domingo, 20 de noviembre de 2016

Se entiende pero...

Se entiende que parte de la disidencia cubana, con tan poco que celebrar en los últimos años, le dé por jalear la victoria electoral de Trump. Lo entendería todavía más si festejasen la victoria de los Cubs de Chicago en la Serie Mundial tras 108 años sin pasar por esa experiencia. Los Cubs al menos no han dado exhibiciones de homofobia, de racismo, de machismo o de desprecio por el sentido común. Los Cubs tampoco amenazan con sacar de sus cabales a la democracia más antigua del planeta ya sea despreciando a la prensa o a los buenos modales. Por mucho que quiera a mi país, por mucho que me desespere su sometimiento no puedo ver con buenos ojos que al agitar los impulsos xenofóbicos que anidan en cualquier sociedad los Estados Unidos dejen de ser lo que fueron incluso mucho antes de su fundación: la patria de los que no la tienen. Espero que la frustración de nuestra disidencia ante las continuas palizas que reciben (palizas que no se interrumpieron durante la visita del anterior presidente, palizas que ellos perciben –como nadie podría discutirle- estimuladas por la política de la administración saliente) no les haga olvidar una verdad elemental: que los Estados Unidos como lugar de refugio es el plan B de toda la humanidad si las cosas no salen bien en sus países respectivos. Y que si por alguna razón no se verifica el porvenir por el que opositores y disidentes luchan cada día nuestros infatigables balseros seguirán necesitando de un sitio al cual dirigirse.   

1 comentario:

Miguel Iturralde dijo...

Muy bien dicho, Enrique. Es como si nosotros mismos no fuésemos inmigrantes y que muchos ingresaron "ilegalmente", amparados por una ley estadounidense para beneficio exclusivo de los cubanos. Y eso que muchos de los últimos que han dejado la Isla no admiten que es por motivos políticos o falta de libertad, es por la precaria situación económica del terruño. Saludos.