lunes, 25 de febrero de 2019

Esta noche


¿Elecciones para qué?


¿Para qué sirven las elecciones en Cuba? Parece una pregunta retórica pero no lo es. Recuerdo que meses después que se celebró aquella famosa elección del “Vote por todos” en 1993 me tropecé con una cola en la Calzada de 10 de Octubre. Como buen Cubano primero marqué y luego pregunté qué vendían. Helado me dijeron. En realidad no era helado sino más bien un durofrío con pretensiones. Algo parecido a lo que acá llaman slurpees. De limón. Era la época en que si no llevabas un recipiente no te despachaban nada pero, sorpresivamente, estaban sirviendo aquel helado de limón en unos cucuruchos de papel blanco. Pues me tragué el contenido en menos de lo que ahora tardo en teclearlo y cuando abro el envase descubro que el cucurucho estaba hecho precisamente de una de aquellas boletas de la elección pasada. Mi pregunta es (y no es retórica) ¿cómo está la situación con los envases de helado en estos días en La Habana?

viernes, 22 de febrero de 2019

Raúl Ciro, in memoriam


El músico cubano Raúl Ciro, el autor de “Villa de París”, de “Coopere con el artista cubano”, de “Dos x dos”, de “Regulación menstrual”, de parte de lo más intrincado y deslumbrante de la banda sonora de una generación, ha muerto. Lo decidió el mismo, al parecer. Sobran los detalles. Cabe ahora la tentación de releer su obra, oscura e intensa, como una larga profecía de su muerte. Prefiero, en cambio, pensar sus canciones como una cuidadosa descripción de su lucha por la vida pese a todo lo que le molestaba de ella. Porque lo cierto es que cada detalle incómodo de la existencia a Raúl le molestaba con más intensidad que a cualquiera de nosotros.

Eso creo que nadie lo discutirá: Raúl era el más sensible de nosotros. No nos dimos cuenta cuando irrumpió en la peña de 13 y 8 donde cada sábado se reunían los cantautores (palabra que odiaba Raúl) que iban a revolucionar la música cubana en los años siguientes. En aquellos momentos estábamos demasiado absorbidos por su influjo, demasiado intimidados, para detenernos en detalles como su sensibilidad. La confundíamos con sus intuiciones, que eran tremendas, y que lo situaban en una dimensión distinta a la nuestra, en la que viajaba acompañado por su compinche, Alejandro Frómeta, otro ser especial donde los haya. Entre los dos ayudaron a convertir aquella peña en algo que la excedía. De colección formidable de músicos en una suerte de culto liberador.

Y, si se piensa bien, era raro que Raúl Ciro fuera líder de aquella variopinta reunión de egos. Porque Raúl ni pretendía dirigir a nadie y las más de las veces resultaba imposible adivinar qué deseaba hacer o lo que pretendía con tales acciones. Creo que fue idea de Raúl la de conmemorar en abril de 1990 el aniversario de la invasión de Bahía de Cochinos. Pero no para celebrar la victoria de nadie sino los muertos de todos. “Todos los que murieron allí, en ambos bandos, eran cubanos”, decía. Gracias a él aprendimos, de forma definitiva y sin que el soborno de la política, merced a la sangre derramada sin distinguir bandos, los derrotados habíamos sido todos nosotros.

Toda la trayectoria musical y humana de Raúl Ciro fue, y muchos fuimos testigos de ello, un estricto culto a la dignidad y a la coherencia. Cada imagen que surgía en sus canciones, por abstrusa que pareciera, era una delicada y consecuente descripción del estado temporal de su alma y aún de su mundo interno y sus acciones externas. De su infinita necesidad de dar y recibir amor. Si algún romántico he conocido ese fue Raúl Ciro, un romántico al mismo tiempo radical y discreto: enamorado a muerte de todo lo que lo rodeaba, incesante enemigo de lo que le escocía el alma. Si en una canción hablaba de “barcos de papel en tu escalera, gratis atención a tu salud” debíamos aceptar que no se trataba de una metáfora gratuita. O ni siquiera justificada. Apenas recordaría el momento en que puso a navegar barquitos de papel por los peldaños que conducían a alguna amante desdeñosa, convencido que eran la fórmula para salvarla.

Raúl Ciro quiso a su país sin condiciones. De ninguna de las partes. Nadie le ha deseado a esa isla tan atormentada por la Historia algo mejor que su “quiero verte dormir”. Pero a cambio pedía para sí la misma comprensión, la misma libertad al desear, pensando en el famoso globo de Matías Pérez, que “nadie me hale la manga si me hallo tan alto”.

Desde que me enteré de su muerte ayer por la mañana no dejo de monologar con él, de pelearme con él, de reconciliarme con él. De recriminarme por hacerle demasiado caso, por creerle a pie juntillas lo que decía, cuando en realidad me decía lo contrario. De creerle cuando decía que no le importara que lo escucharan cuando en realidad no pedía otra cosa. De comprender que por mucho que lo quisimos, siempre nos quiso más, que por mucho que le dimos siempre estaremos en deuda con él.

Murió, dicen, solo. Sus canciones nos acompañarán siempre.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Memento


Solo recordarles que el régimen de Pinochet tan (justamente) condenado por todo el mundo estuvo tres veces menos tiempo en el poder que el castrismo (17 por 60 años), mató tres veces menos personas (3000 por 9000, sin contar los muertos en el mar tratando de escapar) y cuando propuso un plebiscito para continuar en el poder fue radicalmente distinto a la votación en Cuba este domingo.

Mientras en el plebiscito chileno se decidía entre que Pinochet siguiera en el poder (o no), en el caso cubano se elige entre aprobar (o no) una constitución marrullera e inconsistente que sustituiría a otra no menos marrullera e inconsistente. Constituciones ambas que empiezan reconociendo que existe un partido político por encima de las reglas de juego que propone. Mientras Pinochet permitió a la oposición que hiciera propaganda a favor del NO durante quince minutos diarios por televisión a lo largo de un mes, el castrismo hace propaganda en sitios inimaginables a favor del SÍ mientras persiguen con saña a la más mínima manifestación en pro del NO. Pinochet aceptó a regañadientes (y bajo presión norteamericana) el resultado adverso y no hay la más pequeña esperanza de que el actual régimen cubano haga lo mismo.

No digo lo anterior para enaltecer la inexistente bondad de Pinochet sino por dos cosas. Una para recordar la diferencia entre un tirano de los de toda la vida y aquel que controla una maquinaria estatal montada de acuerdo al diseño de Marx y Lenin. Entre dictadura a la vieja usanza y totalitarismo.

Lo otro es recordarles que el domingo el régimen cubano no arriesga mucho, si acaso un rapapolvo popular que puede maquillar a la hora de publicar las cifras. Los cubanos con acceso al voto sí arriesgan bastante. Arriesgan, como poco, el poderse mirar a espejo a la mañana siguiente sin sentir la humillación de haber dicho SÍ a lo que hace mucho tiempo en la intimidad le dicen NO. En decirle Sí a un régimen que continuamente te dice NO en todas las circunstancias, las más decisivas y las más ridículas . Y ahorrarse esa y todas las humillaciones que se deriven de ella no es poca cosa.

domingo, 17 de febrero de 2019

De la censura como artesanía (con postdatas)

La censura cinematográfica en Cuba ha sido una práctica sistemática y puntillosa. Amorosa casi. No solo contra películas que denunciaban la violación sistemática de los derechos humanos en Cuba como “Conducta impropia o nadie escuchaba”. O que ofrecían una visión del país que consideraban inapropiada, desde PM a "Santa y Andres" pasando por "Alicia en el pueblo de Maravillas". O películas que parodiaban la Revolución Cubana como “Bananas” de Woody Allen. O contra películas que reflejaban la repetición de esos mismos crímenes por gobiernos afines como “El cazador de ciervos” de Michael Cimino. O películas que se consideraban moralmente reprensibles como “El último tango en París”, estrenada con retraso de décadas y mutilada. O películas comerciales en las cuales los villanos eran soviéticos o gobiernos afines como la saga de James Bond o de Rambo. O de películas de las hermanas repúblicas socialistas que presentaban una imagen incómoda de dichos regímenes.
Pienso también en la censura sistemática de películas sin la menor intencionalidad que cometían algún que otro desliz ideológico sin pretenderlo. Como el caso de la comedia “Naked Gun” que comienza con una escena en Beirut, en una reunión que incluye a el ayatollah Khomeini, Gaddafi, Gorbachov y, muy de refilón, al invicto Comandante en Jefe. 


                     
U otra comedia más elemental aún que es "Major League" que presentaba a uno de los jugadores como un desertor cubano.                  

                              

Pienso en películas exhibidas en Cuba pero que, por arte de la edición o la traducción, conseguían eliminar la escena incómoda en que el teniente Debrin machacaba a nuestro comandante logrando que la película empezara, sin mucho sentido, en la escena siguiente. O cuando se esforzaba por ahorrarnos el detalle que el personaje de Pedro Cerrano, el jugador que tenía un altar santero en su taquilla, era un compatriota escapado. Una paciente orfebrería del silencio que dejaba aquellas películas irresponsables aptas para el consumo nacional. ¿Recuerdan otros casos?


P.D: Me comenta Yoandy Cabrera en Facebook "'Hable con ella' de Almodóvar se puso en los cines cubanos con la referencia a Cuba cortada. En esa referencia se habla de una habanera con todos los sueños perdidos que se asoma al balcón mirando al horizonte como esperando un milagro que la salve. La referencia a la habanera llega a través de una guía turística que escribe uno de los personajes y el enfermero, que lee la guía sobre La Habana, se siente identificado con la habanera descrita en la guía".

PD 2: Me comenta otro lector: "
Otros 2 ejemplos que me vienen a la mente:
Being There (Desde el Jardín). Omitida toda la escena del embajador ruso en una recepción con el protagonista. Mutilada la escena de uno de los asistentes supuestamente gay a la misma recepción en su interacción con el protagonista, que le espeta: "I like to watch"
Y bueno, aunque es supresión total y no mutilación, la segunda parte de la muy exitosa "7 hombres de oro" por desarrollarse esta vez el robo en una isla caribeña con un dictador barbudo. Y Dr. Strangelove, por supuesto.
Ah, y cómo olvidar aquella presentadora del programa Arte 7 pidiendo disculpas por el hecho de que en el filme aparecieran muchas banderas norteamericanas en una escena que se desarrollaba ¡en un festival naútico en los Estados Unidos!
Y finalmente, y esta es de muy atrás, el doctor Mario Rodríguez Alemán pagando el precio de admisión por presentar uno de los clásicos de Hichtcock diciendo repetidas veces y terminando su comentario con un "y recuerden , amigos televidentes, Alfred Hitchcock es un agente de la CIA". (La causa fue el filme Topaz, si mal no recuerdo)



P.D.3: Dice Laura Reduello:
Tambien la pelicula Tratamiento diabólico con Alain Delon- el actor preferido de Guevara- incluía una escena donde los protagonistas se bañaban desnudos y la cortaron. Pero en el negativo original quedó y por descuido lo enviaron a un cine. Entonces la aglomeración en ese cine fue histórica (esto me lo contaron, yo no habia nacido:) . Entonces las autoridades del cine se preguntaban ¿ porqué todo el mundo quiere ver la película ahí cuando está en más cines ? hasta que se dieron cuenta y mandaron a alguien a que cortara el plano. Dicen que el enviado fue Daniel Díaz Torres... lo mismo ocurrió con Divina criatura donde habia un desnudo frontal de Laura Antonelli. Tambien se mutilaban escenas con personajes homosexuales como Woman in Red, el mejor amigo del protagonista era homosexual, eso no se pudo ver hasta bien entrado los 90. Hay un par de trabajos escritos sobre todo esto.
[...] En el filme Música del corazón, Gloria Estefan tenía un breve papel y las dos o tres escenas donde salía las suprimieron para pasar el filme por televisión. Tormenta blanca, una película de aventuras donde aparecía un cocinero cubano que cuando el buque en que viaja se pierde y va a parar a aguas cubanas y es detenido el navio por la guardacosta cubana, profiere una sarta de maldiciones contra el poder cubano, esa escena fue suprimida para exhibir el filme en cine y televisión. Tambien Los reyes del mambo estaba preparada para exhibirse cuando vieron que aparecía Celia Cruz cantando al principio del filme prohibieron la película. Incluso para la venta en tiendas para divisas. 

P.D 4: Comentarios añadidos a este post:
"Al final de la película Locked Up de Stallone, cuando el protagonista es puesto en libertad, un preso le entrega unos habanos y le dice: "...from Cuba, from Fidel Castro". Esa pedacito lo volaron.
Mad Max I con Gibson, empieza con un policía espiando a dos lesbianas (en pleno acto) con la mira de su fusil. A bolina el fragmento!
Scarface tuve que verla escondido en casa de un socio.
Cuando veías las originales en video, te dabas cuenta de la macheteada".

"El crédito de fotografia para Néstor Almendros en "La laguna azul" no apareció en la TV cubana".

domingo, 10 de febrero de 2019

El general y la tuerca*

Por Enrisco
Grabado representando desembarco de López en Matanzas
Una vez que el general venezolano Narciso López diseñó una bandera para Cuba faltaba buscar la forma de irla a plantar allá. Como luego hicieron los norteamericanos con la Luna. Y soltar una frasecita como “Un pequeño paso para el hombre y un gran paso para la cubanidad”. Algo así. Narciso dedicado a organizar expediciones y el gobierno norteamericano a desorganizárselas. Que no estaba bien buscarse la enemistad con el gobierno español… de momento. Así que a la segunda expedición abortada Narciso decidió cambiar de aires, irse de Nueva York y probar suerte en el Sur. En Nueva Orleans más exactamente. Allá verían con mejores ojos la idea de apoderarse de una isla repleta de esclavos.
Allá no encontró a muchos cubanos dispuestos a liberar su isla del dominio español… para enseguida convertirla en un estado más de los Estados Unidos. Pero no era problema mayor si conseguía dinero para pagar mercenarios de Mississippi o Luisiana. O prometerles la Luna, como hicieron luego con Neil Armstrong. De los 610 expedicionarios que salieron de Nueva Orleans hacia Cuba el 7 de mayo de 1850 solo cinco eran cubanos.
Por Nueva York Narciso había dejado un grupo de partidarios que le daban todo su apoyo moral: entre ellos el poeta Miguel Teurbe Tolón, el novelista Cirilo Villaverde y periodistas y hombres de negocios norteamericanos que esperaban ansiosos el desenlace de la empresa. Ya el 11 de mayo no pudieron más y cuando todavía estaban en camino el periódico The Sun dio noticia de la expedición y colgó una bandera cubana en el exterior de su edificio, en el número 89 de la calle Fulton. Así iniciaban una respetable tradición cubana: la de celebrar por anticipado eventos que no llegarían a ninguna parte.Caricatura del general venezolano Narciso López. Litografía de John L. Magee. Al pie reza en inglés: “¡Bueno! No hemos revolucionado Cuba, pero hemos conseguido lo que perseguíamos. Mis camaradas venían buscando gloria, y yo buscando cash. Yo he conseguido el dinero y ellos la gloria, así que supongo que todos estamos satisfechos. Ahora voy de vuelta para los Estados Unidos. No soporto vivir bajo el despotismo militar”.   
Aun así las autoridades españolas se las arreglaron para ser tomadas por sorpresa por la expedición que desembarcó el 19 de mayo en la ciudad de Cárdenas. Allí Narciso y sus hombres derrotaron a los españoles, plantaron por primera vez la bandera en su territorio correspondiente y, ante la falta de entusiasmo local, volvieron a montarse en el vapor “Creole” y se fueron.
Como expedición militar no sería gran cosa pero como declaración de principios fue tremenda. En Nueva York los exiliados, alborotados, desfilaron por las calles con la bandera recién estrenada convencidos de que el próximo intento sería el definitivo.
López, hombre de palabra, reunió dinero, armas y hombres y siguió organizando expediciones. Finalmente logró formar una que reunía a más de medio millar de expedicionarios en su mayoría norteamericanos, húngaros, alemanes y de otros países europeos aunque esta vez López pudo incorporar varios venezolanos, españoles, más de treinta cubanos y un boricua. Tan buena fue la publicidad de Narciso que llegó el momento en que tuvo que bajar gente del “Pampero” porque le sobraba. Por ahí debe andar el origen de los cruceros al Caribe.
El 12 de agosto de 1851 el “Pampero” desembarcó en la costa norte de Pinar del Río pero tras varios combates la práctica totalidad de los expedicionarios cayeron muertos o presos. El general López también fue apresado y el 31 de agosto lo condujeron a La Habana para ejecutarlo al día siguiente en el garrote vil (ese dispositivo con una tuerca inmensa que se usaba para partirle el cuello a los condenados). Dicen que antes de morir el diseñador de la bandera cubana exclamó “Mi muerte no cambiará los destinos de Cuba”. Fue su manera de decir: “Una pequeña vuelta de tuerca para Narciso, un gran salto para la eternidad”.
Caricatura del general venezolano Narciso López. Litografía de John L. Magee. Al pie reza en inglés: “¡Bueno! No hemos revolucionado Cuba, pero hemos conseguido lo que perseguíamos. Mis camaradas venían buscando gloria, y yo buscando cash. Yo he conseguido el dinero y ellos la gloria, así que supongo que todos estamos satisfechos. Ahora voy de vuelta para los Estados Unidos. No soporto vivir bajo el despotismo militar”

*Publicado originalmente en Nuestra Voz

lunes, 4 de febrero de 2019

La tinta de Grandes

Almudena Grandes hace en su columna habitual una exhibición de sinsentidos a propósito de Maduro, el último gran reto retórico para la izquierda universal. Se decide al fin por el sistema de defensa de los pulpos. Lanzar un chorro de tinta a ver consigue confundir al lector. A continuación les presento el texto comentado:


No hace tanto tiempo, unos pocos intelectuales españoles intentaron implantar la idea de que el franquismo no había sido una dictadura, sino un régimen autoritario, sin más. El intento por fortuna fracasó, pero les recuerdo ahora, mientras los líderes a quienes seguramente apoyan llaman tirano a Nicolás Maduro [¿qué le pasó al resto de la oración? ¿qué trata de recordarnos la autora?]. Personalmente, hace bastantes años que no veo el momento de que Maduro abandone el poder y, en consecuencia, los argumentarios de la derecha española, que usa el régimen venezolano como algodón mágico para limpiar cualquier mancha [es obvio que más que Maduro, lo que le molesta a la Grandes son los argumentos en contra de este]. Personalmente, no siento la menor simpatía por él, [cuando lo original y meritorio sería tenérsela] pero no me parece tan sencillo calificarle como tirano [¿cómo? con lo fácil que resulta]. Creo que si ejerciera una tiranía clásica, una sanguinaria dictadura del siglo XX, [al menos es defensora del clasicismo] como la que mantuvo a Francisco Franco [¿Franco sí Maduro no?] en el poder durante cuatro décadas, resultaría más fácil derrocarle [igual de fácil que a Franco, supongo]. Pero Guaidó vive en su casa, convoca manifestaciones multitudinarias, habla ante las cámaras de todo el mundo, y lo va a seguir haciendo [y Leopoldo López todos los días saca a pasear al perro]. Maduro no cometerá el error de detenerle, porque sabe que eso sería su fin [porque entonces hasta a la Grandes le sería fácil llamarle "tirano"]. No hay que descartar, por tanto, que pese al reconocimiento de Guaidó por parte de la comunidad internacional, la situación pueda llegar a enquistarse y alargarse indefinidamente. Los españoles sabemos de sobra que las simpatías internacionales, los bloqueos diplomáticos, las declaraciones de la ONU, no derrocan dictadores, y mucho menos regímenes autoritarios de difícil clasificación [lo anterior tiene algo de sentido y es por tanto totalmente incoherente con el resto del artículo]. A nosotros no nos libraron del nuestro, y eso que ni siquiera quienes lo protegían en secreto negaban en público que fuera un dictador [imagínese este que lo defiende en público quien reconoce que no le tiene simpatía]. La única incógnita a despejar en Venezuela es si Trump se atreverá o no a asumir una intervención militar [que le permitirá a la Grandes sacar su ajuar de guerrera antimperialista]. Todo lo demás son solo palabras [todo menos lo anterior, claro].