domingo, 22 de junio de 2014

Bélgica 1, Rusia, Nadiezdha Nikojonieva


Una de las peores cosas que pueden pasar en la vida es que las cosas terminen pareciendo copias malas de sí mismos. Como envejecer o como cuando un juego de fútbol termina pareciendo un futbolín. Eso es lo que ha pasado en el Rusia- Bélgica. Empezaron en el primer tiempo jugando fútbol con los bélgicos llevando la voz cantante pero con posibilidades claras para ambos y alguna jugada interesante. Pero entonces entran en la rutina de ciertos matrimonios: desborde por la derecha, centro, despeje, desborde por la izquierda, centro, despeje, disparo de larga distancia, desviado, corner, cabezazo por fuera.


Así hasta que alguien les recuerda a los belgas que si ganan, clasifican para la siguiente ronda y eso a su vez significa una semana más en Brasil y Hazard, el diez belgo hace un par de jugadas, en la última le da el pase a Origi -que había entrado en la segunda parte por Lukaku- y este anota. Así que si tiene problema con el matrimonio ya sabe: substituya a Origi por Lukaku a ver qué pasa. 

sábado, 21 de junio de 2014

Alemania 2, Ghana, the same


Este Mundial se está pareciendo cada vez más al método Stanislavski, ese que los actores usan para meterse profundamente en la piel de los personajes y en una dramática escena en el funeral de su abuela consiguen llorar pensando en el día en que en su vida real la grúa le llevó el carro que estaba mal parqueado. Uno se encuentra en la calle a Al Pacino y si no te saluda no es por maleducado sino porque ahora le toca hacer un papel de ciego o de mudo o de tortuga Galápago y no consigue salir de él tan fácilmente.

De manera que los que pensábamos ver Alemania en el mismo papel de Terminator con el que liquidó a Portugal 4 a 0 en el juego anterior de pronto nos sorprendió que esta vez le tocara interpretar al autista de “Rain Man”. Lo mismo se deja meter un gol en rapto de pánico que en un arranque de genialidad te mete dos. Frente a ella tenía Ghana que venía de hacer del inspector Clouseau de “La Pantera Rosa” en el partido contra Estados Unidos donde se dejó meter el gol más rápido en lo que va de Copa. Ahora encarnaba a otro policía pero esta vez no era un francés distraído y bobalicón sino John McClane, el de “Duro de matar”.  Tan bien se metieron en el papel que por más que se vaticinaba otra goleada sobre Ghana como la del Portugal terminaron empatados a dos.


Al menos con este empate la esperada película “El grupo de la muerte” va a tener un final tan intenso como se anunciaba.

Messi 1, Argentina e Irán, 0


Argentina da la impresión de un aparato complejísimo diseñado para realizar todo tipo de labores en la cocina –desde lasquear el jamón hasta abrir latas, batir huevos o moler granos de café- que llegada la hora de usarlo no sirve ni siquiera para abrir una botella de cerveza. Luego alguien sin querer aprieta un botoncito que resulta al fin la respuesta a todos los problemas. El botoncito se llama Messi por supuesto. Entonces la gente se pregunta en dónde había estado un botón tan eficaz hasta ese momento. 

Ahí es que a los argentinos se les desata el predicador que llevan dentro y te dicen que el juego no es un juego sino puro éxodo, un penar en el desierto (de goles) a la espera de la aparición del Mesías. Que quince segundos por partido es suficiente de aquí hasta el 13 de julio para ganar ese Santo Grial al que le llaman Copa del Mundo. Y los iraníes responden que se vayan a la puta que los parió, que Alá es el único Dios y Mahoma es su profeta aunque no sepa patear tan bien el balón como Messi. 

Francia 5, Suiza 2

En cuanto al partido Francia -Suiza (que vi solo a pedazos) no tengo mucho que añadir a la ilustración de Lauzán:


Una profecía


He sido afortunado en eso de recibir reseñas. Entre otras cosas porque el autor de la primera de ellas (“Enrisco: un moralista escéptico”, Revolución y Cultura, abril, 1994) era, es, un gran amigo. Pero ni siquiera con ello se puede garantizar que la reseña aunque elogiosa deje de ser inquietante. (Para ese ser neurótico que confía su sentido a la escritura un elogio alerta más su suspicacia que una crítica). En la reseña que ahora ya alcanza los veinte años de publicada el crítico hizo un par de observaciones que me acompañarán hasta que el alzheimer nos separe: una que yo era un “moralista escéptico” y la otra que mis escritos presentes y futuros girarían en torno a la sátira del Poder y “los mecanismos sutiles con que opera” este. Cito:

Si, como dijera García Márquez, “un escritor no escribe sino un solo libro, aunque ese libro aparezca en muchos tomos con títulos diversos”, con Perdida y recuperación de la inocencia Enrique del Risco (Enrisco) –La Habana 1967- revela uno de los fantasmas, una de las obsesiones que justifican su obra presente y sostendrán, me atrevo a profetizar, sus textos aún no escritos: el Poder.
Estructurado en dos partes, que el propio autor bautiza como “Período azul clarito” y “Postépica”, el libro es básicamente una sátira contra el poder, a ratos mordaz, a ratos irónica, siempre ingeniosa. No es la obra de un ácrata; más bien la de un moralista que sin pretender dictar normas de conducta se afana en señalar con escepticismo los mecanismos sutiles con que opera el poder


Confieso que desde entonces las palabras de Luis Felipe me persiguen ya sea a la hora de confirmarlas como en mis intentos igualmente insistentes de quitarme de encima la etiqueta de moralista y crítico del poder. Dicen que la crítica puede ser estimulante: me es difícil concebir una que lo fuera más que esta que Luis Felipe lanzara a modo de profecía.

viernes, 20 de junio de 2014

Costa Rica 1, Italia, niente


No hay torneo más aristocrático que una Copa del Mundo. Entrar entra casi cualquiera pero unos están destinados a ser reyes, condes y marqueses y los otros a servir los bocadillos y los tragos. Y es todavía peor si te toca jugar con la realeza. Con tres excampeones mundiales compartía grupo Costa Rica lo que equivalía a irse de vuelta a casa una vez que hubiera puesto la mesa. Pero hoy, jugando contra Italia los ticos vinieron a dejar claro que iban a quedarse un rato más, que su victoria sobre Uruguay no había sido casual o que se debía a la buena fortuna de que los uruguayos no contaran con Luis Suárez.


Hoy salieron al campo contra el tetracampeón con el mismo descaro y buen juego  que la vez anterior. Italia jugó como si anoche se hubiera intoxicado con pescado o como si al levantarse se hubiera tomado la pastilla equivocada pero buena parte de su incapacidad de elaborar juego, de bailar a su ritmo debe atribuirse a la asfixiante presión tica, lo concentrado de su defensa y lo inquietante de su ataque. Y no es que el árbitro fuera demasiado amable con los ticos y hasta dejó pasar un penalti clarísimo (y ese es otro problema con los plebeyos en los mundiales: la ley siempre está de parte de los otros) pero poco importó porque esta vez Costa Rica fue Cenicienta, el príncipe y el zapatico de cristal al mismo tiempo.  

jueves, 19 de junio de 2014

Japón 0, Grecia 0


Durante la primera mitad del partido -supongo que abrumado por la intensidad y belleza del juego- me quedé dormido. De manera que me quedaron otros 45 minutos para lamentar haberme despertado.

(Los simpáticos narradores de Univisión para darle cierto aire épico a aquella acumulación de torpezas asociaron la resistencia de los griegos junto a su portería con la batalla de las Termópilas y tenían razón: había como 300 griegos apelotonados en el área chica y los persas del Lejano Oriente no consiguieron pasar).

Luis Suárez 2, Inglaterra 1


Es una lástima que Inglaterra vaya salir tan pronto del Mundial porque todos los partidos que juega son entretenidísimos pero lamentablemente eso es lo que va a ocurrir de no ocurrir algún milagro. Y de buenas relaciones con lo sobrenatural es justamente de lo que ha carecido el equipo inglés desde 1966. Hoy los ingleses tuvieron varias desgracias como la de que Rooney -masacrador de redes en la Premier- viniera a romper su maldición goleadora en Copas de Mundo cuando ya se había perdido tres o cuatro oportunidades claras.

Tal parecía que en vez de jugar en Sao Paulo lo estaban haciendo en Hogwarts, la escuela de Harry Potter: en lo concerniente a la portería uruguaya la pelota se movía contraviniendo todas las leyes de la física y a veces hasta las de la gramática. Pero de todas las desgracias de Inglaterra ninguna mayor que el mismísimo Harry Potter entrara a jugar al partido en el cuerpo algo magullado de Luis Suárez. Dos veces tocó la pelota y dos veces esta fue a parar al fondo de las redes como si de un magnetismo irresistible se tratara.

La segunda ocasión fue la más cruel porque llegó a última hora, luego de que Inglaterra había conseguido empatar tras un esfuerzo descomunal. No contentos con eso los ingleses montaron un asedio permanente a la meta enemiga para llevarse la victoria pero bastó un despeje mal cabeceado para que el Harry Potter de los dientes al viento consiguiera el milagro. “Ciego a las culpas –dijo un ciego que aborrecía el fútbol-  el destino puede ser despiadado con las mínimas distracciones”. Y hoy Luis Suárez era –más que Harry Potter- el destino mismo.  

Colombia 2, Costa de Marfil 1


El partido entre Colombia y Costa de Marfil iba camino a ser como mis intentos de bajar de peso: mucho esfuerzo pero sin ningún resultado. Para salvar la vergüenza de pasar 90 minutos sin anotar un gol Costa de Marfil apeló al Efecto Didier Drogba (EDD). Drogba es una figura totémica del fútbol marfileño a quien sientan en el banco para en el minuto 60 de los partidos sacarlo a jugar y empiecen a caer goles africanos como maná del cielo. Por lo menos eso fue lo que pasó contra Japón. Y efectivamente, como si Drogba tuviese un acuerdo especial con M’boko el dios Yoruba de los goleadores cayeron, uno tras otro, dos goles… colombianos. No obstante, en el caso del segundo gol más que al EDD debería atribuírsele al ADD o Attention Deficit Disorder de la defensa africana que le regaló la pelota a los delanteros colombianos 

miércoles, 18 de junio de 2014

Croacia 4, Camerún, M'barke


¿Qué se puede decir del partido que el equipo de la bandera del tablero de ajedrez colorao usó a Camerún para desquitarse lo que le había hecho el árbitro Nishimura nada más abrir el torneo? ¿Qué decir de la generosa contribución de los africanos para que el partido terminara en goleada? Al árbitro no le quedó otro remedio que expulsar a un camerunés por golpear a un croata en la espalda. Si no expulsó a Assou-Ekotto fue porque al que le dio un cabezazo al final del partido era de su mismo equipo y la FIFA al parecer tiene prohibido intervenir en las guerras civiles. Ya lo dijo el sabio proverbio africano “Camerún que se duerme no pasa la primera ronda”. 

Chile 2, España, el ticket de regreso


Ha llegado el momento –temido por muchos luego de la que pasará a la historia como el Desastre de Bahía o el holandazo- en que millones de súbditos futbolísticos de España nacionalizados en los últimos cuatro años empiecen a recordar cuanto indígena asado a la parrilla o picoteado o prócer estrujado en el garrote vil al referirse a la derrota española a manos de la selección de Chile cantándole aquello de “acuérdate de Ayacucho María Bonita, María del alma”. Volubles que somos en Latinoamérica dirán con razón.
Pero si de fútbol se trata digamos que la Roja del lado de allá la tenía difícil. No se trataba sólo de recuperarse del batacazo holandés sino de golear a la Roja del lado de acá que tan buenas impresiones había dejado en su primer partido. La dificultad se agrandó una vez que el árbitro diera inicio al partido pues si los jugadores que representan a las diversas comunidades autónomas de la Madre Patria andaban por el terreno como si siguieran preguntándose qué habían hecho mal en el partido anterior los chilenos venían dispuestos a superarse a sí mismos.

Si a eso se añade que entre Del Bosque y su bigote mustio decidieron persistir con el delantero que había demostrado su perfecta inutilidad en el juego anterior y no con Villa, su goleador talismán en Sudáfrica no era difícil presentir lo que pasaría: mientras los chilenos anotaban dos goles los próximos súbditos de Felipe VI no conseguían de ninguna manera que la pelota entrara entre los tres palos. Era como si la pelota fuera más grande que la portería o como si hubiesen colgado la malla por la parte de alante. Fuera eso o un campo magnético invisible pero poderosísimo el caso es que como diría algún cronista de Indias “Cosa era de maravilla verlos golpear la pelota con los pieses sin que ella consiguiera penetrar en la urdimbre de redes a la que esta estaba destinada. Pareciera que si sus rivales hubieran entrado en entendimientos con el maligno para que ocurriere tan extraño fenómeno ”.


Y no es difícil imaginarse lo que ocurrirá en las próximas horas: millones de almas abarrotarán los consulados argentinos de todo el continente para nacionalizarse a la carrera mientras cambian en sus altares las imágenes de San Iniesta por las del mismísimo Messías.    

Holanda 3, Australia 2


Luego de jubilar al anterior guapo del barrio (España) con un nocaut Holanda llegaba como el nuevo amo del gallinero. Podía esperarse que para enfrentarse a Australia, que venía de perder con Chile, le bastase con la actitud. Un desfile triunfal de tanques y cañones holandeses bastaría  para hacer caer toda resistencia. O llevarse la mano a la espalda, amenazar con sacarle una navaja o un cañón para que los australianos pidieran misericordia. Pero no fue eso lo pasó. Los criadores de canguros devolvieron golpe por golpe, pezcozón por pezcozón en un cuerpo a cuerpo del que los holandeses salieron victoriosos pero con algún que otro morado para recordarnos que no son mancos, o más bien cojos, que para eso hablamos de fútbol.  

martes, 17 de junio de 2014

Rusia 1, Corea 1


De este partido esperaba lo mismo que de un primo cuarto acabado de conocer o del nuevo novio de la tía: no mucho, así que cualquier cosa destacable ya la consideraría ganancia. Y ese algo fue, en este caso el énfasis con que se atacaron coreanos y rusos aunque no la precisión: como una pelea de compadritos por el control del barrio que escogieran como armas los cuchillos de untar la mantequilla. Un desborde de agresividad pero sin derramamiento de sangre.

Así fue hasta que el portero ruso cansado de tanto esfuerzo inútil decidió el mayor sacrificio que concibe un samurai: hacerse el hara-kiri con cuchillo de palo. Un disparo coreano que le pasó entre las manos y entró en la portería confirmando la maldición de Capello: en dos Mundiales seguidos con equipos distintos (Inglaterra primero y ahora Rusia) sus porteros han lucido unos magníficos guantes de mantequilla. No obstante este regalo del Amigo Mantequilla terminó dándole al ataque ruso el impulso que necesitaba y siete minutos después consiguió dar con el tanto que andaba buscando desde el principio del partido.

No obstante lo mejor del partido en mi opinion fue el arbitraje que dio una lección de cómo aplicar la ley de la ventaja al punto de parecer que al árbitro se le había quedado el silbato en la guantera del carro. Ya lo dije: cuando se va a conocer el nuevo novio de la tía uno se transa por cualquier cosa. 

Brasil y México: nananina


Si para algo sirvió este partido (además de para hacerle perder 90 minutos a la mitad del planeta que se hubieran usado mejor en una buena siesta) es para convencerse de que no hay forma humana de que Brasil gane esta Copa. Si antes de empezar se le acusaba a Brasil de querer comprar la Copa más cara de la historia está visto que esas acusaciones eran infundadas. Lo que están pagando los brasileños es una platea igual de cara para ver a otro equipo coronarse campeón del mundo. Porque un mal juego lo tiene cualquiera. O un entrenador puede poner a jugar a los jugadores incorrectos. O un portero vestirse de Supermán pero por mucho que lo quieran convertir a Memo Ochoa en el Cristo Redentor de la portería el mexicano no hizo más que cumplir con su trabajo: si no hizo más fue porque los delanteros de Brasil preferían dispararle los balones al cuerpo como si fuera un San Sebastián versión Adidas. Sin embargo, cuando se saca hasta el último cañón a la calle y resulta que lo único que tira son balas de salva es hora de avisarle al anfitrión que guarde el entusiasmo para mejores ocasiones: ya sea el próximo carnaval o para felicitar al nuevo campeón, cualquiera que este sea.

Bélgica 2, Argelia 1


Bélgica debía ser, de acuerdo con los más enterados, el gallo tapado de este Mundial, (o el black horse como dirían los americanos). Pero parece ser que estos bélgicos son gente discreta y están decididos a que nadie descubra su potencial antes de tiempo. Tanto que les costó Dios y ayuda (gracias a Dios que no fue ayuda arbitral sino del banquillo) superar a los argelinos. Y eso que Argelia, que no anotaba un gol en un Mundial desde las Cruzadas, tampoco era un dechado de virtudes. Es de esos equipos a los que es una crueldad aplicarle la regla número 11 del Código de Cambridge de 1847 que dice que no se debe tocar la pelota con las manos: no hay manera que emboquen la pelota en la portería como no sea penalti mediante. Afortunadamente eso fue lo que pasó y así obligaron a los belgas a anotar no uno sino dos goles para ganar el encuentro.

Y no lo hubieran conseguido nunca de no ser porque decidieron darle entrada a Mertens y Fallaini. A estos, todo parece indicar que, cuando les regalaron su primer balón de fútbol en su más tierna infancia, en vez de botar las instrucciones que venían en la caja las leyeron. Las instrucciones dirían más o menos: “el objetivo del juego es meter esta pelota dentro de los cuatro palos con red que están al fondo del terreno y no en ningún otro sitio”. Y eso fue lo que hicieron hoy cuando les dieron la oportunidad de jugar. Luego dicen que no hace falta que los futbolistas tengan cultura. 

Análisis tardío

Ahora, que España tiene que golear para pasar a octavos finalmente alguien descubre en El País que el equipo que dirige del Bosque no se caracteriza precisamente por meter goles. "De los campeones del mundo, España es el que levantó el trofeo habiendo marcado menos goles que nadie, siete"

Bueno, se equivoca el articulista. En realidad fueron ocho goles los que necesitó España para proclamarse campeona. Hace cuatro años, justo al final del Mundial yo escribía aquí mismo:

"Reconozco que a diferencia del resto de la humanidad no me sentí sobrecogido por el juego del equipo español al que le llaman el nuevo Brasil, los reinventores del fútbol y lindezas parecidas. Apenas una estadística: España ha triunfado con la menor cantidad de goles anotados en una copa del mundo (8). Incluso cuando el campeón apenas jugaba cuatro partidos (ahora son tres más) lo menos que se llegó a anotar fueron 11 (Italia, 1938) para no hablar de los 25 de Alemania en el 54 o los 18 de Brasil hace apenas ocho años. Sólamente en este mundial hubo cinco equipos que anotaron más que el español"

Luego de pasarse cuatro años diciendo que España había reinventado el fútbol y que generaciones de futbolistas de todo el mundo tendrían que imitar a la Roja, tras el varapalo holandés se reconoce que:

"En Sudáfrica 2010, la selección ganó los partidos de octavos, cuartos, semifinales y final por 1-0. Hace un año exactamente que España no gana un partido por tres tantos de diferencia y fue precisamente en la Copa Confederaciones celebrada también en Brasil, contra Nigeria. Dejando al margen la goleada (10-0) a Tahití, pura anécdota, resulta que España ha rentabilizado de tal manera su juego de control que le ha bastado casi siempre con marcar uno o dos goles para ir ganando partidos, uno tras otro"

Bueno, más vale tarde que nunca.

lunes, 16 de junio de 2014

Estados Unidos 2, Ghana 1


Haber metido un gol a solo treinta segundos de comenzar el partido fue para Estados Unidos como si alguien pretendiera pedirle el teléfono a una chica y, antes de que termine el día, terminar casado con ella. En lugar de disfrutar de la emoción del romance pasarse el resto del tiempo defendiéndose del gesto inicial. “Es que no pensé en lo que estaba haciendo”. “Era muy joven cuando te conocí”. “Si hoy cociné no voy a fregar”. Y así. El caso que esas defensas aunque puedan parecer efectivas al principio terminan por fallar sobre todo si el rival (o la pareja, da igual: no caigamos en esos detalles) se caracteriza por su nivel de insistencia.

Cuando Ghana, agresiva como guapo en carnavales pero a la larga igual de inconsistente, anotó el empate parecía que ese sería el marcador definitivo, como si nos olvidáramos que Ghana con todos sus brujos y calderos se estaba enfrentado nada menos que a los inventores de la comedia romántica. Sí, esa que diez minutos antes del final de cada película, cuando el idilio va de lo mejor, ella descubre que él le había dicho una mentirijilla y entonces rompen y ponen cara de angustia cuando suena la música favorita del otro para al final descubrir que no pueden vivir el uno sin el otro. Y corren por la calle para encontrarse en el aeropuerto mientras todos los pasajeros colaboran activamente en el final feliz.

Bueno, cambien el aeropuerto por la portería contraria y a los pasajeros por la defensa ghanesa y ya tendrán el final de este partido con todos los jugadores americanos abrazándose y saltando en cámara lenta hasta el próximo capítulo donde la coprotagonista será Portugal. Véanla: el fútbol que han jugado hasta ahora es una mierda pero el derroche emocional parece estar garantizado.

Nigeria e Irán, rien de rien


El partido entre los puestos 43 y 44 del ranking de la FIFA bien podría haber sido entre en 105 el 106: trabado y torpe donde los errores constantes de unos no sabían ser aprovechados por el contrario y viceversa. Era como si por un descuido inimaginable de un estudio de Hollywood los malos de una película se enfrentaran a… los malos de otra película. Imagínense a los malos de “Die Hard” intentando acabar con los de “True Lies” mientras Bruce Willis y Arnold  Schwarzenegger brillan por su ausencia: cualquier intento de destrucción mutua siempre terminará en empate. Los malos hablan y hablan antes de eliminar a los otros malos así que nunca consiguen lo que pretendían en primer lugar. 
El resultado final del partido (0-0, por si no lo habían adivinado) a duras penas refleja lo que pasó en la cancha. Un -20 a -20 estaría más cerca de la realidad.
Por lo demás no es difícil imaginar lo que pasará cuando se enfrenten a ArgentinaWillis y Bosnia Schwarzenegger.

Alemania 4, Portugal 0


A veces uno se pregunta si a los árbitros no los animan los mismos traumas que uno les supone a los críticos de arte,  o a los policías de tránsito. No me refiero solo a ese rencor por la realidad que se concreta en la envidia por los que venden garabatos por miles de dólares, manejan carros mejores que el tuyo o han hecho de un pasatiempo infantil un modo de hacerse millonarios. Y eso no es necesariamente malo si a la hora de impartir justicia te ayuda a no dejarte impresionar demasiado por la fama de un pintor, por el propietario de un Ferrari o por los millones que gana un futbolista. Pero hay una línea muy fina entre eso y olvidarte por qué estás parado en medio de ese partido. Estás ahí no porque a la gente le guste verte repartir castigos y compensaciones sino para que el juego fluya de la mejor manera posible. 

Y eso tan elemental se le olvidó al árbitro de Alemania –Portugal cuando expulsó al sospechoso habitual Pepe por jugar al tope-tope con Muller. Conociendo a Pepe –pateador de jugadores caídos  en el suelo o sea, el equivalente al violador de viejitas en una cárcel- su incidente con el alemán fue casi un gesto de cariño. Y la verdad es que frente a la superioridad demostrada por Alemania desde el inicio del juego esta no necesitaba de ninguna ayuda del árbitro pero el partido sí. Si con once jugadores a Portugal los alemanes le habían anotado dos goles sin despeinarse fue toda una proeza que con diez solo le anotaran otro par más.

Por lo demás se dice que en el juego participó el famoso Cristiano Ronaldo pero debe de haber sido un espejismo colectivo. Debe estar entrenándose para ganar de nuevo el único trofeo que le interesa (el Balón de Oro) o seguir parado en Lisboa sin camisa y mostrando los músculos del abdomen a cualquiera que desee admirarlo (esto último lo digo por pura envidia, por supuesto).

domingo, 15 de junio de 2014

Interrumpimos nuestras transmisiones del Mundial para...

Proponerles un sencillo test.

La foto de abajo corresponde a:

a_ Un grupo de seguidores de Argentina viendo lo mal que jugaba su equipo contra Bosnia-Herzegovina.

b_ Asistentes a una asamblea del Poder Popular son informados sobre afectaciones en el suministro de agua al municipio La Lisa.

c_ Admiradores de Juan Formell asistiendo a su funeral
.
d_Público asistente a un concierto de Silvio Rodríguez.



Si quiere saber la respuesta pinche aquí.

Argentina 1, Bosnia 1, Herzegovina 1 (autogol)


Como otros partidos que ante la falta de argumentos futbolísticos le han dejado el guión a Hollywood el de Argentina y Bosnia- Herzegovina también fue cosa de cine. Una película de horror: “La invasion de los cuerpos vivientes” para ser exactos. Un tiro libre del zombi que ocupaba el cuerpo de Messi ya se iba fuera cuando tropezó con el cuerpo real de un defensa bosnio y entró en la portería. 

Eso ocurrió en el minutos tres y a partir de ahí y durante una hora se vio a los bosnio-herzegovinos peleando con ímpetu pero sin suerte contra el ejército de fantasmas que le pusieron delante en lugar del equipo argentino. “Piratas del Caribe en el Maracaná” o similar. Fue entonces que al parecer el zombi que ocupaba el cuerpo de Messi escuchó algo así como “Luke, la fuerza está contigo” y por unos minutos entró en un éxtasis que contagió al equipo y le recordó a la gente por qué se había sentado a ver el juego. En el breve lapso que al zombi principal le bajó el muerto de Messi incluso logró colar un gol, algo que el Messi original no conseguía en un Mundial desde antes de recibir la licencia de conducir. 

Después de eso todo volvió a la normalidad si por normalidad se entiende una película de zombis o una reunión del sindicato en Cuba. Así que los bosnios-que-sé-yo insistieron hasta anotar su primer gol en campeonatos Mundiales desde que existen como país o desde que recibieron la licencia de conducir, no recuerdo bien. Se especula que si los zombis que reemplazaron a la selección Argentina pudieron ganar este partido entonces de llegar los jugadores reales antes de que termine la primera ronda podrían incluso hasta aspirar a ganar la Copa. Pero eso, como ya he dicho, es sólo una especulación.  

Francia 3, Honduras 0


Quedaba cierta curiosidad digamos, morbosa, por saber en qué había quedado el Equipo Anteriormente Conocido Como Francia cuatro años después de la debacle en Sudáfrica, de su Cuito Cunavale futbolístico. Para hacernos una idea estaba este partido con Honduras que era como meter un dedo en el agua antes de decidir si nos zambullimos poco a poco o de un golpe. No se puede decir que fuera una prueba difícil contra un equipo cuyo principal recurso ofensivo era enviar pelotazos hacia el frente sin tomarse el cuidado de averiguar si había algún jugador de los suyos  a cincuenta metros a la redonda. Aun así durante más de una hora el equipo francés se mostró exquisitamente incapaz de anotar un gol como no fuera con la ayuda del árbitro (un penalti, milagrosamente bien pitado y cobrado por Benzema) o del portero contrario (un autogol de Valladares quien no por casualidad lleva el apellido de mi suegra). Luego Benzema anotaría un tercer gol sin ayuda más que de su pierna derecha lo que no es poca cosa aunque no suficiente para aspirar al campeonato, al menos mientras el fútbol siga siendo un juego en el que juegan once contra once.      

Suiza 2, Ecuador, en Babia


Si el juego que cerró la jornada anterior clasificaba dentro de la épica infantil este entra de lleno en la comedia de situaciones (aunque con tintes de tragedia para los aficionados de Ecuador). Resulta que tanto los ecuatorianos como los suizos metieron un gol por bando lo mejor que pudieron y ya a la altura del minuto noventa parecían convencidos de que ninguno iba a pasar de allí, de un empate con el que al menos aseguraban un punto a cada equipo. Mejor eso que arriesgarse a perder ese solo puntico, se habrán dicho. Los suizos bajaron los brazos y los ecuatorianos en correspondencia apagaron las piernas y el cerebro. Es el momento en que un racista ilustrado aprovecharía para escribir un tratado sobre la incapacidad de prosperar en los países cálidos: fue como si los del Ecuador pensaran que lo que pasara en el tiempo de descuento solo contaba como entrenamiento. Los suizos aprovecharon la ausencia mental súbita de los ecuatorianos y marcaron un gol en un contragolpe de juguete. El gol pareció un chiste pero los tres puntos con que se fueron a su hotel son de lo más real del mundo.

Costa de Marfil 2, Japón 1


El partido parecía una película de un cine de barrio. Bueno, de mi barrio cuando era niño, a mediados del siglo XIII (eso de saber contar en números romanos da idea de lo viejo que es uno). El problema es que el proyeccionista -que como todos los proyeccionistas de cines de barrios se distraía con cualquier cosa que no fuera la película- se confundió con los rollos. Al principio puso una de samuráis: el contrario se le acerca con aspaviento impresionante y al samurái le basta un gesto veloz y preciso para partirlo en dos de un tajazo de Honda, el ronin del medio campo que tanto impresionó en el mundial pasado. Y todo parecía que seguiría así, con los de Costa de Marfil atacando sin mucho orden, como los indios en las películas de vaqueros, pero en eso el proyeccionista cambió de rollo y puso “El príncipe valiente” o alguna por el estilo. Una en que el príncipe andaba perdido no se sabe por dónde y cuando todo parecía perdido, aparece.  El príncipe se llama Drogba y aunque él mismo no hace mucho en sus guerreros se opera una transformación total: de tipos torpes y lastimosos se convierten en luchadores hábiles y energéticos que asaltan la portería contraria que hasta entonces parecía infranqueable: a cuatro minutos de entrada en escena del príncipe Drogba los africanos derriban las puertas del castillo y entran espada en mano hasta conquistar todo el castillo del shogún. O traducido al idioma del fútbol: meten un par de goles como si lo que hasta entonces parecía imposible fuera lo más sencillo del mundo. Y no es difícil imaginarse a esa hora a todo un continente brincar en sus asientos como nosotros en aquel cine de barrio.

[La caricatura de Lauzán se las debo pero imagínense a un elefante aplastando a un samurai. Pues ya está]

Italia 2, Inglaterra 1

Ilustración; Alen Lauzán
Un buen consejo: si va a inventar algo pensando que va a ser el primer beneficiario de su invento, olvídelo. Mire al que inventó la rueda cuyos descendientes no han podido cobrarle la patente a la General Motors. O si no mire a los ingleses. Crearon el deporte más hermoso que existe (en fuerte disputa con el cuatroesquinas pero eso es otra discusión) y han ganado un solo Mundial y aun así le echan en cara el gol fantasma como a otros le sacan el hijo que tuvo con la mejor amiga de su esposa. Ayer los ingleses salieron como una tromba con delanteros rapidísimos y desbordados de talento, como si todas las debacles anteriores de porteros con manos de mantequilla, goles que el árbitro no reconoció –como si fuera un hijo bastardo de telenovela- o cualquier otra desgracia de última hora no hubiesen sucedido nunca, como si todo eso perteneciese al pasado que nunca más se repetirá however… parafraseando al gran filósofo brasileño Roberto Carlos, contra la fuerza del destino no existe defensa. Tiraron 27 centros al área por solo ocho de los italianos, dieciocho remates por trece italianos y así y todo los comandados por el veterano Andrea Pirlo en versión “La pasión de Cristo” (veterano como futbolista pero como Cristo apenas tiene un año más que el original) metieron dos goles por solo uno de los ingleses.

Técnicamente, el mejor juego hasta ahora y desde ya señalaría a ambos equipos como candidatos serios a llevarse la Copa que Parece Cualquier Cosa Menos A Una Copa pero en el caso de los ingleses eviten las apuestas. Ya bastante tienen con la maldición de haber inventado un juego tan bonito. 

sábado, 14 de junio de 2014

Costa Rica 3, Uruguay, créanlo o no, 1


¿Qué esperar del enfrentamiento entre el cuarto lugar del Mundial pasado, el campeón vigente de la Copa América, y el ocupante del lugar 28 del ranking de la FIFA? Bueno, si supiéramos la respuesta de antemano no tendría ningún sentido ver la Copa del Mundo. Todo se resolvería tomando un café frente al laptop que te daría la respuesta en fracciones de segundo en vez de los noventa minutos más descuento. Eso, bien lo saben los fabricantes de cerveza, sería el fin de nuestra civilización tal y como la conocemos. Pues en la primera mitad Uruguay, sin Luis Suárez, era como un lápiz sin punta: solo anotó algo a fuerza de apretarlo mucho, con un penalty para ser más exactos. Costa Rica, como si no fuera con ella, no le hizo caso ni al penalty ni al ranking de la FIFA y les dio la razón a los fabricantes de cerveza: en la segunda mitad los ticos anotaron tres goles como tres soles. ¡Qué bueno que haya cosas en este mundo que no puedan predecirse con un buen software! ¡Cómo me gusta el fútbol, carajo! (Y la cerveza, naturalmente). 

Colombia 3, los Salpingidis 0


Aparte del inestimable atractivo de contar con un jugador nombrado Salpingidis (tan necesario en expresiones como “Eres tremendo Salpingidis” o “Si insistes te voy a armar un Salpingidis que vas a arrepentir de haber nacido”) partido traía la respuesta al enigma de ¿Cómo lucirá Colombia sin Radamel Falcao? Los primeros cinco todo el mundo se olvidó de esa cuestión porque fueron inmejorables. Con decir que marcaron el gol más rápido en lo que va de Mundial. Luego de eso la pregunta volvió a cobrar sentido pero por suerte para los colombianos jugaban contra Grecia que es como decir enfrentar a once salpingidis: sin esforzarse uno hasta puede anotar dos goles más y no recibir ninguno a cambio. 

(Duda de última hora: ¿Por qué le dicen “cafeteros” al equipo colombiano? Ese polvito blanco que se aspira por la nariz, ¿es café?)

viernes, 13 de junio de 2014

Chile 3, Australia 1

ILustración: Alen Lauzán


Chile entró en el partido que parecía que lo de Holanda con España iba a quedar un gesto cariñoso. Dos goles en quince minutos. A ese ritmo el juego terminaría 12 a 0 y con todo el equipo de Australia en la sala de espera del psicoanalista (porque tenían que aguardar a que los españoles terminaran con su terapia). Sin embargo tras los goles se apaciguaron y entraron en una fase rococó en la que para decidirse a disparar a puerta daban más vueltas que en un minuet o –para ajustarnos al contexto chileno- una cueca. Cahill, el delantero de las antípodas los devolvió a la realidad con su gol de cabeza: era un juego de fútbol y no un festival internacional de bailes folclóricos. Durante un buen rato no estuvo claro si los australianos empatarían con su fútbol más directo y menos destilado o los chilenos marcarían una distancia definitiva. Al final ocurrió lo último y no por casualidad. Sin ser sorpresa Chile ha dejado una de las impresiones más agradables de un torneo que recién empieza.

Ah, y es la primera reseña hasta ahora en que no he tenido que mencionar al árbitro, graciadió.

Holanda 5, Rizzoli 1, España, no sabe, no responde

Ilustración: Alen Lauzán

En el primer tiempo se hizo todo lo posible por copiar el partido Brasil- Croacia. España en el papel de Brasil, el árbitro Rizzoli en el de Nishimura y Diego Costa en el rol especial de Fred: no consigue rematar ninguna pelota con peligro pero sabe dejarse caer espléndidamente en el área y reclama el penalti que le toca como campeón vigente. Así hasta que Van Persie revisa la planilla del partido, comprueba que juega como delantero de Holanda y se marca un espléndido gol de cabeza.   

En la segunda parte todo fue mucho más sencillo: a España se le olvidó salir a jugar dejándole el trabajo a Casillas de ir a recoger balones al fondo de la malla. Recogió cuatro pero pudieron ser más. En uno de ellos incluso se lo entregó directamente a los delanteros para ahorrarse el trámite de ir hasta el fondo de la cancha y regresar a marcar. La salida del resto del equipo tampoco significó mucho cambio para el sufrido Casillas que siguió haciendo solo la ingrata tarea de devolver balones al centro del terreno. A Diego Costa, abucheado al inicio del partido por el público brasileño, se le está organizando un acto de desagravio para agradecerle haberse nacionalizado español en lugar por optar por su tierra natal.  Ni Torres ni Cazorla anduvieron mucho mejor: les entraba tal pánico escénico cuando se encontraban solos frente a la puerta contraria que el departamento de inmigración español estudia deportarlos a Inglaterra con carácter definitivo. 

Se imponen cambios en España para el próximo enfrentamiento. El principal de ellos sería explicarles a los jugadores que gana el que meta más goles de los que recibe y no el que esté en posesión del balón por más tiempo, incluyendo el que se emplea en sacarlo de la portería.

México (3-2=)1 Camerún 0

Ilustración: Alen Lauzán
Lo que estaba desenvolviéndose como un partido bonito entre dos equipos con vocación ofensiva (los mexicanos con más orden táctico, Camerún entregado al talento de Eto’o y del lateral Assou-Ekotto) comenzó enturbiarse cuando un juez de línea decidió reforzar la defensa de Camerún y anuló dos goles mexicanos en el primer tiempo a golpe de silbato. O sea, que el favoritismo de los árbitros en este Mundial no parece limitarse a Brasil sino se extiende a los equipos que vistan de amarillo. No obstante -y pese a ir vestidos de verde- los mexicanos no se desalentaron y cazaron un rechace del portero camerunés en el área para anotar el único gol oficial del encuentro. Con todo lo más impresionante del partido fue el buen drenaje del terreno que no se encharcó pese a la lluvia que cayó durante los 90 minutos.

Al paso que vamos no estaría de más decidir la Copa en un torneo donde jueguen exclusivamente los árbitros. Un torneo de cartas más exactamente y ganará, por supuesto, el que tenga las amarillas.  

jueves, 12 de junio de 2014

Brasil 2, Croacia 1, Nishimura 1

Ilustración: Alen Lauzán
Croacia entró con mala pata al mundial jugando de inicio contra el equipo anfitrión y un árbitro japonés con vocación de Santa Klaus: a la primera oportunidad que tuvo les regaló un penalti a los brasileños como si en vez del partido inaugural de la Copa del Mundo se tratara de las Navidades. Tampoco es que Croacia hiciera mucho a favor de sí misma pero en cambio tenía de su parte a Marcelo, defensa de Brasil que marcó a favor de los visitantes el único pase que recibió; y al entrenador brasileño, el indescriptible Felipao, que insistió en mantener en el terreno todo el tiempo que pudo a Hulk, un atlético top model a quien al parecer le dio instrucciones precisas de no acercarse a la pelota para no ensuciarse la camiseta recién estrenada. 

Mención aparte merece el haber conservado los 90 minutos en el terreno a Fred quien figura en la plantilla del equipo como delantero pero en realidad ejerció como observador de la ONU, muy atento a los movimientos del balón pero guardando la más estricta neutralidad excepto cuando se trataba de dejarse caer en el área chica. Neymar lució bastante mejor de lo que es aunque no tan bien como se cree que es y marcó un gol digno de un juego de billar y otro digno de Don Vito Corleone. La mejor noticia para Brasil además del marcador fue el desempeño del defensa Oscar durante todo el partido lo cual en sí es una mala noticia: mal va un equipo de Brasil si los elogios deben empezar por la defensa. Aun así todavía quedan esperanzas de que gane el campeonato pero para ello deberá reforzarse al equipo con ocho o nueve árbitros como Nishimura. Ah y, de ser posible, jugar la final el 25 de diciembre. 

Comienza el Mundial


Con una colorida ceremonia inaugural se ha dado inicio oficialmente a la Copa del Mundo 2014. La ceremonia sirvió para que todo el planeta conociera de primera mano las ricas tradiciones de la gran nación sudamericana como esos indígenas que se trasladan en canoas cargadas por tipos vestidos de azul o esos árboles que se mueven por todas partes como en una representación de Macbeth o sus reconocidos cantantes como Jennifer López y Pitbull. No, era una broma. Ya sé que ellos no son ni brasileños ni cantantes. De todas maneras se agradece que Cuba y Puerto Rico –las dos alas del pájaro- tengan al menos algún representante en la Copa, algo que no ocurría desde 1938 en el caso de Cuba y en el caso de Puerto Rico desde que Ricky Martin cantó aquello de"1, 2, 3 oé, oé, oé".


En cuanto al fútbol en sí –porque lo que nunca se va a entender es para qué se gasta dinero en una ceremonia inaugural en eventos deportivos que interesan a la gente- todos coinciden en señalar a Brasil, España, Alemania y Argentina como los favoritos a ganar la Copa. Pero incluso los favoritos no las tienen todas consigo. Argentina por su defensa más o menos paleolítica, su medio campo incierto y su dependencia de un Messi que en los últimos meses se ha vuelto bastante impredecible; Brasil porque a la presión excesiva y el fantasma del Maracanazo se suma el detalle de que tiene la peor selección más o menos desde que se empezó a jugar fútbol por allá; España porque cuatro años no han pasado por gusto y Alemania porque su selección ha perdido la costumbre de ganar. A estas como al resto de las selecciones europeas, además de los rivales que les toquen en suerte tendrán que superar el sortilegio que ha impedido a los equipos del Viejo Continente coronarse en tierras americanas: desde 1930 han aparecido y desaparecido naciones, levantado y caído imperios, forjado y roto alianzas pero nunca se ha conseguido superar el embrujo. 

De cualquier manera: que gane el mejor (y que para ser el mejor haga falta anotar más de un gol por partido). 

El Castillo de las palabras

De izquierda a derecha: Armando Tejuca, Jesús Castillo y un servidor en la Víbora posiblemente en 1994.

Cuando un amigo muere –me recordaba alguien- se lleva consigo una modulación, una posibilidad del propio ser de uno. Quien me lo dijo –otro amigo cercanísimo apenas vio de pasada a Jesús Castillo, el amigo muerto de que hablábamos pero sabía de pérdidas: y  es que llegado a ese punto todos los grandes amigos son similares. Nos completan con parecida intensidad y su ausencia nos mutila en igual medida. Y para los que tuvimos la suerte de conocerlo sabemos que en pocos casos la pérdida de un amigo puede ser mejor definida como la extinción de un idioma privado. Cada expresión suya era una manera de sacar el lenguaje del sitio al que lo recluye la costumbre como si, más que medio de comunicación, fuese un juguete. Alguien –si se me permiten los ejemplos- quien convertía el acto sexual en “embarque de vianda para el interior” y sus romances, siempre intensos, en “la leve determinación del ser social”.

De profesión ingeniero civil dejó testimonio de su ingenio y su talento verbal en varias de las aventuras que compartimos o que emprendió por su cuenta: exposiciones como Tarequex 91, iniciador del proyecto Aquelarre cuando todavía funcionaba apenas como un periódico mural, 50% de la Agrupación 30 de Febrero entre otros de dimensiones casi clandestinas y de los que como evidencia queda apenas alguna que otra foto y su colaboración en el número inicial y único de la revista Aquelarre. De manera que los que no tuvieron la suerte de conocerlo tendrán que creerme: es uno de los tipos más simpáticos e ingeniosos que yo haya conocido (y no son pocos) pero también de los más leales.  

 Y es que ese sentido de la lealtad de Castillo, el Castle o Manolito para los parientes que preferían usar su segundo nombre, era una de las cosas más firmes con que se podía contar en un mundo donde todo ha cambiado demasiado.  En mi caso no se materializaba con más claridad que cada 20 de octubre en el que se cumplía un aniversario de mi salida de Cuba. Que se acordara religiosamente de ese día enviándome un mensaje y no, digamos, el día de mi cumpleaños era una manera de hacerme saber con la discreción y la elegancia solo al alcance de unos pocos, cuánto le dolía la separación, cuan imperdonable le seguía pareciendo y cómo a pesar de todo me seguía siendo presente. Porque en el fondo tras esa broma constante que era su vida –y que la llevó según me cuentan, hasta el final, cuando todo lo que lo rodeaba era doloroso- se ocultaba el profundo estoicismo de quien no puede renunciar a ciertos deberes, ni a la buena costumbre de cumplirlos con discreción.


Hace rato no me decidía a dedicarle estas palabras y quizás fue por puro rencor: ya sé que me van a faltar las suyas el próximo 20 de octubre. Lo demás –que como Shakespeare sabía, es lo más importante- es silencio.    


miércoles, 11 de junio de 2014

Opciones laicales

Dicen los ahora ex-editores de la revista Espacio Laical:

"Creímos oportuno ­­­­–y así lo seguimos pensando– que no era moralmente adecuado seguir conduciendo una publicación que provocaba divisiones dentro de la propia comunidad eclesial, donde se encuentran las posiciones de quienes piensan que la Iglesia no debe inmiscuirse “en política” y los que creen que no debe abrir sus espacios a todos los actores de la sociedad civil cubana"
Al principio me recordó aquella frase de Borges que afirmaba que "Quienes dicen que el arte no debe propagar doctrinas suelen referirse a doctrinas contrarias a las suyas". Pero de atender con cuidado a ese fragmento (y darlo por válido) se llega a la conclusión de que la Iglesia cubana se divide entre quienes están con el gobierno -que como el viejo Franco, no se mete en política- y quienes no quieren nada con la oposición.

martes, 10 de junio de 2014

Aporte del Período Especial (con postdata)

Me cuenta un socio al regreso de Cuba:

Estaba dando  vuelta por La Havana Vieja y pasaron delante de mí un grupo de mujeres, que parece que salían de una reunión o algo parecido.
-¿Qué es lo que nos aportó el período especial?- preguntó una.
Y otra respondió:
-Organización.
P.D.:

Me comenta Ernesto Fumero Ferreiro a propósito de lo anterior:
"En la prueba de ingreso a la universidad de Historia que tuvieron que repetir debido a que lo de la venta de pruebas se hizo del dominio público metieron unos cuantos chícharos. El favorito de los chamas, nacidos en 1996, (entre ellos mi sobrina) fue: 'Mencione con 5 ejemplos cómo las masas apoyaron a la Revolución en el período especial' " 
¿Alguien se sabe la respuesta? 

jueves, 5 de junio de 2014

Nosotros los ordenados

De la contrarréplica del discurso pronunciado por el Che Guevara como representante de la República de Cuba en la Asamblea General de las Naciones Unidas el 11 de diciembre de 1964:

"Nosotros tenemos que decir aquí lo que es una verdad conocida, que la hemos expresado siempre ante el mundo: fusilamientos, sí, hemos fusilado; fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario. Nuestra lucha es una lucha a muerte. Nosotros sabemos cuál sería el resultado de una batalla perdida y también tienen que saber los gusanos cuál es el resultado de la batalla perdida hoy en Cuba"
 Y fíjense como sigue:

"En esas condiciones nosotros vivimos por la imposición del imperialismo norteamericano. Pero, eso sí: asesinatos no cometemos, como está cometiendo ahora en estos momentos, la policía venezolana que creo recibe el nombre de Digepol, si no estoy mal informado. Esa policía ha cometido una serie de actos de barbarie, de fusilamientos, es decir, asesinatos [nótese el lapsus: si antes dice que los fusilamientos no son asesinatos de pronto acusaba a sus adversarios de fusilar] y después ha tirado los cadáveres en algunos lugares"
O sea, que de lo que acusa el Che a los otros no es de matar sino después dejar regados los muertos en la calle.



martes, 3 de junio de 2014

Short stops

El campo corto es, con diferencia, mi posición favorita en béisbol. Lo fue desde siempre, o al menos desde niño cuando descubrí que el número de mi uniforme coincidía con el de Rodolfo Puente, torpedero estrella de los equipos de la capital (y chivato en su tiempo libre, ya lo sé) que formaba con Rey Vicente Anglada la mejor combinación de doble play de la época. Luego el mago Germán Mesa (otro que terminó, dicen, colaborando con el aparato) borró cualquier atisbo de nostalgia que uno pudiera sentir por Puente cuyo brazo, por ejemplo, no era gran cosa. Y la combinación de doble play con Padilla era, como verán en el video que incluyo a continuación, algo digno de verse.



Y es que un buen torpedero debe combinar la explosividad de un sprinter con la gracia de un bailarín y su desempeño es posiblemente el espectáculo más bello que puede ofrecer un diamante de béisbol. Siguiendo entre los cubanos creo que todavía superior a Mesa a nivel defensivo fue Rey Ordóñez en su carrera más bien breve en Grandes Ligas. Jugador de reemplazo a su paso por Industriales llegado a los Mets explotó a defensiva causando un autético asombro con sus jugadas. Cubría más área de terreno que Mesa y con un brazo más poderoso Ordoñez fue un innovador en la posicion con esa manera de recoger los roletazos al "hueco" deslizandose para luego levantarse y tirar a primera mientras la manera tradicional de hacerlo es saltar y girar en el aire. (Mesa por otra parte era bastante mejor a la ofensiva y su comunicación con Padilla llegaba a una perfección que no consiguió Ordóñez con sus compañeros).



Y para terminar un par de jugadores más: el norteamericano Ozzie Smith a quien sólo he podido admirar en viejos videos. 



Y el venezolano Omar Vizquel con sus 11 guantes de oro a quien sí tuve la suerte de ver jugar:

    

domingo, 1 de junio de 2014

Siglo XXI

Una de las obras cumbres de la chapucería y la manipulación editorial bien puede ser el librito “Literatura en la revolución y revolución en la literatura” de la editorial mexicana Siglo XXI que recoge una polémica a tres bandas entre Oscar Collazos, Julio Cortázar y Mario Vargas Llosa. En ella –como se sabe- el entonces aprendiz de crítico- comisario Oscar Collazos recriminaba a los escritores del Boom no ser lo suficientemente revolucionarios para a continuación ser vapuleado alegremente por los escritores.  

Pues en un intento de disimular la paliza dialéctica a que fue sometido Collazos los editores deciden cambiar el orden de los textos y luego del inicio de la polémica por Collazos y la respuesta de Cortázar incluyen la respuesta de Vargas Llosa en abril de 1970 y cierran con un una contrarréplica de Collazos a Cortázar publicada tres meses antes del texto del peruano. Y lo de menos es el atentado a la cronología sino que el texto de Vargas Llosa contiene numerosas alusiones que no se entienden si antes no se lee el texto con el que los editores decidieron cerrar el libro. Pero claro, sonaba mucho más edificante terminar el libro con el llamado de Collazos a las barricadas revolucionarias:
“ante todo compañero Cortázar, no seremos usted y yo los enfrentados, sino nosotros contra ellos, en una lucha en l cual usted ya sabe dónde está y nosotros sentimos que está de nuestra parte, como en esas películas de sheriff y bandidos”
Que con este gancho al hígado lanzado por Vargas Llosa:

“Si nadie puede reprocharle a Collazos que no le gusten los libros que no entiende en cambio sí me parece grave que no entienda a los autores que le gustan"