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viernes, 12 de marzo de 2021

Plegaria de San Humbertico (Virgen y Mártir)

Por Pedro Lorenzo



Oh Todopoderoso que estás en las alturas

Tu Gracia Luminosa un pecador procura

Hazle la vida toda más fácil a Humbertico

Y no se la dispongas tan espinosa, chico

Haz que quienes ostenten Mercedes y denarios

Sean los repugnantes traidores mercenarios

No ovejas descarriadas de linajes augustos

Que luego se disculpan con talantes de susto

Que el Judas clarifique que el auto en que viajaba

Se lo dio a él su “handler” de la CIA en mesada

(Aquí, aunque se estropee la rima, tengo que insistir: Es muy importante que use específicamente el término “handler” porque, bueno, está en inglés y porque pertenece a la jerga del espionaje y la subversión y con eso solamente Humbertico tiene ya para un mínimo de hora y media de reflexión y análisis televisivo).

Condena a los que a Humberto difaman en las redes

A que jamás sus culos pongan en un Mercedes

Infúndeles angustia, pavor y odio artero

Tal cual si lo escuchasen en pleno noticiero

Sé que es mucho pedir pues yo mucho he pecado

Pero de Gracia eres, Señor, magno dechado

Que aquél que no ha pecado

Dé el primer golpe, insisto

Pero, por el Amor de Ti

¡Haz que esta vez no sea un ministro!

miércoles, 10 de marzo de 2021

Kulturkampf


Por Pedro Lorenzo 

-Buenos días, chicos. El tema de la clase de hoy es el área del rectángulo…

-Profe, antes de que comience, una duda…Yo opino que sus clases son muy rígidas y anticuadas. Están demasiado centradas en lo que Ud. sabe y no en lo que opinamos nosotros, los alumnos, que somos el centro y no Ud. (murmullos de aprobación) … ¿Alguna vez se le ha ocurrido preguntarnos qué opinamos como alumnos acerca del área del rectángulo? Como alumnos tenemos derecho a una opinión, ¿no? (Los murmullos se trasforman en aplausos y en #painintheclass).

-Pero es que el área del…

-Yo opino… (se aclara la voz, enfatiza y logra que el 12% de los presentes dejen de mirar sus teléfonos, nuevo récord para la clase) … Yo opino que el área del rectángulo debe ser la suma de sus tres lados por ser más fácil y así nos evitamos tener que aprendernos las dichosas tablas de multiplicar…

- ¡Eso es verdad! Lo de las tablas de multiplicar es un abuso…(#multiplicoacción).

-Pero, chicos, chicos…calma, chicos…Si desde el curso pasado y por acuerdo del Ministerio de Educación en coordinación con la Junta Estudiantil la tabla del 7 fue eliminada de los planes de estudio…

- ¡Lástima fuera! Y con eso pretenden limpiarse el techo los del Ministerio y aquí plaf y en el cielo gloria… ¡Abajo todas las multiplicaciones!

- ¡Y las divisiones también!

(¿Las qué? ¿Las qué? Se extiende el murmullo…Nada, nada… se bate en retirada el empolloncito de la clase #nerdosaurio).

-Miren, muchachos, vamos a continuar a ver si puedo terminar la clase…Lo primero es aclarar que por muy respetable que sea la opinión que puedan tener algunos de ustedes y que conste que defenderé con mi vida vuestro derecho a expresarla, un rectángulo no tiene tres, sino cuatro lados que están…

- ¡Eso sí que no! ¡Usted profesor se dice y se contradice! Mírelo bien, que aquí lo tengo anotado de la clase de la semana pasada: ¡Triángulo Rectángulo! ¿Lo ve? ¿Lo ve? (#sadomath).

-Pero eso se refiere a…

-Mis padres van a venir a protestar…

-Y los míos también…

(Y los míos… Y los míos… #parentrap)

-Yo había estado callada hasta ahora, pero no puedo más… ¡¿Hasta cuándo chicos y no chicas?! ¡¿Hasta cuándo muchachos y no muchachas?! ¡¿Hasta cuándo rectángulos y no rectángulas?! (#elpatriarcadomedapatriarcadas,  #lenguajeinclusiveya).

-Chicos y chicas…

- ¡Chiques!

-Lo siento, de veras lo siento, se me cae la cara de pena…

- ¡De pene!

- ¡Por favor! ¡Compórtense como alumnos de Tercero de Arquitectura que son!

(#arquitortura, #indocencia, #trágametierra).

#FIN

 

lunes, 21 de septiembre de 2020

Todo es bueno

 


Autor: Pedro Lorenzo

Texto original de 1992, corregido y aumentado en 2020, porque, como dijera Julio Iglesias: La Vida Sigue Igual… y lo sabes…






Todo es bueno.

Todo es bueno.

Todo es bueno.

El enemigo acecha.

Todo es bueno.

Todo es bueno.

El enemigo acecha buscando un resquicio.

Una brecha

Todo es bueno.

El enemigo no es bueno, claro está.

El enemigo es malo.

Maaaalo.

Hablo de nosotros, de lo nuestro.

El enemigo es malo.

Nosotros somos buenos.

Somos un bloque.

Somos un bloque monolítico.                                       

Somos un bloque monolítico contra el que se ha estrellado, se estrella y se estrellará el enemigo.

El malvado enemigo.

Con su garra asesina, su lengua traidora y su oreja peluda.                                  

Todo es bueno.

Aunque pensándolo bien, todo, absolutamente todo lo nuestro no es todo lo absolutamente bueno que debiera ser.

Y todo lo del enemigo…

¡No, por el amor de Dios ©, qué estoy diciendo!

© Fundado en 1994, todos los derechos a hablar en Su Nombre reservados por el CC del PCC y el Gobierno de la República de Cuba.

¡Todo lo del enemigo es malo!

¡Todo lo del enemigo es malo!

Y todo lo nuestro es bueno.

Bastante bueno.

Suficientemente bueno.

No tan bueno como desearíamos, pero, bueno, aceptablemente bueno.

Tan bueno como ha sido humanamente posible.

Aunque todo es perfectible.

Todo excepto Corea del Norte y El Jardín del Edén, pero a saber cuál de los dos estará más lejos.

Así que vamos a ver cómo lo hacemos.

Como enfrentamos esta batalla.

Este reto.

Me encanta esa palabra.

Reto.

Reeeeeeto… eeeto …eto…

Me encanta.

El reto de decir que algo de lo que ya es bueno puede aún ser más bueno sin que el enemigo se ponga contento.

Sin hacerle el juego al enemigo.

Con su garra traidora, su lengua asesina y su oreja peluda.

Se me ocurre, se me ocurre… decir que no vivo en una sociedad perfecta.

Muy bien, suena bien, cualquier día de estos va y hasta música le pongo…

Pero si no vivo en una sociedad perfecta, entonces tengo imperfecciones.

Mencionemos una imperfección.

Una solita.

Shhhh… que se entera el enemigo.

¡Eh, y qué! Si no vivo en una sociedad perfecta… que se entere, eh…

El enemigo, como siempre, tan imperfecto…

Allá va una… las guaguas, como ustedes saben, no son perfectas, pero se trabaja en esa dirección con la ayuda del Gigante Asiático, que es como se le llama ahora para no confundirse con la China aquella de Mao y los gorriones…

Allá va otra: La cadena puerto-transporte-economía interna tampoco es perfecta, pero ya se van dando pasos en ese sentido… sin pausa, pero sin prisa y con la ayuda de Rusia, que es como se le dice ahora para no confundirla con la Ex – Unión Soviética de Yeltsin, ni con la URSS de Lenin-Stalin- Jrushchov – Brézhnev – Andrópov – Chernenko – Gromyko – y el de la manchita en la calva cuyo nombre no debe mencionarse.

 Y allá les va la tercera: Lamentablemente, El Hombre del Siglo XXI no nos quedó tan bueno como esperábamos, pero dejen que vean como nos va quedando el del Siglo XXII… y La Mujer, claro, que las redes sociales están que cortan…

Y ya, que el enemigo se va a poner contento.

Y si se pone contento es porque piensa que encontró su resquicio.

Su brecha.

Ese tantico así que jamás debe dársele al enemigo.

Y se van a pensar los que me escuchan que soy un francotirador, que sea lo que sea que signifique, por los contextos y los tonos en que se dice no parece ser nada bueno.

Y eso no es bueno.

Porque el enemigo es el malo, no yo.

Yo soy bueno, se los juro que yo soy bueno.

Me puedo haber dejado llevar por mi celo de combatir al enemigo, pero se los juro que soy bueno.

Y me autocritico y esto no es autocensura porque la censura no existe, mi amor.

El enemigo es el malo.

Con su garra traidora, su lengua peluda y su oreja asesina.

Y les vuelvo a pedir disculpas, porque yo soy bueno.

Y lo nuestro es bueno.

Todo lo nuestro es bueno.

Todo es bueno.

Todo es bueno.

Todo es bueno.

FIN

domingo, 22 de diciembre de 2019

Bailando Casino por Pedro Lorenzo


Pedro Lorenzo es uno de los escritores humorísticos más agudos que ha dado Cuba en décadas. Que no lo sepa demasiada gente se debe en parte a la mala suerte de empezar a publicar poco antes de que la mayoría de las publicaciones humorísticas del país desaparecieran por razones ajenas a su voluntad (a la de Pedro Lorenzo quiero decir). Aún así Pedro Lorenzo insistió en ser parte fija de "Esperando por Gutenberg" la peña que celebrábamos mensualmente junto a Eduardo del Llano y algún otro invitado ocasional en La Madriguera de la Quinta de los Molinos en los meses más inmisericordes de los inmisericordes años noventa. Luego de eso Pedro Lorenzo pasó a la clandestinidad literaria y al internacionalismo pedagógico dedicándose a dar clases por medio mundo. Ahora Pedro me envía desde Cuba un texto que Dios quiera que sea el primero de muchos.

Bailando Casino

Por Pedro Lorenzo

Televisión Cubana, canal Cubavisión, lunes 16 de diciembre de 2019. Hora… bueno, digamos que fue después de la novela, porque hablar de horarios en nuestra inefable tele es como pretender acariciarle el lomo al felino de Schrödinger. El programa en cuestión ostenta el ominoso título de “Sólo la verdad” y versaría sobre el tema de los paraísos fiscales, los “Panamá Papers” y la proyección de la película “The Laundromat”, título traducido por razones obvias de gancho comercial como “Dinero Sucio” en la versión que se nos presentaba. Se trata de un filme correcto y sin pretensiones que utiliza actores de primera línea para darnos una visión entretenida y didáctica de un tema usualmente árido para el espectador “Rápido y Furioso” de los tiempos que corren, así que decidí darle una segunda ojeada, pues ya había disfrutado de él a través de “el paquete”. Y ahí empezaron mis cuitas, de las que pretendo dar una apretada síntesis en lo que sigue.

Del inevitable comentarista previo al filme ni me quejo, pues para eso está el “mute” de mi control remoto. Aceptémoslos como un mal inevitable y pasemos página. Impecable copia del filme, traducción correcta, Antonio Banderas y Gary Oldman en las pieles respectivas de Fonseca y Mossack conduciéndonos por los laberintos del mundo de las finanzas internacionales, todo a pedir de boca. Hasta que llega el momento en que una abatida Meryl Streep en su rol de embaucada clienta pregunta: “Cash? Who pay cash?”, a lo que la “realtor” interpretada por una Sharon Stone en ese modo “superbitch” que la ha hecho famosa responde: “Russians!”. Nada que reprobar a lo que oigo, pero sí a lo que veo, porque el subtítulo perfectamente sincronizado pone: “Europeos”, cosa que continúa sucediendo a lo largo del filme cada vez que hay que referirse a los hijos de la perestroika. A menos de que se trate de un anticipo del plan secreto de Putin para apoderarse de todo un continente, no creo que ningún traductor en sus cabales sea capaz de cometer y repetir tamaña pifia. Y tamaña falta de respeto a las alumnas y alumnos del programa “Inglés Para Todos” también disponible, para mayor afrenta, en horas de la mañana del siguiente día por las mismas pantallas. Y esto era sólo el comienzo.

El filme, que como ya dije, no escatima didactismos, está dividido en capítulos o “secretos” numerados sucesivamente. Cada “secreto” comienza con un detallado primer plano del papel moneda del país en el cual transcurre la anécdota. El dólar en el “Secreto 1”, el rublo en el “Secreto 2”(*) , el peso panameño, el euro, etc. Y llegamos al “Secreto 5”, cuyo título es “Making a Killing” que al estar traducido como “Liquidar” pierde toda su polisémica riqueza, pero esa es una decisión literaria, no política, y sinceramente no se me ocurre otra mejor. ¿Recuerda Ud. el caso de Neil Heywood, el hombre de negocios envenenado por la esposa de un alto funcionario del Partido Comunista de China en relación con un sonado caso de corrupción ocurrido en 2011 en ese país? Claro que no, si su única fuente de información es Granma y el Sistema Informativo de la Televisión Cubana. Pero en caso contrario, sabrá que se trata de una trama que más que para otra película, da para toda una serie, con giros inesperados, villanos, policías corruptos y políticos venales con el fotogénico trasfondo de los rascacielos del “milagro chino”. El director Sonderbergh hace lo que puede por narrar los hechos en unos magros 13 minutos que debieron parecer interminables a los abnegados podadores del bonsái ideológico cubano, pues a partir de ahí los susodichos abandonan toda compostura y  la sala de edición pierde su apariencia de quirófano para convertirse en una de esas construcciones japonesas con frágiles puertas de corredera destinadas a recibir los surtidores de sangre tan populares en las películas de samuráis de los novecientos sesenta. Para empezar, se rompe la coherencia visual introductoria, porque el billete de 100 yuanes con la efigie de Mao brilla por su ausencia en la versión descafeinada que se nos obsequia a los televidentes isleños. No tengo la grabación de la misma para comparar números, pero diría que menos de un 50% del segmento chino sobrevivió al frenesí editorial. Ni siquiera se molestaron en hacerlo bien desde un punto de vista técnico, pues puede verse a un actor dar gracias por una historia que su interlocutora le hizo previamente en el original y de la cual el televidente cubano no tiene ni puta idea por la sencilla razón de haber sido purgada de la maltrecha copia. Parten, sin lugar a dudas, de una lógica irrefutable: Si aún nos sintonizan, muy inteligentes no serán, ¿no?

Se preguntarán por qué se rehúsan a cortar por lo sano y reeditar los números subsiguientes de forma consecuente. ¿Y renunciar a la oportunidad de convertir el fragmento en un capítulo más del serial cubano “Tras la Huella” con policías de cartón tabla que siempre atrapan al delincuente corrupto y para nada vinculado a las esferas de poder en operativos impecables con música de fondo de José María Vitier? ¡De eso nada, monada! Ya bastante es que el programa se llame “Sólo la verdad”. El añadido de “…toda la verdad y nada más que la verdad” comienza a sonar a courtroom drama americaniche y esto es 100% CUBANO, qué tú te crees…

Del teletexto que informa la programación con gazapo incluido.
Sabemos que una golondrina no hace verano, pero esto comienza a parecerse a una escena de “Los Pájaros” de Hitchcock. “Conozcamos China” con sus recetas de panda estofado con retoños de bambú tierno. Putin en la tele defendiendo a sus deportistas contra el escándalo del doping y Granma y sus huestes de periodistas sudándole la fiebre. Desfile militar en homenaje al no-sé-cuál aniversario de la hermana república China en alta definición y aprende, Adolfito, lo que es marcialidad. El serial de Chernóbil , ése que sabemos que anda por ahí y nada podemos hacer por evitarlo, aunque, eso sí, no lo trasmitimos, porque…bueno… no es totalmente fiel a la verdad… ¿Y cuál fue la verdad?... ¡Bueno, esa no fue la verdad y punto! Abuelo, ¿qué son Tianánmen y El Hombre del Tanque? Bueno, ése creo que es un restorán que abrieron en el barrio chino por el Aniversario 500 de La Habana. Y el hombre del tanque quedó en venir hoy a traérmelo y no vino. ¡Y con los problemas que hay con el agua! Abuelo, ¿y quién fue Stalin? ¡Niiiiñooooo!

Yo, que opté hace muchos años por el matrimonio civil con mi memoria “hasta que el Alzheimer nos separe”, recuerdo otros tiempos. Unos muy remotos y breves durante los cuales los chinos fueron buenos y hacían películas como “Héroes con el valor de tigres” y “Guerrillas en el mar” donde 5 narras en una chalupa hundían un acorazado japonés, creo… Por la misma época el protagonista del filme soviético “El Comunista” empujaba él solito, a hombro pela´o, un tren cargado como con 50 vagones de trigo- chúpate ésa, Clark Kent- para acabar con el hambre del koljoz; mientras  la protagonista de “El último disparo” por su parte, ultimaba a tiro de máuser al ruso blanco bajo su custodia y su amante por más señas, antes de permitir que cayese en manos del enemigo (el de ella, no el de él). Y nuestra amistad y lazos de cooperación eran indestructibles y eternos y nada que viniese de allá podía ser malo, ni siquiera los muñequitos. Después cambió lo de los chinos y la película por la cual me hicieron levantarme un domingo por la mañana para ir a ver en sesión limitada a militantes de la juventud y el partido en el teatro de la escuela “Lenin” se llamaba “Noche Negra Sobre China” y , ¡carajo!, como se mataban gorriones allí… Y gente también, pero era una Revolución Cultural, así que no debía ser tan malo. Y luego estuve en Angola y el Verde Olivo Internacionalista dale que dale con aquello de que “con armas y asesores chinos se asesina a nuestros hermanos”. Y cuando se metieron con Vietnam aquello fue festival para los periodistas del patio, que considerando que el DRAE de aquél entonces y hoy DLE se quedaba cortiñán, se inventaron la palabra “sociocidio” para describir los desmanes chinos en suelo vietnamita y continuaron utilizándola hasta que la que “limpia, fija y da esplendor” protestó y dijo que no había que pasarse tres pueblos, que con un simple “genocidio” bastaba. Y nada que viniese de China podía ser bueno. Hasta que un buen día los chinos comenzaron a volverse paulatinamente buenos (no tan buenos como lo son ahora, pero por algo se empieza), justo cuando los rusos (ex soviéticos se les decía entonces) comenzaron a volverse malos y nada bueno podía venir de Rusia y sus ex – satélites y se acabó la cristalería de Bohemia de la Casa de la Cultura Checoslovaca, hasta que un buen día… y lo dejo ahí, porque noto que empiezan a marearse y nadie podría, con justicia, culparlos por ello.

 Yo por mi parte trataré, por difícil que sea, de conservar la sesera mientras me sea posible. Así que me sacaré de la manga un viejo truco de fiesta quinceañera: si estás mareado y sientes que vas a hacer un papelazo, cierra los ojos y pretende que estás bailando. Y ni se les ocurra hablarme de IPhone o Spotify ni nada de eso, que para el caso lo que se impone es este éxito del pasado en casete TDK de los que había que rebobinar con un lápiz amarillo “Great Wall” a menos que lo tuvieses en un LP de la Egrem y pudieses escucharlo en un tocadiscos “Riga” o “Radiotécnica”:

“¿Dónde están los rusos, dónde están los chinos?

Bailando, mamá, bailando casino. “



Pedro Lorenzo

20-12-19

(*) En realidad no estoy seguro de si pusieron el rublo o no en la presentación correspondiente, porque me puse en modo alerta sólo después del parlamento de la Stone. Pero si tuviera que apostar me decantaría por extenderle también su certificado de defunción.