martes, 19 de mayo de 2026

Mentiras naturales y artificiales



Desde la semana pasada amigos y desconocidos me han estado mandando un video sobre el comediante Carlos Ruiz de la Tejera donde me mencionan varias veces. De hecho el material viene a decir que CRdlT fue marginado de los medios cubanos a causa de un monólogo escrito por mí que grabó para la televisión pero que nunca salió al aire.

El video, con ya más de 111 000 visualizaciones, está evidentemente realizado con inteligencia artificial y es bastante veraz en lo que a mi intervención concierne. Es cierto que CRdlT llevaba tiempo haciendo un monólogo mío en su peña del Museo Napoleónico la “Plegaria a San Zumbado” que debió haber tomado de las actuaciones de Osvaldo Doimeadiós. Doime fue el actor al que le di el texto y que lo estrenó en el cierre del primer Festival Aquelarre en diciembre de 1993 en el teatro Mella. También es verdad que CRdlT me anunció que iba a grabar el monólogo para la televisión cubana y que lo hizo y me anunció el día y la hora en que aparecería dicha grabación.

También es cierto que la noche en cuestión me quedé frente al televisor esperando a que transmitieran el monólogo en un programa dedicado al comediante pero en su lugar transmitieron un viejo monólogo del propio Héctor Zumbado, justo el escritor a quien yo homenajeaba en mi plegaria. Y que minutos después de terminado el programa Carlos me llamó anunciándome que a última hora habían cortado mi monólogo del programa. No puede ser verdad que, como he visto decir, yo preguntara quién había tomado esa decisión. A esas alturas de la vida, sabiendo de sobra cómo funcionaba la censura, no me habría permitido una pregunta tan ingenua. (Asumo que ese detalle lo añadió la IA por necesidades dramáticas igualmente artificiales).

Ahora, lo que no me consta es que ese incidente haya afectado la carrera posterior de CRdlT. Sucede que por esos días “Plegaria a San Zumbado” circulaba por los teatros y peñas del país con total impunidad. Luego del estreno de Doimeadios -que no pasó por censura previa pues los censores pensaron que mi homenaje a ese gran maestro del humor sería inofensivo por naturaleza, por la inofensiva naturaleza de los homenajes quiero decir- además de CRdlT, hubo otros actores profesionales y aficionados que lo incluyeron en sus espectáculos, entre ellos Luis Alberto García y Tony Cortés según me contaron. (Incluso un amigo, Ricardo Valido me dio la sorpresa de representarlo en su propia fiesta de cumpleaños).

Pero la televisión en Cuba es harina de otro costal. Una cosa es permitir que un monólogo de cinco minutos levemente corrosivo circulara en las salas teatrales y peñas con un potencial de llegar a unos cuantos cientos de espectadores y otra muy distinta que fuera visto por los millones que componían el público televisivo en Cuba. Esa fue una lección que le había costado aprender a la censura cubana pero que desde hacía un tiempo la aplicaba como norma. Entendieron que no por permitir que circularan ciertas sátiras entre un público limitado se iba a caer el mundo. Hasta podía servir para que ciertos sectores hicieran catarsis y sintieran algo de alivio ante una situación intolerable. En cambio, permitir que críticas al sistema aunque fueran leves aparecieran en los grandes medios sería tan inaceptable como siempre.

Esto es lo que sé y, con toda humildad, no creo que la inteligencia artificial sepa más que yo al respecto. Lo que nos lleva a otro asunto: el de aceptar cualquier cosa que refuerce nuestra idea del mundo, aunque sea difícilmente demostrable. “Del tirano di todo, di más” recomendaba José Martí. Sin embargo, no creo que de nuestros tiranos debamos exagerar nada. Bastante mal han hecho como para que haya que exagerarlo renunciando de paso a nuestra credibilidad. La historia cubana reciente está llena de ejemplos bastante peores, conocidos y demostrados. Nuestro deber es entender cómo funcionaba y sigue funcionando el régimen que ha marcado nuestras vidas hasta niveles impensables en otros sitios. De otra manera no haremos más que contribuir a nuestra propia incomprensión, nuestro propio engaño, da igual que sea por medios naturales o artificiales.

No hay comentarios: