domingo, 19 de julio de 2015

La poesía y la razón

Rafael Rojas en “La Razón” de México escribe un artículo de opinión, de la opinión apresurada y con pocos matices común a la mayor parte de la prensa, para hacer notar cómo, siguiendo un viejo modus operandi, el régimen cubano hace de la violencia contra los propios cubanos parte del mecanismo (de freno) en la negociación con los norteamericanos.
Así como la oposición subordina su activismo al boicot de la normalización diplomática, el gobierno cubano reprime para afirmar su soberanía en medio de las negociaciones con su enemigo histórico. La represión no es sólo una rama de la política doméstica cubana, amparada por la ley, sino un instrumento de política exterior, que permite al régimen poner frenos al acercamiento a Estados Unidos y a la exposición de la isla a los organismos internacionales de derechos humanos.
O sea, la política exterior cubana contada a los niños o a ese niño que es cualquiera respecto a los asuntos que no le incumben directamente en seis breves párrafos. Peligroso que alguien como Rojas considere “boicot de la normalización diplomática” y subordinación a “la línea política de los congresistas cubano-americanos y de una parte de la derecha republicana” el mero ejercicio de sus derechos como oposición y como simples ciudadanos. Porque –podría argumentarse sin dificultad- tal parecería que algo tan elemental como los derechos humanos y civiles quedara reducido en el caso cubano a ser parte de la agenda más conservadora de la política norteamericana. Los derechos -cubanos- como pura cuestión reaccionaria.

Sin embargo Néstor Díaz de Villegas le responde en un artículo (Rafael Rojas contra la oposición) el doble de extenso no al argumento principal de Rojas sino a lo que parecería en el artículo del académico simple reconocimiento de verdades universalmente aceptadas. El artículo de NDDV es tramposo -como todo lo de él- en el mejor sentido. Rojas no "esgrime" el argumento de que " que algunos de sus líderes dependen financiera y políticamente de organizaciones del exilio". Simplemente acepta ese caballo de batalla de la propaganda castrista (que a veces coincide con la realidad) ya sea por la pereza que nos ataca a todos a cada rato cuando se trata de discutir las complejidades de la política cubana ante un público desinteresado o vagamente hostil o para apuntalar su posición de juez imparcial. NDDV se agarra de esto para lanzar una de sus afirmaciones más contundentes. La de que "la oposición es la mayoría absoluta en Cuba. Minoritario es, y ha sido siempre, el número de personas dispuesto a enfrentar la violencia y tomar acción".

Hay que reconocer que la afirmación de NDDV tiene mucho de poética, de hiperbólica puesto que si bien uno puede imaginarse que es mayoritaria la idea de que aquel sistema "no sirve", "no funciona", (tanto que hasta así lo han reconocido en su momento los hermanos Castro) los resortes totalitarios que han existido en Cuba durante más de medio siglo impiden a esa mayoría cubana tener conciencia de sí misma y con ello a generar algo a lo que se le pueda llamar una opinión más o menos consciente de rechazo mayoritario al estado de cosas reinante. Lo más cerca que se acerca entre los cubanos a un rechazo mayoritario del castrismo son sus planes migratorios. Pero si la mayoría cubana vota con los pies en sus planes de darse a la fuga al mismo tiempo está dispuesta a renunciar a casi cualquier derecho con tal de poder volver de visita a la isla al año y un día. O para conseguir alguna ventaja en esta feria de venta de esperanzas al por mayor en que se ha convertido la llamada "normalización". La oposición en su conjunto, (en su sentido más amplio, desde Tania Bruguera, Yoani Sánchez y Estado de Sats hasta las Damas de Blanco y la UNPACU), con independencia de quien los financie, está tratando de hacer valer esos derechos postergados por las negociaciones y no este o aquel interés de los congresistas cubano- americanos en particular o republicanos en general. Solo en ese sentido -que no es poco- en estos días pueden considerarse representantes de la mayoría.

Hay un punto en el que la visión de Díaz de Villegas sobre las relaciones bilaterales y sobre el funcionamiento de ambos gobiernos a estas alturas del partido adquiere una perspectiva mucho más vasta que la que ofrece Rojas, más concentrado en explicar la vieja dinámica con que el régimen cubano sule enfrentar este tipo de negociaciones. Es cuando NDDV afirma que
“Lo que se combina, más bien, en el actual “cruce de posicionamientos públicos sobre democracia y derechos humanos” (sic), es la tendencia cada vez más pronunciada de la administración Obama a legislar por decreto, a dirigir la política exterior desde la prensa, en conversaciones secretas y pactos unilaterales, sin consultar al Congreso, unida a la experiencia de un régimen unipartidista con potestad de decidir por la totalidad de sus ciudadanos. Ahí está el cruce.Es en esa coyuntura donde empalman la fantasía de la administración demócrata y la disponibilidad raulista. Se esperó 56 años por la aparición de un Presidente que hubiera leído a Frantz Fanon y “nos entendiera”, y los Castros tenían todo el tiempo del mundo. Finalmente, la Providencia los premió. Ahora sabemos que el castrismo fue una ruleta, de ahí la sensación de haber ganado en grande, de que se trata de la “obstrucción” convertida en victoria”

Más que este encuentro y alianza circunstancial entre la ingenuidad liberal norteamericana y la escamada astucia de una dictadura tercermundista con retórica de izquierdas lo que nos deja ver este breve cruce de opiniones entre Rojas y Díaz de Villegas es la indefensión de un académico con vocación pública frente a los argumentos irresponsables y brillantes del poeta con vocación no menos política. Mientras uno avanza paso a paso evitando la hipérbole –aunque no la imprecisión a que lo obliga, supongo, el formato apurado y ligero de la prensa- el poeta se puede dar el lujo de exagerar, de no responder por afirmaciones indemostrables, todo con tal de ofrecernos ráfagas de lucidez donde la laboriosa timidez académica casi nunca llega. Si no pelea limpio el académico con la escueta y maltrecha oposición política cubana bastante más sucio juega el poeta con el académico. Por afilada que esté poco podrá la razón contra esa cuchilla suiza que apunta a todas partes que es la poesía. 

viernes, 17 de julio de 2015

Aire frío en Nueva York

Definitivamente vale la pena ver "Aire frío", una de las piezas más importantes de la dramaturgia de Virgilio Piñera presentado por el Repertorio Español de Nueva York: tanto por con el esmerado e inteligente montaje de Leyma Lopez como por una Zulema Clares excepcional en su papel de Luz Marina. Dedicar una noche a adentrarse en los vericuetos de la familia Romaguera y convencernos de eso, de que todos somos Romaguera, que el genio de Virgilio sigue intacto.

Las actuaciones son bastante disparejas, el decorado escueto (aunque funcional) pero la puesta en escena recuerda por qué los griegos se reunían con tanto fervor hace dos milenios y pico a ver a actores dándole vida a textos ajenos. Allí, apenas sin darnos cuenta nos sumergimos en la experiencia catárquica de ver a una familia que es todas a la vez de reconocer y experimentar al unísono demonios comunes y cotidianos: el padre aferrado a su (falsa y risible) autoridad, la madre a su papel de víctima, el hermano que vive del aire, el hermano que te lo cobra y la hermana justa e infeliz que consigue que todo (en la vida y en la obra) funcione.

Preparando a mi hijo para lo que iba a ver en escena le puse esta adaptación de 1999 para la televisión cubana. Les confieso que aquellos primeros minutos me resultaron tan falsos y deprimentes como para reconsiderar la visita al teatro aquella noche. Si ese era el resultado contando con un elenco que incluía a Isabel Santos, Verónica Lynn, Raúl Pomares y Fernando Echavarría qué esperar de actores (cubanos pero también dominicanos, españoles, venezolanos) que ni siquiera comparten un acento común que le dé cierta credibilidad a una trama cubana.

Pero al fin y al cabo se consigue el milagro no solo por la fuerza de la actuación de la protagonista sino porque esta y la directora entendieron algo muy elemental de “Aire frío” que vale también para toda la obra de Piñera o para buena parte de la realidad cubana. Y ese es algo es el tono con que se mira e interpreta una tragedia a la que siempre le falta algo incluso para ser una tragedia con pleno derecho. En este caso el motivo central es la falta de un ventilador, que más allá de toda la simbología existencial que se le pueda exprimir ilustra soberbiamente la concepción de Piñera sobre la “Nada por defecto”, la tragedia que se construye sobre una ausencia ridícula en apariencia pero devastadora en su rutinaria y desesperante insistencia.

Lo único que puede salvar a una tragedia así del más profundo ridículo es el tono. El tono de una tragedia que no se toma así misma demasiado en serio para hacerse comprensible a un nivel más sutil, ese que entienda la risa no como alegría hueca sino como una especie de estoicismo. Porque lo más trágico de esta tragedia –valgan aquí todas las redundancias- es justamente su dificultad para ser tomada totalmente en serio, para ser comprensible. Eso parecen entenderlo perfectamente Leyma Lopez y Zulema Clares para convertir esas noches de “Aire frío” en el Repertorio Español en un acto de purificación mediante la inmersión profunda en lo más denso y esencial de nuestra socialidad con la ayuda del espíritu de ese muerto oscuro (y a la larga claro) que fue Virgilio Piñera.      

miércoles, 8 de julio de 2015

Normal, natural pero un poquito acelerao

Me encanta esto de la "normalización" cubana, sobre todo cuando la explica el New York Times:
"Such short-term detentions occur regularly in Cuba, where officials typically hold dissidents for a few hours or sometimes days.
The dissident group Ladies in White, which conducts a legally permitted march in Havana each Sunday on behalf of political prisoners, reported that police picked up 110 people before and after last Sunday's event"
¡Ojo con esos adverbios! "Regularmente", "típicamente". Ellos nos explican por qué NYT no reporta sobre estos abusos como sobre la intensa vida nocturna habanera: porque se trata de una simple tradición y no de las más atractivas por otro lado. 
Pero sobre todo atentos a este otro adverbio: "legalmente". No contentos con la vieja coletilla de "ilegal pero tolerada" que usan otros medios de prensa para referirse a la oposición cubana el NYT se atreve a declararlas "legales". Así que ya saben Damas de Blanco: que Dios las ampare y que el cardenal y el NYT las proteja.

domingo, 5 de julio de 2015

Carlos Ruiz de la Tejera


Entró a mi oficina en el cementerio de La Habana no como si ya me conociera de antes sino como si fuera mi jefe de toda la vida y, no sabiendo cómo encargarme una misión desagradable y difícil, estuviera engrasándome el camino hacia ella con una verborrea apabullante. Era Carlos Ruiz de la Tejera el actor al que había visto tantísimas veces en la televisión declamando sus monólogos a quien veía por primera vez en persona y había algo de sobrecogedor en ese espectáculo. Ya me habían dicho que un monólogo que yo había escrito para un homenaje al escritor Héctor Zumbado e interpretado magistralmente por Osvaldo Doimeadios lo estaba representando Carlos en su peña en el Museo Napoleónico y en cuanto sitio apareciera. No era el único. Por esos días me llegaban noticias de que actores como Luis Alberto García y Tony Cortés y otros actores menos conocidos también habían incluido la “Plegaria a San Zumbado” en sus respectivos repertorios pero Carlos fue el único que se había asomado a conversar con el autor para pedir algo así como un permiso póstumo. Aunque eso es mucho decir porque Carlos no dejaba hablar a nadie. Recuerdo que ese día en la oficina del cementerio me sentí como Mafalda cuando su amiga Susanita rompía a hablar y el globo que contenía sus palabras la aplastaba contra los bordes del cuadro de la tira cómica. Recuerdo también lo que pensé en ese momento: encerrarlo a él y a Fidel Castro en una habitación armados únicamente sus verborragias a ver quién se imponía a quién, quién salía vivo de un encuentro que se prometía épico.

De aquella visita saqué en claro únicamente un par de cosas: a) que el actor me estaba muy agradecido por el monólogo que yo no había tenido oportunidad de cederle; b) que le gustaría interpretar otros textos míos. A ello añadió una amable invitación a su peña donde representaría mi monólogo. La colaboración entre nosotros no llegó muy lejos. Yo estaba en mi fase “métase el gato por el culo” donde cualquier colaboración con un artista oficialmente reconocido me parecía sospechosa así que le mandé textos menos disimulados todavía que el de “San Zumbado”, más irrepresentables, sospechando que Carlos no se iba a atrever con ellos. Y en efecto, cuando tuvo que darme su opinión sobre esos textos fue la única vez que vi contenerse su torrente verbal, cuando incluso creo recordar que llegó al tartamudeo y explicarme que ese no era el tipo de textos que estaba acostumbrado a representar. 

Meses más tarde me llamó para darme una buena noticia: acababa de grabar “San Zumbado” en un programa especial dedicado a él en la tele y me dijo la fecha en que salía. Por supuesto que yo, llegada la fecha del programa, tenía en alerta roja a toda la familia para que vieran al gran Carlos Ruiz de la Tejera representando un texto mío. Esa noche sin embargo tuve que asistir al espectáculo de ver al actor representar uno tras otros monólogos nuevos y viejos sin que apareciera por ningún sitio el que yo había escrito.

Esa misma noche, entre las llamadas de mis tías abuelas o mis padres preguntando qué había pasado recibí la del propio actor pidiéndome disculpas porque luego de haber grabado el programa alguien había decidido que mi monólogo no debía salir al aire y confirmándome de paso algo que debía saber desde hacía rato: que mis textos no tenían espacio en la televisión cubana. Tampoco es que fuera muy traumático porque ya hacía algunos meses que había decidido irme del país e incidentes así no servían más que para confirmar mi decisión. Esa fue la última vez que tuve noticias directas de Carlos Ruiz de la Tejera. Llevaba tres años viviendo fuera de Cuba cuando recibí, dedicado de su puño y letra (“Para Enrique  con agradecimiento”) un CD con sus monólogos que incluía –esta vez sí- su interpretación de mi texto. (Si me preguntan mi opinión respondería sin dudas que de las representaciones de “San Zumbado” prefiero la de Doimeadios, más sobria y punzante. Esa colaboración con Carlos Ruiz de la Tejera que cuando lo veía de niño interpretar los famosos monólogos de Héctor Zumbado me hubiera parecido impensable ahora no hacía más que subrayar la distancia que separaba a nuestras generaciones en cuanto a la manera de concebir el humor).

Ahora que ha muerto me toca devolverle el gesto. Menos por nuestra accidentada colaboración que por lo que, como parte de generaciones de cubanos que disfrutaron sus radiantes apariciones en todos los medios posibles le debemos:  en la televisión, en el teatro con el Conjunto Nacional de Espectáculos o en solitario, en su primera y breve colaboración cinematográfica como joven soldado en “Las doce sillas” o en aquella de mucho más peso como cronista de la familia Orozco en “Los sobrevivientes” con su memorable “La historia de los Orozco la escriben los Orozco”. Eso y muchísimo más debemos agradecerle porque aquellos años oscurísimos para el humor y la sátira en los que criticar la calidad de las croquetas proporcionadas por las cafeterías estatales era el atrevimiento más inaudito alguien se atreviera a prestarle su panorámica boca para reproducir los filosos(ficos) monólogos de Zumbado. 
Gracias Carlos.         

miércoles, 24 de junio de 2015

Cadenas calientes

No sé ustedes pero yo hasta que salí de Cuba en 1995 no solo no tuve nunca una videocassetera sino que ni siquiera ninguno de mis amigos cercanos llegó a tenerla. Y no es que pretenda dármelas de pobre con dos padres profesionales y viviendo en un barrio que equivalía a la clase media de aquel socialismo tropical pero tener semejante aparato te incluía automáticamente en un grupo tan privilegiado como el de conductores de Ferraris acá afuera. No intento convertir esa carencia en tragedia aunque solo fuera porque favorecía las visitas a las cinematecas, el faranduleo desbordado y otras prácticas sociales que le permitían a uno abrirse al mundo. Además, recuerdo cuando hacia 1982, 1983 empezamos a descubrir algún que otro compañero de estudios –de la Lenin, a donde iba a parar parte de los vástagos de la élite capitalina- poseía un preciado ejemplar de Betamax no había otra cosa que ver que un catálogo bastante reducido y predecible: alguna de las entregas de “Viernes 13”, de “Rambo” o cualquier otra cosa que uno dificilmente vería con entusiasmo de no estar de por medio la novedad tecnológica del cine a escala reducida. Aunque sin llegar a la intimidad de la televisión porque de aquellas sesiones primigenias no recuerdo ninguna en la que no participaran menos de ocho personas. Indefectiblemente a los habitantes de la casa en cuestión se añadían miembros de la familia extendida, vecinos de confianza, amigos de la familia. No es extraño que ante esa complicidad forzada y básicamente falsa uno terminara prefiriendo el anonimato del cine, su piadosa oscuridad.

El conflicto surgía al caerte en las manos alguna película que sí querías ver pero no encontrabas dónde. Y cuando lo encontrabas solía ser en una casa en la que te sentías tan cómodo como un negro en un bar de rednecks: niños preguntando a gritos que a qué hora les iban a poner los muñes, señoras preguntándose en un silencio no menos escandaloso que a qué hora te pensabas ir. O simplemente se iba la electricidad y asumiendo que era apenas un apagón momentáneo –y sabiendo lo difícil que sería otra videocassetera disponible antes de la fecha en que debías devolver la película- decidías a esperar a que volviera la corriente. (No sé, pero vivo bajo la impresión que dos de cada tres veces que intentaba ver de favor una película prestada se iba la luz, como si algún sádico de la Empresa Eléctrica nada más verme caminar por el barrio con un cassette de video bajo el brazo ya empezaba a planear no sé qué oscura venganza).

Pero nada de eso era trágico. La tragedia sobrevino cuando un amigo se apareció con la que prometía ser la primera película porno que veríamos en la vida. “Cadenas calientes” creo que se llamaba y tanto por el título como por la carátula podíamos intuir el resto: mujeres en una prisión de atrezzo que estallaban en una orgía de culos y tetas bastante más reales en combinación con algún afortunado carcelero. El problema, como siempre, era dónde verla. Descartada la videocassetera de la novia del otro amigo que se había sumado a la empresa o la de mi vecino de Tropas Especiales por razones obvias recorrimos el barrio de una punta “pellejo” en mano desesperados ante la certeza de que esa tarde no conseguiríamos perder nuestra virginidad audiovisual. Las teclas de esta computadora son impotentes para describir la angustia con que fuimos asumiendo la certeza de que aquellas “Cadenas calientes” no estaban destinadas a encender nuestra imaginación adolescente. Angustia que sospecho repetida en los adolescentes contemporáneos en la isla ante el hecho de que el “paquete” –esa version medieval de internet que se han inventado unos avispados por allá- no contiene pornografía.

domingo, 21 de junio de 2015

Agradecimiento

A todos los que me felicitan porque mi país anda en el tránsito de pasar de ser una dictadura comunista antiamericana a ser una dictadura capitalista en buenas relaciones con los norteamericanos no sé cómo agradecérselo, la verdad.

De alguna manera me recuerda el cuento de aquel que quería cambiarse el nombre porque no le gustaba: de Marcos Pinga a José Pinga.

martes, 16 de junio de 2015

Memorias de la casa de los muertos (con permiso de Dostoievsky)

Como muchos amigos míos saben trabajé durante varios años (1990-1991 y 1993-1995) en el cementerio Cristóbal Colón como –dizque- historiador. Uno de los datos que pude averiguar preguntándole a la persona encargada de registrar los entierros es que si en 1990 el promedio de entierros rondaba entre los cuarenta a cincuenta diarios hacia 1993-1994 –en el momento más duro del llamado “Período Especial”- se elevaron a unos 80 a 100 diarios. O sea, se estaban produciendo el doble de las muertes que ocurrían en tiempos "normales", un indicio de lo que debía estar pasando en todos los cementerios del país. A falta de cifras oficiales eso me dio una idea del impacto a niveles de mortalidad que tenía la crisis en la población cubana, un impacto que la propaganda oficial silenció por todos los medios.
Allí también me enteré cuánto podía adulterarse un certificado de defunción cuando con el caso del general Arnaldo Ochoa, fusilado tras un publicitado juicio por contrabando de drogas, aparecía en la boleta de defunción como muerto por “anemia aguda”.
Ahora entrevistan a quien fue diácono durante 17 años del mismo cementerio y coincide en muchos puntos con la información que yo tenía.
 "En aquellos años 90 las muertes fueron creciendo. Inicialmente no pasaban de 40 diarias, hacia 1995 cada día eran más cortejos que el anterior, en enero siguiente, recuerdo mucho frío, alcanzamos 80 fallecidos en un día, fue un récord", relata.
"Lo sobrecogedor fueron las causas. En primer lugar, accidentes, el alcoholismo, ancianos que pudieron vivir más y, muy significativo: suicidios. Eran 4 o 5 eventos diarios de personas que lamentablemente decidieron quitarse la vida", señala el diácono.[…] No obstante, "debes considerar la inexplicable adulteración de los certificados de defunción", advierte el diácono. "Es imposible calcular estadísticas exactas, pero de seguro los suicidios reales son el doble de lo oficialmente declarado", considera.
"Te cuento: una muchacha se lanza a la calle desde el piso 12 de su edificio, la conducen aún viva al hospital, allí muere horas después totalmente desangrada. Los médicos determinaron 'muerte por anemia'. Un hombre espera el paso de un 'camello', luego aparece como 'accidente de tránsito, atropellado por un vehículo'", detalla. 

martes, 9 de junio de 2015

Socialismo digital

"Tenemos que construir un socialismo digital" dice Abel Prieto. Como si el problema del otro es que era analógico. Por otra parte se ha revelado un plan para conectar el país a internet empezando por las instancia del Partido Comunista (2018) y terminando por las casas (2030). Es como para pensar: si el socialismo analógico nunca terminaron de construirlo imagínense ustedes el digital...
Mientras eso llega se impone una actualización de consignas a tono con la nueva era digital. Al para pasar de consignas como “Cuba, primer territorio libre en América (de internet)” a:

-Socialismo (digital) o muerte

-Pa lo que sea internet, pa lo que sea

-Señores viruses, arrogantes y prepotentes, no les tenemos absolutamente ningún miedo

"Nuestro paquete está censurado pero es nuestro paquete"
José Martí

-El que no salte es analógico


-Esta computadora, este disco duro, esta contraseña los defenderemos al precio que sea necesario

miércoles, 3 de junio de 2015

Cura

La gangrena le estaba devorando la pierna izquierda pero desde que le pusieron un yeso en el brazo derecho la gente está muy entusiasmada con su pronta curación.
("Y claro -me explica un amigo- es que los yesos se han vuelto a poner de moda. Las gangrenas no.")

domingo, 31 de mayo de 2015

La Bienal de la prestidigitación

El País trae artículo de Mauricio Vicent, uno de los mas veteranos y persistentes vendedores de los cambios en Cuba que se las arregló para escribir sobre la Bienal (y los supuestos cambios que anuncia) sin mencionar el nombre de Tania Bruguera. Solo así puede llegar a decir:


"más allá de calidades artísticas [la Bienal] pasará a la historia como la Bienal del diálogo y del reencuentro"

Una crónica que podría llevar por subtítulo "De cómo un corresponsal quiso convertirse en profeta".

Y es que el corresponsal de El País expresa la línea oficial con mayor claridad hasta que los propios editorialistas del Granma. Si Holland Cotter escribió sobre lo que vio (y así menciona varias veces a Tania Bruguera y dice que en la Bienal todos hablan de politica pero nadie se atreve a pasar de ciertos limites) Vincent escribe sobre lo que (el régimen) quiere que veamos y lo que no. La Bienal "del deshielo", la "del diálogo y del reencuentro" nos dice mientras El Sexto sigue preso y Tania acosada. Frente a esa componenda es que se puede apreciar mejor el gesto heroico de esos dos. Esta, como posiblemente ninguna otra, es una Bienal instrumentada como espectáculo politico. De ahí que hasta Vicent reconozca que poco importan las "calidades artísticas" frente al show que quiere vender una apariencia de apertura y reconciliación.

sábado, 30 de mayo de 2015

Cuba era una flor (haiku gringo)

Comentario de un gringo que resume la idea zen que tienen muchos norteamericanos sobre Cuba (léase "país fósil tras más de medio siglo de castrismo"), más exactamente esos que comparten un sofisticado racismo progre:

"Like a flower that is picked, if we all go there, it won't be there anymore"

Retiradas II

Retirar a Cuba de la lista de países promotores del terrorismo es como retirar a los cigarrillos de la lista de los productos promotores del cáncer: no los hace más saludables pero permite consumirlos sin cargos de conciencia.

Retiradas I

Retiran a Cuba de la lista de países promotores del terrorismo: falta todavía que la retiren de las listas de países promotores del servilismo, el fanatismo, el comunismo, el fascismo, el balserismo y la miseria entusiasta.

jueves, 14 de mayo de 2015

En defensa de la esclavitud

Total si...
-A los esclavos no les importa seguir siendo esclavos.

-Todo esclavo tiene el dueño que se merece.

-Míralos ahí, toda la vida de esclavos y no se rebelan.

-La culpa de la esclavitud la tienen todos los esclavos que se escaparon en lugar de luchar para liberarse.


-Pero si en el mejor de los casos los esclavos están esperando que otro los vaya a liberar.


-A ver, por qué a alguien tiene que preocuparle que haya esclavos por ahí. Cada cual tiene su propia agenda y sus propios intereses que defender.


-Si tú me dijeras Espartaco o los del quilombo Los Palmares. Pero estos no, a estos les gusta ser esclavos.


-Si mira lo alegres que se ven. A esa gente no les hace falta nada más.

-Si tú te pones a ver la esclavitud ha sido un modo de preservar su cultura y evitar que se contamine con influencias ajenas.

-
¿Cuál es el problema con ser esclavo? ¿A ver, tú crees que la libertad exista en algún sitio?

miércoles, 13 de mayo de 2015

Por si acaso

Si se encuentran un artículo en el que un norteamericano viaja a Cuba y:

-Se siente como si hubiera viajado al pasado o al menos a algún sitio donde el tiempo no transcurre (pero la materia sin embargo se desmorona irremediablemente).

-Lo atosigan con clases de salsa y mojitos.

-Reflexiona preocupado sobre cómo será el futuro del país cuando sea invadido por las cadenas de tiendas norteamericanas.

-Se siente aliviado que su teléfono no funciona ni tiene acceso a internet.

-Percibe por todas partes insinuaciones vagas pero claramente sexuales pero no responde a ellas porque fue a otra cosa y esa cosa es informar al resto de la humanidad de sobre lugar tan especial.

-Comenta de pasada incomodidades de la vida cotidiana de cualquier turista en la isla seguramente debidas a las restricciones del embargo.

-Se pasa un buen rato rodeado por jineteros oficiales que le explican las maravillas del país.

-Se escapa del cerco de los jineteros oficiales para conocer el país a profundidad (cuando lo que pasa en realidad es que cae en manos de jineteros extraoficiales que tienen un discurso muy parecido a los oficiales porque su objetivo primero es satisfacer las necesidades del cliente).

-Se muestra muy cínico ante una ciudad destruida y una sociedad absurda pero finalmente sucumbe ante su melancólico encanto mientras bebe un mojito al atardecer desde alguna terraza o azotea de la ciudad (en realidad todo el artículo parece haber sido pasado por los filtros dorados de un atardecer tropical).  


Si se encuentran un artículo así, digo, no se tomen el trabajo de mandármelo. Ya lo leí.

P.D.: Pensaba en este pero puede ser cualquier otro.

martes, 12 de mayo de 2015

Cuestión de fe

Raúl Castro dice (y aclara que habla en serio) que si el Papa sigue como va él volverá a la Iglesia católica y lo entiendo. Si van a complacerme en todo prometo volver a creer en los Reyes Magos.

P.D: Difícil encontrar comentario más respetuoso y ejemplar sobre las responsabilidades de la Iglesia ante eso que se suele describir como la humanidad sufriente que este de Albert Camus.
"Digámoslo claramente: hubiéramos deseado que el Papa tomara partido en el transcurso de estos años vergonzosos, y denunciara lo que había que denunciar. Es duro pensar que la Iglesia ha dejado esa tarea a otros más oscuros que no tenían su autoridad y de los cuales algunos carecían de la esperanza invencible en que ella vive. Pues la Iglesia no tenía entonces por qué ocuparse en perdurar y de preservarse. Incluso entre cadenas no hubiera dejado de ser. Por el contrario, hubiera encontrado en ellas una fuerza que hoy estamos tentados de no reconocerle"

jueves, 7 de mayo de 2015

Los dilemas de Camnitzer

Independientemente de si lo más decente o efectivo respecto a la Bienal de La Habana es boicotearla o viajar allá a darle el apoyo claro y abierto a artistas reprimidos como Bruguera Tania y El Sexto las declaraciones aparecidas en el artículo "Dilemas morales" de Luis Camnitzer -con eso de "definición cubana de democracia"- son penosas:
"Uno puede discrepar con la posición que el gobierno cubano tiene con respecto a la libertad de expresión, con como se controla la disidencia, con la definición cubana de democracia y, en general, con las desviaciones de la utopía prometida por la Revolución.  Pero de allí a tratar de eliminar la actividad cultural más abierta del país, la que sirve para esos diálogos que están por encima de la mezquindad de los bloqueos externos y de las represiones internas, me parece que solamente le puede servir a los extremistas fanáticos, dañar a los artistas y al público cubanos, y no tener mayor efecto político"
Este tipo de declaraciones siempre me recuerda esta caricatura del Bobo del pintor Eduardo Abela en tiempos del tirano Machado:


"El invento"
El profesor: Realmente, es sencillo este aparato que has inventado para hablar...
El Bobo: No lo creas, !Si supieras las vueltas que tengo que dar para decir un bobería...!

Pero esta otra cita del artículo de Camnitzer es bastante más clara:

Cuba, al ponerse en una posición de legalismo extremo, seguramente manejó la situación con torpeza. Pero con todo, hay que reconocer que Tania no está presa y que parece que puede circular por la Habana por lo menos al punto de visitar a Danilo Maldonado (El Sexto), un artista grafitista que está en la cárcel por “vandalismo”. Pero aparte de esto, en un comentario reciente en Facebook, Deborah, la hermana de Tania, cuenta las dificultades que Tania tuvo para presentar su performance en la bienal de 2009. Tuvo en ese entonces intercambios con las autoridades de la Bienal que aparentemente fueron extremadamente duros, al punto de ser amenazada con represalias. Eso indicaría que su intento de repetir el evento en diciembre del año pasado fue menos ingenuo de lo que pareciera inicialmente, y que las consecuencias de su proyecto eran relativamente previsibles.

Llamar a la represión "torpeza" y "legalismo extremo" y por otra parte resaltar la malicia de la artista hace pensar que el dilema de Camnitzer es entre dar clases de cómo reprimir a los artistas de manera más elegante o cumplir él mismo la función de policía.
Pero se equivoca el veterano artista conceptual: su dilema no es ético sino estético. El dilema de llamarse amigo de Tania Bruguera y al mismo tiempo aceptar la invitación de sus represores y que tal malabarismo no le quede feo del todo.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Mujica que estás en los cielos...

Me parece tan lícito dejarse impresionar por las maneras desaliñadas y las sandalias de Mujica como por un traje de Armani pero yo, que en modas ando más cerca de Mujica que de Armani, reconozco que el primero –en cuanto a vestimenta y demás atributos de humildad- no me impresiona demasiado. Tampoco me impresionan esas inspiradas frases sobre la pobreza y la felicidad que lo han convertido en una suerte de Paolo Coelho de la política latinoamericana. Reconozco, eso sí, que en el manejo de la cosa pública de su país se ha portado como un hombre honrado así como el mérito de que a un ex guerrillero como él no le haya dado por destruir su país en nombre de la ideología que profesa (al menos verbalmente). Me parece bien que sea alguien lo suficientemente sensato como para afirmar que las políticas para combatir la desigualdad dejan de tener sentido “cuando las medidas que se toman paralizan a la economía, porque querés repartir tanto que al final quebrás el interés en el trabajo y la inversión. Si matás eso no tenés para repartir”. 

Ah, pero si se trata de ayudar aliados ideológicos en apuros la sensatez le puede ser un estorbo y se convierte en un político tan falaz como cualquier otro.


Así puede llegar a decir: 


“Creo que hay un interés en ir preso en Venezuela. Es una técnica, es la forma de luchar de la oposición. Inducen al Gobierno a pasarse de la raya. Le crean una contradicción internacional notable y estos bobos entran”


Y uno se pregunta por qué ese chamán de la progresía que es Mujica no explicó si tantos estudiantes muertos a manos de los partidarios del régimen venezolano también son parte de las tácticas de la perversa oposición frente al inocente Gobierno.

Otra iglesia

Las pocas veces que decido ir a una conferencia las dos únicas cosas que me preocupan son:

1.- Que se celebre en un lugar al que realmente desee ir.
2.- No caer en ninguna de las categorías que describe "The Conference Manifesto" (que pueden reducirse a practicar las variantes más perversas del aburrimiento).

De cualquier manera no creo que la llamada, con un gusto excesivo por el drama, "muerte de las humanidades" debería atribuírsele a las casi siempre indigestas conferencias. Estas son más bien síntomas de una crisis bastante más profunda que empieza y termina con el terror a desentonar con el ambiente académico. (Porque una cosa es una guerra  a muerte con un colega específico y otra muy distinta pelearse contra todo el sistema). El insufrible aburrimiento que producen usualmente las conferencias no es la causa de la crisis de las humanidades sino el resultado de la progresiva conversión de las humanidades en una suerte de religión tan sensible ante cualquier heterodoxia como las inquisiciones anteriores. (Y no es de extrañar: si se tienen en cuenta los orígenes eclesiásticos de la academia, estas no está haciendo otra cosa que emprender un largo camino de regreso). Es esa religión la del angelismo definido como “abuso de los buenos sentimientos en detrimento de la lucidez” y se traduce, desde las aulas hasta los salones de conferencias, en cualquier variante de las tres siguientes actitudes:

-Una competencia frenética por ver quién es más sutil en la detección de manifestaciones de pecados como el sexismo, el racismo, o la homofobia en clásicos universales o locales (como si no hubiera manifestaciones mucho más elementales a diario en la vida real, como si en realidad hubiera que ser tan sutil para verlas).

-Un esfuerzo no menos frenético por detectar en clásicos o autores contemporáneos las denuncias de los pecados aludidos anteriormente (como si el sexismo, el racismo, o la homofobia estuvieran a punto de extinguirse y apenas se requiriera de estas últimas pesquisas policiales por parte de la academia para borrarlos de la faz del planeta).

-Hablar de cualquier otra cosa que esté lejos de las preocupaciones de los dos puntos anteriores (y, la mayoría de las veces, de los intereses reales del académico en cuestión) pero que al mismo tiempo bajo ninguna circunstancia se le pueda acusar de los pecados de sexismo, racismo, homofobia pero también de esencialismo, eurocentrismo o cualquier otro indicio de conservadurismo.


Definitivamente no serán las conferencias. Si algo va a matar a las humanidades será su conversión en la variante más sofisticada de la santurronería conocida hasta ahora. Y morirán, como es previsible, de puro aburrimiento, ese que da el terror pánico a la lucidez. 

domingo, 3 de mayo de 2015

Sic

Esto, que acabo de tomar de un muro de Facebook, es un crudo testimonio de la efectividad del sistema educativo cubano en la justificación del régimen  que le da sentido: 



"todo el trabajo que pase en cuba y lo que aprendí hoy me esta dando mucho Resultado en el país que estoy,lo mismo te esta pasando a vos y a mi muchos que critican y hablan de mas y con esto que te digo amigo mio no dejó de saber que nuestro paiz carezca de muchas cosas y que fidel se haya mandado muchas cagadas y muy malas pero también nos salvo del abuso de Machado que tenia a nuestro pueblo de esclavos y cuba era el puterio de los llanquis un caso mi abuela Juana crió a sus hermanos menores que e ya planchando con una plancha que se pone al carbón y no podía salir a la. Calle por que es negra y como estas muchas cosas mas que le paso quizás vos o los que te Rodean la familia no sufrió nada de estas cosas,pero la mía si amigo"