lunes, 2 de julio de 2018

Obrigado Brazil!


El juego de México contra Brasil puede leerse de dos maneras distintas. Como una historia tradicional o una profética. De cara al pasado o al futuro. En la tradicional, resumida en la famosa consigna del “jugamos como nunca y perdimos como siempre”, se contaría en clave de puro fatalismo: las múltiples llegadas a la puerta brasileña como una manera de decorar una derrota que todos sabían inevitable. Por eso los delanteros mexicanos se desvivían por patear las pelotas a las tribunas. Y el portero Memo Ochoa en su tradicional papel de San Sebastián aguantaba la andanada de remates brasileños sabiendo de antemano que en algún momento su puerta sería vencida por las huestes de Neymar El Horizontal.
Pero también está la profética. La versión que arrancaría el día anterior con la victoria en las urnas del candidato presidencial por el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) Andrés Manuel López Obrador, un líder llamado a acabar de una vez y para siempre con los flagelos que azotan al país: el narcotráfico, la violencia, el crimen, la corrupción y la música grupera. En esta versión los jugadores mexicanos teñidos de rubios serían un símbolo del sol de esperanza que trae el presidente electo y la derrota sería mero rezago del pasado porque con AMLO todo en el país marchará a la perfección. El Tri ganará la copa del mundo y “ahorita” no significará “dentro de tres semanas” o “no necesariamente en esta vida”. Y en los libros de Historia del futuro se explicará que en realidad este equipo no cayó ante Brasil sino que quisieron regresar cuanto antes al Nuevo México que estaba naciendo. Y los goles de Neymar y Firmino serían una muestra de solidaridad con el nuevo proyecto de regeneración nacional.

1 comentario:

Miguel Iturralde dijo...

Supongo que con lo de Nuevo México te refieres a que los mexicanos intentarán cruzar en masa la frontera hacia el estado de Nuevo Mexico, USA. Ahora los comentaristas de Fox y ESPN Deportes analizarán la derrota azteca hasta las próximas Navidades. Y en este partido Neymar nos regaló una primicia, se hechó a llorar estando sentado sobre el césped (nada nuevo aquí) fuera del campo de juego cuando Layún le arrebató el balón para ponerlo en juego. Saludos