lunes, 11 de junio de 2012

Cuba x fuera: Un museo imaginario


Un resumen de la ponencia del crítico de arte y editor de la revista Art Experience: New York City Ernesto Menéndez Conde:

Un museo imaginario

El título de este panel, Arte cubano en Nueva York me hizo pensar por un momento en una exposición colectiva. Un poco más tarde caí en la cuenta de que también merecía ser el tema de algún proyecto de investigación. Hasta donde tengo referencias, ni la muestra colectiva, ni la investigación existen, si uno descuenta la tesis de licenciatura en Historia del Arte de la Universidad, del ahora curador Elvis Fuentes, fechada en 1998 y dedicada al caribeño en Nueva York. El ensayo de Fuentes vendría a ser uno de esos textos pioneros en este ámbito apenas estudiado. El hecho de que tanto la muestra colectiva, como el proyecto de investigación pertenezcan al dominio de lo imaginario resulta bastante sorprendente, dada la fecundidad de Nueva York como sede del arte cubano.

Si hoy tuviésemos que definir qué es lo cubano, entonces tendríamos que convenir en que, cualquiera que sea la respuesta, es algo que trasciende las fronteras de la isla, que se encuentra disperso a lo largo del planeta, con núcleos más o menos fuertes en lugares cosmopolitas como Barcelona, París, Ciudad México, Miami y desde luego La Habana.  

Entre todos esos centros culturales es precisamente Nueva York –más que Miami y La Habana- la urbe que ofrece una mayor representatividad de dicho arte. Es decir, Nueva York ha sido el escenario donde  esa diversidad ha aparecido en su mayor plenitud. Pensemos que el arte cubano en la ciudad incluiría a artistas como Bedia y Carlos Garaicoa, Tomás Sánchez y Los Carpinteros, Carlos Rodríguez Cárdenas y José Ángel Toirac, Luis Mallo y Yoan Capote. Es decir, no habría manera de sustentar las divisiones entre los que residen dentro y fuera de Cuba, ni tampoco serían muy claras las diferencias ideológicas. Por otro lado habría que incluir a los  creadores cubano-americanos, como Coco Fusco, Teresita Fernández, Luis Gisperg y Caridad Sola; por no mencionar a Ana Mendieta, Felix González-Torres y Andrés Serrano, que son figuras que ya pertenecen a la historia del arte contemporáneo.
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