lunes, 17 de enero de 2011

Por teléfono

-Riiiiing

-Dime.

-¿Tú sabes dónde podría conseguir extintores?

-¿Has buscado en la shopin?

-Pero los que yo necesito son de los grandes, los que se usan en las fábricas.

-Tienes suerte porque a un socio mío lo hicieron jefe de los bomberos de La Habana. La verdad es que él habría preferido que lo pusieran en una corporación.

- Cualquiera lo entiende.

-¿Y para qué tú quieres un extintor?

-¿No has visto las noticias?

-¿De qué tú hablas?

-¿No viste que le quemaron la casa al hijo de presidente de Túnez?

-Si. ¿Y qué? ¿Es vecino tuyo?

-No jodas chico. Pero estaba pensando que si aquí pasa algo parecido…

-¿Tú estás loco? Esas cosas no pasan aquí. ¿Cuánto tiempo llevaba el tipo ese en poder?

-Veintitrés años.

-¿No te lo digo? Un principiante.

-Pero así y todo… nunca se sabe.

-¿De qué te preocupas? Aquí todo está bajo control. La prensa, el ejército, los intelectuales, los santeros, el cardenal. Ahorita hasta el Papa nos tira un cabo.

-¿Y la gente?

-La gente tranquila para que los dejemos salir. O entrar. Y el que se quede sabe cuáles son las reglas del juego: si se mueve no sale en la foto.

-De todas maneras. Es que esto del capitalismo me pone nervioso. Y además, acabo de pintar la casa que me compré y no quiero que me la descascaren.

-Mira, vamos a llegar a un arreglo. Yo te consigo los extintores con mi socio y tú me consigues la pintura.

-Trato hecho.

-Y una cosa más. Para la próxima no hablemos de estas cosas por teléfono que eso sí me pone nervioso.

-No te preocupes, el encargado de supervisar las comunicaciones en ETECSA es mi hijo Reynaldo.

-¿Rey? Vaya, felicidades. Pero así y todo.

-Es verdad. Así y todo.