viernes, 27 de agosto de 2010

Un filito

Alguien me hizo saber que a mi blog todavía se puede acceder desde Cuba (mientras que otros que se generan en la isla como el de Yoani tienen el acceso bloqueado). Así que aprovecharé eso que no sé si llamarle brote de tolerancia o brecha en la censura para publicar los post de Yoani y de otros que estén bloqueados allá para que la gente en Cuba pueda acceder a ellos. Ahí va el primero:

Mercadeo del poco a poco
Ocho de la mañana y los rieles de la estación de Factor y Tulipán todavía tienen la frescura de la madrugada. El único tren –que llega desde San Antonio de los Baños– está retrasado. Los viejitos, sentados en los muros, revenden los periódicos comprados bien temprano y ofertan también cigarros al menudeo. Esta semana sufrieron un duro revés al anunciarse el fin de la distribución normada de cajetillas de Titanes y Aroma. Pésima noticia para quienes son el escalón más bajo de nuestro mercado informal, esos que ofrecen su propia cuota de racionamiento para sobrevivir.
Entre los absurdos de la comercialización centralizada en Cuba, estaba que sólo recibían cigarros por la libreta los que habían nacido antes de 1955. En mi familia mi padre tenía una asignación, pero a mi madre –tres años menor– ya no le tocaba. Medio en broma medio en serio, un amigo me decía que en el futuro entregarían la última cajetilla con precio subsidiado a un longevo cubano que había visto la luz por allá por la mitad del siglo veinte. ¿Se imaginan el acto?: La bandera batiendo, las trompetas sonando, un batallón de ceremonia marchando hacia el anciano y otorgándole la postrera muestra de cigarrillos por la libreta.
Para bien y para mal ya no ocurrirá así. Quienes eran más jóvenes cuando se comenzó a conceder nicotina subvencionada, apenas llegan hoy a las seis décadas de vida. Los que nunca nos beneficiamos con ese suministro sentimos que ahora hay algo menos para echarnos en cara. Sin embargo, creo que alguien debería indemnizar a los viejitos de la estación de Tulipán y a todos aquellos que a lo largo de la isla apuntalan su vida con ese mercadeo del poco a poco.
          Yoani Sánchez
          La Habana

2 comentarios:

Cucovich dijo...

Muy buena idea,Enrisco.

Anónimo dijo...

¿Me hizo saber...? ¡Que frase tan poco castellana! Ya te me estás contaminando. What your Spanish, Enrique!