Mostrando entradas con la etiqueta Venezuela. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Venezuela. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de enero de 2026

Venezuela y el reloj roto

 


El profesor y escritor Emilio Ichikawa, memorable por tantas razones, solía repetir ante los aciertos de quienes le parecían perfectamente malvados o radicalmente idiotas que un reloj parado da bien la hora un par de veces al día. Eso pasa con el presidente Trump, tan errático a veces y tan mezquino siempre. Todos (o casi, porque no estaría donde está sin esos 77 millones de votos) critican por principio cada una de sus decisiones sin detenerse a pensar que nadie puede ser tan perfecto, ni siquiera a la hora de tomar malas decisiones. Y si nos convencemos de ello debemos comenzar a sospechar que nuestro resentimiento político le está ganando la partida a nuestra capacidad de entender el mundo.

Me imagino que ya sabrán, si el título no ha sido pista suficiente, que vengo a hablar de la situación venezolana a partir de la captura y enjuiciamiento de Nicolás Maduro, dictador en funciones hasta el 3 de enero. Acción criticada ya sea por afinidad ideológica con el chavismo, o por la dificultad que representa para muchos distinguir México de Venezuela en el mapa o porque viniendo de Trump la decisión de secuestrar a Maduro tendría que ser mala por necesidad. Cierto que la sarta de medidas tomadas por el actual presidente hasta ahora no invitan a otorgarle siquiera el beneficio de la duda: un coctel que mezcla el desprecio por las instituciones democráticas, guerras comerciales, persecución a la inmigración hispana, desplante a aliados tradicionales y acercamientos y concesiones a viejos rivales de Estados Unidos más unos modales que no deben despertar simpatía ni en su esposa. Pero justo por ahí aparece la imagen del reloj parado. ¿Está Trump incapacitado para hacer algo bien, aunque sea con las peores intenciones?

Más atendibles son las críticas a la violación de la soberanía nacional y el derecho internacional. Cierto que el tema de la soberanía lo complica el detalle de que en la defensa del exdictador se han reconocido más muertes de soldados cubanos que venezolanos, cubanos que estaban allí en base a oscuros acuerdos que no redundarían precisamente en beneficio de la soberanía venezolana. Una soberanía bastante cuestionada de por sí por la existencia de una dictadura, algo que, por definición, impide a un pueblo ejercer su soberanía correspondiente. El derecho internacional es asunto mucho más serio porque lo que se debatiría es si debemos resignarnos a que impere la ley del más fuerte o llegamos a algún consenso en el límite que no debe rebasarse en lo que toca a las relaciones entre países. Existe la tentación de apelar al argumento Hitler:¿acaso alguien lamentó la caída de Hitler por el detalle que el principal responsable de su derrota fuera Stalin? A veces la única manera de derrotar a un monstruo es con otro monstruo. 

No obstante, el propio juicio de Nuremberg contra los cabecillas nazis sigue siendo cuestionado por las reglas jurídicas que violentó -como el de juzgar por cargos no codificados sino hasta después de la ejecución del crimen- al punto que el fiscal norteamericano Robert H. Jackson en su declaración inicial como acusador apeló a la excusa moral: “El único refugio de los acusados ​​puede ser la esperanza de que el Derecho Internacional se quede tan rezagado con respecto al sentido moral de la humanidad que una conducta que es crimen en el sentido moral deba considerarse inocencia ante la ley”. Sin embargo, Jackson trataría de resolver el embrollo jurídico en que lo ponía el derecho internacional diciendo: “La Civilización pregunta si la ley está tan rezagada como para ser completamente incapaz de hacer frente a crímenes de esta magnitud cometidos por criminales de esta importancia”. Ciertamente Maduro no se compara siquiera con un subordinado intermedio de Hitler y ahí tenemos otro motivo de queja contra el nazismo (como si el Holocausto fuera poco): el convertir el Mal en una suerte de caricatura desmesurada frente ante la que prácticamente ningún malvado da la talla. Pero podríamos hablar de la sobrevivencia del régimen de Franco al terminar la Segunda Guerra Mundial que suele achacarse a la flojera o la complicidad de los Aliados en vez del respeto por el derecho internacional que ahora se invoca.

La insistencia de Trump en construir durante meses el caso de Maduro en torno al narcotráfico intentaba equipararse a la lógica de Jackson en Nuremberg: construir la acusación no como violador consuetudinario que ha sido de los derechos humanos de sus conciudadanos sino entendiendo su supuesta vinculación con el narcotráfico como acción hostil contra Estados Unidos. Uno se pregunta ¿qué habría pasado si el simpático de Obama hubiera ordenado el secuestro de Maduro como mismo ordenó el asesinato de Osama bin Laden? ¿O es que quizás lo que le permitía a Obama conservar su halo de simpatía era entender la diferencia entre un caso y el otro?

No ayuda mucho a entender las críticas al secuestro de Maduro que estas en su mayoría vengan de los mismos que durante años callaron ante los desmanes del tirano venezolano. Tampoco vale basar la crítica en la oposición a todo tipo de intervención extranjera porque de otra manera no nos hubiéramos podido librar de muchos temibles tiranos, desde Hitler a Somoza (sobre el segundo doy fe: un vecino de mío en Cuba, coronel de Tropas Especiales entró primero al búnker de Somoza que las fuerzas sandinistas). No obstante, quedan en pie dos hechos indiscutibles: por una parte la imposición de la ley del más fuerte solo va a empeorar el desequilibrio planetario, de Ucrania a Taiwán; por otra, la arbitrariedad con que ha conducido Trump respecto a la caída del tirano venezolano no hace sino reforzar su propia carrera como aspirante a tirano. Ah, pero afearle la alegría a los venezolanos, tan faltos de solidaridad es, además de hipócrita, perverso. Como hipócrita sería yo si dijera que no he compartido la alegría de tantos venezolanos. Y muy irresponsable sino compartiera sus preocupaciones ante la situación actual.

Soy de los que piensa que si el reloj Trump dio la hora en la madrugada del 3 de enero con la captura y traslado a Nueva York de Maduro lo hizo como un reloj parado, por pura coincidencia con el instante en que sus intereses se alinearon con los del pueblo venezolano. Porque ya al segundo siguiente evidenciaba sus fallas mecánicas al decir que: a) el motivo de su acción no era devolver a Venezuela a la senda democrática sino obtener su petróleo; b) el próximo objetivo de su ardor bélico sería nada menos que Groenlandia; c) que María Corina Machado (presidenta electa por persona interpuesta) no formaba parte de sus planes inmediatos para Venezuela y prefería entenderse con ese ser huérfano de toda virtud -democrática o de cualquier otro tipo- que responde al nombre de Delcy Rodríguez.

Uno entiende que a Trump le pareciera imposible convencernos de que le importaba el bienestar de los venezolanos pero para eso -digo yo- no tenía que representar esa caricatura del imperialismo norteamericano que se enseñaba en las escuelas del mundo comunista. Pero quien acuse a Trump de ser sincero debería retractarse. Cierto que su diplomacia del dron se corresponde con cada pliegue de su alma tosca y retorcida, pero exagera impúdicamente su control sobre la situación actual de Venezuela y aún más cuando habla de su futuro. ¿O es que de verdad cree que la pandilla que se graduó de la misma escuela de corrupción y crimen de la que salió Maduro ahora se convertirán en demócratas ejemplares? ¿Si tanto control tiene Trump sobre el régimen venezolano por qué hasta ahora solo han liberado un 1% de los presos políticos? ¿Porque prefiere que el 99% permanezca preso?

En este caso la agresividad habitual con que Donald Trump se comporta parece quijotesca frente a la perfidia de los cleptócratas venezolanos. Como cuando el Caballero de la Triste Figura trató de impedir que el bueno de Andresillo fuera golpeado por su patrón. No bien dio la espalda, confiado en el poder de su brazo y el de los juramentos de caballería, el pobre Andrés volvió a recibir una soberana paliza. Me temo que algo similar pase con los venezolanos dada la distancia que los separa de Washington DC o incluso de Mar-a-Lago.

La salida de Maduro de la ecuación del poder debería abrirse 
en Venezuela una posibilidad impensable hasta ahora. Sin embargo, ante la arrogante torpeza de Trump y la falta de apoyo del resto de la humanidad, no creo que la oposición de los venezolanos al chavismo tarde en acusar fisuras de todo tipo. La más temible de ellas emana del peligro de que no hayan aprendido nada del último cuarto de siglo de dictadura. De un lado están los que sueñan con un regreso a la Venezuela de 1998, a los tiempos del clasismo más rancio en que los pobres no contaban ni como estadística. Del otro los que alguna vez sucumbieron a los rencores sociales que encumbraron al chavismo y que estuvieron dispuesto a quedarse ciegos con tal de que los ricos quedaran tuertos. Y los pobres pobres que no saben a qué atenerse porque, más allá de la satisfacción de ciertos rencores que les ofreció el chavismo y de la miseria actual, frente al incierto futuro que se abre ante su país se preguntarán si esta vez habrá sitio para ellos. Para poner en marcha el reloj venezolano hará falta la participación consensuada de todos frente a un chavismo que aunque estremecido no ha perdido su capacidad de retener poder y de reprimir.

En cuanto a Cuba, mi país, no me hago ilusiones. No comparto la afirmación de Trump de que “Cuba está lista para caer” por mero efecto dominó por falta de petróleo venezolano. Más miseria no volverá más rebeldes a los cubanos. Ni más débil al régimen que lo oprime. Porque hay algo que siempre se le ha escapado a Occidente a la hora de entender el universo totalitario: lo que lo sostiene no es el dinero sino el miedo y este se puede producir hasta gratis.

martes, 6 de agosto de 2024

La izquierda y Venezuela

 


-¿Qué vamos a hacer con Venezuela?

-No sé. ¿Regocijarnos con el buen papel desempeñado en la Copa América?

-No. Hablo de las elecciones.

-Ah sí. Maduro dice que ganó y nuestro deber como gente de izquierda que somos es creerle.

-Es que ya a Maduro no le cree...

-¿Ni la abuela?

-Iba a decir Noah Chomsky que es más o menos lo mismo.

-¿Qué dijo San Chomsky?

-No dijo nada. Eso lo dice todo.

-¿Y qué hacemos nosotros?

-No sé, pero algo habrá que decir, aunque sea en X.

-¿En Equis?

-Sí, Twitter hasta que Elon Musk eliminó al pajarito.

-Ya, acusaremos a Elon Musk de homófobo.

-Y luego Le Observatorie Genérique nos acusa de homofobia por asociar el pajarito a los gays. Hay que usar otra táctica.

-¿Le Observatorie Genérique? ¿Que es eso? ¿Francés?

-No, lenguaje inclusivo. 

-¿Qué han dicho Zizek y Agamben?

-Nada.

-Pues eso mismo diremos nosotros. Nada.

-Nos van a acusar de falta de criterio. En estos días nos hemos complicado con las olimpiadas. Cuando defendimos a la boxeadora argelina diciendo que era mujer nos acusaron de heteronormativos y manexplainers.

-Sí, hay que hilar fino.

-Pero sin que nos acusen de apropiación cultural del trabajo de las hilanderas.

-Podemos hacer un llamado a la concordia.

-Ya el copyright de eso lo tiene el Papa.

-Triste que se nos haya adelantado el cartel eclesiástico, el mayor expendedor del opio del pueblo.

-Bueno, el papa Francisco es un compañero de viaje, casi un compañero de armas.

-Compañero de almas querrás decir.

-Pero seguimos sin tener qué responder al asunto de Venezuela. Podemos…

-¿Qué dice Podemos?

-Podemos no dice nada. Yo decía que podemos simplemente denunciar el fraude de Maduro…

-¿Y quedar a la derecha de la iglesia? Eso nunca. Recuerda qué es lo más importante para alguien de izquierda.

-¿La justicia social?

-No seas tonto. Lo más importante para alguien de izquierda es que se sepa que es de izquierda. No puede quedar ninguna duda.

-Pero podemos decir que Maduro se ha convertido en un agente de la reacción, del imperialismo, del fascismo internacional.

-No, eso no va a funcionar. Menos cuando llevamos tanto tiempo defendiéndolo.

-O decimos que Elon Musk lo ha abducido y ha puesto en su lugar a un clon imperialista para confundirnos. La gente cree cualquier cosa que se diga de Musk, sobre todo si tiene que ver con la tecnología.

-Maldito yanki ese…

-Elon Musk es sudafricano.

-Entonces no nos sirve.

-Pero es blanco, capitalista y multimillonario que es como si fuera un yanki de pura raza.

-No. Si queremos salir bien de esta tenemos que buscar la guía más firme que nos ha iluminado el camino.

-¿Marx?

-No.

-¿Lenin?

-Tampoco.

-¿Stalin? ¿Mao? ¿Kim Il Sung? ¿El NTV Cubano?

-No, nuestra guía más firme es el gobierno norteamericano. Ellos dicen una cosa y nosotros decimos lo contrario.

-Pues el gobierno americano ha sido ambiguo al principio y luego ha protestado por el fraude.

-Supuesto fraude.

-Eso. Supuesto fraude.

-Es muy complicado responder a eso. Yo creo que lo mejor es no hablar del asunto.

-Ya te dije al principio que el silencio que el silencio no nos conviene. Nos van a acusar de plagio.

-Pero nuestro silencio va a ser diferente. Será un silencio combativo.

-¿Combativo?

-Sí. Hablemos de Palestina, de los crímenes de Israel.

-No es mala idea.

-Pongamos imágenes matando niños.

-No tenemos imágenes muy recientes.

-¿Y eso que importa? Tik tok está lleno de videos del Barcelona ganando la Champions hace nueve años. Los nuestros serán más frescos.

-¡Qué sería de nosotros sin Palestina!

-Eso digo yo. A los palestinos hay que hacerles un monumento.

-¿Cuándo tendrán país, los pobres?

-Mejor que se queden así. Nunca se saben cuándo los volveremos a necesitar. Así, como están ahora.

miércoles, 13 de marzo de 2019

Lo claro


Llevan días dando la tabarra con un reportaje del New York Times que afirma que quien prendió -accidentalmente- fuego a la ayuda humanitaria en la frontera colombo-venezolana fue un miembro de la caravana misma y no la policía fronteriza. No lo sé, no estaba ahí pero uno tiende a pensar que el principal sospechoso de que la caravana se incendie es el mismo gobierno que ha hundido al país en la miseria para luego negarse a aceptar ayuda, el mismo gobierno que masacra al pueblo en las calles de todo el país y que puso todo tipo de obstáculos físicos para impedir el paso de dicha caravana. Pero va y no. Va y en ese caso específico quien inició el fuego fue un antimadurista algo que no puede descartarse porque la estupidez nunca ha sido monopolio de ningún bando. Lo verdaderamente claro es el deseo de hablar de cualquier cosa excepto de los crímenes que día a día el gobierno de Maduro comete contra Venezuela. Y eso, señores, se llama complicidad.

lunes, 4 de febrero de 2019

La tinta de Grandes

Almudena Grandes hace en su columna habitual una exhibición de sinsentidos a propósito de Maduro, el último gran reto retórico para la izquierda universal. Se decide al fin por el sistema de defensa de los pulpos. Lanzar un chorro de tinta a ver consigue confundir al lector. A continuación les presento el texto comentado:


No hace tanto tiempo, unos pocos intelectuales españoles intentaron implantar la idea de que el franquismo no había sido una dictadura, sino un régimen autoritario, sin más. El intento por fortuna fracasó, pero les recuerdo ahora, mientras los líderes a quienes seguramente apoyan llaman tirano a Nicolás Maduro [¿qué le pasó al resto de la oración? ¿qué trata de recordarnos la autora?]. Personalmente, hace bastantes años que no veo el momento de que Maduro abandone el poder y, en consecuencia, los argumentarios de la derecha española, que usa el régimen venezolano como algodón mágico para limpiar cualquier mancha [es obvio que más que Maduro, lo que le molesta a la Grandes son los argumentos en contra de este]. Personalmente, no siento la menor simpatía por él, [cuando lo original y meritorio sería tenérsela] pero no me parece tan sencillo calificarle como tirano [¿cómo? con lo fácil que resulta]. Creo que si ejerciera una tiranía clásica, una sanguinaria dictadura del siglo XX, [al menos es defensora del clasicismo] como la que mantuvo a Francisco Franco [¿Franco sí Maduro no?] en el poder durante cuatro décadas, resultaría más fácil derrocarle [igual de fácil que a Franco, supongo]. Pero Guaidó vive en su casa, convoca manifestaciones multitudinarias, habla ante las cámaras de todo el mundo, y lo va a seguir haciendo [y Leopoldo López todos los días saca a pasear al perro]. Maduro no cometerá el error de detenerle, porque sabe que eso sería su fin [porque entonces hasta a la Grandes le sería fácil llamarle "tirano"]. No hay que descartar, por tanto, que pese al reconocimiento de Guaidó por parte de la comunidad internacional, la situación pueda llegar a enquistarse y alargarse indefinidamente. Los españoles sabemos de sobra que las simpatías internacionales, los bloqueos diplomáticos, las declaraciones de la ONU, no derrocan dictadores, y mucho menos regímenes autoritarios de difícil clasificación [lo anterior tiene algo de sentido y es por tanto totalmente incoherente con el resto del artículo]. A nosotros no nos libraron del nuestro, y eso que ni siquiera quienes lo protegían en secreto negaban en público que fuera un dictador [imagínese este que lo defiende en público quien reconoce que no le tiene simpatía]. La única incógnita a despejar en Venezuela es si Trump se atreverá o no a asumir una intervención militar [que le permitirá a la Grandes sacar su ajuar de guerrera antimperialista]. Todo lo demás son solo palabras [todo menos lo anterior, claro].

viernes, 8 de diciembre de 2017

Déjà vu

Asisto a la presentación de una novela venezolana. Vale decir: a una reunión de exiliados venezolanos. Vale decir: a un ritual colectivo de intervención post-traumática. Todo muy familiar. Los mismos lamentos que uno escucha en las reuniones de exiliados cubanos solo que el dolor se percibe mucho más fresco, más intenso. Por lo demás todo idéntico: las mismas preguntas el mismo sentido de culpabilidad “¿Cómo fue que caímos en esto?”, “¿Cómo no lo vimos venir?”. Igual convicción de que a nadie le interesa escuchar su unánime desgracia, de que nadie los entiende. Las mismas añoranzas por un país espléndido que ahora solo existe en sus recuerdos. El mismo reconocimiento tardío de una grandeza que eran incapaces de reconocer cuando la tenían frente a sí. Los mismos reproches por lo que se hizo o dejó de hacer. La misma impotencia.
De pronto alguien hace notar un mapa gigantesco que preside la sala. Un mapa en relieve del archipiélago cubano. Yo nunca había visto con tanto detalle el contraste entre la costa sur de Oriente y las elevaciones de la Sierra Maestra. O entre la planicie camagüeyana y los lomeríos villareños. Los venezolanos ven otra cosa. Poco importa que la novelista aclare que se trata del salón de clases de un viejo profesor exiliado cubano que lo ha cedido para la presentación de la novela: en el silencio tenso que sigue a su aclaración se palpa que para los allí reunidos aquel mapa equivale a la presencia onerosa del opresor.
Todo el parecido a las reuniones del exilio cubano, toda la solidaridad ante idénticos males se diluyen ante el descubrimiento de que acá yo soy el enemigo.

viernes, 4 de agosto de 2017

Una firma para la libertad*

Venezuela vive hoy la peor crisis de su historia. Es por ello que los intelectuales y amigos de los venezolanos que residimos en Estados Unidos, queremos solidarizarnos con el manifiesto que la Gente del Libro publica ahora en España y otros países del mundo, denunciando la violencia desatada por el gobierno, contra una población armada solo con la valentía y la esperanza de refundar un país donde pueda volver a vivir en libertad.  ​

LIBERTAD BAJO PALABRA.

GENTE DEL LIBRO EN TORNO A LA SITUACIÓN ACTUAL DEL PAÍS

Vivimos los días más difíciles de la República: una dictadura pretende acabar con ella y avanza inexorable hacia ese terrible final. Durante años, miles de venezolanos han permanecido fieles a los valores de la República y de la Democracia. Nosotros, gente del libro, hemos estado en las primeras filas de esa defensa. No consideramos otro camino, pues nuestras herramientas se encuentran presentes en la palabra, ligada siempre a la libertad.
Los poderes autónomos han sido secuestrados por un solo ente: el Ejecutivo, que usurpa todo el poder para convocar una Constituyente fraudulenta, irrespetando la letra y el espíritu de nuestra Constitución. La palabra ha sido vaciada de sentido, manipulando y pervirtiendo el lenguaje,  rebajándolo al insulto.
Hemos perdido la lengua común de la Nación.
En estos días aciagos, cuando cerca de cien venezolanos, en su mayor parte jóvenes, han fallecido a causa de la represión ejercida por fuerzas civiles y militares del régimen, cuando miles de heridos y detenidos engrosan el archivo perverso de un gobierno dictatorial y enlutan al país, llamamos a defender la libertad de las ideas y del pensamiento como formas altas del Ser y parte central de lo que nos define como individuos y habitantes de un país hermoso, que lleva poco más de doscientos años rodando por el mundo y definiendo su rostro.
Nos encontramos, insistimos, en los días más difíciles de la República. Las enfermedades han regresado a las casas, la miseria humana recorre nuestras calles y avenidas, pero aun en este tiempo nos sostenemos en las luchas libradas a través de la palabra por nuestros ancestros. Fermín Toro, Juan Antonio Pérez Bonalde, José Rafael Pocaterra, Rómulo Gallegos, Rufino Blanco Fombona, Teresa de la Parra y Andrés Eloy Blanco, entre otros, nos acompañan. Es necesario enfrentar la militarización de la sociedad, a los arrebatados de siempre en nuestra historia, los peores entre nosotros.
Somos gente del libro y la palabra, y desde la palabra hacemos un llamado a la libertad del pueblo venezolano, libertad que merecemos y que, cuando nos ha sido truncada, la hemos peleado y rescatado. Somos gente de la palabra, aquella que publicó Memorias de un venezolano de la decadencia, El libro negro de la dictadura y Se llamaba SN, que denunció con ardor los excesos de Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez. Somos gente del libro y hemos sabido de censura, incluso en los años de la democracia, pero la hemos enfrentado y denunciado.
Somos gente de la palabra y es por ello que nos resulta un deber fundamental la defensa del idioma, y del sentido real de las palabras, tan mancillados por neolenguas y eufemismos impartidos desde el poder como parte de su sistema de subyugación.
Reconocemos el maravilloso legado de la lengua española, y desde ese lugar central que debe ocupar en la vida de los hombres y mujeres que componen esta República, llamamos a rescatar la educación, el conocimiento y su estrecho vínculo con la libertad natural que define la vida de todo habitante de esta tierra.
Entre nosotros, lo urgente ha estado casi siempre por delante de lo importante, en especial en los últimos años. Nunca más. La palabra es acción, y es un hoy que anuncia una nueva alborada: la del rescate inmediato de la República por todos los venezolanos. Rescatarla de un Estado represivo y corrupto representado en el régimen de Nicolás Maduro.
Nosotros, gente del libro y la palabra, decimos basta. Basta de represión, de asesinar a nuestros hijos, de perseguir vecinos, de encarcelar inocentes.
Desde la cólera más antigua de la lengua, pero también desde la serenidad de su historia y del legado civil de nuestro país, convocamos a todos los venezolanos de bien a levantarse y anunciar los tiempos nuevos de la vieja libertad, aquella que nunca nos ha abandonado y que vive en el corazón de todos los hombres con ardor siempre limpio.

Si quieres aportar también tu firma clickea aquí: http://bit.ly/2vJxuI1 

Alfredo Camejo
Alfredo Villanueva,
Álvaro Paiva-Bimbo,
Álvaro de Prat,
Ana Cristina Atencio,
Anna Maria Tiziano Vitale,
Andrea Arroyo,
Andres Correa Guatarasma,
Andrés Simón Moreno Arreche,
Angelina Jaffe,
Anita Pantin,
Antonio D. Espejo,
Asdrúbal Hernández,
Bella Kogan,
Belkys Arredondo,
Calogero Salvo,
Carlos Noyola,
Cecilia Vicuña,
Clara Sujo,
Claudia Garavini,
Cristina Guzman,
Chely Depablos,
Consuelo Hernández,
Daniel Campos,
David William Foster,
Diana López,
Dinapiera Di Donato,
Dino Armas,
Eddy Gomez,
Eduardo Lolo,
Elena Martinez, Ph.D.,
Eliseo Sierra,
Elizabeth Fuentes,
Elizabeth Villar,
Emma Matos,
Emma Yépez,
Enric Bou,
Enrique Del Risco,
Fabiola Fernández,
Felipe Delmont,
Fernando Yurman,
Flavia Romani,
Francisco Figueirido,
Gina Saraceni,
Glenn Sujo,
Graciela Pantin,
Gustavo Tarre,
Gustavo Gac-Artigas,
Ilan Stavans,
Iraida Iturralde,
Irene Sosa,
Isaac Goldemberg,
José María Calderón Rodríguez,
Jose Morabito,
Julieta Salas de Carbonell,
Karina Gerlach,
Katiuska Suarez,
Keila Vall de la Ville,
Laura Lieto,
Laura Machado Larralde,
Laura Sabani,
Leonardo Azparren Giménez,
Lourdes Vázquez,
Luis D’Elias,
Luis de la Paz,
Lupe Gerenbeck,
Mairi Bracho La Roche,
Magaly Alabau,
Manuel Adrian Lopez,
Manuel Reguera Saumell,
Mara Sánchez Llorens,
Maria Cristina Anzola,
Maria Eugenia Maury,
María Isabel Peña,
Maria Luisa Tasayco,
Maria Teresa Romero,
Mariela Provenzali,
Marina Wecksler,
Marisol García,
Mariza Bafile,
Matilde Daviu,
Mauro Bafile,
Maya Islas,
Mayra Hernández Menéndez,
Michael Schuessler,
Miguel Miguel García,
Miguel Gomes,
Miguel Pons,
Miguel Ángel Teposteco,
Milagros Gonzalez,
Nancy Noguera,
Nico Kogan,
Nora Glickman,
Norjka Farreras,
Paola Maita,
Pedro Monje Rafuls,
Patricia Avellan,
Priscilla Gac-Artigas,
Rafael Romero,
Rafael Urbina,
Ricardo Bello,
Roberto Martínez Bachrich,
Roger Santiváñez,
Roxa Smith,
Sandra Pinardi,
Sebastián de la Nuez,
Sergio Chejfec,
Sylvia Cedeño,
Soraya Morabito,
Teresa Casique,
Tomás Rodriguez,
Víctor García Ramírez,
Vicky Fulop,
Vivian Bernstein,
Zulma Bolívar,
Waldo González,
Waldo Tejada

*Tomado de Viceversa Magazine.

viernes, 30 de diciembre de 2016

Dios creó...

Dios creó Venezuela para explicar que el problema de Cuba no era el embargo
Maduro implanta "la Libreta de Abastecimiento" en Venezuela
Nueva cartilla de racionamiento venezolana

miércoles, 14 de mayo de 2014

Mensaje

Al2 de Los Aldeanos le mandó este "mensaje" a Venezuela. "Dedicado a Venezuela... y a Cuba" dice. Fue en febrero pero no lo había visto en ningún sitio hasta ahora que me lo encontré en youtube. Muy diáfano todo.

viernes, 21 de marzo de 2014

Fe de erratas

Fe de erratas de derecha a izquierda:

Donde decía: "revuelta popular"
Debe decir: "golpe de estado"

Donde decía: "pueblo y estudiantes"
Debe decir: "apátridas y fascistas"

Donde decía: "grupos paramilitares"
Debe decir: "colectivos"

Donde decía: "aplastar las justas protestas del pueblo"
Debe decir: "luchar por la paz"

Donde decía: "injerencismo"
Debe decir: "internacionalismo"

Donde decía: "invadir un país para obtener petróleo"
Debe decir: "ayudar a una nación hermana a defender su revolución"

Donde decía: "complicidad criminal de los organismos internacionales"
Debe decir: "respeto a la soberanía nacional"

Donde decía: "represión"
Debe decir: "defensa del país"

Donde decía: "condenamos los abusos y crímenes del Estado"
Debe decir: "no sé qué decir, hay mucha confusión"

lunes, 3 de marzo de 2014

Redención (momentánea)

Jared Leto, Oscar al mejor actor secundario en la película "Dallas Buyers Club" redimió durante unos segundos toda la estupidez hollywoodense de Michael Moore a Sean Penn con su discurso de aceptación del premio: “A todos los soñadores que están viendo esto hoy, lugares como Ucrania y Venezuela, nosotros estamos aquí mientras ustedes luchan para hacer sus sueños realidad, para vivir el imposible. Pensamos en ustedes esta noche”, dijo. Y claro, no se escuchó ni un solo aplauso.

martes, 25 de febrero de 2014

La importancia de la pobreza

El ministro de Educación de Venezuela explica por qué la pobreza es necesaria para conservar el equilibrio ecológico del país:

"El ministro para la Educación, Héctor Rodríguez, aseguró que dentro de la 'campaña para erradicar la pobreza' se pretende establecer políticas sociales para sacar a los ciudadanos de esa condición, haciendo la salvedad advirtió: 'no es que vamos a sacar a la gente de la pobreza para llevarlas a la clase media y que pretendan ser escuálidos', dijo"
Hace casi un año puse en este blog las declaraciones de un general- disidente, Guaicapuro Lameda, ex presidente de PDVSA sobre lo que le había confesado Jorge Giordani, ministro de Economía y Finanzas cuando fue a quejársele sobre la incapacidad del chavismo de generar riqueza:  

Mire, General, usted todavía no ha comprendido la revolución. Se lo explico: Esta revolución se propone hacer un cambio cultural en el país, cambiarle a la gente la forma de pensar y de vivir, y esos cambios sólo se pueden hacer desde el poder. Así que lo primero es mantenerse en el poder para hacer el cambio. El piso político nos lo da la gente pobre: ellos son los que votan por nosotros, por eso el discurso de la defensa de los pobres. Así que, LOS POBRES TENDRÁN QUE SEGUIR SIENDO POBRES, LOS NECESITAMOS ASÍ, hasta que logremos hacer la transformación cultural. Luego podremos hablar de economía de generación y de distribución de riqueza. Entretanto, hay que mantenerlos pobres y con esperanza”[…] se trata de un cambio cultural y eso toma al menos tres generaciones: los adultos se resisten y se aferran al pasado; los jóvenes la viven y se acostumbran, y los niños la aprenden y la hacen suya. Toma por lo menos 30 años”.
 Lo que hace un año era secreto revelado ahora es declaración pública e impúdica.

domingo, 23 de febrero de 2014

La semana en que fuimos venezolanos

Algunos apuntes que fui dejando en FB la semana pasada:

"Cuando un universitario es pateado por una dictadura de derecha, es un mártir; cuando lo patea una dictadura de izquierda, es un burgués" dice Camilo Venegas. Y luego dicen que las dictaduras de izquierda no mejoran el estatus económico del pueblo 
 ..................................
Dice una venezolana en un comentario sobre los abusos contra los manifestantes en su país: "sigan diciendo tenemos patriaaaaa eso es lo q la gente quiere, que la traten como animales, o peor aun, como en cuba". Para lo que hemos quedado 
......................... 
Es curioso pero hasta ahora todos los desmentidos que aparecen de fotos del abuso de los guardias y paramilitares en las manifestaciones en Venezuela son sobre imágenes que no había visto antes. Los videos más claros y convincentes siguen sin ser cuestionados. Por si no queda claro: digo que hay material suficiente para que no haya que falsificar imágenes de la represión y que las supuestas falsificaciones pueden haber sido obra de los mismos interesados en desacreditar al movimiento estudiantil
 ........................... 
Maduro llamando fascistas a los estudiantes es como un zorro llamando carnívoras a las gallinas, como Hitler llamando nazis a los judíos 
 ............................ 
Molestarse con los que queman banderas cubanas en Venezuela y no con los que la han convertido en un trapo en todo el mundo?  
............................  
Pacientes de todos los países están advertidos: nada sale tan caro en este mundo como la medicina gratuita de los Castros.

Solos

Abajo la carta completa de la prima venezolana del músico Jorge Drexler, hija de exiliados uruguayos sobre las protestas en Venezuela:


Solos
Por estos días vi la foto de los presidentes latinoamericanos posando con Raúl Castro en Cuba. Una foto por decir lo menos curiosa, de varios hombres y mujeres que en su mayoría pasaron media vida tratando de convencer a sus conciudadanos de que eran la mejor opción de gobierno en sus países, luchando por sus ideas justas o injustas, ganando con enorme esfuerzo unas elecciones, que sonreían junto al designado heredero de la monarquía cubana. Como siempre que veo una cosa así, me acordé de Yoani Sánchez, me la imaginé en el piso de un carro recibiendo patadas en la cara, aquella vez que se la llevaron por andar escribiendo un blog, y me pregunté si la lluvia de golpes sería tal vez distinta si ella supiera que quien iba a salir mañana a defenderla y a acusar a los esbirros del régimen no era, digamos, la bestia de George Bush. Yo cuando pienso en los cubanos siempre termino diciéndome lo mismo: solos, los dejamos solos.
Eso de la foto fue antes de que empezaran las protestas en Venezuela. Claro que yo no iba a a protestar, no porque no sobren razones, sino porque me parecía que se estaba llamando a tumbar el gobierno. Entonces fue cuando otra vez, otra muchacha de la universidad en el Táchira fue atacada por unos malandros en pleno día, estuvo a punto de convertirse en otra de las decenas de miles de personas asesinadas por año en Venezuela (las cifras son oficiales), y los muchachos dijeron basta. Y salieron, protestaron, se portaron mal, quemaron cauchos, trancaron calles. Agarraron a unos cuantos, y los mandaron, sin proceso alguno, directamente a la cárcel de Coro a mil kilómetros de distancia. En una de esas demostraciones del surrealismo venezolano a las que nos hemos acostumbrado últimamente, los presos hicieron una protesta violenta y dijeron que esos muchachos no podían entrar en la cárcel, aquí solo hay criminales, dijeron, los estudiantes no deben estar aquí. 
Así empezó todo, y aquí en Mérida esa misma tarde estaban protestando los estudiantes. Y salió Leopoldo López a llamar a una marcha. Tampoco iba a ir, no me gusta nada Leopoldo López, aunque tengamos enemigos comunes, y pienso que Henrique Capriles tenía mucha razón y mucho valor en llamar a que no se saliera a descargar la frustación sin ton ni son, arriesgando la vida de los estudiantes. Pero resultó que la noche anterior a la marcha salieron con más fuerza que nunca los llamados “colectivos”. En Mérida se llaman Tupamaros. Todos los conocemos. Tienen motos, andan de a dos. El de atrás lleva el arma. Se cubren la cara. La mayoría viven en unos edificios que antes eran residencias de estudiantes, y donde ahora la policía no entra. Tienen también un “brazo civil”, digamos, que participa en las elecciones. Esa tarde salieron, rompieron las puertas de un edificio donde viven varios amigos míos, entraron con las motos. Disparando. Así en varios edificios donde viven estudiantes que salen a protestar siempre. Se pasearon por la ciudad, y las “ballenas” anti disturbios de la policía venían detrás de ellos, apoyando. El patrón se ha repetido en todos estos días de manifestaciones en todo el país: sueltan a los colectivos adelante, con las motos, armados, y la guardia nacional viene atrás. Lo que pasa es que yo vivo aquí en Mérida y eso no lo vi en una foto de twitter: lo vi. 
Por eso yo fui a la marcha, vestida de blanco como todos. No porque hay una conspiración del imperio para tumbar a Maduro en la que yo participo, ni porque me convencieron con un folletito de la CIA de dejar de ser la hija de un exiliado político de la dictadura uruguaya para convertirme en una fascista de la ultraderecha, para usar el término con que me llama nuestro presidente. Salí, con miedo eso sí porque las balas no me gustan, a decirles a los criminales de las motos que la ciudad no es de ellos, es nuestra, que podemos caminar por sus calles cuando queremos, que no pueden decirnos con sus motos y sus pistolas adónde no ir. Salí porque si mi padre estuviera vivo, habría salido conmigo del brazo con los estudiantes. Y fue hermoso, y cantamos, y se nos unió toda la ciudad en la manifestación más grande que se había visto hasta entonces. Y entonces vino la noche, y de nuevo salieron las motos. Me llamó una amiga, atrincherada en su apartamento: vienen los “tupas”, y la policía los proteje, y quién nos defiende a nosotros. 
Los tupas. No escogieron el nombre por casualidad. Lo escogieron sabiendo que hay muchos, demasiados, tristes intelectuales de la así llamada izquierda latinoamericana, para quienes el discurso y el nombre lo es todo. Usted dice tupamaro, y ellos piensan en los torturados de la dictadura uruguaya, no en los muchachos que salieron ayer mostrando las heridas que la Guardia Nacional Bolivariana les hizo cuando los detuvo. Son el tipo de gente que si usted le dice guerrillero, ellos piensan en un joven buenmozo de barbita con una boina negra y su estrellita blanca, no en un anciano narcotraficante colombiano sin escrúpulos que es capaz de secuestrar niños para llevarlos a pelear a la selva. Son el tipo de gente que piensa que Chávez nacionalizó el petróleo venezolano y nunca se fijaron en la fecha. Son gente a la que usted les dice que los políticos venezolanos de oposición no salen en ninguna televisión venezolana desde hace meses porque está prohibido, y dicen: ah, pero. Y uno sabe que si mañana en su país prohibieran aparecer a los políticos de oposición, se indignarían. Que no estarían contentos si supieran que la tercera parte de los ministros de su país son militares, que oficialmente no hay separación de poderes, que el jefe del ejército juró que la oposición jamás ganaría una elección en este país, que la presidenta del Consejo Nacional Electoral celebra todos los años el aniversario del golpe de estado que quiso dar Chávez, y me paro porque la lista es larga. 
En este momento en las calles de Venezuela está ocurriendo una tragedia. No es que hay disturbios y la policía antimotines dispara bombas lacrimógenas y muere alguno, no es eso, que lamentablemente pasa en todo el mundo a cada rato. Es que hay grupos armados financiados por el estado, disparando y matando. Y hay una censura informativa total. Debería bastar que se supiera eso, debería bastar saber que en Táchira cortaron internet y sobrevuelan las ciudades aviones de guerra, que cerraron las emisoras de cable que daban noticias, debería bastar saber que están atacando a los periodistas, que hay estudiantes muertos, para que el intelectual de izquierda levante por fin los ojos de su enésima edición de “Las venas abiertas de América Latina” y mire alrededor, descubra que el siglo es el 21, que el muro de Berlín cayó, que los muchachos de la Sierra Maestra envejecieron y ahora no dejan a sus nietos gobernar, ni escribir un periódico nuevo, ni salir de su país, ni fundar un partido político, ni gritar abajo el gobierno. Que si en Venezuela no hay ni pan ni medicinas ni leche no es porque Obama está conspirando día y noche contra nosotros. Que somos perfectamente capaces de hundir económicamente un país sin ayuda de ninguna transnacional imperialista. La gente aqui piensa que los gobiernos latinoamericanos no dicen nada ante las atrocidades de este momento en Venezuela porque tienen intereses económicos. Yo pienso que no, yo pienso que es por la misma razón por la que se sacaron la foto aquella: porque viven en el siglo pasado. 
Sí, Maduro dice que yo soy una fascista violenta de la ultraderecha que esta en una conspiración internacional para tumbar su gobierno. Que lo diga. Yo mañana vuelvo a salir con los muchachos, a exigir al gobierno que desarme a los colectivos, a decir que las calles son nuestras, a recordar a la estudiante que murió con una bala en la nuca, a darle fuerza a la otra que perdió un ojo. Y saldré con el mismísimo exacto orgullo, inocencia y alegría con que salen todos los estudiantes de América Latina a gritar viva la U, viva la Universidad, muera la bo, muera la bota militar. Y no, no les voy a explicar a los izquierdistas nostálgicos lo que pasa, ni les voy a mostrar los videos y a jurarles que es verdad, ni me voy a sentar a discutir con ellos cosas tan elementales como el derecho a la libertad de expresión, porque estoy, estamos, hartos. Está a la vista, mírenlo, mírennos. Estoy segura de que habrá (que hay) muchos que entiendan, y que esos no nos dejarán solos.

jueves, 13 de febrero de 2014

Desde La Habana

-A ver, refréscame la memoria: ¿por qué escogimos a Maduro para que gobernara a Venezuela?

-Porque es un graduado de la Ñico López.

-Sí, pero ¿por qué tan bruto?

-Porque es un graduado de la Ñico López.

-¿Y cuál era la idea?

-¿Recuerda aquella frase de Roosevelt sobre Somoza? Maduro será un hijo de puta y un imbécil pero es nuestro hijo de puta y nuestro imbécil.

-Pero Roosevelt no dijo “imbécil”.

-Esa es la parte que consideramos un aporte nuestro.

-Si pero habrá que darle un giro martiano. Algo así como “nuestro hijo de puta de plátano y si sale imbécil es nuestro hijo de puta”.

-O más sintética: “nuestro hijo de puta es un imbécil pero es nuestro”


-Algo así.

viernes, 31 de enero de 2014

Cuestión de método

"Gracias al método creado por ustedes [...] hoy todos los países del ALBA están libres de alfabetismo" dice Maduro. Y no contento con librarnos del alfabetismo el método cubano nos deja a cambio tipos como Maduro, como Ortega, como Castro II, como Mrs. Botox etc, etc.

miércoles, 15 de enero de 2014

El que persevera...

En El Nacional de Venezuela  apareció hace días un interesante resumen de las relaciones entre Rómulo Betancourt y Fidel Castro. también sirve como argumento adicional para refutar la tesis de que el antiamericanismo castrista fue su reacción a los planes de la CIA para derrocarlo: ya el 25 de enero de 1959 Castro le proponía a Betancourt una alianza antiamericana donde Venezuela pondría el petróleo. Como el Comandante es un tipo paciente insistió con el plan hasta que le funcionó con Chávez, sólo que 40 años después.

Fue, al parecer, un encuentro tenso que al poner las cartas sobre la mesa demostró la absoluta imposibilidad del más mínimo entendimiento. En principio, Castro plantea la necesidad de contar con el respaldo ideológico, político y sobre todo material –petróleo y respaldo financiero– por parte de un gobierno que considera posible enrielar por una vía de enfrentamiento contra Estados Unidos y favorable al desarrollo de sus propias políticas antiimperialistas. Conoce del ánimo revolucionario de los sectores populares, pues ha participado en una masiva y exultante manifestación popular de respaldo, que le organiza el movimiento estudiantil que lo ha invitado al país y, que según el propio Castro, convoca a más de 300.000 caraqueños; resiente la animadversión de los manifestantes contra el recién elegido presidente de la República y pulsa el ánimo contestatario y fervientemente favorable a una radicalización del proceso sociopolítico que vive el país. Sabe, asimismo y de primera mano, de la honda penetración del comunismo venezolano en las filas de las Fuerzas Armadas, y recibe la constatación en el entusiasta discurso de bienvenida que le da en Maiquetía el almirante Wolfgang Larrazábal, y conoce del ánimo imperante en el interior del partido Acción Democrática por los discursos de los líderes de AD Luis Beltrán Prieto Figueroa y Carlos Alberto Rangel. De allí la confianza con que se abre y trata de ganarse a Betancourt hacia una alianza antiimperialista y consolidar un frente unido que busque el control revolucionario del continente. La máxima y nunca abandonada aspiración de su vida. El respaldo de Betancourt le permitiría lograrlo a los menores costos en vidas y bienes.