miércoles, 18 de abril de 2012

Por una política comestible



Yo y mi vocación de promover malentendidos. Es tan grande que hasta un lector tan fino como Hernández Busto responde a mi post anterior con este párrafo:

Es un punto de vista interesante, que reabre una antigua polémica filosófica: el de la ética práctica, y sus límites. ¿Se toma una decisión moral porque se considera racionalmente como lo más conveniente? ¿Conveniente para quién y a qué plazo? A este respecto, cabe recordar aquella distinción kantiana entre las acciones morales (por deber) y las que tienden a un fin (conforme al deber). Para Kant, el valor moral de una acción radica en el móvil que determina su realización. Cuando este móvil es el deber la acción tiene valor moral. Pero si usted escoge apoyar reclamos de libertad por una motivación práctica (viviré mejor en el futuro, por ejemplo), se aparta del “fin en sí mismo” que define el obrar moralmente.

No pretendo reabrir viejas polémicas filosóficas: no quiero ser responsable de atrocidad semejante. (Lo único que revelan las polémicas filosóficas entre cubanos –esos maratones de malentendidos, citas ajenas y rencillas personales- es lo mal que se nos da eso de pensar en abstracciones). El asunto es mucho más sencillo. Bajo el confuso nombre de “ética comestible” lo que pretendía proponer era una política. Ya bastante difícil basar la conducta individual en la ética, no digamos ya la conducta de una oposición o de todo un país. Difícil y no necesariamente deseable como me recordaba un amigo con el que conversaba la semana pasada. Claro que una “ética comestible” es un oxímoron (bastante pobre por cierto). De lo que estaba hablando –con ironía que creía obvia- era de la necesidad de un discurso político que convenza a toda una sociedad de la necesidad del cambio no sólo porque es ético –piénsese que la palabra “ética” al cubano de hoy más que recordarle a Kant le hace pensar, y no sin alguna razón, en algún tipo de evangelismo- sino porque es conveniente. Recordarle lo frágil que suele ser un sistema de privilegios diseñado a mayor gloria del castrismo, lo poco rentables que son sus proyectos,  recordarle su costumbre de, en tiempos difíciles, tender redes para pescar la especie más sugestionable de los incautos, la de los esperanzados con mala memoria. Y la necesidad de que la oposición le haga ver a sus compatriotas las potencialidades de una política y una economía más abiertas, la capacidad de captar y generar riquezas de un país más allá de la estrecha válvula de un Estado que además de represivo es inepto y avaro, las posibilidades pero también los retos de una existencia en libertad. La necesidad, en fin, de un discurso político (pero también económico y social) que sea más digerible para el estómago y el cerebro del más común de los cubanos.  La necesidad de que la política en Cuba rebase el ciclo de la represión y la denuncia, que sea, por fin, política y no ética (o física) pura.

P.D.: Y eso es algo que deberían tener en cuenta los que ahora convocan a una reunión nacional por la democracia porque de concebirse en los mismos términos que en el pasado corre el riesgo de obtener los mismos resultados.

18 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bien dicho!
Saludos,
El "Canedian"

Güicho dijo...

Tigre, si tú y Ernesto os ponéis a analizar a Kant nos va a coger la confronta sin jamar.

Y te lo digo porque lo conozco.

Recuerdo que una vez Kant y yo estábamos discutiendo qué desayunar. El me planteó que quería un revoltillo, pero que no tenía claro si era ético romper los huevos. Y bueno, era bastante obvio que no se podía hacer el revoltillo sin romper los huevos. Probablemente lo más conveniente -me dijo- sería hervir los huevos. Y yo, que al huevo duro le tengo la misma alergia que al chícharo, empecé a preparar el revoltillo mientras le explicaba a Kant que los únicos huevos que tanto él como yo debíamos proteger eran los propios.

Anónimo dijo...

Por la boca muere el pez. Y no siempre por comida.

Anónimo dijo...

Te queda siempre la opcion de titular a tu blog I can't be Kant

Armando Tejuca dijo...

Creo que las sociedades modernas no se harán ni por el futuro ni por el bien común. Las sociedades que vienen se harán sobre capitales individuales, sobre la base de los tira y encoje de intereses personales que de forma libre vayan haciendo dinámica y cambiante la vida económica, política y social, con muy buenos sistemas de control jurídico. Esos hombres que buscan su beneficio a corto plazo en nuestro país en su gran mayoría no piensan en una nación futura como tampoco lo piensan los banqueros capitalistas, incluso los políticos capitalistas (congreso norteamericano con 13 % de aprobación ciudadana).
La fórmula matemática se desbarata cuando a estas alturas vemos actos de repudio, cuando llega alguien de cuba y no conoce ni generación Y, ni estados de sat, ni a escuadrón patriota. Cuando los aldeanos o Pedro Luis Ferrer son entrevistados en Miami.
Nosotros mismos no pensamos en el futuro de cuba cuando nos fuimos. Creo que muy contrariamente a lo que se cree en nuestras burbujas de exilio esa mayoría que decidió quedarse allí y ya rebasan los 40 años en cierto sentido les cuadra el castrismo y sus acciones no son tanto el resultado del miedo. Han fabricado un sistema que les funciona y relativizan todo el tiempo para poder seguir viviendo y de hecho muchos lo han hecho ya hasta sus últimos días. Pues ya nuestra generación comienza a morir. Allá ellos, Como bien dice Paquiman, alguien tiene que joderse.

Laz Red dijo...

ni kant ni revoltillo, guarapo es lo que hace falta, pero no del que esta llegando en medio del atasco de la aviacion mundial de puerto padre [pa'delantarme a algun entusiasta]

Cheito dijo...

Yo lo definiria muy sencillo:

Mezclo los huevos junto con Kant y la politica y me los como pal carajo !!! despues de todo soy balsero...

Ruben A.M. dijo...

Tenemos que decidir si el comunismo es realmente el terror o si ofrece un margen de maniobra a sus víctimas, digamos cierta capacidad de comportamiento ético o moral. Sabemos que nada de esto es así. Lo que ocurra bajo la bota comunista no es evaluable desde la misma óptica con que se evalúa a quienes viven en sociedades más o menos libres.
Enrique, en Cuba nadie tiene la opción de decidir si es o no chivato o policía abusador más allá de lo que decidan ofrecerles los criminales que controlan sus vidas y las de sus familias. La acción moral está vinculada a la libertad, no existe moralidad si no hay alternativas a la hora de elegir.
(Por supuesto, otra cosa son los voluntarios, que no son pocos y algunos con mucha iniciativa.)
En cuanto a lo económico: nada me parece más conveniente para esos futuros "intereses personales" de "capitales individuales" que expone Armando Tejuca, que tu idea de que los cubanos conozcan "las potencialidades de una política y una economía más abiertas, la capacidad de captar y generar riquezas de un país"... y "las posibilidades pero también los retos de una existencia en libertad." No sé si lo hará la oposición actual o la posición del futuro, pero eso que propones es fundamental.
Interesante todo el debate con Hernández Busto.
Un saludo.

el fume dijo...

Yo soy bastante pesimista en estos asuntos aunque eso no quita que uno pueda soñar. Estoy de acuerdo contigo en que el discurso ético no es suficiente para lograr un cambio de actitud en los individuos y que un discurso político que muestre las posibilidades de una sociedad futura es necesario, pero tampoco creo que baste.
Una de las tareas que la oposición debiera realizar es desenmascarar las mentiras de la propaganda castrista. Yo estoy seguro que a estas alturas la mayoría de los cubanos están convencidos de que la cafetería de la esquina funcionaría mejor en manos privadas que estatales. Sin embargo muchos creen que un cambio de sistema implicaría automáticamente que para hacerse una operación o que para que sus hijos vayan a la universidad tendrían que tener miles de dólares en el banco, cosa que lógicamente les asusta.
Sin embargo, la gente siente más miedo por perder algo que placer por ganar algo (creo que hasta hay estudios científicos al respecto). Yo no creo que haya mucha gente dispuesta a sufrir consecuencias concretas hoy en aras de hipotéticos beneficios en un futuro. Si de algo deben estar cansadas las últimas generaciones de cubanos es del discurso de sacrifícate hoy por un porvenir mejor, ese porvenir que nunca llega.
Para mí un posible cambio de actitud en las personas estaría basado en el sentido de dignidad. O sea al discurso ético y político habría que añadirle el componente de dignidad. Es ese sentimiento de ira indignada, ese que dice “¡No aguanto más! ¿Hasta cuándo esta gente nos va a seguir pisoteando?”, el que puede hacer que la gente se olvide del bien y del mal, de castigos o beneficios y se decida a dar un cambio.
¿Lograremos verlo? Como dije al principio, soy bastante escéptico.

P.D. Ya sé que es muy fácil hablar de esto, incluída “tareas que la oposición debiera realizar”, estando fuera de Cuba. No en balde me siento pesimista al respecto.

Ernesto dijo...

Querido Enrisco: Entiendo tu punto, pero ¿por qué tirar al niño de la ética junto con el agua sucia de la Revolución fracasada?
Si se está en la oposición, es difícil convertirse en campeón del pragmatismo. Las razones son obvias: el Estado está en otra parte. Según mi punto de vista, la disidencia no debe dejar de reclamar lo que le corresponde: la parte de la ética en una sociedad políticamente dividida. Obviamente, no debería quedarse ahí. Pero tampoco en el utopismo de "con más información, la gente se convencerá".
Muchas gracias por tus comentarios.

versioncorta dijo...

Cuando en la escuela mandaban a interpretar yo siempre estaba en problemas, por eso estudie una carrera de ciencias. Para mi no puede haber una idea, ley o precepto moralmente correcto si no concibe beneficio (practico, real) para quienes involucra. Solo hay que evaluar este beneficio en el contexto mas amplio y completo pues si se simplifica se llega a conclusiones erradas.

Enrisco dijo...

Ernesto: si se entiende tirar la etica con el agua sucia de la revolucion es que me he explicado mal. la revolucion es quien ha tirado la etica primero identificandola con los principios que le convenian y ahora dando la consigna de salvese el que pueda. lo que digo es que no se puede aspirar a ninguna eficacia politica con un discurso basado exclusivamente en la etica. que la etica a largo plazo puede hacer corresponder el intereses individual con el colectivo es otra cosa pero la oposicion, muy etica en la mayoria de los casos tiene que dedicarse a hacer politica en un pais que ademas esta desvastado por el relativismo moral por decirlo suave.

version corta, estoy de acuerdo contigo como vez en mi respuesta arriba se trata de una cuestion de enfoque, de marketing politico. hablando de etica en la Cuba de hoy vamos a parecer un bando de mormones.

PolO dijo...

Ya lo dijo Kántfilo: "¡Aquí lo que hace falta es jamacracia!"

Anónimo dijo...

Pero que sucederia si el gobierno lograra solucionar el problema de la jama sin dar libertad. China esta en el camino de lograr eso. Seria esto aceptable o tendriamos que regresar a Kant para buscar respuestas a esas otras necesidades de la boca y del cuerpo como son la libertad de expresion, la libertad de movimiento, etc.

Enrisco dijo...

eso mismo me pregunto yo. siempre habra que regresar a ciertos conceptos que ayudan a definir nuestra condicion humana. de cualquier forma la constitucion americana se pudo escribir incluso sin la influencia de Kant. de lo que hablo (y ya se que me repito) es que se puede entrar a cuestionarse un gobierno a partir de determinada idea de la moral pero no se puede aspirar o esperar a que un pais completo cambie cuando todos o la mayoria asuman esa idea de lo moral. un discurso politico y el consenso necesario no puede lograrse unica o mayormente a partir de una etica determinada sino de la confluencia de intereses comunes. y claro hay que trabajar muchisimo para que todos los cubanos asuman que son personas con derechos intrinsecos a esa condicon que les son negados por el regimen actual.

Güicho dijo...

La mayoría de los cubanos hace rato que no saben lo que es moral o amoral. Apenas saben lo que es peligroso o fácil.

Décadas atrás, cuando los cubanos eran bobos, se habría podido desestabilizar al régimen con algo tan simple como el video de Castro I matando a Cienfuegos o el de Castro II con el miembro de un miembro del M-26-7. Ahora, no.

El grado de degeneración nacional se puede analizar en condiciones de mercado libre en Miami. En las empresas donde los cubanos son mayoría se frena, aisla y aniquila a los empleados productivos para que no fastidien el ocio de la masa. El "aunque yo no goce te voy a joder" se practica de forma generalizada doquier que se juntan los hombres nuevos. Así que con el cayo lleno de ellos no hay que pensar en Kant, sino más bien en Dante.

Enrisco dijo...

yo tuve esa experiencia, Guicho, en una escuela a la que fui tontamente a dar clases para "abrirle los ojos a las nuevas generaciones" como me hacia creer en esos dias (1991). hablarle de todas las componendas entre los comunistas y Batista o de cualquier otra cosa era predicar en el desierto. hasta que llego la clase en que hablabamos de Camilo. alli no tuve problemas. Todos asumian que a Camilo lo habian matado entre Fidel y Raul pero eso no parecia activarles ningun resorte moral. Hacia apenas unos minutos habian estado pasando una lista para participar en un trabajo voluntario asi que les pregunte: como es que ustedes pueden asumir con tanta tranquilidad que dos tipos mataron a un amigo y luego ofrecerse a trabajar voluntariamente por los asesinos? Por supuesto me miraron como si les hablara en un idioma especialmente hermetico. Reconozci que a pesar de los diez años que le llevaba a mis estudiantes yo era mucho mas ingenuo que ellos por usar una expresion suave.

Ruben A.M. dijo...

La idea de que los humanos somos "grupo" antes que “individuos” es lo que hace que cualquier malhechor o pandilla de malnacidos pueda mantenerse, como los Castro y sus secuaces en Cuba, 52 años en el poder, aplapabullando a millones de personas mientras que esas mismas personas y medio mundo que los contemplan les aplauden.
La idea de que lo colectivo, lo social y lo público es lo prioritario, de que la sociedad tiene que ser la beneficiaria del trabajo y esfuerzo de cada individuo es la base de los discursos totalitarios, del comunismo, el fascismo, los nacionalismos, las religiones todas... y también de los nuevos modelos de organización humana como la socialdemocracia europea. Es la idea de que si trabajas y te esfuerzas para tu bien personal eres malvado, y que “lo humano", lo correcto, lo moral, lo noble es vivir para los demás (más noble aun en la medida en que más te deshaces de ti y más entregas a otros)
Lógicamente la consecuencia más light de todo esto es lo que llamamos doble moral, pero también la indolencia, la renuncia al esfuerzo en el trabajo y el irrespeto a la “vida civilizada”.

Cuba es la consagración de esa idea. Allí todos viven por, para y desde los demás: para cuidarse o para vigilarlos, para compartir o para odiarlos, para aprovecharse del otro o para ayudarlo... cuando alguien en Cuba piensa en sí mismo hasta dentro de su casa es un apestao...
Hablar de moral y ética desde esas premisas es ridículo...
Toda esta muela para decir que después de leer el debate yo creo que aquello no tiene remedio...