martes, 8 de enero de 2013

Mi Bajo Danzón


Yunior Terry es uno de esos lujos musicales que nos damos de vez en cuando los cubanos en Nueva York. Lo mismo cuando toca con su grupo en algunos de los clubes de jazz de la ciudad que cuando lo invitan a acompañar con su bajo a alguna estrella de paso por Manhattan. Ahora Terry ha decidido dejar testimonio grabado de ese lujo con su disco “Mi Bajo Danzón”. Allí se hace acompañar por “Son de Altura” una agrupación en la que canta un músico tan decisivo en la escena cubana de la ciudad como David Oquendo, con Osmany Paredes en el piano, el experimentado y ubicuo Vicente Sánchez en las congas y el magnífico tresero Yuniel Jiménez, entre otros, hasta formar una banda con tres trompetas, percusión, tres, bajo y piano. Por si fuera poco (se trata de un disco ambicioso y se le nota desde los créditos) para algunas piezas Yunior ha invitado trombonistas, un organista, una flautista, varios cantantes (Pepito Gómez, Gerardo C ontino y Rolando de los Reyes) y a su famoso hermano Yosvany Terry para que lo acompañe con el saxo y el chekeré.

El plan de “Mi Bajo Danzón” es sencillo pero su ejecución no debió serlo: un recorrido por los géneros más representativos de la música bailable cubana más tradicionales (el son, la rumba, el cha cha chá, el mambo, el danzón) desde la sensibilidad de la timba pero hecho (de ahí la dificultad) de manera que en la fusión con la última no se perdiera el regusto elegante y clásico de los géneros más antiguos. Ese es uno de los grandes méritos del disco, su limpieza. La de la interpretación, la de la grabación, la de la mezcla y la de los arreglos en el cual todos los elementos tímbricos y armónicos están dispuestos de manera que puedan ser disfrutados tanto por separado como en conjunto: como ciertos platos tailandeses o como un buen equipo de béisbol. El resultado son piezas más bien extensas, ricas en más de un sentido y que cuando parecen agotarse vuelven a arrancar con nuevo y sorprendente impulso. A destacar en un disco que mantiene muy buen nivel el “Mambo No. 7”, la “Tumba Randy” (con homenaje incluido al “Mambo influenciado” de Chucho Valdés), “Traigo Cha- Cha –Chá” y “Canta mi Bajo Danzón” piezas que delatan una mano tan cuidadosa, firme y creativa como la que pulsa el bajo de Terry. Hecho para bailarse y ser escuchado “Mi BajoDanzón” no debe confundírsele con otros productos de la inercia musical cubana. Ya lo dije antes, es todo un lujo.

Abajo, una actuación en vivo del grupo: