agasajó
al entonces presidente norteamericano de visita en la isla. Ni por qué se fotografió con este usando como
fondo la misma bandera que en el barrio de San Isidro ha servido de cuerpo del
delito.
Con la acusación de anexionismo el régimen cubano asume que el performance “Se USA” es en realidad un ritual mágico para provocar que el ejército
norteamericano invada la isla para que, a resultas de la invasión, Cuba
termine siendo el estado 51 de la Unión. O sea, nos invita a retrotraernos a
1850, la época en que la anexión era una posibilidad real y buena parte de los negros cubanos,
esclavos. Cualquier cosa con tal de escamotear lo evidente: esto es, que
si lo que el artista trataba de demostrar en plena Bienal de La Habana que Cuba
sigue siendo un Estado policial, represivo casi hasta la perfección, -al punto
de tratar un simple juego callejero con banderas como si fuera una invasión
extranjera- lo ha demostrado con creces. Y en este sentido la contribución del
régimen cubano en el performance de Otero Alcántara ha resultado inapreciable.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)













