Se enfrentaban el
vigente campeón mundial y uno de los dos sobrevivientes africanos. (Solo
quedaban en el torneo dos equipos africanos y dos sudamericanos. Ninguno de
Asia o de la Concacaf. O sea, los cuartos de final serán una Eurocopa con
invitados). Pues sin detenerse en las presentaciones Egipto empezó atacando el
arco argentino y ya a los diez minutos había marcado un gol. Luego los egipcios
se replegaron y al rato Argentina consiguió un penalti. Ya los locutores
hablaban de a cuánto se elevaría el récord de Messi en goles en los mundiales
tras cobrar el penal cuando Messi, a quien nadie le discute el turno para tirar
cobrar cualquier tipo de faltas, incluidas las de ortografía, aumentó su récord
en penaltis fallados en los mundiales.
Argentina seguía
dominando el balón pero ese dominio no se traducía en goles. O ni siquiera en
disparos decentes a puerta. Existe la idea bastante arraigada de quien domina
el balón merece ganar que es como pensar que porque pagas la cuenta en el
restaurante mereces que te inviten a subir a la casa. Pues Argentina se cansaba
de pagar cuentas de restaurantes pero al llegar a la puerta (de Egipto) todo se
trababa.
A poco de empezar
el segundo tiempo Egipto armó un ataque relámpago que remató Ziko para el 2-0 a
favor de los faraones. Pero apareció el VAR para chivatear un pisotón egipcio
en el otro extremo del campo y anular el gol. Así que ya saben, si antes de
tomar el avión para el mundial dejaron el carro mal parqueado en el aeropuerto
puede que les anulen un gol anotado tres semanas después.
A los egipcios no
pareció importarles mucho porque en el minuto 66 el mismo Mostafa Ziko anotó un
clon del gol anulado anteriormente, esta vez sin ningún roce previo detectable
por el VAR. Luego pasaron doce minutos más en los que Argentina se veía muerta
clínicamente con la película de su vida pasándole por los ojos mientras los
egipcios la embalsamaban, que en eso tienen experiencia. Pero en el 78,
sin apenas aviso, un centro de Messi colgado al área chica fue cabeceado sin contratiempo
por Cuti Romero para el 2 a 1 de la ilusión. Y cuatro minutos después nuevo
centro de Messi al área, un par de rebotes y el propio Messi que toma cartas en
el asunto para empatar el partido de un zapatazo.
¿Completaría
Argentina la remontada? ¿Respondería Egipto? ¿Se irían a los tiempos extras?
¿El Messías tendría que hacer todo? Pero ya por el minuto 921 un contraataque
argentino llevó la pelota hasta el área egipcia para que finalmente Enzo
Fernández cabeceara la pelota al fondo de la red. Fue entonces que los egipcios
se indignaron porque al inicio de la jugada par de compatriotas habían caído en
el área contraria y Dibu Martínez había dejado el carro mal parqueado en el
aeropuerto. Penalti a favor y anulación del gol argentino pedían los egipcios pero
esta vez el VAR, tan hablantín durante el partido hizo silencio. El berrinche
faraónico subía de tono cuando por fin sonó el silbatazo final que determinaba el
regreso oficial de Argentina del reino de los muertos.
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