miércoles, 6 de mayo de 2009

Educación (revisado)

¿Ha hablado recientemente con alguien que viva en Cuba? Al contrario de hace unos años –o de lo que dice Pánfilo- lo que más les preocupa -sobre todo a los padres- no es la comida o el transporte sino la educación y la salud. Principalmente la primera. Incluso en el pasado congreso de la UNEAC, como no se atrevieron a hablar de nada que les concerniera directamente, enfocaron la critica estado de la educación que, de acuerdo con todos, pasaba por una situación catastrófica. Ya nadie habla de la educación cubana en términos laudatorios excepto los extranjeros cuya idea del asunto aparentemente se remonta a la campaña de alfabetización o al plan Varona.
Todos en Cuba más o menos concuerdan que: el plan de maestros emergentes y el de las universidades municipales son aberrantes; que no tienen medios para mantener la educación en un estado más o menos decente; que la politización del sector ha llegado a niveles nunca alcanzados antes; y que los maestros mejor preparados escapan de un sistema que no les garantiza la subsistencia.
Ahora aparecen noticias sobre cambios en el sector escolar pero algunos de ellos lejos de contribuir a aliviar la situación no harán más que empeorarla. Entre ellos están la decisión de “reabrir la carrera de Marxismo Leninismo e Historia” y la de “impartir Historia de Cuba en séptimo y octavo grados”. La primera es la más obvia: reabrir una carrera que no tiene sentido en ningún mundo equivale a emplear un montón de almas en algo más inutil que enseñarlos a cazar dragones. Lo de impartir Historia de Cuba en séptimo y octavo grados parece algo más inocente pero no lo es. Y lo digo por experiencia propia. No hay materia más ideologizada en Cuba que la historia nacional y, como dice la ministra, esto se hace “debido a la prioridad que le concedemos a la enseñanza de la Historia como sustento de la formación de valores, de la formación de patriotas”. Ya sabemos qué es lo que se entiende en Cuba por patriotas: gente cuya única idea del pasado se resume en “hambre, miseria y explotación”, un pasado que hay que empeorar cada vez más para que sirva de algún contraste con el presente. Y el profesor que se atreva a desviarse un ápice de la ortodoxia oficial se arriesga cuanto menos a la expulsión.
Pero a la larga eso es lo de menos. Lo peor es todo el tiempo que no se le dedica a impartir conocimientos que les puedan ser de alguna utilidad a los estudiantes. Algo que los prepare para el futuro, cualquiera que este sea, porque el otro, el que les tienen diseñados los Ocambos de Birán, simplemente no existe. Y eso es lo más frustrante del castrismo. No son los crímenes o el hambre o las separaciones o la miseria. Es su perfecta desconexión con la realidad que no concierna a su permanencia en el poder. Su idea de ser insustituibles y no concebir otro futuro para su país que el apocalipsis perezoso que ellos han diseñado. Su capacidad para buscarle a cada problema una manera de empeorarlo si ven en ello una manera de retener un ápice de poder.
Quizás se vean como los bayameses ante el avance español, dándole fuego a su ciudad antes de que caiga en manos del enemigo. Y de cierta manera ya lo han hecho con las ciudades. Ahora les toca a los niños. Dejarlos inservibles para evitar que el enemigo les robe el cerebro.

7 comentarios:

Norberto Clemente dijo...

tu blog es un vacilon men. Un saludo y hay algo para ti en mi blog.

Anónimo dijo...

Esta es la ultima moda crear una piñita de bobos recogiendo premios sin ningun valor. Enrisco tu no necesitas eso, tu blog lo visita todo el mundo sin ser tú condecorado... ni vanguardia..

el fume dijo...

Esto lo reconozco de una conversación por teléfono con mi hermana hace un par de días. Ella tiene una niña en séptimo grado (en la Habana) y cuenta que el tema de conversación de todos los padres es la educación. Para que los niños aprendan algo es necesario tener maestros privados y el gran dolor de cabeza ahora es dónde hará el pre pues en la ciudad no queda ninguno y los del campo son una versión light de cárceles juveniles con batallas a cuchilladas entre pandillas y muchachitas embarazadas de los profesores. Por supuesto la visión de estos padres de la realidad puede ser algo tergiversada pero la angustia e impotencia que sienten al mandar a sus hijos a estas escuelas es real.

Anónimo dijo...

"Algo hicimos mal" discurso del presidente Oscar Arias en la Cumbre de las Américas


Palabras del presidente Óscar Arias en la Cumbre de las Américas
Trinidad y Tobago

18 de abril del 2009

Tengo la impresión de que cada vez que los países caribeños y latinoamericanos se reúnen con el presidente de los Estados Unidos de América, es para pedirle cosas o para reclamarle cosas. Casi siempre, es para culpar a Estados Unidos de nuestros males pasados, presentes y futuros. No creo que eso sea del todo justo.

No podemos olvidar que América Latina tuvo universidades antes de que Estados Unidos creara Harvard y William & Mary, que son las primeras universidades de ese país. No podemos olvidar que en este continente, como en el mundo entero, por lo menos hasta 1750 todos los americanos eran más o menos iguales: todos eran pobres.

Cuando aparece la Revolución Industrial en Inglaterra, otros países se montan en ese vagón: Alemania, Francia, Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda… y así la Revolución Industrial pasó por América Latina como un cometa, y no nos dimos cuenta. Ciertamente perdimos la oportunidad.

También hay una diferencia muy grande. Leyendo la historia de América Latina, comparada con la historia de Estados Unidos, uno comprende que Latinoamérica no tuvo un John Winthrop español, ni portugués, que viniera con la Biblia en su mano dispuesto a construir “una Ciudad sobre una Colina”, una ciudad que brillara, como fue la pretensión de los peregrinos que llegaron a Estados Unidos.

Hace 50 años, México era más rico que Portugal. En 1950, un país como Brasil tenía un ingreso per cápita más elevado que el de Corea del Sur. Hace 60 años, Honduras tenía más riqueza per cápita que Singapur, y hoy Singapur –en cuestión de 35 ó 40 años– es un país con $40.000 de ingreso anual por habitante. Bueno, algo hicimos mal los latinoamericanos.

¿Qué hicimos mal? No puedo enumerar todas las cosas que hemos hecho mal. Para comenzar, tenemos una escolaridad de 7 años. Esa es la escolaridad promedio de América Latina y no es el caso de la mayoría de los países asiáticos. Ciertamente no es el caso de países como Estados Unidos y Canadá, con la mejor educación del mundo, similar a la de los europeos. De cada 10 estudiantes que ingresan a la secundaria en América Latina, en algunos países solo uno termina esa secundaria. Hay países que tienen una mortalidad infantil de 50 niños por cada mil, cuando el promedio en los países asiáticos más avanzados es de 8, 9 ó 10.

Nosotros tenemos países donde la carga tributaria es del 12% del producto interno bruto, y no es responsabilidad de nadie, excepto la nuestra, que no le cobremos dinero a la gente más rica de nuestros países. Nadie tiene la culpa de eso, excepto nosotros mismos.

En 1950, cada ciudadano norteamericano era cuatro veces más rico que un ciudadano latinoamericano. Hoy en día, un ciudadano norteamericano es 10, 15 ó 20 veces más rico que un latinoamericano. Eso no es culpa de Estados Unidos, es culpa nuestra.

En mi intervención de esta mañana, me referí a un hecho que para mí es grotesco, y que lo único que demuestra es que el sistema de valores del siglo XX, que parece ser el que estamos poniendo en práctica también en el siglo XXI, es un sistema de valores equivocado. Porque no puede ser que el mundo rico dedique 100.000 millones de dólares para aliviar la pobreza del 80% de la población del mundo –en un planeta que tiene 2.500 millones de seres humanos con un ingreso de $2 por día– y que gaste 13 veces más ($1.300.000.000.000) en armas y soldados.

Como lo dije esta mañana, no puede ser que América Latina se gaste $50.000 millones en armas y soldados. Yo me pregunto: ¿quién es el enemigo nuestro? El enemigo nuestro, presidente Correa, de esa desigualdad que usted apunta con mucha razón, es la falta de educación; es el analfabetismo; es que no gastamos en la salud de nuestro pueblo; que no creamos la infraestructura necesaria, los caminos, las carreteras, los puertos, los aeropuertos; que no estamos dedicando los recursos necesarios para detener la degradación del medio ambiente; es la desigualdad que tenemos, que realmente nos avergüenza; es producto, entre muchas cosas, por supuesto, de que no estamos educando a nuestros hijos y a nuestras hijas.

Uno va a una universidad latinoamericana y todavía parece que estamos en los sesenta, setenta u ochenta. Parece que se nos olvidó que el 9 de noviembre de 1989 pasó algo muy importante, al caer el Muro de Berlín, y que el mundo cambió. Tenemos que aceptar que este es un mundo distinto, y en eso francamente pienso que todos los académicos, que toda la gente de pensamiento, que todos los economistas, que todos los historiadores, casi que coinciden en que el siglo XXI es el siglo de los asiáticos, no de los latinoamericanos. Y yo, lamentablemente, coincido con ellos. Porque mientras nosotros seguimos discutiendo sobre ideologías, seguimos discutiendo sobre todos los “ismos” (¿cuál es el mejor? capitalismo, socialismo, comunismo, liberalismo, neoliberalismo, socialcristianismo...), los asiáticos encontraron un “ismo” muy realista para el siglo XXI y el final del siglo XX, que es el pragmatismo . Para solo citar un ejemplo, recordemos que cuando Deng Xiaoping visitó Singapur y Corea del Sur, después de haberse dado cuenta de que sus propios vecinos se estaban enriqueciendo de una manera muy acelerada, regresó a Pekín y dijo a los viejos camaradas maoístas que lo habían acompañado en la Larga Marcha: “Bueno, la verdad, queridos camaradas, es que mí no me importa si el gato es blanco o negro, lo único que me interesa es que cace ratones” . Y si hubiera estado vivo Mao, se hubiera muerto de nuevo cuando dijo que “ la verdad es que enriquecerse es glorioso ”. Y mientras los chinos hacen esto, y desde el 79 a hoy crecen a un 11%, 12% o 13%, y han sacado a 300 millones de habitantes de la pobreza, nosotros seguimos discutiendo sobre ideologías que tuvimos que haber enterrado hace mucho tiempo atrás.

La buena noticia es que esto lo logró Deng Xioping cuando tenía 74 años. Viendo alrededor, queridos Presidentes, no veo a nadie que esté cerca de los 74 años. Por eso solo les pido que no esperemos a cumplirlos para hacer los cambios que tenemos que hacer.

Muchas gracias.

Rodrigo dijo...

"Apocalipsis perezoso" es genial.

Ernesto Menéndez-Conde dijo...

El comienzo esta volaisimo. Ando de prisa pero volvere para leer el texto completo.

Sin patria pero con amo dijo...

Tienes toda la razon, en Cuba en estos momentos las grandes preocupaciones, sin solución, son la educación y la salud.
Hay escuelas en que las notas de las asignaturas las venden los profesores a 5.00CUC por asignatura. Esto supe que sucede en una escuela tecnica de Marianao, donde estudia una sobrina mia, pero cuando lo comenté con amigos me dijeron que estaba generalizado.
Aún los padres preocupados por la educación de sus hijos les comprar asignaturas políticas o que consideran sin importancia para el futuro del estudiante.
Los alumnos de los preuniversitarios son muy ignorantes, no saben redactar y escriben con miles de faltas de ortografía y hasta los abogados!!! He leido documentos de abogados llenos de faltas de ortografia y mala redacción.
Afuera de las escuelas se oyen tantas malaspalabras salir de las bocas de los estudiantes, que parecen notas saliendo de instrumentos desafinados. Te hieren los oidos.
Las escuelas y los circulos estan destruidos y sucios y supe de una escuela donde la directora actual fue jinetera y todos lo saben en el barrio pero como nadie quiere el cargo se lo dieron a ella.
De la medicina que decir: O llevas buenos regalos y de valor y asi se interesan algo en tus padecimientos o, en algunos casos, hay que dar dinero, porque el médico necesita reparar un inodoro, o la cocina o comprarse un colchon.
No es culpa de los medicos, sino del sistema.
Un artista como pablito, silvio,omara portuondo, chucho, formell, ect y los escribo con minúscula a propósito,no se merecen una mayúscula, pueden actuar en paises capitalistas y enriquecerse, tener mansiones y estudios de Grabación de lujo en Cuba y salir y entrar cada vez que lo deciden. Tienen cuentas en el exterior,máquinas modernas, casas de película, ect, ect.
Un medico, un ingeniero, un arquitecto u otro prestigioso egresado de la Universidad, no puede salir a trabajar fuera del país por su cuenta; debe hacerlo a través de una empresa que aparece como Anónima en su creación legal, pero que es del gobierno.
Cuando le pagan en el pais donde trabaja y un ejemplo muy concreto es Sudafrica, debe depositar casi todo el dinero en la cuenta del gobierno cubano. Por ejem[plo si pagan por él 3,00.00 USD, él se queda con 400.00USD para comer, vestirse, fumar y demás gastos que pueda tener y lo otro lo depósita en la cuenta de los Ocambos de Birama. Eso en Sudafrica se llama: Desangrarse. El día del pago es el dia de la tristeza!!!
Eso lo sabemos todos en cuba, tambien los silvios y los pablos y las omaras!!!!
Ah...se me olvidaba, a estos trabajadores les retienen en cuba cada mes 100.00 USd. Si regresan se los dan , de lo contrario los hermanos se los cogen, aunque tengan familia en Cuba.
Y se atreven a criticar la explotación capitalista.
Los cubanos de Cuba son dignos de lástima, porque tienen el cerebro tan lavado, tanto miedo y tanta ignorancia que es imposible sostener un dialogo normal, con la mayoría de ellos.