jueves, 11 de junio de 2026

Crónicas del mundial 2026 (1): México vs Sudáfrica

 


Entro en modo mundial y en el próximo mes me dedicaré -como desde hace diez y seis años- a comentar las incidencias de cada partido que vea. En este, mi quinto mundial como comentarista gratuito, serán nada menos que 104 juegos a diferencia de los mundiales anteriores en que había apenitas 72 partidos. Así que seguramente me saltaré unos cuantos sobre todo si tiene rivalidades tan prometedoras como un Curazao vs Burkina Faso. Pero no los demoro más. Entremos en materia.

México 2 Sudáfrica nananina

Un juego en el que participe México en el Estadio Azteca debe ser un espectáculo, sobre todo si se lo contrasta con los narradores mexicanos, convencidos de que la selección nacional será la campeona mundial hasta los octavos de final, momento en que la realidad hace acto de presencia en la forma de cualquier equipo europeo o hasta sudamericano. 

Esta vez, sin embargo, la selección mexicana lucía diferente: casi todos los jugadores eran jóvenes (el inmortal Memo Ochoa estaba presente, pero en el banquillo) y blanquitos, como si los hubieran reclutado donde mismo se reclutan a los jugadores de las telenovelas de Televisa. Casi, porque el primer gol salió de los pies de Julián Quiñones quien no parece nativo de Polanco sino del muy estado mexicano de Cali, Colombia. Eso fue a los 8 minutos, lo que les dio un respiro a los anfitriones que a partir de entonces se dedicaron a prepararse para el próximo partido: un poco de entrenamiento, pero poco más.

En lo adelante, según los narradores, no quedaba otra expectativa que esperar que el delantero Raúl Jiménez, quien perdiera a su padre recientemente, podría encontrar el gol que había estado buscando durante cuatro mundiales. Y en tierras de Televisa finalmente se cumplió el guion de telenovela que habían venido anunciando los narradores desde el inicio del partido con un gol de cabeza de Jiménez. El padre del futbolista le habrá sonreído desde las nubes donde andará aparcado como diciendo: “perdiste un padre pero encontraste un gol”.

El equipo rival, Sudáfrica, hizo todo lo que pudo para no aguarle el debut a los anfitriones incluido el detalle de hacerse expulsar dos jugadores. Los mexicanos, agradecidos trataron de devolverles el gesto a los sudafricanos, pero ya fue a la altura del minuto noventa, cuando la expulsión de César Montes poco podía influir en el resultado que a México debió saberle a chilaquiles de desayuno.

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