Mis últimas reflexiones (Hambre en Guatemala) han suscitado en la página de Encuentro en la Red hasta ahora 60 comentarios descontando uno mío. Un 60% de los comentarios provenían de personas molestas por lo que les pareció un ataque a Yoani Sánchez (o a Guatemala) y el otro 39.5% estaba compuesto de comentarios llamándole brutos a los primeros. Si las matemáticas no se les da mal se habrán dado cuenta que queda un 0.5% constituido por este comentario firmado por Chambelán Deshumorado:
“A los judios los respetan en todo el mundo, porque ellos comenzaron por respeterse [sic] a si mismos. En cambio, la chanza, el relajo y la informalidad de nuestra manera de conducirnos nos tiene en este punto de la historia atascados, humillados y esclavizados...pero todavia riendonos hasta de nosotros mismos y nuestras desgracias....¿Sera por eso que nadie nos toma en serio?”
Podría estar en desacuerdo con el Chambelán sobre si realmente la tendencia del cubano ha sido la de reírnos de nosotros mismos en esos temas que tanto parecen importarnos. Una de las razones principales por las que escribo es por revertir la tendencia a tomarnos demasiado en serio en lo tocante a ciertos temas. Y es curioso que Chambelán aluda justamente al pueblo judío como ejemplo a seguir porque si hay algo que lo distingue como pueblo es su capacidad para no tomarse en serio. Yo pensaba que lo que había cambiado la percepción sobre los judíos no había sido su supuestamente innata tendencia a tomarse en serio -de acuerdo a lo que nos dice Chambelán- sino el Holocausto pero puedo estar equivocado. Pero el señalamiento de Chambelán (quien sufrió en carne propia los nocivos efectos de otro jodedor ya felizmente muerto) ha conseguido los mismos efectos en mí que el Holocausto en los judíos: me ha hecho entender que la culpa de que en “este punto de la historia” estemos “atascados, humillados y esclavizados” no la tiene otro que yo mismo y la caterva de jodedores (minoritarios, insisto) que no se han tomado el castrismo lo suficientemente en serio. Pido entonces disculpas a los familiares de los fusilados, de los balseros ahogados, a los exiliados, a las familias separadas, a los que tuvieron que gastar miles de horas en trabajos dizque voluntarios, a los estómagos vacíos, a la economía, a la arquitectura y a las estadísticas, a aquellos con los sueños destrozados y a los infinitamente desvelados por todo el daño que mis escritos -o los de otros que como yo no se hayan tomado el drama cubano lo suficientemente en serio el drama cubano- pueda haberles ocasionado. A todos ellos, repito, les ofrezco mis humildes e infinitas disculpas.
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Hubo otro comentario que también se salía de la tendencia general y es este escrito por una guatemalteca que se autotitula “CHAPINA DE CORAZÓN”: “HEY TU, EL TAL ENRISCO LA UNICA COSA QUE SE ME ANTOJA EN ESTE MOMENTO ES DE TENERTE FRENTE A MI PARA CAERTE A PATADAS, GRANDISIMO BRUTO, NO TIENES NINGUN DERECHO DE ESCRIBIR NADA ACERCA DE MI PAIS, RESPETA OK.” Al parecer está molesta por mis alusiones al hambre en su país. No me usaré la débil excusa de que la alusión no es originalmente mía. De hecho debo reconocer que me siento no poco satisfecho de que luego de pasarme la vida leyendo las estupideces que escriben muchos extranjeros sobre Cuba (desde Sartre a Mauricio Vicent, así de cuesta abajo va la cosa) haya tenido la ocasión de empezar a retribuirle a la humanidad el mismo gesto. En cuanto a la Chapina de Corazón en particular estoy dudando entre enviarle mi dirección para que venga a patearme la cara a domicilio o pedirle la suya para enviarle un sándwich cubano (preparado en West New York, por supuesto).