Ilusionante el debut en la copa de Ecuador contra Alemania. Ya sé que un equipo con ese mismo nombre jugó ya contra Costa de Marfil y Curazao pero teniendo en cuenta los resultados sospechamos que los jugadores originales fueron abducidos por extraterrestres y sustituidos por la AI de hace dos años, esa que todavía se notaba que era fake. Contra Alemania el aire olía a masacre. Pero ya con un pie fuera del Mundial, los jugadores ecuatorianos regresaron a sus cuerpos. Y de paso parece que se tomaron la fórmula mágica de Astérix. Porque después de estar 180 minutos sin anotar contra marfileños y holandeses con doble nacionalidad Angulo le marcó un gol a la tetracampeona a Alemania a los nueve minutos de juego. Solo que los germanos se les habían adelantado con gol de Sané al minuto 2 por mucho que los ecuatorianos habían protestado por una falta. Y sin embargo se dictaminó que el defensa de Ecuador había golpeado con la cabeza el zapato del jugador alemán.
El inicio del segundo tiempo empezó con una noticia buena y otra mala. La mala es que le pitaron un penalti en contra. La buena es que los alemanes habían cometido una falta anterior y el penal fue anulado. Pero los ecuatorianos, animados -que para algo de ahí salió alma- por los compatriotas que repletaban el estadio insistieron hasta que en un corner Plata aprovechó que Neuer, portero alemán desde que la mayoría de los espectadores tiene uso de razón, en vez de despejar el balón quiso acunar la pelota en su regazo y adelantó la punta del zapato para meter el gol que ponía en ventaja a los del medio del mundo. Era el minuto 76 lo que quiere decir que, contando el descuento, pasaron 21 minutos de angustia ecuatoriana en la que se temía que la camiseta de los tetracampeones terminaría pesando más. Pero ni Alemania es lo que era hace unos años ni Ecuador lo que fue en los dos primeros partidos del Mundial.
Da igual quien le toque a Ecuador en la próxima ronda. Ya pueden soñar ahora que el alma les ha vuelto al cuerpo.