jueves, 3 de abril de 2008

Mitos


Atendiendo a la invitación de Penúltimos Días me asomé al Foro de Cubarte dedicado al congreso de la UNEAC. Nada nuevo bajo el sol y eso es lo sorprendente: la persistencia de “debates” que hace doce años, cuando me fui de Cuba, ya me sabían a carroña: no me extrañaría que en cualquier momento se pusieran a discutir sobre la pertinencia de hacer en Cuba, esa música de la tercera edad. (Se puede considerar novedad, cómo no, el que haya gente que esté volviendo a citar a Mao Tse Tung, siempre que no se revuelva demasiado en el dato de que Mao lleva muerto más años que John Bohamm). Me llama la atención, por ejemplo, la insistencia en ciertos mitos, como aquél de que el anticastrismo abre “oportunidades de publicación en editoriales adineradas”. Afirmar que el anticastrismo no es rentable más allá de ciertas zonas de Miami me deja el mismo sabor que andar convenciendo a gente adulta de que los que traen los juguetes no son los Reyes Magos. O que incluso en Miami mismo el anticastrismo no es bien visto en sitios como El Nuevo Herald y donde es bien visto ya hay demasiada competencia. Y no se trata sólo del anticastrismo rancio de primero de enero de 1959. Tampoco el posmoderno es precisamente aplaudido. No se trata de que el castrismo viva sus horas de mayor prestigio pero oponerse a él no te hace la vida más fácil sino más bien lo contrario. En nuestros días pocos se atreven a negar que el castrismo es una dictadura pero tampoco muchos se atreven a decirlo en voz alta. Y es que el castrismo, a pesar de todo, sigue viéndose (a diferencia, por ejemplo, del stalinismo) como una variante (primitiva y pasada de moda, eso sí) del antiamericanismo, una corriente política o disposición mental que debe agradecerle a Bush su actual esplendor. Si hoy ser castrista no es especialmente cool ser lo contrario te convierte casi automáticamente en acólito de Bush y ante eso la gente prefiere tomar distancias. ¿En Cuba no hay democracia? La democracia –te responden- no es tan perfecta y los cubanos con sus banderitas parecen estar mucho mas contentos que la gente acá. ¿Hacen falta cambios? De inmediato se muestran preocupados por las futuras inconveniencias de esos cambios que aparentemente hacen las inconveniencias del presente más soportables. Y muchos cubanos, intelectuales o no se muestran al menos en público convenientemente neutros. No se trata sólo de no incomodar al personal de su respectivo consulado insular. No debes conspirar contra tu propio bienestar incomodando a tu editor o jefe de departamento (que no puede sino recordar con nostalgia la época en que gritaba “¡Cuba sí, yankis no!” y tenía la cabellera más tupida) o ciertamente parecerás un fanático. Los escritores, que son más calculadores de lo que parecen, sacarán sus cuentas y recordarán que Reinaldo Arenas no logró ser publicó ser publicado por una editorial importante después de su salida de Cuba hasta que no acudió al recurso un tanto extremo del suicidio. O que Cabrera Infante, anticastrista más verbal que literario, no hizo sus primeras declaraciones en contra del régimen del que había desertado hasta bastante después de ganar el premio Biblioteca Breve con sus Tres Tristes Tigres. O que buena parte de la edición de su libro más anticastrista “Mea Cuba” permaneció encerrada en los almacenes de Plaza & Janés hasta que ganó el Cervantes. O que a Zoe Valdés –como ella misma me contara alguna vez- los editores le publicaron su “Nada cotidiana” pensando en que era una crítica dentro del sistema y que ella pronto regresaría a su país. Y cuando le pregunten de algún tema espinoso muchos dirán –no sin razón- que ellos son escritores y que prefieren hablar de literatura. Y esa esquivez no la veo como otra cosa que como ejercicio elemental de sentido común. Lo que sí me parece criminal es que todavía anden engañando a las futuras generaciones de escritores y artistas emigrados con la falacia de que el anticastrismo les abrirá puertas y bolsillos. El anticastrismo, insisto, es muy poco rentable y con él sólo se consigue, y no siempre, un poco de higiene mental.

3 comentarios:

Jorge Salcedo dijo...

No sólo el anticastrismo, también el anti-anticastrismo y la anti-cubanidad tienen sus cupos repletos. Por eso es que aparecen algunas formas híbridas de todo lo anterior y también de sus opuestos. Fidelismo anticastrista, castrismo anticomunista, socialismo anticastrista, fidelismo transexual, internacionalismo marginal, socialismo salvaje, castrismo zen, estalinismo del siglo XXI, totalitarismo con rostro humano, capitalismo con rostro indígena, anexionismo tercermundista, anticastrismo moderado, exilio anticapitalista de Miami, exilio anti-Miami, la tercera vía a Miami, reformismo autista, silencio radical de izquierda, silencio radical de derecha y todo lo demás. Hay que buscar un nicho, un ritual propio y diferente en nuestro culto obligado al Señor de las Moscas. Marketing 101.

Milena dijo...

Enrisco
Me gusto mucho este post tuyo y no dejo de admirar la paciencia que tuviste para leer el foro de la Uneac. Un poco de "ciberchancleteo" no les caeria nada mal.

Te has fijado que muchos post estan editados por JOrge Karel Leyva? Me llamo la atencion que una "simple" pregunta de Amparo fue editada por Karel 4 veces:

¿ Podrán ser promovidos en Cuba los artistas que residen en el extranjero aunque NO crean en el proyecto socialista cubano ?



Editado 4 veces. Última edición el 28/03/2008 08:36 por Jorge Karel Leyva.

La de trabajo que ha de estar pasando el JOrge, que segun google cursa esudios socioculturales en la UH.

Lo del castrismo y anticastrismo, coincido contigo, solo que yo apuntaria que el mundo es mas complejo como para simplificarlo en esas categorias, como lo hacen en Miami o en La Habana.

Una correccion.
G.Cain ganó el Cervantes en 1997 y Mea Cuba fue publicada en 1993, por lo menos en México, en la entonces Editorial Vuelta, que coordinaban O. Paz y Enrique Krauze.

enrisco dijo...

Salcedo, lo triste es que esa enumeracion aparentemente desquiciada que haces cada una de esas posiciones esta representada por tipos concretos. te falta, por poner un ejemplo, el anticastrismo comunista que profesa nuestro querido Infortunato, hace rato perdido por estos lares.
milena: claro que el mundo es mucho mas complejo como acaba de abundar Salcedo. solo queria simplificarle la situacion a los que todavia creen en el mito del anticastrismo rentable. en cuanto a Mea Cuba fue publicada antes en Espanna por Plaza & Janés : Cambio 16 en 1992. no se bien de su distribucion inmediata pero un par de annos despues cuando los distribuidores le hacian pedidos a la editorial les contestaban que estaba agotado. asi hasta que Cabrera Infante gano el Cervantes lo que decidio a Plaza & Janes a ponerse a vender desesperadamente un abundante stock del libro que tenia del libro en el almacen a dolar el ejemplar. eso lo se de primera mano. no es dificil imaginar que la editorial haya recibido algun tipo de presion para no distribuir el libro luego de haberlo publico. con Vuelta, dirigida por Octavio Paz, alguien hecho a presiones de esa especie, no reo que la cosa haya funcionado igual.