martes, 19 de mayo de 2026

El misterioso caso de El Cangrejo que aparece en todas partes (y no en la harina)



Dejo abajo mis respuestas al breve cuestionario que me hizo la periodista Carla Colomé para un artículo publicado hace unos días en El País.

-La reciente reunión de la CIA ha desatado debate sobre cuál es el poder real en Cuba. Hay quien dice que GAESA, o los militares, o la familia Castro. ¿Cómo lo ves tú?

Definitivamente el poder real en Cuba reside en la familia Castro, la rama Castro-Espín para ser exactos. O sea, en Raúl, sus descendientes directos y asociados. Son ellos los que manejan el control de mando del aparato militar (a través del MINFAR), el económico (a través de GAESA), el ideológico (a través del PCC) y el represivo (a través del MININT). Ese proceso de concentración de poder se inició en 1989 con las Causas No. 1 y 2 que terminaron con el MINFAR tomando el control del MININT tras la caída de José Abrantes. Y con el dinero y los contactos del Departamento MC del MININT crearon Gaviota, la empresa hotelera que fue la base de GAESA. Luego, en 2008, Raúl revirtió la división de poderes que había dejado Fidel tras su salida del poder por enfermedad entre Carlos Lage y Raúl creando el caso de supuesta traición que dejó fuera a Lage de la ecuación del poder en Cuba. Raúl, más discreto que el hermano y con menos carisma, promovió a Díaz Canel como mascarón de proa del castrismo pero sin dejar de manipular el poder a través de sus generales más cercanos y de su propia familia directa.  

-El Cangrejo, al menos en los últimos cinco meses, ha estado en varios momentos importantes de la negociación desde enero. ¿Cómo se perfila hoy la figura del cangrejo? ¿Qué lugar estaría ocupando en todo esto? ¿Por qué estaría en medio de dichos diálogos?

Hay dos posibilidades o más: las más evidentes son, una: que El Cangrejo sea el testaferro del, hasta hace unos años, más claro sucesor de Raúl, su hijo Alejandro Castro Espín. Este desapareció de la vista pública tras el escándalo de lo que se dio en llamar el Síndrome de La Habana, o sea, los ataques sónicos contra las embajadas estadounidense y canadiense, que fueron también un ataque contra el acercamiento de Obama.

La otra posibilidad que veo, que solo tiene sentido en un régimen dinástico como el cubano, es que al Cangrejo lo estén preparando como sucesor real de la dinastía y sin haber ocupado nunca ningún cargo en el gobierno quieran presentarlo en sociedad como nueva figura de poder. Su presencia en los diálogos se justificaría por la necesidad de investirlo con una autoridad que no había adquirido hasta ahora como miembro del aparato castrista. Que nadie dentro del régimen cubano se atreva a cuestionar la decisión de que El Cangrejo sea representante del gobierno cubano sin haber sido nunca parte de este nos da una idea de la absoluta falta de criterio de los funcionarios de un régimen que una familia maneja como asunto particular.

En cualquier caso, existe un convencimiento profundo en la cúpula raulista de que solo los miembros del clan Castro-Espín pueden regir los destinos del país. Y queda cada vez más claro, por si hacían falta pruebas, de que Miguel Díaz-Canel es una pieza perfectamente desechable en el sistema de poder ideado por Raúl.

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