viernes, 11 de abril de 2014

El totalitarismo y los cubanos

De vez en cuando uno se ve envuelto en discusiones sobre temas que pensaba que estaban fuera ya de toda dimensión debatible, como si alguien insistiera en que dos más dos es igual a cinco o que la tierra es plana y está montada sobre cuatro elefantes que a su vez se encuentran parados sobre una tortuga. Tales discusiones que serían inútiles e improductivas pueden tornarse interesantes –aunque sin dejar de ser inútiles e improductivas- si el interlocutor consigue situar en medio de la discusión una pregunta que nunca nos hemos hecho. Tal es el caso del debate sobre si el castrismo instauró o no un régimen totalitario. Para mucha gente, sobre todo si habita en la academia -ese sitio tan sensible a las modas pero al mismo tiempo tan resistente al cambio real- tal noción le resulta incómoda ya sea por una cuestión sentimental (alguna vez se tuvo simpatía por un régimen que de resultar totalitario podría dejar mal parada –retrospectivamente- su lucidez política) o por resistencia a ampliar un canon que antaño estuvo reservado para el nazismo y el estalinismo. (Recordar que la propia Hannah Arendt no incluyó en su estudio la China maoista pese a sus grandes logros en materia de totalitarismo). Tal discusión podría ser despachada con el vulgar recurso de asomarse a wikipedia y contrastar la definición que allí aparece con la realidad cubana:

“Los totalitarismos, o regímenes totalitarios, se diferencian de otros regímenes autocráticos por ser dirigidos por un partido político que pretende ser o se comporta en la práctica como partido único y se funde con las instituciones del Estado. Estos regímenes, por lo general exaltan la figura de un personaje que tiene un poder ilimitado que alcanza todos los ámbitos y se manifiesta a través de la autoridad ejercida jerárquicamente. Impulsan un movimiento de masas en el que se pretende encuadrar a toda la sociedad (con el propósito de formar una persona nueva en una sociedad perfecta), y hacen uso intenso de la propaganda y de distintos mecanismos de control social y de represión como la policía secreta

Yo los invito a buscar siquiera un signo gramatical que se aparte de la descripción general del castrismo. Pero mi interlocutor no tuvo nunca fuertes lazos sentimentales con el castrismo y es un tipo demasiado inteligente para ser despachado con una definición de diccionario. Para empezar tiene su propia definición -platónica- de totalitarismo, tan exigente en sus efectos en las sociedades que ni siquiera la Norcorea de Kim Il Sung alcanzaría a adecuarse a tales requisitos. No niega las intenciones totalitarias del castrismo pero sí que cuestiona su capacidad para llevarla a cabo o más bien la del pueblo cubano para adaptarse a estas. Como si algo tuviera el trópico que nos impidiera ser totalitarios lo que implica, a mi entender, avanzar unos cuantos pasos en esa peligrosa tendencia cubana a creernos únicos en la faz de la tierra. Pero lo que de veras me interesó en la discusión fue su pregunta de para qué calificar de totalitarismo a un régimen como el de Cuba: ¿realmente aporta alguna claridad conceptual o simplemente no hace otra cosa que nublar nuestra capacidad de entendimiento? Y esa cuestión, lo reconozco, tiene bastante más validez que la de demostrar que la tierra no descansa sobre los lomos de cuatro elefantes.

Sí, porque ¿qué sentido tiene hablar de totalitarismo más allá de esa carrera de victimismos que es el género de la denuncia? ¿Qué nos aclara? ¿Para qué sirve? Y eso nos remite al desarrollo del concepto de totalitarismo y intención de aclarar que más allá de las aparentes diferencias ideológicas entre el nacional socialismo y el comunismo ambos respondían a una idéntica dinámica de poder desconocida hasta entonces por la sociedad moderna (aunque similar, añadiría yo, a los estados teocráticos del pasado) y causaban efectos igualmente inéditos en las sociedades que dominan. Yo voy un poco más allá y tengo la convicción de que el nacional socialismo fue un intento de combatir al comunismo con sus propias armas, de crear un sistema y una ideología igualmente avasalladora pero preservando la propiedad privada aunque supeditando el capital a los grandes proyectos estatales. O sea, un régimen que se encargaba de revelar de una manera indirecta que la esencia del comunismo no era su supuesta vocación redistributiva o la propiedad común sobre los medios de producción sino sus ambición de control de la sociedad a todos los niveles y su carácter represivo.  
La aplicación del concepto de totalitarismo por tanto ayudaría en un caso como el cubano a sentirnos menos excepcionales, a sentirnos acompañados en un horror que en una época abarcó a casi la mitad de la humanidad, a entender la dificultad que entraña entender un fenómeno mucho más complejo que las autocracias tradicionales y sobre todo a entender la supervivencia del castrismo como régimen pero sobre todo como modo de vida y visión del mundo más allá del régimen mismo y su capacidad hasta para intentar exportarlo como ocurre ahora mismo en Venezuela. Pero no sólo eso: también explica la esquizofrenia que genera en los que han vivido bajo este y la absoluta falta de comprensión por parte de los que no lo han experimentado y nos hace entender fenómenos tan opuestos a la lógica habitual como la nostalgia poscomunista u otras variantes del masoquismo de lo que he dado en llamar el “castrismo sentimental”. 
Y eso no es fácil reconocerlo para mucha gente que se defiende de la idea de haber vivido bajo el totalitarismo en nombre de aspiraciones tan respetables como la cordura y la lucidez pero, como con todo padecimiento profundo y adictivo, el primer paso estriba no en negarlo sino justamente en asumirlo. Como en cualquier reunión de Alcohólicos Anónimos nada más decisivo que pararse frente al resto de la audiencia y declarar: “Mi nombre es fulano de tal y soy producto de un régimen totalitario”. Sólo a partir de ese momento es posible la comprensión y la cura aunque sólo sea porque la primera es parte decisiva de la segunda.  

miércoles, 9 de abril de 2014

BEYOND THE HYPHEN: APPROACHING A POST GEOGRAPHIC CUBA

Hoy y mañana se celebra en la universidad de Princeton el evento "BEYOND THE HYPHEN: APPROACHING A POST GEOGRAPHIC CUBA". A las 2:30 pm de hoy tengo allí una lectura de mis textos. Abajo el horario del evento:



WEDNESDAY, APRIL 9

10:00 am - 11:45 am
Carl A. Field’s Center, Room 105

Multiple Cubas: Music and the Arts in the XXI Century

JailHead.com: Virtuality crossover
Rodolfo Peraza, Video-Artist
A Tiempo Real: Una revisión de proyectos recientes
Ana Olema Hernandez, Visual Artist
Alamar es el sitio: Las casas templo del proyecto OMNI Zona Franca
David D OMNI, Musician and Multidisciplinary Artist
Discussant: Javier Guerrero

12:00 pm - 1:45 pm
Frist Center, Lecture Hall 302

Departures and destinations of Tania Bruguera´s art

The acclaimed visual artist Tania Bruguera will talk about her work. 
Introduced by Rafael Rojas (Princeton University).
Panel discussion with Professors Gabriela Nouzeilles, Ruben Gallo and Rachel Price.

2:30 pm - 3:00 pm
Campus Club Dining Room

Public Reading by Fiction Author Enrique Del Risco

[In Spanish]
LUNCH WILL BE SERVED

3:00 pm - 4:45 pm
Campus Club Dining Room

Cuba on my browser

Classified Information: Advertising and Secrecy in Cuban Underground e-Commerce
Adrian Lopez-Denis, University of Delaware
The Unbearable Materiality of Socialism
Maria Cabrera Arus, The New School University
Horizontes de Cobre. Presentación del CD de Poesía Electrónica
Kevin Beovides Casas, Independent Scholar
Discussant: Jacqueline Loss, University of Connecticut

6:00 pm - 7:00 pm
Frist Multiple Purpose Room B04B

Collective Art Exhibition
Iguales. Music performance and screening, 2014.
By David D OMNI

Exilio histórico. Video, 2013.
Memoria de la Guerra. Independent Newspaper exhibition, 2013. In collaboration with Ernesto Oroza and Gean Moreno.
By Ana Olema Hernandez

JailHead.com: Virtuality crossover. Multimedia, 2014. Play and Learn Series.
By Rodolfo Peraza

7:15 pm
Masala Grill 
19 Chambers St, Princeton NJ 08542

DINNER

9:00 pm - 12:00 am

Concert
Terrace F. Club

DJ: Edgaro Gonzalez of Doble Filo


THURSDAY APRIL 10

10:00 am - 11: 45 pm
Frist Multiple Purpose Room B04B

Impossible Features of Identity in Contemporary Music, Literature and the Visual Arts

Beyond the hyphen: Transnational and Alternative Cubanidades
Eva Silot Bravo, University of Miami
Señales frías: sobre algunas escrituras desnaturalizas
Walfrido Dorta, CUNY
Features of Identity in Contemporary Cuban Cultural Production
Odette Casamayor, University of Connecticut
Discussant: Lizabel Monica, Princeton University

12:00 pm - 1:45 pm
Frist Multiple Purpose Room B04B

Fiction and Poetry Reading plus Digital Literature Exhibition

Parker & Longabaugh, y otras guerras necesarias (fiction) 
Osdany Morales, New York University 
Una casa en los Catskills (fiction) 
Odette Casamayor, University of Connecticut 
Libro de College Station, Cantos de concentración and Res cantabile (poetry) 
Pablo de Cuba Soria, Virginia Commonwealth University 
“en país extraño" & "bar texas" (poetry) 
Michael H. Miranda, Texas A&M University

jueves, 3 de abril de 2014

"Ruy" en Manhattan

Vayan abriendo un huequito en sus atiborrados calendarios para la presentación el jueves 1ro de mayo de la novela "Ruy" de César Reynel Aguilera en Manhattan con la presencia del autor y del escritor Alexis Romay. Será a las 6:30 p.m. en el 19 University Place, Room 102, New York University, NY, NY, 10003.



miércoles, 2 de abril de 2014

Jesús Castillo (1968-2014) y la leve determinación del ser social

Ha muerto Jesus Manuel Castillo, graduado de la CUJAE, ingeniero civil, uno de los amigos más cercanos que me quedaban en Cuba, tipo simpatiquísimo, creativo y brillante y con quien junto a Armando Tejuca emprendí un montón de aventuras en La Habana de los 90's a veces bajo el nombre de Agrupación 30 de febrero otras no, pero siempre arropados por su talento infinito para la amistad. Fue mucho lo que le quedé debiendo y son estas las circunstancias en las que no sé cómo retribuirle tanto cariño. Sólo un tipo como él pudo dar con la fórmula de la leve determinación del ser social. No importan que no me entiendan. El Castle sí.


De izquierda a derecha: Tejuca, Castillo, yo

Castillo con una botella de ron el día que decidimos hacernos una foto con los únicos objetos de valor que había en la casa

Castillo al centro de la foto el 8 de diciembre de 1994 en el parque Lennon

P.D. El Castle era además asiduo lector y colaborador de este blog (o al menos todo lo frecuente que se lo permitía su intermitente conexión a internet) y era de hecho "nuestro hombre en La Habana". Aquí y aquí un par de cartas que me hiciera llegar autorizándome a que las publicara en el blog. Y no pocos de mis posts obedecieron a su petición expresa de tocar ciertos temas.

martes, 1 de abril de 2014

Dinero, no mucho. Ideas, menos

Un buen artículo en New York Review of Book sobre China "China After Tiananmen: Money, Yes; Ideas, No". Más o menos la misma fórmula que están aplicando en Cuba con la excepción, quizás, del "money". Un avance:
With no more “legitimacy” to be drawn from claims about socialist ideals, where else could the men at the top generate it? Within weeks of the killings, Deng Xiaoping declared that what China needed was “education.” University students were forced to perform rituals of “confessing” their errant thoughts and denouncing the counterrevolutionary rioters at Tiananmen. These were superficial exercises. But Deng’s longer-term project of stimulating nationalism and “educating” the Chinese population turned out to be very effective. In textbooks, museums, and all of the official media, “Party” and “country” were fused and patriotism meant “loving” the hybrid result. China’s hosting of the Olympics in 2008 was a “great victory of the Party.” Foreign criticism of Beijing was no longer “anti-Communist” but now “anti-Chinese.” Historic and contemporary conflicts with Japan, the US, and “splittists” in Taiwan and Tibet were exaggerated in order to demonstrate a need for clear lines between hostile adversaries and the beloved Party-country. The success of these and other efforts at “education” has allowed the regime to use nationalism as one of the ways it can redefine its legitimacy.

viernes, 28 de marzo de 2014

Las fosas abiertas de América latina

Ese gran panfletario (dicho con toda admiración) que es Néstor Díaz de Villegas, ese Martí a la inversa acaba de sacar su propia versión de "Nuestra América" a la que ha titulado "Las fosas abiertas de América latina" y aquí les pego justo la parte central del texto, la reconstrucción histórica de su argumento:
La Reconquista
En Latinoamérica, las instituciones democráticas han sido reacondicionadas, como un carro viejo en un taller ilegal, para servir los intereses de la Izquierda fascistoide y antidemocrática. El sufragio es ahora la excusa del reeleccionismo, y equivale a un putsch. Las alianzas políticas entre canallas del mismo pelambre han creado una especie de Partido único, un Politburó de gorilas.
No quedan gobiernos libres que saquen la cara por la resistencia, ni organismos regionales que pongan en su sitio a los tiranos. Hasta México y Brasil, esos gigantes pusilánimes, se rebajan a ser meros lacayos, y ceden al chantaje de Cuba. No hay grandes héroes, ni estadistas originales, ni hombres providenciales en la insufrible América Latina, solo oportunistas, cobardes y una masa engañada e indecisa de casi 600 millones, descontando honrosas y esporádicas excepciones.
Entretanto, los intelectuales callan, enmarañados en sus viejas teorías, ajenos al peligro presente e impávidos ante la vulgaridad del futuro. Los trovadores, las vedettes, los novelistas y los académicos saben que una opinión errónea podría costarles la carrera. Hay una censura tácitamente admitida, una inquisición y una hipocresía que son el nuevo catequismo de Latinoamérica. Por eso los bibliotecarios argentinos se declaran enemigos de la cultura y los homosexuales puertorriqueños ensalzan un régimen homofóbico que creó los campos de trabajo para maricas.
Cuba ocupa territorios y se los anexa con el beneplácito de los parlamentos democráticamente elegidos. La mancomunidad castrista es otro Anschluss, como el de los Sudetes o Crimea. En los territorios anexados cualquier forma de disidencia u oposición es erradicada. Las tropas de choque cubanas infiltran los ejércitos, el senado, las aulas, los palacios de gobierno: estarán allí para poner una bala en el cerebro del presidente títere, si llegara el momento. Cuba campea por su respeto, invade, saquea y viola. Es una hazaña comparable a las proezas de Cortés y de Pizarro que un puñado de gallegos haya reconquistado el Imperio aborigen en tan corto tiempo.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Identidades, número I

Aparece el primer número de la revista Identidades, dedicada a tratar el complejo tema de la raza en Cuba. En ese primer número aparecen artículos, entre otros, de Leonardo Calvo, Manuel Cuesta Morúa, Juan Antonio Madrazo y un servidor. De mi artículo les dejo el último párrafo.

Seamos honestos. Pese a las profundas diferencias sociales y culturales, si una realidad racial tiene algo nuevo que mostrarle a la otra en el último medio siglo es la norteamericana a la cubana. Desde el “black pride” a la “affirmative action”. Alguna razón debe haber para que uno de los autores más frecuentes en las bibliotecas de los disidentes cubanos sea Martin Luther King Jr. y para que sus libros sean usados como pruebas de la acusación en los tribunales cubanos. Contraponer a esto el prestigio que aún conservan las figuras de Fidel Castro y el Che Guevara entre la comunidad negra norteamericana no haría más que confirmar un hecho irrefutable: el que la Revolución Cubana —o el castrismo, como quieran llamarle— no haya dado una sola figura negra política ni intelectual dedicada a defender la igualdad racial. Tan pronto como alguien empieza a cuestionarse “dentro de la Revolución” las desigualdades sociales —como lo ilustran ejemplarmente los casos de Walterio Carbonell y Roberto Zurbano— comienza a ser marginado,  a quedar definitivamente “fuera.” En resumen, no se pueden “traducir” los contextos raciales cubanos y norteamericanos si se excluye el tema elemental de los derechos. Cuando en uno de sus primeros discursos Martin Luther King Jr. anunciaba que “We are here in a general sense because first and foremost we are American citizens, and we are determined to apply our citizenship to the fullness of its meaning”10 [Estamos aquí en sentido general porque primero y ante todo todo somos ciudadanos de los Estados Unidos, y estamos decididos a serlos en su pleno significado], tenía en cuenta que igualar los derechos de los negros a los del resto de la ciudadanía norteamericana era benéfico para la comunidad que representaba. Pese a la desigualdad real entre negros y blancos en Cuba, conseguir la igualdad no alcanzaría para hacer respetar derechos que siguen siendo negados al conjunto de la sociedad. Sin tener en cuenta ese “detalle” básico, cualquier traducción está abocada al fracaso. Tanta insistencia en la traducción parecería adolecer de una perspectiva dependiente y neocolonial pero es apenas reflejo y reacción a una prensa y un régimen que sólo se dan por enterados cuando dichos debates se publican en inglés.