domingo, 21 de junio de 2026

Cabo Verde no cree en camisetas



Luego de empatar a cero con España, campeona hace cuatro mundiales, a Cabo Verde le tocaba ripiarse con Uruguay. Uruguay fue dos veces campeón de cuando los mundiales se transmitían por radio y no te sacaban tarjeta aunque mataras a alguien en el terreno porque todavía no se habían inventado. Las tarjetas, digo, porque lo que es matar el copyright ya lo tenía Caín desde mucho antes. Y se sabe lo mucho que pesan las camisetas en un mundial, sobre todo si tienen estrellitas de campeón.

Pero ya desde el juego contra España los caboverdianos habían demostrado tener muy poco respeto por las camisetas con estrellitas, fueran frescas o añejas. Si contra España había demostrado que podían pasar 90 minutos sin recibir goles gracias a San Vizinha, su portero milagroso, luego de los tanteos de costumbre Cabo Verde metió la pelota en la portería de los fanáticos del mate. Los uruguayos debieron sentirse como aquel soldado americano atravesado por una lanza vietnamita en Apocalypsis Now. "¿Eh, pero esta gente mete goles?" debieron preguntarse los uruguayos. Esos que presumen de ser el país más pequeño que ha ganado un mundial (y hasta dos) acababan de recibir un gol de un país ocho veces más chiquito en su primera incursión en un mundial.

Los fans del mate se avivaron y aprovechando que los contrarios tenían un jugador en el piso empataron el juego con un gol de Araujo y ya que estaban en eso Canobbio los puso arriba con otro gol. Ya todo volvía a ser como ha sido siempre con las camisetas con estrellitas pasándole por encima a las camisetas novatas. Pero en la confianza está el peligro y en una salida del portero Muslera que hizo parecer la de la Caperucita Roja un dechado de prudencia un tal Hélio Varela marcó el gol del empate a puerta vacía. Lo que le siguió fue la desesperación de las camisetas uruguayas ante el peligro de quedarse fuera del mundial por culpa de una camiseta debutante pero sucede que las camisetas deben tener jugadores dentro y este año, con algunas excepciones parecían pasear vacías por el campo. Nada que ver con los Luis Suárez, Cavani y Forlán de hace unos años, para no hablar de Obdulio Vareal, el capitán del Maracanazo.

Ahora la única opción que le queda a Uruguay para seguir en el mundial al menos una ronda más será ganarle a España que acaba de despertarse con cuatro goles a Arabia Saudita. Y para eso necesitan bastante más que una camiseta.

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