lunes, 27 de septiembre de 2010

Ciclos

Regresa el viejo ciclo de la descompresión luego de que la olla parecía reventar. Como tras el Mariel, o tras el maleconazo: entreabrir las puertas de la iniciativa privada, vender esperanza y comprar tiempo. La diferencia es la magnitud del gesto. El permiso a contratar trabajadores más allá de la familia, a alquilar la casa incluso si se vive en el exterior; el millón y pico de despidos previstos que se supone que quepan en 178 tipos de empleos por cuenta propia que ahora autoriza el gobierno. Ni los neoliberales más salvajes –variante Tarzán- se hubieran atrevido a tanto. Como si el Estado cubano le estuviese preparándole terreno a los capitalistas del futuro que no serán otra cosa que los comunistas del presente, en una operación que ya tiene copyright ruso.

Y la gente que no querrá que le hablen de otra cosa que de cómo abrir un negocito nuevo, alquilar la casa, conseguir un crédito en el banco, iniciarse en la novedades económicas de la Alta Edad Media. Si antes costaba trabajo que firmaran carta pidiendo la libertad de los presos, el respeto a los derechos humanos, ahora, con la posibilidad de unas rentas que proteger no habrá manera que tomen el asunto en serio. Biscet y el resto que exige que salir de la cárcel no signifique una expulsión del país se encontrarán con los parientes diciéndoles que muy bonito todo pero ahora la cosa está en escoger entre cartomántico o desmochador de palmas porque la de opositor sigue siendo una actividad laboral no autorizada.

Esa no es una predicción, por supuesto, como no tiene gracia predecir los efectos de la ley de gravedad. O decir que en la pelea del capitalismo de Estado contra el mono amarrado, el mono, esperanzado al principio, lleva todas las de perder. Ua sugerencia: si a pesar de todo a alguno le funciona su bisnecito debería recordar a quiénes les debe esos cambios en última instancia. Sí, esos que forzaron al gobierno a usar la carnada económica para que los derechos humanos siguieran siendo una falacia del imperialismo. Que no se corten si se les ocurre ponerle al taller de reparación de muebles el nombre de Orlando Zapata Tamayo. O al negocio de alquiler de trajes de boda llamarle, sin forzar mucho el sentido comercial “Las Damas de Blanco”.

9 comentarios:

Cucovich dijo...

Asi mismo es la cosa. Pan y Circo para ir tirando. Aunque
el pan ha sido sustituido en su version caribeña por el alcohol.

Miguel Iturralde dijo...

Más claro no canta un gallo. Una vez dejé aquí un comentario que resultó antipático para algunos, sobre la ilusión de una Cuba democrática en un futuro relativamente cercano.

Entre los que tienen un recuerdo y ya están demasiado viejos y avasallados, y los que nacieron y crecieron en lo peor de la Revolu, para la gran mayoría bastará con que le den al interruptor y se prenda la luz, y que abran la pluma y salga agua. Muy triste por los que se han jodido, como OZT y Biscet, y muchos otros anteriormente.

Y busquemos aquí, allá y acullá, pero al final del camino, los cubanos somos los responsables.

Saludos,

MI

Evidencias dijo...

Llevas mucha razón.
Te mando un abrazo.
Vero

Anónimo dijo...

yo digo que parte de culpa de esta calamidad la tienen los que nos fuimos y dimos luz verde a las atrocidades del castrismo. La otra parte es de los que se quedaron y lo han permitido. La disidencia es exportada a la fuerza. Los lideres que quedan como el dr biscet son desconocidos para ese pueblo sumido en la ignorancia politica. Como bien dice enrisco, la dictadura cogiendo aire y ganando posiciones y tiempo. Visto con pesimismo.. que podemos esperar si hay una cadena de sucesivos dictadorzuelos que estan preparandose y saliendo de los huevos como en la cueva de los alien.. Nos tendriamos que conformar conque los satrapas abran la caldera de vez en cuando? y seguir esperando? Como podriamos ayudara la oposicion interna que es la unica que podria liderear un proceso interno de toma de conciencia???

luisc dijo...

totalmente de acuerdo con henry e iturralde. al final, somos responsables.

Anónimo dijo...

Nadie dijo que por estar en la fuacata se iban a enmendar, muy al contrario, recuerden bien el slogan y hasta el afiche que produjeron luego del fracaso de las zafra del 70, lo de "revertir la derrota en victoria". Por eso y porque como a las pulgas y los piojos se les erradica con firmeza, no hay otra sino seguir condenandolos y desenmascarandolos, como bien haces Enrisco.

Cheito dijo...

Yo abriria una paladar de arroz frito y le pondria: "La China Monga" .

Güicho dijo...

Pocos trazos, tigre, pero les dibujaste hasta las caries.

1.5 millones de desmochadores de palmas y barnizadoras de uñas... En fin, la zanahoria del incentivo antillano no cuelga por delante del burro, que si quiere vaselina tiene que pagarla en CUC.

Anónimo dijo...

me encanta este post!
Un abrazo de lectora fiel,
Cristina