viernes, 7 de marzo de 2008

Respuesta

El texto que pongo abajo comenzó siendo una respuesta a un lector anónimo pero tanto por su extensión, como por el hecho de que se trata de un post que ya va envejeciendo y porque rebasa la condición de mera respuesta a un lector lo pongo a continuación:

anonimo 13:41: Ciertamente no tengo el mismo conocimiento sobre el asunto que el que tenía cuando todavía vivía en Cuba. De la censura a Orishas se quejaron ellos mismos en una entrevista en que al mismo tiempo se declaraban procastristas. Habana Abierta dio un concierto monstruoso en la Tropical (hay una película sobre el tema) que no se condice con la escasa difusión que se le daba al grupo. De la presencia de Boris Larramendi en la peña de Frank Delgado incluso he hablado en este blog. A Miravalles tienen que ponerlo si tienen que remacharle "En silencio ha tenido que ser" a las nuevas generaciones que imaginarán que ese viejo debe estar muerto. La censura y las prohibiciones se ha relajado en comparación con lo que ocurría hace 10, 20 o 30 años atrás, es cierto, pero no porque haya cambiado la naturaleza del sistema sino porque ya no puede controlar a la gente como antes y eso es un mérito de todos los que han persistido en reclamar aunque sea a niveles muy modestos su derecho a expresarse no de un régimen en plan de sobrevivencia que cada vez que permite pasar algunas cosas se da golpes de pecho sobre su infinita generosidad. El problema surge cuando la gente se conforma con migajas, cuando pide concesiones personales en lugar de derechos (que el estado no debiera tener el poder de coartar sino más bien el deber de proteger), cuando, como es el caso de Rufo Caballero clama que seguirá viviendo y pensando en Cuba como si reconociera el derecho a censurar a los que viven y piensan fuera del perímetro insular. Este último caso me parece ejemplarmente hipócrita porque al lanzar su protesta al Internet intenta chantajear a sus represores con el mensaje entre líneas de que “es mejor que me complazcan o si no el enemigo [o sea, los exiliados] puede hacer uso de ello” para que luego, al ser complacido en sus demandas, reafirme su nuevo trato con sus amos lanzando nuevos ataques sobre “el enemigo”. Ciertamente eso es parte del juego del exilio: ser el enemigo al que tangencialmente se le invoca en los momentos difíciles para volver a atacarlo cuando se obtienen nuevas concesiones. Nuestra parte es recoger y difundir las denuncias vengan de donde vengan para que luego nos devuelvan a nuestra vieja condición de agentes de la CIA. No es buscando agradecimiento que lo hacemos porque en ese caso viviríamos de una frustración en otra. Y no nos engañemos: si uno de esos atrevimientos (discretos) llega en Cuba a un término medianamente feliz no es porque se quiera complacer al “atrevido”. No es generosidad sino medio de acallar el escándalo que, con el entusiasmo de colegiales al que le anuncian un inesperado día festivo, arma el exilio. No es que nos canse esa función (y cansa) pero creo que va llegando la hora de pasar a un juego un poco más serio, el de reclamar derechos para todos y no dádivas para unos pocos, estén fuera o dentro de la isla.

2 comentarios:

Laz dijo...

Comparto tu criterio sobre el caso de Rufo y no es el primero ni sera el ultimo, es como aquello de que recuerdo a Santa Barbara cuando truena.
Alquien tendra que investigar desde las diversas disciplinas sociales y no excluyo la literatura que tiene muchisimo que aportar, esa carencia que hemos tenido como pueblo [no me refiero en terminos absolutos, sino relativos, y todos los actos y actitudes encomiables han sido relatividades de la carencia] de reclamar y exigir nuestros derechos para todos y no para este o aquel por ser mas celebre o mas o menos importante. La hora lamentablemente no debiera estar llegando, sino que siempre debio ser una actitud intrinseca a la nacion cubana desde su conformacion en tanto identidad nacional. No quiero ser rotundo ni efectista, y mas que una reflexion sobre tus meditaciones estoy expresando un sentimiento que posiblemente tenga mucho de frustracion social y tambien personal.
Ahora me vienen a la mente como si fuera cierto eso de que cuando la gente se esta ahogando irrumpen en su conciencia como un rayo muchos de los momentos de su vida a punto de extiguirse, todas aquellas veces que el sistema al mando en sus diversos espacios y niveles me clasifico a mi y a muchos otros como "conflictivo"; cartelito que te lo ponian sino en la frente, si en cuanto expediente, verificacion, analisis, cuentame-tu-vida que existia. Y asi arrastrando la cadena de la conflictividad que rozaba la de gusano rojo iba transcurriendo la vida en la busqueda del proximo conflicto que lo mismo podia ser botarte de aqui o de alla o encerrarte la conflictividad en Villa o en cualquiera de sus sucursales. Mientras otros conflictivos evolucionaban hacia estadios superiores de la decencia humana, la mayoria amansaba su conflictividad y agitaba banderitas en cuanto ocasion fuera convocado.
Y entonces uno empieza a enteder a aquel Maceo que a ratos nos ha resultado excesivo.
Un abrazo Enrisco, y gracias por tocar esas teclas donde se ocultan la conflictividad y los marasmos.

Anónimo dijo...

Que bien!!! Moderacion, inteligencia, profundidad, claridad, objetividad... Tremendo contraste con la baboseria vacia de la mayoria de los comentadores usuales de este blog. Felicidades Enrisco por invitar este debate.