miércoles, 9 de noviembre de 2011

"Watercolors and Drawings" de Luis Cruz Azaceta

Hoy jueves 10 de noviembre se inaugura la expo "Watercolors and Drawings" del conocido artista cubano- americano Luis Cruz Azaceta en la George Adams Gallery (525 W 26th St. -entre la 10 y la 11 ave-, 1 Fl., New York, NY 10011). La recepción será entre 6 y 8 p.m.
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AfroMantra

"Azul infinito" una composición del percusionista chileno- cubano Alex García interpretada por su cuarteto AfroMantra, afincado por acá por los niuyores:

lunes, 7 de noviembre de 2011

Mambo horizontal

Un nuevo video de Boris Larramendi, muy simpático, de la canción "Mambo horizontal" de su disco "Libre". Coopere con el artista cubano:

domingo, 6 de noviembre de 2011

Censura primigenia



Acabo de recuperar un viejo mensaje en que un amigo me enviaba un viejo recorte de periódico sobre una de las primeras muestras de censura institucional después del triunfo de la revolución. Se trata de la filmación en Cuba de la adaptación al cine de la novela de Graham Greene “Our Man in Havana”a principios de 1959. Se habla de más de cuarenta modificaciones que le hizo Alfredo Guevara, presidente del ICAIC al guión para que la película pudiera ser filmada y se perciben cuestiones de competencia entre dicha institución y el Ministerio de Gobernación. La razón principal por la que la película preocupaba a los censores era -además del retrato supuestamente amable que se hace de Ventura- que
“daría una impresión en el extranjero totalmente falsa de nuestra realidad de pueblo; y creemos sinceramente que ya es hora de evitar que Cuba se conozca en el extranjero a través de esas películas como un pueblo inculto, de billeteros, de hombres con navajas, de rumberas por las calles, de marihuana y de libertinaje, que no concuerda con el espíritu de sacrificio y de progreso de esta nación.
Llama la atención por un lado que son los mismos argumentos que se repetirían dos años después con el documental P.M.: una película así afectaría la imagen del país. Por otro lado es curioso ver tanto celo desplegado en defender la imagen de una época que luego tratarían de encasillar con esas mismas imágenes de billeteros y limpiabotas que en 1959 les parecerían denigrantes. Y que medio siglo después cualquier video clip cubano haría parecer “Nuestro hombre en La Habana” la manera más refinada y exquisita que pueda concebirse Cuba.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Un malentendido literario

Como todo escritor que se respete Roberto Bolaño puso extremo cuidado en el cultivo de malentendidos. Uno de ellos –quizás el más notorio- es que era un escritor de izquierdas. Para confirmarlo estaban, entre otros detalles biográficos, su detención en tiempos del golpe de estado de Pinochet o su exilio. Pero lo cierto es que lo único que le quedaba a Bolaño de izquierdas en su última década de vida, sin duda la más creativa, era la desilusión. Y eso es algo que prefiere ignorar la mayor parte de la crítica, ejercida por miembros de la izquierda hereditaria y nostálgica a quien les resultaría incómodo relacionar su admiración por la obra del chileno con el desencanto que da sentido a toda su narrativa madura.

Esto no significa -siguiendo el precepto borgeano de que no ser ser católico no te convierte automáticamente en mormón- que Bolaño fuese un escritor de derechas. Según su propia confesión el discurso vacío de la derecha ya lo daba por sentado pero lo que lo incomodaba especialmente –aburrir es el verbo que usa- era el discurso vacío de la izquierda. No sólo por sus múltiples inconsecuencias como la de sus compañeros de exilio que, por ejemplo, preconizaban la liberación absoluta de la humanidad mientras intensamente practicaban la homofobia porque esa “gente de izquierda” “pensaba, al menos de cintura para abajo, exactamente igual que la gente de derecha que en aquel tiempo se enseñoreaba de Chile”. Aunque Bolaño conservaba intacta su repugnancia hacia las injusticias sociales contra las que se erige el ideario de la izquierda exhibía un rechazo no menor hacia un discurso que, a falta de otra cosa, se ha rellenado con la sangre de generaciones de jóvenes latinoamericanos. No en balde llamó a aquella fiebre generacional por formar guerrillas en Latinoamérica “guerras floridas” en memoria de las guerras rituales destinadas a procurar prisioneros para ser sacrificados en tiempos de hambruna; ni gratuita su insistencia en hablar de la extensa trampa en la que cayó aquella promoción de “luchadores latinoamericanos errantes, entelequia compuesta de huérfanos que, como su nombre indica, erraban por el ancho mundo ofreciendo sus servicios al mejor postor, que casi siempre, por lo demás, era el peor”.

“Estrella distante”, posiblemente su novela más compacta es a la vez su denuncia más aguda y oscura de ese discurso vacío de la izquierda. La figura de Carlos Wieder, poeta- asesino al servicio del régimen de Pinochet, es una condensación de los rasgos que comparten los radicalismos de izquierda y de derecha, sus instintos comunes: el ansia de absoluto -social o espiritual- y el desprecio por la vida humana justificadas a través de una intensa estetización de la violencia. No es casual que Bolaño haya escogido al poeta Raúl Zurita, poeta de clara filiación izquierdista para modelar a su pinochetista Carlos Wieder. El performance “La vida nueva” de Zurita en el que cinco aviones trazan en los cielos de Nueva York versos en español como “MI DIOS ES HAMBRE”, “MI DIOS ES CANCER” se traduce a un Carlos Weider volando sobre el cielo de Concepción en un avión con el que traza en latín los primeros versículos en Génesis bíblico. (O antes, en “La literatura nazi en América" Bolaño hace a Carlos Ramírez Hoffman, previa encarnación literaria de Zurita- Weider, escribir en el mismo cielo y por lo mismos medios frases como “LA MUERTE ES AMISTAD”, “LA MUERTE ES RESPONSABILIDAD”). Reducir la elección del modelo a las usuales rencillas literarias o a la tensión entre exilio y la resistencia artística de izquierdas dentro del régimen de Pinochet es negarle profundidad a la novela. El Carlos Weider de “Estrella distante” es la encarnación del principio en que se fundan las vanguardias políticas y estéticas más radicales: eliminar junto a todo lastre del pasado cualquier diferencia entre vida y poesía. Hacer de ambas una y la misma cosa. Pero la novela de Bolaño, sospecho, está encaminada menos a ajustar cuentas con los colegas y compañeros de ruta que con el Bolaño que veinte años antes de la publicación de “Estrella distante” escribía en su Manifiesto infrarrealista: “Nuestra ética es la Revolución, nuestra estética la Vida: una-sola-cosa”. Escribir “Estrella distante” fue su propia cura de desintoxicación contra ese nuevo opio de los pueblos que permitía asesinar en nombre del pueblo al poeta Roque Dalton o al propio Bolaño lo impelía a masacrar el lenguaje en nombre de un futuro mejor:

Cortinas de agua, cemento o lata, separan una maquinaria cultural, a la que lo mismo le da servir de conciencia o culo de la clase dominante, de un acontecer cultural vivo, fregado, en constante muerte y nacimiento, ignorante de gran parte de la historia y las bellas artes (creador cotidiano de su loquísima istoria y de su alucinante vellas hartes), cuerpo que por lo pronto experimenta en sí mismo sensaciones nuevas, producto de una época en que nos acercamos a 200 kph. al cagadero o a la revolución
Sólo así se pueden entender a cabalidad libros como “La literatura nazi en América”, descubrirle su simetria invertida. O comprender el esfuerzo del protagonista de “2666”, el ex soldado del ejército nazi Hans Reiter, por buscar reposo en la literatura bajo el seudónimo impermeable de Benno von Archimboldi. O los desencuentros poco literarios de Bolaño con la intelectualidad chilena, corroída por ese aburguesamiento culpable tan propio de la más reciente izquierda. Más allá de lo insondable que pueda ser una literatura intensa y desmedida como la suya el más básico de sus mensajes cifrados está dirigido hacia sus antiguos compañeros de generación e ideales todavía atragantados de estupidez redentora. Ese mensaje viene a ser el mismo con el que Carlos Wieder concluye su primer performance aéreo en el cielo de Concepción: “Aprendan”. Pero a Bolaño –el mejor, por paradójico, de los discípulos que ha tenido Borges- poco le importaría que alguien como yo venga a develarle sus códigos. Ya de antemano estaba seguro de que nadie me va a hacer caso.

Fotografía del performance de Raúl Zurita “La vida nueva”.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Reformismo

Entiendo a los reformistas. Funcionan de acuerdo al siguiente razonamiento: ¿Para qué comprar una mesa nueva si esta que tenemos se puede arreglar? Un razonamiento que cuando menos es ecologista, amable con el medio ambiente. Yo mismo soy un reformista vocacional, de los que el sentimentalismo lo abruma si se trata de tirar algo a la basura. El problema que tienen los reformistas es que persisten en serlo incluso cuando la mesa está cundida de comején y la madera, de tan carcomida, es apenas el camuflaje perfecto de una inmensa colonia de termitas. Incluso en ese momento los reformistas a ultranza insisten en verle méritos a la mesa, en alabar sus viejos logros, en salvar su espíritu y lo que le queda de materia. "Porque dime: ¿dónde te vas a encontrar ahora una mesa así?" Ya para entonces da igual si el avance de los comejenes se debe a la negligencia de los dueños de la mesa o que desde un principio la mesa estaba destinada a criadero. Lo único cierto es que ya es incapaz de sostener siquiera los platos que  le acomodan cada tarde en el lomo. Pero los reformistas insisten y no le queda claro si es porque son tontos de remate o porque ahora que se acaban de servir un plato lleno hasta los bordes no están interesados en ponerse a buscar una mesa nueva. Lo que deben tener claro es que ni la ignorancia ni la codicia van a evitar que la mesa se desplome. 

Porque el problema, insisto, es la mesa aunque los reformistas piensen que todo se resuelve poniendo un mantel nuevo y lleno de bordados.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Manuel Piña en Nueva York

El artista cubano Manuel Piña con larga fama y trayectoria como artista visual (fotografía y video fundamentalmente) presenta mañana jueves 3 de noviembre su expo personal de esculturas "Like a Dirty Joke or an Angel" en la galería Marvelli (526 West 26th Street, 2nd Floor) en Chelsea. La inauguración será de 6:00 a 8:00 pm.



martes, 1 de noviembre de 2011

Coincidencias

Por mucho que asumamos que los tiranos modernos se parecen entre sí siempre sorprende su cercanía en lo que más les importa que es el crudo ejercicio del poder. Miren si no estos párrafos en los que el periodista John Lee Anderson describe cómo estaba organizada Libia de acuerdo con los deseos del autor del Libro Verde:

En un capítulo [del Libro Verde] sobre la organización política, proclamó que "el Parlamento es una falsa representación de la gente", y que el sistema de partidos es una "forma contemporánea de dictadura". Abolió ambos en Libia, y los reemplazó con una serie de comités populares locales, en los que, hipotéticamente, todo el mundo participaba. Estos cuerpos más pequeños se pondrían de acuerdo con el pueblo transmitir su voluntad a un Congreso General del Pueblo. Para afirmar que el pueblo tenía el poder, Gadafi se redujo su larga lista de títulos oficiales a sólo dos: el Hermano Líder y Guía de la Revolución. Gadafi le dijo a [Oriana] Fallaci que había creado un estado en el que "no hay gobierno, ni parlamento, ni representación, ni huelgas, y todo es Jamahiriya." Cuando ella se burló, dijo, "Oh, qué tradicionalistas son ustedes, los occidentales. Sólo entienden de democracia, república, todas esas cosas viejas. . . . Ahora la humanidad ha pasado a otra etapa y creó la Jamahiriya, que es la solución final. "

El Libro Verde rechazaba el comunismo y el capitalismo, afirmando que ninguno de estos sistemas daba a los ciudadanos suficiente oportunidad para compartir la riqueza del país. Como parte de una reforma económica radical, Gadafi abolió la propiedad personal, y, en 1978, anunció que todas las fábricas serían entregadas a los trabajadores. Regeb Misellati, el ex jefe del banco central, me dijo: "Se cambió la dirección, se expulsó a todos los gerentes y se sustituyeron por los comités revolucionarios, y también lo hicieron en las escuelas y hospitales. Esto significaba que, en algunos casos, sus asistentes eran nombrados administradores". Gadafi utilizaba igualmente tácticas disruptivas en política, dividía a Libia en diez distritos administrativos, luego cincuenta y cinco, cuarenta y ocho, veintiocho, y en cada ocasión purgaba completamente al personal, para que nadie excepto él pudiera mantener la autoridad por mucho tiempo.

La declaración más sucinta el Libro Verde sobre el gobierno de Libia proviene de una advertencia sobre los peligros del poder de las masas: "En teoría, esto es una verdadera democracia, pero, siendo realistas, el fuerte siempre manda". Husni Bey, uno de los empresarios más importantes de Libia, me dijo que Gadafi había elaborado un sistema para ejercer el poder y reducir al mínimo la responsabilidad directa. "Gadafi nunca escribía nada", dijo. "El le dictaba órdenes a los secretarios, por encima de sus ministros. Los secretarios le pasaban sus órdenes a un grupo llamado El Qalam, en la que había un representante para todo, había uno para el petróleo, otro para las tribus, para la seguridad, y así sucesivamente [¿no les recuerda al Grupo de Apoyo del Comandante?]. Estas personas, a su vez, no daban sus órdenes por escrito sino llamaban al ministro en cuestión, y él obedecía, a sabiendas de que la orden había venido de Muammar Gaddafi. De esta manera, el sistema funcionaba, un sistema sin responsabilidad última para nada "
Pero no todo era negativo. El periodista da cuenta de un hombre de negocios occidental cercano a Gadafi -y ahora al Consejo de Transición Nacional- que le dice que después de todo el dictador recién linchado no era tan malo. Que lo peor que hizo fue lo de Abu Salim (se refiere al asesinato de 1270 presos políticos en un solo día) pero que además de eso y del ahorcamiento de estudiantes en los setentas no hubo mucho más. “La policía estaba  por donde quiera pero no era demasiado intrusiva. Y si caías preso le permitían a tu familia  traerte cuscus”.

sábado, 29 de octubre de 2011

Las musas de Guamá

Tanto dinero que se gastan los americanos en Radio Martí, Tele Pepe y en todas esas campañas mediáticas cuando muy bien le podrían pagar giras por todo el mundo a las princesas del raulismo y así la humanidad sufra en tímpano propio al castrismo sin maquillaje y con los rolos puestos. Que si hay que nacionalizar la prensa para que el pueblo no se confunda y le crea a Chávez. Que si en todo el mundo los medios de comunicación están en manos del estado. Que si en Cuba las mujeres se prostituyen para que les arreglen el baño. Con campañas como esas el exilio y la disidencia puede sentarse a descansar y esperar a que se cumpla la profecía del capo di tutti capi de que aquello lo van a tumbar ellos mismos. Y de contra mientras tanto le ofrecen material de sobra al Cacique que está encendío. ¡Larga vida a las musas de Guamá!


viernes, 28 de octubre de 2011

El exiliado y el Tiempo

“Sándor Márai se quitó la vida en San Diego, California, pocos meses antes de la caída del muro de Berlín” así finaliza la nota de solapa que acompaña todos los títulos del escritor húngaro que ha publicado la editorial Salamandra. La lectura de su “Diarios 1984-1989” despeja el misterio de esa frase. En sus páginas Márai va anotando de manera más bien transparente las razones del suicidio: muerte de la mujer y el único hijo y pérdida progresiva y torturante de sus capacidades vitales. Esos diarios explican algo que al parecer no entienden los escritores de notas de solapa: que por mucho que se intente sincronizar a la gente con la Historia una y otra se rigen por ritmos y preocupaciones distintas. (Conste que no culpo a los editores por su incomprensión porque respecto a los extraños todos somos –en el mejor de los casos- redactores de notas de solapa). ¿De qué le valía a Márai –incluso poseyendo el don de la profecía- aguantar unos a meses a que cayera el muro de Berlín si ya no le quedaba a nadie querido con quien celebrarlo, si los giros de la Historia le importaban menos que su creciente incapacidad de caminar o leer?

Pero ni la mengua física ni su desgana por seguir los pasos de la Historia le impedían aferrarse a su deshilachada dignidad de exiliado, más bien lo contrario. Como si entendiera en el anacronismo de su exilio la única manera de sobrevivir a los sobornos del Tiempo, de permitirle –achacoso como estaba- negarse a ser arrastrado por la corriente de las noticias y las nuevas esperanzas y así seguir jugando a ser eterno. Sospecho que fue por eso que en 1985, cuando la caída del comunismo era apenas una ilusión en la que ya había dejado de creer, anotara en su diario:

Un director de cine de Budapest (nunca había oído su nombre) me escribe una carta donde me pide que vuelva porque “el gesto vacío”, esto es, el exilio, carece ya de sentido; en Hungría todo ha cambiado para bien, la vida es alegre, etc. Califica de “gesto” el hecho de que yo lleve treinta y seis años en el extranjero y me invita volver a casa, donde me recibirán "a bombo y platillo o de incógnito”, como yo prefiera. En estos casos me dejan estupefacto por lo poco que saben los contemporáneos sobre las razones que motivan a cada uno. Mi desconocido corresponsal da por supuesto que voy a formar parte de los “idiotas útiles”, por emplear la expresión de Lenin. Y entonces siento un gran alivio al pensar que todo un océano me separa de esa clase de gente.

jueves, 27 de octubre de 2011

miércoles, 26 de octubre de 2011

¿Los iguales?

[De derecha a izquierda: Rolando Rodríguez, autor de “La conspiración de los iguales”, Luis Morlote, Presidente de la Asociación Hermanos Saíz y el Doc. Esteban Morales]

Sale un libro en Cuba –“La conspiración de los iguales” de Rolando Rodríguez- sobre la llamada Guerrita de los Negros de 1912, alzamiento del Partido Independiente de Color aplastado a sangre y fuego por el gobierno de José Miguel Gómez (las cifras de muertos que se manejan son espeluznantes: unos 3000 muertos en un alzamiento que duró semanas: algo así como los muertos de Machado y Batista juntos). Según el reporte de la UNEAC

“Un alzamiento erróneo» es la tesis que recorre el texto, fundamentada en ocho afirmaciones que exponen sobre todo el atentado que, hacia la unidad de la nación, hubiese implicado una nueva intervención estadounidense, esta vez alentada por el supuesto respaldo que le diera ese gobierno al PIC”.

Poco falta para que acusen póstumamente a los alzados de mercenarios del imperialismo, aliados de la embajada americana que es el argumento al que Tiburón Gómez, Menocal y Machado echaban mano para conjurar cualquier movimiento opositor, tradición felizmente reestablecida por nuestros actuales gobernantes.

Durante la presentación del libro en el Pabellón Cuba el profesor universitario Esteban Morales “realizó una especie de réplica, o sea, una interpretación un tanto diferente de la del autor en las páginas del libro”. En una prensa tan dada al eufemismo cabría imaginar que esa “interpretación un tanto diferente” fuera una refutación en toda regla. ¿Dijo el presentador que la tesis del libro es como mínimo racista? Al parecer no. Según otro artículo afirmó que “los dirigentes de este partido de afiliación racial cometieron el error de buscar la justicia apelando al poder existente, que en este período era el gobierno de los EE.UU”. aunque matizó que “aun cuando se equivocaron y entraron en una turbulencia política, llevaron el partido hacia adelante con dignidad y por una causa justa”.

Sospecho que lo que corría en el fondo del debate era la cuestión de si es lícito reprimir inmisericordemente usando los mismos pretextos de José Miguel Gómez y la respuesta oficial, con independencia del color de quien la dé, es un rotundo “sí”.
[Sobre las posiciones del Dr. Morales pueden ver su polémica con Carlos Moore aquí.]

Eufemismos cubanos

A la miseria llamarle “dificultades de todos conocidas”.

A la principal familia mafiosa llamarle “gobierno”.

Llamarle “reformas” a lo que no es más que un reajuste de grilletes. Aflojar las manos y apretar los pies y la boca.

A las verdades llamarle “campaña mediática”.

Llamarle “nacionalismo” a la resignación.

Llamarle "marginal" al 80% de la población.

A la censura y la represión llamarle “protección de los intereses de la nación”.

A cualquier bobería insulsa llamarle "arte" y al arte "tendencias preocupantes".

Al cáncer llamarle “larga y penosa enfermedad”. Y una larga y penosa enfermedad, “Revolución”.

Al miedo llamarle autocensura. O “equilibrio”. O “no estar pa’ eso”. (En Cuba el miedo tiene muchas palabras para designarlo por la misma razón por la que los esquimales tienen tantas palabras para la nieve. Está por todas partes).

A la censura decirle “criterio estético”.

Al criterio estético llamarle “mariconerías”.

A los homosexuales llamarles a la policía o Mariela Castro, según sea el caso.

lunes, 24 de octubre de 2011

El desastre del 2011

Cuba pierde en beisbol con Estados Unidos en los Panamericanos y queda fuera de la discusión del primer lugar. Si a eso se añade que perdió hace unas semanas la final del campeonato mundial frente a Holanda se puede hablar sin dudas de la peor actuación cubana desde que perdiera el campeonato taíno de batos frente a Quisqueya allá por 1488. Aquel fue un golpe durísimo para nuestros taínos, y eso que la producción de casabe no estaba tan mal. "Convertiremos el revés en victoria" dijo el cacique Tumbamamey, director del equipo para a continuación asegurar que en cuatro años recuperarían el cetro. Pero entonces llegó Colón...

La cita

Ha dicho Mariela Castro:
En Cuba, como en todas partes del mundo, los medios de comunicación son estatales y responden a la política estatal.
Que alguien la instruya un poquito más sobre ese mundo del que habla con tanta autoridad. Que le explique que en casi cualquier parte del mundo los medios estatales deben compartir espacio con los privados.

Gadafi y la muerte

No es difícil congeniar la defensa de los derechos humanos y el modo tumultuoso y brutal en que murió el que hasta no hace mucho era la gran pesadilla de los libios y sus alrededores. Gadafi como todos los tiranos hizo lo suficiente por distanciarse de la humanidad, para elevarse por encima de ella, trató con tanto desprecio las vidas ajenas que lamentar su muerte solo está al alcance de los hipócritas o de los que imitan o aplauden desmanes como el suyo. Para alguien que puso tanto cuidado en deshumanizarse la jauría que asaltó su cuerpo hasta convertirlo en cadáver no fue más que el modo de devolverle su única y atroz humanidad posible. Como para cualquier tirano, la aureola de invencibilidad con que se cubrió durante décadas se volvió contra él a última hora.

Porque sospecho que la violencia desatada contra lo que quedaba del dictador libio no solo obedecía al deseo de vengar los ametrallamientos de protestas pacíficas desde helicópteros o ambulancias o las fosas comunes recién descubiertas pero siempre presentidas (sin contar a aquellos que buscaban sacudirse sus tratos con el régimen depuesto hasta hacía unos meses o días). Temo que solo matándolo lo antes posible podrían convencerse de que aquella figura, todopoderosa hasta hacía poco, era tan humillable y mortal como cualquiera de ellos. Que en ellos todavía sobreviviera el temor de que el tirano estuviese en lo cierto y la única manera de asegurar su derrota era demostrando su mortalidad. (Siempre queda –por otro lado- la opción de que ese caos de sangre estuviese milimétricamente ensayado. Que la muerte de Gadafi se deba menos al deafuero de la multitud que al deseo expreso de nuevos aspirantes a tiranos y en ese caso todo lo que digo aquí sobra).

Las escenas que circulan por internet en las que Gadafi aparece zarandeado y aporreado primero y muerto después poblaban desde mucho antes el sueño de muchos oprimidos y las peores pesadillas de sus opresores. Que se hayan verificado una vez más –como antes con las imágenes finales de Mussolini o Ceausescu- es al mismo tiempo una advertencia para cada tirano y la victoria póstuma del muerto de turno. No porque le substituya la aureola de invencible por la de mártir –algo que no conseguiría ni con la crucifixión- sino porque nos demuestra incapaces de resistirnos a la invitación a actuar como ellos y dispuestos a complacernos con el asesinato –aunque sea el suyo-, a aceptar la superstición de que la vida o la muerte no tienen otra alternativa que la de obedecer su manera de entenderlas. En eso radica la magia de los tiranos: darles exactamente lo que se merecen no hace más que acercarte a ellos.

viernes, 21 de octubre de 2011

Profecía cumplida


El órgano del autodenominado Partido Comunista de Cuba da un escueto parte de la muerte del tirano libio. Por supuesto que no le llaman tirano sino "líder libio" pero debe considerarse un avance que anuncien su muerte. En La Habana todavía están esperando que anuncien el asesinato del líder rumano Nicolae Ceaucescu. Esta vez el comienzo del parte dice así:
Efectivos del autodenominado Consejo Nacional de Transición (CNT) asesinaron ayer en Sirte al líder libio Muammar al Gaddafi con sendos disparos en la cabeza y el abdomen durante una caótica captura, informó Reuters.
Pero hay que felicitarse de que recuperen la palabra asesinato, tan descriptiva, la misma que se les perdió a los redactores del autodenominado periódico al anunciar (una semana después) la muerte de decenas de personas que huían en el remolcador Trece de Marzo. O el asesinato de cientos de personas que viajaban en aviones mandados a reventar por el ahora fallecido líder libio. De todas maneras el papel menos higiénico de este hemisferio insiste en darle un giro épico a la barahúnda de golpes, tirones de pelo y algún que otro disparo en la que el heroico líder libio murió mientras pedía clemencia.
Por su parte, el vocero del Gobierno libio [nótese que según el Granma el gobierno de Kadafi sigue en el poder], Moussa Ibrahim, confirmó la muerte del líder, quien cumplió con su promesa de resistir hasta el final y no irse de Libia, e instó al pueblo a mantenerse firme. De acuerdo con Telesur, Ibrahim recordó las palabras de Gaddafi en su último discurso: "deben continuar resistiendo incluso si ya no pueden escucharme más".
Ni una mención a que lo capturaron mientras huía de la furia de los autodenominados rebeldes. Ni siquiera para aprovechar y culpar a la OTAN de haber frustado la fuga del convoy en el que escapaba. Pero hay que encomiar, insisto, que el Granma haya recuperado una palabra que se les había extraviado, "asesinato". Ahora falta que reencuentren "tirano", la palabra correcta para designar a los miembros de esa secta que anoche durmió cabronamente mal.

jueves, 20 de octubre de 2011

Profecía a corto plazo (con postdata)

El castrismo luego de pensarse durante un rato cómo dar la noticia de Muamar el Kadafi dirá que fue asesinado cobardemente luego de haberse rendido, que su cuerpo fue mancillado y desaparecido. Eso dirá el mismo régimen que hace unos días luego de la muerte de una opositora en condiciones muy extrañas le arrebató el cadáver a sus familiares para incinerarlo.

Post data:
Cubadebate no solo no decepciona mis predicciones sino que, una vez más, las supera. Dice la escueta noticia entre otras cosas que:
Según el médico que examinó el cuerpo del líder libio Muamar el Gaddafi en Misurata, este murió por heridas de bala en la cabeza y el abdomen, obviamente ejecutado, afirma RT Noticias.
Es al parecer una traducción un tanto imaginativa de estas declaraciones en inglés:
Abdel-Jalil Abdel-Aziz, a doctor who accompanied the body in the ambulance and examined it, said Gaddafi died from two bullet wounds – to the head and chest.
"You can't imagine my happiness today. I can't describe my happiness," he told The Associated Press. "The tyranny is gone. Now the Libyan people can rest."
Traducidas al español las palabras del médico vienen a decir: “Lo han asesinado salvajemente. Yo y mi pueblo estamos de luto y lo recordaremos toda la vida como un gran luchador, un revolucionario y un mártir”.

Secuestro

Si hay algo que me gusta de esta nueva generación es que poco a poco van cambiando el vocabulario heredado por otro que los acerca más a sí mismos y con ello a su idea derechos que creen consustanciales a su condición humana. Como debe ser. Como aquí El Sexto al describir -y en eso es muy puntilloso- su secuestro. Como si ilegalizara las acciones de un régimen con solo recurrir a la palabra que mejor se ajusta a una arbitrariedad convertida en costumbre.

Remember Clifford

[En la foto Francisco García González (derecha) al recibir el premio de manos de Guillermo Rose, organizador del concurso]

El escritor Francisco García González –guionista de la recién estrenada “Boleto al paraíso” y en lo que me concierne mi más antiguo compinche literario- acaba de recibir el premio principal del VIII Concurso de Cuentos Nuestra palabra en Canadá por su cuento “Remember Clifford”*, un capítulo más de la epopeya de los escritores que lo siguen siendo a pesar de todo, incluso de sí mismos. Una lección de cómo se le puede exprimir literatura al fregadero de un restaurante:


“Remember Clifford”

Yo llegué primero a Frankie Pesto´s.
Un infierno allá abajo entre el agua llena de inmundicias, las montañas de sartenes y platos sucios.
Otras veces era raspar el fondo de las inmensas cazuelas usadas para preparar salsa de tomate. O barrer
y limpiar el piso, sacar a la calle las bolsas de basura.
Un infierno por el salario mínimo de la provincia.
Lo peor era la velocidad.
Endemoniada.
Cada noche era tragado por aquel estómago insaciable. Pasadas seis horas, era escupido de vuelta a la
calle. Fregaba decenas de platos y a mi espalda escuchaba las sartenes caer sobre la gran bandeja.
Perder cosas y vivir lejos era jugar al duro.
Increíble que lo estuviera haciendo.
No había manera de escapar. Me dejaba llevar por el ruido y los gritos de los cocineros, hasta que el
cerebro se me embotaba y perdía la noción del tiempo.
Con la espalda y las manos adoloridas, despellejadas… Pero era un hombre fuerte. Podía darme el lujo
de dejar la piel donde fuera.
Las camareras eran lindas y bien entrenadas. Demasiado hermosas para que fueran cercanas o posibles.
Las camareras eran lindas y los cocineros rudos.
Todo el tiempo gastándose bromas y riendo de cosas que no entendía. Ellos, ellas, vivían en un fucking
mundo, de una fucking manera… Ellos, los cocineros, también le miraban el culo, a ellas, las muñecas
que bajaban por los platos. Culos para servir comida italiana. A veces me hacían señas cómplices. Un
lenguaje distante de las palabras.
En el infierno.
En aquel momento había dejado de escribir. No porque fuera un acto criminal. Tantos libros necesitan
de toneladas de pulpa, la necesaria para ahogarnos o vivir en un desierto. De ahí lo absurdo de
reproducir memoria alguna. No era eso, simplemente no tenía nada que decir o sugerir y, en caso de
hacerlo, tampoco serviría para nada. Solo intentaba hurtar cuerpo de la corriente que empujaba hacia el
salto en que me esperaba la fucking vida.
Nadie sabía que era escritor. No me hubiesen contratado. Nunca le des un trabajo miserable a un
escritor por mucho que lo merezca. Te puede hacer quedar mal.
Entonces apareció Clifford Sutherland.
[Seguir]

*El guiño jazzístico es bastante obvio. "I remember Clifford" fue una pieza compuesta por Benny Golson a la memoria del trompetista Clifford Brown, muerto a los 25 años y es al mismo tiempo el título de un disco de Arturo Sandoval (Paquito D'Rivera por su parte ha compuesto "I remember Dizzy", su particular homenaje a Gillespie). Abajo el propio Benny Golson en el saxo tenor junto al trompetista Lee Morgan interpretándola. Disfrútala Franky.