Esto me lo mandó Tania Quintero. Alguien se tomó el trabajo no sólo de ver la última entrevista al Viejito Deportivo sino además de analizarla. Los fragmentos para quien colgó este video son pruebas concluyentes de demencia senil. Para mí hay momentos de divagación en los que el cerebro evidentemente le falla (y es curioso que cuando no sabe qué hacer siempre acude al recurso de “¡qué malos son los americanos!” y acusa a estos de robar el cerebro de Einstein a los alemanes cuando lo cierto es que Einstein se fue motu propio ante la posibilidad quisieran convertir su cerebro en jabón). Pero el resto no es senilidad sino la vieja costumbre del Comandante de hablar de lo que no sabe, costumbre que por cierto que comparte con el resto de nosotros, sus compatriotas aunque a otro nivel.
Blog personal y casi tan íntimo como una enfermedad venérea pensado también para liberar al pueblo cubano, aunque sea del aburrimiento. Contribuyentes: Enrisco (autor de “Obras encogidas” y “El Comandante ya tiene quien le escriba”), su alter ego, la joven promesa de más de cincuenta años, Enrique Del Risco. Espacio para compartir cosas, mías y ajenas, aunque prefiero que sean ajenas. Quedan invitados a hacer sus contribuciones, y si son en efectivo, pues mejor.
miércoles, 17 de octubre de 2007
martes, 16 de octubre de 2007
Ridículo
Hugo Chávez anunció el otro día la creación de una confederación de repúblicas bolivarianas de las que Venezuela y Cuba serían sus primeros miembros. Así nos enteramos que las continuas acusaciones a los disidentes y exiliados de anexionistas no eran una cuestión de principios. Simplemente no querían que nadie se les adelantara. Siempre se puede replicar que no es una anexión sino una asociación entre iguales en la que Venezuela pondrá el petróleo y Cuba los tanques de gasolina vacíos. Aunque si ahora Cuba buscara una asociación entre iguales lo más parecido que tiene sería Haití aunque me imagino que también los haitianos harían resistencia porque por algo tratan de emigrar a cualquier país menos a Cuba. Chávez también habló de la defensa de Bolivia. Si Evo Morales es derrocado prometía guerra como si anunciara la creación de un nuevo Pacto de Varsovia con sede en Caracas, cambio que tiene entre otras la virtud inigualable de rimar con maracas, urracas y murumacas. Estas declaraciones tienen por supuesto otro objetivo que hacernos reír o parecer más tonto de lo que es: aparecerse todos los días con algo nuevo, mantener a la gente en la zozobra, preparar el camino de nuevas crisis que es el sistema que le enseñó el Comandante como bien lo confiesa en el video que pongo abajo. Por otra parte siempre he pensado que basta tener un poco sentido del ridículo para abominar del castrismo, que hay una especie de humillación continuada en ver a esa gente dirigiendo tu país sin ni siquiera tener derecho a réplica. Pienso sin embargo que en ese ejercicio continuado de la ridiculez no hay nada accidental ni obedece únicamente a un narcisismo desbocado y torpe. Creo que en el fondo tiene un sentido mucho más perverso. Según una vieja práctica del poder que podemos convertir en fórmula el ridículo que la gente sea capaz de aceptar será directamente proporcional a su sometimiento. Aceptar una autoridad del caudillo más allá de cualquier idea personal de decoro sería al decir de Heberto Padilla, “la prueba decisiva” de la entrega absoluta, de la rendición del individuo. Al final no todos serán cómplices de los crímenes pero todos, o casi todos tendrán una parte de sí calada por esa corrosiva sensacion de ridículo.
Monólogo
Un monólogo aparecido en Seguro que Yes representado por Enrique Alvis. Les agradecería que me dijeran qué les parece.
lunes, 15 de octubre de 2007
Tierra de poderes
Un video que me imagino que muchos conozcan pues apareció hace como un año luego de la primera visita de Chávez al Enfermito en Jefe en el programa Seguro que Yes. De cualquier modo vale la pena verlo de nuevo. Y de postre, la boda.
La boda
La boda
La Utopía Vacía
El poeta Santiago Méndez Alpízar (Chago) anuncia desde su blog Efory Atocha la publicación del libro La Utopía Vacía. Intelectuales y Estado en Cuba editado y prologado por Carlos Alberto García Aguilera que reúne un grupo de ensayos de intelectuales cubanos y cuyo subtítulo me evita tener que hablar del contenido del libro. Los dejo con la conexión al texto introductorio de Aguilera Una Cuestión de Estadística aunque Chago ha seguido publicando el resto de los ensayos.
Español para principiantes
A los colegas que enseñan español va dedicada esta canción.
Post Data: Y de contra el curso para aprender andaluz y otro de aprender ingles con Zapatero.
Post Data: Y de contra el curso para aprender andaluz y otro de aprender ingles con Zapatero.
Habana gana (a Argentina)
El equipo de fútbol rugby de Sudáfrica venció a Argentina 37-13 en las semifinales del campeonato mundial de ese deporte. A la final Sudáfrica irá contra Inglaterra que venció a Francia. Bryan Habana fue el líder del ataque sudafricano implantando varios récords ofensivos. Aquí les pongo una gran jugada de Habana en el Super 12 del 2005 frente a las islas Auckland. Y otra contra Inglaterra.
domingo, 14 de octubre de 2007
Lectorum (y yo) en NBC
Aquí la noticia del cierre de la librería Lectorum en Manhattan según la dio la NBC. La noticia fue ilustrada con imágenes de mi presentación de Leve Historia de Cuba (la noticia aparece en dos partes).
sábado, 13 de octubre de 2007
Cuando mueren los gusanos

En la nota que apareció ayer en El Nuevo Herald sobre la muerte del escritor Carlos Victoria decía que este “Siempre estuvo opuesto a que sus textos aparecieran publicados en Cuba, pues rechazaba profundamente la esencia represiva del régimen y sus manipulaciones políticas en el terreno de la cultura”. Debo aclarar que eso es inexacto. Carlos me dijo personalmente (y estoy seguro que se lo repetía a todo el que lo quisiera oír) que no se negaba en absoluto a publicar en Cuba pero que para ello exigía una única condición: que cuando el texto se publicara debía anunciarse que pertenecía al “gusano Carlos Victoria”. No entendía que si en Cuba no lo habían llamado otra cosa que gusano (y encima lo habian tratado en correspondencia con el epíteto) ahora se refirieran a él de otra forma. Hasta ahora no se ha dado en Cuba noticia oficial de su muerte. Sólo pido que si llegan a hacerlo deberían, respetando la voluntad del finado, decir que “ha muerto el gusano Carlos Victoria”.
Post Data: Duanel Díaz me rectifica: la noticia de la muerte de Carlos Victoria apareció en una publicación cubana: La Jiribilla. De tan escueta ni siquiera dice cómo un escritor muere en Miami sin explicar previamente que se fue en algún momento (“por gusano” aclararía Carlos Victoria). Al parecer La Jiribilla es el órgano destinado a cumplir con el delicado expediente de dar ciertas noticias y al mismo tiempo asegurarse que la mayoría de la gente en la isla no se entere.
Bombas y niños

Hoy un titular de El País nos anuncia “Una bomba escondida en un carrito con juguetes y dulces mata a dos niños en Irak” para de inmediato pasar a informarnos que “Una bomba mató ayer a dos niños en Irak. Iba escondida en un carrito con juguetes y dulces e hirió a otros 17 en un parque al norte del país, en el primer día de la fiesta para celebrar el fin del Ramadán, el sagrado mes del ayuno musulmán. El ataque se produjo un día después de que las fuerzas de EE UU mataran a nueve niños y seis mujeres en un bombardeo aéreo al noroeste de Bagdad que tenía como objetivo a supuestos líderes de Al Qaeda.” De esto se desprende que el ataque con el carrito de juguetes es una represalia por el ataque norteamericano. La próxima vez que maten un niño por ahí voy a castigar a los míos. No me importa que me juren y perjuren que no tienen nada que ver con el asunto. Que se jodan. Siendo niños alguna conexión deberán tener con el asunto.
viernes, 12 de octubre de 2007
Buscándote Habana
Un documental sobre los orientales en La Habana del que ya había puesto una parte. Ahora va completo.
Parte 2
Parte 2
Sobre teorías conspirativas

Por naturaleza no soy dado a creer en teorías conspirativas. Ni siquiera cuando por alguna razón una de esas teorías se acomodara a como veo las cosas. Por ejemplo el anticastrismo criminal y torpe de un Posada Carriles me podría inclinar a pensar de que actúa en realidad a las órdenes de Castro quien es en definitiva el máximo beneficiario de su carrera. Pero no, me detengo y rechazo la posibilidad porque esa conclusión, a falta de pruebas más contundentes que mi suspicacia o mis deseos, equivaldría a ignorar unas de las convicciones más firmes que tengo porque mi trabajo me ha costado. Esta es que la estupidez o el crimen no conocen de bandos y se cuelan allí donde pueden. Ahora se habla de otra conspiración en la que al parecer ando envuelto. Se trata de ese “movimiento revisionista de la historia que practican muchos de uds” a los que se nos señalan sospechosas semejanzas: “todos emigrados, todos egresados de universidades, todos trabajaron en Cuba, todos se transformaron, todos publican un libro con la misma temática, todos han ido al programa de Oscar Haza”. Definitivamente demasiadas coincidencias aunque desde un punto de vista cronológico algo desordenadas y a las que se le pueden añadir unas cuantas más: todos nacimos y crecimos en Cuba más o menos por la misma época, todos recibimos las mismas clases de historia que trataban de convencernos -con éxito- de que la revolución no sólo era lo mejor que le pude haber pasado a aquél país sino que era la conclusión lógica y fatal de su historia, todos (y esta parte me la imagino) tuvimos abuelos que nos dijeron que las cosas no eran tan así como las contaban, todos vimos los cambios que se estaban produciendo en Europa en los años 80 con la esperanza de que ocurrirían en Cuba. Todos intentamos por aquellos años de abrir espacios a un debate que considerábamos impostergable mientras se caía a pedazos la escenografía que decoraba aquello que nos decían que era un paraíso. Todos fuimos rechazados con la suficiente energía como para considerar que ese debate era imposible en Cuba y llegados a ese punto mucho decidimos irnos. Hasta ahí la historia de una buena parte de nuestra generación. Habrá de todo: desde los que decidieron que después de todo aquello no era tan malo pero se fueron de todas maneras o los que piensan lo peor del sistema pero decidieron quedarse. La mayoría de los que se fueron se dedicaron a actividades útiles y rentables y los menos nos hemos dedicado a escribir. Con unos antecedentes tan uniformes lo raro y admirable es que todavía haya algunos de nosotros que se dediquen a la ciencia ficción, a la literatura para niños o a la poesía lírica. Yo, que soy de los más pedestres resumiría ese proceso de toma de conciencia y puesta por escrito con el viejo chiste de “parece mierda, huele a mierda, sabe a mierda ¡coño, es mierda!” pero todavía habrá quien conserve imaginación suficiente para suponer que detrás de todo ello hay algún tipo de conspiración. Pienso que la simultaneidad de actitudes hacia la historia cubana se debe a un paralelo rechazo a los intentos del régimen cubano a acudir a un muy manipulado relato de la historia cubana para justificar su existencia una vez que aquél futuro luminoso se desvaneció y hubo que apelar a un pasado para afirmar, por ejemplo, que Cuba era un “eterno Baraguá”. A ese rechazo ciertamente contribuye que de cierta parte del exilio todavía se conserve una retórica épica y tremendista que apela a las mismas fuentes y a los mismos ejemplos históricos. Y no es que se trate de conspiración entre el castrismo y ese exilio cuando hay una explicación mucho más económica y es que tales coincidencias no obedecen más que a una superstición compartida, superstición que a unos pocos rinde sus buenos dividendos. No soy tan ingenuo para creer que con los argumentos anteriores convenceré a los que creen que detrás de esto hay alguna conspiración porque los aficionados a dichas teorías siempre se encuentran más allá de cualquier razonamiento. Esos, de hallarse la noche del 14 de abril en la cubierta del Titanic cuando ven a la gente correr hacia los botes hacia los botes de salvamento gritando que el barco se hunde o sienten al propio barco dando extraños corcoveos se preguntan qué extraña conspiración anda detrás de todo eso sin pasarles por la cabeza que podría ser que el Titanic efectivamente se estuviera hundiendo. A esos no me queda otra cosa que recordarles una frase del mismísimo Vladimir Ilich Lenin: “los hechos son tercos”.
Murió Carlos Victoria

El escritor Carlos Victoria (Camaguey, 1950- Miami, 2007) acaba de morir. Creo que fue el último de la nunca abundante especie de los monjes literarios cubanos: aquellos para los que la escritura fue un deber sagrado y no un medio para adquirir relevancia social. Se consagraba a ella con la misma convicción y entereza con la que sospecho que ahora se entregó a la muerte, con el gesto resignado y tranquilo con que parecía hacerlo todo. Pero hablar de eso ahora mismo me parece una digresión porque Carlos Victoria fue ante todo una gran persona, de esas a las que da gusto haber conocido aunque sólo sea para comprobar que todavía existen tipos así. No nos habremos visto más de diez veces: una por cada vez que yo visitaba a Miami y él conseguía descubrir que tenía un par de horas disponibles entre el momento en que venía alguien a relevarlo en el cuidado de su madre y su hora de entrada en El Nuevo Herald y cada uno de esos encuentros con ese ser bueno y sombrío supe disfrutarlo como un regalo especial, como un goce tranquilo que sólo se puede sentir en ocasiones muy contadas y casi siempre solitarias. La muerte de su madre, quien toda la vida había arrastrado una devastadora enfermedad mental y de quien Carlos se había encargado siempre sin considerar ninguna otra alternativa no fue una liberación para Carlos como sospechábamos sus amigos. Fue un golpe durísimo para él, y le dejó un vacío sobre el que gravitó el último tramo de su vida. Nos vimos como un mes después del fallecimiento de su madre y me confesó que era la primera vez que salía de su casa a otra cosa que no fuera a trabajar. Este verano no pudimos vernos. Cuando lo llamé me dijo que al día siguiente sería operado de un cáncer. Si no salía bien –me dejó entrever como quien habla de algo perfectamente natural e inevitable- no estaba dispuesto a soportar la larga agonía que ya había presenciado en algunos familiares. Su vida, tal como la cuentan las notas biográficas que circulan ahora mismo o como se puede derivar de todo lo que he dicho más arriba no fue feliz o ni siquiera, para los parámetros de la mayor parte de nosotros, medianamente tolerable. Sin embargo supo vivirla con la plenitud estoica con que sólo la pueden vivir aquellos hechos de ese material noble y resistente de que Carlos estaba compuesto. Uno de sus primeros textos que leí fue una nota sobre Reinaldo Arenas, compañero de la más trágica de las generaciones cubanas, la generación del Mariel. En ella decía que Arenas era como una catarata y que uno podía admirar una catarata pero no podía ser amigo de ella. Siguiendo una metáfora por contagio podría comparar a Carlos con un río tranquilo -como ese que pasaba por el pueblo de Pessoa- y decir que lo quise –lo quiso cualquiera que lo conoció- todo lo que se puede querer a un río tranquilo.
Post Data: Pueden leer también una entrevista suya, la necrológica de Luis Manuel García y un cuento aparecido en la revista La zorra y el cuervo.
Post Data 2: La nota de Nestor Diaz de Villegas que dice más o menos lo mismo que yo pero mucho mejor.
jueves, 11 de octubre de 2007
La memoria histérica
Cuando se habla de historia de Cuba se dan por sentadas una serie de falsedades que muchos dan por ciertas. Son muchas y sobre todo muy extendidas incluso entre aquellos que descreen bastante del discurso oficial. En un texto que escribi hace un tiempo menciono algunas de ellas tanto sobre las guerras de independencia como sobre la insurrección contra Batista.
Entre las primeras:
A continuación en el mismo texto paso a analizar estas últimas falacias:
Entre las primeras:
“1) la afirmación de que la guerra de los diez años cesó por la traición de algunos dirigentes (desconociendo las dificilísimas condiciones en que se hallaba en aquel momento el campo insurrecto que le hicieron imposible incluso a los más decididos independentistas proseguir la guerra). Incluso se sugería en los libros de texto que después de la Protesta de Baraguá ante la negativa de las tropas españolas a pelear el general Maceo había optado por retirarse al exilio. 2) que la intervención norteamericana en la guerra en 1898 era indeseada por los cubanos que combatían a España y que no hizo más que arrebatarles un triunfo inminente y que sin lugar a dudas la explosión del acorazado Maine frente a las costas de La Habana había sido una autoprovocación urdida por el propio gobierno norteamericano. 3) que el fracaso de la república martiana se había debido a la propia intervención norteamericana en complicidad con elementos autonomistas que habían usurpado el poder legítimamente conquistado por los independentistas.”Sobre las segundas:
“1) la dictadura de Fulgencio Batista apoyada incondicionalmente por el gobierno norteamericano había asesinado a 20 000 cubanos. 2) la revolución había triunfado tras la derrota militar del ejército batistiano a manos de guerrillas fundamentalmente campesinas dirigidas por Fidel Castro. 3) todas las fuerzas revolucionarias (reducidas por obra de la historiografía al Movimiento 26 de Julio, el Directorio Revolucionario y el Partido Socialista Popular) habían reconocido durante el enfrentamiento a Batista el liderazgo de Fidel Castro y su estrategia de la lucha guerrillera como la única verdaderamente correcta.”
A continuación en el mismo texto paso a analizar estas últimas falacias:
Sobre estas últimas la más difícil de verificar con precisión es la cantidad de asesinatos cometidos por la dictadura batistiana. La cifra de 20 000 muertos publicada por primera vez en la revista Bohemia el 11 de enero de 1959, luego aceptada como verdad universal, ha sido atribuida por unos al ex presidente Ramón Grau San Martín y por otros a Miguel Ángel Quevedo director de la revista en esa fecha. Este antes de suicidarse declaraba en su carta de despedida que tal cifra era “invención diabólica del diptómano [sic] Enrique de la Osa [editor de la revista], que sabía que Bohemia era un eco de la calle pero que también la calle se hacía eco de lo que publicaba Bohemia”(Machado.223) Lo cierto es que esta fue acogida como verdad oficial y comprobada. Sin embargo un pormenorizado estudio de Armando M. Lago al respecto ha podido establecer una cifra bastante exacta de víctimas de la dictadura batistiana que alcanza apenas el 10% de la cifra mencionada. La diferencia numérica es cualitativa: permite pasar de la descripción del régimen de Batista como una dictadura sangrienta a convertirlo en un genocida tal que cualquier violencia que empleara el nuevo régimen pareciese poca. Los juicios improvisados y sumarísimos y los fusilamientos indiscriminados que estaban teniendo lugar desde los primeros días del triunfo revolucionario tuvieron en esta cifra su legitimación universal. Otro tanto pasaría con toda la violencia revolucionaria posterior y la cifra sigue siendo usada hasta la actualidad aunque cada vez con menos convicción.
La tercera de las afirmaciones puede ser contrastada por numerosos documentos –casi imposibles de consultar dentro de la isla- que demuestran que mientras diversas fuerzas rechazaban el liderazgo de Fidel Castro, cuestionaban sus métodos y optaban por estrategias distintas a las preconizadas por Fidel Castro a posteriori. Otros documentos incluso demuestran que el propio Fidel Castro en un principio contemplaba la lucha guerrillera como alternativa secundaria al plan original de intentar derribar el régimen batistiano mediante una insurrección general urbana secundada por una huelga general. Afirmar el liderazgo indiscutido de Fidel Castro de las fuerzas antibatistianas también equivale a desconocer el papel decisivo que tuvo el Movimiento 26 de Julio en las ciudades, con amplia autonomía durante buena parte de la lucha antibatistiana, tanto en la desestabilización del régimen como en la conversión del grupo puramente anecdótico comandado por Fidel Castro en una guerrilla mínimamente operativa capaz de atraer a campesinos y a elementos de diferentes sectores cada vez en mayor escala. Desconoce asimismo tanto la progresiva retirada del apoyo a Batista por parte del gobierno norteamericano así como el apoyo creciente de la alta y pequeña burguesía y la mayoría de los llamados partidos tradicionales a la causa insurreccional que crearon un decisivo vacío político en torno al régimen. También se suelen desconocer los contactos que sostuvo el propio Fidel Castro con altos oficiales del ejército con el objetivo de acelerar la caída del régimen y propiciar la transición de poderes.
Sin dudas que desconocer todo esto era desconocer demasiado. Tanto las afirmaciones a las que hacemos referencia como aquello que debían ignorar para sustentarlas fueron objeto de un celo que sólo puede parecer exagerado si se desconoce las dimensiones de su tarea. Esta debía responder a exigencias que iban desde el orden estrictamente práctico al más puramente simbólico. Por su lado más obvio se intentaba legitimar el origen del liderazgo de Fidel Castro y rediseñar su pasado de acuerdo al modelo de revolucionario marxista que se había erigido y del que él mismo sería el arquetipo. Sus años universitarios, dominados por sus vínculos con varios de los “grupos de acción” que habían derivado hacia un abierto gansterismo político fueron totalmente extirpados de su biografía política oficial que comenzaba prácticamente con su reacción ante el golpe de estado de Batista. [nota] Siendo Fidel Castro el máximo líder de la revolución y la revolución la culminación natural y necesaria de toda la historia cubana era necesario a su vez presentarlo como poseedor absoluto del conocimiento de las leyes que regían la historia nacional. Como premio de consolación en esta reconstrucción histórica resultado del pacto desigual entre las fuerzas que compartían el poder, al Directorio Revolucionario se le perdonaba su “errónea” insistencia en el magnicidio disimulándola y en cuanto al PSP se ignoraban sus fuertes acusaciones de putchista y aventurero a Fidel Castro y sus planes insurreccionales y la escasa participación de los miembros del partido en la insurrección contra Batista. El argumento más eficaz para este consenso era el de la unidad revolucionaria. Las mismas razones que justificaban la defensa de la infalibilidad revolucionaria de Fidel Castro llevaban a insistir en el monolitismo de la revolución: si esta era la revolución que había sido esperada durante tanto tiempo, la verdadera y definitiva, la sola existencia de diferentes organizaciones ponía en cuestión su sentido único e indiscutible. De ahí que el propio Castro insistiera en la creación en 1965 del Partido Comunista de Cuba, título que borraba la alusión a la existencia de organizaciones previas como lo sugerían los nombres anteriores de Organizaciones Revolucionarias Unidas y Partido Unido de la Revolución Socialista.
Todo esto redondeaba la imagen del nuevo mito del modo siguiente: un grupo de jóvenes comandados por Fidel Castro habían decidido derrocar a una dictadura que venía a ser el resumen de los males republicanos que durante décadas generaciones de revolucionarios habían intentado destruir. El objetivo final era el socialismo pero este no había podido ser hecho público a causa de la profunda propaganda anticomunista que existía en la época. Luego del revés del Moncada Fidel Castro había descubierto que la lucha guerrillera le daría la victoria para lo cual organizó la expedición del yate Granma. Al desembarco habían sobrevivido doce hombres (como los doce apóstoles o como, según contaban los textos escolares, el número de hombres que acompañaban a Carlos Manuel de Céspedes, el iniciador de la Guerra de independencia, cuando tras el primer revés pronunció su famosa frase de que con doce hombres bastaban para hacer la independencia de Cuba). Luego el campesinado en masa junto a obreros y estudiantes se unió a la guerrilla que finalmente derrotaría al ejército batistiano.
miércoles, 10 de octubre de 2007
Otra vez Celia Cruz
El estudioso puertorriqueño Juan Carlos Quintero Herencia (autor del libro La máquina de la salsa. Tránsitos del sabor) fue en buena medida responsable de mi redescubrimiento de la vieja salsa de los setenta a otro nivel, con otra mirada y fue por ejemplo quien me puso en contacto con las colaboraciones de Celia Cruz con Willie Colón o con la Sonora Ponceña (he buscado muchísimas veces en youtube “Todos iguales” con el primero y “La Ceiba y la siguaraya” con los segundos y no aparecen por ningun lado). Ahora es el propio Juan Carlos quien me envía el enlace de este video de Celia con la Fania All Stars.
El Grito (de la Demajagua)
En el marco de las celebraciones por el Grito de Yara (o el Campanazo de la Demajagua) presentamos aquí nuestro modesto homenaje a aquél que dio el susodicho grito el sin par Carlos Manuel de Céspedes más conocido como el Padre de la Patria. (De ese día se recuerda entre otras cosas que dio la libertad a sus esclavos aunque prefiera olvidarse que dichos esclavos no eran suyos sino que los tenía en alquiler). Celebraré esta efemérides con un texto (que también aparece en Leve Historia de Cuba, libro del que he hablado aquí hasta la saciedad) que recuerda los hechos el citado prócer fue designado posteriormente como el Padre de la Patria. O sea, aquél episodio en que al ser capturado su hijo Oscar por los españoles y serle solicitado que abandonara su lucha rechazó la oferta como antes lo había hecho el héroe de la Reconquista española Guzmán el Bueno y después lo haría el general franquista José Moscardó durante la defensa del Alcázar de Toledo. Creo que hay días en que cualquier padre hubiera hecho lo mismo.
PATRIOTEST
(Sobre las posibilidades de ser padre de la patria)
“Oscar no es mi único hijo: soy el padre de todos los cubanos que han muerto por la Revolución”.
Carlos Manuel de Céspedes, mayo de 1870.
Dado el supuesto caso de que usted dirija una insurrección armada, encaminada a obtener la independencia del cien por ciento de la patria que lo vió nacer, y el enemigo capture a un hijo suyo al que fusilará si usted no depone su actitud, marque con una X su posible reacción:
a)Se hace el desentendido y le resta importancia al asunto y, si es posible, rechaza su paternidad sobre el rehén con la secreta esperanza de que, en un final, no le pase nada.
b)Le manda una carta al hijo donde le recuerda la cantidad de veces que le advirtió que se cuidara, para después reprenderlo suavemente. Luego le hace un llamado al resto de sus hijos para que vean lo que les puede pasar de no hacerle caso a su padre y, una vez fusilado el muchacho, usted reinicia la lucha con renovados bríos.
c)Dice que con tal de ver libre a su patria está dispuesto a sacrificar no sólo a ése, sino al resto de sus hijos, y para que no queden dudas envía al enemigo los nombres y las direcciones de todos ellos.
d)Le plantea a sus compañeros de armas que, después de todo, nadie le va a devolver a su hijo el día de mañana y que, bueno, si hasta ese momento habían podido vivir sin independencia, no es tan mala idea esperar a que haya mejores condiciones. Que no tiene gracia andarse jodiendo para que otros vengan atrás a vacilar.
Una buena de El País

El País ha sacado un editorial sobre la figura del Che bastante claro y terminante: para el editorialista el Che era un asesino con ideología como cualquier yidahista de los de ahora (también aparece un artículo de Jorge Castañeda crítico pero más flojo que otros que ha sacado sobre el tema). Hace unos día hablaba de lo que parecía ser una política editorial pero a juzgar por las quejas de Juan Luis Cebrián (antiguo director de El País y consejero delegado del Grupo PRISA, propietario del periódico) el asunto puede ser bastante más complicado. Cebrián habla de “las presiones a las que son sometidos los grupos de comunicación por parte de todo tipo de organizaciones políticas y sociales” a la que en vista de los resultados no escapa su periódico: los editoriales cargan la mano contra los Castro o Chávez mientras los reporteros se esfuerzan por pintarlos como modernos Robin Hoods. Por su lado Mauricio Vicent, corresponsal de ese periódico en Cuba desde hace tanto tiempo que parece haber sido puesto allí por Franco, se empeña en ver cambios en la isla donde a juzgar por su larguísima experiencia allí no debería ver más que un discreto trote en el lugar.
[La imagen con que ilustro este post fue creada hace años por Armando Tejuca y circula por ahí aunque muchas veces sin reconocerle los derechos de autor. Al menos que aquí conste como tal.]
martes, 9 de octubre de 2007
Maykel Galindo
Maykel Galindo es, con solo una temporada el futbolista cubano que más éxito haya tenido nunca en un circuito profesional (no hay mucha competencia, es cierto), en este caso la MLS norteamericana. En este campeonato ha marcado 12 goles, siendo el máximo goleador de su equipo, las Chivas USA (equipo que terminara en primer lugar de la divisojn de oeste) y el quinto de la liga. Abajo dos goles que marcó contra el Galaxy de Los Angeles
Las gracias del Che
Sería injusto negar que el Che tenía un especial sentido del humor. Prueba de esto es una anécdota que contó a BBC Mundo Félix Rodríguez, ex agente de la CIA que participó en la captura e interrogatorio del Che en Bolivia:
"Hace 20 años una mujer se acercó a mí en Paris y me contó como cuando su hijo de 15 años fue condenado a muerte por escribir en contra del gobierno de Fidel Castro", cuenta Rodríguez.
"Ella consiguió una audiencia con el Che y le rogó que lo dejara vivir. Era viernes y la ejecución estaba prevista para el lunes. Cuando el Che le preguntó el nombre del muchacho la madre creyó haber salvado la vida de su hijo. Él giró la cabeza y dirigiéndose a sus soldados gritó: 'Al hijo de esta señora fusílenlo hoy mismo para que su madre no tenga que esperar hasta el lunes".
lunes, 8 de octubre de 2007
Se acabó lo que se daba
Los Yankees quedaron eliminados al perder el cuarto juego de su serie contra los Indios de Cleveland 6-4. Para más información ver aquí.
Sólo Dios
Acá un video de Martín Valverde, músico católico mexicano donde habla y canta sobre sus experiencias en Cuba.
Leve Historia
A continuación les pongo un texto Francisco García González, coautor de Leve Historia de Cuba, escrito expresamente para ser leído durante la presentación de dicho libro el pasado 28 de septiembre en la librería Lectorum de Nueva York.
LEVE HISTORIA
Es cierto que la idea de este libro surgió a partir de una discusión sobre cómo debía escribirse un cuento de tema histórico. Es muy difícil ser amigo de Enrique del Risco y escapar a las discusiones. Al menos aquella no fue una bronca estéril, gracias a ella estamos aquí, bueno, ustedes y mis palabras. (Mis numerosos compromisos acá, las trampas burocráticas de la SINA y de sus colegas, las autoridades cubanas, me lo impedirían.) Claro, las controversias entre nosotros no siempre iban de temas tan imprecisos como el citado. Todavía me asombra que tuviera algo que decir sobre qué es o no mejor a la hora de escribir lo que fuera. Por esos años discutíamos de deporte, de música, de cine y por supuesto casi siempre de política… Era hasta más espiritual, creo. Y entre discusión y discusión fue que nos hicimos grandes amigos. Amigos de verdad, de los que no miran a la jevita del socio…
En el año 1995 Del Risco salió de Cuba vía Alemania, con destino a España, por razones muy parecidas a las mías en la actualidad: numerosos compromisos internacionales reclamaban su presencia lejos de la Patria por tiempo indefinido. No fui al aeropuerto a despedirlo, no tuve huevos. Además, ¿cómo iba a regresar después a Caimito del Guayabal, lugar donde vivía, con el transporte herido de muerte? Nuestro matrimonio artístico, o dúo ocasional, se desintegraba, para bien de la cultura cubana. Pero lo importante eran dos cosas: Enrique y Eida, su esposa, pasaban, de acuerdo al lenguaje fúnebre que define los casos en nuestro país, “a mejor vida” y en la maleta iba el original de Leve historia de Cuba.
De 1995 a 2006 el manuscrito de Leve historia... pasó por numerosas editoriales, en unas no interesaba, a pesar de las frases de aliento por nuestras grandes dotes de escritores, “sigan adelante muchachos, en otro momento, ustedes tienen para eso…” Más o menos. En otras no comprendían de qué género se trataba, ¿novela?, ¿cuento?, y eso, se sabe, suele ser fatal a la hora de hacer negocios. Para no hablar de las que lo aceptaban para luego quebrar el próximo mes. Imagino la “grave histeria” que provocaba el asunto en Del Risco. Y yo, acá, recibía una carta de negación tras otra.
Por fin, en algún momento de 2004, aparecen David Landau y Pureplay Press. No obstante seguí sospechando que Leve historia… jamás vería la luz. Tuve tres años para pensarlo. Al parecer eso que decía Eliseo Diego de que las editoriales cubanas eran las más lentas del occidente cristiano, en términos geográficos no era exactamente así… Hasta que una mañana al cabo de tres años, suena el teléfono y escucho la voz de Del Risco: aún no lo había visto, pero el libro viajaba de costa a costa. Me alegré… mucho…, sobre todo por él. Doce años de pelea pueden llegar a desmoralizar a cualquiera, yo me hubiera rendido al tercer año, pero hablo de Enrique del Risco, al que no por gusto Eida y yo llamábamos el pionerito…
Ahora solo quedaba esperar… Confieso que cuando vi la portada en Internet no me gustó mucho, ¿qué era aquel mango tocando trompeta y la rubita de la lira?, ¿aquellos globos en los que iba el título para dar idea de falta de peso? No sabía a quién culpar si a Armando Tejuca, autor del cuadro, o a Pureplay… La portada solo me remitía a una de las empresas cubanas más rentables de todos los tiempos: Frutas Selectas y Cultivos Varios.
Solo quedaba esperar… Y una noche vuelve a sonar el teléfono. En esta ocasión era Armando Tejuca. En breve él y Del Risco estarían en Radio Martí para hablar del libro. La noticia me alegró y tras muchos esfuerzos pude sintonizar dicha emisora. El caso de Radio Martí merece que nos detengamos un instante. Conocida en Cuba como Radio Pepe o Radio Casualidad (por eso de que “estaba escuchando el radio y cambié de estación y oí, de casualidad, en Radio Martí que el Duque Hernández ganó ayer.”), tiene el don el ocasionarle al sistema una especie de urticaria tan intensa que la gente está convencida de que la estación es monitoreada y, pobre del cubano que se le ocurra hablar por ella o que solo mencionen su nombre…
Y esa noche mi nombre fue pronunciado por los locutores de Radio Martí, y yo, que de casualidad la estaba escuchando, tuve conciencia entonces de que Leve historia… existía. Pasada la euforia tuve un ataque de pánico. Mi mente delirada sutiles escenas de represión… Es difícil vivir y dormir así. En la mañana salí a la calle y me paré en la primera esquina, respiré profundo, abrí un poco las piernas y cerré los ojos esperando a que ellos vinieran: los de civil y lentes tipo el agente Smith. En vano me repetía el verso de Reinaldo Arenas que dice: No van a lograr que me considere importante. El miedo era de los buenos y no se iba, hasta que el sol empezó a molestarme. El luchador social que había escrito un libro definitivo y demoledor contra el régimen imperante abrió los ojos y nada… Ni Smith, ni los negrones de guayabera… Solo un vendedor de pesos convertibles y dólares ofreciendo su mercancía. Regresé a casa, mejor desayunar que coger sol citando a Reinaldo Arenas.
Al final Leve historia… llegó a mis manos tras una riesgosa operación de infiltración que haría palidecer de envidia de cualquier agencia de inteligencia y, todas mis impresiones cambiaron. Una cosa es la Internet y otra el objeto en sí. Hasta el momento es el libro más hermoso que he tenido y el mango bien vestido con su musa de portada es el mejor de todos los cuadros que Tejuca ha pintado. Pero la verdadera sorpresa sería volver a leer el libro de un tirón. Me asombra que escribiéramos un libro así siendo tan jóvenes. Del Risco asegura que su vigencia se debe en gran medida al larguísimo desvelo del Paciente en Jefe. Yo pienso que Leve historia… todavía no acaba. Cuando el futuro sea pasado o presente, el libro seguirá creciendo más allá del “Epílogo” y la cronología final seguirá engordando con nuevos hechos. Mientras, cuando camino por la calle miro a todas partes buscando a Smith, o los negrones en guayabera, y nada. Nadie se ha enterado de que he escrito un libro demoledor y definitivo junto a un traidorzuelo neoanexionista. Debe ser que la literatura en los tiempos que corren está condenada de antemano, o como dice Reinaldo Arenas, esto es un asunto que no tiene importancia.
Muchas gracias y adquieran el producto.
Francisco García González. Bauta, 22 de septiembre de 2007. Año 49 de la Revolución.
Inquietudes
No me comprometo con nada de lo que diga si la realidad resulta ser más sutil que yo. Aquí un artículo de Rafael Alcides sobre las inquietudes actuales cubanas. Si eso también está en la calle simplemente me callo. mejor que hablen los que están allá.
Ganan los Yankees
Están contra la pared. Pierden un juego más y saldrán del campeonato pero por fin han ganado su primer juego. Cruzo los dedos a ver qué pasa.
Una anécdota
Hace unos días escribí en Encuentro en la Red sobre el nuevo proceso de quejas y sugerencias abierto por el régimen cubano. Debo advertir que mi sana desconfianza viene de mi experiencia personal. No hay nada que se atreva a decir la gente o que no se atreva a decir que ellos no sepan. Se trata como otras veces de un proceso de catarsis muy limitada, de crear la impresión de que les interesa contar con la opinión de la gente. Recuerdo que cuando el llamamiento al Cuarto Congreso del Partido yo estaba trabajando en el Cementerio de Colón. Ya yo no me creía nada (había creído un montón de cosas durante demasiado tiempo pero hasta yo tengo mis límites) pero por no quedarme callado por aquello de que tragarse las cosas hace daño al sistema cardiovascular me solté a hablar de la libertad de expresión, del muy triste papel que jugaba la prensa en Cuba etc. Se deben imaginar cómo debió haber caído eso en aquella reunión. Aparte de los sepultureros, a los que no les interesaba nada de nada, la mayor parte de la plantilla la constituían los queridos CVP’s que eran, creo que en su totalidad, miembros del Partido. En cuanto terminé de hablar sentí un rumor que un negro de la Alabama de 1930 hubiera reconocido enseguida como ese que precede a un linchamiento. Esa iba a ser la única resonancia que iban a tener mis palabras: rumores que pronto se convertirían en acusaciones –fatales- de contrarrevolucionario y agente enemigo. Sin embargo, antes que ninguno de aquellos miembros del Comité de Vigilancia y Protección dijera algo más o menos inteligible el administrador del cementerio se paró y dijo que mi preocupación ya había sido debatida en diversas ocasiones al más alto nivel y que el partido y el gobierno estaban conscientes de esa situación. En principio pensé que el administrador no había entendido nada. Estuve a punto de repetir lo que había dicho antes, algo que por supuesto no era motivo de discusión de ninguna instancia superior. Pero entonces el administrador –un tipo joven y relajado pero con bastante experiencia a sus espaldas- se sentó y se quedó mirándome fijamente como diciendo: “Cabrón, te acabo de salvar la vida así que mejor te quedas callado el resto de la reunión porque la próxima vez no te va a salvar nadie”. Y por supuesto permanecí callado. Nunca tuve oportunidad de agradecérselo en Cuba pues implicaba una complicidad que dada su posición como administrador nunca admitiría. Años después en Nueva York me lo encontré, dueño de una dulcería pequeña y acogedora de la octava avenida, y aceptó mi agradecimiento con la sonrisa del que no le puede dar mayor importancia a un asunto ya demasiado antiguo y que había despachado apenas con un gesto instintivo: el instinto de supervivencia pero de esa supervivencia colectiva que llamaría solidaridad sino fuera porque la palabra de tan maltratada ya significa bien poco.
domingo, 7 de octubre de 2007
Todas las Habanas de Cuba
Rafael Rojas ha publicado en Primera Revista Latinoamericana de Libros una especie de reseña múltiple sobre varios libros que han aparecido en los últimos tiempos sobre La Habana. No la he leído todavía pero suena interesante.
sábado, 6 de octubre de 2007
Más vivo que nunca
Así está el Ché. Su pensamiento económico será una mierda pero no hay duda que el argentino le cogió la vuelta al asunto de generar ganancias. Sólo que la solución no estaba en el trabajo voluntario sino en la imagen: ese meticuloso desaliño que cultivó durante años terminó generando amplios dividendos. Ahora el ex agente de la CIA, Gustavo Villoldo, uno de los que contribuyó su captura e incluso afirma que participó a su enterramiento quiere mojarse con las acciones en alza del guerrillero histriónico. Va a sacar a subasta un mechón de pelos y otras reliquias. Por supuesto, las protestas no se han hecho esperar por los mismos que usan camisetas con su imagen y tratan de imitar su ejemplo al menos en cuanto a los habitos de higiene. Se trata ni más ni menos de lo que el propio Che definiría como contradicciones insolubles del capitalismo.
Los play-off

Liván Hernández cierra la barrida de los Diamondbacks de Arizona contra los pobres Cubs de Chicago que no ganan una serie mundial desde antes de la primera guerra ídem. Se metió en problemas pero salió con ellos con maña y la ayuda de su equipo que fabricó cuatro dobleplays. Aquí el resumen de su actuación. Los Rockies de Colorado también barrieron a los Phillies de Filadelfia. Y los Yankees a ver si mañana se mantienen con vida.
Dos de Caetano
De los viejos tropicalistas brasileños Caetano ha sido siempre el más activo y experimental. Yo lo descubrí a través de Chico Buarque que viajaba a Cuba a cada rato, y del que habían estrenado una película allá. Aquí les pongo un dúo entre ambos en los 70's y más abajo una vieja canción de Caetano de los 80, “Haití” con un arreglo contemporáneo.
Haiti
Haiti
viernes, 5 de octubre de 2007
Un recuerdito del camarada Stalin
A más de medio siglo de su muerte siguen apareciendo evidencias de los “errores” del georgiano. esta vez se trata de cadaveres de represaliados en los 30.
Magos habaneros
Esta es una de las cosas más simpáticas que he leído escritas por un español o cualquier extranjero sobre Cuba. La publicó Alfonso Ussía en el ABC el 9 de enero de 2001 con motivo de una protesta de la prensa oficial cubana por una cabalgata de Reyes Magos que organizó la embajada española en La Habana ese año.
Magos habaneros
Por Alfonso Ussía
La Embajada de España en Cuba organizó el pasado viernes su cabalgata de reyes. Tres diplomáticos se disfrazaron de Melchor, Gaspar y Baltasar, recorrieron algunas calles en sus carrozas y lanzaron caramelos a los niños que asistieron al festejo. ¿Hay algo más idiota que una cabalgata? Sí; enfadarse por una cabalgata. Y eso es lo que ha sucedido en las redacciones de la Prensa cubana. Que se han agarrado un berrinche por algo tan tonto y sencillo como una cabalgata de reyes, a la que han calificado de «espectáculo asqueroso». Tampoco es para ponerse así, porque una cabalgata no es otra cosa —en su origen—, que una manifestación cabalgada, que una reunión de muchas personas que se organiza como festejo popular. Así, que los comunistas habaneros son los más eficaces y constantes organizadores de cabalgatas. Las del pobre Eliancito, por ejemplo, el ajetreado y explotado niño balsero.
Melchor, Gaspar y Baltasar tiraron a los niños caramelos. Los periodistas de Castro se preguntan: ¿Con qué derecho humillan a nuestros niños lanzándoles caramelos al pavimento o al fango, según la puntería de los mamarrachos? ¡Hombre, camaradas, compañeros revolucionarios, no se pongan así! Los Magos tomaban en sus manos un montón de caramelos, y los lanzaban a los niños. Algunos alcanzaban su objetivo, y otros caían en el fango —¿por qué hay fango en las calles principales de La Habana?—, y en el pavimento. Entonces, los niños cubanos, sin humillarse ni nada, se agachaban y rescataban los caramelos del suelo. En los desfiles de carnaval se hace lo mismo con serpentinas, y no se ponen así los compañeros camaradas revolucionarios.
Aciertan los compañeros camaradas revolucionarios cuando llaman a Melchor, Gaspar y Baltasar «Magos de pacotilla». En efecto. Aquí la Revolución no yerra. Los Magos que cabalgaron sobre el fango de las calles de La Habana eran de pacotilla, o sea, de mentira, de inferior rango. Si hubiesen sido los de verdad estaríamos ante un milagro de los gordos. Ahí es nada, Melchor, Gaspar y Baltasar en persona perdiendo el tiempo en las calles enfangadas de La Habana. Contra eso no podría ni el compañero Fidel, que por otra parte, de niño creyó en los Reyes Magos, como tantísimos cubanos de su generación. Y ahí está, tan tranquilo y sano, matando de hambre a su país y encarcelando disidentes a su antojo, lo que demuestra que haber creído en los Reyes Magos no es inocencia reservada para los niños melindres y capitalistas, sino también para los que han estudiado las chorradas del Ché.
Al final, pierden definitivamente los papeles. Y todo por una cabalgata, que hay que ser imbécil para enfadarse con una cabalgata. Reprochan a la Embajada de España el llevar a Cuba «tradiciones que vinieron por primera vez junto a la espada y la cruz que mataron al indio Hatue». A título personal, lamento profundamente la muerte del indio Hatue, y ruego a los revolucionarios cubanos que acepten mi más sincera condolencia por el luctuoso hecho. Estuvo muy mal matar al indio Hatue o Hatuey, cacique de Maisi, capturado por las tropas españolas y condenado a morir en la hoguera... en 1511. Aquellos fueron tiempos cruentos y despiadados, también en la vieja Europa, y se terminaba en la hoguera por un quítame allá esas pajas. Además, que para mí, los que prendieron la hoguera que achicharró a Hatue o Hatuey estaban más emparentados con los actuales periodistas cubanos que yo. No obstante, y después de reconocer una vez más que los españoles podrían haberse comportado mejor con Hatuey, considero que es de justicia no mezclar a Melchor, Gaspar y Baltasar con barbaridad tan lejana en el ánimo y en el tiempo.
Señores camaradas revolucionarios: no sean dogmáticos. Una cabalgata de reyes no es más que eso. Un tostón. Pero no un tostón mayor que las cabalgatas impuestas y coactivas por el Malecón con Eliancito de coartada, o las terribles cabalgatas de cubanos agotados, marchitos, desvanecidos y espectrales arrastrando los pies tras oír un discurso de cinco horas del compañero Comandante. Que eso sí que es una cabronada, camaradas revolucionarios.
jueves, 4 de octubre de 2007
Blue Monk
Andaba buscando una versión decente de The Sidewinder de Lee Morgan pero no encontré ninguna. Aquí les pongo en cambio “Blue Monk” por el mismísimo Thelonious Monk junto a Osie Johnson en la batería y a Ahmed Abdul-Malik en el bajo.
Demagogia v.s. periodismo torpe
Rafael Correa, presidente de Ecuador fue entrevistado por Jorge Ramos. Correa se apresta a redactar una nueva constitución luego de reformar el congreso ecuatoriano a su antojo en el más puro estilo chapista con la diferencia que él acudió a las turbas para expulsar a los congresistas opositores. Jorge Ramos, locutor estrella de univisión, el principal canal hispano no destaca precisamente por su brillantez la cual trata suplir con vehemencia. Por eso en la entrevista que le hizo al mandatario ecuatoriano perdió la oportunidad única de cuestionar lo que se trae entre manos. En vez de preguntarle que haría en su país le preguntó qué copiaría de Cuba o Venezuela. “No quiero hacer una nueva Cuba sino un nuevo Ecuador” o “Imitaría sus proyectos de educación y salud” son las respuestas cantadas sin siquiera preguntarle cómo se puede copiar el programa de salud cubano sin esclavizar a los médicos. En cuanto a Evo Morales visitó el Daily Show de John Stewart y este, usualmente mordaz y agudo se dejó engatusar por las mañas de indígena sencillo y sincero de Morales. Suponerle tanta franqueza e ingenuidad a los indígenas y no verlo como en su caso como un político que se quiere salir con la suya como cualquier otro es para mí una variante no muy sutil de racismo. No sólo por suponer que un poncho es garantía de honestidad sino por asumir que un indígena es tan simple (e inferior) que todavía es incapaz de hipocresía y doble juego como cualquier otro mortal. Es entonces que tipos inteligentes bajan la guardia y uno puede asistir a espectáculos tan lamentables.
Rafael Correa entrevistado por Jorge Ramos
Evo Morales en el Daily Show
Rafael Correa entrevistado por Jorge Ramos
Evo Morales en el Daily Show
miércoles, 3 de octubre de 2007
El poder de la crítica
El poder de la crítica, artículo mío que acaba de salir en Encuentro en la Red.
Sobre las ventajas de no hablar
En Cuba los escritores ciegos van a Holguín . En cambio los mudos a Barcelona.
http://www.granma.cubaweb.cu/2007/09/11/cultura/artic08.html
http://www.granma.cubaweb.cu/2007/09/11/cultura/artic08.html
Concierto de Mike Porcel
Mike Porcel era una leyenda en La Habana. Su canción para el XI Festival de la Juventud había sido la elegida y luego desapareció de la escena nacional. Que si había sido fundador de Síntesis y luego se separó. Que si había tratado de irse por el Mariel y no lo dejaron. Que si Silvio y Pablito junto a la Nueva Trova en pleno habían participado en el acto de repudio que le hicieron y que Pedro Luis Ferrer se había negado a participar en aquello y que Amaury Pérez se había disculpado de ir diciendo que estaba enfermo. Luego de una huelga de hambre al fin lo dejan ir a Miami. En Nueva York lo he visto a cada rato. Ahora Mónica López me avisa de que va a dar un concierto en Miami. Sobre su vida Porcel habla en esta entrevista aparecida hace años en Encuentro en la Red. Abajo les dejo el cartel del concierto con la información. Si quiere ampliar imagen haga click sobre ella.


martes, 2 de octubre de 2007
¿Generosidad? ¿Agradecimiento?
El titular de El País no tiene desperdicio: Cuba devuelve la vista al hombre que mató al Che Guevara. Ese “Cuba” que obviamente quiere decir “gobierno”. Todo lo demás es confuso. ¿Por qué se la devuelve? ¿Porque antes se la había quitado? ¿Por generosidad? ¿En agradecimiento expreso del Comandante por haberle quitado de arriba al argentino? ¿Agradecimiento de la industria ligera por la incesante venta de T-shirts? ¿Del ministerio de turismo? Gracias a Mario Terán el Ché no es otro viejito cagalitroso en mono deportivo hablando de redimir a la humanidad. Gracias a la revolución Mario Terán se va a gastar la vista viendo camisetas del tipo que mató.
Enrique Almirante
Vía Penúltimos Días me entero que falleció el actor Enrique Almirante. De él se contaba a mediados de los 70 que había caído presos junto a Edwin Fernández, Frank Negro y Julito Martínez entre otros por las llamadas fiestas de perchero. Al menos era el rumor que corría por la época. Si alguien sabe de eso le agradecería que aclarara el punto porque por supuesto no se habla de eso en ninguna de las esquelas que le han dedicado ni en esta entrevista. Pero Almirante se destacó sobre todo por interpretar cuanto esbirro batistiano, contrarrevolucionario o agente de la CIA aparecía en la televisión cubana no sin cierta dignidad y por supuesto una crueldad sin límites. Sin dudas para los cubanos de adentro no había anticastrista más conocido que él aunque lo fuera de mentiritas. Siempre he pensado que en Miami se le debería erigir un monumento o darle el nombre a un teatro por haberle dado rostro al anticastrismo durante tantos años, aunque siempre lo mataran al final. abajo les dejo un trozo de Julito, el pescador donde aparece una vez mas como esbirro.
lunes, 1 de octubre de 2007
Texto sobre Leve
La introducción a la presentación a Leve Historia de Cuba que tuvo lugar el viernes pasado en la librería Lectorum en Manhattan estuvo a cargo de Anke Birkenmaier, profesora de Columbia University, editora del libro Cuba: un siglo de literatura (1902-2002) (Madrid: Colibrí, 2004 y autora del estudio Alejo Carpentier y la cultura del surrealismo en América Latina. Aquí les dejo el texto que leyó en dicha presentación:
Leve Historia de Cuba
Nos enseñó Horacio en su Ars Poética que la literatura debe ser “dulce et utile”, y este libro lo es. Dulce, porque es uno de los libros más entretenidos y cómicos que he leído recientemente, y útil, porque revisa los episodios importantes de la historia cubana, y nos los vuelve plásticos, palpables, de manera que empezamos a verlos con ojos nuevos. Es un manual histórico subversivo, por así decirlo, y nunca se aprende mejor que de esta manera.
Leve Historia de Cuba no tiene índice, pero sí tiene una cronología al final del libro que sirve a manera de orientación y nos da una idea de lo que se privilegia en esta nueva historia de Cuba: lo irrespetuoso y el escarmiento. Con la notable excepción de Martí, las autoridades, al empezar con el Papa, pasando por los capitanes generales y terminando con el máximo líder, son burladas sistemáticamente; también se encuentran burlados los episodios más horroríficos de la historia cubana, como, por ejemplo, cuando la crisis de los misiles se recuerda porque durante ella un tal “Fito Pimpollo estampa su firma en uno de los cohetes rusos.” Se mezcla lo culto con lo popular, como por ejemplo en la entrada para 1927, que, en vez de mencionar la Declaración del grupo Minorista, menciona la primera grabación en disco del Trío Matamoros. La cronología termina en el utópico año 2045, con el la entrada del “Superhéroe” a la ciudad, pero eso es lo único realmente que hay de utopía en este libro totalmente dedicado a la reescritura del pasado.
El humor del libro resulta sobre todo de su sentido del detalle con el que se cuenta la petite histoire, según la frase de Proust, que siempre hay en los grandes eventos históricos. Muchas veces es que simplemente un episodio se cuenta no desde la mirada de sus protagonistas principales, sino desde la de los menores, como por ejemplo, cuando la llegada de los españoles a Cuba no la cuenta Cristóbal Colón, sino un marinero común, o cuando el estilo florido del diario de Colón se aplica a la descripción de una orgía, observada por los españoles como si fuera un ritual contado por antropólogos. No sólo a nivel de contenido, sino también en el estilo, los autores captan los diferentes registros del habla cubano, y es un festín leer estos cuentos cortos por sus matices tanto regionales como históricos.
Gérard Genette, el gran crítico francés ha escrito un libro precioso que se llama Palimpsestos. La literatura al segundo grado. En él analiza los tipos de textos que declaradamente son basados en otros, parodias, sátiras, travestismos literarios (eso también es un género literario, al menos en francés), imitaciones y pastiches, transposiciones y traducciones. Son estos los géneros literarios “bajos” que Aristóteles en su Poética no había desarrollado, o que se han perdido a lo largo del tiempo, como sabemos del Nombre de la rosa de Umberto Eco. Genette nos explica que la parodia, que en griego significa “cantar falso”, típicamente se presenta de tres maneras: la modificación de la dicción tradicional; la anti-épica o “parodia dramática”, que reemplaza a los protagonistas héroes por personajes “inferiores” o menores; y la parodia basada en el contraste entre estilo épico y tema bajo o risible. Las tres formas de parodia, como hemos visto, las encontramos en la Leve Historia de Cuba, que es un verdadero manual de virtuosismo paródico. Pero las historias de Enrisco y Francisco García no son “falsas” aunque sean personajes o episodios inventados, ficticios que sirven de contrapeso a los grandes relatos míticos. Son, más bien, historias que nos hacen realizar la atmósfera, el ambiente de los momentos decisivos en Cuba, y la cantidad de personas y de factores imprevisibles que contribuyeron a que precisamente se vuelvan momentos decisivos.
Si mal no recuerdo, Enrique tiene una teoría elaborada en otro lugar sobre el “mito leve” en la historia cubana, que comprende para él los relatos de Reinaldo Arenas, los de Virgilio Piñera, las novelas de un Pedro Juan Gutiérrez, tanto como algunas escenas en las obras de Alejo Carpentier. Este concepto del mito leve se refiere a los textos heterodoxos, que no proponen ideologías para entender Cuba como nación, sino las cuestionan y la ironizan. Este libro, me parece, que es un complemento de la teoría de Enrisco, y demuestra en la práctica del escritor—no del académico-- lo que son estos mitos leves, que ofrecen una especie de “comic relief” de los grandes relatos de una nación.
Aunque cada uno de los cuentos trate de un episodio diferente, hay un motivo que aparece repetidamente, que es el de la “gloria.” Así por ejemplo en “Ultimas aventuras del soldado desconocido cubano”—reescritura de la conocida noveleta de Pablo de la Torriente Brau. Este cuento se burla de la heroización de los soldados anónimos, en este caso, en la Guerra Civil Española, y de las peleas entre los muertos de entrar “en la gloria.” El asunto es, sin embargo, no sólo la glorificación del hombre común, cosa que se ve en los monumentos a la guerra en muchos países, sino el hecho consabido de que los escritores cubanos que se fueron de la isla, solo después de muertos vuelven a ser editados y recordados en ella oficialmente. Es, creo yo, la cuestión del canon cubano, que se plantea aquí, de la jerarquía entre autores muertos y vivos, y de la manera cómo se construye ese canon, por inclusiones y exclusiones un tanto arbitrarias. Y creo que la discusión sobre la gloria, que aparece en este cuento, es característica de la preocupación fundamental de este libro, que es la relectura de la historia y la literatura cubana. Si, al menos desde 1959, la historia ha sido impuesta de manera oficial un tanto caricaturesca, los cubanos se hacen cargo de reescribirla incesantemente tal como les parece correcto, y estas distintas versiones no-oficiales se multiplican y contradicen siempre. Es una manera eminentemente letrada—típica de las diásporas-- de preservar una memoria colectiva viva, de releer José Martí y los demás autores fundacionales de la nación, comentándolos y glosándolos siempre, para que nunca se mueran de verdad.
En la manera desenvuelta pero obsesiva de reescribir no sólo la historia cubana sino también su literatura, es donde veo más relaciones entre el libro de Enrisco y Francisco García, y otros autores y artistas cubanos de hoy. Así Abilio Estévez, en su Inventario secreto de La Habana, repleto de referencias a escritores cubanos y visitantes extranjeros de la isla, Pedro Juan Gutiérrez y otros escritores del llamado Período Especial, muy impactados por la escritura de Guillermo Cabrera Infante, y en la reivindicación de Virgilio Piñera, de Julián del Casal y de Lorenzo García Vega por la generación de poetas de los años ochenta. Dado que la división real entre los que viven en la isla y los que ya se fueron es tan tajante, la nación cubana, me parece, se ha establecido en este espacio intelectual, y es por eso que la constante relectura del panteón de los escritores nacionales sigue siendo tan importante.
El contraste entre la historia oficial cubana y sus versiones no oficiales se ve en los epígrafes que preceden cada uno de los cuentos. Son tomados de manuales de historia cubanos, de antes o después de 1959, libros leídos en la escuela primaria y secundaria, que dan versiones abreviadas y didácticas de la historia cubana, las cuales se encuentran comentadas en los cuentos mismos. Ese contraste hace gran parte de la gracia de este libro, y muestra la investigación en la que se basa, pues requiere tiempo dar con tantos manuales y obras de historia. Y esto es un libro bien investigado, y bien pensado.
Eso me lleva a decir algunas palabras sobre el público lector de este libro. Me parece que es un libro que está escrito para cubanos, pero que es interesante para todos, cubanos, latinoamericanos y los demás. Los cubanos lo leerán a su manera, disfrutando y descifrando las muchas alusiones que hay a personajes conocidos y las reescrituras de anécdotas consabidas. Pues es esto el encanto y a veces la limitación de las parodias, que ofrecen ese placer al lector enterado que se alegra cuando sabe identificar Cirilo con Villaverde, Juan Francisco con el ex esclavo Manzano, y así sigue la lista de nombres y de episodios menos conocidos o desconocidos en el resto de América Latina. Los demás lectores, sin embargo, irán conociendo una historia cubana que es imaginaria y entretenida, pero no del todo. Estos lectores se quedarán con la curiosidad de saber más sobre los episodios y personajes referidos, y tendrán un primer ancla en estos epígrafes de manuales históricos, que sí refieren hechos duros.
Donde más características generalmente latinoamericanas hay es en los cuentos dedicados a la época colonial, que ocupan poco menos de la mitad de este volumen. Estos cuentos captan muy bien el famoso “se acata pero no se cumple” de la administración criolla colonial, que se manifiesta en cierto diletantismo cruel y deleite en el goce ilegal, y que refleja una experiencia no exclusivamente cubana, diría.
También en algunos de los cuentos hay un tono borgiano, “argentino”, si quieren, o simplemente más allá de los estilos y las obsesiones nacionales. Esto ocurre, por ejemplo, en el cuento dedicado al Maleconazo de 1994, “Un día mortal”, donde el protagonista describe un día perfecto de vacaciones, una salida en bicicleta a la playa, una comida un tanto precaria y un partido de futbal, yuxtaponiéndolo con la irrupción de la protesta en la ciudad. El protagonista al final hace sus conexiones sobre las razones misteriosas por las cuales esta protesta no tuvo los resultados intentados, y las ve justamente en la felicidad suya de este día. Eso es una instancia de aproximaciones muy poéticas entre historia personal y política, una suerte de azar objetivo que marca muchos de los cuentos recogidos en este volumen.
No nos equivoquemos, la levedad de estos cuentos no consiste en el choteo y la levedad nacional republicana tan deplorada por Cintio Vitier. El humor aquí es una manera de melancolía, diría, una forma de distanciarse de una historia sentida en gran parte como trágica o triste. Algunos de los cuentos expresan este contraste hasta en el título, como el cuento “Carnaval”, que trata de la tortura bajo Batista, o el cuento “Compañeros son los bueyes”, que se refiere a la lucha contra bandidos, y es una reescritura a su vez de la literatura de la violencia de los años sesenta.
En ningún momento es este un libro frívolo, sino más bien uno que adquiere su peso a medida que vayamos volviendo a él, discutiendo y cuestionando los inagotables fondos de la historia no oficial cubana.
Anke Birkenmaier, Columbia University
Aclaración histórica
Recuerdo perfectamente el día en que escuché por primera vez a Bebo Valdés. Caminaba por las calles de Madrid en el invierno de 1995 cuando de pronto a través de los audífonos de mi radio empezó a salir una música que nunca había escuchado y que al mismo tiempo me era tremendamente familiar. Era como si toda la música cubana se hubiera vestido de traje y como si esa nueva elegancia no restringiera sus movimientos, su gracia, su alegría innegable. Luego me enteraría que aquella pieza pertenecía al disco “Bebo rides again” que Paquito D’Rivera había producido para hacer regresar a los estudios de grabación al viejo y admirado director de la orquesta de Tropicana, Bebo Valdés y devolver su marginada grandeza a un público que pronto caería admirado ante ella. Si ese disco sacó del olvido a Bebo, sus apariciones primero en la película Calle 54 y luego en el disco “Lágrimas negras” junto a Diego El Cigala lo han convertido en una figura admirada mundialmente. A Paquito D’Rivera le ha molestado que últimamente se suela olvidar no sólo el papel que jugó en la recuperación de Bebo Valdés como músico mientras que el hijo de este no movía un dedo incluso cuando se le propuso grabar el “Bebo rides again” con su padre. Abajo les pongo una carta que me envió Paquito sobre el tema que les pongo luego de pedirle autorización. La única pieza que encontré de Bebo y Paquito tocando juntos es el video de la grabación en estudio de “Lágrimas negras” que les pongo al final.
Chucho y Bebo Cabalgan de Nuevo.
Chucho y Bebo Cabalgan de Nuevo.
Muy tierno, nostálgico y emotivo el artículo de Carlos Galilea en “El País” de Madrid (Julio 12-07) sobre la reunión musical de Bebo y Chucho Valdés en esa ciudad. Una pena que dicho escrito esté tan plagado de inexactitudes y omisiones premeditadas. ––Es que Chucho tiene mucho miedo, por favor trata de comprenderlo –– me pidió el Bebo cierta vez en que su hijo tuvo la osadía (que en ocasiones se parece mucho a la cobardía) de decir en cámara ––y sin que nadie se lo preguntara ––que él le debía su carrera a la revolución; a lo que el viejo, que estaba cerca replicó: “Coño, yo pensé que aquel piano lo había comprado yo”. Y yo agrego que parece que en ese tiempo la Sabor de Cuba sería entonces un conjunto de tangos que dirigiría el Che Guevara, y no la cubanísima orquesta que en los años cincuentas fundara El Caballón, que es como llamamos con afecto y admiración al Bebo,.
Por otra parte, Chucho no se cansa de agradecer públicamente a nuestro amigo el cineasta español Fernando Trueba, el regreso de su ilustre padre a la vida artística; pero lo cierto es que probablemente ni Trueba, ni nadie hubieran sabido de la existencia del Bebo Valdés si en 1995, un músico cubano llamado Paquito D’Rivera, no se le hubiera ocurrido y llevado a cabo la idea de grabar el disco “Bebo Rides Again” (Bebo Cabalga de Nuevo) en Alemania, después de mas de tres décadas que El Caballón no entraba a un estudio de grabaciones; proyecto al que (en contra de mi escepticismo) alguien tuvo la brillante idea de invitar a su hijo, quien como era de esperarse, hubo de cancelar la reunión con su padre, par de horas antes de salir el vuelo de (lo que quedaba de ) La Habana. Según dijo él, tenía que ensayar unos numeritos nuevos para un bailongo muy importante que había en Güines o Calabazar (¡?).
También se le ha olvidado a Chucho que en el verano de 1978, fue mi madre quien me llamó al hotel Salisbury de Manhattan, para suplicarme que convenciera a Chucho de que aceptara encontrarse con su padre, con quien, durante 18 años no había querido hablar ni contestar sus cartas. Tampoco aclara mi antiguo colega que aquella noche del debut de IRAKERE en el Nueva York de aquel mismo año 78, los invitados en aquel palco del Carnegie Hall, comprado generosa y elegantemente por su padre, no eran “todo el mundo” como el dice, sino específicamente su tía Emelina, su esposo Cocó, mi madre y mi padre, ilustre profesor y virtuoso del saxofón tenor, además de viejo amigo y compañero de profesión del suyo desde los años cuarentas; todos ellos exiliados cubanos que al final del show no les fue permitido reunirse con sus familiares en nuestros camerinos, por ordenes de los sicarios que venían de Cuba “cuidando a la delegación”.
Ahora Chucho le pide, o casi le exige a su padre que se abstenga de hablar de política. Extraña petición, viniendo de alguien que no hace mucho, desde el escenario del teatro Colón de Buenos Aires, le dedicó una canción de homenaje al mismísimo Che Guevara. Y yo me pregunto si se atrevió a sugerirle ese mismo apoliticismo a Raúl Castro cuando este le entrego el machete de Maceo y todos esos otros premios y reconocimientos que la revolución––la que le compró el piano –– le entrega cada vez que regresa de “ganarle alguna batalla al imperialismo” allí donde el deber (y sobretodo los dólares) lo reclaman.
Paquito D’Rivera.
Sep.30-07
Nuevo Blog
William Navarrete me anuncia desde París que acaba de inaugurar su blog, Cuba al pairo. Lo he visto y está muy bien, con énfasis en las artes plásticas. Vale la pena echarle una ojeada. El tipo es inteligente e incansable.
domingo, 30 de septiembre de 2007
Tricicle
Tricicle es un trio de pantatomima catalán que aunque irregular tiene cosas muy buenas. A mí me gustan sobre todo ciertos números antiguos de ellos de lo que les pongo este:
El País ya no es El País
El País siempre pasó por ser el mejor periódico de la lengua pero es cada vez más difícil ignorar su alarmante tendencia a funcionar como un libelo partidista que anda más preocupado en atacar a la oposición que en defender los valores democráticos que dice representar. De ahí que les moleste más el PP que el ultranacionalismo vasco o Bush (por sus tratos con Aznar)que Osama Bi Laden (que cada vez que puede mata un soldadito español. Incluso en un reportaje (no un artículo de opinión) sobre la persecución de los homosexuales en Irán no deja de recordarnos ¡en el primer párrafo! que el código iraní establece la pena de muerte para quien mantiene relaciones homosexuales al igual que “ocurre en países aliados de EE UU como Pakistán, Arabia Saudí o Yemen.” Ahí les dejo el primer párrafo para que me digan si eso viola o no las reglas elementales del periodismo. Y esto es apenas un ejemplo de los muchos que me encuentro todos los dias. Si lo pongo como muestra es porque no se refiere a ningun tema español.
"Entonces, ¿yo no existo?", exclama incrédulo M., un gay acomodado de Teherán ante la afirmación de que "en Irán no tenemos homosexuales" pronunciada por el presidente, Mahmud Ahmadineyad, en la Universidad de Columbia el pasado lunes. "Lo que debiera hacer es informarse antes de hablar para no meter la pata como con el Holocausto", añade Taha, de los pocos gays iraníes que ha aceptado hablar con este diario. La discreción es la norma de supervivencia en un Estado cuyo código penal establece la pena de muerte para quien mantiene relaciones homosexuales. Algo que también ocurre en países aliados de EE UU como Pakistán, Arabia Saudí o Yemen.
sábado, 29 de septiembre de 2007
Carta de renuncia
Carta que me llega a través de Ramón Fernández-Larrea. Se la envía un director de televisión, Juan Pin Vilar, al director del ICRT. Me parece sentir un cambio de tono en un género, el de la renuncia, que en Cuba de por sí siempre ha sido poco ejercido.
Sr. Ernesto López. Presidente del ICRT.
Mañana mi hija cumple seis años de edad, exactamente
dos años más de los que yo tenía la primera vez que de
la mano de mi padre visité el ICR (sin T). De aquella
tarde recuerdo a Armando, el portero; y a Cristy
Domínguez disfrazada de "Caritas" ensayando "en seco"
en el Estudio 10. Embrujado, me senté sobre la enorme
base de hierro de una de las cámaras bajo la mirada
inquisidora del Coordinador, y mientras el Camarógrafo
se desplazaba en vivo, de set en set, disfruté del
ensayo. Desde ese palco único, irrepetible,
privilegiado, conocí personas fabulosamente
increíbles, o como se dice en buen cubano, "los
grandes". Son viejos recuerdos de una institución a la
que he pertenecido como una extensión geográfica de mi
casa. Entonces el ICR funcionaba como un reloj, y sus
creadores, con la meticulosidad y la creatividad de un
relojero. He deambulado por sus pasillos, trabajado en
los estudios, bromeado en cualquiera de sus abundantes
oficinas y estoy seguro de que lo he cuidado,
defendido y querido más que todos sus presidentes, de
los cuales a cuatro, he visto salir como bala por tronera.
Cuando todavía la pañoleta de pionero era blanca y
azul como nuestra bandera, mis amigos inventaban
fabulosos combates juntando al Corsario Negro y Nacho
Verdecia, con Espartaco y Enrique de Lagardere, pero
en el preciso momento en que me tocaba elegir un
personaje, yo quería ser Carlos Gilí, Mario Limonta,
Luis A. García, o Miguel Gutiérrez; y besar en los
labios, con ardorosa pasión, a Cristina Obín. Sucedía
que la representación del juego pasaba por un hecho
irremediable: gracias al milagro del maquillaje, cada
noche los veía transformarse de un ser real en otro
imaginario, lo que fue componiendo la esencia
fundamental de mi percepción sobre cualquier
acontecimiento. Si los límites entre realidad y
ficción se pierden, el tiempo demostrará que lo que se
ve, normalmente se transforma.
Pienso que han sido ustedes, los funcionarios, quienes
despreciaron al artista e invalidaron el diálogo,
quiénes corrompieron al trabajador. Un solo argumento
basta para sostener esta dolorosa verdad: ninguno de
los creadores trascendentes de nuestra televisión ha
militado en el partido, es más, el partido casi
siempre los ha observado con desconfianza, y en
algunos casos, me consta, los ha condenado al
ostracismo y la calumnia.
Me voy del ICRT sin robar, sin haber sido comprado,
seguro de que ninguno de ustedes ha aportado más ideas
y horas de trabajo a la televisión, que un solo
miembro de mi familia. En ese sentido les llevamos de
ventaja quintales de moral, buenos recuerdos y algunos
desgarramientos.
El aislamiento manifiesto en el que viven ustedes, los
convierte en la caricatura del niño que fueron: ni son
jóvenes, ni se comportan como revolucionarios, más
bien parecen personajes surgidos de la bufonería
impopular, porque mientras ustedes piensan la
televisión como instrumento de poder, nosotros
intentamos imágenes que ofrezcan otra alternativa
ética sobre la realidad.
Lo que usted y la actual dirección de la Redacción
Dramática han intentado hacer con la figura de mi
padre, demuestra cómo en un país que se identifica con
la palabra revolución (en el sentido literal de la
palabra), los ignorantes y los oportunistas pueden
convertir en arte de culto, a la mediocridad, el
nepotismo, el oportunismo y la corrupción, a veces,
lamentablemente, apoyados en loca comparsa de
candidaturas, desde otras instituciones culturales.
Pobres de aquellos que se han prestado al juego,
porque de ellos será el reino del subsuelo.
Pero no seré yo, como algunos piensan, quién abandone
el barco. Al fin y al cabo, la revolución se hizo para
que bajo la herrumbre de sus muros, mis hijos
reconstruyan, armoniosamente, lo mejor de nuestras
tradiciones libertarias, mismas que procuran evitar,
de un plumazo, que olvidemos el idioma de nuestros
antepasados. Viéndolos crecer he aprendido que el
éxito, el dinero, las representaciones públicas, las
medallas y los privilegios, son meras vacuidades que
en nada sustituyen el cariño de mis compañeros. A
usted lo podrán elevar hasta el cielo, pero allá,
frente a esa cosmovisión diminuta que nos horroriza y
encanta, que algunos llaman Dios, y a otros
sencillamente nunca nos ha sido presentado, quien se
va a sentar a tomar un trago de ron se llama, no le
quepan dudas, Juan Vilar.
Porque cuando de la mayoría de ustedes no quede ni el
recuerdo, habrá un actor que les contará a sus nietos
cómo mi padre le dio la oportunidad de trabajar, por
primera vez, en la pequeña pantalla.
Juan Pin Vilar
Sr. Ernesto López. Presidente del ICRT.
Mañana mi hija cumple seis años de edad, exactamente
dos años más de los que yo tenía la primera vez que de
la mano de mi padre visité el ICR (sin T). De aquella
tarde recuerdo a Armando, el portero; y a Cristy
Domínguez disfrazada de "Caritas" ensayando "en seco"
en el Estudio 10. Embrujado, me senté sobre la enorme
base de hierro de una de las cámaras bajo la mirada
inquisidora del Coordinador, y mientras el Camarógrafo
se desplazaba en vivo, de set en set, disfruté del
ensayo. Desde ese palco único, irrepetible,
privilegiado, conocí personas fabulosamente
increíbles, o como se dice en buen cubano, "los
grandes". Son viejos recuerdos de una institución a la
que he pertenecido como una extensión geográfica de mi
casa. Entonces el ICR funcionaba como un reloj, y sus
creadores, con la meticulosidad y la creatividad de un
relojero. He deambulado por sus pasillos, trabajado en
los estudios, bromeado en cualquiera de sus abundantes
oficinas y estoy seguro de que lo he cuidado,
defendido y querido más que todos sus presidentes, de
los cuales a cuatro, he visto salir como bala por tronera.
Cuando todavía la pañoleta de pionero era blanca y
azul como nuestra bandera, mis amigos inventaban
fabulosos combates juntando al Corsario Negro y Nacho
Verdecia, con Espartaco y Enrique de Lagardere, pero
en el preciso momento en que me tocaba elegir un
personaje, yo quería ser Carlos Gilí, Mario Limonta,
Luis A. García, o Miguel Gutiérrez; y besar en los
labios, con ardorosa pasión, a Cristina Obín. Sucedía
que la representación del juego pasaba por un hecho
irremediable: gracias al milagro del maquillaje, cada
noche los veía transformarse de un ser real en otro
imaginario, lo que fue componiendo la esencia
fundamental de mi percepción sobre cualquier
acontecimiento. Si los límites entre realidad y
ficción se pierden, el tiempo demostrará que lo que se
ve, normalmente se transforma.
Pienso que han sido ustedes, los funcionarios, quienes
despreciaron al artista e invalidaron el diálogo,
quiénes corrompieron al trabajador. Un solo argumento
basta para sostener esta dolorosa verdad: ninguno de
los creadores trascendentes de nuestra televisión ha
militado en el partido, es más, el partido casi
siempre los ha observado con desconfianza, y en
algunos casos, me consta, los ha condenado al
ostracismo y la calumnia.
Me voy del ICRT sin robar, sin haber sido comprado,
seguro de que ninguno de ustedes ha aportado más ideas
y horas de trabajo a la televisión, que un solo
miembro de mi familia. En ese sentido les llevamos de
ventaja quintales de moral, buenos recuerdos y algunos
desgarramientos.
El aislamiento manifiesto en el que viven ustedes, los
convierte en la caricatura del niño que fueron: ni son
jóvenes, ni se comportan como revolucionarios, más
bien parecen personajes surgidos de la bufonería
impopular, porque mientras ustedes piensan la
televisión como instrumento de poder, nosotros
intentamos imágenes que ofrezcan otra alternativa
ética sobre la realidad.
Lo que usted y la actual dirección de la Redacción
Dramática han intentado hacer con la figura de mi
padre, demuestra cómo en un país que se identifica con
la palabra revolución (en el sentido literal de la
palabra), los ignorantes y los oportunistas pueden
convertir en arte de culto, a la mediocridad, el
nepotismo, el oportunismo y la corrupción, a veces,
lamentablemente, apoyados en loca comparsa de
candidaturas, desde otras instituciones culturales.
Pobres de aquellos que se han prestado al juego,
porque de ellos será el reino del subsuelo.
Pero no seré yo, como algunos piensan, quién abandone
el barco. Al fin y al cabo, la revolución se hizo para
que bajo la herrumbre de sus muros, mis hijos
reconstruyan, armoniosamente, lo mejor de nuestras
tradiciones libertarias, mismas que procuran evitar,
de un plumazo, que olvidemos el idioma de nuestros
antepasados. Viéndolos crecer he aprendido que el
éxito, el dinero, las representaciones públicas, las
medallas y los privilegios, son meras vacuidades que
en nada sustituyen el cariño de mis compañeros. A
usted lo podrán elevar hasta el cielo, pero allá,
frente a esa cosmovisión diminuta que nos horroriza y
encanta, que algunos llaman Dios, y a otros
sencillamente nunca nos ha sido presentado, quien se
va a sentar a tomar un trago de ron se llama, no le
quepan dudas, Juan Vilar.
Porque cuando de la mayoría de ustedes no quede ni el
recuerdo, habrá un actor que les contará a sus nietos
cómo mi padre le dio la oportunidad de trabajar, por
primera vez, en la pequeña pantalla.
Juan Pin Vilar
viernes, 28 de septiembre de 2007
Propaganda cubana
Propaganda cubana sobre un supuesto plan del gobierno norteamericano para privatizar la universidad en Cuba. Lo curioso es que está hecho siguiendo los esquemas de la propaganda electoral norteamericana.
El Cubano y el orgullo
Alguien me preguntaba el otro día por Boncó Quiñongo. Sé que en Miami hace un programa de televisión terrible, la Cosa Nostra, no por él sino por todo lo demás. Aquí en un monólogo en vivo que no recomiendo si hay niños delante.
Otro comentario sobre las huestes academicas cubanas
Me llamo Laura, soy mexicana, tengo 34 y soy lo que vulgarmente se conoce como cubanóloga.
Me animé a escribirte por eso que comentaste de tu amiga que participó en LASA. Para mí esa historia es bastante conocida y en realidad no me dice nada nuevo pues vivo cosas similares a esa cada que me presento con una conferencia o ponencia aquí en México. Aquí en mi país pareciera como si nos tuvieran detectados a los académicos que nos dedicamos a temas cubanos de una manera crítica, porque no hay congreso en que no se aparezca el historiador Salvador Morales y pandilla, para vociferar y gritar que uno no sabe absolutamente nada de Cuba, que si el bloqueo, que si Bush, que si yo soy cínica e inmoral por saltarme 50 años de historia de América Latina, tan solo porque di una ponencia sobre las Damas de Blanco. Me ha pasado también que llega un cubanito sospechoso, de esos que no quieren darse a notar, pero que es tanto su "sospechosismo" que todos volteamos a verlo; esto siempre se da cuando hay temas críticos. No hay congreso de temas del Caribe donde no se presente esta pandilla de académicos, cosa que a los ídem mexicanos les da risa cuando ven el show que montan estos cubanos con pasaporte mexicano, pero yo la verdad estoy hasta los cojones de ellos, por la sencilla razón de que yo soy la expositora y ya me cansé de que se sientan con la autoridad moral para venirnos a decir "la verdad" de Cuba.
Me animé a escribirte por eso que comentaste de tu amiga que participó en LASA. Para mí esa historia es bastante conocida y en realidad no me dice nada nuevo pues vivo cosas similares a esa cada que me presento con una conferencia o ponencia aquí en México. Aquí en mi país pareciera como si nos tuvieran detectados a los académicos que nos dedicamos a temas cubanos de una manera crítica, porque no hay congreso en que no se aparezca el historiador Salvador Morales y pandilla, para vociferar y gritar que uno no sabe absolutamente nada de Cuba, que si el bloqueo, que si Bush, que si yo soy cínica e inmoral por saltarme 50 años de historia de América Latina, tan solo porque di una ponencia sobre las Damas de Blanco. Me ha pasado también que llega un cubanito sospechoso, de esos que no quieren darse a notar, pero que es tanto su "sospechosismo" que todos volteamos a verlo; esto siempre se da cuando hay temas críticos. No hay congreso de temas del Caribe donde no se presente esta pandilla de académicos, cosa que a los ídem mexicanos les da risa cuando ven el show que montan estos cubanos con pasaporte mexicano, pero yo la verdad estoy hasta los cojones de ellos, por la sencilla razón de que yo soy la expositora y ya me cansé de que se sientan con la autoridad moral para venirnos a decir "la verdad" de Cuba.
jueves, 27 de septiembre de 2007
Recordatorio
Sólo quería recordarles que mi libro (en coautoría con Francisco García) Leve Historia de Cuba será presentado HOY viernes 28 de septiembre a las 6 pm en la librería Lectorum situada en el 137 West de la calle 14, entre la 6ª y la 7ª Avenida en Maniatan. Anke Birkenmaier, profesora de la Universidad de Columbia, sera la presentadora y según anuncian habrá brindis.


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