Blog personal y casi tan íntimo como una enfermedad venérea pensado también para liberar al pueblo cubano, aunque sea del aburrimiento. Contribuyentes: Enrisco (autor de “Obras encogidas” y “El Comandante ya tiene quien le escriba”), su alter ego, la joven promesa de más de cincuenta años, Enrique Del Risco. Espacio para compartir cosas, mías y ajenas, aunque prefiero que sean ajenas. Quedan invitados a hacer sus contribuciones, y si son en efectivo, pues mejor.
miércoles, 1 de julio de 2026
Tener o no tener (fe)
“Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud, y en ti” dijo Martí en el prólogo del “Ismaelillo”. Y dijo lo del mejoramiento humano porque no vio jugar a la selección inglesa en los últimos 60 años, o sea, desde que ganó su único mundial en 1966 hasta ahora. Porque si Alemania ha perdido carácter con los años Inglaterra nunca lo ha tenido. No bien entra en la tensa atmósfera de los partidos de eliminación directa Inglaterra se descompone, como el Challenger, y lo que parecía una selección rutilante llena de estrellas se derrite en vivo y en directo. Da igual si tenemos delante la generación de Lineker, la de Beckam o la de cualquiera de sus sucesores.
Este año son un Harry Kane o un Bellingham los que hacen creer por un ratico en el mejoramiento humano. Pero entonces viene Cipenga, extremo izquierdo de la República Democrática del Congo, y en el minuto seis mete un gol junto al primer palo, el mismo en el que Pickford estaba parado. Porque el nerviosismo inglés nace desde la portería propia para extenderse sobre el resto del campo. Pues desde ese momento y durante todo el primer tiempo ya la selección de Su Majestad británica no se encontró a sí misma. Y hablando de majestades, especialmente penoso era el caso de Rashford convertido en un rey Midas a la inversa, cada balón que tocaba lo convertía en mierda. Los congoleses democráticos por su parte, luego de irse delante en el marcador parecieron tener suficiente con esa mínima ventaja. Mientras los ingleses ametrallaban al portero M’Pasi convirtiéndolo en héroe del partido, los congoleses desde que marcaron el gol, en 90 minutos restantes tiraron a la puerta inglesa solo una vez más.
Para el segundo tiempo se esperaba que el entrenador inglés se apiadara del pobre Rashford y el penoso día que estaba teniendo pero lo dejó jugando. Así fue hasta el minuto 60 en que lo sustituyó por Gordon. Y quince minutos después Harry Kane recibió un pase de ¿adivinan?, ese mismo, Gordon, y empató el juego de un cabezazo. King Harry. Porque, como diría el apóstol, cuando hay muchos futbolistas sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos futbolistas. Y el olfato de gol. Pero Kane sabía que eso no era todo y no quería llegar a los penales, en los que no podría tirar los cinco él solo. Así que en el minuto 85, nuevamente a pase de Gordon, Kane puso por delante a Inglaterra para remontar por primera vez en su historia en partidos de eliminación directa en los mundiales.
Y ahora dígame usted: ¿tiene fe en el mejoramiento humano?
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