miércoles, 20 de noviembre de 2013

Una vida ejemplar


Este resumen de la vida de un seguroso pinareño exhibe un currículum ejemplar: cumple “misiones internacionalistas especiales” (al parecer en Venezuela en los sesentas, en Argentina en los setentas), luego apoyo a las guerrillas sandinistas y “asesoría” a los Ortegas en el poder. Al parecer tan bien lo hizo que “los nicaragüenses volvieron por él después del nuevo triunfo electoral sandinista [en el 2006], es solicitado por el presidente Daniel Ortega Saavedra, y por su conocimiento de la región se convirtió en asesor del alcalde de Managua” [la macarrónica redacción en este caso no es asunto mío].
En el resumen no se menciona otra de sus heroicas misiones: la vigilancia y engome del que en aquellos momentos era su superior y muy pronto fuente nutricia de los gusanos de la Necrópolis de Colón: el James Bond cubano Tony la Guardia. Por todo ello resalta tanto en su currículum una alusión a su paso por la vida civil:
Pero aún le quedaba mucho por hacer en la vida civil y se desempeña como supervisor general de la Empresa Alimentos Río Zaza S.A. donde cumple las nuevas tareas, tanto en la casa matriz como en las plantas de Jagüey y Sancti Spíritus.
Sí,  se trata de la famosa empresa de otro ex seguroso, el chileno Max Marambio. La misma que se vio envuelta en un juicio por corrupción en el que la competencia -Raúl Castro S.A.- sentenció al chileno (en ausencia) a veinte años de prisión. Como para que no queden dudas del origen policiaco- militar del neo capitalismo cubano.
El seguroso pinareño –Juan Guillermo Pérez Fornell era su nombre completo- murió de un infarto en el 2007. Si no quién sabe qué nueva misión empresarial estaría desempeñando o a qué cárcel lo habría llevado la sorda guerra económica MININT- MINFAR.


P.D.: Como casi nada en este blog tampoco son inocentes las fotografías que ilustran esta nota. Algo me hace sospechar que todos los capos del castrismo tenían en el  lugar más prominente de la sala de sus casas una foto con el capo di tutti capi como su más preciada condecoración. No menor es la sospecha de la melancolía con que mirarían esas fotos una vez caídos en desgracia. Bueno, si es que les dejaban tiempo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...


Cuando pinche el enlace de tu pagina y vi que me llevaba a algo que se titulaba "guerrilleros historicos" no me lo podia creer. A ti, sin duda alguna, Dios te otorgo mas tiempo que a mi porque no me imagino ni en el mas gris y turbio de los dias "hangeando" por una pagina asi

Enrisco dijo...

Mejor no te cuento como llegue alli porque perderia demasiado tiempo. Pero No te preocupes, fue pura casualidad.

Michael H. Miranda dijo...

Qué susto, chico. Pensé que se trataba del verdadero Juan Formell...