lunes, 22 de junio de 2026

Mbappé y Haaland: su propia guerra



Esta vez el mundial se ha sincronizado con la publicidad mejor que nunca. De un lado las llamadas “pausas de hidratación” que no le gustan ni al público ni a los jugadores pero permiten intercalar el doble de anuncios y cambian el sentido del tiempo. Si antes cada partido era una película con intermedio ahora se siente como una miniserie de Netflix de cuatro capítulos: aunque son los mismos noventa minutos dan la sensación que el tiempo pasa más rápido, como en lugares con menor fuerza gravitacional o como cuando te metes en el inodoro con el teléfono en la mano.

Pero ni siquiera las pausas de hidratación (con ese nombre que parece que se lo puso el mismo de “picadillo texturizado”) son lo más notorio. Piensen en los goles anotados por las estrellas de los anuncios. Antes goleador famoso que salía en la publicidad goleador que se iba en blanco todo el campeonato, su equipo era eliminado en la primera ronda o se partía una pierna nada más empezar el campeonato. Este año, sucede todo lo contrario. Este año los jugadores que salen en los anuncios son los que marchan al frente en goles anotados lo cual sería perfectamente normal si no fuera porque casi nunca ocurre. Es como si los dioses del fútbol la tuvieran cogida con la FIFA e hicieran lo posible por joderle el negocio.

Detesto las teorías de la conspiración así que prefiero pensar que este año por fin los dioses se han decidido a complacer a la FIFA. Eso explica que después de la primera ronda de partidos sean precisamente Messi, Haaland, Mbappé y Harry Kane los que figuren tanto al frente de los goleadores como de los carteles publicitarios. (Cristiano Ronaldo no ha anotado todavía su primer golito pero el suyo siempre ha sido un caso especial: a pesar de sus novecientos y tantos goles no acaba de caerles bien ni a los dioses del fútbol ni a sus compañeros de equipo).

Este es el contexto en el que Mbappé y Haaland salieron al terreno hoy representando a Francia y a Noruega respectivamente. Eso y que Messi había llegado horas antes a los cinco goles en el torneo lo que ha convertido en una competencia sobre cual de las estrellas publicitaria convierte más goles. Mbappé empezó bien, anotándole un gol a Iraq, que es bastante más de lo que le ha hecho Trump a ese mismo país, si se descuentan los ayatolas muertos. Uno a cero terminó el primer tiempo, pero entonces una tormenta eléctrica obligó a interrumpir el partido. Tanto se demoró como para que cuando Francia e Iraq reanudaron su partido ya Noruega y Senegal habían comenzado el suyo.

Mientras Haaland se empeñaba en alcanzar a Mbappé (Messi ya le va quedando lejos) el francés anotó su segundo gol de la tarde y cuarto del campeonato, obsequio de la despistada defensa iraquí. Alguien diría que esos regalitos son enviados por Infantino en persona, pero no lo creo. Los dioses del fútbol han demostrado tenerle suficiente cariño a Mbappé como para que se permitan ese tipo de presentes. Haaland por su parte luego de anotar su primer gol de la noche recibió un obsequio similar al de Mbappé, el cual convirtió en su segundo gol de la noche. Tal parece que los dioses del fútbol han decidido adelantar las navidades para junio.

El partido entre Francia e Iraq terminó con 3 a 0 redondeado por Dembelé. En el de Noruega vs Senegal los africanos, que al parecer no entendían de qué se trata este campeonato no dejaban alejarse demasiado a los escandinavos respondiendo a sus goles en la medida de sus capacidades. Todavía en el minuto 92 encontraron fuerzas para acercarse 3 a 2 pero por mucho que lo intentaron terminaron derrotados, una señal de que los dioses del fútbol, o la FIFA los quieren pronto de regreso a casa.

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