jueves, 22 de mayo de 2008

La batalla de la imagen

En los últimos meses la prensa extranjera ha estado a la caza de las novedades que traería consigo el cambio de gobierno: los debates públicos, la venta de celulares, el acceso de los cubanos a los hoteles, los festivales de travestis, todo en fin muy poco novedoso para quien haya seguido de cerca la política cubana en las últimas décadas o en su defecto para el que la haya sufrido. Esas pequeñas aperturas son parte de la dinámica tradicional de un régimen como el cubano y están expuestas a la fragilidad de cualquier cambio que se presenta como impulso generoso del poder y no como una verdadera negociación. Hasta ahora lo único que he percibido como novedad son las muy recientes entrevistas a los disidentes y el resultado es más bien desolador: al parecer los disidentes no tienen nada que decir. ¿Quién no sabe que si dijeran algo coherente nunca sería difundido? Lo lamentable es ofrecer una imagen tan pobre de sí mismos. Evidentemente el gobierno obró con un mínimo de audacia (luego la edición se encargaría de subsanar cualquier resultado inconveniente) y lo cierto es que los disidentes no estaban preparados. Siempre queda la opción de elegir un portavoz, o de responder con algo distinto a lo que pregunten los medios oficiales (como por ejemplo, hablar de la situación de los presos o de la necesidad de cambios reales) con lo que se situaría a los interrogadores en la disyuntiva de difundir algo inconveniente o desechar lo filmado. No vale responder como lo haría un acusado en un estado de derecho con un “no tengo nada que decir” a la espera de que su abogado tome cartas en el asunto aunque sea por el detalle de que no existen esos abogados y de haberlos tampoco tendrían nada que decir. La imagen de Martha Beatriz Roque rehuyendo a ser entrevistada mientras camina hacia la residencia de los diplomáticos norteamericanos confirma, para el cubano de a pie (ese cuyo únicos medios de informaciones son los oficiales) todos los tópicos con que los provee la propaganda. Y le da de paso la oportunidad a una ¿periodista? oficial de pronunciar el bocadillo de su vida: “¿Usted no se quejaba de que no le daban la oportunidad de hablar ante los medios nacionales?”
A quien me diga que es muy fácil desde acá afuera juzgar a los que se exponen día a día en las calles cubanas tendré que reconocerle que tiene la razón pero dejará intacto mi argumento: la disidencia, luego de tantos años de vida subterránea y persecución sin tregua no parece estar preparada para la discusión pública y este primer asalto con los medios oficiales lo ha perdido. Esperemos que en los próximos estén mejor preparados. [Si alguien dentro de Cuba vio estas declaraciones y puede comentar la impresión que tuvo se lo voy a agradecer].

2 comentarios:

Anónimo dijo...

el "canedian"

enrisco coincido contigo. cuando vi las "declaraciones" me senti igual. antunez tuvo mejor postura que el resto pero fue solo eso, postura. la dama de blanco (no recuerdo su nombre) no hizo buen papel al rehuir las preguntas y mucho peor marta beatriz roque.

es cierto que es facil criticar desde aqui sin estar en sus lugares y no es eso lo que se pretende sino hacer la observacion que sencillamente no estaban preparados y para decirlo de modo simplista (y que me perdonen por ello los que se ofendan): "lucieron mal".

http://pujamamitapuja.blogspot.com dijo...

La mesa redonda nunca la soportè en Cuba,a esa hora se apagaba el televisor en mi casa, creo que si algùn dìa se abre el debate, estoy casi segura que no serìa muy diferente, todo de muy bajo nivel, no serìa muy diferente a lo que se ve en la mesa redonda. Todo en Cuba o relacionado con Cuba desde Miami o desde la misma Cuba va de un extremo a otro. Los famosos disidentes no son tampoco, muy representativos que digamos, sus quejas no van màs allà que las de cualquier otro consumidor. A veces, quisiera tener una bola de cristal para saber ¿hacia dònde va Cuba? Yo, no creo en la polìtica.