viernes, 24 de octubre de 2008

¿400 años de literatura cubana? [con postdata]

“400 años de literatura cubana” era el encabezamiento de un email que recibí hace poco. Para justificar una antiguedad de la literatura cubana que a primera vista parece enorme el mensaje hacía referencia a la supuesta fecha de escritura de Espejo de Paciencia: 1608. Y digo supuesta fecha (porque su escritura nadie podrá negarla) porque existen dudas atendibles sobre si su autor fue el escribano canario de la audiencia de Puerto Príncipe Silvestre de Balboa y Troya o algún intelectual criollo del círculo de José Antonio Echeverría (no confundir con el líder universitario del mismo nombre) o el mismo Echeverría en la cuarta década del siglo XIX (wikipedia (sitúa la publicación del poema en 1818 cuando en realidad ocurrió en 1838). Razones para la falsificación las había y poderosas y ninguna más importante que el deseo de extender el pedigree literario de la nación un par de siglos atrás. Echeverría contaba con contactos en la audiencia de Puerto Príncipe como para dotar su invención con detalles que la hicieran creíble. En principio la invención no prendió especialmente. No fue hasta el siglo siguiente cuando críticos como Felipe Pichardo Moya y Cinto Vitier decidieron apostar por su autenticidad que la obra empezó a ser situada sin titubeos al inicio de cualquier recuento de la literatura nacional.
No me cuento entre los suspicaces –aunque entiendo sus razones- pero de ahí a situar el nacimiento de la literatura cubana va un buen trecho que no me decido a recorrer sin antes exponer el único modo en el que entiendo que los cubanos de ahora pueden reconocer ese poema como inicio de su literatura. Mis reticencias conciernen menos al sustantivo “literatura” –aunque nunca está de más recordar que el recuento del rescate del Obispo Cabezas Altamirano es contemporáneo del de las aventuras del Quijote o que el entusiasta Vitier decía que “El valor absoluto del Espejo resulta escaso”- que al adjetivo “cubana”. No porque su autor fuera canario ni por la inexistencia ya no de la idea de lo cubano sino hasta de lo criollo* según se concebiría siglo y medio más tarde. (De hecho las menciones a lo criollo en el poema** es uno de los argumentos principales de los que sospechan de la autenticidad de la pieza considerando el uso de este vocablo como anacrónico.) “Para nosotros –dice Vitier sobre el Espejo- está penetrado de una luz matinal de playa y de un aroma de frutos cubanos que nos hacen encantadores hasta sus desaliños verbales”. Es evidente que ese “nosotros” no me incluye a mí ni a los de generaciones que nunca conocimos frutas que ahora se nos antojan prehistóricas. Lo cubano –en el poema como simple modulación de lo español- más allá del repertorio de frutas y animales tropicales se manifiesta en el poema como carencia. Carencia de moldes o al menos confusa distancia de estos que se intenta rellenar a base de cierto ingenio y gracia. Hasta el desaliño de que habla Vitier parece elegante si le compara con la chapucería nuestra de cada día y que tratamos de convertir, cada vez con más éxito, en nuestra principal seña de identidad. Espejo de Paciencia es cubano en la confusión, en la viveza como remedio a una clara inteligencia de las cosas, en esa ancestral creencia de que impresionamos a otros cuando no hacemos más que engañarnos a nosotros mismos. Y en el contrabando como tema (disimulado en el poema) que ha sido siempre la constante de nuestra historia: contrabandistas posando como héroes, pícaros sobrevividores como fieles aliados de la autoridad o del Bien. Si nos reconocemos en esos rasgos no será inconsecuente admitir no sólo que hace 400 años nació nuestra literatura sino que Espejo de Paciencia –esa épica de una batalla en torno a unos tocinos- es una de las más precisas y clarividentes representaciones de nuestra turbia mentalidad colectiva.


*Criollo comenzó a usarse en el siglo XVI para referirse al ganado de origen europeo nacido en tierras americanas. Algo después y como derivación de lo anterior se extendió a su uso a los descendientes de africanos y sólo luego a los descientes de europeos nacidos en suelo americano. La definición de Wikipedia al respecto es pobrísima.


**Las menciones son cuatro:

1.- [En un soneto introductorio]
“Recibe de mi mano, buen Balboa,
este soneto criollo de la tierra”

2.- “Luego pasó con gravedad y peso
Un mancebo galán de amor doliente,
Criollo del Bayamo, que en la lista
Se llamó y escribió Miguel Baptista.”

3.- “Un negrito criollo despacharon
con tocinos y carne a la marina”

4.- “¡Oh, Salvador criollo, negro honrado!
¡Vuele tu fama, y nunca se consuma”


Postdata:

Tengo mi propia teoría sobre los motivos concretos de la escritura de Espejo de Paciencia. Existe la versión de que el poema fue escrito para exaltar el valor de los vecinos de Bayamo que participaron en el rescate del obispo y al mismo tiempo hacerse perdonar los cargos de contrabando que los representantes de la corona habían hecho recaer sobre ellos. El defecto de esa hipótesis radica en que en el momento que Silvestre de Balboa escribiera el poema ya estos habían sido indultados. Había sin embargo un problema pendiente y concernía con exclusividad a Balboa. Bajo la sospecha de que había sobornado al cabildo para adquirir el puesto de escribano se le había destituído de dicho puesto y durante los años previos y posteriores a la escritura de Espejo de paciencia Balboa insistió y una y otra vez en que le fuera devuelto dicho cargo, un puesto clave en el andamiaje colonial de aquellos años. Aquí los dejo con el último párrafo de un ensayo que escrí sobre el tema (El escribano paciente):

¿Por qué no lo escribió cuando aun estaban frescos los acontecimientos, o mucho tiempo después, cuando estos amenazaran ser disueltos por el olvido? ¿Por qué lo hizo meses después de que todos los pobladores acusados de contrabando se habían beneficiado con el indulto real? ¿Por qué este intento de legitimación colectiva llegaba tarde? Entre los pocos datos que conocemos del poeta hay uno muy significativo: luego de ocho años de ostentar el codiciado puesto de escribano de Puerto Príncipe, justo en los días en que se daba a la tarea de perpetuar los acontecimientos bayameses, Balboa estaba en peligro de perder dicho puesto. ¿La causa? A la corona le parecía sospechoso el escaso precio que había pagado Balboa por un empleo ofrecido en pública subasta. No creo descaminado suponer que el poema estaba marcado por la necesidad de demostrar sus capacidades en un campo familiar al de la escribanía: el de la escritura de poesía. Su destinatario y supuesto protagonista era alguien – el obispo- que podía interceder ante las autoridades y dar fe de su valía. Parte de quienes entonan los cantos de alabanza al poema son los mismos que garantizan en otro documento su suficiencia como escribano. En cualquier caso llegaría tarde su esfuerzo poético pues el 22 de febrero de 1608 en Sevilla se decretaba el cese de Balboa como escribano. Para quienes gusten de finales felices sepan que en 1621 fue reintegrado a su puesto (Garcia del Pino.137) Ya para entonces Silvestre de Balboa no sólo era el futuro fundador de la también futura literatura cubana. Además, había fundado en los escuetos márgenes de la isla la figura del escritor, ese ser cuya existencia parece ligada a la salvación de la memoria colectiva cuando en realidad sólo intenta salvarse a sí mismo.

10 comentarios:

El Conductor dijo...

En Tercera Velocidad declaramos la guerra de forma oficial al encapuchado:

http://terceravelocidad.blogspot.com/2008/10/tirofijo-no-va-ms.html

Ya estamos en conteo regresivo...

Tesari dijo...

En Cuba, no así en Perú o Argentina por ejemplo.... parece ser que no existió una distinta apreciación entre lo Cubano y lo criollo, aunque citando a Cintio Vitier él dice de manera poética que existe una neta diferencia y la interpreta de la siguiente manera: La casa cubana, en el campo, es la casa de tablas y tejas, pintada de blanco y azul, con jardincillo modesto al frente y detrás la arboleda de mangos y naranjales. La casa criolla por definición, en Cuba y en toda Hispanoamérica, es la quinta de las afueras, con césped, pinos y estatuillas en las fuentes. El paisaje criollo es el de los grabadores franceses e ingleses del XVIII y el XIX. El paisaje cubano, el que anota Martí en sus últimos Diarios..

enrisco dijo...

"Oh Vitier, criollo, blanco ¿honrado?"

El Conductor dijo...

Les recuerdo pasar por mi blog donde el proceso de desenmascaramento de tirofijo está entrando en un mejor momento...

http://terceravelocidad.blogspot.com/

Parte dijo...

Brilliant

Anónimo dijo...

Asere, Enrisco, que papelazo hiciste ayer metiendo la nariz en el debate de Rojas en Kaos en la Red. todos te ignoraron olimpicamente. Quedaste como un guatacón de mala monta.

El Conductor dijo...

anonimo, el papelazo lo haces tu con tu chancleteo y tu bilis, buchito e mierda

Anónimo dijo...

De que Rojas hablan?

Anónimo dijo...

De que Rojas hablan?

El Conductor dijo...

Ya lo tenemos acorralado:

http://terceravelocidad.blogspot.com/2008/10/tirofijo-un-discpulo-de-castro.html