miércoles, 7 de abril de 2010

Tragedia


Ayer un amigo me llamó para informarme de la muerte de Adrián Leyva, periodista y activista por los derechos humanos quien vivía en Miami hace algún tiempo. Lo conocí a finales del año pasado en México, en un congreso sobre Juventud y Cultura en Cuba. No era fácil hablar con él. O sí. Después de todo era un tipo cálido y conversador. Lo difícil era seguirlo por las circunvoluciones de su obsesión cuyo centro era Cuba. Como aquellos fanáticos de The Beatles que nos hacen parecer a todos los demás simples curiosos en el tema.

Ahora me entero que su obsesión era más intensa de lo que pensaba: terminó matándolo. Habrá que esperar a lo que dicen sus compañeros de viaje, ahora encerrados en Villa Marista donde más que interrogarlos estarán instruyéndolos en los bocadillos que deberán decir una vez que vuelvan a la luz. Pero no hay que esperar a ellos para imaginar los trazos básicos de la tragedia. Un amigo que cansado de las quejas de Adrián decide llevarlo de vuelta: el interesado sólo pagará el precio de combustible. Ya cerca de la costa son interceptados por los guardafronteras. Adrián no quiere dejarse atrapar y se lanza a nado a la isla de sus insomnios. Nada hasta no poder más. Los guardafronteras, inocentes como niños, recogen el cuerpo hinchado.

La culpa será en todo caso la convergencia entre las leyes que prohíben a un exilado volver a residir en su país y una obsesión más allá de cualquier ley. Lo que se dice una tragedia fiel a sus definiciones clásicas: una historia “en la que su protagonista enfrentado de manera misteriosa e inevitable contra el destino se mueve hacia un desenlace fatal movido por una fuerza ciega”. La fuerza ciega era cosa de Adrián. En cambio el destino al que se enfrentó es el de todos los cubanos que alguna vez decidieron vivir fuera de Cuba y no somos lo suficientemente mansos o viejos para que nos lo perdonen.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy respetuoso de tu parte,esperemos que se aclaren los hechos,política migratoria mediocre e injusta por parte de los gobiernos de cuba y ee.uu

enrisco dijo...

siempre los lectores ven mas que uno. me podria aclarar cual es la cuota de culpa que tiene el gobierno americano en esta tragedia? estamos hablando de la misma noticia?

Anónimo dijo...

A este señor le mataron las injustas leyes migratorias cubanas. El que piense otra cosa no entiende nada de lo que pasan los que apostamos por vivir fuera de la isla.¿Por que tengo que pedir permiso para entrar a mi país?

Anónimo dijo...

bueno, yo me referia al claro hecho de que la ley de ajuste pr un lado y la incapacidad de entender que todos tenemos derechos a la tierra donde nacimos han resultado en la muerte de este pobre hombre alucinado.

enrisco dijo...

la ley de ajuste cubano? disculpe mi ignorancia pero esa ley no esta encaminada a facilitar la obtencion de la residencia en Estados Unidos? que tiene que ver eso con las leyes cubanas que le impedian entrar en su propio pais como bien dijiste?

Anónimo dijo...

pero tambien se lo busco!! .. a quien se le ocurre hacer eso ?? si tu sabe que te van a dar un tiro pa que te tiras pal agua ?

me parece vano inmolarse para demostrar lo que es conocido por todos ... no hace falta gastar una vida para eso

Anónimo dijo...

Amigo de las 00:15,

¿Cómo que le van a pegar un tiro así porque sí? ¿por tratar de llegar a nado hasta la orilla? Usted se equivoca, allí la vida humana está sobre cualquier cosa. Si comete un delito (ingresar ilegalmente a su país de origen), se le apresa y juzga legalmente, parcialmete y con las debidas garantías a su favor. Saludos.

MI