martes, 29 de julio de 2008

Sobre los pruritos del Gran Arquitecto

Me acaba de llegar un mensaje desde Cuba del cual comparto un trozo con ustedes. Los que lo conocen sabrán quién es el remitente pero eso es lo de menos. Siento la tentación de comentar el asunto pero no tengo tiempo y la historia se explica por sí misma. Sólo diré esto: con la masonería en Cuba va pasando como con todo lo demás. Como ocurre con los cerdos a los que se alimentan con sobras de pescado terminan tomando su sabor. Poco a poco por allá todo va sabiendo a lo mismo excepto la gente, cierta gente, que dedica todo su empeño a distanciarse del sabor ambiente.
“Ahora una anécdota simpática y extraña. Resulta que este servidor quería ser masón. Siempre, de niño me llamaba la atención las logias. Hasta que me decidí a entrar. Pues los masones que son unos bautenses pueblerinos, que al parecer trabajan mano a mano con el CDR, dijeron que yo no podía ser masón porque en la cuadra no saludaba a nadie y era poco sociable, además de no participar en nada. Pero el dardo duro fue mi estrecha relación con ciertos personajes mal vistos. En otras palabras que ando con maricones, cosa que es cierta. Al llenar las planillas todas las indicaciones tenían que ver con la tolerancia y la libertad, pero del dicho al hecho ya sabes. Déjame decirte que yo los entiendo, según la lógica si tú no eres maricón por qué tienes que andar con ellos y cómo van a pensar que uno no lo sea si se pasea con ellos a las doce del día por la calzada del pueblo. Al Gran Arquitecto no le gustan los maricones ni sus regiones adyacentes. ¿Sabrá el Gran Arquitecto de la cantidad de maricones que hay en las facultades de Arquitectura de todas las universidades? De pinga asere, yo que pensaba que podría pesar mi palmarés de mujeriego, mucho que pinché (y con gusto) pa´ eso. Nunca pensé ser víctima de la homofobia, necesito desfilar en un gay parade urgente para confirmar mi hombría y solidaridad con esa claque degenerada que son los maricones. Los maricones son como las madres. La única mujer que sirve, es la pura de uno y de los maricones, los únicos que sirven son los socios de uno. Nada, que el gran ojo de la masonería te vigila.”

[Nota a los genéticamente incapaces de captar una ironía: este fragmento está lleno de ellas. Así que evítense las acusaciones de homofobia y así me evitarán los sarcasmos sobre su incapacidad de entender las ironías]

martes, 22 de julio de 2008

Humor en tiempos de cólera


La semana pasada buena parte de la opinión pública norteamericana se escandalizaba con la portada del New Yorker en la que aparecían Obama vestido de musulmán, su esposa de guerrillera Black Panther (o similar) en el salón oval de la Casa Blanca mientras en la estufa ardía una bandera norteamericana y de la pared colgaba un retrato de Osama bin Laden. El debate en cuestión no era sobre la libertad de expresión sino sobre la conveniencia de la portada: la ilustración, concebida para satirizar la visión tremendista que desde parte de la derecha se ofrece del candidato demócrata corría el riesgo de ser malentendida como un ataque a Obama. El candidato alcanzado por el fuego amigo de la prensa liberal de Nueva York. Protestaron por igual los portavoces de la campaña demócrata como desde la republicana, quizás estos últimos curándose en salud de un futuro ataque de un fuego no tan amigo. Años escribiendo humor me han enseñado a no subestimar la torpeza de ciertos lectores que apenas sin transición pueden pasar de “ciertos” a “cientos” o hasta miles y millones de lectores que ven sólo lo que quieren ver independientemente de lo que les pongan delante porque quieren convencernos que en la guerra perpetua con que llevan la vida no hay espacio para sutilezas o la ironía. Obama, inteligentemente, le quitó importancia al asunto aunque la tiene. Ya dije que no estuvo en peligro al menos de momento la libertad de expresión. Lo inquietante de todo el asunto es la inquietud misma de los seguidores de Obama. La imagen con la que se presentaba a Obama en The New Yorker no era pese al extremismo de los símbolos lo suficientemente ridícula como para descartarla como ataque. Con algunos retoques se parecería demasiado a la imagen que muchos seguidores de Obama quieren tener de este. Me explico. Quitando el fusil que lleva su esposa a la espalda y sustituyendo el retrato de bin Laden por el del Che Guevara y el turbante de Obama por una kuffiya palestina se obtiene más o menos el retrato ideal de los que quieren ver en Obama al Mesías Encubierto de la Verdadera Revolución Norteamericana con la que sueñan. Cualquiera con un poco de sentido común (empezando por propio Obama) sabe que eso destruiría las posibilidades electorales del demócrata, peligro que éste ha conjurado distanciándose de todos los que quieren arrinconarlo hacia un extremo (ya sea Farrakhan o su propio reverendo)y ofreciendo un lenguaje moderado y tranquilizador.
Por otro lado hoy se cumple el primer aniversario de la recogida de la edición de El Jueves por injurias a la casa real española, evento que celebraron los de la publicación con un poster que es una ligera variante de la portada que sacaron hace un año.
Aquello si significó un ataque a la libertad de expresión y saludamos a los de El Jueves por su persistencia en la difícil tarea de resultar incómodos. Para el humor todos los tiempos son difíciles. Pero ninguno lo suficiente para quedarse callados. Si quedan dudas mirar ver este video sobre la kale borroka en Euskadi. Para hacer humor nunca va a ser el momento oportuno pero casi en cualquier circunstancia es necesario.

Los extremismos del cheerleader


Ya Armengol está en campaña. Hace unos días publicó un artículo titulado “Por un nuevo anticastrismo” que no es más que el pistoletazo de salida que cada cuatro años emprende el escribidor del Herald en apoyo al partido de sus sueños. No me parecería mal si Armengol no disfrazara su campaña de análisis crítico y objetivo del exilio cuando en realidad es parte de su cíclico desempeño como cheerleader demócrata. “Batistianos por McCain” es el lema de la campaña descalificadora que lanza Armengol contra el candidato republicano tratando de disimular lo evidente: que los pocos batistianos que quedan votarán por McCain porque no hay Dios que los haga votar por otro partido que no sea el republicano como mismo Armengol no votaría por otro partido que el demócrata. Y que por fortuna ambos candidatos han llegado hasta donde están a pesar (y no gracias) de las maquinarias de sus respectivos partidos. La disyuntiva que enfrentamos hoy es preferible a la de hace cuatro años cuando a los que no resistíamos a Bush no teníamos otro remedio que votar por Kerry, y viceversa. Son Obama y McCain lo más parecido a candidaturas independientes y eso ya representa una ganancia significativa como síntoma de los tiempos que corren. Hay mucho que debatir, empezando por las inconsistencias que ambos candidatos ofrecen en sus respectivos programas pero se merecen un debate algo más serio que decir que McCain es el candidato de los batistianos o que Obama lo es de los antiamericanos. Ambas afirmaciones sin dejar de ser ciertas (hay que ver el entusiasmo que despierta Obama en los antiamericanos de todo el mundo) tratan de empujar a los extremos del espectro político norteamericano a candidatos que han llegado a serlo justamente tomando distancia de esos extremos pero seamos serios: ni McCain es Bush ni Obama es el Che Guevara aunque algunos de un extremo y de otro preferirían verlo así.

[Respecto a la Florida la disyuntiva es algo más clara: los Díaz Balart no pueden desentenderse de sí mismos mientras que Raúl Martínez y Joe García pueden anunciarse con cierta credibilidad como opciones de cambio]

lunes, 21 de julio de 2008

Pegada

El boxeador guantanamero Yuriorkis Gamboa dio una exhibición de contundencia en su pelea con Al Seeger al noquearlo a los dos minutos del primer asalto. Hay que notar que su rival era de los que tiene tendencia a la horizontalidad, es decir, que se halla más a gusto acostado en la lona que parado sobre ella pero lo cierto es que este K.O. ha dejado impactados a los comentaristas (aunque menos que a Seeger como se puede ver en el video de abajo donde aparece la pelea completa).

miércoles, 16 de julio de 2008

Comerciales


La distribución de mi libro “¿Qué pensarán de nosotros en Japón?” empieza muy lentamente a hacerse efectiva. En España ya algunos lectores me informan que pudieron adquirirlo en tiendas grandes como Fnac o La Casa del Libro tanto en Madrid como en Barcelona mientras otro se me queja que no pudo adquirirlo en Mallorca. En cuanto a internet todavía no puede encontrarse en amazon.com pero en cambio puede adquirirse aquí, aquí y aquí. Lo que no me queda claro es si hacen envíos fuera de España. Haciendo la búsqueda también me enteré que el libro ha sido propuesto para el Premio Setenil al Mejor Libro de Relatos Publicado en España. Como quiera que entre los aspirantes al premio hay autores tan conocidos como Quim Monzó, Enrique Vila-Matas y es un premio que hasta ahora sólo han ganado escritores españoles (espero que los catalanes no se ofendan) y que por tanto tengo tantas posibilidades de ganar como un negro en una competencia de bronceado asumo que el sólo hecho de estar compitiendo es una muy buena noticia.

viernes, 4 de julio de 2008

4 de julio en Miami


Aquí les presento un texto mío que acaba de aparecer en Encuentro en la Red.
4 de julio en Miami
(Texto patriótico para ser leído al calor de un no menos patriótico barbiquiú)
Nos reunimos hoy en la patria de Washington, de Jefferson, de Lincoln y de ecologistas que gastan más electricidad que toda Centroamérica para celebrar este día con el mismo espíritu de libertad que en 1776 pero con mucho más colesterol (Aplausos). En esta fecha se juntan perros calientes, costillas y churrascos con nuestros aliños más autóctonos -cortesía de Goya- para celebrar la independencia norteamericana de Inglaterra que es también nuestra independencia de las mesas redondas, los trabajos voluntarios, los días de la defensa y sobre todo la independencia de nuestras suegras y suegros (Gritos de “No todos, no todos”). Pero aunque hoy aquí en el exilio parezca que lo tenemos todo sabemos que necesitamos algo más que comida y bebida en abundancia. Necesitamos algo que nos eleve el espíritu como la silicona eleva ciertas partes de nuestras mujeres (Gritos de “No todas, no todas”). Necesitamos de algo realmente inspirador y no me refiero a un descenso en el precio de la gasolina. Necesitamos, en fin, un buen discurso. Un discurso que nos recuerde quienes somos, de dónde venimos y por qué pensamos quedarnos aquí todo el tiempo que sea necesario. Y es que ante las difíciles circunstancias en que nos encontramos en estos momentos lo mejor que podemos hacer es buscar inspiración en el pasado de nuestro país natal (Risas). A diferencia de los norteamericanos que cuando se les dice “Lincoln” sólo piensan en un carro que gasta muchísima gasolina los cubanos rendimos culto a la historia de nuestro país. Todos los 13 de marzo se ataca el Palacio Presidencial, todos los 26 de julio se asalta el Moncada, todos los días santiagueros, guantanameros, holguineros, tuneros y granmenses imitando a Gómez y a Maceo emprenden la invasión de Oriente a Occidente mientras un par de pichones de gallegos les impiden el paso. La comida es tan abundante como cuando Weyler y el transporte funciona igual que en tiempos de Guamá. Cada semana algún europeo descubre a Cuba y dice que es la tierra más hermosa del mundo y sus aborígenes más sanos que los de ninguno otro lugar. Eso no quiere decir que todo esté estancado en el pasado porque hay cosas que cambian. Gracias al constante flujo migratorio hacia el exterior Cuba ha pasado de ser La Llave del Golfo a convertirse en El Salidero del Golfo. Antes el árbol nacional era la palma y ahora es el marabú que es más bajito pero más resistente, justo como es el espíritu del pueblo cubano. Y si años atrás el tocororo era el pájaro que representaba a la fauna patria en la actualidad el ave nacional es Miguel Barnet* que no tiene tantos colores pero sí más plumas y hasta un perrito pekinés. En el exilio tampoco nos quedamos atrás. Hace unas semanas se reeditó en tierras mexicanas aquella famosa hazaña conocida como el rescate de Sanguily: treinta y cinco balseros rescatados sanos y salvos de las garras de las autoridades de inmigración. Ese hecho quedará en las páginas de nuestra historia como el rescate de Sanguily Thompson en honor a las armas usadas en el rescate o de Sanguily Franklin, en honor a los billetes usados en el soborno. Y hay algo que nos enseña nuestra historia patria que puede guiarnos en los momentos más difíciles como estos que afrontamos en estos días y es que no importa lo desesperada que parezca una situación que los cubanos siempre encontraremos una manera de empeorarla y si hace falta hasta aplaudimos (Aplausos). Por eso quiero despedirme con un grito de combate que nos ahorrará muchos sinsabores ¡Apaguen la candela que se queman las costillas! (Ovación y gritos de “¡Apáguenla!”, “¡Apáguenla!”)

* El gran ornitólogo cubano Reinaldo Arenas clasifica esta especie como loca regia: “La loca regia es la loca que por vínculos muy directos con el máximo líder o una labor extraordinaria dentro de la Seguridad del Estado o por cosas semejantes, goza del privilegio de poder ser loca públicamente; puede tener una vida escandalosa y, a la vez, ocupar enormes cargos, viajar, entrar y salir del país, cubrirse de joyas y de trapos y hasta tener un chofer particular" (Antes que anochezca, pp. 103-104).

Cita a ciegas con el futuro: La conexión polaca de Virgilio Piñera (II)

La opacidad de la experiencia totalitaria permitió a Piñera asumir sin suspicacias la Revolución Cubana de 1959 a pesar de los cínicos consejos que le dirigiera Gombrowicz en las primeras semanas del triunfo revolucionario: "¿Qué tal el embriagador aire de libertad y el fervor patrio? Aprovechen para condenar a los infames y alabar al gran jefe." Por dos años la Revolución pareció derrocar el miedo de Piñera ¿No era aquella una revolución para los humildes? Piñera podría enumerar su larga familiaridad con el hambre y las precariedades, o la cantidad de trajes que tuvo que empeñar en el pasado para pagarle al impresor que publicaba una de sus revistas. ¿Acaso la Revolución no venía a destruir un orden que siempre había visto como insufrible y patético y que había ridiculizado en casi todos sus textos? Piñera no había luchado con las armas en la mano pero su obra se podría ver como precursora de un arte revolucionario. Su hoja de servicios como artista contestatario del régimen de puesto –aunque muy lejos de la oposición política- tenía una sola mancha y esta era precisamente Los Siervos. Por ello en una entrevista ficticia con Jean Paul Sartre en 1960 a la pregunta “¿Cómo justificaría a su pieza Los Siervos?” Piñera responde.
Comenzaré por desacreditarla, y con ello no haré sino seguir a aquéllos, que con harta razón, la desacreditaron. A pesar de ser un hijo de la miseria, me daba el vano lujo de vivir en una nube... Por otra parte, el ejemplo de la Revolución rusa seguía siendo para mí un ejemplo teórico. Fue preciso que la Revolución se diera en Cuba para que yo la comprendiese.

Si todos debían sacrificar algo en la obra magnífica de la Revolución –si algunos habían perdido la vida, un amigo o un brazo- no creo que a Piñera le temblara el pulso al deshacerse de Los Siervos y al hacerlo debió creer estar a la altura de las nuevas convenciones, del nuevo sentido común que imponía la Revolución. Dejándose llevar por ese sentido le advierte a su Sartre imaginario sobre el destino del descreído protagonista de La nausea: “Frente a un tribunal revolucionario Roquentín sería fusilado en el acto”. Un año después, cuando con motivo de la censura al documental PM Piñera manifiesta su preocupación por la posibilidad de que el Gobierno vaya a dirigir la cultura no invoca la libertad de expresión o los derechos individuales, conceptos que pertenecían al vocabulario del antiguo régimen. El escritor parece asumir sin dificultades las convenciones del nuevo sistema (sólo tienen derecho a opinar aquellos que se sientan identificados con la Revolución) cuando tras anunciar su preocupación le dice al primer ministro: “Así, como dijo el compañero Retamar, aquí no hay ningún compañero contrarrevolucionario. Todos estamos de acuerdo con el Gobierno y todos estamos dispuestos a defender y a morir por la Revolución, etc, etc. Pero esa es una cosa que está en el aire y yo la digo. Si me equivoco, bueno, afrontaré las consecuencias”. Sin embargo en la asunción de esos nuevos modales pueden notarse ciertas fallas como esa simpática paradoja de “compañero contrarrevolucionario” o en ese “etc, etc” que denota más que la disposición real a estar dispuesto a morirse por nada la aceptación de una nueva convención retórica, un nuevo lenguaje, un nuevo sentido común.
Aquella reunión concluyó con un discurso del primer ministro resumido en la consigna: “Dentro de la revolución todo contra la revolución nada”. La frase, y a Piñera no le debió resultar difícil comprenderlo, no estaba dirigida a proteger la libertad formal mientras limitaba la libertad política ni se limitaba sólo a la creación intelectual. Resultaba más bien del código genético del totalitarismo cubano. La revolución, ese ente indefinible y cambiante iba a ser en lo adelante la medida de todas las cosas, el espacio en el que podría transcurrir todo lo permisible. Mientras los optimistas hacían énfasis en el “dentro” y en el “contra” pero Piñera no era un optimista. Alguien que siempre se había definido desde el “contra” y el “afuera” sabría que en aquella frase no había conceptos más importantes que los de “revolución” el “todo” y la “nada”. Para Piñera la frase significó el regreso del miedo en una escala desconocida hasta entonces.
Una vez dentro del totalitarismo este debio parecerle irrepresentable a Piñera. A pesar de las predicciones de Orwell dos más dos seguía siendo cuatro (siempre que no se tratara de una estadística oficial) y el sexo, los deportes, las obras de teatro, las bodas y los divorcios, los programas de cocina por televisión y las palabras podían seguir existiendo pero a condición de cambiar de sentido, un sentido dirigido hacia un mismo punto vacío y móvil al que se llamaba revolución. “es una cosa muy seria/ que el mundo tanto se mueva” escribió Piñera en su poema “En el duro” de 1962. El sentido común se iba así transformando en sentido único. Los partidos de canasta a los que tanto se había aficionado Piñera pasaban a ser un entretenimiento burgués y por tanto contrarrevolucionario. Y las palabras sin cambiar de significado alteraban amenazadoramente su sentido: “ya las palabras son balas/ y las miradas hogueras”.
De repente el más revolucionario de los escritores cubanos pasaba a la peligrosa categoría de "los escritores y artistas que sin ser contrarrevolucionarios no se sienten tampoco revolucionarios". Piñera empezaba a ser visto como desfasado, anacrónico, culpable del pecado original de que hablaba el Che Guevara que no era otro que el de ser portador del sentido común del antiguo régimen por mucho que se hubiera empeñado en desequilibrarlo. Piñera, de acuerdo con la metáfora botánica que había empleado Guevara en su famoso texto “El socialismo y el hombre en Cuba” era un olmo en el que habría que injertar perales. O como en la algo menos famosa anécdota protagonizada por Guevara en presencia de Juan Goytisolo: un maricón que no merecía ser leído.
Piñera se veía enfrentado no sólo al anacronismo que representaba su obra con respecto al nuevo ideal de arte revolucionario sino frente a una realidad que había abolido ciertos problemas y presentaba otros totalmente distintos. Un anacronismo no muy diferente del que le achacara a Gombrowicz su compatriota Czeslaw Milosz en una carta de 1953: el actuar a veces “como si Polonia hubiera sido barrida por una catástrofe lunar y tú vinieras con tu revulsivo para una Polonia inmadura y provincial de antes de 1939 (...) Es un problema difícil que se basa en el hecho de que el marxismo elimina ciertos problemas (mediante el mismo principio de que el bombardeo de una ciudad elimina disputas matrimoniales, preocupaciones sobre el mobiliario etc.)” (Diario.15). No especialmente interesado en el proyecto de horticultura del Che Guevara de dedicarse a producir peras para la nueva sociedad, Piñera regresó a los mismos temas que lo habían obsedido durante su carrera: representar “la rebeldía contra las fuerzas oscuras que cada hombre lleva en su ser” y dar cuenta de la fricción entre individuos y sociedad, entre espacio público y el privado. A Piñera Europa Occidental, Estados Unidos o América Latina le ofrecían pocas herramientas para representar las manifestaciones particulares del totalitarismo caribeño. Por otra parte, y por razones que no creo necesario mencionar, el bloque soviético no era muy prolífico en tales representaciones. Fue en Polonia –uno de los hermanos países socialistas donde el totalitarismo se manifestaba con menos rigor- donde Piñera volvió a encontrar referencias afines, un espacio en el que el sentido común totalitario había desplazado al del antiguo régimen. La evidencia más clara de este encuentro es la edición que hizo Piñera de una antología de Teatro del absurdo. En esta selección junto a figuras consagradas a nivel mundial como Samuel Beckett, Eugene Ionescu y Harold Pinter incluye dos piezas en un acto del dramaturgo polaco Slawomir Mrozek. Tanto la elección del autor como de las piezas (Karol y En alta mar, ambas de 1961) no ofrecen muchas dudas sobre su intencionalidad. Por una parte cumplían con el requisito de haber sido escritas por un representante del campo socialista. Pero no era un representante cualquiera sino uno –como Piñera se encarga de aclarar en la nota biográfica del autor- que había arremetido “con toda su fuerza contra las bases de la convención en el fondo burguesa, del drama de los años 1949-1956”. Nótese que esa alusión al “drama de los años 1949-1956” es un circunloquio para referirse al realismo socialista. Por otra parte, y aunque de manera muy discreta, las obras elegidas funcionan perfectamente como parábolas del establecimiento de un régimen totalitario. Lo que en occidente se veía como una ruptura con las convenciones y el sentido común en los países del socialismo real se percibían como cuidadosas analogías del funcionamiento del sistema. La pieza Karol es especialmente interesante en cuanto tiene no pocos puntos en común con La niñita querida obra escrita por Piñera un año antes de la publicación del Teatro del Absurdo. En Karol se cuenta la historia de la visita a un oftalmólogo de un padre y un hijo. El hijo le informa que su ancianísimo padre quiere hacerse unas gafas para poder dispararle con la escopeta que lleva al hombro a Karol. No sabe quién es Karol porque nunca lo ha visto pero está seguro de que en cuanto el padre lo vea lo reconocerá y lo matará en el acto. Entonces cree reconocer en el oftalmólogo a Karol y luego de una tensa escena en que este, aterrado, trata de convencerlos de que no es Karol y ni siquiera sabe de su existencia para salvar la vida termina diciéndoles que Karol es cliente suyo y está a punto de llegar. Al llegar el cliente el padre lo mata y luego el oftalmólogo y el hijo llegan al acuerdo de que cada vez que aparezca un nuevo Karol en la consulta el oftalmólogo les avisará para que el padre y el hijo vengan a eliminarlo.
La obra de Piñera La niñita querida también está dominada por la presencia de un arma y la intimidación que produce. El arma es empuñada en este caso por una niña a la que su familia ha educado con esmero y adulación excesivos. Sin embargo la niña Flor de Té (un nombre que aborrece ya que prefiere el de Berta, su madre) en lugar de convertirse en pianista como es el deseo de los suyos prefiere disparar con su ametralladora “hasta que se le caiga el brazo”. En la fiesta de cumpleaños molesta por su nombre y renuente a que le quiten el arma ametralla a toda su familia. La última escena presenta a Flor de Té ya adulta con su hija a la que le da un ataque porque no le gusta el nombre que le han puesto (Berta) sugiriendo el reinicio de un terrible círculo vicioso.
Los parecidos, la complicidad entre ambos textos son obvios. Ambos utilizan contextos típicamente burgueses (una consulta de oftalmología o una fiesta por los quince años) a los que la violencia hace estallar con la atemorizada complicidad de las víctimas. Alegorías muy discretas que utilizan las convenciones del teatro del absurdo para facilitar el encuentro entre el sentido común liberal y el del totalitarismo y los mutuos malentendidos que generan un nuevo sentido como muestra este fragmento de La niñita querida:
BERTA: […] ¿En qué mundo tu vives Pancha? ¿No sabes que la metralleta es el arma de los gángsteres?
PANCHA: Será el arma de los gángsteres pero cuando un desfile militar yo veo que los soldados las llevan.
BERTA: Son otras metralletas y las usan para la defensa del territorio nacional. Pero los gángsteres las usan para matar gente.
FLOR DE TÉ: Mami, Paquito no es un gángster. (…)
BERTA: Entonces será un defensor del territorio nacional.
FLOR DE TÉ: No mami. Tiene mi misma edad y va al tiro al blanco.
BERTA: Pues es un pichón de gángster.

Ya fuera por coincidencia o influencia entre las piezas de Mrozek y las de Piñera hay un fondo común de complicidad, complicidad que compartirían sus respectivos públicos de tener acceso a ellas. Esta última conexión polaca debió confirmarle a Piñera que el totalitarismo no era inexplicable del todo y de que en su nueva experiencia no estaba completamente solo. Este último eslabón de su conexión polaca le sirvió a Piñera para traducir un mundo que se le iba haciendo progresivamente extraño a su propio sistema de absurdos, rebeldías y círculos viciosos.

jueves, 3 de julio de 2008

Cita a ciegas con el futuro (I)


La semana pasada estuve en Puebla. Fui a un congreso de literatura donde presenté una ponencia sobre Virgilio Piñera y la influencia que tuvieron en cierta zona de su obra ciertos escritores polacos. Lo que les presento a continuación es una versión muy reducida del trabajo original peor que les puede dar una idea de los principales temas que estuve trabajando en relación a la idea no explícita de que los parentescos literarios deben buscarse a veces en los lugares menos esperados y que se forman a veces menos por la pertenencia a ciertas tradiciones que por el enfrentamiento a problemas comunes. Esta noche les pongo la segunda parte.

Cita a ciegas con el futuro: La conexión polaca de Virgilio Piñera
El principio activo de estas páginas son las preguntas que me provocara la lectura de una obra de teatro de Virgilio Piñera que fuera rechazada dos veces por su autor –la primera en un artículo en 1960 y la segunda al excluirla de la edición de su Teatro Completo en ese mismo año. Todavía sería negada una tercera vez por el encargado de la nueva edición del Teatro Completo (2002). ¿Por qué -y esta sería la primera pregunta- insistir entonces en una obra que ha sido negada tres veces?
Los Siervos, obra publicada en la revista Ciclón en 1955 cuenta la historia de la anómala rebelión de Nikita Smirnov, filósofo oficial del partido en un mundo en el que ha triunfado la Revolución mundial comunista y “Toda la tierra y todos los hombres están comunizados”. Es entonces, “cuando se ha llegado a la cima del mejor de los mundos” que el filósofo del partido decide rebelarse de la única manera que es posible en un mundo en el que todo tipo de explotación y opresión ha sido oficialmente eliminada. Nikita, el filósofo, ha decidido declararse siervo y anda en busca de un amo que le propine patadas en el trasero. Tan servil gesto llena de preocupación a las más altas esferas del Partido Comunista. “¿Pero quién tomaría las armas contra la felicidad?” se pregunta Kirianin, general del ejército a lo que responde Nikita con el argumento último de la libertad individual allí donde la felicidad es una obligación social: “no me place la felicidad colectiva. Prefiero la felicidad personal de ser el humildísimo siervo de tan grandes señores”. La rebeldía de Nikita no apela a la violencia o más bien consiste en ofrecerse como blanco de ésta pero su servilismo conlleva una firmeza reservada para los grandes heroísmos. Por declararse siervo está dispuesto a morir. Es el momento de hacerse una segunda pregunta: ¿por qué escribe Piñera en 1955 una obra tan alejada de sus temas habituales y de su propia experiencia? Es tentador ver en Los siervos un texto profético que predice el fenómeno totalitario tal y como se implantaría en el propio país del autor y al mismo tiempo anticipa la rebeldía débil que ciertos intelectuales -pensemos en el caso del propio Piñera- le opusieron. Como las profecías son en sí inexplicables intentemos otro acercamiento. De todas mis sospechas sobre el origen de esa obra la más verificable es la relación que estableciera Piñera con el escritor exiliado polaco Witold Gombrowicz a su llegada a Buenos Aires en 1946. Mucho se ha hablado de la presencia de Piñera en la traducción al español de Ferdydurke. Bastante menos de la influencia que pudieron tener el uno en el otro más allá de aquella colaboración. Más que por los comentarios que dejaron los autores sobre aquella experiencia es en la propia obra de ficción de ambos, anterior y posterior a aquella colaboración que podemos sopesar su afinidad e influencias mutuas. Había mucha más afinidad entre ellos que su condición de expatriados; o la libre asunción de sus sexualidades; o su marginalidad compartida respecto al campo literario en el que se habían formado; o el lugar excéntrico que ocupaban en relación a sus respectivas tradiciones literarias. La distancia geográfica y cultural entre Cuba y Polonia se disolvía en la común condición de ser culturas nacionales problemáticas y subalternas. “Ferdydurke -declara Piñera en un diálogo radial con Gombrowicz- nos abre el camino para conseguir la soberanía espiritual, frente a las culturas mayores que nos convierten en eternos alumnos. Mi trabajo literario persigue el mismo fin y creo que aquí nos encontramos –Polonia, la Argentina y Cuba- unidos por la misma necesidad del espíritu”. Pero por si fuera poco Gombrowicz le traía noticias frescas a Piñera sobre las dos variantes del totalitarismo que se habían impuesto sobre la nación polaca en los años anteriores: el nazismo y el comunismo. No es arriesgado suponer que Piñera estuviera especialmente dispuesto a prestar atención a informaciones de ese tipo. Los miedos, las fobias, el chovinismo furioso y vulgar y el entusiasmo por el absurdo que habían estado bajo el constante examen en su literatura cobraban a través del totalitarismo un sentido brutal y pesadillezco y al mismo tiempo, literal. En los textos que escribió Piñera desde entonces es fácil constatar su atracción por el comunismo como tema literario. Éste le ofrecía la posibilidad llevar hasta el absurdo las restricciones y convencionalismos que condicionaban la existencia de los individuos en la sociedad burguesa así como los contrasentidos de los proyectos de emancipación que se ofrecían transformarla radicalmente.
En su libro Totalitarianism and the modern conception of politics el teórico Michael Halberstam rechaza la idea de sociedades fundadas en órdenes ideales objetivos y apela al concepto de sentido común no universal “que emana de entendimientos y compromisos compartidos por cada sociedad”. En cambio –sigue diciendo Halberstam- el totalitarismo tiene la capacidad de conseguir un total condicionamiento de sus sujetos y de destruir toda comunidad, toda experiencia compartida y todo entendimiento compartido. En ese sentido Halberstam percibe el totalitarismo en sus diferentes representaciones occidentales como una proyección de los temores de las sociedades liberales sobre su propia capacidad para proteger al individuo como sujeto autónomo mas que como una comprensión del fenómeno totalitario en sí. De acuerdo con Halberstam el constructivismo cultural “entiende al individuo no como un originador de posibilidades sino condicionado por su particular situación en una comunidad particular y por tanto refleja y reproduce prejuicios que emanan de un orden social dado” (Halberstam.115) Los héroes de Piñera como el barbero Jesús García, como René o como el propio Nikita Smirnov están hechos a la medida de esa impotencia. Rechazan participar o conducir un cambio en el que no creen apelando a la más radical de las rebeldías: la de resistirse a actuar allí donde toda la sociedad los empuja a la acción. Los héroes de Pinera no se rebelan contra un orden político sino contra el sentido común en el que este orden está enmarcado y que lo condiciona y al mismo tiempo es manipulado por ese orden. “Yo no creo en los sueños –dice uno de los personajes piñerianos- pero creo en la fatalidad”.
Considerar Los Siervos solamente como una obra anticomunista o incluso antitotalitaria es reducir buena parte de su sentido. Ciertamente una de las líneas maestras de la obra parte del cuestionamiento del comunismo como proyecto de emancipación. La conversión de Nikita en siervo no sólo contradice la anulación absoluta de toda explotación sino que delata su encubierta persistencia en el nuevo régimen. No obstante la obra intenta algo más que exponer los contrasentidos del comunismo. Con Los Siervos Piñera enjuicia el comunismo desde el sentido común liberal según el cuál la explotación y el deseo de dominio son consustanciales a la condición humana de manera que cualquier proyecto emancipatorio concluirá convirtiéndose en un nuevo sistema de dominio de unos hombres sobre otros. Al respecto Orloff, uno de los dirigentes del partido concluirá:
Orloff: Una vez instaurada la república de los siervos, estos por puro espíritu de emulación se esforzarán por devenir señores. (Pausa.) No, nada de eso sirve de nada. La única verdad es la que tenemos nosotros: un Estado comunista con absoluta nivelación social, pero también con siervos y señores, se entiende, unos y otros encubiertos, a fin de salvar la contradicción. He ahí la verdadera igualdad.
El Piñera de aquellos días no le atribuía ninguna novedad esencial al comunismo. Cuando reseña “El pensamiento cautivo” de Milosz (y aquí tenemos el segundo eslabón de su conexión polaca) no reconoce en el totalitarismo un régimen radicalmente distinto: más bien apunta a la identidad que existía entre Este y Oeste en cuanto a su “concepción de la muerte”. No iba, en este sentido, más lejos que su mentor en estos temas, el propio Witold Gombrowicz quien consideraba que descripciones del totalitarismo -como las de su compatriota Czeslaw Milosz- no eran más que una exageración. Gombrowicz rechazaba considerar el totalitarismo como algo extraordinario, nuevo o chocante. “Ese acercamiento es irreconciliable con la madurez que, conociendo la esencia de la vida, no se permite sorprenderse con estos eventos. Revoluciones, guerras, cataclismos –¿qué significan cuando se les compara con el horror de la existencia?” (17). Piñera no pensaba en el fondo de manera muy distinta y en un cuento su protagonista llega a decir una frase cuasi gemela de la anterior: “Mi miedo es mi propio ser y ninguna revolución, ningún golpe de fortuna adversa podrá derrocarle”(168). Escribir Los Siervos no podía hacer a Piñera especialmente consciente del fenómeno totalitario. La brecha entre los sentidos comunes del liberalismo y el totalitarismo de que habla Halberstam sugiere indirectamente la imposibilidad de representación del totalitarismo desde un punto de vista liberal y viceversa. Dicho de otro modo esa diferencia de sentidos comunes no compartidos los hace intraducibles, opacos uno al otro.

miércoles, 2 de julio de 2008

Una buena noticia

No hay noticia que sea buena para todos. En respuesta al rescate de Ingrid Betancourt y otros 14 secuestrados Evo Morales decidió no darse por enterado y dijo que: "Es una muestra clara de las FARC que liberan a los detenidos por conversaciones que empezó el compañero (el presidente de Venezuela, Hugo) Chávez, a quien hay que saludar en todo caso". Hugo Chávez demostró tener algo más de tacto y hasta ahora se ha mantenido en silencio aunque siempre queda por preguntarse por qué no alegrarse por la liberación de alguien por quien tanto se esforzó en buscar su libertad. Un tipo complejo, sin dudas.



Post Data:
El Granma publica la que sin dudas es la nota mas breve a nivel mundial sobre la noticia mientras que el Juventud Rebelde tiene el cuidado de hacer notar lo rozagantes que se encontraban los rescatados y de mencionar su previa condición de secuestrados sólo en una ocasión:
Con gorra y chaqueta de camuflaje, y usando las botas altas de goma de la guerrilla, Ingrid posó para las fotos junto al resto de los liberados, de quienes también destacaba su buena apariencia física y de salud, a pesar de que alguno tenía casi una década retenido.

lunes, 23 de junio de 2008

De viaje

Ando de viaje. No me esperen por aca en un buen rato. Ni que encuentre los acentos en este teclado. Ahora veo que murio el comediante George Carlin. Descanse en paz.

sábado, 21 de junio de 2008

La autonomía europea (actualizado)

La Unión Europea ha decidido levantar las sanciones diplomáticas que databan desde el 2003. Moratinos y pandilla deben andar de plácemes. No veían la hora de cómo retribuir tanto mojito y tanto puro. Así que ya saben: las próximas patadas a las Damas de Blanco llevarán el aval europeo. Pocas cosas demuestran tan bien como esta decisión el desprecio de España, de Europa (sobre todo de la izquierda) por los cubanos y por la realidad. Todo por llevarle la contraria a los Estados Unidos, una razón que para ellos se convierte en cruzada. Dice la noticia:
Según Moratinos, la decisión de los Veintisiete demuestra la "autonomía y legitimidad" de la política de la UE frente a la postura de firmeza de EE UU. "Estados Unidos tiene su política con Cuba que no compartimos. Le pedimos que respete la política que decide la UE", ha pedido Moratinos, quién ha añadido que los europeos tienen "compromisos, intereses y autonomía en política exterior".

Vistas las cosas no sería mala idea que saliera Obama. Al día siguiente en que salga la foto del abrazo entre Obama y Raúl Castro la Unión Europea aprobará una intervención militar en Cuba... para defender la autonomía y legitimidad de Europa. En eso nos hemos convertido los cubanos: en rehenes del antiamericanismo de medio mundo. A Osama bin Laden al menos hay que agradecerle que sea más directo.

Post Data:
Horas después del acuerdo de la UE de suspender las sanciones contra el gobierno cubano varios disidentes fueron detenidos en Matanzas entre ellos José Luis García (Antúnez). Los reportes son contradictorios en cuanto al número y duración de la detención pero según La Jornada ya fueron liberados. Por su parte el Enfermito quien al referirse al acuerdo de la UE declaró:

"desde ahora deseo consignar mi desprecio por la enorme hipocresía que encierra tal decisión"


Deseo consignar aquí que no puedo estar más de acuerdo con él. Y por favor, que alguien me traduzca esto:
A Cuba, en nombre de los derechos humanos, le exigen la impunidad de los que pretenden entregar, atados de pies y manos, la patria y el pueblo al imperialismo.

viernes, 20 de junio de 2008

Roja directa

Para el que no se haya enterado todavía. Hay una buena manera de ver en directo un montón de eventos deportivos (béisbol, baloncesto, fútbol) y es a través de la página http://rojadirecta.org/. Allí estoy viendo los partidos de la Eurocopa cuando no tengo un televisor cerca. Que lo disfruten.

jueves, 19 de junio de 2008

La autonomía europea

La Unión Europea ha decidido levantar las sanciones diplomáticas que databan desde el 2003. Moratinos y pandilla deben andar de plácemes. No veían la hora de cómo retribuir tanto mojito y tanto puro. Así que ya saben: las próximas patadas a las Damas de Blanco llevarán el aval europeo. Pocas cosas demuestran tan bien como esta decisión el desprecio de España, de Europa (sobre todo de la izquierda) por los cubanos y por la realidad. Todo por llevarle la contraria a los Estados Unidos, una razón que para ellos se convierte en cruzada. Dice la noticia:
Según Moratinos, la decisión de los Veintisiete demuestra la "autonomía y legitimidad" de la política de la UE frente a la postura de firmeza de EE UU. "Estados Unidos tiene su política con Cuba que no compartimos. Le pedimos que respete la política que decide la UE", ha pedido Moratinos, quién ha añadido que los europeos tienen "compromisos, intereses y autonomía en política exterior".

Vistas las cosas no sería mala idea que saliera Obama. Al día siguiente en que salga la foto del abrazo entre Obama y Raúl Castro la Unión Europea aprobará una intervención militar en Cuba... para defender la autonomía y legitimidad de Europa. En eso nos hemos convertido los cubanos: en rehenes del antiamericanismo de medio mundo. A Osama bin Laden al menos hay que agradecerle que sea más directo.

Armando Tejuca, in memoriam


Esta mañana a los 83 años murió Armando Tejuca, uno de los más reconocidos attrezzistas del teatro cubano y padre de uno de mis mejores amigos. Un hombre bueno y tranquilo que miraba con más extrañeza que rencor al mundo en que le había tocado formar su familia. Y que soportaba paciente las fiestas que en su casa improvisábamos con un entusiasmo casi tan devastador como el castrismo. En fin, un tipo bastante distinto al resto de los padres de mis compañeros de generación quizás porque venía de un tiempo distinto al del resto. Había presenciado un par de revoluciones y de ellas había aprendido que lo único bueno que traen es la alegría de las dos primeras horas, antes de que empiecen los linchamientos y el saqueo (un tipo cargando un bloque de mantequilla bajo el sol de agosto, ese era su recuerdo de la caída de Machado). Un día lo encontré deprimido en la cocina con el puño apretado alrededor de un pequeño envase. “Se me acabó el curry, Enrique ¿y ahora cómo voy a cocinar?” Yo, que era la primera vez que escuchaba nombrar esa especie, estallé en carcajadas. ¿Cómo era posible que entre las carencias más elementales a alguien se le ocurriera echar en falta algo tan exótico como el curry? Ahora se me antoja que aquél incidente de algún modo lo retrataba. Alguien que podía renunciar a cosas elementales pero no a cierto estilo, a ciertos ingredientes que a otros se les antojan superfluos. Llegó luego el tiempo en que me aficioné al curry hasta el punto en que tengo en mi cocina una decena de tipos diferentes. Debo reconocer que cuando alguno de ellos se agota me causa una tensión que me recuerda aquella crisis del viejo Tejuca. Y que no puedo evitar sonreírme al reconocer que en cierta forma era un iluminado, un adelantado a mi tiempo en el modo en que sólo lo pueden ser esos que se aferran a los placeres de toda la vida. Siempre lo recordaré, incluso cuando en mi despensa quede curry suficiente.

miércoles, 18 de junio de 2008

Retrato

Hoy el pintor Geandy Pavón me dio la gran sorpresa de regalarme un retrato mío. No es que el modelo lo merezca pero nunca le podré agradecer lo bastante el privilegio de reconocerme en la mirada de un artista como él. La foto no le hace justicia al cuadro pero ahí les va para que se hagan una idea.

Gorki, peligroso


[Foto de Laura García Freyre]

Gorki Águila junto al resto de la banda Porno para Ricardo sigue bajo el acoso de las autoridades. Ahora lo amenazan con aplicarle la ley de peligrosidad que es una forma de admitir que no pueden acusarlo de un delito concreto. Hay que reconocer que, como dice el delegado que aparece en la grabación, Gorki se lo ha buscado porque ha querido. Ser contestatario, valiente, coherente, articulado, inteligente, independiente y simpático es algo más allá de lo que ellos pueden soportar. Confiemos que con los nuevos cambios que se están dando en Cuba Gorki al menos pueda hablar desde la cárcel con celular. O podrá escuchar un concierto de Silvio en prisión. O si no, organizar una gala de travestis patrocinada por Mariela Castro.
En la comedia que le montaron aquí están los bocadillos de Jesús, el delegado:
"No hay que mezclar una cosa con la otra. Usted puede hacer lo que le dé la gana y decir lo que quiera decir que para eso están los órganos de la seguridad del estado etc que ya lo cogerán preso a usted si lo estiman pertinente. Esa es la situación Gorki que usted se ha buscado porque ha querido. Repito jefe de sector, que se le abra un expediente de peligrosidad social que sencilla y llanamente...Gorki tiene que salir del aire, porque nosotros no podemos seguirle tolerando a Gorki de que el siga haciendo lo que le de la gana en nuestro país, infringiendo las leyes de nuestro país”

[Abajo: nueva versión de "La Política" que hizo Porno Para Ricardo con Los Aldeanos.]

sábado, 14 de junio de 2008

Natalicios

Hoy se celebra el 163 aniversario del nacimiento del general Antonio Maceo, héroe de la independencia cubana. En Cuba junto a su nacimiento se suele celebrar el nacimiento de Benicio del Toro o Che Guevara, como se le conoce habitualmente. “Qué coincidencia” nos decían los maestros “que Maceo y el Che hayan venido al mundo el mismo día”. Una gran coincidencia sí, que el Che haya nacido el 14 de mayo y a la madre se le haya ocurrido inscribirlo justamente con un mes de diferencia para hacer creer que había dado a luz un sietemesino y no se había casado embarazada, un pecado imperdonable de acuerdo a los prejuicios de la época. La noticia no es nueva pero es curioso cómo en Cuba oficialmente se le recortó en un mes y un día el ciclo vital del rey de las camisetas. Se celebraba el nacimiento un mes después de la fecha real y la muerte un día antes, el 8 de octubre (que fue cuando cayó preso/ y no el 9 cuando en realidad lo mataron. El Che será un mito y todo eso pero ¿habrá algo de cierto en la historia que nos contaban? A juzgar por la entrevista parece que al menos lo del asma era cierto. Y lo del machismo.
[A continuación la entrevista en la cuál se revelan los detalles sobre la fecha de nacimiento del argentino y que tiene uno que otro pasaje delicioso]

La entrañable fortaleza
Sobre el Che, dice Julia Constenla, hay más biografías de las soportables (incluida una escrita por su propio padre). En cambio, nadie se había preguntado por Celia Guevara de la Serna, su madre, la mujer que –en una historia generalmente escrita a manera de gesta masculina– se casó ya embarazada, lo crió y acompañó a la distancia en la revolución cubana. Sobre ella y la tarea de biografiarla se explaya Constenla en esta nota.

Por Luciana Peker

14 de junio de 1928: la fecha oficial del nacimiento de un mito estampado hasta en las remeras de la historia. Ese mito, esa historia, esa foto con la estrella en la frente, ese símbolo –de Cuba a Hollywood– de esa época en que intentar cambiar el mundo –a veces, al menos a veces– no era sólo querer: era poder. Pero la fecha es falsa. Ese hombre, hoy mito, Ernesto Guevara, no nació el día en que la historia y su partida de nacimiento dicen que nació. La otra fecha, la verdadera, sería algo más que un detalle para una nueva biografía de la entrañable transparencia. “El Che nació el 14 de mayo. Sin embargo, fue anotado un mes después, el 14 de junio, para ser presentado como sietemesino, porque Celia de la Serna se casó embarazada, pero siempre quiso ocultárselo a su familia”, asegura la periodista Julia Constenla, autora de Celia, la madre del Che (Ed. Sudamericana), en donde revela el secreto mejor guardado de la familia Guevara. Un secreto que Celia le confió personalmente, a través de una relación que empezó en la primera entrevista con la madre del Che y derivó en una amistad que siguió hasta su muerte, el 18 de mayo de 1965.
–La falsa fecha de nacimiento marca que el Che es hijo de la doble moral que obligaba a las mujeres a esconder su sexualidad.
El Che no nace por la opresión sino contra la opresión, porque es hijo de una mujer que se libera y se anima a tener relaciones prematrimoniales. Pero falsea la fecha, porque sus tías se mueren si se enteran. El padre de Celia se suicidó cuando ella tenía 5 años y la madre murió cuando ella tenía 13. De modo que la criaron sus hermanas mayores y unas tías muy beatas, que si se imaginaban que la nena se quería casar, pero ya había tenido relaciones previas, se morían. Por eso, se fue hasta Rosario para dar a luz lejos de la familia y anotar al hijo un mes después. En definitiva, la fecha del nacimiento del Che corresponde a la opresión y su nacimiento a la liberación.
Celia, la madre
“Celia fue precursora de algunas actitudes beligerantes o progresistas”, sostiene Constenla, quien considera a Celia de la Serna de Guevara algo más que “de” la Serna, “de” Guevara y la madre “de”. Celia es descripta en este libro como una de las mujeres argentinas nacida a principios del siglo XX bajo el mandato de las trenzas escolares y del cuello planchado con cera, y que forjaron su rebeldía con cortes a la melena, cigarrillos en la mano e hijos sietemesinos. Celia, además, era una mujer intrépida que nadaba –literalmente– contra la corriente y que decidió proteger a su primer hijo –Ernesto Guevara– sin la protección que demandaba un enfermo de asma.
–¿Por qué escribir una biografía de la madre del Che?
–Primero, porque hay más biografías de las que se soportan del Che. Incluso, su padre escribió su propia visión de la vida del hijo. La única que queda al margen de todas estas historias es la madre, que siempre quedó como una figura de segundo plano. Y Celia de la Serna merece un primer plano. Además, es un emergente de las mujeres nacidas a principio del siglo XX. Yo la conocí bastante bien a Celia, le hice su primera entrevista y después nos hicimos amigas.
–¿Cómo fue esa primera entrevista?
–Yo trabajaba en una revista femenina cuando el Che entra a La Habana. En ese momento, los combatientes eran seductores y además el Che era un Guevara de la Serna, no era un cabecita salido de una villa, de modo que en el primer viaje de Fidel la sociedad argentina le hace la venia. Cuando le propongo al director de la revista La Mujer entrevistar a la madre del Che Guevara, me dijo que vaya corriendo. Le dieron la tapa de la revista del 5 de enero de 1959 con el título “Siempre fue mi hijo más rebelde”. Ese era el clima ese año. Poco después, la revolución se va definiendo por un perfil político que no es coincidente con las expectativas que tenían los generales que gobernaban en ese momento al país.
–¿Qué pasó después? ¿Celia fue perseguida por ser la madre del Che?
–Ella se convierte en una abanderada de la revolución cubana y trabaja como cualquier militante. Por eso, estuvo presa. Después de su última visita a Cuba, en 1963, el Che le paga un viaje muy modesto por Europa para que ella conozca por primera vez el lugar donde vivió su familia. Y cuando regresa en la Aduana le descubren unos libros que consideran subversivos y unas fotos de ese guerrillero comunista que es el Che Guevara y la detienen. Queda a disposición del Poder Ejecutivo y la trasladan a la Cárcel del Buen Pastor, en Buenos Aires, donde permanece presa más de un mes. Hasta que interviene un juez que se constituye en la cárcel una noche, decide que no hay razón para la detención y la saca de la cárcel personalmente. Pero Celia se la bancaba.
–¿Cuál era su fortaleza?
–Tenía un irónico optimismo. Era una mujer que apostaba a favor sabiendo que, en general, se pierde. Siempre hizo apuestas fuertes. A mí me sigue conmoviendo hasta las lágrimas la serenidad con que se dispuso a morir. Celia sabía que el cáncer le ganaba (le sacaron primero un tumor y después un seno) e hizo lo posible por evitar que su familia estuviera informada de su situación real. Ella me dijo textualmente: “Ellos pueden soportar mi muerte, pero no pueden soportar una larga agonía”. Creo que eso le trasmitió a su hijo: que no hay que dar la batalla, sólo cuando se está seguro de ganar, que hay que dar la batalla cuando uno cree que es necesaria y si se pierde, se pierde.
–¿Cómo actuó Celia durante la infancia del Che? ¿Fue sobreprotectora con su hijo asmático o lo impulsó a sobreponerse a su enfermedad?
–Ellos se van a vivir a Córdoba para tratar que el Che sobreviva porque el pronóstico era fatal. Por eso, en un principio, el chico vivía encerrado. Le tomaban la temperatura hasta diez veces por día, comía cosas horrorosas y saludables, no podía salir a jugar para que no se resfriara y tenía el tubo de oxígeno en su habitación. Pero un día ella ve cómo él mira jugar a sus hermanos y decide terminar con esa situación. Por eso, tiene una discusión con su marido –peleaban con frecuencia– diciéndole que Ernesto va a vivir como los demás, porque así no es vida. Y Ernestito, que está escuchando, grita: “Ya entendí... y si me muero me morí”, y sale corriendo. Desde ese día, el Che hizo una vida normal, aunque a veces lo traían en brazos sus amigos, porque el asma no lo dejaba caminar o le ponían el tubo de oxígeno cuando se ahogaba. Pero él vivió vivo. No fue condenado a la agonía del asma. Y eso fue decisión de Celia.
–¿Ella era una mujer valiente?
–Muy audaz, de una audacia desmesurada. Cabalgaba bien, nadaba bien, pero estuvo a punto de ahogarse en el Río Paraná por ser demasiado osada. “Llego hasta donde puedo, pero que sea lo más lejos posible”, es una frase que define a Celia de la Serna.
–¿La figura materna influyó en la imagen de las mujeres para el Che? ¿O él era igualmente machista?
–No se puede responder con un sí o un no. El Che era un hombre de su generación, nacido a fines de la década del ‘20. Los machistas no nacen de un repollo, son criados por mujeres y a él lo crió su madre. Pero es verdad que el Che tiene gestos machistas y el principal es su carta de despedida en donde les confía a sus hijos varones (Camilo y Ernesto) la continuidad en el esfuerzo de la construcción de Cuba. Pero él tiene hijas mujeres (Hilda, Aleida y Celia) a las que no menciona como continuadoras de la Revolución y que, después, efectivamente son continuadoras de la transformación en Cuba. Incluso, su mujer (Aleida March) también lo acompañó en la guerrilla, él sabe por experiencia propia que estamos en un pie de igualdad. Pero cuando llega el momento de una definición de despedida confía el mandato a los varones. Por eso, una de las hijas del Che, hoy define: “el papi era machista”.

viernes, 13 de junio de 2008

Para Barbarito


Me han dicho de que mi libro de relatos ¿Qué pensarán de nosotros en Japón? ya está en las librerías españolas aunque todavía debo comprobarlo. De momento les pongo el enlace con la propia editorial, Algaida Editores. Cuando tenga otras noticias les aviso. Ahí va la ficha.




Título: ¿Que pensarán de nosotros en Japón?

Colección: ALGAIDA LITERARIA>CALEMBÉ

Autor/Otros: Enrique Del Risco

Nº de páginas: 199

I.S.B.N.: 978-84-9877-120-6

Código Comercial: 2962647

Precio sin IVA: 13,46 €

Precio con IVA: 14,00 €

Récord

El cubano Dayron Robles rompiendo el record mundial de 110 metros con vallas este jueves en la reunión de atletismo de Ostrava, República Checa. Parece algo de otro planeta.

jueves, 12 de junio de 2008

Carta abierta a los organizadores del Primer encuentro de Bloggers Cubanos

No suelo entrar en polémicas cuando las considero más resultado de la fricción de egos que de otra cosa pero creo que en este caso el asunto amerita la excepción. Aunque me parece una iniciativa loable convocar a un encuentro de los bloggers cubanos en principio no pensaba asistir al encuentro por un par de razones para mí suficientes: 1) la fecha del encuentro me parecía demasiado lejana en el tiempo como para suponer que en esa fecha todavía tuviera mi blog funcionando. 2) he desarrollado cierta alergia a asociarme con cualquier grupo de gente desconocida en base a alguna característica que sirva para describirme de manera muy parcial (cubano, bloggero, gordo, escritor, anticastrista o aficionado a la cerveza). Tengo desde hace mucho tiempo la creencia de que una asociación de bloggeros como de cualquiera de los otros casos que he mencionado es un “grandfalloon” concepto ideado por el novelista Kurt Vonnegut Jr. quien lo define como “un grupo de personas que aparentemente escoge o reclama tener una identidad o propósito compartido pero cuya mutua asociación realmente carece de sentido” e incluye entre los ejemplos el Partido Comunista, la General Electric, los Odd Fellows “o cualquier nación en cualquier lugar o en cualquier momento”. (En fin, una vieja manía a la que no pienso renunciar pero tampoco pretendo compartir). Esas eran en definitiva causas demasiado personales como para que las estuviera aireando sin que nadie me lo pidiera. Pero el caso es que la polémica que se ha desatado en estos días en Penúltimos Días en torno a una entrevista que le hiciera un tal Yoyo a Yoani Sánchez saltó al ruedo una palabrita con la que hace tiempo tengo muy malas relaciones: “apolítico” (y todos sus derivados). Quiero que se me entienda: el apoliticismo me parece una instancia apetecible como un modo de rechazar la intervención de la política en la vida cotidiana. Incluso creo que es en sí el estado ideal de un ciudadano normal en una sociedad normal. Por otro lado entiendo en parte a los cubanos que se declaran apolíticos ante el hastío que les ha supuesto haber nacido y crecido en un régimen donde son muy pocas las esferas de la vida que no son influidas de manera decisiva por la política del Estado. Yo mismo no soy político ni pretendo serlo a menos que como tal se considere cualquier esfuerzo en pro de que el espacio de convivencia cubano no se vea como ahora invadido y mangoneado por la política del régimen y que a los cubanos les sean restituidos los derechos que les corresponden como seres humanos. Esa anomalía cubana impide toda la posibilidad de ser realmente apolítico. Declararse apolítico a voz en cuello significa en estos días entre nuestros compatriotas –e incluso más allá de sus intenciones- un intento de “normalizar” el país, de convencerse y convencer a los demás de que en Cuba efectivamente hay un espacio para serlo, de colaborar en el constante esfuerzo del régimen cubano de pasar como un régimen “normal”, aceptado por sus ciudadanos. Un encuentro entre bloggeros españoles, o entre norteamericanos o entre argentinos puede prescindir perfectamente del tema político e ignorar la pertenencia de sus asistentes a tal o más cual partido político. En el caso de Cuba ignorar la falta de libertad de expresión y de información, libertades que dan posibilidad y sentido a la existencia de los blogs es sencillamente ser cómplice de esa supresión de libertades. El tal Yoyo llega a decir:
Disculpa si no acepto la militancia en algo que no me toca. Cuando yo salí de Cuba entendí que los cubanos que quedaban allá eran los únicos llamados a cambiar o no su situación, yo me iba a tratar de hacer mi vida a otra parte. Con el tiempo y mis visitas a la isla me he ido convenciendo que a los cubanos de la isla aquello “les cuadra”. Que a mí o a ti nos guste o no es irrelevante, ellos siguen con eso.

Vale la pena analizar el curioso silogismo del tal Yoyo. Parte de tres premisas: 1) él salió de Cuba. 2) los únicos con derecho a cambiar la situación cubana son los que siguen ahí. 3) a los cubanos Aquello “les cuadra”. Y llega a la conclusión de que el encuentro debe eludir todo tema político. De las tres premisas la única que me parece indiscutible es la número 1. Ya la segunda es un poco más cuestionable aunque sólo sea porque a los cubanos de afuera (como bloggers o como simples emigrantes) nos afecta de manera directa o indirecta esa situación y no veo por qué no nos deberíamos interesar por abogar por cambios en temas que nos afectan directamente como las leyes de extranjería e inmigración, los límites a las comunicaciones de Cuba con el exterior, la violación sistemática de la correspondencia, las tarifas abusivas impuestas sobre las remesas o el embargo automático de los bienes que dejan atrás los que emigran, para no hablar de la falta de derechos que sufren nuestros seres queridos en la isla y que les hace bastante difícil cambiar su situación en el caso de que no les gustara. En cuanto al tercer punto parecería que deberíamos encomendarnos al poder de observación del tal Yoyo aunque hay ciertos detalles de la realidad que parecen desmentirlo entre los que están:
-los presos políticos y represaliados de todo tipo porque al parecer la situación cubana no “les cuadra” y encima haber tenido la mala idea de decirlo en voz alta.
-todos los que emigran porque precisamente por razones políticas, económicas o climáticas la situación no les cuadra. Verbigracia: el propio Yoyo.
-el propio régimen cubano que en su febril empeño de acallar todas las voces que disienten o su negativa a celebrar elecciones reales o en la decisión de al menos hacer algunos cambios cosméticos no parece estar tan convencido como el Yoyo de que a los habitantes de la isla Aquello les cuadre.
Por otro lado tengo como principio -no muy racional, cierto- negarme a pensar que hay personas, por muy cubanos que sean, a las que “les cuadre” estar privados de derechos de ciertos derechos humanos elementales. Creer eso –como antes muchos decían que los esclavos se sentían cómodos con su esclavitud- es demostrar un desprecio por los cubanos de la isla y una arrogancia que al menos a mí me resulta intolerable.
Resumiendo. No es mi intención sentar las pautas para un encuentro al que no pienso asistir ni de sugerirles que en lugar del encuentro que tienen planeado realicen uno de bloggers anticastristas, sólo de señalarles las trampas que se esconden tras el adjetivo “apolítico” en nuestra realidad concreta. Si al excluir lo político se excluye a su vez cualquier alusión a las condiciones concretas que hacen casi imposible ejercer como blogger en Cuba y tener una comunicación fluida con el exterior (y eso para ajustarse estrictamente al tema del encuentro) no sólo se incurre en el desprecio de unas circunstancias que nos afectan y nos atañen sino que de algún modo quien lo hace se está convirtiendo en cómplice de esas circunstancias. Por supuesto que no asumo que las declaraciones a título personal de Yoyo deben tomarse como una declaración de principios de los participantes en el evento pero creo que sin caer en politiquerías de ningún tipo se puede y se debe incluir entre los motivos centrales del encuentro el tema de las limitaciones que sufren los bloggers dentro de la isla para desarrollar su labor y para establecer intercambios fluidos con los del exterior aunque no sea más que como una cuestión de solidaridad elemental. Estoy convencido de que si eso no forma parte de la plataforma básica de los bloggers cubanos el propio sentido del encuentro quedaría en entredicho y parecería más bien una reunión de gente aterrorizada ante la posibilidad de incurrir en la furia del mismo régimen del que escaparon. Y en ese caso lo único que les sugeriría es cambiar la sede para Estocolmo. Por lo del síndrome, digo.
Espero ser entendido del mejor modo posible y no como un ataque contra el encuentro que están planificando. Y si no, no se preocupen: ya estoy acostumbrado a que me malentiendan. Un abrazo a todos de, Enrisco