lunes, 16 de abril de 2012

Historias de la Edad Dorada


Si en una institución tan antigua como es la tiranía hay muy poco espacio para la originalidad en su variante comunista apenas queda hablar de calcos entre sus diferentes franquicias. Esa es la primera conclusión a la que se llega luego de ver una película como la rumana Tales from the Golden Age dedicada a las leyendas urbanas que circulaban en la época de Ceaucescu. La historia de los niveles de ridículo a los que se podía llegar cuando en una pequeña aldea se anunciaba la llegada de una inspección del partido; la de las tribulaciones de una familia que intentaba dar muerte a un cerdo en un apartamento sin que los vecinos se enteraban; la de un camionero de una granja avícola que descubre que con los huevos que ponían las gallinas durante el traslado se podía montar un buen negocio; la de los apuros del órgano oficial del partido para hacer que el dictador luciera del mejor modo posible en las fotos. Y sigue la cuenta.

Y digo esto porque en Cuba, de poder hacerse un proyecto semejante, no faltarían leyendas urbanas que ilustrarían las facetas más prominentes de la Era Dorada del castrismo: la desmesura y el ridículo del poder, su permanente locura, el contagio de esa locura a amplias capas de la población, las tácticas elementales de sobrevivencia y resistencia y por fin, la fuga. A continuación resumo algunas de las leyendas urbanas que circulaban previas a esa larga debacle que fue el Período Especial en Tiempo de Paz.

-Hay dos que tienen como protagonistas al Gran Hermano y la comida. Según una de ellas el Genio de Birán durante una visita a una fábrica de embutidos le habían dado a probar un trozo de mortadella y al paladearla exclamó: “¡Qué buena está esta jamonada”. Se cuenta que la mortadella salió al mercado con la clasificación y el precio de la jamonada. La otra habla de la visita del Comandante a una pizzería en la que le prepararon una pizza especialmente diseñada para impresionarlo: abundancia de los mismos ingredientes que le racaneaban a los clientes habituales. Cuéntase que al Comandante le pareció que la pizza era muy buena pero que le sobraba queso, tomate y masa y a partir de entonces la norma oficial de la pizza sufrió una nueva merma con lo que unido a los robos habituales por parte de los pizzeros el producto que le servían a público quedó reducido a su más modesta expresión.

-Sobre la prensa escrita puedo dar fe que en los alrededores de un primero de mayo en el que el Granma apareció una foto del citado Máximo Líder –si se miraba a trasluz- con una calavera con sus respectivas tibias cruzadas grabada en su pecho. El conocido símbolo de la muerte y la piratería era parte de un dibujo del caricaturista oficial del órgano del partido, René de la Nuez. Todo eso fue real y ocurrió creo que a principios de la década de los 80 como podrán confirmar millones de cubanos testigos de la extraña coincidencia. La leyenda comienza con las especulaciones sobre lo que le ocurrió a los encargados de emplanar el periódico.

-Clasificaría como leyenda la historia de una supuesta cooperativa campesina en los alrededores de la playa de Jibacoa diseñada especialmente para impresionar a las delegaciones de turismo combativo que visitaban La Habana en la década del 70. Apartamentos relucientes y amueblados a la perfección con inquilinos rebosantes de entusiasmo revolucionario dispuestos a toda hora a recibir a los visitantes, ofrecerles una taza de café y explicarles las múltiples ventajas que había traído la Revolución al agro cubano. Conspira contra la condición de leyenda la existencia de numerosos testimonios al respecto. Desde el admirado de Ernesto Cardenal en su libro “En Cuba”, hasta el mucho más informado de uno de los guías que solía acompañar a las delegaciones que aparece en uno de los documentales de Néstor Almendros (no recuerdo si “Conducta impropia” o “Nadie escuchaba”) o el de un viejo amigo, el historiador Enrique Collazo que alguna vez ejerció de intérprete para los visitantes.

-Están por supuesto las leyendas de las fugas. Desde el hombre que convirtió su carro en un vehículo anfibio con el que atravesó el estrecho de la Florida con toda su familia hasta el que llegó medio congelado a España en el tren de aterrizaje de un avión pasando por el saltador de garrocha que al regreso de sus entrenamientos caminaba cada día por frente a una embajada hasta el día que se decidió a saltar la alta verja de la embajada con la misma garrocha que debía convertirlo en deportista de alto rendimiento. Mientras que sobre el polizón aéreo hay pruebas documentales el caso del vehículo anfibio fue reeditado recientemente con bastante publicidad. De quien nunca he vuelto a oír es del saltador de garrocha.

Es esta una invitación para todo el que quiera compartir en esta página las leyendas urbanas de la Edad Dorada del Castrismo lo haga. Las futuras generaciones se lo van a agradecer. O no.

Abajo el trailer de la película rumana:



P.D.: Una interesante entrevista con Cristian Mungiu, uno de los directores de la película y de la premiada "Cuatro meses, tres semanas y dos días". Breve pero enjundiosa entrevista en la que se habla de nostalgia, cine, gustos populares y la persistencia de la educación comunista muchos años después:

9 comentarios:

Lawrence of Kubabia dijo...

Recuerdo lo de la calavera a trasluz perfectamente, por mi casa debe estar aun guardado ese ejemplar.
Y hubo otro "gazapo" del granma: en un titular a toda plana citando un reciente discurso del coma se leia algo relacionado con el TRABAJO... Sucedio que cuando se doblaba en 4 el periodico (a lo largo pues cuando aquello era de formato grande) se leia "ABAJO" y en la linea inferior "-Fidel". Este ejemplar deberia tambien estar por mi casa.
Saludos.

H en NY dijo...

Gracias por el tip. La pelicula está en Netflix

el fume dijo...

Para mí uno de los mitos urbanos más clásicos es el del funcionario que importó máquinas quitanieves pero mis conocimientos del hecho no pasan de ahí así que en su lugar cuento dos historias. No son precisamente leyendas pues yo viví ambas y nunca trascendieron como especiales. Son sólo dos ejemplos del ridículo cotidiano de un régimen como el cubano.
Cuando el Festival de la Juventud de 1978 yo estaba en segundo grado de la primaria. Durante todo ese curso escolar yo y los otros niños de la escuela nos pasamos cada tarde ensayando para un desfile militar. O sea que a los ocho años de edad pasé buena parte de mis tardes bajo los gritos de “¡Firme!”, “¡Vista derecha!” u otros semejantes de instructores del SMO. La idea era que participaríamos en un gran desfile ante el Estudiante en Jefe y las delegaciones extranjeras durante la inaguración del festival. Al final alguien se dio cuenta que miles de niños marchando marcialmente rimaban mal con el lema del evento que eran la paz y la amistad. Los ensayos y esfuerzos de todo un año resultaron en una oscura actividad secundaria en el campamento de Tarará.
Menos de diez años más tarde hacía yo el pre en la Lenin. De nuevo nos pasamos un año de entrenamiento militar alando y disparando unos viejos obuses. El objetivo esta vez era una maniobra militar en la que la escuela recibiría la visita del Segundo en Jefe. Días antes de la visita del general llegó una brigada de reparación que engalanó la escuela para el distinguido visitante. No sólo construyeron una escalera especial para él para que pudiera subir comodamente al techo del comedor; también pintaron las fachadas y los pasillos, pero sólo por donde pasaría. Justo al doblar de la esquina las paredes y ventanas seguían tan despintadas como siempre. Las barandas de las escaleras fueron pintadas hasta donde alcanzaba la vista y el nuevo color terminaba en unos chapuceros brochazos.

H en NY dijo...

A finales de los 80 andaba yo en un pueblecillo en las afueras de Moa y de pronto llegó la noticia de que iba a pasar por alli un comandante, de esos que no eran lo suficientemente listos para estar en la cúpula pero sí lo suficientemente fieles para detentar un cacicazgo local (no me acuerdo el nombre)

Nos sacaron a todos de la casa de visita y nos mandaron a pasar la noche a unos cuchitriles calurosos infectados de mosquitos, mientras en la susodicha casa de visita se asaba un puerco, se enfriaba cerveza, se prepararon dos cajas de 7 años y se trajo un organillo para agazajar al viejo carcamal aquel y su querida, que parecía una cantante de boleros venida a menos.

Al dia siguiente pudimos regresar e hicieron un arroz con las sobras del puerco y fue nuestro almuerzo, grasoso y hediente a berrenchin de puerco, por dos días...

Dime a que se te parece

Anónimo dijo...

uno que llego a las costas de la florida haciendo surfing. es real, me consta, es medico y hoy vive en Port Saint Lucie.

Enrisco dijo...

coño Lawrence, usted es un verdadero coleccionista. desde aquí mi admiracion.

habanero: triste tu caso pero siguiendo la logica de ellos esa una casa de visita ... del Partido y en tal caso el compañero Comandante y su campañera querida tenian prioridad para ser agazajados porque para algo el se habia ganado el derecho a las cervezas, el puerco, el siete años y el organillo a los tiros en la Sierra 20 años atras. como diria Silvio, conozco un caso que me da mas pena que es el de parejas que estaban en el Habana Libre de luna de miel y los sacaban a la carrera del hotel para recibir a una delegacion extranjera. estoy siendo ironico por supuesto: tanto en tu caso como en el de los recien casados se trataba de un bofeton en la cara de la ilusion igualitaria, falsa como pocas. un abrazo.

fume: nuestras vidas han sido demasiado paralelas. yo tambien estuve haciendo de escenografia en el Festival de 1978 en Tarara practicando durante semanas para que el Joven y Estudiante en Jefe se asomara por ahi unos minutos. y lo mas jodido es que te hacian creer que aquello era un honor supremo que te estaban haciendo.
y de la Lenin que te cuento. Montones de veces vi como abrian el tabloncillo que pasaba la mayor parte del año cerrado y repartian ropa deportiva a los estudiantes y los metian de cabeza alli para que los visitantes vieran el uso que le dabamos a instalaciones que apenas conociamos por dentro. eso para no hablar de las piscinas que en tres años estuvieron llenas en total si acaso un par de semanas. yo, que siempre fui bocon y medio idiota proteste contra eso en una reunion que tuvo toda la escuela con Carlos Lage, secretario nacional de la juventud en aquellos dias y el hombre miraba para otro lado como si oyera llover mientras la de la juventud de la escuela nos echaba una refriega a mi y a otro socio que tambien protesto por sacar a colacion esos asuntos.

anonimo: del d ela tabla de surf tambien oi a hablar pero para mi estaba igualmente en la condicion de leyenda.

el fume dijo...

Una compañera de clases mía en el pre era muy buena alumna y tenía notas excelentes. Su asignatura favorita era la química y soñaba con estudiar Radioquímica. Esta carrera requería prueba de ingreso y altas calificaciones pero en su caso no sería un problema.

El padre de la muchacha era miembro del secretariado de Comité Central del Partido. Unos días antes de que nos tocara solicitar las carreras el padre tuvo una reunión del secretariado. Al terminar la reunión el Planificador en Jefe de Nuestras Vidas, que andaba en una de sus campañas de graduaciones de Medicina, se le acercó y le dijo “Y tu hija va a estudiar Medicina, ¿no?”.

Por supuesto, mi ex-condiscípula es hoy médico.

Anónimo dijo...

La del abajo fidel la recuerdo perfecto, el titular decia:
Son tiempos de trABAJO y sacrificio. FIDEL, y la de la calavera tambien la disfrutamos en la cujae, tenia un amigo que guardaba ambos ejemplares.

peyo el afrocan

chacho dijo...

A finales de agosto de 1969,fui invitado junto a un grupo de cientificos a un recorrido por las instalaciones estrella de el desarrollo agropecuario de la provincia La Habana (esto es cuando todavia eran seis), entre los lugares visitados estaba el puesto de mando de la agricultura en la loma del volcan detras de managua,alli se proyectaba la estrategia de el millon de toneladas de azucar que debia aportar la provincia a los 10 millones . En las paredes habian unos paneles murales con los mapas de las distintas regiones de la provincia , y como siempre he sido estudioso de la geografia , busque en el mapa donde estaba mi pueblo y le pregunte al mismisimo Vivinito que significaba el color verde intenso en dos lugares del mapa , y me dijo con docta sapiencia que eso eran sembrados de caña . A esa temprana fecha ya yo sabia que si toda la estrategia de la zafra era igual , los 10 millones no iban , pues los lugares que señale , eran el potrero de las vacas de mi papa y el terreno de pelota del pueblo