viernes, 2 de noviembre de 2018

El marxismo y las matemáticas

Todos los jueves uno de mis estudiantes viene a hablar una hora conmigo. Para practicar su español dice. Mentira. Descubiertas un montón de preferencias en común lo que hablamos es de música y de cuanto se ponga en el camino. En español, claro, pero lo de menos es el idioma. Y así ha pasado de pensar que toda la música latina anterior al reguetón era “salsa” a descubrir géneros, a distinguirlos entre ellos y aprender uno que otro tema en su piano. 
Ayer hablábamos de la rumba. Intentaba explicarle lo que significaba la rumba para los cubanos. Lo cotidiano y extraño que puede ser al mismo tiempo. Que yo no vine a chocar con ella de verdad hasta las escuelas al campo. Y claro, tuve que explicarle qué era una escuela al campo. Y qué era una maleta de escuela al campo como principal instrumento en aquellas rumbas. Que no, que no había piano ni guitarras. Que todo era a golpe de maletas, jarros y cucharas. Y si acaso algún machete o guataca. 
Lo de la música lo entendió. Lo de la escuela al campo, creo que no. Su alma limpia y buena no alcanzaba a descifrar qué hacían niños de 12, 13 o 14 años con cuchillos, machetes y guatacas en medio de un surco. Ni qué pretendía hacer un Estado con tanta tierra si no podía hacerla producir y tenía que inventarse ese simulacro de las escuelas al campo. Debo decir que mi estudiante es, además de músico, estudiante de economía. Lo único que atinó a decir al final fue: “Lo que no entiendo es por qué los profesores de ciencias sociales son marxistas y socialistas y nos miran a los economistas como monstruos”. Pero yo creo que en el fondo lo entendió. Que lo que no pueden soportar sus profes marxistas es que dos más dos siga dando cuatro.

1 comentario:

Realpolitik dijo...

No pretendo ser experto en el tema, pero tengo cierto sentido de las cosas, y por lo que he podido apreciar, los conocedores de la música popular cubana “de antes” no consideran eso de “salsa” respetable--lo consideran un invento poscastrista ignorante y empobrecedor que equivale a una suerte de reduccionismo, por no decir de ninguneo y falta de respeto.

Por favor no tomes esto como dirigido a tu caso personal, que suena perfectamente comprensible dadas las muy lamentables circunstancias que no fueron culpa tuya. Desgraciadamente, la cultura cubana ha sido imperdonablemente pisoteada y degradada, pero en su apogeo era mucho más compleja y rica que una banal y genérica "salsa."