jueves, 4 de junio de 2009

Esperando por el Caballo de Soya



Se deroga la resolución de Punta del Este excluyendo a Cuba de la OEA. Lo de menos es la derogación de un texto que había quedado obsoleto. Lo triste es ver el entusiasmo de los Chávez Boys por defender la dictadura más larga del continente. El que además de cheerleaders de dictaduras sean presidentes democráticamente elegidos habla mucho de Latinoamérica. Y habla mal. (Fuimos muchos los que hemos criticado la poca atención que Estados Unidos le ha prestado al subcontinente en los últimos años. Y ahora es la propia Latinoamérica la que torpedea el principal foro continental).
El texto de la declaración, no obstante, no es todo lo complaciente que anuncian los cintillos o que hubiera querido el equipo de los Petroleros de Caracas. No supone la entrada automática de Cuba en la OEA sino que al final advierte “Que la participación de Cuba en la OEA será el resultado de un proceso de diálogo iniciado a solicitud del Gobierno de Cuba y de conformidad con las prácticas, los propósitos y principios de la OEA”. Esa alusión a los principios de la OEA (que incluyen la carta democrática) debería cerrar el acceso de Cuba al organismo mientras siga siendo una dictadura. De momento el Caballo de Soya se mantiene callado. Sus amiguitos lo han dejado en la incómoda en la situación de decirles “No gracias, no hacía falta”. O a lo mejor se olvida de lo que ha dicho hasta ayer y le entra el ingreso de la OEA con el mismo entusiasmo que le entró a los cinco espías después de haberlos ignorado durante años.

miércoles, 3 de junio de 2009

La (mala) memoria

Me gusta mucho el título de una especie de sección que tiene Ichikawa en su blog y en la que generalmente pone fotos viejas de sus amigos. El título es “Luchando la memoria”. Remite a ese lado esforzado, casi bélico, del recuerdo. Sobre todo cuando se ejerce con las precariedades (y la insistencia) del náufrago. “Luchar” Emilio creo que lo usa en el sentido cubano de “resolver”, forrajear los recuerdos donde quiera que se pueda antes que llegue el Alzheimer redentor. Digo esto porque hoy en Evidencias cubanas aparece un texto mío sobre los trámites que tuve que hacer para salir de Cuba. Nada especial pero es bueno que cada cual vaya contando su historia.

Happy Birthday mister president

martes, 2 de junio de 2009

El capitalismo y el hombre en Cuba


Hace mucho que eso que llaman Revolución Cubana está a dieta blanda. Exige respeto por el hecho de existir, invoca el derecho a la diferencia como si se tratara de una especie que de desaparecer afectara la diversidad política del planeta. Pero no siempre fue así. Hubo un tiempo -en el que nací y crecí- que se aspiraba a más. Se aspiraba a la derrota del capitalismo, se anunciaba su desaparición tras cada crisis, se aspiraba a sembrar de Viet Nams el planeta como quien siembra las minas que harían caer al sistema cruel y despiadado. Ese mismo en el que hoy viven la mayoría de los hijos de sus líderes históricos, sus grandes figuras y muchas de las medianas. Los que no, aprovechan su posición para venderle visas a los amigos. Negocio redondo: los padres hicieron el país inhabitable y los hijos lucran con las vías de escape.
La Revolución resiste, sí, pero los hijos de los jefes casi nunca la soportan. Se van -con la complicidad o no de sus padres- dando la prueba más concreta de la inutilidad del esfuerzo de sus mayores. Algo no obstante tendrán que agradecerle. Al menos que no hayan conseguido destruir al capitalismo como prometían porque si no ¿a dónde podrían irse a vivir ahora? Lo que he dicho antes: en cualquier lista de logros de la Revolución, Miami debe aparecer en primer lugar.

Llamamiento

He recibido un mensaje que siento el deber de poner a la consideración de todos.

Hacemos un llamado a condenar a los siguientes blogs y sitios web cubanos: a Cubaencuentro por subvencionado; a Penúltimos Días por pedigueño; a Generación Y por los premios; a Guamá por hacerse el gracioso; a Enrisco por pesado; a Sosa por guajiro; a Chiquita Cubana por anónima y nacionalista; a Belascoaín y Neptuno por localista; a Cuba Inglesa por anexionista; a El Tono de la Voz por estilista; a Ichikawa por japonés; a Zoe Valdés por cartearse con Sarkozy (que es francés); al Abicú por extenso y liberal; a Ciro Díaz por irreverente; a Garrincha por el pasado; a Claudia Cadelo por el futuro (que nunca se sabe); a Tirofijo por la máscara; a Cabeza de Puerco por el nombre; a Efory Atocha por incitar a las drogas (y no compartirlas); a Salcedo por poeta; a Varela por loco; a Alfredo Triff por músico; y a todos los demás por existir, condición que los hace altamente sospechosos. Los Castros, que esperen. Si han estado cincuenta años en el poder podrán esperar un poco más. Ya nos encargaremos de ellos a su debido tiempo nosotros, los intachables.

Firma: _______________________________________

Copy and paste

Reproduzco aquí un video que Salcedo puso en su blog sobre Oscar Elías Biscet:



Aquí la versión en inglés.

Y el aporte del Ciro (en su blog El auditorio imbecil) a la movilización de ayer:



Y para terminar Guamá:

domingo, 31 de mayo de 2009

Reclamando derechos


LLAMAMIENTO AL GOBIERNO CUBANO Y AL MUNDO

Pedimos a todas las personas e instituciones defensoras de los derechos civiles en el mundo que contribuyan, y llamamos al gobierno cubano a:

-Liberar a los presos políticos en Cuba.
-Levantar las prohibiciones que impiden a los cubanos entrar y salir de su país.
-Levantar las prohibiciones de acceso a Internet para los cubanos.

Algunos de los carteles de la campaña:




Yoani desde Cuba se adhiere al llamamiento:


Ya los ciberesbirros se inventaron un cibercontraataque. Gente imaginativa, como siempre:



Espero que algún día alguien me sepa explicar la diferencia entre guerra mediática y batalla de las ideas.

jueves, 28 de mayo de 2009

Hostal Lamar

Al salir de Cuba pasamos un mes en el hostal Lamar de Madrid. El hostal era una especie de arca de Noé de especies, si no en peligro de extinción, al menos provenientes de los rincones más inhabitables del planeta sólo que no todos andaban en pareja. Además de cubanos había iraníes, bosnios, nigerianos, peruanos, gitanos de los Balcanes, y a menudo gente de países que acababan de desaparecer o aparecer en el mapa. Juntos nos sentábamos a la hora de comer unos platos sencillos y sabrosos servidos por un camarero cuya amabilidad hacía un curioso contrapunto con el hedor de sus axilas. Yo ya estaba bastante agradecido de que la Cruz Roja nos hubiera dado comida y techo por un mes. Como no pretendía que también se encargara de facilitarle jabones a nuestro camarero junto con un manual de instrucciones de cómo utilizarlos me limitaba a hacer todo el esfuerzo posible por no vomitarme sobre los mismos platos que diligentemente servía el camarero. No quería que pensara que, además de hambrientos, los emigrantes éramos descorteses. Fue así –una vez liberados de mis hasta entonces fieles giardias- que conseguí aumentar diez kilos en las primeras dos semanas.
En nuestra mesa solía sentarse un muchacho bosnio al que luego de un par de conversaciones Cleo y yo comenzamos a llamarle en secreto “El Niño Caníbal”. Ese era el nombre de una canción de un comediante cubano en la que el protagonista se quejaba de no tener familia porque se la había comido. No podía decirse que nuestro bautizo fuese injusto. Era un rubio alto joven y renqueante con un aire infantil que invitaba a la compasión en días en que los bosnios todavía eran masacrados en Sarajevo y alrededores. Era del bando de las víctimas. Pero en cuanto abría la boca todo cambiaba. Se declaraba musulmán para a continuación afirmar sin una brizna de duda que su bando le ganaría la guerra a los cristianos. Su argumento era tan sencillo como irrefutable: de momento podían estar en desventaja pero los musulmanes bosnios contaban con un recurso a su favor que garantizaría su victoria a largo plazo. Alá les permitía tener hasta cuatro esposas lo cual aumentaba enormemente la capacidad de reproducción de los musulmanes. Si no sus hijos al menos sus nietos estarían en condiciones de ejercer una superioridad numérica aplastante sobre los cochinos cristianos. Gente paciente la que cifra sus esperanzas en el ciclo reproductivo. Cleo, escandalizada le preguntó si iba a tener hijos con el único objetivo de que fueran a la guerra a matar y dejarse matar. Que si no era mejor intentar convivir pacíficamente. (Cleo es así, alguien inmune a la noción de que para los hombres lo más cercano a la idea de convivencia pacífica es aporrearse en un campo de fútbol bajo el pretexto de meter la pelota en la portería. No entiende que si eso ocurre en el imperio de la monogamia qué no hará esa especie arrogante que es el hombre cuando tiene la posibilidad de casarse con cuatro mujeres).
El Niño Caníbal no habló de vengar humillaciones o alguna reciente masacre familiar. Simplemente respondió que ellos no podían convivir con gente que tomaba alcohol y que permitía que sus mujeres anduvieran semidesnudas por la calle y entonces hizo una mueca como para contagiarnos con su asco. Y coronaba las conversaciones de ese tipo con la sonrisa de superioridad propia de cuando hay que dar explicaciones a gente incapaz de entender un concepto tan sencillo como la eternidad de la violencia. Fuera de sus ideas el Niño Caníbal era un ser agradable. Me hubiera gustado pensar que la convicción infantil con que decía todo era una garantía de que no pensaba tomársela en serio cuando posiblemente era lo contrario y los planes que tenía para su vida inmediata –reunir dinero para regresar a Bosnia y casarse por cuadruplicado- no parecían sino confirmarlo.
El Niño Caníbal intentaba ejercer cierta autoridad gastronómica sobre una familia de gitanos bosnios que se declaraban musulmanes. Un día que descubrió en sus spaghetti trozos de chorizos no sólo le protestó al camarero de las axilas radiactivas sino que fue hasta la mesa para indicarles a los gitanos que estaban en peligro de contaminarse con un derivado del cerdo, ese animal impuro. Los gitanos reaccionaron con falsa sorpresa y agradecimiento por haberlos salvado de tamaña herejía pero, en cuanto en Niño Caníbal se fue, regresaron a sus spaguettis contaminados con lo que aprendí que la versión gitana del islamismo es en cualquier caso bastante flexible. (Tuve en aquél mes un sólo contacto directo con los gitanos islámicos. Uno de ellos me pidió por señas que le escribiera algo en español. Unas cuantas señas después ya sabía que se trataba del boceto de un cartel con el que irían a pedir dinero en la calle. Luego se acerco otro y empezó a discutir con el primer gitano los términos del letrero y por señas entendí que sopesaban la idea de que la petición también incluyera comida. Terminé incluyendo las dos y con la redacción del cartel di por finalizada mi contribución a la nueva empresa acabada de fundar. Lamento mencionar aquí tópicos tan frecuentes como el del musulmán entusiasta de la guerra eterna o el gitano pedigüeño pero tengan la convicción que me hubiera gustado presenciar situaciones que le dieran cierta originalidad a este recuento).
En general mis relaciones con el resto de los habitantes de aquél hostal se concentraron en mis compatriotas, todos hombres, todos solos. Siempre les sorprendía que hubiéramos conseguido salir juntos como pareja y debíamos resumir la historia de nuestro viaje una y otra vez para sacudirnos la sospecha de que éramos enviados del gobierno o algo por el estilo. Ya me he acostumbrado a eso: siempre que dos compatriotas se encuentran en cualquier sitio del mundo comienza el juego de las sospechas. El juego no se practica de esa manera en Cuba o al menos no con esa intensidad. Allá no teníamos que dar explicaciones de cómo y por qué estábamos allí porque lo natural era que estuviéramos dentro. Pero una vez afuera no queda otro remedio que convertirse en interrogado e interrogador. En ambas posiciones he jugado y la mayor parte de las veces al mismo tiempo. El objetivo del juego es sencillo: calcular el grado de comodidad con que se va a hablar con el otro, saber si se puede hablar con cierta libertad o mantenerse en el nivel básico de la cortesía. Una paranoia muy común cuando se viene de un lugar donde todo el mundo es sospechoso de algo. Aún así una vez que se detecta a un compatriota por los alrededores se va en busca de él. A pesar de tanta sospecha atrae la esperanza de una familiaridad imposible con cualquier otro grupo humano. Una frase despectiva sobre el gobierno del país de origen y ya era como sellar un pacto de complicidad que luego redundaba en intercambios mutuos de quejas y ofensas recibidas por ese gobierno. Recuérdese que tanto el gobierno como todos los que huíamos de él procedíamos del país que inventó el bolero, esa retahíla de quejas ritmadas. Rodeados de gente que fácilmente podía aducir que acababa de escapar por los pelos de una masacre los cubanos nos sentíamos especialmente incomprendidos. No hace falta estar en una guerra para creer entenderla. Basta con ver una película para enterarse en hora y media que excepto un puñado de fanáticos nadie querría estar allí. Pero no hay ninguna película que dure 35 años, nos decíamos, y para entendernos hay que vivir lo mismo que nosotros y por ahí seguía el bolero sonando hasta el infinito. Y, como en los boleros, luego de las quejas venían las bromas, la gozadera, porque el bolero es el producto de una raza que no puede pasarse demasiado tiempo contemplando su propia tristeza.

miércoles, 27 de mayo de 2009

“¿Y dónde...

... va a cagar tanta gente?” dijo el haitiano mientras veía a los que se sumaban en oleadas a la caravana de la victoria. La tanta gente se subía en camiones, carros de alquiler, jeeps o en algún tanque si eran lo bastante audaces. Iban a la capital, algunos por primera vez, pero sobre todo iban al encuentro de la Historia. Hasta ese momento habían preferido quedarse a la expectativa. Ahora que la suerte había favorecido al bando de su preferencia querían unirse a la celebración en la capital. Habría cálculo en algunos: unos aspirarían a confundirse con los vencedores y ser retribuidos a cambio; otros esperaban que las posibilidades de tener sexo gratis serían mayores que en ningún otro momento desde la creación de la República. Pero incluso entre los más calculadores y gozosos no faltaría el fervor de cruzarse con un tiempo especialmente bendecido por los dioses de la Historia y presintiendo su aparición corrían a ocupar los mejores palcos.
El haitiano en cambio soltó la frase con la misma tranquilidad con que a continuación dejó caer un salivazo turbio de tabaco. Nada en él indicaría la pretensión de dejar una frase para la posteridad. Sólo hacer notar que en la capital no habría servicios sanitarios suficientes para acoger las urgencias de tanta gente nueva. Recordar que ni aún en los momentos supremos de la Historia los intestinos abandonan sus hábitos vulgares. Ni aún ante la inminencia del porvenir el cuerpo consigue sincronizarse del todo con el espíritu, acatar sus exigencias de dignidad. Y resumía así en su esencia más elemental el pensamiento reaccionario que le opone a los arranques más altruistas de la ilusión humana las áridas leyes de la biología o las matemáticas. No ha transcendido la reacción de los que lo escucharon pero es de sospechar que movieran la cabeza entre cómplices y avergonzados ante la mezquindad de su visión.
Ningún libro menciona el cumplimiento de su profecía porque ya se sabe que la Historia ignora los olores con el mismo énfasis con que le atraen las tramas. Hay en cambio testimonios de que muchos de los visitantes en aquellos días de jolgorio no encontraban donde evacuar sus necesidades y durante las siguientes semanas la ciudad se vio envuelta por un hedor sólo soportable por el júbilo de asistir al nacimiento de una nueva era. Y hay cierta lógica en que en los momentos de máxima manifestación del Espíritu Absoluto los cuerpos se venguen haciéndose presentes en lo peor de sí. La preocupación del haitiano apenas daba voz a la natural rebeldía de la materia frente a la arrogancia o el olvido del Espíritu.

martes, 26 de mayo de 2009

Pinguero

A pesar de haber instigado a Lauzán para que creara un suplemento especial dedicado a las preocupaciones sexuales de la infancia no había puesto aquí el primer número de Pinguero. Aquí van los dos primeros números. (Y por lo que me dice Lauzán parece que hay una mala noticia por su parte).



Esta noche Tu Night

A sugerencia de Emilio García Montiel les propongo el encuentro entre la actriz Judith González (quien suele encarnar el ya famoso personaje de Magdalena la Pelúa) y la vedette Niurka Marcos. (Para no tener que aguantar a la Marcos en solitario les recomiendo empezar en el minuto seis). Abajo otro personaje espectacular de Esta noche Tonight: Yeyo Vargas, músico dominicano y presidente del partido ULPO.



Rebeldías

“No se puede confundir a un rebelde con un criminal aunque la sociedad tache con frecuencia de criminal al rebelde, aunque a veces el criminal, para ennoblecer sus actos, se manifieste como un rebelde. El rebelde actúa solo: es el hijo más fiel de su comunidad, que, a su vez, es para él la meta de su oposición y de su rebeldía; el mundo que combate representa para él una plenitud de relaciones vivas cuyos hilos han sido simplemente sumergidos en la confusión de la maldad demoníaca; y su misión consiste en esclarecerlos y ordenarlos de acuerdo a un plan mejor.”
Hermann Broch

No han sido rebeldes los que han abundado en la historia cubana en el último medio siglo. Al contacto con la descripción anterior la aureola de los dos rebeldes más célebres que la isla ha legado al mundo se desvanece. Al Che Guevara sería imposible confundirlo con el hijo más fiel de una comunidad que sólo conocía de oídas cuando decidió liberarla. En dos años por los montes se hizo del país la imagen que quiso y que luego intentó recomponer con fusilamientos y con discursos llenos de una decepción franca y reclamos de un hombre nuevo porque los existentes obviamente no encajaban en sus planes. Fruto de ese autoengaño fue su manual -La guerra de guerrillas- que demostró su inutilidad en la primera ocasión que tuvo de ponerlo en práctica.
Sólo en apariencia parece cumplir esos requisitos del rebelde Fidel Castro. Lo que al principio pareció claridad no fue más que el enturbiamiento definitivo de viejas maldades. Echando mano a historias enterradas y a unas cuantas frases y provocaciones fingió reeditar la batalla entre David y Goliat para concentrarse en aplastar a todo el que se le opusiera en la isla. “Si los Estados Unidos no existieran habría que inventarlos” dijo Sastre intuyendo el elemento principal de la fábula castrista, un personaje monstruoso, y a la larga inofensivo, que permitiera encubrir la trama real que no era de rebeldía sino de opresiones.
No es excesiva la atención prestada a Yoani y a otros que encarnan hoy la verdadera rebeldía sin apenas pretenderlo. A ellos les basta señalar esas relaciones vivas que sostienen con su comunidad para, sin romper nada, empezar a cambiarlo todo: difícil ver una víctima en un régimen que persigue a unas cuantas mujeres escrupulosamente desarmadas de todo lo que no sean sus respectivas verdades. De ahí el intento de situar tras ellas la sombra de algún imperio, de agrandar su imagen para luego atacarlas como si del propio Goliat se tratara. Es un truco demasiado viejo pero se encomiendan a él no sólo por su probada efectividad sino porque no conocen otro. Suena increíble pero a estas alturas todavía se pretenden víctimas de una simple mujer y de toda la luz que ha conseguido reunir.

domingo, 24 de mayo de 2009

Comparaciones

La lucha de los cubanos por su libertad ha sido ardua y extensa y como hemos visto bastante poco productiva. Más efectivo ha sido nuestro esfuerzo por convertir a Cuba en la mejor nación del universo a través de comparaciones audaces e imaginativas con otros países. Entre esos esfuerzos sobresale el que hizo en un artículo Carlos Rivero Collado. Rivero Collado ha pasado por todo: se exilió el 1ro de enero de 1959 fue a Cuba como parte de la invasión de bahía de Cochinos y terminó trabajando para la seguridad del estado cubana. En 1974 escapó a Cuba donde publicó un libro sobre (contra) el exilio cubano llamado “Los sobrinos del tío Sam” de amplia distribución (aunque escasa lectura) en la isla en los 70s. Luego parece que sintió un nuevo llamado del deber o quiso sufrir los desmanes del medicare y volvió a instalarse en Miami desde donde, no obstante, colaboraba con el periódico Granma. Lo que nunca ha dejado de ser es un nacionalista. En uno de esos artículos que publicaba a principios de este siglo incluyó esta singular comparación con los Estados Unidos:
Cuando ya había en Cuba siete ciudades con cabildos abiertos, hacia 1530, Nueva York era una tribu; Chicago, cuatro chozas humeantes; Filadelfia, una pradera; Washington, un pantano; Atlanta, un bosque, y en lo que hoy es Bayside, en Miami, unos Tequestas desnudos, rodeados quizás ya de algunas cordiales palomas, jugaban con unos caracoles.
Cuando el capitán John Smith comenzó a cultivar maíz indio, en Virginia, en 1609, primer europeo que sembró algo en este país, ya en Cuba hacia más de medio siglo que los españoles habían desarrollado la agricultura y la ganadería.
En 1716, abrió el primer teatro en este país, en Williamsburg, Virginia. Ya en Cuba cinco ciudades los tenían.
El ateneo Howard de Boston, Massachusetts, presentó, en 1847, las primeras óperas que se vieron en este país, ‘Ernani’, de Verdi, y ‘Norma’, de Bellini. ¿De dónde eran los actores y músicos? ¿DeFlorencia, Roma, París, Madrid, Londres? No. Eran de La Habana.
Cuando Heredia le cantaba al Niágara su canto más bello, Longfellow le sacaba la punta a un lápiz para copiarle a Walter Scott, y cuando, Edison alumbraba las calles con raras bombillas, Martí iluminaba las conciencias con pensamientos de fuego.
Arango y Parreño fue más fecundo que Hamilton; Varela, más relevante que Irving; Saco, más genial que Emerson; Luz y Caballero más célebre que James; la Avellaneda, más singular que la Alcott; Zenea, más descriptivo que Bryant; Milanés, más rítmico que Whitman; la Zambrana, más lírica que la Dickinson; Varona, más profundo que Dewey; Montoro, más ilustre que Hay; Baliño, más íntegro que La Follete; Villena, más honrado que Steinbeck; Roa, más culto que Stevenson y Carpentier más creativo que Dos Passos.

Las razones por las que saco a colación este artículo publicado hace ya unos nueve años escapa a lo contingente para instalarse en la metafísica de lo nacional. Detengámonos en el último párrafo. El residente en Miami descubre en esas pocas líneas un sistema inapreciable de comparación entre dos civilizaciones. Se escogen representantes de ambas culturas no sin cierta arbitrariedad y luego se les compara de acuerdo con la virtud más conveniente que para resaltar las superioridad de la cultura propia. El artículo recuerdo que hizo época entre un grupo de amigos en West New York hace años. Siguiendo sus pautas llegamos a elaborar nuestras propias comparaciones para demostrar la infinita superioridad de la cultura cubana sobre la norteamericana pero sobre todo las posibilidades infinitas de ese sistema. Podíamos decir por ejemplo que:
Chano Pozo fue más rítmico que Gershwin; Barbarito Diez más austero que Elvis; Fidel Castro más longevo que Kennedy; Juana Bacallao más desenvuelta que Ella Fitzgerald; Lezama Lima más misterioso que William Carlos Williams; Cintio Vitier más lezamiano que e. e. cummings; Joseíto Fernández menos mafioso que Sinatra; El Niño Linares más precoz que Babe Ruth; Carpentier más cosmopolita que Faulkner; Kid Chocolate más rápido que Joe Louis; Trespatines más radiofónico que Mark Twain; Fernández Retamar más paternal que Allen Gingsberg; Silvio Rodríguez más comprometido que Bob Dylan.


Y este sistema de comparación se puede extender hasta demostrar la superioridad cubana frente al resto del mundo:

Heredia fue más inquieto que Goethe; Varela más rebelde que Hegel; Los Van Van más estables que Los Beatles; Antonio Muñoz menos vicioso que Maradona; Maceo más apuesto que Napoleón; Fina García Marruz más estable que Sylvia Plath; Sotomayor mejor saltador que Pelé; Capablanca más impetuoso que Karpov; Mañach más legible que Heidegger; Porro más caribeño que Le Corbousier; Cofiño más ordenado que Joyce; Novás Calvo más cubano que Tolstoy; Lam más multicultural que Picasso; Villena más conciso que Proust; Carlos J. Finlay más ágil que Stephen Hawking.

Un grupo de amigos en la época en que solíamos enfrascarnos en esas boberías y otras parecidas: Mario Matamoros, Geandy Pavon, Jorge Brioso y yo. [Foto Tomada del blog de Ichikawa]

Convocatoria


Una movilización general en Internet ha sido convocada por varios blogs y webs cubanos con el objetivo de concientizar a la opinión pública internacional sobre la realidad cubana, y presionar al régimen de La Habana.

La acción común tendrá lugar el próximo lunes 1 de junio. Ese día todos los blogs y webs de cubanos y no cubanos que se sumen a la convocatoria abrirán sus páginas con un mismo post de cabecera. Dicho post permanecerá como primera entrada durante todo ese día.

A continuación, el post que debe aparecer reproducido, el primero de junio de 2009, en todos los espacios que se sumen a la iniciativa:

Título:

Llamamiento al gobierno cubano y al mundo

Texto:

Pedimos a todas las personas e instituciones defensoras de los derechos civiles en el mundo que contribuyan, y llamamos al gobierno cubano a:

-Liberar a los presos políticos en Cuba
-Levantar las prohibiciones que impiden a los cubanos entrar (a) y salir de su país
-Levantar las prohibiciones de acceso a Internet para los cubanos

texto de la movilizacion

El Cerro tiene la llave

Esto me lo manda Lauzán. Un sociólogo espontáneo habla sobre las pandillas en Cuba:

sábado, 23 de mayo de 2009

Pica Pica


Sale una nueva edición especial de Pica Pica fruto en buena medida del esfuerzo de Garrincha que se ha encargado de reunir el material y editarlo. En su blog pueden bajarlo o abrirlo directamente aquí.

viernes, 22 de mayo de 2009

miércoles, 20 de mayo de 2009

Tiene la palabra el camarada ministro


Hace años -cuatro para ser exactos- el ministro cubano de cultura, al justificar el encarcelamiento masivo de disidentes en la primavera del 2003, dijo que en otro país los opositores habrían aparecido muertos en una cuneta. Una manera fea de recordar qué habría pasado con los condenados de no haber dispuesto el gobierno cubano de leyes tan generosas en años de prisión para el terrible crimen de disentir. La agresión contra el escritor Ángel Santiesteban hace pocos días se acerca peligrosamente a la solución irreversible de la cuneta, esa que le parecía tan lejana y repulsiva al ministro tiempo atrás. Si es cierto que la cultura cubana es una sola -como no se ha cansado de decir el ministro- ahora mismo debe estarse doliendo por el brazo partido a Santiesteban y Prieto debería estar exigiendo responsabilidades por el ataque. Y quizás no sea tanto pedir a los mismos que se molestaron por la aparición de un antiguo censor en televisión que se molesten por la aparición de nuevos censores en las calles en La Habana con un tubos y navajas y dispuestos a usarlos. Me temo que si no actúan con rapidez y firmeza este nuevo estilo de censura ha llegado para quedarse.